Perdón por la demora, pero la Universidad y el trabajo en conjunto matan a una persona :'D Solo yo me pongo a hacer planos de otros aparte de los míos XD jajajaj. Bueno, no soy solo yo, pero me siento medio desequilibrada a veces.

En fin. LAMENTO NO PODER RESPONDER AUN SUS COMENTARIOS. SI lo hago ahora, no público, pero fácilmente para la siguiente actualización ya estaré MUCHO más libre de tiempo. Saben todos ustedes que los adoro con todo mi corazón, por ello, no importa cuánto me demore. Responderé a cada uno de sus reviews. Porque ustedes y sus palabras son mi gasolina para seguir escribiendo.

A leer.

Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia pertenecen a Hajime Isayama, mangaka de Shingeki No Kyojin. Yo solo los uso sin fines de lucro para darle vida a mis historias.


b) Te recomendamos que lo compres en un fin de semana, ya sea desde viernes por la noche, hasta el domingo la hora que tú desees. Si el prostituto tiene una vida aparte de ese nada santo trabajo, facilitarle el tiempo y los días te dará más chance de que acepte. Aparte tú también lo puedes disfrutar sin necesidad de preocuparte por tus negocios.

Eren se encuentra tiritando frente al escritorio de Nanaba, podía ver los glaciales ojos frente él escrutándolo, insistiéndole con la mirada, aquella fuerte y pesada, tan fría como su mismo color.

— Y-yo… — Su mente intentaba procesar lo que había escuchado, se sentía en una situación muy similar a la primera vez que aceptó esa loca reunión con tantos hombres y el servido en bandeja de plata con las piernas abiertas para cada uno.

— ¿Qué no entiendes?

Déjà vu, fue la frase que en su mente apareció. Sus enormes ojos aqua tomaron una intensidad más verdosa y acuosa. Sentía un miedo inescrutable. Y que Nanaba lo atacara cuando se encontraba tan sensible y decaído no ayudaba en nada.

— Si entiendo — Se aclaró la garganta para que su voz no saliera dudosa.

No quería que Nanaba repitiera todas esas palabras que había escuchado, que le volviera a decir quien había ofrecido el comprarlo, que le recordara cuanto tiempo tendría que estar alejado de su pequeña luz de rojizos cabellos. No quería volver a escuchar la copiosa suma que le habían ofrecido por sus servicios. Servicios en los que Levi no tendría casi NI UN LIMITE al usar su cuerpo.

— ¿Entonces puedo entender que aceptas?

Las manos de Nanaba se separaron y llegaron a su regazo, mientras confiada recostaba su espalda en la acolchonada y firme silla. Asiento de un líder de negocios.

— No… no he dicho eso — Desvió sus ojos volviendo a aclarar su voz — Es mucho que procesar, y un contrato muy detallado, muy permisivo.

Las últimas palabras dejaron ver ese atisbo de miedo que tanto quiso ocultar.

Dos días.

Dos días en un ambiente extraño y desconocido.

Dos días siendo usado de la forma que su comprador quisiera

Dos largos días en un departamento, con el hombre de ojos de acero líquido

Dos días lejos de Isabel.

Nanaba frunció un poco el ceño, pero no mucho, no lo quería asustar o dejar que se escape. Aquel muchacho que parecía un pequeño cervatillo asustado de enormes y cristalinos ojos, también podía ser igual de escurridizo. Pero esos ojos le hacen acordar al día que vino por primera vez a su oficina.

Esos mismos luceros tan expresivos, rodeados de enormes, largas y curveadas pestañas abundantes. Todo en un exquisito rostro de piel acaramelada. Eso fue lo que más le llamó la atención del joven, porque tenía cuerpos hermosos entre sus empleados, porque podía conseguir exuberantes físicos en tan solo un simple parpadeo, pero la pureza que esos ojos expresaban era lo que no la hizo dudar ni un segundo en aceptarlo. Eso y la determinación que podía mostrar en los momentos necesarios.

La rubia empresaria suspiró. Tratando de no usar un tono de voz muy fuerte.

— No se le puede ofrecer un trato normal con el exorbitante precio que desea pagar por ti. — Nanaba se pasó un suelto mechón rubio platinado detrás de la oreja — Y fue claro y conciso en esto. Solo tú le interesas.

Las mejillas acarameladas, se tornaron de un leve color rosa al pensar en esa penetrante mirada sobre su cuerpo. Por un momento recordó como el rostro del hombre se había acercado peligrosamente al suyo. Su respiración se acortó y pasó la saliva acumulada antes de volver a mirar a su jefa.

— Aun así, no estoy seguro — Sus manos se retorcían en su regazo, arrugando el papel de su horario dentro de sus puños — Sigue siendo un tema que se debe pensar muy delicadamente.

Eren había venido un fin de semana antes de que sus "vacaciones" acabaran para acordar con Nanaba el horario que tendría de acuerdo a los cursos que llevaría en la universidad el siguiente ciclo, para informar a sus clientes que días estará disponible desde temprano y que otros tal vez no se presentaría. Pero al simplemente llegar, se sintió tremendamente emboscado por las palabras de Nanaba sobre esa propuesta tan extravagante.

— ¿Enserio es una decisión tan difícil? — Susurró Nanaba — ¿Tu hermana no acaba de recaer y entrar al hospital de nuevo? — Eren sintió el dolor de un arpón atravesando su cuerpo — ¿Es difícil pensar en el costo de las medicinas y el nuevo tratamiento experimental que va a tener Isabel?

Nanaba sabía que era un golpe bajo, pero haría lo que fuera por lograr que Eren aceptara tan cuantiosa cantidad para bolsillo de ambos. Para asegurarse un nuevo y extremadamente adinerado cliente.

— Yo…

Los ojos acuosos de Eren y los hombros tensos hicieron flaquear por un segundo a Nanaba, aun así su mente empresarial le ganó a cualquier palabra de consuelo que quisiera salir de sus labios pálidos color arena, solo un par de tonos más oscuro que su piel.

— Tú nada, Eren; tienes que pensar en los gastos que significan ese nuevo camino que tanto tú como tu hermana van a dar.

— Ya… conseguí una beca completa en mi universidad y… el hospital ha aceptado hacer el tratamiento sin costo debido a…

— Eso no importa Eren — La chica interrumpió perorata sin sentido del joven — Antes ya tenías media beca y unos cientos de dólares no son nada con lo que se avecina. — Se acercó nuevamente al escritorio plantando las palmas de sus manos en la lisa superficie de madera de tal forma que los hombros del menor temblaron — Y aunque ellos paguen las investigaciones y los procesos de este tratamiento, tú seguirás pagando la costosa medicina. Tu seguro no es muy bueno, porque nuestro "rubro" de trabajo no es exactamente legal, y que me vengas con ilusas ideas de que todo va a estar bien. Me parece tonto viniendo de alguien tan inteligente como tú.

Eren se sintió un poco enojado y ofuscado al escuchar esas palabras dirigidas hacia su persona, sintiendo la copiosa necesidad de defenderse emerger desde su interior. Estaban hiriendo su orgullo e insultándolo con palabras elegantes, con frases sutiles.

— No son ilusas, ya hice los cálculos — No dejó que sus enormes cuencas derramaran una sola lágrima y ese brillo de determinación emergió — Y si todo sale y sigue como la programación del hospital me indicó, voy a poder solventar todos los gastos. El tratamiento solo dura unos meses, no es eterno y con mis ahorros y el promedio de cuanto saque en el trabajo, podré pasar con éxito todo esto.

— ¿Y si no sale como lo han planeado?

Eren miró hacia un costado, también había pensado en esa posibilidad, pero su optimismo siempre estaba dirigido a su bella hermanita, su princesita de celestial cara y cabello enmarañado.

— Pediré un préstamo al banco o algo.

— Y te endeudarás por años con esas corporaciones carroñeras y puede que nunca salgas de sus garras. — Eren alzó la vista dejando notar su enojo por los ataques constantes de su amiga pero sobre todo su jefa — No me mires así Eren, porque sabes que es verdad. Los gastos para las medicinas de Isi nunca dejaran de llegar y una deuda en el banco es un monto mensual adicional a todos tus gastos hasta el momento. Intereses, que seas un estudiante, que tu trabajo no sea considerado como tal… Créeme el banco te va a desmembrar lentamente.

Las palabras de Nanaba eran verdaderas, ella sufrió en carne y hueso, todos aquellos excesivos intereses que un par de bancos que casi la llevan a la bancarrota. Lo dice con la sabiduría que solo la experiencia puede otorgar. Y aunque sus palabras estén inundadas de intentar convencer a Eren a como dé lugar de que acepte ese contrato. También eran para darle consejos a uno de sus más allegados empleados.

Nanaba no se lo diría, no en este momento, que lo único que deseaba era poder adquirir un nuevo y potencial cliente; pero ella con todo gusto le prestaría la cantidad que Eren necesitase si de un momento a otro los problemas surgieran.

La rubia mujer de más de treinta años sabía a grandes rasgos todo lo que había pasado en la vida de Eren y su hermana Isabel. No sabía cada detalle de los acontecimientos que marcaron esa alma maltrecha sentada frente suyo, pero si sabía lo suficiente. Uno de los requisitos para entrar a su local, era que el nuevo empleado le comentara la situación que lo llevaba a este trabajo tan antiguo como la raza humana misma.

Todos tenían sus secretos, pero Nanaba necesitaba saber, al menos, que sus futuros trabajadores eran personas dignas y confiables. Porque todos en esos seis pisos eran una enorme familia, rara y dispareja, pero todos se conocían y apoyaban mutuamente.

— Escucha, Eren — Suspiró pesadamente, dejó que sus manos cayeran suavemente y se volvieran a posar en su regazo — Piénsalo bien, esta suma de dinero sería tu colchón de emergencias. Si caes en un abismo que implica un contratiempo o una recaída, el dinero que ganes podría ser el que te amortigüe y salgas airoso de él. — Se paró de la silla y rodeó el escritorio hasta estar a la espalda del joven mozuelo — Lo admito, quiero a ese cliente, lo quiero para mi casa y no para mi competencia, pero también quiero lo mejor para ti.

A veces sincerarse un poco era un arma empresarial y la mujer esperaba que diera resultado.

Eren se levantó, guardando la arrugada hoja con su horario escrito en el bolsillo derecho, de su enorme y un poco viejo saco.

— Lo pensaré, Nanaba — Susurró mientras su mirada paseaba por el alfombrado piso

Nanaba suspiró pesadamente.

— Te doy esta semana libre para que lo pienses, corre por cuenta del señor Ackerman. — La rubia bajó sus manos hasta darle un suave apretón a las acarameladas manos y luego se encaminó a su asiento — Dijo que si estabas inseguro o indeciso el pagaría como máximo una semana de tu trabajo para que lo pienses. Si aceptabas o no, esto iba por su cuenta.

Nanaba se sentó y vio como el joven asentía una vez más asombrado y medio abochornado.

— Yo… lo pensaré, señorita Nanaba — A veces se sentía cual disco rayado repitiendo frases similares.

— Cuando te decidas me avisas, al menos por mensaje, y acordamos cuando organizamos tu nuevo horario de acuerdo a tu siguiente ciclo.

— Le avisaré. — Susurró caminando hacia la puerta

— Y Eren — El menor volteó su rostro ya con la puerta entreabierta y la mano en el pomo girado — Cuídate.

Una sutil sonrisa y un asentimiento salieron del agotado y ojeroso joven, antes de dejar la estancia en completo silencio

— Enserio, Eren. Cuídate tú también.

*-*-*- Manual -*-*-*

— ¡PERO ENANO! — Dijo la mujer antes de recibir un sacapuntas de acero inoxidable en la cara — Ohh, me gustan los sacapuntas con palanquita, al estilo antiguo — Dijo sobándose la nariz y sentándose nuevamente frente al escritorio de Levi.

— Sabes que si me llamas de esa forma vas a recibir todo mi cariño en forma de material de oficina — El empresario se frotaba el puente de la nariz y cerraba los ojos cansado.

Era miércoles. Nanaba le había informado el día sábado que Eren tomaría la semana que él había ofrecido para pensar en la propuesta. En SU propuesta. Y solo podía decir una cosa. La espera y la incertidumbre lo estaban matando, carcomiéndolo lentamente.

Lo admitía. Luego de dar el paso decisivo y escoger el buscar al joven prostituto, pudo poner toda su atención en el trabajo y ser el práctico y productivo empresario que eran antes de ver esos hipnóticos ojos turquesas.

Fue como quitarse un peso de encima, como si la carga que sus hombros presentaban, la incertidumbre de un "podría pasar", se hubiera ido al convertir ese "podría" en "puede".

Pero aun así la espera era agotadora y mortífera en sus horas de descanso.

— Es que… — La castaña acomodó el curioso artefacto que le había dejado una marca en la frente y la nariz roja para bajar un poco la voz — Yo… me esforcé por conseguirte la información Levi, lo hice lo más rápido que pude y tú no me dices nada. — La voz de Hanji por un momento se sintió como la de una amiga dolida.

Levi encarnó una ceja por la expresión que puso la castaña, por solo un segundo estuvo a punto e ceder. Pero al ver esa melancólica mirada, ser transformada a un teatral llanto, con puchero y lágrimas de cocodrilo incluidas solo suspiró nuevamente e intentó ignorarla.

— Perra. — Susurró para sí mismo.

— Yo quiero mi candente y ardiente porno gay. — Decía cual niña berrinchuda — Hice mi tarea, te conseguí la información. Te preste mi amado libro y tú — Se levantó melodramáticamente alzando su dedo índice y señalándolo — ¡Ni siquiera me has dado material para fantasear!

— ¿Te estás escuchando? — El constante movimiento de su pierna derecha implicaba como su paciencia se agotaba poco a poco — Pareces una mocosa de cinco años.

— ¡Me lo merezco! ¡Me he portado bien!

— En definitiva eres como una niña, solo que las que tienen cinco son más racionales y maduras que tú.

— ¡LEVI!

— Ya, ya. Mierda, cállate. — Ahora pasó de sobarse el puentecillo de la nariz a frotar sus cienes, intentando calmar el palpitar de su cabeza por escuchar tremendos gritos de urraca afónica. — No te puedo decir nada porque no ha pasado nada aun.

— ¿Cómo?

La castaña pasó de hacer su tonto berrinche a sentarse y esperar una explicación. Sus ojos brillaron expectantes y parecía un infante a la espera de su premio.

— Eso mismo, cuatro ojos. — Los insultos eran los apelativos cariñosos que Levi usaba con su colega. O eso creía fervientemente Hanji — Cuando fui el mocoso estaba de vacaciones y luego de pedirlo por dos días completos el mocoso se ha asustado y ha tomado una semana para pensarlo.

Ahora, ante los ojos de la castaña. Su amefe era el niño berrinchudo al cual no le daban su juguete. No, tal vez no berrinchudo, pero si enfurruñado por negarle uno de sus caprichos.

Una risa cantarina, sincera y nada teatral salió de la mujer sentada. Le alegraba saber que Levi había vuelto, no en su totalidad, pero ya su lado empresarial estaba en un óptimo funcionamiento.

Hanji se aclaró la garganta y volvió a ser tan ruidosa y burlona como siempre lo ha sido y lo será.

— Oh… así que a Levi-Love y Leviconda los han dejado esperando — La burla estaba impregnada en sus palabras y ve realizado su cometido al lograr el ceño más acentuado, esa fue su recompensa — Y pensar que yo imaginaba que ya te lo habías follado y no me querías contar la suculencia que habías disfrutado con tan bello cuerpecito.

Hanji se mofaba en su cara, lo sabía, pero sentía que debía aguantar ese tipo de cosas por haberle conseguido la información que necesitaba en aquel momento.

— Hanji, será mejor que te calles. — Advirtió con pesadez.

— Ay Levi-Limpio, solo te digo que estás urgido, y eso no es nada nuevo en nuestra charla. O no al menos en los últimos meses, desde que terminaste con esa que era más enanita que tú y decidiste enfocarte solo en el trabajo, supimos que tu urgitud sería un problema en la empresa, aparte- AUCH!

— Largo — Su voz seca y sus ojos cual mercurio amenazante de fundirla en su propia silla activaron las escasas alarmas de supervivencia que Hanji poseía en lo más recóndito de su ser. — Largo antes de que busque una forma de apagar la cámara del helipuerto y tirarte del borde sin que nadie se entere de que fue un homicidio.

— Yo.. yo… — Dejó el engrapador que había causado un pequeño hilillo de sangre descender de pómulo izquierdo — ¿Lo siento?

Levi se alzó todo lo que su tamaño le permitió. Pero el aura imponente y la mirada de hierro abrazador la callaron de todo intento de burla.

— No lo repetiré una vez más.

Hanji se levantó presurosa y temblorosa. Mirando a un lado y a otro, su resbaladiza lengua había cometido un pequeño desliz, nunca critiques a Levi en el ámbito laboral. Aquel hombre que ascendió de nada a hacer el gerente general de su propia empresa, no puede ser insultado en el orgullo que representa su trabajo y esfuerzo diario.

— Te visitaré en tu departamento, Levi Lindo — Mencionó mientras presurosa se dirigía a la puerta de la enorme oficina y la cerraba sin mirar atrás. — Wow — Dijo Hanji sintiendo una fría brisa provenir de la nada; ya segura y resguardada por la enorme puerta de caoba se permitió perderse en su mundo de locuras — Sentí que el demonio mismo quería clavarme un cuchillo poco afilado, para hacerme sufrir más en mi muerte. Una muerte lenta y dolorosa— Un escalofrió atravesó su columna — Y que también me acaba de lamer el cuello con su áspera lengüita de gato, ¡Iuk!

Una mueca de desagrado y la lengua a fuera fue lo que la secretaria vio en el rostro de Hanji antes de apreciarla irse saltando a su oficina mientras cantaba una canción de cuna un tanto perturbadora.

—"Que nadie me interrumpa por el resto del día, mina"— Escuchó provenir del intercomunicador que tenía con su jefe.

— ¡S-sí! Señor Ackerman. — La mujer de cabellos negros y cara redondeada suspiró sintiéndose un poco más relajada al saber que no vería a su jefe por el resto del día.

Levi era un jefe de armas tomar. Estricto, exigente e intimidante, pero sobre todo alguien que merecía respeto. Por eso mina seguía como su fiel secretaria. Bajo las órdenes de ese líder innato, aprendía tanto que no podría pedir un mejor lugar para ejercer su carrera y sabía que el señor Ackerman guiaría la gran empresa por el buen camino. Eso era Levi para todos y detrás del miedo se encontraba el orgullo hacia su jefe.

En su oficina el azabache dejaba el último folder con balances e información sobre un nuevo y tal vez prometedor contrato en la hilera de leídos y realizados. Teniendo ya su escritorio libre de pendientes. Se levantó de su silla y estiró sus brazos por arriba de su cabeza hasta hacer tronar todos los huesos de su columna.

Esta vez se daría el gusto de tomarse una siesta. Por fin estaba al día en las tareas pendientes de su empresa y quería poder dormitar un rato en su enorme y confortable sillón de tres cuerpos que casi nunca usaba. Tal vez en sueños los ojos turquesa y la boquita de cereza que poseía el menor, no lo atormentarían. O puede que ese sea un mejor escenario para apreciarlos. Los sueños pueden ser más realistas de lo que uno imagina. Y Levi estaba deseoso de comprobarlo en ese mismo instante. Iba a tener su encuentro con la tentación encarnada en un cuerpo humano de una forma u otra. Ese mozuelo podría ser la perdición de cualquiera y Levi lo estaba comprobando.

La espera lo estaba matando. Solo daba gracias al cielo que el día viernes era el último día permisible para que el menor lo pensara. Viernes hasta medio día.

*-*-*- Manual -*-*-*

Sentada en su cama, con un par de agujas insertadas en su brazo izquierdo, una cánula nasal por precaución, la típica ropa de hospital y un curioso puchero adornando su rostro era como se encontraba en esos momentos la joven Jaeger.

— Se cuidarme sola. — Dijo mientras veía a Eren seguir trenzando su rojizo cabello — No entiendo porque sigues tan indeciso en ir o no ir a esa conferencia.

— So-solo no me gusta alejarme de ti por tanto tiempo. — Se removió un poco incómodo en su silla.

— No es mucho tiempo, Eren; es solo un fin de semana y acá tengo al señor Reiss para que me cuide, ¿verdad, Rod?

El hombre mayor asintió con una amigable sonrisa en su rostro.

— Claro que sí, señorita. Y puede que venga mi hija de visita el día de mañana.

La mejor asintió y dio un par de animadas palmaditas.

— ¿Vez, Eren? Frieda va a venir mañana y tú llegas el domingo en la noche. No voy a estar sola NI un solo día.

Eren miró tanto a su hermanita como al doctor que nuevamente leía los signos vitales de su hermana en el equipo ubicado al costado de la cama, mientras trataba de sentarse de alguna manera en que no se sintiera incómodo.

Era la segunda vez que le administraban la medicina experimental y era preciso que la supervisión de su reacción sea controlada, si es posible a cada hora; si no era por Rod por la enfermera de turno asignada a su cuarto.

— Sigue sin gustarme estar lejos de ti y no poder verte.

Rod veía todo con calma y una sonrisa serena la curiosa escena ante sus ojos. Entendía a Eren, el perdió a su pequeño hermanito Uri cuando solo era un estudiante de secundaria y fue por él que decidió estudiar medicina.

Un lazo tan estrecho entre hermanos, solo se podía ver en aquellos que habían sufrido tantas cosas uno junto al otro y han salido adelante.

Uri fue su luz, sus rubios cabellos, esa palidez que solo alguien que casi vivía en el hospital podía poseer y sus cansados y grandes ojos azules, fueron su motor a estudiar fuertemente cuando apenas ingresaba a la preparatoria.

Ahora el doctor se veía reflejado en Eren y a Uri, en Isabel. Solo que la niña era un poco más traviesa e hiperactiva, tal como ella le había mencionado que era Eren hace unos años. Antes de que tuviera que madurar por los dos.

Los recuerdos acompañados de la nostalgia, se dispersaron de la nebulosamente mente de Rod al continuar escuchando los berrinchitos de Isabel por sentirse sobreprotegida.

— Además, ya te había convencido de ir, hasta trajiste tu maleta — Isabel señalo la mediana mochila color verde musgo en el piso. — Ya lo habíamos hablado todo el día de ayer.

— Bueno, sí, pero…

— Nada de peros, mi príncipe no es un cobarde.

Al escuchar la palabra príncipe, Eren solo pudo hacer un pucherito

— Oh, Isi, eso es extorción.

— No lo es, es chantaje emocional. — Admitió con una traviesa sonrisa plasmada en su rostro. — Ahora confírmale a tu superior que ya son las 11 y puede que se esté muriendo del infarto por no saber tu respuesta.

— Tampoco exageres tanto, Isi, por algo me dio hasta medio día para pensarlo.

— Te está guardando un puesto libre para esa conferencia. Debes tener algo de consideración por ello. Está pensando en ti y poniéndote delante de otros que también aspiraron a ir.

Eren solo suspiró mientras el remordimiento lo seguía carcomiendo por dentro. Pensando en que si Isabel se enterara de la verdad, no estaría dándole ese discurso ni usando todas sus mañas para convencerlo de que vaya a la dichosa "conferencia"

— Ya, Isi. — Sacó su celular del bolsillo derecho de su chaqueta gris claro y buscó el contacto de Nanaba. — Ahora mismo le mando un mensaje. —

Escribir las palabras en vez de escuchar esa voz presionándolo era lo mejor. O su avergonzado ser lo pensaba de esa forma.

— Porqué mejor no lo llamas. Así te aseguras de que sepa de tu decisión.

— Créeme que si leerá el mensaje. — Eren sabía que lo más probable era que Nanaba estuviera casi pegada a su celular, pendiente de su respuesta.

Tecleó palabra por palabra, su dedo en la pantalla tocó la palabra enviar.

Tubo el corazón en la garganta por unos cuantos segundos. Sintió la rigidez de sus músculos y el sudor frio que quería emerger de su cuerpo.

El mensaje fue enviado exitosamente.

— Con su permiso, jóvenes. — Anunció su retirada el galeno. — Vuelvo en una hora para ver cómo se encuentra nuestra ardillita

— ¿¡Siguen con ese apodo en el hospital!? — Isabel alzó un poco su voz sintiéndose abochornada por que siguieran usando ese sobrenombre hacia ella — Solo fue una vez que engullí toda la comida a la vez. ¡Solo UNA!

Eren alzó sus ojos y se concentró en su hermana, dejando de pensar en lo que había hecho hace menos de un minuto.

— Aunque no fue tu mejor idea, pero te veías adorable — Eren participó en la conversación, recibiendo una mirada indignada de su pequeña hermana.

La joven Isabel había estado semanas sin comer, solo a base de suero. Por lo que cuando vio esa bandeja con varios frasquitos llenos de cosas comestibles o bebibles (todo muy suave y ligero, pero comida al fin y al cabo), no se pudo resistir. Y lo ingirió casi todo en menos de un par de minutos.

Obviamente su desacostumbrado estómago la obligó a botar todo lo que comió, pero todos los que la vieron comer así se lo esperaban. Eren hasta había traído un balde con un poco de agua esperando la negativa de su estómago. Ella misma se lo esperaba después de atragantarse con tanta cosa a la vez.

El doctor le dio unas palmaditas y le dijo que no se lo metiera todo de una sola vez. Su hermano le limpió la boca con devoción y le trajo un cepillo de dientes junto con un vaso de agua y una cubeta para que botara el agua mientras se lavaba, todavía no se podía parar de la cama.

Al final del día. Eren la había llamado "pequeña ardillita" y la risilla que había dado la enfermera de turno (justo la misma que le había llevado la comida) asintió encantada por el apodo.

Al día siguiente todo aquel que la atendía, la llamaba de esa forma. El apodo se había corrido por todo el hospital, o al menos por todo su piso.

— Ya no hablemos de ese tema, que si siguen así, todos en el hospital me volverán a llamar de esa forma.

— Puede ser un apodo interno. — Sugirió Eren con el dedo alzado y sonriéndole graciosamente — Solo el doctor Reis, Freida y yo te llamaríamos de esa forma.

— Me niego.

— Que aguafiestas.

El doctor ya estaba en la puerta pero antes de irse siempre le divertía ver las pseudo-discusiones de sus pacientes más queridos.

— ¿Aguafiestas? Seguro se les escapa frente a otra enfermera chismosa y luego hasta el cartero sabe cómo me llaman.

— Bueno, bueno. Entonces solo yo.

— Tu peor, eres un lengua floja.

— ¡Ey! Eso dolió — Se llevó su mano al pecho fingiendo sentir una apuñalada justo en su corazón, pero sintió un pequeño pinchazo al hacer esos movimientos de forma tan repentina.

— Es la verdad.

Isabel se cruzó de brazos y desvió el rostro hacia un costado, mientras Eren se acomodaba nuevamente en la silla.

Satisfecho, el sonriente doctor se despidió de nuevo y salió del cuarto.

Eren miró la puerta y dejó de discutir infantilmente con Isabel para alcanzar al doctor.

— Doctor Reiss. — Llamó Eren para detener el calmo caminar del mayor. — ¿Cómo cree que va Isabel?

El doctor giró sobre su propio eje y miró a Eren calmado y con comprensión.

— Como te dije en la mañana, Eren. Isabel está respondiendo muy bien al tratamiento. Hasta ahora solo ha presentado aumento de sueño y disgusto por sabores de la comida. Cosas muy normales si me lo preguntas.

Eren asintió suavemente. Ahora la comida le sabía rara a Isabel, como si hubieran echado alguna medicina en ella, no la despreciaba, pero si le costaba un poco comerla con naturalidad.

— Muchas gracias doctor. Lamento preguntarle constantemente sobre esto.

— Tranquilo Eren — Rod se permitió acariciarle esas hebras castañas ya un poco alborotadas — Es normal, y sabes que te comprendo a la perfección — Eren asintió un tanto feliz de recibir una caricia de afecto paternal. — Solo no te olvides de que debes tener en cuenta que esto es un tratamiento experimental. Tenemos muy buenos porcentajes e indicios de que Isabel va a tener muchas mejorías después de estos meses, pero no es nada seguro. Lo entiendes, ¿verdad?

— Si, señor; lo comprendo perfectamente. Pero eso no impide que siempre espere los mejores resultados.

— Tienes toda la razón, pequeño. — Asintió el hombre mientras sacaba un par de risotas desde lo profundo de su garganta. — Ese es el espíritu.

Eren se despidió del ya canoso hombre y regresó al cuarto de su hermana con la mano apretando el bolsillo derecho de su jean. El celular había vibrado apenas el galeno dio media vuelta.

Una dirección apareció en su pantalla.

Era Nanaba.

*-*-*- Manual -*-*-*

Levi salía de su reunión y regresaba un poco agotado a su oficina.

Mina estaría en pocos minutos con su almuerzo y él podría culminar su jornada laboral a luego de leer solo un par de documentos pendientes en su mesa.

Todo estaba perfecto. Menos que Nanaba no le informara algo en relación al joven. O eso pensó hasta que vio su celular en la superficie del escritorio. Estaba en modo silencio, pero una pequeña luz parpadeaba en la esquina superior derecha.

Deslizó su dedo viendo primero el enorme reloj que marcaba las 13:45 y la fecha para desbloquearlo con su huella digital.

Nanaba le había enviado un mensaje unos minutos antes de las 12. Eren iría a su casa a la hora acordada.

A Levi, de un momento a otro, se le secó la garganta y parpadeó repetidas veces mientras releía ese mensaje. Esas simples palabras.

Medio aturdido guardó el celular y rodeó su escritorio para sentarse en su silla.

Mina tocó la puerta y con ella trajo una bandeja plateada con la comida que había comprado para él.

Enrollado de pollo con espárragos y salsa blanca, fue lo que pudo apreciar que tenía de plato principal junto con una ensalada y un refresco.

— Por hoy ya puedes retirarte. – Le dijo viendo como Mina asentía animada.

Los viernes sus trabajadores se retiraban a las dos de la tarde, eso les daba un fin de semana más largo y los mantenía contentos y activos. Levi sabía que la comodidad del empleado importaba mucho en el progreso de una empresa, pero su joven asistente siempre se retiraba o después de él, o cuando Levi ya no necesitaba de sus servicios y le indicaba que volviera a casa.

— Sí, señor Ackerman. — La joven antes de retirarse acomodó los platos y ordenó un poco los papeles que la descuidada Hanji había puesto sin delicadeza alguna. — Por cierto, la Señorita Hanji mencionó que se retiraba antes por cuestiones personales, pero como solo era una hora antes de la salida del viernes su… amefe no se molestaría.

Levi alzó la mirada con el ceño fruncido. No con su joven secretaria, sino por la mención de su "amiga"

— Esa loca siempre hace lo que quiere. No importa ya. — Dijo pasando su mano por sus brumos cabellos. — Eso es todo por hoy.

Después de una respetuosa despedida, Levi se quedó nuevamente solo en su oficina. Luego de beber un poco de la refrescante limonada que Mina había dispuesto para el junto al almuerzo, se permitió sacar su celular del bolsillo para volver a leer ese mensaje tan corto.

"Eren irá a las seis de la tarde"

Y Levi lo estaría esperando.

Continuará…


.w. Pos~~~ Ya vamos en el punto dos del paso uno. Estamos avanzando o

Cosas un poco suculentas vienen en camino. En el siguiente cap, creo que como mínimo hay manoseo XD~!

Pero estos caps eran necesarios para que supieran un poco más de nuestros personajes principales y su entorno . Las cosas se van a poner candentes, pero no olviden el drama que se avecina \(-3-)/

Besos y apapachos, gracias por siempre ser tan pacientes conmigo.

Este lunes entrego 4 cosas así que ya me volví a atarear por eso este cap lo termino de escribir desde el sábado en la mañaniiiita. XD

Yaa ahora si me despido.

Besos a todos mis lectores.

PD: Si alguien sabe porque eren se ve tan inquieto y que trama Hanji. Si aciertan en los comentarios 7u7. Le permito escoger uno de estos premios:

· Saber que va a pasar en los siguientes tres capítulos a grandes rasgos.

· Tener el siguiente capítulo con una cinco días de antelación

· Aparecer en el fanfic como un/a extra e interactuar con uno de los dos personajes principales (ustedes deciden cual)

Si se me ocurren o se les ocurre a ustedes más premios me avisan *-* Pero acá la apuesta ya está hecha.

EXITOS a los que participen y se den cuenta. XD

~Nos leemos pronto~

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