Hola a todos, muchas gracias por apoyarme siempre y esperar mis actualizaciones súper lejanas unas de otras. Acá les dejo el capítulo que corresponden. Diría que estamos en la racha de capítulos soft, UwU, pero solo diré que no se acostumbren :,v
No los molesto más, los dejo leer.
Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia pertenecen a Hajime Isayama, mangaka de Shingeki No Kyojin. Yo solo los uso darle vida a mis historias.
*-*-*- Manual -*-*-*
Capítulo XIV
Tercer paso - Punto C (Segunda Parte)
c) No vas a dejar de verlo, no aun. Por lo que te harás una rutina, tal vez, dos veces a la semana. Los mismo días y a la misma hora, ve y cómpralo, a su precio normal y disfruta de tu tiempo con él. Al inicio que sea solo sexo, pero uno cariñoso. Trátalo con delicadeza mientras están en la cama y dale tantos besos como te sean posibles, tienes que hacer que tu marca en su cuerpo, sea perpetua. Un mes, ese es el aproximado de sexo cariñoso (puedes agregarle un par de semanas más a este punto) Y después de terminar, siempre dale mimos, consiéntelo, pregúntale por él. Puede que descubras cosas que te favorezcan en el siguiente punto.
Eren se encontraba en un pequeño asiento del hospital. Sus manos en su cabeza y sus cabellos color chocolate despeinados, no había dormido muy bien la noche anterior y se había saltado las clases en la universidad. Algo que realmente no debería hacer una persona con una beca, pero no podía alejarse hasta que el doctor le diera finalmente las noticias.
Isabel había tenido una recaída, era algo que, según el doctor, iba a pasar; el tratamiento la dejó tan débil que un pequeño resfriado común, podría ser el causante de muchos males para la menor, lo malo es que en esta ocasión le llegó a causar problemas respiratorios severos. El doctor le dijo que había sido una suerte que esto pasara cuando aún se encontraba internada, con personal y maquinaria especializada, pero Eren no podía ver la "suerte" en todo este asunto, nada de eso era una suerte. Que su pequeña estuviera sufriendo todos los malditos días de su vida, solo era una desgraciada desdicha que Eren hubiera deseado que no tocara a la puerta de su pequeña familia.
Eren vio el reloj en su muñeca, no sabía en que momento el tiempo había pasado tan rápido. Lo más probable es que en tan solo media hora Levi llegaría al trabajo y el no estaría ahí, tenía un contrato, tenía que cumplir, pero... le rogaría a Nanaba que por esta vez lo perdonara. No podía dejar los fríos pasillos sin una buena noticia.
Cuando sacó su destartalado celular para poder llamar a Nanaba, esa conocida bata blanca apareció en su mirada. Olvidándose de lo que iba a hacer se levantó con premura y caminó a paso célere hasta el galeno.
— Doctor Reiss — Dijo sin saber realmente que preguntar.
El doctor lo vio con pena, su apariencia tan cansada, tan ojerosa y demacrada, el hombre le había llegado a tener un cariño incondicional a ambos jóvenes, es por ello que moviendo unos cuantos hilos entre sus contactos, hizo que ambos hermanos Jeager sean los que prueben este nuevo tratamiento y aunque nada era cierto, era mejor tener un pequeño rayo de esperanza, a esperar que todo acabe lentamente.
— Tranquilo, Eren — Trató de darle una sonrisa alentadora, para calmar al alborotado chico —Isabel ya está mejor. — La hemos intubado por el momento, pero ya se encuentra estable.
No era la primera vez que Isabel se encontraba intubada, sus bajas defensas la hacían un ser demasiado vulnerable en temporada de invierno. Pero eso no quitaba el hecho de que cada vez que pasara era... angustiante, porque tal vez sería la última vez que Isabel pasaría por todo eso, que ya no lo soportara.
— Muchas gracias, doctor.— Dijo aliviando, con lágrimas de supuesta alegría en un momento tan crítico.
— Nada que agradecer pequeño— susurró el mayor, queriendo reconfortarlo con un abrazo, ese muchacho debía tener la misma edad pequeña hija Historia. — Toma — Pero solo pudo tenderle un pañuelo para que se limpie el rostro.
Eren tomó el paño, secando inútilmente las lágrimas en sus ojos, pues estas volvían a caer, por un momento creyó que esta vez si perdería a Isabel, que no volvería a ver sus hermosos y enormes ojos, gracias al cielo que se equivocó.
No le importaba haber perdido todos sus ahorros en esto, el hospital saldaba todos los gastos del tratamiento, pero cosas adicionales como estas, eran algo totalmente diferente. En estos momentos agradecía haber aceptado el esa peculiar reunión con varios empresarios y sobre todo, haber pasado ese fin de semana con Levi.
El dinero fue destinado a las medicinas, al equipo, a la cama UCI que en estos momentos usaba Isabel y aunque casi todo se haya gastado, los ingresos con Levi eran constantes y generosos, por lo que pronto podría tener otro pequeño monto acumulado para emergencias, y no depender de préstamos a Nanaba. Levi era un suspiro para su situación, pero no solo en el ámbito económico.
Estar con Levi era diferente.
—Puedes irte a descansar Eren, —Le dijo el doctor sacándolo de sus pensamientos — Isabel ya se encuentra estable y cuando ella despierte no le gustará ver a su hermano en tan penoso estado.
Eren se miró a si mismo.
— Quiero estar cerca... — susurró suavemente.
— De nada servirá que estés aquí. — El doctor solo quiere que ese cansado muchachito recupere un poco de fuerzas — Ve, descansa un poco, y vuelve mañana antes de tus clases para que la visites un por un rato.
— Pero...
— Eren, tanto tu como yo sabemos que es lo mejor. — Dijo conociendo la insistencia del muchacho. — Si pasa algo, te llamaré enseguida, pero el hospital ya no acepta visitas y esta silla no es buen amigo de uno para pasar más de dos noches seguidas. Prometo llamarte Eren.
Aunque Eren entendía la situación, eso no le quitaba el hecho de que realmente se quería quedar lo más cerca posible de su pequeño sol, aún así, asintió y aceptó por las buenas retirarse por el día de hoy.
— Nos vemos, Eren. — Dijo el doctor, empujando sutilmente al joven hacia el pasillo que llevaba a la salida del hospital.
Eren caminó un tanto ido por unos cuantos minutos hasta que el frio de invierno caló su piel poco protegida. No tenía más que un abrigo simple sobre un delgado polo de manga corta, frotándose los brazos de manera inconsciente, caminó hasta la parada de buses. Cuando vio el carro que lo dirigiría a su casa, su celular vibró fuertemente en su mano, bajó la mirada para ver quien lo estaba llamando, lo que encontró fue el número de Nanaba.
— Mierda. — Susurró bajo
Con la grata noticia de que su hermana se había recuperado y la pequeña conversación que había tenido con el doctor se había olvidado por completo de avisarle a su jefa que por este día no asistiría.
— Espero que ya estés llegando, Eren. — Dijo Nanaba nerviosa. — Ya mandé a Levi a tu habitación.
Levi era una persona muy puntual, eren siempre llegaba de una hora a media hora antes, dependiendo de que tan temprano saliera de la universidad, por lo que aunque Levi llegara siempre antes de su hora, nunca lo había dejado esperando. Lo mandaban directamente a su cuarto y si se encontraba hablando con Armin en la zona de casilleros generales, una joven le avisaba desde que Levi llegaba a recepción y que bajara a su habitación, por ello, Levi nunca se había encontrado solo en ese cuarto. Sin su compañía, sin su prostituto casi completamente personal.
— Yo... hubo un accidente automovilístico — Dijo lo primero que se le ocurrió —Llegaré un poco tarde.
— Carajo, Eren. Debes avisarme si pasa algo como esto.
Nanaba tenía muchos clientes, pero Levi era uno de los más importantes y constantes, lo que menos quería era darle un disgusto en sus servicios.
— Lo siento, se me olvidó. — Contestó — Dile por favor al señor Levi que me demoraré una media hora.
Antes de que le colgaran escuchó una afirmación de Nanaba y luego el pequeño tono llamada terminada.
Eren veía como el bus que lo llevaba a su casa, arrancaba del paradero sin él, ya no iba a ir a su casa y tampoco lo quería. No cuando en su "hogar" lo esperaba un lúgubre lugar, vacío y solitario. Lleno de recuerdos y pesares, con una cama fría y solitaria. Lo más probable es que se bañara y se metiera en las mantas de Isabel, para no sentirse tan mal en ese departamento vacío.
A comparación de ese desolador panorama, encontrarse con Levi, y sentir sus manos abrazando su delgado cuerpo, eran una opción mucho más alentadora. Mucho más gratificante y consoladora.
Solo habían pasado tres semanas desde que aceptó el nuevo trato con el empresario. Pasaba dos días de la semana con él, Levi era su único y exclusivo cliente en ese momento.
Eren nunca pensó que disfrutaría de su trabajo hasta que empezó a compartir cama con ese serio empresario, aquel que lo estaba haciendo adicto a su toque y todas las sensaciones que lo abordaba cada momento compartido en el lecho, el sexo con Levi, era algo difícil de describir, difícil de no disfrutar y querer. Esas fuertes manos le daban el consuelo que Eren necesitaba y poco a poco se iban convirtiendo en el refugio que nunca tuvo de parte de esos familiares que le dieron la espalda, de esas amistades desaparecidas.
Esa mirada de mercurio, rostro serio y cuerpo fuerte eran una combinación que nunca esperó que trajera calma y confort a su maltratado corazón.
Si darse cuenta, el carro al que había subido llegó hasta las proximidades de esa peculiar zona donde la prostitución estaba permitida, no lo pensó mucho, su frio cuerpo en una tarde de invierno, que cada vez se oscurecía más y más, solo lo hacían acelerar su paso apenas se bajó del transporte público. Ese delgado abrigo no era algo que realmente cubriera su delgado cuerpo.
Cuando llegó al edificio saludó escuetamente al joven en el ascensor, más no inició una amable conversación con él, lo único que quería era llegar a ese cuarto, a su cuarto a refugiarse en esos brazos.
Casi trotando el menor fue hasta la puerta indicada e inconscientemente tocóla lisa superficie, era su cuarto, pero saber que adentro se encontraba alguien le hizo sentir la necesidad de tocar.
Solo cuando escuchó esa gruesa voz con un adelante, fue que Eren se dio cuenta de algo. El siempre se limpiaba y bañaba antes de recibir a Levi, siempre se cuidaba y se vestía para que el cliente se encontrara satisfecho con su apariencia, pero ahora.
Temeroso abrió las puertas con su mirada gacha, mostrando sus chocolates cabellos aún un poco desordenados desde el hospital y aunque se había intentado arreglar un poco su cabellera, las manos no eran el mejor peine existente.
— Perdón por llegar tarde — Susurró entrando de forma apresurada. — Me voy a bañar y estaré listo en tan solo unos minutos.
Eren iba a ese pequeño baño en su cuarto que usa cuando tiene que limpiarse después de atender a un cliente, peor cuando está por abrir esa puerta, una mano rodea por completo su muñeca,
— Hey — Susurrá sintiendo los nervios del menor — No estoy molesto.
Levi no lo estaba, realmente no podía molestarse con el joven frente suyo, lo había aprendido solo al par de semanas frecuentándolo, sus brillantes ojos y esas sonrisas agotadas después del sexo, lo llenaban de una sensación agradable. Queriendo siempre hacerlo sentir de esa forma.
— Ven acá. — Atrajo el cansado cuerpo en sus brazos y lo atrajo hasta la cama.
El joven se dejó arrastrar y cuando el cuerpo del mayor le ofreció su pecho para apoyarse, sus piernas para sentarse y saber que esos brazos lo rodearían al instante, Eren sucumbió a caer al cálido contacto que su frio cuerpo necesitaba.
— Perdón Levi.—Susurró quedito.
Sin ganas de volver a llorar cuando ya le habían dicho que su pequeña hermanita estaba estable, pero necesitando tan fuertemente ese tipo de apoyo tanto físico como emocional, Eren apoyó todo su peso en el cuerpo del mayor.
— Yo puedo esperar Eren.— Y aunque Levi quería preguntar que mierda le pasaba al menor, sabía que era demasiado pronto.
Ambos no se habían frecuentado por más de tres semanas, aquellas donde aparte de compartir sexo, también pasaba gran parte de su tiempo besándose y recorriendo el cuerpo ajeno. Eren le había confesado que solo por él se dejaba besar, que Nanaba no había quitado esa regla y solo a él le había dado el permiso.
— Solo... quiero estar así por unos cuantos minutos, — Su cabeza se recostó bajo la fuerte mandíbula del hombre. —Solo un poco.
Solo un poco de cariño.
— Está bien, así nos quedaremos.
Sus palabras salieron suaves, tratando de no asustar al débil cervatillo entre sus brazos, le empezó a acariciar esa despeinada cabellera, importándole poco lo desalineado que el joven se veía, al menos por ahora.
Los minutos pasaban, y el cuerpo del joven entró finalmente en calor, tanto su piel como su maltratado corazón, solo necesitaba eso para sentirse nuevamente lleno de energía, para seguir avanzando a pesar de todo, solo un abrazo había hecho que se encontrara listo para seguir afrontando su triste realidad, para ser fuerte por su hermanita y mostrarle la hermosa sonrisa que a ella tanto le gustaba en su príncipe.
Lentamente se separó del mayor, que callado y calmado, paso todos esos minutos en silencio, acariciando sus cabellos con una mano y acariciando su espalda con la otra. Levi se había dado cuenta que el cuerpo de Eren estaba sumamente frio, desde sus mejillas, apoyadas en su cuello descubierto por tener la camisa abierta hasta su espalda cubierta por un muy delgado abrigo.
— Muchas gracias, Levi — Sale otra suave sonrisa de esos labios un tanto resecos, pero en esta ocasión ya no hay dolor cargado en esa mueca de alegría, sino una calma peculiar.
Sin responder, Levi acerca ese bello y cansado rostro para darle un beso reconfortante, siente las pequeñas manos del joven apretarse en su camisa mientras correspondía el ósculo. Eren adora demasiado ser besado por Levi, con solo ese suave toque, siente que se puede derretir en las manos ajenas, Eren acepta que se ha vuelto un poco adicto a ser besado con tanta devoción.
Pero no son solo esos besos, no es solo esas manos en su cuerpo sobre su delgada ropa de la vida cotidiana y no en uno de esos reveladores trajes de prostituto.
Eren debe admitir que aparte de amar ser besado, solo con Levi llegaba a disfrutar de su trabajo. No tenía que fingir gemidos para complacer a los clientes. Con algunos llegaba al punto serle difícil sacar una erección, muchos otros ni siquiera les importaba ese detalle, haciéndolo sentir mal, incomodidad o en el peor de los casos hasta dolor.
Nada de eso pasaba con Levi.
Sus manos en su cuerpo, su fuerte pecho presionando su esbelto torso, sus labios recorriendo y besando cada parte de su piel canela, hacían que el cuerpo del joven efebo se excitara en cuestión de segundos, reconociendo al dueño de eso toques, sabiendo lo que pasaría más adelante. Solo Levi. Solo él.
Después de acabar el beso y Eren forzarse a separarse es que nuevamente ve esos plateados ojos.
— Debo ir a bañarme.
Y aunque Levi se encuentra reacio a separarse solo asiente y ve como el pequeño cuerpo se aleja de su alcance para volver a entrar a ese minúsculo cuarto con una ducha aún más pequeña.
Cuando la puerta se cerró, fue que Levi apoyó su espalda nuevamente en la pared del lugar, donde se supone que la cama debería tener un respaldo. Cerrando sus ojos, escuchó, por esas paredes de papel, como el joven se iba desvistiendo.
El ceño del mayor se frunció nuevamente, le compraría un abrigo decente al menor, esa delgada tela que había tocado, no lo protegía para nada de las frías noches de la ciudad, y si el joven se enfermaba significaba no verlo, no sexo y finalmente un mal desempeño en el trabajo.
...
Sí claro.
Hasta Levi se había hartado de engañarse a si mismo, de fingir que lo único que sentía por el joven era deseo, una atracción sexual. Estaba más que harto de retroceder en sus pensamientos, de volver a intentar poner y grabarse en su mente que lo que sentía por Eren era una simple atracción física pasajera.
Ja.
Conforme el tiempo pasaba, Levi creía cada vez menos que esto era una atracción esporádica, mientras más tocaba ese cuerpo, más tiempo lo quería a su lado, mientras más veía ese brillo en la mirada aguamarina, más quería ser el causante de esa efímera felicidad reflejada en sus ojos.
Pero quería que esa alegría ya no fuera temporal, quería que el joven se sintiera así todo el tiempo de ser posible.
— Maldita sea.— Apoyó su cabeza en la fría pared y cerró sus ojos — Estoy demasiado enterrado en esta mierda como para seguir aparentando.
Levi nunca pensó que usaría ese libro a conciencia. No que lo usaría con el fin de cumplir lo que su título decía. Sabía que Eren se sentía muy bien físicamente con su compañía, pero el ya no quería solo el cuerpo de ese muchachito.
El sonido de las gotas de la ducha lo sacó de sus pensamientos, y sabiendo lo limpio que se encontraba todo el cuarto, no dudó mucho en realizar las siguientes acciones.
Se levantó y dejó tanto su reloj como ese fino bolígrafo en el bolsillo de su camisa en el pequeño velador al costado de la cama y con paso calmo empezó a caminar hasta la delgada puerta mientras se sacaba la camisa.
Cuando abrió la puerta, el joven dentro del lugar dio un pequeño salto por la sorpresa.
— Ya voy a acabar, Levi.
Levi lo ignoró y siguió quitándose la roja, la camisa había parado en el lavamanos y ahora se empezaba a quitar sus pantalones.
Eren se quedó en silencio viendo como cada vez más piel del hombre que era el dueño de sus recientes suspiros aparecía ante sus ojos.
Su torso era tan fuerte, que uno nunca imaginaría la firmeza de ese cuerpo si solo lo viera en traje de trabajo. Levi era un poco bajo de estatura, pero a Eren esos centímetros no le importaban en lo absoluto. Sabía que Levi podía cargar todo su peso con un solo brazo sin sentir cansancio.
— Alguien me ensució llegando acá.
Las palabras de Levi solo eran una excusa, su manía por la limpieza en ningún momento se habían activado por tener el desaliñado cuerpo del joven sobre su regazo, pero servían para callarle la boca al joven y meterse juntos en esa reducida ducha.
— Es muy pequeño el lugar.— Susurró cuando Levi ya estaba poniendo el pie dentro de la pequeña regadera— Si quiere puedo acabar rápido, o esperar a que se bañe primero.
Levi solo lo agarró por la cintura y acercó ese bonito y sonrojado rostro al suyo, había descubierto lo fácil que era callar al menor con solo un beso. El como podía convencerlo de varias cosas con morderle sus labios juntar ambas lenguas.
— Solo tenemos que estar más juntos — Susurró.
Para besarlo de nuevo, haciendo que las ganas del menor por irse se disiparan en un segundo, haciendo que asienta y acepte bañarse con Levi a su lado, con los cuerpos pegados uno al otro.
— Vamos a bañarnos, mocoso.
Un poco atontado por los besos que le encantaban, sus pestañas con minúsculas gotas de agua, revolotearon y su cabeza asintió aceptando la petición del menor.
Compartiendo una ducha e íntimas caricias mientras cumplía con los estrictos estándares de limpieza de su peculiar y más esperado cliente.
Unas pequeñas risas salieron del menor, olvidándose por tan solo unos cuantos segundos de todo el dolor que lo esperaba fuera de ese cuarto, de la soledad que siempre lo rodeaba y de saber que enfrentaría tantas cosas sin un apoyo emocional. En ese cuarto podía sonreír y abrazarse al cuello de ese frio y serio empresario que parecía encargarse de llenar de calidez su desolado corazón.
Solo un poco más.
Hasta que se tuvieran que despedir en unas cuantas horas, y debieran separar sus caminos.
Solo un poco más.
Hasta que Levi lo deje nuevamente a merced de la realidad.
*-*-*- Manual -*-*-*
— No estuvo tan mala la cita — Dijo Hanji, mientras tomaba un enorme trago del ron que había pedido.
Hace un par de semanas había tenido esa cita pendiente con Moblit, lo había evitado lo máximo posible, pero Levi había exigido su robot limpiador, ese que aún no salía a la venta y podía limpiar incluso hasta los muebles, a Hanji no le había quedado de otra que pedirle de favor a Moblit que le mande uno de los prototipos, el pobre hombre estaba locamente enamorarme de ella, así que no desaprovechó la oportunidad de pedirle por décima vez una cita.
Tanto Levi como Erwin la miraron un tanto divertidos, no podían entender los gustos de Moblit, o como idolatraba a la chica. Según su respuesta, lo que le encantó es su pasión por sus proyectos, cuando Hanji quiere algo busca hasta casi morir y no descansa hasta tenerlo en sus manos. Levi simplemente no veía encanto en verla gritar como desquiciada, era buena para negocios, pero no le atraían esas cosas. Por Dios no.
Sus gustos tenían ojos enormes y brillantes y un bonito cabello color chocolate.
— ¿Entonces vas a volver a salir con él? — a Erwin le daba un poco de pena Moblit, era un genio ratón de biblioteca, que había sido rechazado innumerables veces por su asexual amiga.
— Mmm... — Hanji agarró otro de esos palillos con pollitos crujientes y lo pasó descaradamente frente al ceño fruncido de Levi — No lo sé cejotas, eso de salir al cine de manito caliente no fue tampoco muy ingenioso de su parte.
— Dijiste que la cita no estuvo mala.
— Fue porque luego caminamos por la playa — Hablaba mientras masticaba. Levi solo se alejaba de ella mientras Erwin acostumbrado la esperaba — También es cliché, pero amé verlo todo empapado luego de intentar recoger una de mis hojas.
Habían salido después del horario laboral de la chica, por lo que se encontraba con su maletín en mano, según ella para huir apenas tuviera la oportunidad, porque Moblit había insistido en que él la llevaría y no había necesidad de llevar su carro.
Menos mal en su maletín solo estaban las copias de varios documentos y no los reales, porque la mayoría terminaron empapados por el mar o perdidos por el fuerte viento.
— La playa en invierno es un poco... — Levi agregó, mientras el había decidido beber el día de hoy vodka — estúpido.
Hanji se empezó a reír asintiendo a lo dicho por su amefe, bastaron solo unos cuantos segundos para que Erwin también la acompañara en las risas.
—El punto, Levi-lodoso — Luego de terminar de comer su segunda brocheta, volvió a hablar — Es que me agradó su esfuerzo.
El pobre científico había estado correteando por las hojas, intentando salvarlas antes de que entraran al mar, lastimosamente en una de esas carreras, el que terminó en la fría agua fue Moblit empapado de pies a cabeza.
Hanji admite que se divirtió tanto que cuando habían sido recuperadas algunas hojas y dadas por perdidas el resto, dejó que volaran un par de hojas más de su mano para volver a ver a Moblit corretear nuevamente por esos papeles.
— Bueno, si realmente te interesa podrías darle otra oportunidad — Erwin comía uno de esos pequeños sandwiches, los había extrañado.
— Si si, lo pensaré, — Dijo la chica un poco desinteresada agarrando otra de las brochetas y pasándola frente a la cara de Levi.
— Para con esa mierda cuatro ojos.
La chica se rió y luego dirigió su mirada hasta su rubio amigo, sus enormes cejas estaban fruncidas mientras mientras miraba un mensaje en su celular.
— ¿Qué pasa cejotas?, tus dos enormes orugas se han juntado en tu frente.
Erwin estaba tan acostumbrado a las tonterías de la chica, que solo le sonrió y guardó el celular.
— Nada muy importante. — Agarró su vaso y se sirvió un poco de la botella que él había escogido. Había ido por su clásico whisky — Quería comprar al conejito, pero tal parece que ya ha acabado su horario de trabajo el día de hoy.
Tanto Hanji como Levi sabían a quien se refería como conejito, apenas Hanji tuvo oportunidad, luego de tan solo un par de días pasada la reunión del excéntrico Erwin, les sacó toda la información posible. Ella había amado su apodo y ese día se la pasó saltando de un lado a otro para molestar tanto a Erwin como a Levi.
Erwin escapó apenas le fue posible. Su empresa era otra, solo había ido a la oficina de Levi para terminar de concretar un contrato entre ambas empresas. Ambos eran ricos, amigos y empresarios, había que sacarle provecho a la confianza con buenos negocios lucrativos para ambos. Tristemente Levi no pudo escaparse como el rubio y soportó a Hanji por varios días dando saltitos a su lado.
Ese era otro de los motivos por el cual Hanji se sentía un poco culpable en ese entonces y quiso ayudar a Levi a calmar su frustración. Grata sorpresa se llevó cuando le pudo dar su precioso libro para que lo usara con el jovencito.
— Que... que pena Erwincito, ¿tal vez para otro día? — preguntó viendo de reojo como Levi ingería otro shot de vodka puro y se servía uno más.
Tanto a Erwin como a Levi les gustaba sus bebidas puras, muy pocas veces las combinaban, Hanji era diferente, le gustaba tanto pura como con jugos o gaseosas. Aparte de su enorme botella de Ron, tenía una gaseosa a su costado, a veces le agregaba y otras no.
— Si, le preguntaré a la encargada que días trabaja, a ver si puedo follármelo de nuevo.
Levi agarró uno de esos sandwiches y trató de no hacerle caso a la conversación.
Claro que Eren no estaba disponible el día de hoy. Levi ya no tenía trabajo pendiente, por lo que había dejado de ir a la oficina los sábados para avanzar papeles solamente en el despacho de su casa, podía darse el lujo de ir todos los sábados a disfrutar de su bonito prostituto.
Antes de haber venido con ellos a esta reunion mensual, había visitado las instalaciones del enorme edificio y disfrutó de ese bello cuerpo que tanto lo volvía loco, estrujó sus fuertes nalgas y lo dejó cansado y satisfecho. El joven lo miraba con calma y esa bella sonrisa después del sexo, que no podía evitar besarlo nuevamente hasta poner más rojos e hinchados esos bonitos labios.
Eren no estaba disponible porque él lo había pedido, tenía separado todos sus martes y sábados, pero aún quedaba un día en el que el pequeño trabajaba y él no lo compraba. La posibilidad de que Erwin lo pudiera comprar uno de esos jueves lo estaba poniendo de un humor terrible.
— ¿Y porqué no compras otro, Erwin? — Preguntó Hanji.
— Lo he pensado, pero la verdad el cuerpo de ese muchacho era hermoso, me gustaría disfrutarlo al menos un par de veces más.
— Uy, acaso te has enamorado de él.
Hanji preguntó intentando bromear y aligerar el ambiente, al menos para que Erwin no se percatara del aura asesina que el enano empezaba a emanar.
— No lleguemos a extremos — La sonrisa de Erwin seguía ahí, divertido por las locuras de su amiga — Este no es uno de tus mangas yaoi.
Hanji se rió estridentemente, más que nada porque, aunque no era uno de sus mangas yaoi, lo que Levi estaba pasando, no se alejaba mucho de sus fantasias. Le dio un par de fuertes palmadas a la espalda de Levi y este la fulminó con la mirada, y luego le dio un fuerte golpe en el hombro que la dejó medio aturdida.
— Bueno, ya veré ese tema luego, ahora estamos aquí para beber.
Hanji aceptó rápidamente mientras se sobaba el hombro, empezando a hablar de cualquier otra tontería.
Levi se mantuvo callado y malditamente molesto consigo mismo. Esa incomodad seguía dentro suyo y tenía que admitirlo, era la primera vez que los experimentaba, pero estaban ahí. Eran celos. Malditos y sucios celos por pensar en el menor en brazos de otro.
Continuará...
Agradecimientos especiales a:
Lisseth Jaramillo
Yuukie Michaelis
Xochilt Oda
Natta Cb
Elizabeth
Próxima actualización programada. Junio 27 del capítulo 15
Patre0n ya cuenta con el capítulo 16 publicado y el día de mañana será publicado el capítulo 17
Eso es todooo, les admito que el siguiente cap está cuteee, ya saben que si no pueden apoyarme solo tienen que esperar todo será publicado en las plataformas gratuitas UwU.
Desafortunadamente esta plataforma no me deja poner el link del patre0n, ni siquiera en mi perfil, pero me pueden buscar como Alexmoon13.
El grupo de Facebook si se encuentra en mi perfil y ahí publico cronogramas, cositas curiosas y a veces pequeños avances de la historia UwU.
Nos leemos pronto.
