Holiwiiiis, un poco tarde porque tuve otro lapsus brutus XD. Pero acá está el cap, ahora tiene más palabritas, mas o menos acorde con la extensión regular de los otros capítulos YYYYY debo decir, que desde este cap es donde empieza a desarrollarse más las cosas entre la parejita. UwU y me refiero a lo sentimental, no solo al sin respeto.
No los entretengo más, los dejo leer tranquilos.
Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia pertenecen a Hajime Isayama, mangaka de Shingeki No Kyojin. Yo solo los uso para darle vida a mis historias.
Capítulo XIII:
Tercer paso - Punto C (Primera Parte)
c) No vas a dejar de verlo, no aun. Por lo que te harás una rutina, tal vez, dos veces a la semana. Los mismo días y a la misma hora, ve y cómpralo, a su precio normal y disfruta de tu tiempo con él. Al inicio que sea solo sexo, pero uno cariñoso. Trátalo con delicadeza mientras están en la cama y dale tantos besos como te sean posibles, tienes que hacer que tu marca en su cuerpo, sea perpetua. Un mes, ese es el aproximado de sexo cariñoso (puedes agregarle un par de semanas más a este punto) Y después de terminar, siempre dale mimos, consiéntelo, pregúntale por él. Puede que descubras cosas que te favorezcan en el siguiente punto.
El tiempo pasa en la oficina, hay un nuevo reloj en su pared que parpadea sin hacer sonido alguno. El anterior había sufrido un accidente según palabras de Hanji y lo había reemplazado por un fino reloj digital silencioso. Levi miraba como los segundos cambiaban mientras su indice golpeaba la superficie de su escritorio al ritmo del tiempo, impaciente por salir, pero con una calmada expresión.
No podía tolerarlo más, ni seguir mintiéndose, habían pasado solo dos semanas desde que había dejado de ver al bello prostituto y sus manos solo picaban por llamar a la agencia, por reservarlo permanentemente solo para él, por todo y nada a la vez.
Un suspiro salió de sus finos labios, había terminado milagrosamente los papeles de ese día con unos minutos de tiempo antes de que acabara su horario laboral, pero él se daba cuenta de que nuevamente se estaba empezando a distraer, estaba perdiendo la concentración y eso traería nuevamente consecuencias negativas a su trabajo. No podía tolerar esa simple idea, que algo por lo que trabajó tanto se perdiera por su terquedad.
Hace menos de dos semanas, había iniciado la semana con energía renovadas, papeles al día e incluso adelantados, había adelantado un par de contratos con empresas extranjeras para expandir su mercado y público objetivo, pero conforme la semana avanzaba y los días pasaban, su concentración se iba deteriorando, su eficiencia iba menguando y su mente divagaba en unos bonitos ojos aguamarina.
Ese viernes por la tarde, luego de salir de su oficina, de haber esperado pacientemente que el tiempo avanzara hasta que dieran las 18:00 en punto, Levi se levantó con maletín en mano, llegó hasta la cochera y manejó su costoso carro hasta su departamento, con la única intensión de volver a leer ese ridículo libro que por algún motivo desconocido, todavía no le había regresado a Hanji.
Con una vaso de Whisky ya en su diestra y habiendo tomado una refrescante ducha luego de llegar a casa, camina frente a su enorme librero hasta que encuentra ese delgado y peculiar libro de tapa verde petróleo con líneas y letras literalmente de oro; calmadamente se fue a sentar a su sofa que miraba directamente al paisaje citadino que le brindaba su suite de lujo, ese en donde alguna vez tuvo a Eren recostado en uno de sus muslos.
*-*-*-Manual-*-*-*
Eren pasaba su mano por los rojizos y delgados cabellos de su dormida hermanita. Su linda princesa estaba mejorando considerablemente y Eren no podía estar más feliz por esa noticia.
El galeno Rod Reiss, había llegado con una sonrisa radiante hace menos de media hora, y si no fuera por la advertencia de Eren de que guardara silencio, se hubiera puesto a gritar apenas vio al joven sentado. Los resultados en el último análisis eran bastante favorables para la pequeña. Con el tratamiento se sentía que mejoraba poco a poco y que en un futuro, la pequeña podría tener una vida estable y saludable.
— Vas a mejorar hermanita. — Susurró mientras le daba un tierno beso en su frente.
Nada era seguro, menos en un tratamiento tan nuevo como en el que estaban incursionando, pero eso no le impedía a nadie tener esperanzas. El doctor aunque feliz, le dijo que aun cuando se viera el camino restante de forma positiva, siempre podían cambiar los resultados, no todos tomaban bien un tratamiento tan invasivo, y tenían que estar al tanto de las reacciones del pequeño cuerpecito de la pelirroja, pero eso no quitaba las grandes expectativas que tanto Eren como los doctores tenían.
Muchos en ese hospital, se habían encariñado demasiado con los hermanos Jaeger, eran tan dulces el uno con el otro, como jóvenes en esta época ya no lo eran, bien dicen que las adversidades y las malos momentos tienden a unir a las personas de una forma inimaginable, y en pequeños casos como estos, esas creencias se fortalecen.
Cuando su pequeña hermana abrió los ojos después de una pequeña siesta en la tarde, se encontró con una enorme sonrisa y brillosos ojos, aquellos que su hermano siempre le mostraban, pero tantas veces eran fingidos; en cambio, ahora la calidez y brillo, le transmitían un calor tan agradable dentro de su ser, que inconscientemente ella también sonrió en grande.
— Buenas nuevas, mi princesita. — Le dijo con una voz llena de dulzura.
Y aunque Isabel escuchaba todo lo que su hermano decía, su sonrisa se mantenía más que nada por lo bellamente animado que se encontraba su hermano, relatándole las buenas noticias, contándole los avances y lo poco que quedaba para concluir el tratamiento. La alegría de Isabel, no provenía de esas palabras llenas de esperanza, sino de lo que esa noticia le brindaba a su hermano. Isabel había escuchado muchas veces que mejoraba, en muchas otras ocasiones el aliento de los doctores la llenaban de esperanza, pero ahora ya no confiaba en ello. Solo escuchaba y asentía fingiendo una sonrisa y confianza en que se iba a lograr lo que le decían. Solo era eso, fingir.
En muchas ocasiones, le pedía a los doctores que no le dijeran esas "buenas nuevas" a su hermano, porque la mayoría acababa con la sonrisa de su apuesto príncipe y lo hundía fuertemente. Isabel nunca lo veía triste, pero cuando estaba a su lado sentía su alegría tan fingida, que le dolía internamente.
"Hermanito, todo estará bien. Pasará lo que tenga que pasar y todo seguirá su curso" En muchas ocasiones Isabel quiso decirle esas palabras a su hermano, quiso decirle la verdad, pero si Eren se rompía frente a ella, aunque quisiera que fuera honesto a su lado, sentía que no era tan fuerte como para ver al pilar de su vida derrumbarse ante sus ojos, romperse en pedazos y llorar descontroladamente, porque si se sinceraba, si le pedía que fuera honesto con sus sentimientos, Eren lo haría y aunque ella quería ser valiente y compartir el dolor con su hermano, Isabel sabía que no lo lograría. Ella no era tan fuerte.
Porque aunque aceptaba que las probabilidades de que esta enfermedad acabaran mal eran enormes, aún le daba miedo morir, así que en su interior Isa solo se disculpaba con Eren por no querer verlo romperse, porque siguiera siendo su único soporte y dentro de su corazón, quería volver a creer en esas palabras de los doctores. Si ella no podía, le pediría silenciosamente a Eren que fuera él, el que creyera por los dos.
"Lo siento hermanito"
Suspiró pensando en su egoísmo mientras se acurrucaba en el pecho de su hermano, aquel que le había empezado a contar otra ficticia historia para distraerla en el aburrimiento de la fría habitación de hospital donde ya se encontraba por muchas semanas. Lo único que tenía a su alcance, que la hacía sentir como en su casa, era su hermoso príncipe.
Y mientras escuchaba atenta la historia del menor su mirada apreciaba las frías calles del exterior por esa solitaria y cuadrada ventana a un costado. Deseando que esta vez Eren se mantenga con esa sonrisa de fe y esperanza y que el final de esta enfermedad, para ambos hermanos sea llena de brillos y alegrías. De abrazos y no de lágrimas. De vida y no de muerte.
*-*-*-Manual-*-*-*
El sábado después del almuerzo, Levi tomó su carro privado nuevamente y manejo con calma hasta esa zona llena de edificios con pisos repletos de prostitutas, Levi sabía que estaba a la vista pública del mundo empresarial, pero también entendía que no era más que un mero empresario en el mundo de la farándula, por lo que no se encontraba atosigado de reporteros como muchos famosos y cantantes si lo estaban.
Salió calmadamente, y condujo un poco antes de entrar a la Zona Cero le había dado un par de semanas de vacaciones a su chofer principal, solo contaba con uno en horario matutino porque odiaba manejar con el tránsito congestionado. Nunca le había molestado manejar, pero si podía evitar el estrés de tocar el claxón o perder la calma en un embotellamiento, no le molestaba para nada contratar a alguien para ese trabajo.
Después de un tiempo, su carro se encontraba estacionado en ese lugar tan despreciable a los ojos del empresario, pero que traería a Eren a su alcance nuevamente.
El ascensor, con el mismo chico de la vez pasada lo llevó a su destino y cuando las puertas se abrieron a una hora tan temprana, solo encontró a una chica detrás de recepción, era una completamente diferente a las que vio en la ocasión pasada, por lo que antes de que lo asaltara con preguntas innecesarias o insinuaciones descaradas, le pidió ver a Nanaba en su oficina.
La chica hizo una reverencia y salió trotando a la oficina, el aura intimidante de ese empresario, asustaba un poco más de lo normal. Levi se quedó mirando tras los enormes vitrales del piso en la zona de espera. Eran vidrios reflectivos, por lo que nadie podía ver lo que pasaba dentro de ellos desde el exterior, así que a Levi no le preocupaba pararse frente a el.
En tan solo unos cuantos minutos, Levi fue llevado a la oficina de la mujer rubia y la prostituta de la recepción cerró la puerta para dejarlos solos. Nanaba estaba más que encantada de tener a aquel rico hombre que pagaba cantidades cuantiosas como si fueran simples caramelos, y sabiendo que el hombre solo veía con una idea en mente le dio brindó el asiento frente a su escritorio céleremente.
La charla comenzó y Nanaba no estaba dispuesta a dejar que un cliente tan jugoso se le escapara de sus manos, lo que ella no sabía que es que Levi ya estaba en las manos de alguien más y se encontraba casi embrujado por un par de bellos y honestos ojos.
Mientras ellos hablaban en esas cuatro paredes hablando de negocios, un par de jóvenes se conocían por primera vez unos pisos más arriba.
— Mi nombre es Armin Arlert —Dice un animado rubio de estatura baja y cabellera hasta debajo de sus mejillas.
Sus enormes ojos le dan un aire inocente, pero todo lo que sale de sus labios es cualqueir cosa menos que tierna.
— Eren Jeager — Respondió el castaño por respeto. — Me dices que estás aquí para ¿experimentar?
—¡Si! El bastardo de mi novio me engaño hace unas semanas.— Decía con un brillo de furia en sus ojos, más no despecho o tristeza. — Y justo con un prostituto de lujo en una supuesta "reunión de negocios" — usó sus dedos para añadir las comillas a sus palabras.
— ¿Estás buscando a ese prostituto?
Eren tenía curiosidad por tan peculiar personaje. Una cosa era buscar una nueva y muy loca experiencia, otra buscar venganza. Si era la segunda, esperaba que realmente Armin no le hiciera daño a esa persona. El prostituto estaba trabajando ¿cierto?
— Nah, el bastardo no vale mi tiempo. — Dijo sin ganas — El chico hacía su trabajo, por lo que le pagaban — Justo lo que había pensado Eren e internamente agradecía que el jovencito tuviera una mente tan abierta, pero si había solicitado ese trabajo solo para experimentar, ya era un claro hecho — Mientras que el inútil de mi pareja tenía la maldita opción de decir: no, tengo pareja, paso de estas tonterías pervertidas.
Después de su arranque de enojo, Armin tosió un par de veces y se disculpó, el era un chico analítico por lo que no culparía a alguien inocente por los errores de otro, pero eso no evitaba que al momento de pensar en su ex hiciera, un mar de sensaciones desagradables invadieran su ser y que le hirviera la sangre de indignación.
— ¿y que pasa si llega tu ex a... comprarte?
— Eso ya está solucionado, mi única condición con Nanaba, era que él NUNCA podría comprarme, sea la suma que sea. Yo renunciaría al instante si ella tiene intenciones de aceptar tal oferta, y eso ya está estipulado en mi contrato.
Eren asintió mientras seguía escuchando a Armin, Eren no juzgaba a nadie, cada quien llegaba a esta zona por razones personales, tenía compañeros de trabajo que simplemente les gustaba mucho el sexo y ganar cuantiosas cantidades de dinero haciendo algo que les encantaba era como sacarse la lotería. Otros tenían historias o pasados difíciles y tristemente él estaba incluido en ese ultimo grupo. No tenía muchos amigos en el lugar en el trabajo más que un par de conocidos y generalmente, con los que compartía horario, lo veían como una amenaza que se podía llevar a sus clientes. Conocer al pequeño rubio era algo nuevo para él, y le empezaba a agradar aquella pequeña persona frente suyo, era alguien tan vivaz y peculiar.
Armin a parte de despecho también sintió una enorme curiosidad por la vida de un prostituto, por lo que aprovechando su reciente soltería y queriendo satisfacer a su cerebro insaciable de respuestas, ingresó a este local tan llamativo; hace unos años Armin era un chico más tímido de lo normal, pero empezó a ser más abierto con la gente gracias a su ex, algo bueno sacó del idiota, armándose un poco de valor y sabiendo de su buena apariencia (otra cosa que sacó de su antigua relación es poder reconocer que el realmente era un chico atractivo) le pidió a Nanaba un contrato corto de no más de 6 meses, con un horario más tranquilo de lo normal que el resto de personas que trabajaban ahí.
Aunque se había armado de valor para entrar al lugar, no fue sino hasta que vio a otro chico entrando en el vestidor, y viendo lo normal y tranquilo que se veía, que se empezó a soltarse más. No sabía como explicarlo, pero el aura de Eren le inspiraba confianza y como no había podido hacer con sus amigos en la universidad debido a que eran amigos en común con su antigua pareja se desahogó sobre su sentir con su antigua relación.
Mientras los chicos conversaban, ambos ya con ropas reveladoras y pequeñas, en el caso de Eren para trabajar mientras que Armin iba a su sesión de fotos para que pudiera ingresar al enorme folio de prostitutos disponibles, la chica de la recepción del piso 25 ingresó y buscó con la mirada al bonito prostituto que veía de vez en cuando. Cuando ella estaba por salir, el chico iniciaba su turno, por lo que nunca hablaban.
— Eren, Nanaba te llama por un cliente.— Eren asintió un poco extrañado.
No era llamado especialmente por Nanaba para recibir un cliente, las chicas de recepción lo llamaban por intercomunicador cuando iba a su habitación, y ellas le avisaban si tenía que recoger al cliente o solo esperarlo en el cuarto. Eren vio la hora en el reloj del vestíbulo, y vio que aún faltaba media hora para iniciar su turno, por lo que supuso que la chica no se podía comunicar con él de la forma convencional y Nanaba le dijo que lo buscaba en persona.
Eren asintió y se despidió de Armin, lo último que habían hablado era sobre Armin pidiéndole consejos para las fotos, Eren le dijo que la mayoría trataba de mostrar lo máximo posible, pero el recomendaba dejar con ganas de ver más en vez de mostrar todo en una simple foto, que los dejara con ganas de comprarlo para ver lo que no estaba en fotos. Las mejillas de ambos se sonrojaron.
Eren era muy desinhibido sexualmente, pero nunca lo había hablado con alguien de forma tan trivial, y bueno, Armin era nuevo en todo esto, solo asintió antes de que ambos se tuviera que separar.
Cuando ambos prostitutos, Eren y la chica de recepción, estuvieron en el ascensor, Eren se atrevió a preguntar cual era la situación, pues era raro que lo solicitaran antes de iniciado su horario laboral y sobre todo, era más raro aún que tuviera que ir a la oficina de la rubia a recoger al cliente.
La chica amablemente le dijo que un empresario intimidante se había reunido con ella desde hace media hora y cuando Nanaba salía de la oficina con una enorme sonrisa tatuada en su rostro, le había dicho que fuera rápidamente por él.
Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Eren, pensando en los ojos mercurio del empresario que lo compró por un fin de semana entero no hace mucho, era alguien que concordaba con la simple descripción de la chica ¿Podría ser él?
El ascensor no se demoró mas que unos cuantos segundos, pero Eren se quedó frente a la puerta de la oficina recordando al hombre que en su último encuentro le había sacado un poco de su alma y había acelerado sutilmente su dañado corazón. No quería hacerse ilusiones de que ese rico empresario lo estuviera buscando de nuevo. No quería tener una pequeña esperanza de algo que no sabía que era realmente, ¿qué era lo que su interior le pedía?, negó un par de veces para sacarse la idea de la mente y se dispuso a tocar la puerta de madera frente a él.
Sus nudillos no tocaron la lisa superficie, pues una impaciente Nanaba había abierto la puerta para ver porque la chica se demoraba tanto, el ceño fruncido de esas delgadas cejas rubias rápidamente se suavizó y la sonrisa apareció de nuevo en sus delgados labios color rosa pálido.
—Eren, por fin llegas. — Dijo con entusiasmo y se hizo a un costado — Pasa, Eren, pasa.
Eren asintió y su respiración se cortó al ver la fuerte espalda del empresario en la silla frente al escritorio. Sus labios hormiguearon y sus mejillas se sonrojaron entrando a la oficina y escuchando como Nanaba cerraba la puerta con premura. Estaba muy ansiosa de cerrar el trato tan beneficioso.
Eren era un prostituto de calidad. Su precio regular era de 600 dólares la hora y por cantidad de horas los clientes podrían sacar un descuento interesante. Su disponibilidad en su nuevo horario era de Martes, Jueves y Viernes de 6 a 10 pm y Sábados de 5 a 11 pm, y que se encuentre disponible no implicaba que siempre hubiera clientes tocando la puerta de su dormitorio, aveces tenía uno o dos como máximo, habían días que no llegaba nadie a su puerta y eren aprovechaba esas para bocetar y avanzar alguno de sus proyectos, siempre le avisaban por intercomunicador si alguien iba a su encuentro.
Sus clientes eran empresarios, ricos y había llegado a ver a algunos famosos, por lo que no venían muy seguido, se encontraban trabajando o viajando al rededor del mundo,por ello era normal que no vinieran tan constantemente como lo hacía la gente regular con prostitutas regulares. Eren hacía el mismo dinero que ellos en toda una semana con tan solo un par de clientes, por lo que tener una semana calmada con no más de 3 clientes seguía siendo una semana productiva y tanto Eren como Nanaba lo sabían. Brindaban calidad, por lo que no era necesario una cantidad de bajo presupuesto, es por eso que cuando Eren escuchó la propuesta de Nanaba, lo que había acordado con Levi, entendió la enorme sonrisa de la chica.
Levi lo quería dos veces a la semana, desde el inicio de su horario hasta el final y estaba pagando por todas las horas que lo tendría en su regazo, o debajo de él.
— Es en tu horario establecido, en tus días y horas disponibles, por lo que no habría ningún problema en aceptar el trato ¿verdad, Eren?
Tanto Eren como Nanaba recibirían una suma constante y fija de un solo cliente. Pagaría toda la semana por adelantado y no estaba pidiendo o exigiendo nada fuera de lo normal, respetaría todas las normas y condiciones que Eren había puesto para sus clientes regulares, no tenía ninguna excusa para rechazar la gran oferta de Levi.
Sus mejillas se calentaron nuevamente y asintió suavemente, mientras miraba los serios ojos del empresario con sus brazos cruzados envueltos en una fina camisa de color vino borgoña y un reloj Rolex de platino en su diestra.
Nanaba asintió y mencionó cosas sobre que tenía que firmar un contrato de confidencialidad, y exclusividad los días estipulados, Eren se encontraba medio ido, sintiendo como esa penetrante mirada lo seguía a cada movimiento que daba. Cada vez que Levi pagara la semana por adelantado en esos días, tendría a Eren a su completa disposición.
Ahora con esto Eren tenía la posibilidad de no trabajar más que ese par de días. Sacaría una gran suma por semana y Nanaba no se opondría, podría tener más tiempo con su bonita hermana y cuidarla cuando se necesitara.
Era un idea que tenía que considerar para más adelante, ahora vería como sucedian las cosas.
— Perfecto, Eren — Exclamó Nanaba mientras veía como el joven dejaba la pluma en el escritorio. — Pueden empezar hoy mismo, Levi ya pagó por adelantado este día y la semana completa que viene.
Los hermosos ojos del prostituto se abrieron enormemente por la sorpresa y miró primero incrédulo a su proxeneta que asentía feliz y luego dirigió su mirada azorada hasta el empresario que lo veía con una ceja alzada y una sonrisa de lado. Las reacciones del joven prostituto eran tan vividas y transparentes, que con solo verlo los ánimos de Levi crecían.
Nanaba ya le había dicho que Eren era uno de los pocos prostitutos que tenía una pequeña habitación para el solo y el juego de cama era cambiado todos los días, por lo que calmó sus impulsos de limpieza rápidamente. Le aseguró también que desinfectaría cada recoveco del lugar todos los sábados por la mañana a parte de la limpieza rutinaria.
Eren no lo sabía, pero en este momento le estaban dando una limpieza extra a su dormitorio, "La Casa del Placer" era un lugar sumamente cuidadoso con su pulcritud y servicios, pero nunca estaba de más hacer feliz a clientes tan buenos, mantenlo contento y seguirá consumiendo en tu negocio, esa era la mentalidad de Nanaba.
Levi se Levantó y asintió hacia Nanaba yendo directamente a la puerta, le había dicho que esperara en recepción hasta que diera las 5 en punto, que mandaría al personal de limpieza a revisar el cuarto por segunda vez, también le ofreció su oficina para que esperara, pero Levi no quería estar más tiempo frente a la cara sonriente de esa mujer. Ahora con el prostituto, podía tener al menos buena compañía.
—Vamos, Eren. — Habló de forma firme.
Levi miró el reloj de la oficina antes de salir y vio que solo faltaban diez minutos, abrió la puerta y espero que el nervioso y bello jovencito pasara por el umbral antes de cerrarlo, a el no le interesaba esperar, de ser posible prefería supervisar la supuesta limpieza adicional que estaban dándole al cuarto el joven a su lado.
— Llévame a tu habitación. — Ordenó caminando hasta el ascensor.
Eren asintió sin saber lo que Nanaba le había dicho a Levi y caminó hasta el ascensor presionando el botón de su piso. El trabajador en el ascensor estaba retirado a una esquina, cuando venía un cliente con su compañía, el era tan silencioso como si fuera un simple adorno. Lo que menos quería era molestar a los clientes del edificio e interrumpirlos cuando estaban yendo a los pisos de habitaciones, nunca era una buena idea.
Apenas las puertas metálicas se abrieron, Eren lo encaminó calmadamente, temeroso había agarrado la fuerte mano con un anillo de plateado en su pulgar y lo dirigió tímidamente al cliente desde la salida del ascensor, por el pasillo que los llevaría hasta su cuarto, cuando estaba a solo unos pasos, una chica de limpieza salía de la habitación con un enorme carro lleno de desinfectantes. Eren se sorprendió un poco y se avergonzó de la situación mientras que Levi solo sonrió con arrogancia. La empleada se despedía presurosa. Había recibido una llamada de que culminara lo más pronto posible, pero no creyó que el cliente llegaran tan pronto a la habitación.
Levi podía sentir el característico olor a productos de limpieza, las ventanas había sido abiertas, pero aún se percibía lo que había hecho la señora en esa habitación. Satisfecho con el trato, ahora fue Levi quien sujetó la delicada mano y arrastró al joven prostituto al interior de la habitación cerrando la puerta sin ceremonia alguna.
Por fin, después de dos agónicas semanas, tenía el bello cuerpecito de Eren en sus manos, rodeó la delgada cintura e incitó a que los gruesos muslos descubiertos rodearan su cintura con un sutil movimiento y un pequeño salto de parte del menor.
Levi lleva al joven a la cama y lo recuesta el la mullida y pulcra superficie, no es su departamento y eso estresaba un poco a Levi, pero estaba siguiendo al pie de la letra lo que el manual decía, comprarlo a su precio regular, pagar por sus servicios y disfrutar de su cuerpo con un poco más de delicadeza, no podía ofrecer más, u ofrecer cuantiosas sumas.
Levi alzó su rostro y vio hacia abajo, tenía el cuerpo lánguido del joven a su disposición. Lo tenía esperando su siguiente movimiento, con su diestra Levi delinió la suave mandíbula del joven y su pulgar agarro ese grueso labio inferior, mientras el sonido metálico de su reloj se apreciaba sutilmente en la pequeña habitación. No podía besarlo ¿verdad?
Levi acercó más su rostros, sintiendo la respiración de Eren más pesada y viendo el brillo del deseo loa ojos contrarios, ahora más oscuros, más profundos, casi perdiéndose el verde de ellos, su pulgar entro a la pequeña y rosada boca y aunque sus narices se tocaban, Levi no lo besaba.
Sintió la diligente lengua del menor lamiendo su pulgar y vio en pocos segundos como los labios se cerraban entorno a su dedo, suaves succiones despertaron el deseo en el mercurio líquido que Levi contaba como mirada y sin resistirse más, su boca fue a devorar el cuello ajeno.
Un gemido amortiguado por ese dedo entre sus labios fue lo que llegó a los oídos de Levi, eso solo incitó a que succionara y lamiera con mayor fuerza la dermis dorada ofrecida ante él. Levi sabía, por el fin de semana compartido, cuan sensible era el efebo en su cuello, por lo que los gemidos suaves se empezaron a descontrolar poco a poco y la respiración se volvió irregular a una velocidad alarmante. Levi se alejó, viendo el manojo de jadeos que era el joven, su miembro erecto en ese apretado short color gris que le cubría hasta la mitad de sus muslos, la tela era tan delgada que podía aprecias cada parte de ese bello cuerpo, la parte superior era cubierta por otro polo apretado, de color negro, la tela era la misma, delgada, elástica y pegada al delgado cuerpo haciendo que sus pezones perforados y erectos sobresalieran de la tela.
Levi los miró con gula y mientras una mano le alzaba el polo, la otra, con su pulgar mojado iba en busca de jugar con esos pezones horadados.
Eren se descontroló nuevamente. En estas dos semanas, ninguno de sus clientes lo había hecho gemir de manera genuina, ninguno logró hacerlo sentir ni la mitad del placer que el hombre encima suyo. De sus labios, ahora vacíos, salían gemidos llenos de placer y deleite, amando cada caricia, deseando más de ese toque experto que tenía el peculiar empresario encima suyo, succionando, chupando y mordiendo sutilmente para llevar su mente a la locura misma que solo el placer podía otorgarle a un ser humano.
Cuando Levi nuevamente se alejó de los botoncitos rosas ahora un poco maltratados, con los aros brillando por la saliva ajena, Levi miró nuevamente esos labios, ahora un poco más rojos. Eren inconscientemente lo había mordido por sentirse tan atendido y estar absorto en el desbordante placer.
Las grandes manos cogieron el delicado y bello rostro el pulgar con el anillo de oro blanco hizo un contraste entre la cálida piel del dueño y el frio metal y Eren nuevamente tuvo que dirigir sus ojos hacia la mirada contraria, se sentía tan hechizado, quería que se acercara, quería que por fin cerrara la distancia entre ambos y no se vaya a otra parte de su cuerpo, no a su cuello, no a su pecho, no a las perforaciones u hombros, quería sentirse nuevamente como en ese penthouse de lujo por lo que sus manos, que hasta ahora solo apretaban las sábanas bajo suyo se alzaron a rodear el cuello contrario, acercándolo a su rostro, pegándolo a su cuerpo.
— Mierda — Dijo Levi al tenerlo tan cerca — Quiero besarte tan malditamente fuerte.
Los alientos chocaban y un gemido de agonía salió de los labios de Eren al escuchar el deseo compartido.
— ¿Por qué no lo haces?
Las lágrimas se acumulaban en las esquinas de esos bellos ojos, solo Levi podía hacerlo llorar de placer.
— No puedo, quiero tanto pero no puedo. — Dijo Levi, alternando su mirada de los bellos ojos a los labios rojos — Tu contrato lo tiene prohibido.
Le dio un beso en la comisura de los rojizos belfos con una reverencia inimaginable, y solo sintió como las manos alrededor de su cuello se tensaban y como las piernas abiertas a cada lado de su cadera lo apresaban con fuerza, era como si el joven no lo quisiera dejar ir.
— Si puedes. — Susurró casi suplicante— Yo te lo permito — El aliento cadencioso con un toque de menta chocó con el rostro contrario — Así que si puedes besarme.
Bésame como lo hiciste allá, bésame como si me quisieras dejar sin aire y absorver parte de mi vida.
Solo bésame.
Sus pensamientos estaban tan inundados de sus más oscuros deseos que no se dio cuenta en que momento este fue cumplido.
Los pares de labios chocaron uno contra el otro, y ambos sintieron un placer indescriptible, había conseguido lo que tanto anhelaban. Como un trago de agua fresca en el desierto, ambos dejaron escapar un gemido de deleite y la pasión desbordó de sus cuerpo.
Las manos de ambos ya no se pudieron quedar quietas y rápidamente desprendieron las prendas ajenas para disfrutar de sus cuerpos y calmar sus primitivos deseos de una vez por todas.
Esa fue la primera noche que Levi disfrutó del cuerpo de Eren sin culpa o negando lo que estaba creciendo en su interior. Fue la primera vez que Eren permitió que alguien lo besara y demandaba constantemente que sus labios no fueran desatendidos, disfrutó del sexo, uno que no fue rudo ni fuerte, pero si apasionado. Sus cuerpos se retorcieron juntos en la danza más antigua de la humanidad y no se sintieron satisfechos hasta unas horas más tarde, con sus cuerpos cansados cubiertos de sudor y relajados después de que la eléctrica sensación del placer invadiera sus cuerpos en varias ocasiones.
Eren aceptó que amaba ser besado, pero solo por el empresario que ahora lo tenía en sus brazos, aquel que ahora le daba esas caricias en su cabellera achocolatada, adoraba como le daba pasaba sus dedos por su cuero cabelludo y la sensación de paz y calma que esto le brindaba.
Fue la primera de muchas noches llenas de placer, fue el día en que el acorazado corazón de Eren dejó entrever una muy delgada rendija que daría el camino a ser conquistado.
Continuará...
HOLIWISSS pues este al menos tiene más de 5 mil palabras, lo partí en dos porque 1 iba a ser muy largo y 2 necesito hacer un pequeño saltito de tiempo, por lo que queda mejor si lo hago por capítulos separados. La verdad estoy emocionada por lo que viene de la historia :,D, enserio quier ver lo siguiente ya. Y pues... no hubo yiki yiki porque ya lo tuvieron el cap pasado XD. Facil toca en el siguiente, facil no. ¿Quién lo sabe? Ni yo, a veces tengo ánimos de escribirlo y en otras me resulta tedioso. XD así que todo es incierto.
Espero les haya gustado, a mi me alegra bastante retomar mis historias y escritos.
Besitos y abrazos.
