Disclaimer: Idilios Nocturnos es una cuenta administrada por las fickers Domina Mortem y Lenore's Tears. Los personajes de la caricatura no nos pertenecen, pero sí aquellos OC que se mencionarán; cualquiera es bienvenido a acompañarnos en esta travesía.
IMPORTANTE
ACLARACIONES NECESARIAS ANTES DE LEER
Aquí Lenore
El siguiente escrito es de mi completa autoría
Contexto
-Desirée tiene 9 años, así que su madre tiene 45, que para su ventaja, parece alguien que apenas vive sus treintas. Jaja, es de aquellos beneficios que le da la sustancia x.
-Las historias aquí presentadas no poseen orden cronológico, dependiendo claro del tipo de situación a tratar.
-El Cascanueces y el rey de los ratones es un cuento de fantasía para niños del escritor alemán E. T. A. Hoffmann, la cual fue adaptada por el escritor francés Alejandro Dumas. Y eventualmente, se convierte en un recital de ballet por el compositor Chaikovski. Los nombres en cursivas, son los personajes de esta obra.
De antemano, disculpen errores de dedo o coherencia, mas con la inspiración de mi lado, aquí les traigo el último aporte de la temporada con estos pequeños diablillos.
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Festival de Invierno
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Michaela, la mejor amiga de Desirée, corría despavorida buscando a su madre entre tanto alboroto. Los gritos de las niñas como de los adultos implicados en este recital eran más agudos y molestos cuando me hallaba en los camerinos del teatro escolar. La navidad había llegado con la sorpresa de un nuevo evento; El Cascanueces sería la primicia de la temporada, que si me preguntan nada nuevo tenía aquella historia, pues muchas adaptaciones había visto en todos mis años vividos, mas al observar la reacción emocionada de mi pequeña por ser elegida como una de las protagonistas, no pude evitar contagiarme de su alegría infantil.
—Michaela, no te preocupes, encontraremos a tu mamá—Desirée anima a la castaña de ojos grises, quien preocupada por la ausencia de su progenitora tenía indicios de querer llorar—Mi mamá puede ayudarte con el peinado y maquillaje mientras tanto—sonríe amablemente en lo que intercambia una mirada entre ella y yo.
Su expresión, la de Michaela, no cambió mucho, aunque su resignación fue clara cuando se acercó junto a Desirée. No podía culpar a la chiquilla al entender que esos sentimientos negativos no eran porque yo la ayudará, sabía bien que Michaela que era una gran fan de las chicas superpoderosas, sino por la falta de su madre; esa vieja que no me caía nada bien por lo despreocupada que era con su propia hija. Desirée me mira convencida por su buena acción y me abraza antes de implorarme con sus ojos que realizará aquello que prometió a su amiga. Descansó su suave rostro en la palma de mis manos recibiendo mis caricias, asiento brindándole una expresión cómplice y Desirée me devuelve el gesto satisfecha por mi aprobación.
—Bien Michaela, vamos a ponerte más hermosa—Mis dedos se alejaron de mi pequeña y se dirigieron a las facciones de su compañera. Ella me mira tímida, formando una diminuta sonrisa, entretanto Desirée se sienta a su lado para evitar no arruinar su ya cabello peinado.
Las niñas se conocieron en el curso anterior, aunque no hablaron hasta mediados de ese, un gusto en común las unió desde el primer día en que intercambiaron palabras y solo eso fue suficiente para que trataran de hacer todo juntas, en su mayoría. Desirée hablaba mucho de ella en casa, siempre nos contaba detalles de su personalidad y el tipo de actividades que hacían en sus tiempos libres, pero como toda niña envuelta en su propio mundo sin analizar a profundidad sus palabras, su ingenuidad nos permitía entender que Michaela no vivía en un ambiente muy adecuado. Sus padres se habían divorciado.
—Lamento los gritos—Me disculpe al observar la mueca de la niña que por primera vez llegaba a nuestro hogar.
—No se preocupe, en la mía gritan más—dijo sonriente, tomando la mano de Desirée, quien la guiaba al cuarto de juegos…
Algo especial tenía esta mocosa pues fue de las pocas en no temerle a Butch cuando lo conoció. Puedo afirmar que ese fue uno de los detalles que también hizo que le agarrara cierto cariño. Y cómo no hacerlo, si ante el caos de nuestra familia, Michaela, una niña de nueve años, sentía tranquilidad. De allí también mi motivación a ayudarla. Y aun con todos mis años de experiencia, me seguía sorprendiendo por la bondad de mi chiquilla al enterarme que el protagónico de Clara fue dado a Desirée, quien rechazó la oferta y se lo ofreció a su amiga porque quería verla feliz.
—¿Por qué lo rechazaste?—Le pregunté mientras caminábamos por el centro comercial, comiendo un helado.
—Porque no me gustó ver triste a Michaela… Ella quería hacer el papel de Clara para que su mamá pueda verla bailando, entonces me di cuenta que ella lo necesitaba más que yo, porque yo siempre te tengo a ti para verme—Me contempló orgullosa y la de abracé con fuerza por tan lindo detalle.
Desirée tararea una canción, sentada en la silla continua, ha crecido bastante pero no lo suficiente para que sus pies toquen el suelo, por lo cual mueve sus piernitas al aire mientras entona una melodía navideña. Nos observa atenta, distrayéndose solamente para saludar a las maestras que caminan como desquiciadas, por lo cual, aunque no lo vi de frente, no pude evitar reírme al escuchar el quejido de una de ellas cayendo.
—¡Estás muy bonita!—exclama mi mocosa halagando a su amiga, una vez terminada mi labor.
—Muchas gracias—mira al suelo cohibida por mi atención y me limito a sobar su cabeza para no arruinar su reciente peinado.
—No hay de qué, Clara. —Guiñé un ojo antes de apuntar con mi cabeza hacia la dirección en donde los profesores comenzaron a llamar a los participantes para iniciar con el vestuario.
Veo como Desirée se acerca dando saltitos, reuniéndose en la multitud de pequeñas bestias que representan a cada uno de los niños. Llaman a sus nombres y les entregan su ropa lista para salir al escenario. Algunas madres se encuentran en el círculo ayudando a entregarlos y alistando a quienes no tienen a sus padres a lado. En cámara lenta aprecio como la reacción de Desirée se transforma desde la emoción hasta la sorpresa, quedando cautivada por su vestido del Hada de Azúcar. No es la única, puesto que algunas de sus compañeras le dicen cosas bonitas, puedo oírlo por la ventaja de tener oídos desarrollados… o desventaja por los gritos constantes.
—¡Mami mami mami! ¡Mira mi vestido, mira mi vestido!—lo indica exaltada y desesperada por probarselo—¡Ayudáme ayudáme ayudáme, por favor!—me entrega la prenda, toma mi mano y me dirige al vestier más cercano. Sus saltitos dificultan que pueda subir la cremallera en el espaldar correctamente, pero no quería detener su emoción… pues al final eso me confirmaba que había hecho un buen trabajo.
—Hey tía Be—Oí la voz de mi sobrina a través de la laptop una vez la llamada fue contestada. Sus rizos dorados los cuales siempre mantenía bien peinados, estaban recogidos en una coleta mal hecha en señal de estar ocupada.
—¿Llamo en mal momento?—cuestioné después de saludarla.
—Estaba haciendo un nuevo diseño para una clase, pero no mentiré que quiero saber el porqué de esta repentina llamada.—Sonreí con descaro, usualmente trataba de anticipar una llamada con Anette por mensaje de texto para comodidad de ambas, sin embargo, en esta ocasión mis motivos me condujeron a marcarle sin previo aviso, sabiendo que solo ella podría ayudarme.
—Te diría lo siento, pero no lo siento.
—¿En qué puedo ayudarte? —preguntó cuando su risa se detuvo por mi anterior respuesta.
—Necesito hacer un vestido, y, oh sorpresa, tengo a mi favor a cierta estudiante de diseño que podría ayudarme. —Chasqueé mis dedos cantando victoria como si esas palabras fueran las suficientes para aludir al favor de Anette.
Levantando una ceja, la blonda me analiza todavía más curiosa, pues contrario a la petición que se esperaría; en la cual sería ella quien confiscara la prenda, yo deseaba hacerlo con mis propias manos guiándome por los tutoriales que ella me enseñara… por un propósito especial, para alguien especial.
—¿Para qui…?
—Para Butch—la interrumpí adivinando su pregunta, cuya afirmación causó que Anette se me quedara mirando, riendo cojosa nada sorprendida por la particularidad que nos representaba.
—¿El tío Butch quiere vestirse de nuevo de Drag Queen? —Recordé entonces cuando Anette preparó un vestido para mi ocurrente esposo, pues éste deseaba que sus hombros y caderas resaltarán a la par con las plataformas que usaría aquel sábado de fiesta, o una mierda por ese estilo; una noche de las tantas que vivíamos como pareja.
—No, esta vez si es para alguien que sepa lucir un vestido, es para Desirée. —La jovialidad de Anette se convierte en ternura al escuchar el nombre de mi pequeña.
—Sabes tía Be, puedes llegar a ser muy tierna.
—Oh cállate... Y bien, ¿cuándo comenzamos?
Oh, cómo olvidar que este embrollo fue el que motivó a recrear de manera original el vestuario de su personaje. Muchos chuzones con la aguja, mucha tela desgastada y varias noches sin dormir fue lo que tomó hacer esa prenda para ella y su sonrisa, vale completamente la pena. No era muy buena cociendo, de hecho, me refugiaba en el Profesor, la Señorita Keane e incluso en Blossom para que me ayudarán en ese aspecto, mas al saber que mi niña deseaba un vestido con características determinadas algo díficiles de conseguir, me propuse a aprender a como diera lugar. Y agradecida estaba con Anette por su ayuda.
—Me gusta mucho este vestido.
—¿Sí? Eso es bueno, porque es tuyo.
—¿De verdad?, ¿no es prestado? —Ilusionada pregunta.
—Claro que sí, lo hice para ti. —Sus ojos se abren sorprendidos y da vueltas luciendo más el diseño, sus saltos incrementan y se lanza a mis brazos para apretarme fuertemente, el cual devuelvo con la misma efusividad que me brinda—. Todo lo mejor para ti.
—Gracias mami… ¿Puedo usarlo todo el tiempo? —Como olvidar que Desirée era intensa cuando algo capta su atención o le gusta lo suficiente para no detenerse de hablar de ello.
—Mientras no sea para dormir, todo bien. Además, eres el hada más bonita que he visto—Me pongo a su altura y hago que nuestras narices se rozen causándole cosquillas y que su semblante brillara más. Le doy otro abrazo a Desirée el cual corresponde. Sin embargo, vislumbro como ella se queda observando a un punto en específico donde también dirijo mi vista y me muevo por inercia al igual que Desirée para dar apoyo a Michaela.
—Mamá no vino—dice tratando de sonreír. —Lo siento—menciona Desirée abrazándola—, pero ya verás como serás la mejor Clara de historia.
—Sí…
Se despide pues comienzan las formaciones del primer acto y ella debe estar presente antes que se abra el telón. El último llamado me indica que debo ir al encuentro con mi esposo y mis engendros que esperan en el público. Y antes de partir, escucho a mi pequeña:
—Este año le pedí a Santa una nueva mamá para Michaela—comenta siguiendo la dirección por donde estuvo su amiga, me quedo escuchando al notar que agregaría algo más—, porque quiero que mi amiga esté alegre y Santa siempre cumple mis deseos… como mi deseo de que siempre pueda tenerte a ti y a papá juntos—con jovialidad exclama, segura de que aquel anhelo se haría realidad—Y también una muñeca, pero no lo digas...—se conduce con el resto moviendo su mano en despedida.
Mi corazón tiembla en una sensación indescriptible, una sensación de amor que se pasea por mi cuerpo y alma al escuchar sus palabras.
Ay mi amada Desirée si supieras cuán bendecidos somos por tenerte en nuestras vidas.
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Finalizo este especial con la más adorable de la familia. Me siento muy complacida por este resultado, pues aun con sus erratas, trabajar a Desirée en su etapa infantil me da mucha alegría, es que de por sí esta niña es alegría... Mas, que esto no quiera decir que todo es miel sobre rosas.
Gracias por su apoyo constante y espero que hayan disfrutado de cada letra narrada tanto por mí como por mi compañera. Esperamos seguir interactuando con ustedes prontamente.
Bienvenidos sean a seguirnos en nuestra cuenta de Instagram: Idilios Nocturnos, allí es donde mostramos más detalles de este proyecto y de los personajes; como gustos musicales, experiencias en sus diferentes etapas y juegos de rol de esta particular, gran familia.
Me despido somnolienta, pero agradecida con todos.
Saludos Saludos
Lenore
Pdta, Al final el padre de Michael sí fue a verla. Al menos uno de los dos.
#MuerteALaMamáDeMichaela
