Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia pertenecen a Hajime Isayama, mangaka de Shingeki No Kyojin. Yo solo los uso darle vida a mis historias.
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Capítulo XVIII
Cuarto paso - Punto a (Segunda Parte)
a) Ya pasó el mes de comprarlo para salir con él a compartir tiempo, y tienes que entender que de ahora en adelante, te vas a empezar a distanciar de él. Tranquilo, como todo acá (menos el último paso) es temporal. En una salida, cuando ambos estén sentados, conversando, tienes que hacer tu movimiento. Ese día tienes que estar más pensativo de lo normal (y puede que lo estés, porque sabemos que te va a doler alejar a tu bello prostituto) Si él ya está enamorado de ti, se preocupará, pero tú le dirás que no pasa nada, solo que la siguiente semana, no vas a poder verlo (solo una de las dos veces que lo vez en la semana) Y poco a poco, empieza a darle excusas para ya no verlo tanto como antes. Este es un triste y largo proceso, Mes y medio como mínimo, pero no creemos que quieras alargarlo, y en tu última visita a él en este periodo, tiene que tener una distancia de más de una semana con la anterior salida. Es decir, que entre cita y cita, tienen que haber pasado más de 10 días.
El frio ambiente del hospital asfixiaba a Eren, sentado, solo en los blancos pasillos una madrugada de naciente primavera. Su abrigo cubría su delgado cuerpo, sus manos temblaban con ese celular en mano. Como desearía que Levi estuviera a su lado, que lo abrazara y consolara, que le acariciara la espalda y le ofreciera su hombro.
Levi no había visto muchas veces más a Isabel, el establecimiento de salud restringía mucho más las visitas de personas que no eran familiares, tratando de no perturbar al paciente lo máximo posible, pero en esas pocas ocasiones ambas personas se encontraron se había llevado sumamente bien, y Eren amaba ese ahora, posiblemente a Isabel ya no la dejaran recibir más visitas por un largo tiempo.
Hace tan solo un par de horas Eren había estado calmado en su cama, cubierto de un par de mantas y con ese nuevo celular en mano que Levi le había dado hace tan poco. Isabel había aplaudido cuando vio que su hermanito tenía algo mejor que su destartalado objeto y Levi dijo descaradamente ante ella, que su anterior celular lo estresaba hasta a él y debía solucionar el problema rápidamente.
Mi trabajo me tiene alejado, tu celular no puede hacernos la vida más difícil.
Eren no pudo rechazarlo, no cuando esas palabras duras ocultaban tanta dulzura. Quiero que nos podamos comunicar mejor.
Con el celular en mano por una última video-llamada con su pareja en el extranjero, Eren se quedó dormido, y cuando el objeto volvió a vibrar a las dos de la madrugada, su despertar fue alegre pensando que era Levi, cosa que cambió al ver el número del doctor.
El doctor Reiss solo lo llamaba en casos de emergencia, en casos peligrosos.
Y así fue, en tan solo unos cuantos segundos, el doctor Rod le dijo que Isabel había tenido una fuerte recaída, que estaba intubada nuevamente y que la llevarían a sala de operaciones por una complicación pulmonar
Eren no necesitó más palabras para salir corriendo, solo cogiendo lo necesario como sus llaves y un abrigo, para luego tomar un taxi hasta su destino. Se encontró con el doctor Reiss cuando trasladaban a la joven pelirroja a sala de operaciones, Eren fue trotando hasta su encuentro, viendo con horror y tristeza el rostro inconsciente de su pequeña princesita.
—Dígame que se pondrá bien.— Susurró Eren, agarrando esos robustos brazos del galeno. — Por favor.
Pero el doctor no le pudo responder como en muchas otras ocasiones había echo, porque ni él estaba seguro del incierto futuro de la muchachita.
—Haré todo lo que me sea posible. — Fueron las únicas palabras que salieron de sus labios antes de voltear y dirigirse a la sala de operaciones.
Eren llevó una de sus manos a sus labios, tratando de contener un gemido de dolor, amortiguar su tristeza con sus delicados dedos retrocediendo hasta que su espalda chocó con la fría y blanca pared, deslizándose lentamente hasta caer sentado en el piso.
Luego de la conmoción todo quedó en un profundo silencio y Eren se mantuvo por dos horas continuas en la misma posición, mirando a la nada, absorto en el sonido del aire acondicionado del ambiente, con el celular en su mano, tentado a llamar a su pareja aunque fueran horas laborales en el país en el que se encontraba.
—Te necesito tanto Levi.— Susurró intentando aguantar un poco más en soledad.
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La junta se había extendido mucho más de lo que cualquier persona quisiera, pero así estaban siendo todos sus días. El dolor de cabeza que Levi estaba sintiendo lo estaba poniendo cada vez más irritable y de forma impaciente miraba el reloj de su muñeca. Levi siempre hablaba con Eren apenas el muchachito se levantaba, pero se supone que aún faltan casi dos horas para eso. No debían ni ser las 5 de la mañana por allá.
Cuando el último expositor terminó de mencionar todo su avance con la nueva sucursal en Alemania. Levi no aguantó más, mientras todos aplaudían por los notorios progresos, él se desató el nudo de su corbata y miró el reloj digital a la derecha, eran casi las diez de la noche.
—Terminamos aquí por hoy — Dijo levantándose de su silla y cogiendo su maletín. — Mañana tenemos una videoconferencia con los asistentes de Francia a las 8 de la mañana — Caminó hasta la puerta. — Estén todos puntuales, por favor.
Sin escuchar la respuesta casi militar de la mayoría de los trabajadores. Caminó hasta su oficina temporal y tiró el maletín al escritorio. Así eran sus días, trabajar desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche, algunos días se extendía hasta media noche y su único consuelo era poder hablar un poco con su bonita pareja que recién despertaba, o escaparse en el almuerzo para ver su relajada cara antes de el menor se vaya a dormir.
Eren era lo que necesitaba para seguir adelante en una vida tan llena de trabajo y estrés.
Cuando miró su celular, pensando que tal vez era muy pronto para llamar aún, este sonó y apareció el número de su pareja.
Una sonrisa surcó sus labios, el hubiera preferido una video llamada, pero en esta ocasión el chico no lo había hecho. Se lo imaginaba recién despertado, calmado y el cabello un poco alborotado.
—Hola, bebé— Susurró mientras se sentaba pesadamente en su asiento.
Pero el silencio embargó el ambiente.
— ¿Eren?
La preocupación lo embargó cuando lo único que escuchó fue un pequeño sollozo. Se levantó de un momento a otro y la silla chocó el borde inferior metálico de los enormes vitrales.
—Levi — La voz rota se escuchó desde el otro lado.
— Eren, mierda. — Estaba exaltado — Dime que carajos está pasando.
Eren no se asustaba por el enojo de esa voz, sabía que estaba preocupado por él y hasta cierto punto, su corazón se reconfortaba al escuchar de otra persona preocupada por lo que le estuviera pasando.
— Es Isa... — No podía controlar en muchos casos el llanto y presionaba con fuerza su mano a su rostro, sobre sus labios.— Isa está en... en sala de operaciones.
Levi se sintió un poco mal por el alivio que lo embargó al saber que Eren se encontraba completamente bien, pero aún así Isabel le caía muy bien, y lamentaba todo lo malo que le estaba pasando.
—¿Puedes poner videollamada? — Levi quería ver su rostro completamente liso y terso.
— Me debo ver horrible. No quiero — Respondió quedito el menor.
—Tu eres hermoso.
Si saberlo, Levi había causado un hermoso sonrojo en las mejillas del menor, se volvió a sentar en la silla, y con voz de consuelo, al ver que no respondía a su alago, le dijo al menor que le contara lo que había pasado
Los minutos pasaban mientras Eren relataba la situación exacta de Isabel y el puño de Levi se iba apretando con más fuerza. Odiaba pensar en el menor solo en un frio hospital. Odiaba estar en otro país y no abrazando ese menudo cuerpo.
— Puedo comprar un boleto.—Terminó por decir Levi.
Sacando la laptop de su maletín y prendiéndola para poder buscar una agencia y el horario más cercano.
— Levi... no. — Le respondió el joven, con una voz más calmada, el simple hecho de hablar con Levi lo calmaba — Mañana tienes una reunión importante ¿no? — Levi le contaba todo lo que hacía en el trabajo. — Yo puedo esperar y cuando vuelvas Isa estará mejor.
No era la primera vez que Eren pasaba este tipo de sustos. El hecho de saber que contaba con Levi ya era un gran consuelo para él. Calmando al estresado empresario al otro lado para que no haga algo que podría perjudicar a su empresa de manera monumental, y recibiendo dulces consuelos de un hombre tan serio como solo Levi lo era, fue que la terminada llamó.
Dos personas cansadas en países totalmente diferentes.
Dos personas que solo deseaban estar más tiempo juntos, pero la situación no se los permitía.
Unas horas después Isabel había salido de sala de operaciones y se encontraba nuevamente en un cuarto privado diferente. Eren no podía visitarla por al menos unos cuantos días, la paciente debía guardar total reposo en un ambiente completamente fuera de bacterias y microorganismos que le pudieran causar una infección. Con las defensas bajas era mejor no arriesgarse a que recibiera visitas de personas del exterior.
El menor agradeció al doctor Reiss, pero este le dijo menos animado que hace unos días, que no le agradeciera, que nada estaba dicho en la salud de Isabel. Eren solo sonrió forzadamente, de todas maneras agradecía la enorme labor que el doctor hacía por su pequeña pelirroja y con un fuerte y enorme suspiro se dirigió hasta la recepción. Era momento de algo que nunca le gustaba al menor
Tocaba pagar cuentas enormes que su pobre seguro no cubriría. La joven enfermera le dio una enorme lista de implementos usados en sala de operaciones con el costo de cada uno al lado, Eren no los revisaba a detalle, confiaba en el doctor Reiss y había hecho esto tantas veces que solo viendo de manera superficial la gran lista, sabía que estaba bien y que no.
La enorme cifra al final del papel, con el monto total, hizo que su corazón palpitara con un doloroso ritmo. Ahí se iban a ir todos los ahorros que había podido juntar en los últimos meses. Y la voz de Levi al teléfono hace tan solo unas horas resonó en sus oídos.
"Veré la cuenta del banco." Levi lo dice siempre de forma casual, intentando que no suene como si realmente estuviera pagando algo que no debería, cada vez que le había ofrecido su ayuda a Eren, lo hacía de la misma manera, pero Eren se daba cuenta al instante y negaba, él podía pagar, el tenía un trabajo que le daba el sustento necesario para poder mantenerse tanto a el como a su hermanita y pagar todos los sustentos económicos que debía.
El no estaba con Levi por su dinero, eran una pareja. Eren no era un mantenido.
Lanzando un suspiro, se dirigió a la zona de cajas de la clínica para pagar el monto requerido. La joven encargada ni siquiera lo miró, no hasta ver el monto que debía pagar, y viendo con un poco de pena al cansado muchacho, se dispuso a cobrar todo de la tarjeta entregada.
— ¿A cuantas cuotas o...?
— Directo, por favor. — Dijo Eren frotándose la frente. Sabiendo que el el banco no le quedaría más que un reducido monto que le ayudaría a llegar a fin de mes.
Los gastos de Eren eran constantes, el pago por la habitación y el tratamiento era reducido debido a las influencias del doctor Reiss, pero aun así era un monto de cuatro cifras permanente por las medicinas que Isabel siempre tomaba. Los gastos de la universidad, el departamento, comida, agua y luz, era otro monto fuerte.
Cuando Eren salió de la clínica, casi forzado por el galeno, ya era hora del almuerzo, había perdido las clases en la Universidad por primera vez en el ciclo. No se preocupaba mucho por eso, tiende ha estar al día en todas las asignaturas y en la siguiente clase hablaría con los profesores correspondientes para ponerse nuevamente al día.
Mirando hacia el horizonte citadino, Eren pensó en el próximo paso que debería dar en su vida, y el llegar a esa resolución no le gustó nada.
—No quiero...
Susurró, con los ojos sutilmente acuosos, pero conteniendo las lágrimas solo sacó el celular y llamó a Nanaba.
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Levi estaba en el aeropuerto con Eren a su costado, sonriéndole tan dulcemente como solo él podía. Se estaba por ir a Alemania nuevamente, la sucursal en ese país ya estaba casi por completo establecida, ese podía ser el último viaje necesario en al menos unos cuantos meses cuando necesitara ir para supervisar sus progresos, pero odiaba alejarse de su bonita pareja de nuevo.
Habían pasado un fin de semana juntos, en algunos momentos Eren avanzaba sus trabajos universitarios mientras Levi veía documentos de su empresa, pero la habían pasado juntos, pudiendo apoyarse el uno sobre el otro cuando el estrés los embargaba y Levi no quería alejarse nuevamente del chico.
— Viaja conmigo.
Levi era un hombre fuerte y poderoso. No sucumbía ante nada ni nadie, pero colgado de su brazo estaba su única debilidad encontrada hasta el momento.
— No, Levi.— Susurró el muchachito apoyando su rostro en el hombro ajeno. — Yo debo ir a la universidad, ver a Isa, ... trabajar.
La última palabra salió de sus labios con disgusto. Desde la recaída de Isabel, hace tan solo 3 semanas había llamado a Nanaba para aumentar sus días "laborales" y lo odiaba tanto, especialmente cuando tenía a su costado a una persona que lo quería y soportaba el hecho de que se metiera con otras personas.
Eren últimamente se estaba sintiendo tan sucio por eso.
— Acepta mi ayuda entonces.
El enojo contenido se escuchaba en su voz, no había pasado más de un par de horas cuando Levi se enteró de lo que Eren había hecho. El muchachito no tenía descanso alguno y dormía menos horas al día por trabajar casi todos los días, y hacer sus tareas universitarias en la madrugada, pero Eren era tan terco. Tan orgulloso.
—Yo puedo solo.
La voz de eren se escuchó firme y Levi odió ver la determinación del joven en esos enormes y hermosos ojos aguamarina. Las ojeras estaban cubiertas con una base ligera y el ceño fruncido hacía ver al jovencito más decidido de lo normal.
— Tsk, mocoso terco.
Levi cogió ese bonito rostro sonriente y con sus pulgares acarició ambas mejillas. Una pequeña risita de Eren se escuchó ante ese apodo, pero luego una sonrisa calmada embargó su rostro mientras sentía las caricias ajenas, amaba sentir esas delicadas caricias en su piel, sintiéndose tan querido, tan amado.
— No quieres viajar conmigo, — Susurró acercándose a los labios ajenos — No quieres mi ayuda. — Suaves besos eran depositados — A veces siento que me quieres alejar.
No era así, pero Levi necesitaba presionar sutilmente a Eren a ver si cedía en algún tipo de ayuda, hace un par de semanas intentó pagar directamente una cuenta del hospital y por poco Eren le dice su vida entera, refutándole que él mismo puede con todo y pidiéndole que no lo vuelva a hacer.
Levi nunca había aceptado gritos de alguien más sin responder, pero simplemente se quedó callado y le prometió al muchachito lo que quería, odiando saber que el maldito manual tenía razón en cuanto al orgullo del su hermoso prostituto.
Maldito y estúpido manual.
—Lo que más quiero es tenerte a mi lado.— Dijo Eren calmando a su enojada pareja — Ya podremos estar juntos más adelante ¿sí?
Asintiendo de mala gana, Levi cogió su maletín y se dirigió hasta la puerta 32 de embarque, la última llamada había sonado por toda la sala de espera y eran los últimos que quedan en ella, por eso Eren se había atrevido a darle suaves besos a su pareja en público. Cuando estuvieron frente a la azafata, Levi simplemente le dio otro beso y avanzó hasta subir a su avión, volteando una sola vez antes del ingreso sin retorno, para poder ver a Eren y su sonriente rostro. Con la mano alzada y sus mejillas alegres.
Sentado en su asiento de primera clase Levi dio un suspiro mirando por la ventana. Imaginando a Eren tras los enormes ventanales del aeropuerto esperando a que su avión se alzara por los aires.
Levi había planificado su viaje acorde a lo que el manual le indicaba, porque después de ver como Eren se ponía tan enojado por la ayuda que había ofrecido sin preguntarle, supo que ese maldito libro tenía más verdad de la esperada.
Era otro viaje de 5 días, llegaría para la cita del sábado pero perdería la del martes, aún así no pudo negarse a la idea de que el jovencito lo acompañara al aeropuerto, no cuando lo que más quería él mismo era ver ese bonito rostro de piel canela besada por el mismo sol.
El próximo viaje que hiciera, sería a Francia, y demoraría exactamente los 10 que ese maldito libro le pedía. Diez días lejos serían un suplicio, pero serían necesarios para los siguientes pasos, aquellos que serían decisivos en la relación de ambos. Aquella etapa que definiría si Eren por fin sería solo suyo o se perdería como un bonito recuerdo más en el largo camino de su vida.
Con una copa de brandy en su mano, traída por la azafata, rodeado de una sala llena de lujos, Levi solo quería que el pequeño cayera pronto en sus brazos, se dejara ayudar y le dieran el soporte que el se merecía.
Ese era un buen sueño que esperaba poder cumplir pronto.
Continuará...
Agradecimientos Especiales :
- Lisseth Jaramillo - Xochilt Oda - Natta Cb - Elizabeth - Constanza Avalos - Nikola Ackerman - Angélica Parra -
- Angélica Jimenez - Iris Guzmán - Midna Chan - Eaiz - Angelica Quijano - Dnkrss -
En esta etapa del fic ya es más la sufridera :c Así que esperen poco a poco estos dolorcitos que yo también estoy sufriendo.
Este cap también es un poco corto, poco más de 3 mil palabras de contenido, pero es más drama que otra cosa, :,D Así que tampoco quise alargarlo mucho.
Espero que disfrutaran el cap, este miércoles viene el próximo de este fic y llegaríamos al CAP 20! De ahí quedarían solo 5 caps más y el epílogo.
Mil gracias a los pocos que comentan :c tristemente no me deja responder, me sale que se mandó respuesta pero nada.
Nos leemos pronto
