Holiii n.n)/ … u.u Yaaa sé~~ Me demoro mucho u.u pero… pero… Los loveo :D.

Tristemente nadie ganó el premio u.u, pero sé que les gustará la respuesta a tal incógnita XD. PD: Cuando vean un "(#)" sus dudas serán resueltas 7u7, repito, les va a gustar.

A leer:

Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia pertenecen a Hajime Isayama, mangaka de Shingeki No Kyojin. Yo solo los uso sin fines de lucro para darle vida a mis historias.


c) Lo compraste y aceptó. Perfecto Tienes casi el primer paso terminado. Tienes que demostrarle al menor que tu interés en él solo es sexual, que te has encaprichado con su cuerpo y lo quieres usar a tu antojo por un buen tiempo. Pero no le digas aun que sientes algo más por él. Se podría asustar e irse. Se indiferente, trátalo fríamente, un poco hosco si es posible. Ahora ya estás listo para ir al segundo paso.

Levi culminó su almuerzo y puso todo el servicio sobre la recepción de mina, la mujer encargada de la limpieza pasaría por el piso en menos de una hora.

Ya habiendo saciado su estómago se sentó en su escritorio y agarró todos los documentos pendientes que tenía, no eran muchos, un par que ya tenía antes de la reunión y unos cuantos que Hanji había tirado y Mina acomodado; pero luego de veinte minutos, se dio cuenta de que no podía pensar en otra cosa más, que el mensaje de Nanaba y la hora en la que llegaría el prostituto a su casa.

Decidido a que solo sería una pérdida de tiempo el permanecer en su oficina con documentos que no leería, cogió los folios pendientes y los metió en su pulcro y ordenado maletín. Lo cerró y céleremente salió de su oficina encaminado al ascensor.

El viaje hasta el estacionamiento se le hizo eterno. Le mandó un mensaje a su chofer para que no fuera por él a la empresa, que usaría el carro que siempre dejaba en el sótano y que después su mismo conductor tendría que regresar.

Luego de ingresar a su cómodo Audi A4 cromado color negro, último modelo, el viaje a su casa le pareció borroso y ligero.

Debido a que su chofer no lo llevó hasta el enorme y moderno edificio, no hubo necesidad de ingresar por el portón delantero como casi siempre lo hacía, el vigilante no le abrió las puertas con láminas de cristal y el joven en la recepción no le pudo dar la bienvenida ni darse cuenta de que aquel señor que ingresaba con control remoto propio, era Levi.

Levi ingresó por la puerta que daba directo a los estacionamientos del sótano, bajando la rampa céleremente sin que el de su recepcionista Gunter lo pudiera identificar.

Tristemente Hanji no tendría quien le avisara cuando su amefe llegara al departamento.

Hanji tarareaba distraídamente una canción de su grupo favorito. Con los audífonos puestos a tope y su celular en la cadera, mientras sacaba de su enorme mochila los conjuntos que le regalaría al joven prostituto y escondería de su gruñón amigo.

Doblaba conjunto por conjunto, con una mueca feliz en su rostro moviendo su cabeza de derecha a izquierda a la velocidad del tono musical.

Levi subía por el ascensor mientras Hanji guardaba los conjuntos en un cajón que, supuso un desconocido que por primera vez usa un baño ajeno, revisaría para encontrar los utensilios de limpieza. Escondió el shampoo que Levi prestaba a sus invitados y salió nuevamente del baño.

Ahí Hanji desapareció todo rastro de sonrisa al ver a Levi parado en el marco de la puerta, con una ceja enarcada y sus ojos serios, clavados en su desordenado ser.

— Cuatro ojos de mierda — Susurró avanzando hasta la chica que reía nerviosamente y miraba para los lados, buscando una ventana para saltar o un cuchillo para practicar harakiri* — Mi cuarto. — Dijo antes de que sus costosos zapatos bien lustrados chocaran con la enorme mochila en el piso. — Nunca se debe entrar a mi cuarto — Esa era una regla dorada para que Hanji tenga permitido poner un pie en su departamento.

Cogió la mochila de las azas y la alzó con una sola mano, como si no pesara nada; aun cuando a Hanji le había costado llevarla cagada en su espalda y resistir su peso en toda la trayectoria del ascensor, realmente había sido una tremenda odisea para la chica. La puso sobre el buró y Hanji dio un grito de agonía y dolor

— E- enanito… — Dio un par de pasos tambaleantes mientras se sacaba los audífonos— Yo solo quiero darte unos cuantos regalos para que el bello Erencito y tú disfruten de sus días juntos.

Levi removió con parsimonia los dildos, fustas y cuerdas encontradas en la maleta hasta que en una bolsa de tela puesta hasta el fondo, encontró lo que quería.

La sacó ante los ojos de una sudorosa Hanji y la abrió dejando caer el contenido al costado de la mochila.

Cámaras, muchas cámaras. Todas oscuras, grises, negras o azules, de un tamaño reducido.

— No me parece que esto — cogió una negra repetida aproximadamente cinco veces entre todo el grupo. — Sea para hacer amena mi estadía con el mocoso.

Levi apretó con fuerza descomunal el aparato electrónico; el plástico de la carcasa crujió antes de ceder por completo y finalmente se rompió por completo, siendo simplemente un montón de basura inútil ante los ojos llorosos de la castaña.

— ¡LEVI! — Chilló lanzándose al piso, sabiendo que si tocaba al hombrecito gruñón su muerte sería más dolorosa — ¡Esa camarita costaba 2500 dólares!

Hanji lloraba ruidosamente mientras apreciaba como Levi tiraba los restos de su cámara ante sus ojos, justo frente a sus rodillas en la superficie alfombrada donde estaba tirada.

— Me importa una mierda. — Retrocedió y guardó todas las cámaras en la bolsa de tela. — O te largas o te mato.

Hanji rápidamente se levantó sintiendo el sudor frio en su espalda y un enorme alivio de que el hombre frente a ella esté siendo tan misericordioso.

Sus pasos se dirigieron a la bolsa con todas las cámaras, puesta en la superficie de la cama, cuando céleremente Levi las quitó de su camino y las alzó con un solo dedo, sacándolas de su alcance.

— Me las quedaré como castigo.

— No…

— Y si en menos de un minuto no sales de MI departamento, las destruyo ahora mismo.

— ¡ES MI SALARIO DE TODO UN MES! — Gritó desesperada teniendo más ganas aún de tirarse a las piernas del contrario y pedir clemencia — ¡NO ME VOY A PODER COMPRAR PORNO POR UN MES ENTERO!

— Cuarenta segundos.

— ¡Hyaaaa! ENANOOO — Hanji daba vuelta en círculos mientras se despeinaba su enmarañado cabello — Vamos, al menos una para revenderla y tener comida.

— Treinta.

Hanji Lanzó otro grito chillón rompe oídos y trotó hasta la puerta del cuarto, volteando dando saltitos como si quisiera ir al baño y con la adrenalina recorriendo todo su cuerpo enfrentó nuevamente a Levi.

— ¿La otra maleta?

Levi sonrió de medio lado mientras tiraba nuevamente la bolsa con las cámaras a la superficie de su cama.

— También me las quedo. Veinte segundos.

Hanji gritó, ahora con una mueca de felicidad y salió corriendo directo a las escaleras.

— ¡ALMENOS CUÉNTAME COMO TE LO FOLLAS!

Levi escuchó como la chica se tropezaba cayendo por la escalera, haciendo ruidos de buitre moribundo, se levantaba y cojeando (por el trote lento que escuchaba) llegaba a la puerta principal.

— Cinco — Levi miraba su reloj — Cuatro, tres — Escuchó la puerta principal abrirse — Dos, uno — Y un portazo dando la salida de la odiosa mujer de su territorio. — Tsk. Yo quería sangre.

Caminó con la maleta y la bolsa llena de cámaras, para meterlas en un compartimiento al fondo de su enorme walking closet.

Sacaría los juguetes que trajo la loca mujer, más adelante. Vio su reloj y un suspiro salió de sus labios.

Recién eran las tres de la tarde.

Todavía faltaba para que el mocoso llegara.

*-*-*- Manual -*-*-*

— ¡Hermano! — Gritaba entre risas la joven pelirroja mientras Eren llenaba su rostro y cuello de besos — Me haces cos… cosquillas — Algo evidentemente obvio viendo cómo se removía y siendo Eren su atacante. — Yaaa… Yaa… hermano — Dijo entre risas sintiendo que le faltaba el aire por tanto reír.

Eren se calmó y como última travesura le mordió una mejilla

— Sabes rico — Dijo separándose finalmente de una sonrosada Isabel, por tanto reír, y con lagrimillas en los ojos — Eres mi sabor favorito.

Isabel había hecho un pequeño puchero mientras se frotaba la mejilla y veía a Eren sacándole la lengua.

— Recuerda, hermano mayor, que el cuello también es tu punto débil — Su voz destilaba venganza pronta — Y cuando menos te lo esperes, seré yo la que te atacará hasta hacerte llorar de risa.

Eren la miró con los ojos entrecerrados.

— Esa será una guerra sangrienta. — Eren apreciaba la respiración más calmada de su hermana

— La guerra de cosquillas de siglo — Susurró con el mismo tono lúgubre.

Y justo cuando el doctor Rod entraba nuevamente al cuarto, Eren se lanzaba a hacerle cosquillas por el cuello

— ¡Ataque de besos!

Y las risas empezaron a inundar nuevamente la estancia.

— Eren, Eren. Deja tranquila a Isabel. — Dijo el doctor con una sonrisa pintada en sus delgados labios — Solo está permitido un ataque de cosquillas al día.

El menor se alejó dándole un último beso en la frente a Isabel y se sentó de nuevo en su silla, dando otro pequeño saltito por el movimiento imprevisto.

— Con todo respeto, doctor — Dijo alzando el dedo índice con aires de sabiduría, — Son ataques de besos, no de cosquillas.

— Aunque las cosquillas vienen incluidas en el paquete — Susurró la pelirroja sobándose el cuello resentido por tantas atenciones de su hermano.

El galeno, simplemente meneó la cabeza con una sonrisa de diversión en su rostro al verlos discutir infantilmente de nuevo.

Hace más de una hora Isabel se había empezado a sentir mal por la medicina, dolores de cabeza, sumamente fuertes y repentinos mareos, donde Eren simplemente se quedaba a su costado, acariciando el dorso de su diestra mientras susurraba en su oído pequeñas historias o canciones calmadas.

Pero cuando Isabel se encontró ya más recuperada y el dolor de cabeza había pasado casi por completo, no perdió la oportunidad de hacerle su ataque de besos para levantarle el ánimo. Cada vez que ella sufría de dolores fuertes o una pequeña recaída, su ánimo siempre se deterioraba y lo que menos quería Eren era verla triste, no a su dulce princesita.

Luego de que el doctor revisara los signos vitales y los resultados en la tableta colgada en la camilla de Isabel fue que asintiendo y con una sonrisa les alzó el pulgar a ambos hermanos.

— Por ahora, todo va de maravilla.

— Y un ataque de besos sería la mejor forma de celebrar esa noticia.

— ¡Hermano! — Dijo riendo por la actitud infantil de su familiar mientras le ponía las manos suavemente en el rostro de Eren — Ya copaste la cantidad de ataques que se te permite por un día.

Eren nunca hacía más fuerza de la necesario o movimientos bruscos con Isabel en cama. Más aun cuando en cada uno de sus dorsos tenía agujas insertadas con medicamentos o simplemente suero y algún acercamiento de su parte podría causarle una herida.

El joven Galeno apreció su reloj y luego miró a los dos hermanos haciéndose morisquetas graciosas.

— Eren, ¿no deberías ir ya,a tomar el autobús para tu conferencia? — Su índice apuntaba al reloj de su muñeca y vio a Eren tensarse en su silla de nuevo.

Isabel buscó con la mirada el reloj en su pequeña mesilla de metal pintado de blanco a la izquierda de su cama, justo al costado de su hermano.

— ¡Ya casi es hora! — Dijo sorprendida, para luego ver con reproche al castaño.

Eren miró a las dos personas en la habitación que le devolvían la vista con reproche y alzó las manos en sinónimo de protección.

— No me miren con los ojos acusadores que tengo una alarma en el celular. — Dijo sacando el aparatito de su bolsillo.

— Sin ánimos de ofender, pequeño. Pero tu celular ya debe ir a la basura — Vio como el castaño hizo un gracioso puchero mientras se cruzaba de brazos. —Me dices constantemente que se apaga o que deja de funcionar el micrófono o…

— Ya, ya, entendí, pero en las alarmas no me ha fallado nunca.

— Hermano, ya seamos sincero, tu celular se te ha caído al agua dos veces, de milagro sigue vivo.

Eren se mordió un poco el labio inferior y vio su pequeño confiable celular, porque aun con todos sus desperfectos le servía para lo primordial. No le importaba que el lente de la cámara estuviera roto, o que a veces titilara la pantalla de un momento a otro. Le servía para mensajes, para alarma y llamadas. Eso era lo único que necesitaba y siempre ha preferido ahorrar el dinero, a comprarse un nuevo celular con aplicaciones que nunca usará.

Rod miró al pensativo Eren con su ceño medio fruncido y el labio inferior un poco salido. Parecía un niño al que le han dicho que debe botar su juguete favorito, pero también sabía que ese joven se desvivía por su hermana y nunca se compraría algo para el si podía consentir a la menor. Una idea surcó por su mente mientras apreciaba como Isabel al ver a Eren pensativo le hincaba el dedo suavemente en las mejillas canelas.

Cuando el galeno estuvo por mencionar algo sobre su reciente idea, el celular de Eren se encendió y empezó a vibrar, mientras un timbre muy básico resonó con fuerza.

Eren saltó triunfante con el celular alzado y mirada de suficiencia.

— Para los que desconfiaban de mi chiquito, tendrán que retractarse.

— Me niego a hacerlo — Dijo Isabel mientras tapaba su boca intentando retener una risa.

— Yo también me niego, sigue siendo muy viejo.

Como afirmando los argumentos del doctor el celular empezó a parpadear y dejó de vibrar mientras la música empezaba a escucharse medio chillona y desgastada.

Eren apretó varias veces el botón rojo inferior para desactivar la alarma cuando tanto Rod como Isabel empezaron a reírse.

— Sigue sirviendo. — Dijo enfurruñado, guardándolo en su pantalón

Su reloj marcaban las 4:30, y el viaje en bus hasta la dirección de Levi le tomaría poco más de una hora, por lo que iba con el tiempo preciso.

Guardó lo poco que había sacado de su mochila y caminó hasta el doctor.

— Nos vemos señor Reiss, le encargo al tesorito de mi vida.

— Hermano, no seas tan melodramático, vuelves el domingo. — Eren volteó y le sacó la lengua — Aish, a veces yo parezco la mayor.

— Como decía. No le de postre a la ardillita. — Dijo en son de venganza mirándola de soslayo y una sonrisa traviesa plasmada en sus labios.

— ¡Eren!

— La cuidaré con gusto — respondió el sonriente doctor mientras despeinaba los castaños y lacios cabellos del menor — tú también cuídate mucho.

Eren asintió ante el pedido y volteó a abrazar a su hermana.

— Te quiero mucho, mi bella princesa.

— Y yo a ti, mi príncipe bobo. — Isabel le dio un beso en la mejilla y se despidió de él cuando lo vio salir por la puerta con la mochila al hombro.

*-*-*- Manual -*-*-*

El viaje en el carro, le pareció eterno y corto a la vez. Sentía que los minutos por separado se demoraban más de lo que debía, pero cuando llegaba a los diez o quince minutos, se daba cuenta que estaba más cerca a su destino.

Los asientos del autobús, al subir en un lugar más concurrido, se encontraban casi por completo siendo utilizados.

Habían un par de niños con sus madres o parejas calmadas, tal vez pasajeros solitarios como Eren o, amigos ruidosos sentados ocupando varios lugares, pero la mayoría de ellos se bajaron antes de llegar a la zona residencial.

Nuevamente el carro quedó casi vacío cuando faltaban un par de paraderos para que Eren llegara a su destino.

Nervioso y sin haber podido leer nada del libro que tenía en su regazo, lo volvió a guardar en su pequeña maleta y se levantó aun faltando un paradero.

Su pie golpeaba el piso nerviosamente mientras veía la señal de autobuses alejarse por la parte trasera del bus. Entre cada paradero había aproximadamente cinco minutos de recorrido. Eren sabía que su impaciencia era injustificada si el mismo se había parado antes de la cuenta, pero no podía controlarlo. Todo el asunto, le seguía pareciendo muy raro.

Eren era un prostituto, eso lo tenía muy en claro, pero era demasiado raro que alguien te solicitara por tanto tiempo, pagara tanto por tus servicios, lo más aterrador de todo, tenga tanto poder sobre tu cuerpo.

Una cosa era el sexo, felaciones, juegos suaves, otra muy diferente, fisting, bondage, obstrucción de la vista, voz, flagelación, que se le tenga permitió hasta asfixia erótica y heridas leves, todos esos permisos, todas esas cosas que el señor Ackerman tenía permitido hacer, era lo que lo ponía nervioso, ni en el mismo Gangbang Erwin había podido sacar tanto provecho del contrato.

Alzó la mirada y se encontró con el paradero a un par de cuadras, su pulgar ya en el botón de aviso, lo presionó aun de forma inconsciente. Y al ver las puertas abrirse frente suyo, nuevamente tembló ante lo que se le avecinaba.

Desde la parada de autobuses hasta la residencia del señor Ackerman eran unos diez minutos de caminata, pero el carro lo tomó apenas llegó a la parada frente al hospital y fue un poco más rápido de lo normal. Por lo que aún estaba temprano. Mirando en su reloj, notó que recién eran las 5:37.

Caminó con sus manos en su viejo saco, mientras jugueteaba con el vaho saliendo de su boca debido al frío clima. Preguntó a un par de guardias o porteros por indicaciones hacia su punto de llegada y finalmente con 15 minutos de antelación se encontraba en la puerta del edificio.

El portero lo miró gentilmente mientras subía las escaleras y le abría las puertas. Eren agradeció con una tímida sonrisa y se adentró a la confortable recepción donde pudo apreciar a un par de personas sentados en la zona de espera.

— Buen día, joven. ¿En qué le puedo ayudar? — Una voz tras es recibidor lo hizo dirigir sus pasos a la derecha.

— Buenas tardes — Eren sacó nuevamente el celular y vio el número exacto del departamento — Busco al señor Ackerman del departamento 2600 A

Una de las personas, con la mirada agachada y a punto de quedarse dormida, se alzó del sillón color perla y avanzó con paso veloz hasta el joven que le daba la espalda, bruscamente lo giró tomando al incauto por sorpresa.

— ¡Oh por DIOS! — Gritó chillando como loca al ver al bello mozuelo frente suyo — ¿Eres Erencito? — Dios tienes que ser tú. — No lo dejaba ni contestar sus preguntas y ya lo estaba rodeando para apreciarlo por todos lados — Ese abrigo no me deja ver nada.

Sin permiso del joven, Hanji lo jaló un poco más hacia adelante, obstruyéndole la vista al recepcionista y aun dándole la espalda al portero. La otra persona en la recepción que esperaba a quien sabe que persona, estaba más dormida que una roca. Y finalmente le abrió el abrigo.

Eren soltó un grito de sorpresa al verse expuesto con sus ropas de trabajo.

Había salido del cuarto de Isabel y trotando fue a los baños del primer piso del hospital, donde solo se quitó el Jean y el simple polo y quedó con el pequeño short, y polo de manga larga pero que solo le tapaba hasta debajo de sus delicados pectorales.

A Hanji se le iluminaron los ojos cuando aprecio las largas y torneadas piernas del menor con todo el abdomen descubierto. Eren luego del susto inicial cogió ambos extremos de su abrigo y lo cerró mientras cerraba los ojos llenos de vergüenza. Vamos, estaba acostumbrado a que lo vieran, pero no tenía que andar divulgando a todo el mundo su trabajo nada decente.

— Tranquilo chico, solo yo te he visto — Hanji contaba con una desquiciada sonrisa en su rostro y con su manga se limpiaba el hilillo de sangre que caía por su nariz. — Y mejor ve al ascensor que está al fondo de este pasillo — Le indicó el pasillo que iba a la derecha — El enano es muy eticoso con la puntualidad.

El castaño miró curioso a la rara mujer y luego vio hacia el recepcionista pidiendo un mudo permiso.

— Permiso — Susurró abochornado cuando el joven uniformado le asintió con un suave movimiento de cabeza.

Mientras Hanji lo veía ingresar al ascensor y luego las puertas cerrarse, no pudo evitar dejar salir un silbido

— Vaya muchachito más exótico — Susurró recordando esos enormes ojos y el agraciado cuerpo — Así es muy entendible que Levi se haya encaprichado. — ¿Tu qué crees Gunter?

— Pues no sabría decirle señorita, no lo vi como usted lo hizo, pero de rostro era alguien muy atractivo. — Hanji asintió animada y con una enorme sonrisa en su rostro — Aunque temo informarle que ya no podré ayudarla a subir al departamento del señor Ackerman.

— ¡¿Qué?! ¿Por qué Guntercito de mi vida? — Dijo despertando al otro individuo recostado en el sillón individual — Tu siempre has sido mi apoyo.

— El señor Ackerman me ordenó estrictamente que nadie entrara a su pent house a menos de que él lo informe por teléfono, que si la encontraba a usted o a una mísera hormiga en su departamento, sería estrictamente mi culpa y se encargaría de que la agencia para la que trabajo me despida

— ¡¿Y cuándo dijo todo eso?!

— Cuando usted babeaba el cojín con bordados caoba en el Lobby.

Hanji simplemente regresó enfurruñada hasta su asiento y se tiró en el sofá de tres cuerpos.

— Despiértame en un par de horas Guntercito, me vienen a recoger más tarde y me muero de sueño.

El pobre recepcionista solo pudo llamar al portero por un movimiento de manos y ambos llevaron el sillón con la dormida castaña a un lugar menos visible, donde ya tenían un sofá idéntico preparado para la ocasión.

Siempre le decían que se durmiera en la oficina de empleados, pero la castaña nunca les hacía caso.

*-*-*- Manual -*-*-*

Esta vez, Eren no tuvo tiempo de quedarse frente a la única puerta de ese piso, ni contemplar el marco de cedro blanco aperlado como todo el edificio, o el numero bañando en plata. Si la mujer en el lobby había dicho la verdad, estaba a dos minutos de llegar tarde y que él su cliente se enojara, por ende, apenas bajó del ascensor, caminó un par de pasos por el casi nulo pasillo y tocó la puerta firmemente mientras recién se daba cuenta del tablero digital al lado derecho de la puerta.

Se escucharon unos pasos presurosos y la puerta fue abierta por el hombre que únicamente había visto en esa peculiar y un tanto perturbadora reunión.

— Casi tarde — Su gruesa voz hizo sentir intimidado al menor — Un minuto más y no hubieras llegado a tiempo — Decía dejando de ver su reloj de muñeca mientras le daba permiso a que ingresara a su hogar.

— Pe- perdón — Susurró mientras pasaba al costado de su cliente y apreciaba admirado el enorme lugar al que Levi podía llamar casa.

— Entonces, ¿cuál es tu puta explicación para llegar con el tiempo tan justo?— Empezó a caminar delante del joven dirigiéndose a la espaciosa sala de doble altura.

— A-abajo, en la recepción — dijo mientras apreciaba como el mayor se sentaba frente suyo en un sillón minimalista individual de altor respaldar — Había una señorita que me retuvo por un momento, me pareció que era una conocida suya — El mayor con los brazos cruzados lo miraba intrigado — su cabello era castaño y tenía lentes aparte de…

Fue callado por la mano alzada del hombre sentado.

— La maldita de Hanji me va a sacar canas — Dijo comprendiendo al fin el casi retraso del prostituto. — Y ya siéntate en vez de quedarte parado, tenemos que empezar con las preguntas.

Eren asintió sintiéndose aun intimidado y notando el cuero rechinar bajo su cuerpo.

— Lo básico — Volvió a tomar la palabra el mayor — ¿Cuando fue que te hiciste tu última revisión médica?

Eren se mordió el labio viendo los ojos cual mercurio del mayor, sabía que, como todo cliente nuevo y desconfiado lo primero era asegurarse de que el "producto" no le causara problemas a futuro, pero aun así no ignoraba lo que significaban esas palabras ¿Sida? ¿Gonorrea? ¿Clamidia? Cualquier poco grata o asquerosa enfermedad de transmisión venérea. Y todos sus nuevos clientes siempre suponían que el poseía o había poseído una de ellas.

— Por pedido de la señorita Nanaba, adelanté mi último análisis, me tocaba todavía dentro de dos semanas más, pero se reprogramó y ya hace unos días me entregaron los resultados — El menor sacó de su maletita un pequeño sobre doblado a la mitad y lo alcanzó a su cliente — Ahí se encuentran todos los análisis.

Eren siempre usaba la misma mochila para su trabajo, la mantenía limpia y la lavaba regularmente, por lo que los papeles se habían quedado olvidados en uno de sus tantos bolsillos. Luego de revisarlos y como siempre, salir limpio, los dejó en el olvido. Lo que no sabía, era que Nanaba había adelantado sus exámenes para tener más satisfecho a su ultimo cliente estrella. Levi Ackerman

Levi primero vio un tanto dudoso el sobre manila doblado en dos y ya abierto, pero luego de apreciar que el único desperfecto parecían las arrugas lo cogió con su diestra de forma firme y rápida.

El menor se sentó nuevamente apenas sintió el papel deslizarse de sus dedos, sintiendo de nuevo esa incomodidad cada vez que se sentaba de forma rápida.

Levi repasó gustoso las hojas viendo la fecha de hace menos de unas semana y con todo en orden.

Los dejó en la mesilla alta con tablero de vidrio a su costado y se levantó de su cómodo asiento.

— Todo en orden, mocoso.

— Eren — Levi alzó una ceja haciendo una pregunta muda — Mi nombre es Eren.

— Y el mío Levi, pero sigues siendo un simple mocoso. — Dijo hastiado y ya sin ganas de contener su deseo de seguir con la inspección. — Levántate y muéstrame.

Eren tardó un par de segundos más en entender la acción tan cotidiana en su trabajo. Asintió medio perdido y se quitó el saco dejando ver sus piernas completamente desnudas, un pequeño short que solo le tapaba las nalgas y se le enrollaba por la ingle por los jugosos muslos que poseía y en la parte superior. Levi pudo detallar la prenda que más le gustó de todas las que Nanaba le había mostrado, una de las simples y de un solo color, pero exquisita.

Eren dejó el abrigo en un brazo del sillón de dos cuerpos donde estaba sentándose y esperó las indicaciones.

— ¿Lo tienes puesto?

— Sí, señor

Y Levi se dignó a mostrar una sonrisa de lado por primera vez, mientras apreciaba las largas mangas del polo que se mantenían estiradas gracias a estar sujetas al dedo medio. Era de una tela brillante y le tapaba también todo el cuello, pero tenía su abdomen a su disposición y casi podía notar el final de los pezones** del menor

— Voltéate y muéstramelo.

Eren asintió sintiéndose más expuesto ante esa mirada tan penetrante y volteándose se bajó el short que tapaba sus firmes glúteos.

Los ojos de Levi brillaron con gula y deseo al apreciar las carnosas nalgas del joven y cuando vio ese plástico transparente en medio de tan carnosas montañas sintió un tirón en su entrepierna

Como era costumbre para Eren se inclinó un poco hacia adelante y dejó que Levi apreciara el plug (#) de plástico translucido, de diámetro grande y un poco alargado, justo el que Ackerman había pedido.

Levi se acercó uno de los dos pasos faltantes al menor, sentía que las manos querían tocar ya esa piel, pero su manía por la limpieza era lo que lo frenaba.

— Ultima limpieza interna

— Hace… menos de tres horas — Dijo cohibido, esa posición era demasiado reveladora

— Ingestión de alimentos.

— Al medio día.

Levi avanzó el último paso que los separaba y jaló al menor de un brazo hasta que casi obligado se subiera al sillón.

— Manos en el respaldar y rodillas en el sillón, apúrate. — Su impaciencia salía a flote.

El castaño obedeció sintiendo la seca y fría voz de su cliente y un poco aturdido recostó la cabeza en el mismo respaldar, estando más inclinado y expuesto.

Levi se agachó un poco, mientras con su mano derecha cogió la base del plug y lo rotó en el interior, un pequeño jadeo escapó de los labios de durazno.

— ¿Lubricante?

— Solo… solo cuando me lo puse y un poco más según las indicaciones de Nahhh… Nanaba — Levi no dejaba de mover el plug en su interior y sin sacarlo del ano simulaba embestidas.

— Tsk, eso no me responde mocoso — Empuja el plug todo lo que puede escuchando un gemido más fuerte de los carnosos labios — Estás mojado como para metértela sin preparación, o te vierto una botella de lubricante para no hacerte una fisura en el ano.

Eren se acordaba de ese momento en el baño cuando se colocaba el juguete de rígido, como el pensar en el miembro descomunalmente grande de su comprador le había hecho verter más de la cuenta como medida de precaución

— Ahh… yo… yo... — Sus manos apretaron más fuerza el respaldar de cuero color marfil — Estoy bien lummm… lubricado. —

Eren sabía que el líquido seguía dentro de sus entrañas, caliente por el calor corporal, pero aun presente, sintió como un par de veces el lubricante se quiso chorrear, en una ocasión cuando jugaba con Isabel en el hospital y también cuando inquieto se removía en el bus de camino a la residencia del Ackerman.

— Perfecto — Eren sintió el cálido aliento del mayor chocar contra su lóbulo izquierdo — Te has salvado de que realmente te meta la botella de lubricante al culo.

Eren se estremeció por el calor que el fibroso cuerpo a su espalda emanaba, mientras su desnudo abdomen era trazado por las duras y fuertes manos hasta llegar a sus pezones y jalado del metal en ellos.

— Me alegra que sean los piercings con aros

— Se-señor — Eren cerró un ojo por el repentino jalón que sintió en una parte tan sensible.

— Nos servirán más adelante.

Continuará…


(*) Harakiri: Corte del vientre. Es un ritual de suicidio en Japón.

(**) Tecnisismos, se le dice tetillas para hombres, pero fonéticamente hablando no me gusta cómo suena la palabra -3-)r por eso siempre les digo pezones 7u7

(#) Un plug: Es un juguete sexual que ha sido diseñado para ser insertado en el recto, son más cortos que los dildos o consoladores y tienen el final acampanado o ensanchado para evitar su perdida en el recto. Pueden encontrarlo en inter como butt plug.

YYYYY YAAAA *-*

XD Jajaja la verdad, lamento mucho las demoras, el cap me tomó mas tiempo del pensado al ser escrito y mi internet troll nunca tiene piedad de mi ser ;-;

Para los que no sepan ADOROOOOO Los UKES con piercings SEA DONDE SEA QUE ESTEN. Los que me han leído en el fandom de Naruto lo saben 7u7 y si puedo tener la oportunidad de ponerle al ukecito piercings pues lo hago :D Y que mejor ocasión que un prostituto!? Dios, Erencito podría también tener uno en la lengua y mas abajito *¬* de solo pensarlo~~ Grrrr… pero creo que le dejaré solo los que ya tiene en sus botoncitos *3*

Otra cosa 7u7 SE ESPERABAN EL PLUG? YO SE QUE NO :D Jajaja si soy sincera, los estremecimientos en el cap anterior los camuflaba mucho más que en este, acá me importaba un pepino que sea muy directo, XD pero en el otro si los oculté más para darle la oportunidad a alguien que lo adivinara uwu Quería que fuera una divertida sorpresa. Lo de Hanji… pues era Obvio pero no nos va a poder pasar el video porno ;-; almenos yo les daré todo por escrito en los siguientes capítulos.

Y un último comentario de mi loco ser: DIOS NO ME MATEN POR DEJARLO Así. Aquel que haya leído el prologo SABE que desde el cap 5 Cada capítulo es un punto de un paso. Punto A, B, C, D o E, del paso 1, 2, 3, 4 o 5 ;-; Entiendan l que este cap se acabara ahí era LEY. El punto C del paso 1 no da más que para manoseo u.u. Pero al menos ya saben que en lo siguientes capítulos tienen mucho yiki yiki -w-

Lo pido de nuevo. NO ME MATEN y dénme su love.

PD: ALgun dia responderé reviews ;-; lo promento, porque ellos me hacen muy feliz y ustedes se merecen respuesta.

~Nos leemos pronto~

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