-Esta historia es una adaptación del universo de Star Wars creado por George Lucas, y esta orientada a interpretar la unión de las cuatro generaciones: República, Imperio, Nueva República y Primera Orden, tomando como base los personajes originales que George Lucas tenía en mente desde su concepción de la trilogía original y las precuelas. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, más los personajes de carácter secundario, las modificaciones a las personalidad, los hechos y la trama corren por mi cuenta y entera responsabilidad para darle sentido a la historia. Les sugiero oír "Todo Cambió" de Camila para Sasuke, "Je L'aime À Mourir" de Shakira para Sakura, "Higher" de The Score para Kakashi y "Sound of War" de Tommee Profitt & Fleurie para el contexto del capitulo.
Residencia de la familia Uchiwa, Tatooine
Todo lo que Sakura conocía se había vuelto muchísimo más complicado de la noche a la mañana sin que ella pudiera evitarlo y aun le costaba asimilarlo; Sasuke, su amigo de la infancia y que hasta ahora le había parecido el chico más inocente del mundo había perdido a su madre, era normal que en medio de su dolor pudiera hacer cosas que no fueran tan entendibles y aún estaba cegado por la pena y la ira o ella quería creer eso…¿Pero cómo podía justificar la matanza de otros seres en un arrebato de ira? La gente de Tatooine consideraba a los Guerreros Tusken como seres barbaros y casi animales según ella sabía por lo que existía cierto sesgo previo, ¿Mas ello estaba bien? Sasuke por fin estaba durmiendo un poco ese día, Izumi había preparado un té para ayudarlo y luego de estar con él para cerciorarse de que lo bebiera, Sakura se hallaba en la sala dentro de la residencia Uchiwa, con las manos cruzadas sobre su regazo y observando las plantas que crecían dentro de la propiedad, tratando de hallar respuestas a sus confusos sentimientos y tratando de entender a Sasuke al mismo tiempo. Terminando de limpiarse las manos de aceite de una última revisión a los vaporizadores, Sai ingresó en la casa con sorpresa al hallar a Sakura sola y con una expresión que a él le pareció de angustia. ¿Había ocurrido algo malo?
—Sakura— llamó él haciendo que la pelirosa alzara la vista. —¿Qué tienes? Luces triste— noto preocupado y acercándose para sentarse junto a ella.
—Supongo que tengo demasiadas cosas en la cabeza— suspiró la Haruno en voz baja y no sabiendo que sentía exactamente.
—¿Es por lo que sucede en el Senado?— preguntó Sai intentando entender sus cargas. —No sé bien qué sucede, pero solo eso se me ocurre— agregó ya que las noticias de Coruscant tardaban una eternidad en llegar a Tatooine, si es que llegaban.
—En parte, pero también estoy preocupada por Sasuke, le dije cosas que creo que lo hirieron interiormente— negó Sakura aclarando la situación a la par que agradeciendo su preocupación. —No lo sé, creo que también me han hecho daño a mí— todo era demasiado complicado. —Sasuke es la única persona que puede confundirme, y no sé qué hacer para que ninguno de los dos salga lastimado— eran amigos desde hace años y sus sentimientos por él era muy grandes.
—No estoy seguro si esto te hará sentir mejor, Sakura, pero no creo que haya un momento en la vida de todo ser humano en que alguien no se haya confundido— mencionó el pelinegro tratando de hacerla sentir mejor y viéndola asentir.
—Quiero que Sasuke sepa que me importa, que me preocupo por él— confesó la pelirosa no queriendo verlo triste o angustiado otra vez.
—Estoy seguro de que él lo sabe, no te angusties tanto— sosegó él no queriendo que ella se preocupara en demasía. —Sasuke sabe cómo cuidarse solo, siempre lo ha hecho, incluso en este horrible lugar— si alguien podía sobrevivir sin importar las circunstancias, ese alguien sin duda era Sasuke Uchiha.
—¿Horrible?— repitió la Haruno con sorpresa. —Pensé que eras feliz aquí, Sai— llevaba una vida casi idílica en aquella Granja de Humedad con la familia Uchiwa.
—He crecido aquí toda mi vida, pero es un entorno muy duro— puntualizó Sai sabiendo que Sasuke sentía lo mismo. —Me sentí feliz cuando Sasuke se fue con los Jedi al igual que Mikoto, nadie debería crecer en este desierto cruel— Los Jedi habían hecho lo mejor llevándolo consigo. —Lo mejor que Sasuke pudo hacer fue dejar este lugar y no lo culpo si no quería volver, nadie querría— no había sabido de nadie que dejase Tatooine y hubiera pensado alguna vez en volver.
Tatooine era uno de los planetas más inclementes que pudieran existir en ese lado de la galaxia, se rumoraba que una vez había existido agua en su superficie pero ahora ello no era más que un vago recuerdo, existía uno que otro oasis en medio del desierto pero no compensaban la crueldad del ambiente, los animales que habitaban en medio de las dunas parecían demonios, las tribus como los Tusken minaban a las "sociedades civilizadas" dentro del planeta y lo que ellos no podían eliminar era minado o erosionado por la arena y los poderosos soles gemelos, prueba de ello era Sai quien bajo la mirada hacia sus manos cuya piel se notaba reseca y castigada por la arena sorprendiendo a Sakura. Aunque como Senadora y política había viajado a múltiples planetas y conocido otras sociedades desde antes de formar parte de la vida legislativa, Sakura siempre se conmovía por ver en persona cuanto sufrían otras personas, en nada le extrañaba que Sasuke fuera tan reservado, exteriormente no tenía las mismas heridas que Sai ni se veía tan flagelado por vivir en un planeta como Tatooine…pero ahora estaba más claro que nunca que si llevaba todo ese dolor dentro de su alma. Sujetándose la falda para no tropezar, Izumi bajó las escaleras cruzando del exterior al interior de la casa y agradeciendo encontrar a quien buscaba:
—¿Sakura?— llamó Izumi haciendo que Sai y la Haruno volvieran la mirada hacia ella. —Lamento molestar, pero hay un chico llamado Naruto afuera que quiere verlos, dice que es importante— comunicó señalando la escalera hacia el exterior de la casa.
Esa sola mención hizo que Sakura frunciera el ceño con extrañeza, ¿Qué Naruto estaba fuera de la casa buscándolos a Sasuke y a ella? La Haruno temió que Sasuke pudiera meterse en problemas por venir a Tatooine cuando debería haberla protegido durante su estancia en Naboo, mas de haber algún problema ella tomaría toda la responsabilidad por ello. De estar en otra situación Sakura se reuniría a solas con Naruto y averiguaría por su cuenta que era lo que estaba pasando pero el problema es que no podía hacer eso ahora, había sido idea suya venir a Tatooine y si en lugar de ponerse en contacto con ellos a través de su comunicador Naruto lo había hecho acudiendo personalmente a la residencia de la familia Uchiwa, sin duda que debía tratarse de algo importante. Excusándose respetuosamente, Sakura se sujetó la falda del vestido y dirigió sus veloces pasos hacia la habitación en que dormía Sasuke, necesitando despertarlo para que ambos afrontaran la noticia que Naruto tuviera para ambos…instantes después y revolviendo su despeinado cabello azabache con una de sus manos, Sasuke cruzó el umbral hacia el exterior de la casa con Sakura a su lado. Si Naruto se sorprendió por el aspecto cansado y abatido del Uchiha, no lo demostró ni hizo ninguna pregunta cuanto más se acercaban a él Sasuke y Sakura.
—Naruto— saludó el Uchiha inclinando la cabeza ligeramente en reconocimiento. —¿Qué sucedió?— preguntó esperando que no se tratase de algo malo.
—Es Kakashi, transmitió un mensaje desde Geonosis y dice que es urgente que sea retransmitido a Coruscant— informó el Uzumaki rápidamente haciendo que Sasuke y Sakura se observasen con preocupación. —Supuse que querrían verlo antes de proceder— agregó pues ellos sabrían que era mejor.
—Vamos a la nave cuanto antes— decidió la Haruno volviendo la mirada hacia Sasuke y viéndolo asentir de inmediato.
Si alguien tenía pensado regañar o criticar el actuar de Sasuke al traerla a Tatooine, ella no dudaría en echarse la culpa por todo y no sería ninguna mentira puesto que ella había insistido en acompañar a Sasuke sin importar lo que pasara; solo esperaba que como mentor y la única familia emocional que Sasuke tenía ahora, Kakashi fuera comprensivo y pudiera entender la situación, o de no ser así esperaba—ambos por igual de hecho—que el Hatake se encontrase a salvo ya que había tomado la misión más peligrosa al seguir el rastro dejado por aquel que había intentado matarla hacia poco más de una semana. Asintiendo ante las palabra de Sakura, Sasuke le indicó a Naruto que se movieran lo que el Uzumaki no dudo en hacer, volviéndose y avanzando velozmente hacia la nave con el Uchiha sobriamente uno o dos pasos tras él y Sakura a su lado quien se sujetó la falda del vestido para no tropezar, volviendo la mirada hacia Sasuke de vez en vez a causa de la preocupación que sentía, ¿No era esto demasiado para él? Ni siquiera habían pasado dos días de la muerte de su madre y no había podido vivir el duelo. Ojala y esto no se tratase de algo malo…
—Sasuke, mi transmisor de largo alcance no responde, necesito que retransmitas este mensaje a Coruscant.
Aunque toda clase de preguntas rondaban la mente de Sasuke en su camino a la nave, no se permitió exteriorizar su preocupación tanto por su propio bien como para no angustiar a Sakura. En cuanto subieron la rampa hacia el interior de la nave Nubian 327J, Sasuke y Sakura se aproximaron a tomar asiento ante el panel de control de la nave mientras que Naruto se acercaba a este y procedía a reproducir—y proyectar—el mensaje holográfico transmitido por la nave de Kakashi, deteniendo la grabación apenas unos instantes después de iniciada ya que el Maestro Jedi daba indicaciones de retransmitir aquel mensaje a Coruscant, la capital de la República. La primera en actuar fue Sakura quien se movió en su asiento para ingresar las coordenadas en el panel de control mientras que Sasuke hacia lo mismo extendiendo la transmisión de su señal para tratar de alcanzar uno de los comunicadores de los Maestros Jedi que dirigían el Consejo; bien el Gran Maestro Onoki o el Maestro A. Cuando la señal fue del todo estable como prueba de que habían establecido comunicación con ambos Maestros Jedi, Sakura oprimió el botón de transmisión para enviar el mensaje sin mayores contratiempos, ambos haciéndole una señal con la cabeza a Naruto quien asintió permitiendo así que el mensaje continuase reproduciéndose:
—El cazarrecompensas Isshiki Kara está en una fábrica de Geonosis; la Federación de Comercio entregara un ejército de droides— reportó Kakashi con tono serio aunque muy sereno, —y es claro que el virrey Homura Mitokado está involucrado en los intentos de homicidio a la Senadora Haruno— Sasuke y Sakura intercambiaron una mirada pues a ellos no les sorprendía mucho esa información. —El Gremio de Comerciantes y la Alianza Corporativa le brindaran apoyo al Conde Madara y formaran...— continuó de forma pausada y muy compuesta.
En medio de este prosudo y respetuoso informe o reporte de todo cuanto había visto en Geonosis, el mensaje se vio interrumpido primeramente cuando Kakashi—sintiéndose observado—tomó su sable de luz de su cinturón y lo encendió rápidamente antes de luchar contra enemigos que apenas y aparecían en la grabación del mensaje holográfico pero que evidentemente lo habían atacado impidiéndole continuar ya que el holograma del mensaje fluctuó antes de desvanecerse y la transmisión se interrumpió definitivamente, dejando helados a Sasuke y Sakura que parpadearon como si no acabaran de creer lo que habían visto, volteando a verse entre sí. Paralelamente y en Coruscant, los Maestros Jedi Onoki y A se encontraban reunidos en el despacho del Canciller Danzo Shimura junto a quien se hallaban su esposa lady Takara, el asesor de ambos Torifu Akimichi, los Senadores Obito Nohara de Alderaan, Sakon Ukon de Malastare y el representante Metal Lee de Naboo. Ver aquel mensaje lleno la habitación de un profundo silencio así como una sensación de inquietud tan grande que el Maestro Onoki tuvo que cerrar sus ojos y tratar de sentir a su antiguo Padawan a través de su vínculo en la Fuerza para saber que estaba vivo.
—Esta con vida, lo siento en la Fuerza, pero indudablemente es prisionero— aseguró el Gran Maestro abriendo lentamente los ojos. —Creo que están ocurriendo más cosas en Geonosis de lo que nos reveló Kakashi— se lo decían sus instintos.
—Estoy de acuerdo— asintió el Maestro A, tomando su comunicador de su cinturón para enviar una instrucción al Uchiha. —Sasuke, nosotros nos encargaremos del Conde Madara— determinó para que el temerario joven no buscara actuar por su cuenta. —Debes quedarte en donde estas y proteger a la Senadora a toda costa, esa es tu prioridad— recordó esperando que no lo olvidara y cumpliera con su deber.
—Entendido, Maestro— respondió Sasuke consciente de que no le serviría oponerse.
El mensaje terminó rápidamente, con las imágenes holográficas del Maestro Onoki y el Maestro A observándolo de tal manera que aunque deseara ayudar, Sasuke ni siquiera considero protestar y no se sentía capaz de hacerlo, no después de lo que había ocurrido. Incluso Sakura, que pensó en mostrarse estupefacta ante la evidente resignación y derrota en la voz de Sasuke, pronto cayó en la cuenta de que esto iba más allá de solo obedecer órdenes; él no se sentía capaz, efectivamente no había podido vivir el duelo por la muerte de su madre y ahora Kakashi estaba a merced de un enemigo desconocido. Le sorprendía que no se estuviera desquiciando los nervios y le exasperaba que los Jedi no pudieran verlo, y lo peor es que no podrían saberlo nunca o Sasuke estaría en graves problemas si se descubría lo ocurrido. En la mente convulsa del Uchiha quien se hallaba profundamente afectado por los últimos acontecimientos, la idea de que algo fatal le hubiera ocurrido a su Maestro y padre estuvo a punto de enviarlo al suelo y la única razón por que no ocurrió fue que se hallaba sentado, su primer impulso fue desear acudir en su ayuda…¿Pero serviría de algo? Había querido proteger a su madre y no había conseguido llegar a tiempo, se sentía como un fracaso y dudaba tanto de sí mismo como de sus propios instintos de Jedi.
—Esto no puede estar pasando, primero mi madre y ahora Kakashi…— suspiró Sasuke enterrando el rostro entre sus manos y sin ver una solución posible.
—No le sucederá nada a Kakashi, iremos a ayudarlo cuanto antes— protestó Sakura volviéndose hacia el panel de control e ingresando las coordenadas. —Mira; Geonosis está a menos de un parsec de aquí, llegaremos a tiempo— señaló pues los Jedi tardarían mucho más desde Coruscant al tener que cruzar media galaxia.
—Si sigue vivo— contrarió el Uchiha no queriendo imaginar lo peor pero no teniendo ánimo para pensar lo opuesto. —No podemos ir— no era su voluntad sino la del Consejo Jedi y ya había arriesgado mucho la vida de Sakura.
—¿Qué?, ¿Te vas a quedar aquí y dejaras que muera?— cuestionó la Haruno incrédula ante lo que escuchaba de él. —Es tu amigo, tu Maestro…— enumeró tal y como él siempre le había dicho, sabiendo que su vínculo era insuperable.
—Es como mi padre— replicó el azabache volviendo la mirada hacia ella, —pero el Maestro A me ordeno que permaneciera aquí, no puedo desobedecerlo— ya había expuesto a Sakura en demasía.
—Hasta donde yo escuche, te dijo que debías protegerme— corrigió la pelirosa al ver un quiebre en las indicaciones el Maestro Jedi y haciendo que Sasuke arqueara una ceja ante sus palabras, —y soy yo quien quiere ayudar a Kakashi, así que no incumplirás su orden— planteó completamente decidida. —Si esperan que cumplas con tu misión, deberás acompañarme— justificó sonriendo ligeramente.
Ella había comenzado toda esta problemática insistiéndole a Sasuke en que vinieran a Tatooine para calmar sus pesadillas, lo cual desde cierto punto de vista no era una decisión desatinada ya que había permitido que Sasuke viera a Mikoto antes de morir y pudieran darle digna sepultura, pero también sentía que si Sasuke llevaba el peso que ahora cargaba sobre sus hombros y corazón—añadido al peso de tener que ser El Elegido de la Fuerza—era por su causa, y quería evitar que este se multiplicara si—por la Fuerza que no—le ocurría algo terrible a Kakashi. Ella era una especialista en negociaciones y debates verbales, y podría convencer al Maestro Onoki de que ella había insistido en ir a Geonosis y que Sasuke no había podido sino seguirla para protegerla. Hicieron falta un par de segundos de silencio tras las palabras de Sakura—y que hicieron que Sasuke se quedara estupefacto—para que el Uchiha comprendiera que ella estaba tergiversando la realidad y encontrando quiebres a las órdenes del Maestro A para que él—o ambos más bien—pudiera ir a Geonosis y auxiliar a Kakashi. La sonrisa en los labios de Sakura fue contagiosa para Sasuke quien por primera vez en días sonrió ladinamente, ¿Cuándo lo habían detenido las órdenes para hacer algo? Ahí estaba Sakura recordándole su espontaneidad descuidada.
Tenían un plan.
No era una teoría que no era bueno con las despedidas sino una certeza y Sasuke lo sabía, en la mayoría de esas circunstancias no tenía idea de que hacer pero por suerte Sakura estaba a su lado y ella supo explicar la presente situación a Fugaku, Itachi e Izumi, quizás no necesitaban darles explicaciones pero Sasuke quería hacerlo porque eran la familia que su madre había tenido y—aunque acabara de conocerlos hace solo un par de días—los sentía como su familia. Los integrantes de la familia Uchiwa—Fugaku, Itachi, Izumi y Sai—abandonaron el interior de la casa acompañando a Sasuke y Sakura a la par que para poder despedirse mientras que Naruto alistaba la nave para su despegue. Preparada para cualquier terreno que encontraran en el planeta Geonosis, Sakura portaba un traje completo de color blanco formado por un pantalón y una camiseta de mangas ceñidas a las muñecas—adornadas por un brazalete plateado a cada lado—y cuello redondo, botas de cuero beige pálido y cinturón utilitario en que reposaba un blaster enfundado y tenía múltiples bolsillos repletos de herramientas que pudiera necesitar. Y sus largos rizos rosados estaban peinados en delgadas trenzas que se unían en una coleta tras su nuca despejando su rostro.
—Siento que tengamos que irnos así, pero esto no puede esperar— volvió a disculparse Sakura hablando un tanto más separadamente con la futura Uchiwa.
—Tranquila, los entendemos totalmente y deseamos que su amigo este bien— deseó Izumi, esperando que ambos pudieran llegar a tiempo. —Y que, quizás, volvamos a vernos— agregó ya que había sido maravilloso conocerlos a ambos.
—Sí que nos veremos, porque cualquier miembro de la familia de Sasuke siempre es un amigo muy querido para mí— aseguró la Haruno con una sonrisa, mas bajando la mirada cuando Izumi extendió los brazos hacia ella. —¿Y esto?— preguntó señalando la tela que su amiga sostenía.
—Mi regalo para ti, como amiga— entregó la Uchiwa queriendo retribuir su amabilidad.
—Gracias— asintió la pelirosa, conmovida por su gesto. —Combina muy bien con mi atuendo— agregó con falso tono frívolo.
—Divinamente— respaldó la pelicastaña completamente de acuerdo.
Aceptando la tela de manos de Izumi, Sakura la examinó y se dio cuenta de que se trataba de un chal color hueso, podía parecer pesado pero alargando sus manos para extenderlo la pelirosa notó que estaba hecho de la misma tela que vestía la mayoría de la gente de Tatooine, adaptado a mantener el calor o bien ser fresco para ella como la situación lo requiriera, por lo que no dudo en envolverlo alrededor de sus hombros como si de una bufanda se tratase y dejando que el resto de la tela cayese tras su espalda; la verdad es que mal no le sentaba y se sentía muy cómodo. Hablando de amiga a amiga, Izumi desearía poder darle algo más a Sakura quien había ratificado recientemente su promesa de obsequiarles a Itachi y ella una luna de miel en Naboo cuando se celebrase su boda…pero al ser nativos de Tatooine eran gente humilde y de pocos recursos, y lo más que Izumi podía darle a Sakura era aquel chal que había hecho ella misma desde hace tiempo, originalmente era para Mikoto pero estaba segura de que ella quería que Sakura lo tuviera. Paralelamente y más serio o reservado se encontraba Sasuke junto a Fugaku e Itachi, entre ellos sobraban las palabras, era como si ni siquiera necesitaran decir todo cuanto había ocurrido en los últimos días para agradecerse los unos a los otros por todo, así lo sentía el Uchiha.
—Quería darles las gracias a ambos, por todo— apreció Sasuke sinceramente, —y disculparme por no haber venido antes— ello le pesaría por el resto de su vida.
—No necesitas disculparte, muchacho— contrarió Fugaku no viendo las cosas así ni queriendo que él lo hiciera. —Desde que conocí a Mikoto, ella se encontraba reconciliada con la idea de que mientras tú fueras libre ella sería feliz, aunque ello implicara no volver a verte— todo padre o madre querría siempre lo mejor para sus hijos. —Estoy convencido de que, con tu presencia, le diste quizás su mayor alegría— la había conocido y sentía que así debía haber sido para ella.
—Agradezco que ella haya sido feliz, al menos al final— suspiró el Uchiha no sabiendo bien que sentir aun pese al tiempo transcurrido. —Adiós— se despidió inclinando la cabeza en señal de respeto al patriarca Uchiwa y dándose la vuelta.
—Espera, Sasuke— llamó Itachi alcanzando rápidamente sus pasos. —Quiero que te lleves a Sai— entregó volviendo la mirada hacia el pelinegro quien alzó la cabeza al saberse aludido, —no tengo una ocupación para él en este lugar y, nos guste asumirlo o no, ahora que Mikoto no está aquí su lugar es contigo, eres la única familia que tiene— justificó ante la expresión de desconcierto del azabache.
—¿Seguro que no lo necesitarás aquí?— preguntó Sasuke para estar seguro.
—Seguro, y ya lo hablé con él por lo que está muy entusiasmado— asintió el Uchiwa haciendo que el azabache sonriera ligeramente.
—Gracias— valoró él de todo corazón y no queriendo decirlo verbalmente pero sintiendo que, al igual que ocho años atrás, dejaba una familia tras su partida.
En cierto modo sonaba como algo tonto o difícil de creer y Sasuke era consciente de ello pero, a modo de reminiscencia de su vida hace ocho años y en que los Jedi lo habían aceptado—o Minato y Kakashi más bien—para permitirle trasladarse a Coruscant, Sasuke no solo se sintió torpe con la despedida porque no era lo suyo sino porque sentía que su corazón se dividía en dos…bueno, más de lo que ya lo había hecho por la muerte de su madre. Sentía que dejaba atrás a miembros de su familia, una familia que ni siquiera sabía que tenía hace poco menos de una semana; un padrastro, un hermanastro y una futura hermanastra en ley, ¿Cómo era posible haber obtenido tanto sin intención de hacerlo? Y ahora Sai, el único ser que realmente podía llamar familia al crecer junto a él volvería a acompañarlo, era abrumador. Volviendo la mirada hacia Sakura quien no tardo en alcanzar sus pasos, Sasuke no pudo evitar detenerse ante una de las lapidas que se hallaban fuera de la residencia de la familia Uchiwa; según Itachi le había comentado, la de la derecha era de su fallecida madre Eshima y la de la izquierda era de su propia progenitora y ante la que Sasuke se detuvo, necesitando dejar una promesa de cara al futuro. No tuve la fuerza suficiente para salvarte, mamá, pero te prometo que no fallare otra vez…
Coruscant, despacho del Canciller Shimura
Las cosas no era menos complicadas en Coruscant, la capital de la República y que parecía estar a punto de desmoronarse tras el mensaje enviado por Kakashi y el anterior o previo reporte por parte de los Maestros Jedi Onoki y A quienes informaron al Canciller del clandestino actuar del fallecido Maestro Hiruzen Sarutobi al ordenar la creación de un ejército de clones, mas todo se había complicado con el mensaje enviado por Kakashi volviendo sombrío y frenético el ambiente en el despacho del Canciller Shimura, abrumando a todos con una sensación de desesperanza y una necesidad de actuar que se veía frustrada ante la aparente falta de opciones. De pie ante su escritorio con un gesto pensativo, el Canciller Shimura portaba una pesada capa que ocultaba la mayoría de su vestimenta, hecha de pesado terciopelo marrón ennegrecido, de cuello alto y en V con un dobladillo u holán hasta la mitad del pecho con bordados cobrizos que continuaba de forma lisa hasta rozar el suelo, dejando expuestas unas mangas de la ropa inferior igualmente café pero con detalles oliva en las mangas ceñidas. El silencio perduró por largos instantes ya que ninguno de los presentes tenía ni idea de cómo proceder sin arriesgar al Maestro Hatake o a cualquier otro Jedi, y era algo en lo que debía meditarse largamente.
—Con permiso, Canciller, nos retiraremos— manifestó respetuosamente el Maestro Onoki. —Necesitamos discutir los recientes acontecimientos— y eso solo podría hacerse reuniendo al Consejo Jedi en privado.
—Deseó que puedan llegar a una pronta resolución, Maestro Onoki— confió el Canciller Shimura dando su beneplácito para que ambos Jedi se retiraran.
Inclinando respetuosamente la cabeza ante el Canciller de la República, los Maestros Onoki y A procedieron a retirarse de la estancia con gran solemnidad y la mente atiborrada de preocupaciones por su compañero en peligro; Onoki había sido Maestro de Kakashi durante su juventud y A admiraba la sensatez del Hatake a quien consideraba uno de los Jedi más prometedores que pudiera existir. Por supuesto que aquel era un comentario hecho de dientes para afuera, en realidad a Danzo nada podía importarle menos que las deliberaciones de los Jedi cuyo desconocimiento del lado oscuro los había hecho ciegos, perfectamente ciegos a sus planes que era lo que él trataría de mantener para poder hacerse con el aprendiz que tanto anhelaba y que lo volvería el ser más fuerte del universo; El Elegido de la Fuerza. Aun cuando los Jedi se retiraron permitiendo que el interior de la habitación se convirtiera en la esfera política que era, el silencio continuo alargándose entre los presentes Senadores Sakon Ukon y Obito Nohara además del nervioso y ansioso representante Metal Lee que se mordió el labio inferior mientras pensaba en una posible solución, como todos. Meditabundo, siempre competente y de confianza, Obito negó en silencio para sí mientras se paseaba cual león enjaulado delante del escritorio del Canciller.
—Los comerciantes se preparan para la guerra, de eso no hay duda— comentó el Nohara finalmente rompiendo con el silencio.
—El Conde Madara debió firmar un tratado con ellos— razonó el Canciller en voz alta.
—Entonces es claro que el debate ha terminado, ahora más que nunca necesitamos un ejército— obvió el Senador Sakon viendo la oportunidad sobre la mesa. —Es el momento perfecto de contar con los clones creados por los kaminianos— guerra o no guerra, debían defender a la República de los Separatistas.
—Por desgracia, señor, el debate no ha terminado— contrarió Obito deteniendo su andar y volteando a verlo. —El Senado jamás aprobara la utilización de clones antes de que ataquen los Separatistas, y para entonces ya será demasiado tarde— él sería de aquellos que no lo aprobarían.
Aunque desde cierto punto la guerra era justificable o admisible en circunstancias como esta y para proteger a los civiles e inocentes en cada mundo de la galaxia, Obito Nohara era uno de los Senadores más vehementes en su defensa de los ideales del pacifismo junto con la Senadora Haruno y se negaba a creer que no fuera valida la salida diplomática para poner solución a este despropósito. De pie a la derecha de su esposo y respalda por la figura de su leal asesor Torifu Akimichi, lady Takara mantenía las manos cruzadas solemnemente sobre su vientre, ataviada en un elegante vestido azul grisáceo de escote redondo—debajo un escote inferior en V con cuello alto en la parte posterior—cerrado por seis botones hasta la altura del vientre, falda de múltiples capas y mangas ceñidas hasta los codos—con marcadas hombreras de pico—que se abrían en lienzos para exponer los brazos; sobre el vestido una chaqueta de seda azul brillante de escote en V sin mangas y abierta bajo el vientre en A finalizando en un dobladillo por sobre los muslos y repleta de bordados negros con detalles de diamantes que brillaban a la luz. Su largo cabello pelirrojo caía tras su espalda peinado en una coleta y adornado por una diadema de perlas y zafiros a juego con unos pendientes ovales y una delicada guirnalda alrededor de su cuello. Veía una oportunidad que beneficiaria a su esposo y había que utilizarla:
—Estamos en crisis— suspiró lady Takara hasta entonces en silencio, —el Senado debe concederle poderes especiales al Canciller, así él aprobara la creación de un ejército— intervino viendo lo que quizás nadie más se atrevía a manifestar.
—Pero, ¿Qué Senador o Senadora tendría el valor de promover tan radical enmienda?— preguntó Danzo dubitativo, pareciendo profundamente afectado por aquella idea.
—Si tan solo la Senadora Haruno estuviera aquí— razonó su esposa con la misma inquietud.
—Con su permiso, Canciller— habló Metal Lee dando un paso al frente para sorpresa de todos, —sería un honor para mí poder proponer la moción para darle poderes extraordinarios. Como sabe, la Senadora Haruno me dio su poder para poder intervenir en el Senado en su ausencia, como si fuera ella— quería ayudar y estaba convencido de que Sakura obraría de igual manera de estar en su lugar.
La solución a la problemática por la que atravesaban no podía ser solucionada únicamente si un Senador de tendencia radical declaraba en la sala de reuniones del Senado que era momento de aprobar la creación de un ejército para la República, no se trataba de algo tan sencillo y en cualquier caso el logro de un Senador o Senadora Radical sería algo transitorio y que más pronto que tarde se desbarataría…no, lo que se necesitaba era la palabra o cambio de opinión de alguien con principios sólidos, a alguien a quien todos o la gran mayoría de Senadores o Sistemas de la Galaxia pudieran seguir y en quien creer pese a no verla ni escucharla al momento de oír la noticia. Aquí es donde entraba Metal Lee ya que si bien él no era el Senador de Naboo—lo era Sakura—, en teoría si lo era por apoderado ante la ausencia de la Senadora Haruno. Muchos Senadores ya habían gastado gran parte de su capital político debatiendo las filosofías de los Separatistas y pidiendo acción desde hace tiempo y el Senado solo vería una propuesta así como una actitud alarmista, lo que necesitaban era a alguien transparente, alguien que pudiera ser la voz de la razón y que estuviera dispuesto o dispuesta a cambiar su pasada actitud o postura ante la gravedad de la presente situación. El Senador Shimura intercambio una mirada con su esposa por el rabillo del ojo ya que todo estaba saliendo a pedir de boca.
En ausencia de la Senadora Haruno, Metal Lee seria esa voz.
Geonosis, prisiones de la ciudadela
Como Jedi experimentado que era, Kakashi se sentía como un tonto por haber sido capturado tan fácilmente, por suerte había empujado con la Fuerza a su amigo Maito Gai alejándolo varios kilómetros de la ciudadela y evitando que lo capturaran también; además, conociéndolo no tardaría en volver junto a la nave ya que sabía cuidarse mejor que nadie. Deseando únicamente que su amigo se encontrase a salvo, Kakashi paralelamente se hallaba recluido dentro de la ciudadela de Geonosis en una celda e incapaz de moverse, apresado contra una pared—flotando un par de centímetros por sobre el suelo—, prisionero de un campo de fuerza de relámpagos de energía azul que destellaban a efímeros centímetros de su cuerpo y anulando sus movimientos casi por completo. Ser prisionero y estar en "confinamiento solitario" permitió a Kakashi meditar y sumergirse en sus propios pensamientos o así fue hasta que la puerta que cerraba su celda se abrió permitiendo el ingreso una visita nada grata para el Hatake; se trataba del Conde Madara quien sonrió ladinamente al enfocar la mirada en el Hatake, era difícil de saber si el hombre era un villano o no por su frialdad pero era muy buen actor fingiendo compasión por él, solo que Kakashi no confiaba.
—Hola, joven amigo— saludó Madara nada más cruzar el umbral.
—Traidor— condenó Kakashi manteniendo una expresión indiferente.
—Esta es una terrible equivocación, los geonosianos han llegado demasiado lejos— suspiró el Conde pues el peligris era custodiado como un prisionero.
—Creí que tú eras su líder, Madara— comentó el Hatake con evidente desconfianza.
—Yo no tengo nada que ver, te lo aseguro— protestó el antes Jedi, pareciendo casi dolido ante la acusación. —Pediré que te liberen de inmediato— aseguró como buen diplomático acercando sus pasos hacia el Hatake.
—Espero que no se tarden, tengo trabajo que hacer— asintió el peligris sin desvanecer su expresión neutral o indiferente.
—Tengo curiosidad, ¿Qué hace un Caballero Jedi en estas tierras lejanas de Geonosis?— preguntó Madara deteniéndose ante el discípulo de su fallecido Padawan.
—Busco a un cazarrecompensas llamado Isshiki Kara, ¿lo conoces?— respondió Kakashi pese a tener muy clara la situación.
—En absoluto— negó el Conde con presteza. —Que yo sepa aquí no hay cazarrecompensas, los geonosianos no confían en ellos— agregó como justificación.
—No los culpo, pero te aseguro que está aquí— asintió el Hatake habiéndolo visto con sus propios ojos.
Ciertamente en su recorrido por la ciudadela en calidad de espía y no prisionero como ahora, Kakashi no había visto en ninguna oportunidad a Isshiki Kara o a su hijo pequeño así que podía considerar como válidas las palabras del Conde de Serenno…solo que sus instintos de Jedi—que lo habían llevado a perseguir a aquel mandaloriano desde el atentado perpetrado contra la Senadora Haruno—le insistían una y otra vez que ese cazarrecompensas había entrado en el planeta y aterrizado dentro del complejo de la ciudadela, y con Madara envuelto en estos planes misteriosos estaba claro para Kakashi que debía tratar de obtener la mayor cantidad de información posible para dar con respuestas o de lo contrario solo podría conjeturar al respecto. Aunque estoico y muy distante emocionalmente con su característica frialdad mezclada con su arrogancia como Conde de Serenno y su templanza que evidenciaba su pasado de Jedi; Madara no pudo evitar contemplar analíticamente al discípulo de su fallecido Padawan Minato Namikaze cuya muerte había pesado sobre su persona en su día por no haber podido estar cerca para evitarle tan funesto desenlace; Kakashi se lo recordaba con su actitud reservada y desconfiada aunque no era tan cínico y moldeable a su ambiente como Minato.
—Siempre quise conocerte, muchacho, es una pena que nuestros caminos no se hubieran cruzado antes— confesó Madara con voz cálida y aparentemente amable. —Minato siempre se expresó bien de ti— agregó y no era ninguna mentira. —Ojala siguiera con vida, ahora podría usar su ayuda— suspiró con melancolía.
—Él no se habría unido a ti— contrarió Kakashi conociendo bien a su fallecido mentor.
—No estés tan seguro, muchacho, olvidas que él fue mi aprendiz como tú lo fuiste para él— replicó el Conde de inmediato y con una sonrisa ladina. —Minato sabía que había corrupción en el Senado, pero no lo habría tolerado si se hubiera enterado de la verdad como yo— alegó habiendo tenido a Minato bajo su tutela y viéndolo convertirse en un adulto. —¿Qué pensarías si te dijera que la República está bajo el control de un lord Sith?— preguntó ante la evidente desconfianza del peligris.
—Es imposible, los Jedi se habrían dado cuenta— sonaba inconcebible para el Hatake que se había enfrentado a un Sith en el pasado y perdido a su Maestro en el proceso.
—El lado oscuro de la Fuerza nubla su visión, amigo— prosiguió el antes Jedi sosteniéndole la mirada al peligris. —Cientos de Senadores están bajo la influencia de un lord Sith llamado Kinshiki Otsutsuki. El propio virrey de la Federación de Comercio estuvo coludido con él, pero lo traiciono hace ocho años— evidenció pudiendo sentir la duda en el Hatake. —El virrey me pidió ayuda y me lo contó todo. Informe de ello al Consejo Jedi pero ellos no quisieron escucharme; para cuando noten la presencia del lord Sith y comprendan su error, será demasiado tarde— se debía hacer algo antes de que fuera tarde. —Debes unirte a mí, Kakashi, juntos destruiremos a este lord Sith— invitó necesitando de un aprendiz a su lado.
—Jamás me uniré a ti, Madara— dejó en claro el peligris para que no se hiciera falsas esperanzas.
—Es una pena, será muy difícil hacer que te liberen— concluyó Madara con un suspiro de decepción y siendo honesto por primera vez.
Quizás sonase duro o cruel de su parte pero en ese momento de nada le servía tener a un Jedi cerca, lo que necesitaba era un aprendiz a quien transmitir sus enseñanzas y enfrentarse al enemigo común que todos tenían o deberían tener; Kinshiki Otsutsuki, pero la senda del Conde Madara de Serenno no era la de los Jedi y por ende decidía darle tiempo a Kakashi para procesar su oferta y aceptar dentro de un determinado margen de tiempo, pero si el peligris no aceptaba y continuaba siendo tan terco entonces el Conde nada podría hacer para ayudarlo…no le aportaría nada después de todo. Fue un soplo de aire fresco y silencio para Kakashi cuando el Conde Madara le dio la espalda y cruzó el umbral de la puerta que se cerró a su espalda; por fin, suspiró el Hatake cerrando los ojos y enfocándose en meditar que era lo importante y lo que quizás le permitiría llegar a una resolución sobre todo cuanto había investigado y pensar en las palabras del Conde de Serenno, ¿Sería realmente posible que un lord Sith se encontrase en las sombras y moviendo los hilos de todo desde la capital de la República? Sería fácil deducir que los Jedi notarían su presencia al tenerlo tan cerca, pero recordando al pasado Kakashi había visto la sorpresa en los ojos del Consejo ocho años atrás cuando se había revelado la existencia de un Aprendiz Sith a quien él había exterminado, puede que aún no hubieran resuelto el problema….
Coruscant, Edificio del Senado
—Está claro que los Separatistas hicieron un pacto con la Federación de Comercio— señaló Metal Lee, honrado por tener la atención de todos los Senadores presentes. —Senadores, compañeros delegados; en respuesta a una amenaza directa a la República, propongo que el Senado de inmediatamente el mando absoluto al Supremo Canciller— manifestó liderando esta nueva propuesta por el bien de la República.
Ingresando en la cámara de debate del Senado, el Maestro A encontró all Maestro Onoki de pie junto al espacio vacío del palco de la delegación nubiana y desde donde ambos escucharon la exposición de lord Metal Lee sobre la presente situación en representación de la Senadora Haruno. Los Jedi no eran partidarios de la guerra, mas si no apoyaban la guerra próxima a desatarse, o se unían a ella más bien, no podrían ayudar a la gente y mantener el balance de la Fuerza que era su responsabilidad. En el palco correspondiente a la Delegación de Naboo y hablando a todos los presentes, Metal Lee portaba un exquisito traje de seda azul oscuro compuesto por una camisa inferior de cuello alto y cerrado de mangas ceñidas en las muñecas y pantalones de igual color, por sobre estos una larga chaqueta estampada en bordados oliva para recrear el emblema de Naboo y el de los Gungan, de cuello alto y cerrado con un largo dobladillo en V hasta la mitad del pecho y cerrado por seis botones hasta la altura del vientre donde se ceñía por un fajín y mangas que se abrían desde los hombros para exponer las mangas de la camisa, debajo botas de cuero negro y sobre su cabeza reposaba un turbante azul-oliva dándole una imagen distinguida. Tras las declaraciones del representante Metal Lee, reino el caos y las opiniones en voz alta:
—¡Orden!, ¡Orden, por favor!— frenó Torifu Akimichi en el palco principal para que se hiciera el silencio mientras el Canciller Shimura se erguía de su asiento pasando la mirada por todos los Senadores y Senadoras presentes.
—Instado por las circunstancias, tuve que reunir esta sesión— inició Danzo con voz serena. —Amo la democracia, amo la República; renunciaré al poder que ahora me otorgan, cuando se resuelva esta crisis— prometió detonando los vítores de los presentes. —Y como primera acción con esta nueva autoridad, estableceré un Ejército Armado de la República para enfrentar las amenazas de los Separatistas— declaró valiéndose de la favorable opinión pública para con él en ese momento.
Tras esto reinó un breve silencio, durante el cual todos se observaron entre pues esas últimas palabras simbolizaban que la guerra—a la que muchos o alrededor de la mitad de los Senadores se oponían—, pero también y sin importar la situación todos concordaban en que no se podía ser neutral para siempre, había que tomar un bando y quizás ese fuera el mejor momento. Poco a poco comenzaron a escucharse aplausos tenues que se tornaron fuertes hasta abarcar toda la estancia, ahogando cualquier posible oposición, lo que hizo que a Danzo y su esposa Takara se les inflara el pecho de orgullo. Cuando la Senadora Haruno se enterase de todo sentiría una gran culpa por estar ausente pero ahora todo era muy complicado y quizás ni ella misma podría haberse opuesto a esta votación de estar presente. Mas si habría postergado el debate en favor de la paz como buscaban los Jedi, que sin importar la opinión de la mayoría continuarían siendo opositores a la guerra al menos en sus subconscientes y por lo que apoyarían a la Senadora de Naboo. A medida que la energía por la recepción de la noticia y las exclamaciones se tornaban más parejas, el Maestro Onoki volvió la mirada hacia el Maestro A, apoyándose en su bastón y esbozando una triste sonrisa.
—Está hecho— obvió el Maestro A con expresión indiferente. —Reuniré al mayor número de Jedi que pueda para ir a Geonosis y ayudar a Kakashi— decidió teniendo en mente a los mejores y más capacitados guerreros.
—Yo visitaré a los clonadores de Kamino y veré al ejército que han creado para la República— comunicó el Maestro Onoki por su parte, curioso respecto a este ejército.
Las guerras no eran negocio de los Jedi, no solo porque fueran pacifistas—que era su deber—sino porque a su vez y desde una arista inteligente resultaban evidentes las dudosas consecuencias que traerían y no eran una opción a considerar, mas ahora se veían forzados a aceptar librar una. Ese era el gobierno que habían jurado proteger tanto su orgullosa Orden como ellos mismos, pero en ese momento había muchos Senadores que difícilmente parecían dignos de esa protección, en ese momento y lugar quedaban al descubierto ante todos los defectos de la República, toda la absurda burocracia que parecía interponerse inevitablemente en el camino del auténtico progreso en base al bien común y no a una clase predominante que era aquello que muchos buscaban realizar o mantener; y era esta división lo que había dado alas al Conde Madara y había creado el movimiento Separatista y todos lo sabían. Pero sin importar que la forma en que se ejecutaba el sistema fuera decadente y se estuviera viniendo abajo, los Jedi al igual que la joven Senadora Haruno eran acérrimos defensores de la Democracia y como tal permanecieran leales a la República. Observándose una última vez pues habrían de tomar caminos separados para llevar a cabo su deber, ambos Jedi no se dijeron ni media palabra, sobraban a decir verdad.
Los dos Jedi se alejaron juntos de la sala del Senado.
Geonosis
Luego de un breve tiempo de viaje que sin duda era menor del que deberían realizar los Jedi para llegar al planeta, Sasuke piloteó la nave para salir del hiperespacio y realizo su acercamiento a la superficie—sin saberlo—empleando la misma táctica que Kakashi, utilizando el anillo de asteroides para ocultar la nave Nubian 327J de las naves o flota de la Federación de Comercio. Sakura por su parte y en el puesto de copiloto, noto la anormal concentración de naves de sus pasados enemigos y lo que le recordó el bloqueo de Naboo hace ocho años enviando un escalofrió de su espalda; tras atravesar la atmósfera, la nave rondó la superficie a una altura apropiada antes de decidir aterrizar en una área en que se elevaban columnas de vapor provenientes de lo que parecía ser un escape en el umbral de una cueva. Mientras la nave aterrizaba y se detenía, la rampa de esta se desplegó para que sus pasajeros pudieran bajar, Sakura fue la primera en erguirse de su lugar y Sasuke lo hizo tras ella acomodándose el abrigo sobre los hombros y revisando que su sable de luz se hallase en su cinturón, mientras que tanto Naruto como Sai permanecieron sentados en espera de instrucciones sobre cómo actuar y que hacer, el pelinegro en particular por sus buenos modales.
—¿Cuál es el plan?— preguntó Sasuke sin apartar la mirada de la pelirosa.
—¿Improvisar?— respondió Sakura con una sonrisa nerviosa antes de encogerse de hombros. —Solo déjame hablar, Sasuke, no me interesa iniciar una guerra— advirtió acomodando el chal sobre sus hombros. —Como miembro del Senado, tal vez encuentre una solución diplomática— determino volviéndose para dirigir sus pasos hacia la rampa y abandonar la nave.
—Como si pudiera discutir contigo— obvió el Uchiha únicamente, siguiéndola en su camino hacia la rampa de descenso.
—¿No deberíamos ir con ellos?— pregunto Naruto en voz baja y levantándose de su asiento al ver partir a sus amigos.
—Si quisieran nuestra ayuda la habrían pedido— contrarió Sai sin moverse de su lugar. —Tienes mucho que aprender sobre modales, para ser un astromecánico piensas en exceso— notó sabiendo cómo comportarse en estas circunstancias.
—¿Y crees saber más que yo?— asumió el Uzumaki cruzando sus brazos sobre su pecho.
—Se de protocolo, sé cuándo proceder y cuando no— asintió el pelinegro por así decirlo.
—¿Y con eso quieres decir…?— preguntó el rubio al aire, mas prefiriendo no gastar saliva —Quédate si quieres, yo voy con ellos— decidió volviéndose y dirigiendo sus pasos hacia la rampa de descenso.
—Naruto, espera— llamó Sai levantándose de su asiento y yendo tras él. —¿Sabes a dónde vas?— inquirió siguiendo los pasos del rubio.
—Eso no se cuestiona, solo hay una dirección y esa es adelante— mentó Naruto ni siquiera pensando en volver al interior de la nave.
Ni aun encontrándose insondablemente perdido y no pudiendo orientarse, Naruto siempre seguía adelante en su trayecto porque retroceder le simbolizaba claudicar, mas ahora y viendo su visión obstaculizada por el vapor que se elevaba de los escapes que brotaban del suelo, podía escuchar los ecos de los pasos de Sasuke y Sakura que siguió para orientarse con Sai apenas uno o dos pasos tras él y más nervioso ya que aquel no era su ambiente, eso estaba claro y tampoco quería quedarse solo en caso de que se sucediera una situación de peligro. La entrada de la cueva en que la Senadora y el Jedi habían hecho aterrizar la nave en realidad era parte de un complejo subterráneo y que tenía todas las características de una fábrica por su suelo de metal y las válvulas que se alzaban entre las paredes que componían enormes pasillos columnados, y sus pisadas eran amortiguadas por el zumbido o golpetear de las muchas máquinas que se hallaban en funcionamiento. A ojos de Sasuke el lugar estaba demasiado desierto de hecho…hasta que escucho lo que pareció el tenue eco de pasos acercándose a ellos y no se trataba de Sai o Naruto cuyo andar característico era fácil de diferenciar por él. La Fuerza se tornaba oscura cerca de un ser que pensaba matar, Sasuke lo sabía y sentía, sujetando el brazo de Sakura para hacer que se detuviera.
—¿Escuchaste eso?— preguntó el Uchiha, rogando estar oyendo cosas y equivocarse.
—Dime que fuiste tú— pidió la Haruno con un hilo de voz y sintiendo lo mismo que él.
Sakura no necesitaba ser una Jedi ya que a través de su básico vínculo con la Fuerza podía sentir que algo no andaba bien igual que Sasuke, por lo que ambos volvieron la mirada por sobre su hombro para ver—entre las sombras del espacio en que se hallaban—a lo menos cuatro individuos acercándoseles efectivamente por la espalda; por el emblema en sus ropas eran guardias geonosianos y estaban armados. El primer impulso de Sasuke fue decirle a Sakura que corriera y que él se encargaría esos sujetos, mas no tuvo la necesidad de hacerlo ya que ella por inercia—viendo una puerta al final del corredor—le dirigió una mirada antes de correr lo más rápido que le fue posible. En medio de la huida de Sakura, Sasuke encendió sin dudar su sable de luz siguiendo sus instintos y reflejos, alejando a quien intentase detenerlos en su camino y moviendo este como elemento disuasorio, dando media vuelta y corriendo tras Sakura a quien encontró en lo que parecía el umbral hacia otra habitación con el suelo finalizando en una corta pasarela que se tornó en un camino sin salida; la puerta a sus espaldas se cerró de golpe y la pasarela bajo sus pies se retrajo haciendo caer a Sakura a la rampa debajo antes de que Sasuke pudiera sostener su mano.
—¡Sakura!— gritó el Uchiha saltando tras ella, mas la rampa moviéndose bajo ellos los separó en lugar de acercarlos.
Aunque hubieran querido reunirse y salir de aquel lugar cuanto antes, la rampa moviéndose bajo ambos los llevo por caminos separados en que no había ocasión para descuidarse o así fue para Sakura quien—empleando sus reflejos y agudos sentidos junto a su entrenamiento en combate—tuvo que sortear las maquinarias que conformaban aquella fábrica de droides para no verse envuelta en una trampa, evitando estos elementos como si se tratase de una carrera de obstáculos, saltando o bien rodando bajo estos droides que operaban funcionalmente a su paso. Sasuke tenía sus propios problemas—aunque continuamente quisiera volver la mirada por sobre su hombro para saber dónde estaba Sakura—, realizando un recorrido muy parecido al suyo para evitar a las maquinarias y grúas que ensamblaban los doides de combate en aquellas dependencias a la par que encendiendo su sable de luz para mantener a raya a cualquiera que intentase cruzarse en su camino y tratando de encontrar a Sakura lo más pronto posible. Colándose entre las sombras y pasando inadvertidos de una manera que solo a Naruto podía ocurrírsele, Sai y el Uzumaki llegaron al mismo umbral por el que habían caído Sasuke y Sakura, oprimiendo un botón en el panel de control para que la puerta se abriera, Sai un paso delante de Naruto quien chocó ligeramente a su espalda haciéndolo tambalear y sujetarse de la estructura para no caer.
—Cuidado, Naruto, por poco y me caigo— regañó Sai volviendo brevemente la mirada por sobre su hombro.
—¡Piensa rápido!— advirtió el Uzumaki antes de empujarlo y orando porque aterrizara de pie.
La mejor forma de ayudar a Sasuke y Sakura en ese momento no era tratando de pasar inadvertidos porque en algún momento simplemente los descubrirían, la mejor forma era colarse en las instalaciones y esperaba que Sai hubiera entendido como ya que en su caída no lo envió de lleno al suelo sino a un contenedor de gran tamaño que decía "ropa de servicio"; exactamente, uniformes de las instalaciones. Aterrizando entre estas prendas de ropas y sacando la cabeza como si saliera del agua, el pelinegro frunció el ceño antes de jadear al comprender la estrategia del Uzumaki. Evitando una grúa en su viaje por la pasarela a la par que tratando de correr para salir de ahí, Sakura fue abordada por dos de los encargados de las instalaciones, al primero pudo golpearlo para dejarlo inconsciente sin problema pero en medio de ello el segundo se arrodillo tras su espalda y la sujeto de las piernas para hacer perder el equilibrio, haciéndola caer del borde de la rampa hacia la cinta transportadora junto a esta, aterrizando duramente dentro de un gran contenedor de aspecto rudimentario semejante a un pozo en profundidad y de donde de inmediato estudio como salir, situando sus manos sobre el interior y viendo que trepar con las manos desnudas no resultaría por lo que busco algo que la ayudara en el cinturón utilitario alrededor de sus caderas.
Fue una suerte, ni buena ni mala, que Sasuke por fin localizara a Sakura en ese momento para verla caer al interior de aquel contenedor, usando la Fuerza para hacer que el sujeto que la había empujado dentro cayera de la rampa; sorteando sus propios obstáculos en su camino, el Uchiha saltó de una rampa a otra lo más rápido posible, necesitando alcanzarla y saberla a salvo. Tras arrojar a Sai del umbral en la planta superior, Naruto oprimió un botón en su cinturón utilitario encendiendo la aparente mochila que llevaba en la espalda y que en realidad era un propulsor que lo elevó del suelo mientras el Uzumaki comenzaba a recorrer la estancia en busca de su amiga y Senadora así como del Uchiha. En su búsqueda y usando los detectores de calor, el Uzumaki localizó a Sakura mas su sonrisa de triunfo se desvaneció al ver uno de los contenedores en que se hallaba y como los demás antes de este eran llenados por metal fundido…y el dosificador que realizaba dicho proceso estaba muy cerca de aquel en que se hallaba Sakura. Finalmente y luego de una búsqueda de las propias herramientas que contenía su cinturón utilitario, Sakura encontró dos pequeñas cuchillas que podría obrar de ganchos; enterrando una de estas en la pared del contenedor, Sakura probó su firmeza y replicó la acción ascendiendo lentamente con las cuchillas y abandonando el fondo, ajena al peligro que corría…hasta entonces.
Viendo el mismo peligro que Naruto, Sasuke corrió lo más rápido que le permitieron sus piernas y únicamente enfocado en Sakura, lo que probó ser un error ya que en su apresurada carrera no notó como una de las herramientas que ensamblaban los droides de combate, y que era una hoja cortadora, cortó por la mitad el sable de luz que el Uchiha empuñaba en su mano derecha y que afortunadamente soltó para no salir herido. No otra vez, Kakashi va a matarme, maldijo Sasuke interiormente ante su descuido—perdiendo la cuenta de todas las ocasiones en que ya había perdido su arma—y viendo los restos de su sable de luz, negando para si antes de seguir corriendo. Ya encontraría solución a cualquier enfrentamiento cuando fuera necesario, por ahora todo cuanto le importaba era Sakura. Buscando con la mirada el panel de control que le permitiría apagar la herramientas y salvar a su amiga así como a Sasuke, Naruto recorrió las torres que manejaban a los dosificadores y/o droides, hasta ver a lo lejos una consola y hacia la cual voló con presteza mientras Sakura continuaba subiendo hacia lo alto del contenedor al cual aferró sus manos viendo como el dosificador bombeaba metal fundido al interior de los contenedores ,y por poco se paralizo de estupor antes de terminar de subir al borde del contenedor con una pierna de cada lado, temerosa ante la larga caída que se previa si saltaba.
Aterrizando rápidamente ante la consola que esperaba manejara las herramientas de la fábrica y apagando el propulsor de la mochila en su espalda, Naruto conectó el decodificador de su cinturón al panel obteniendo las contraseñas y datos en su pequeño mecanismo de entrampado, y con la mano libre examino los archivos en el panel, paralizando de golpe todas la funciones de la fábrica, soltando el contenedor en que Sakura se hallaba y que fue enviado en caída libre. En cualquier otra circunstancia ello le habría significado un peligro pero no cuando Sasuke ya se hallaba abajo esperándola y la atrapo en sus brazos permitiéndoles a ambos soltar un suspiro para recuperar el aliento, aunque muy brevemente. Pronto el Jedi y la Senadora—a quien depositó sana y salva en el suelo—fueron rodeados por cuatro droides destructores y un individuo con traje mandaloriano que voló en el aire con el jet pack en su espalda hasta aterrizar a dos pasos de ambos apuntándolos con su blaster. Y Sasuke ya no tenía su sable de luz, por lo sujeto de la muñeca a Sakura cuando ella pensó en alcanzar su blaster en su cinturón, no tendría caso. Alzando la mirada hacia la planta superior y la consola en que se hallaba Naruto, Sasuke le dirigió una mirada instándolo a ocultarse, si iban a ser prisioneros al menos Naruto y Sai debían salvarse…
Apuntados por un blaster a sus respectivas espaldas y las manos inmovilizadas por esposas con un campo magnético que imposibilitaba cualquier intento de liberarse que no utilizara la llave de las mismas además de flanqueados por droides de combate que eran quienes los apuntaban con sus armas; Sasuke y Sakura fueron guiados por largos pasillos hacia la sala de reuniones de la ciudadela y en que—tras cruzar el umbral de las puertas—se hallaban el Conde Madara de Serenno y el archiduque Dosu Kinuta sentados a la mesa. Pasando junto a Senadora Haruno, el cazarrecompensas Isshiki Kara rodeó la mesa y se paró a la diestra del conde Madara quien observó atentamente a la bella Senadora pero más que nada a su protector Jedi. Mucho había oído del llamado Elegido de la Fuerza, una identidad que solo los Jedi conocían ya que les era ocultada al resto de los habitantes de la República para no dar falsas esperanzas ni alentar a las supersticiones…joven, tempestuoso, estoico y determinado; Madara tuvo que confesar que cumplía con todo cuanto se sabía de él y por lo que pronto lo consideró una amenaza para sus propios intereses. El archiduque Dosu señaló una de las sillas ante la mesa de reuniones y, para no ser desagradecida, Sakura accedió a tomar asiento aunque ello no paleara la ofensa de ser hecha prisionera.
—Sé que tienen prisionero al Caballero Jedi Kakashi Hatake— inició la Haruno con tacto diplomático, —solicito formalmente que me sea entregado— así olvidarían esta ofensa y se marcharían cuanto antes de ser posible.
—Lo siento, Senadora, pero el Caballero Jedi ha sido acusado de espionaje y será ejecutado dentro de unas horas— contestó el archiduque Dosu para incredulidad tanto de la pelirosa como el azabache que la acompañaba.
—No puede hacer eso, es un oficial de la República— replicó la Haruno alzando la voz.
—Aquí no reconocemos a la República, Senadora— desestimó el Conde Madara con el máxime respeto posible. —Pero si Naboo se uniera a nuestra alianza…podríamos acceder a su petición de clemencia—todo era posible entre aliados.
—¿Y si ella se rehusara?— cuestionó Sasuke hasta entonces en silencio. —Eso implicaría que tanto ella como yo moriríamos de igual modo, ¿o me equivoco?— esbozó una seca sonrisa ladina carente de humor.
—Sabemos todo de sus alianzas y pactos secretos, Conde Madara— determinó Sakura sin un ápice de miedo y respaldando la afirmación de Sasuke de pie a su lado.
—Inteligentes como ambos son, deberían entender que la República ya no tiene arreglo y que es preciso empezar de nuevo— alegó el antes Jedi en su defensa. —¿No está usted harta de la corrupción, de los burócratas, de toda esa hipocresía? ¿No lo está?— cuestionó a la Senadora de Naboo quien le sostuvo la mirada.
—Por mucho que flaquee la institución, los ideales aún están vivos— sostuvo la pelirosa sin impresionarse por aquella postura opositora. —Me niego a renunciar a todo aquello en lo que creo y he trabajado solo para salvar mi vida— ello implicaría dar la espalda a todo cuanto la definía como persona.
—El proceso democrático ya no existe en la República, Senadora, solo es una representación teatral de cara a los votantes— obvió el Conde Madara, admirando la fuerza de voluntad de la joven. —Llegará un día en que ese culto a la ambición llamado República renunciará incluso al pretexto de la democracia y la libertad— en este punto ese día se tornaba cada vez más próximo, era evidente.
—No cederé, y ninguno de sus argumentos servirá para que cambie de idea— desistió Sakura sin pensarlo un segundo.
Como cualquier persona que creyera en la democracia, Sakura había tenido sus quiebres, esos momentos que ahora formaban parte el pasado y en que se había cuestionado si sus ideales tenían un sentido si la institución que era la República Galáctica parecía comenzar a desmoronarse, su sociedad en Coruscant y en el Senado era decadente, se tenían muy buenas intenciones—las mejores—pero llevarlas a la práctica no era algo precisamente fácil, había muchos detractores. Una vez había dudado de la democracia como la forma más viable de gobierno pero habían sido dudas que se habían desvanecido con los años, sabía que aquella ideología era la mejor para todos los sistemas de la galaxia y aunque ellos no lo vieran así, Sakura luchaba por los ideales que sabía protegerían a quienes más lo necesitaban, en eso podía creer y lo haría durante toda su vida. De pie junto a Sakura, Sasuke recorrió la habitación con la mirada tratando de encontrar una vía de escape mas no había ninguna, la estancia estaba repleta de guardias geonosianos y aquel cazarrecompensas mandaloriano se hallaba flanqueando al Conde Madara, un ex Jedi, ¿Había existido otra ocasión en que él se hubiera encontrado en un ambiente tan custodiado? Fuera así o no, siempre había salido con bien de ello—junto a Kakashi la mayoría de las veces—y también lo haría ahora protegiendo a Sakura.
—En resumen, se les trajo a ambos aquí ya que, por su irrupción no justificada ni consentida en nuestras instalaciones…— determinó el archiduque Dosu tras una fingida deliberación, —se les acusa y declara culpables de espionaje— condenó en una pantomima que en nada sorprendió pero si decepciono a la Senadora y al Jedi.
—Está cometiendo un acto de guerra, señor— señaló Sakura arqueando una ceja únicamente. —Espero que esté preparado para afrontar las consecuencias que ello traerá— lo lamentaba sinceramente por los habitantes de Geonosis.
—Fabricamos armas, ¡Nos dedicamos a la guerra! Claro que estamos preparados— obvió el Kinuta sin dejarse amedrentar. —Pero no se preocupen, su amigo Jedi los espera— consoló con una burlesca sonrisa ladina. —¡Llévenlos a la arena de ejecución!— ordenó a los guardias que los habían traído ante su presencia.
Sabiendo que no tendría sentido intentar discutir con los geonosianos pero no por eso habiéndose rendido, Sakura se levantó de su asiento y se mantuvo estoica—con la frente en alto y su dignidad intacta— mientras uno de los droides de batalla la apuntaba con su blaster y le indicaba que lo siguieran fuera de la estancia como también paso con Sasuke quien se mantuvo lo más cerca de ella que le fue posible, reconfortándola enormemente ya fuera que se diera cuenta o no. Por su parte y mientras se volvía junto con Sakura para abandonar la sala sin demostrar incomodidad por ser reducido a un prisionero, Sasuke volvió la mirada por sobre su hombro hacia el Conde Madara de Serenno; hasta hace solo un tiempo atrás había sentido admiración por aquel hombre quien pese a haber abandonado la Orden no había traicionado sus principios como Jedi...pero ahora sentía despreció, le costaba creer y le decepcionaba enormemente que aquel hombre se hubiera vendido por una desilusión política pues él mismo jamás haría eso, mucho menos intentando pasar por encima de Sakura que es lo que el Uchiha sabia habían intentado hacer los Separatistas en base a los descubrimientos que Kakashi había hecho sobre los intentos de asesinato orquestados por el virrey Homura Mitokado de la Federación de Comercio.
La suerte estaba echada.
El enfrentarse a una ejecución no era algo para lo que una persona pudiera prepararse como si fuera cualquier cosa, era tremendamente difícil y demandante pues involucraba jugarse la vida y no saber si se seguiría en pie al final de todo, era tratar de resistir y sobrevivir el mayor tiempo posible únicamente. Luego de la sentencia dada por el archiduque Dosu Kinuta, Sakura y Sasuke fueron conducidos por sus guardias droide hasta que estos fueron reemplazados en medio de su camino por dos guardias geonosianos que los llevaron hasta lo que parecía ser un pequeño hangar donde se hallaba un carro de forma oval abierto e inclinado que era tirado por una bestia de tamaño mediano de aspecto semejante a una gárgola, con cuatro patas y fauces similares a las de un lagarto. Antes de que se les ordenara subir sin ceremonias al carro, Sakura se sobresaltó cuando uno de los guardias la despojó del chal que llevaba sobre los hombros y que observó con pesar por el rabillo del ojo en contraste con Sasuke quien se mantuvo indiferente cuando le quitaron el abrigo de Jedi de los hombros y posteriormente las manos de ambos fueron sujetas al borde del carro para que no intentasen escapar; sabia decisión. Desviando la mirada hacia Sakura a su lado, fue imposible para Sasuke no notar lo apesadumbrada que se veía.
—No tengas miedo— susurró el Uchiha, prometiéndose hacer lo que fuera necesario para protegerla.
—Morir no me asusta— sosegó la Haruno volviendo la mirada hacia él con una apenas perceptible sonrisa. —Muero un poco todos los días desde que volviste a mi vida.
—¿De qué estás hablando?— Sasuke se mostró sumamente desconcertado ante sus palabras porque no quería creer que significaran lo que él tanto quería escuchar.
—Te amo— admitió Sakura con la voz quebrada a causa de la emoción, cansada de mentirle a él y a sí misma.
—¿Me amas?— repitió el azabache, completamente abrumado. —Creí que habías decidido no enamorarte, porque nos veríamos obligados a vivir una mentira que destruiría nuestras vidas— le recordó apartando la mirada por un momento para superar su impresión y pensar con cordura.
—Creo que de todas formas van a destruir nuestras vidas— musitó la pelirosa con una lagrima deslizándose por su mejilla. —En verdad, te amo con todo mi corazón, siempre lo he hecho, y antes de morir quiero que lo sepas— ahora ya no había porque mentir y ella misma sentía que había llegado a su límite.
Era una completa locura y ambos lo sabían, poder vivir su amor como tanto deseaban era un imposible pues siempre tendrían que ocultarlo para no fallar en sus respectivos roles como Jedi y Senadora...si salían con vida de esto—solo para empezar—pero de no ser así, y viviendo el ahora, Sakura no pudo estar más convencida de que amaba al hombre frente a ella y se sabía amada por él, una alegría que jamás había creído que podría experimentar. Sonaba demasiado maravilloso como para ser verdad pero viendo las lágrimas en los ojos de Sakura, Sasuke comprendió que aquello no era ninguna ilusión; él amaba a esta hermosa mujer y ella lo amaba a él, ¿Existía algo más perfecto? Después de tanto dolor, presiones y obligaciones el momento ante él era absolutamente perfecto...si ignoraban el posible desenlace trágico que iban a experimentar pero que no se concretaría, se juraba proteger a Sakura y mantenerla a salvo sin importar lo que le pasara a él. En una acción natural y con ligeros centímetros separándolos, Sasuke y Sakura acercaron sus rostros el uno hacia el otro para que sus labios se unieran en un beso delicado y dulce, saboreando los labios del otro por temor a que este fuera su primer y último beso como un hombre y una mujer que se amaban. Rompiendo lentamente el beso, Sasuke pegó su frente a la de Sakura.
—Saldremos de aquí, Sakura, te lo prometo— prometió el Uchiha en voz baja y negándose a rendirse hasta haberlo dado todo.
Morir no era algo que asustara a Sasuke y de hecho en su oficio como Jedi siempre se encontraba dispuesto a ello pero ahora más que nunca quería vivir, quería amar a la hermosa mujer delante de él y que presionó su frente contra la suya a modo de respuesta sin necesidad de pronunciar palabra alguna para decirle que confiaba en él; quería pasar días y noches enteras a su lado, abrazándola y diciéndole lo mucho que la amaba, protegiéndola y acompañándola en la ventura o desgracia como ella había estado ahí para él, y quizás—si era posible—formar una familia, porque sentía que quería vivir todo con ella en tanto durasen sus vidas. Recordándoles que tenían algo a lo que enfrentarse y obligándolos a alejar sus rostros el uno del otro, ambos se tambalearon cuando el carro en que se hallaban comenzó a moverse para dirigirse hacia el exterior, hacia la arena de ejecuciones y bañándolos a ambos con la luz del sol así como permitiéndoles escuchar el eco de los aplausos y vítores de la multitud enardecida. Manteniéndose intencionalmente ajenos a esto, Sasuke y Sakura entrelazaron distraídamente una de sus manos contra la del otro, hasta hoy ambos se habían burlado de sus falsos compromisos al negar los sentimientos que siempre habían tenido el uno por el otro, mas ya no volverían a hacerlo, porque sobrevivirían a esto y serian solo un hombre y una mujer que se amaban…
PD: Saludos mis amores, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, agradeciendo como siempre su apoyo, deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 las próximas actualizaciones serán "La Reina Olvidada", "Kóraka: El Desafío de Eros" y luego "El Rey de Konoha" y "Queen: The Show Must Go On", lo prometo :3 esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga Ali-chan 1966 (agradeciendo su asesoría y aprobación, dedicándole cada una de mis historias por su respeto y cariño), a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (a quien dedico y dedicare todas mis historias por seguirme tan devotamente y apoyarme en todo), a carlos29 (agradeciendo sus palabras y poder contar con su aprobación), a "ktdestiny" (agradeciendo su apoyo y dedicándole cada capitulo), a Guest, (agradeciendo sus palabras y aportes, como los de todos), a SASUSAKU is canon (agradeciendo su apoyo a esta historia y dedicándole la misma, esperando que todos los futuros acontecimientos sean de su agrado), LectoraSS (agradeciendo mucho sus palabras, y adelantando que Sakura no morira como en la trama original de Star Wars), a SasuSaku (agradeciendo su opinión como la de todos y prometiendo no decepcionar sus expectativas), a Eli23 (dedicándole esta historia como agradecimiento por su aprobación) y a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
Personajes:
-Sasuke Uchiha/Indra Otsutsuki como Anakin Skywalker/Darth Vader -Sakura "Hanan" Haruno como Padme Amidala Naberrie
-Kakashi Hatake como Obi-Wan Kenobi -Naruto Uzumaki como R2D2 -Sai como C-3PO -Maito Gai como R4-P17
-Mikoto Uchiha como Shmi Skywalker -Fugaku Uchiha como Cliegg Lars -Itachi Uchiha como Owen Lars -Izumi Uchiha como Beru Lars
-Madara Uchiha/Momoshiki Otsutsuki como Conde Dooku/Darth Tairanus -A como Mace Windu -Onoki como Yoda
-Danzo Shimura/Kinshiki Otsutsuki como Sheev Palpatine/Darth Sidious -Takara Otogakure como Sly Moore -Torifu Akimichi como Mas Amedda
-Metal Lee como Jar Jar Binks -Obito Nohara como Bail Organa -Sakon Ukon como Ask Aak -Dosu Kinuta como Poggle Lesser
Una Nueva Historia: para aquellos que me siguen como escritora amateur o solo por mis trabajos orientados al mundo de Naruto, quería recordarles o bien comunicarles que la semana pasada comencé a subir una historia completamente diferente de mis trabajos anteriores y no en trama, época o personajes sino porque en lugar de Naruto, me enfocó en Dragon Ball. Fue uno de los tantos animes que vi en mi infancia pero que al volver a ver en este punto de mi adultez no ha podido evitar despertar preguntas en mi, ¿Qué habría ocurrido si la trama estuviera enfocada a ser un relato coherente de ciencia ficción con una trama seria y enemigos serios? En esta nueva historia quiero explorar la complejidad de la raza Saiyajin, sus sentimientos, explorar a los personajes que integran el universo de Dragon Ball y dar un giro a la historia pero basándome en la obra original de Akira Toriyama por supuesto. ¿Qué me dicen?, ¿Se apuntan a acompañarme en esta nueva aventura?
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
