Disclaimer: Harry Potter le pertenece a JK Rowling
Instantes de Adivinación
.
6
Patronus
.
Cuando Harry descubrió que estaba embarazado de gemelos nunca esperó ser capaz de sentir las sensaciones que heredaban los Malfoy por sí mismo. Eso le correspondía a los Malfoy, no a los gestores propiamente. Por eso, él realmente no se preocupó de nada. Después de todo, quien se enteraría del don de Albus y Scorpius sería Draco. Bien, porque Harry no habría sido capaz de escuchar voces durante 9 meses sin enloquecer como su esposo, soportar las emociones de otros como su suegro, ver el futuro o cualquier otra cosa que se le ocurriera a esos dos pequeños diablillos que sabía llevaba dentro. Tenía suficiente con Lily y el montón de alumnos a su cargo. Pero ahora que estaba ahí, en la parte más alta de esa elegante "casa" y observando su alrededor los miles de kilómetros llenos de árboles y sin una estúpida escoba o su varita, y sobre todo, en pijama y directo de su cama, no pudo evitar maldecir a su propia suerte, y porque no, a sus hijos; quienes no tuvieron la amabilidad de dejarle comer un sandwich ni ir al baño antes de darle tal encerrona.
¿Por qué?
Porque a uno de sus hijos, no sabía cual en este momento pero en el futuro recordaría esta ocasión, se le había ocurrido que era buena idea tener el don de la teletransportación y dirigirlo en el lugar más amado para Draco y uno de los más odiados para Harry en su primer intento de práctica de su don.
Malfoy Manor.
Pero no cualquier lugar de Malfoy Manor, no. Tenía que ser una de esas torres sin acceso al interior y de las más altas. Ya podía ir sintiendo su estómago revolverse. Al menos Lily hoy estaba con Molly. Pensó en usar magia sin varita para usar un patronus pero la idea tenía una falla. Desde que se había peleado con Draco éste fallaba, y no sabía si los elfos de Malfoy Manor responderían a él en la parte donde estaba. Harry se hubiera frustrado sin más y hubiera empezado a gritar si no hubiera sido por el hecho que un minuto después de que él fuera jalado hacia atrás, Draco apareciera, de donde sea que estaba en su reunión de negocios, volando hacia atrás y aporreándose contra una pared.
-¡Draco!-gritó olvidando lo muy enojado que estaba y corriendo a su lado. El rubio gruñó y se sobó la cabeza malhumorado al reconocer esa voz. Gruñó nuevamente y respiró profundo tratando de soportar el dolor que tenía en su cabeza. Es decir, no era nada comparado a los crucios de Voldemort, pero por las ...de Merlín. Eso había dolido.
-¿Pero que diablos?-se quejó y trató de levantarse fallando miserablemente. Estaba hablando de negocios cuando un revoltijón parecido al de la aparición se apoderó de él y había visto a sus alrededores dándose cuenta que sí, seguía en el mismo lugar. Pero entonces había sentido nuevamente la sensación y lo siguiente que sabía era que Harry estaba frente a él, mirándolo con los ojos preocupados y vestido con su pijama.
-¿Harry? ¿no estabas en casa?
Torciendo la boca malhumorado, Harry asintió y lo ayudó a levantarse.
-Estaba. Pero creo que te gustará saber donde estamos.
Con un gesto confundido el otro asintió y miró a su alrededor ignorando el mal humor del moreno. Después de todo se habían peleado porque Cho Chang se había cruzado con Draco y le había saludado con un beso en la mejilla. A Draco no le había parecido la gran cosa, después de todo se había acostado con la chica más de una vez en su juventud y habían sido compañeros de trabajo cuando era inefable, pero para Harry, que sabía que la ravenclaw había quedado fascinada con el rubio, si. Suspirando, miró frente a él y sin poderlo evitar abrió la boca y los ojos expresivamente al notar donde estaban, y luego miró a su esposo tratando de entender.
-¿Qué carajos? Estamos en Malfoy Manor. ¿Cómo rayos llegamos aquí?
Harry cerró los ojos y suspiró cansado.
-¿Te importaría arreglarme la vista antes de empezar con las explicaciones?
Notando por primera vez que Harry no tenía sus lentes, Draco asintió y lo ayudó a sentarse para que pudiera graduarle la vista momentáneamente. Luego sin poderlo evitarlo le besó la frente como siempre. Harry no dijo nada pero un ligero rubor cruzó su mejilla y se sintió culpable por haberle echado bronca a Draco por un tema que se suponía estaba olvidado. Ya lo había hablado con Draco antes. Pero es que siempre había sido celoso y ver a Draco sonreír hacia Cho le había hecho recordar todo el tiempo que pudo haber tenido a Draco y no lo tuvo. Todas esas personas que tenían una parte de Draco que él se veía obligado a resignarse a compartir porque el último giratiempos disponible estaba custodiado en el ministerio por Hermione.
Parándose, y sin notar el dilema interno de Harry, Draco buscó su varita entre su túnica.
-¿Quieres que nos aparezcamos?-preguntó mirándolo de reojo.
Harry negó con la cabeza. En cuanto aparecieran en casa Draco volvería a irse a su reunión y volvería hasta el anochecer. Estaba tan ocupado últimamente entre Hogwarts y los negocios de su padre que casi no se veían, y luego había venido Cho a meter sus narices y él había explotado y con él, Draco. Harry estaba harto de estar celoso. De Cho, de Terry, de Theodore, y aunque ya se había acostumbrado a los últimos dos, en estos momentos no estaba de humor para soportar los coqueteos de Cho. El embarazo a Draco lo había vuelto sensible, a él, gruñón.
Y es que no pedía mucho. Él solo quería a Draco para él.
-¿Te sientes mal?-escuchó la seria voz y pudo sentir la preocupación en ella. Negó con la cabeza suavemente. Ahora entendía porque los revoltijones en el estómago. Uno de esos dos, se estaba preparando para saltar en el espacio.
-Tengo el estómago revuelto.-Confesó.
Invocando un tempus, Draco decidió que podía dar como perdido el día y miró a Harry, quien miraba tristemente su alrededor.
-Escucha, Harry-le dijo mirándolo a los ojos-Tú y yo ya habíamos hablado de ésto. Dijimos que si no podías superarlo debías irte.
-Eso es injusto.
-Tú te quedaste- Insistió Draco-Y dijiste que yo te amaba, que no romperías mi corazón, me prometiste que no me lastimarías de nuevo. -Viendo al ojiverde mordiéndose el labio, prosiguió-No siento nada por ellos y lo sabes, necesitaba una salida en ese entonces y tenías a Weasley mientras yo me retorcía de celos y dolor. Y no- dijo rápidamente antes de que Harry hablara- No se trata de que esté feliz de que te estés sintiendo así. Tú y yo nacimos para estar juntos, tú mismo lo dijiste. No te dejaré por nadie. ¿Acaso yo te hago una escena de celos cada vez que Weasley te saluda?
-No dejo que me salude de beso-replicó sin mirarlo.
-Bien, me tomó de sorpresa ¿Está bien? Ese no es el punto, Harry-insistió Draco y ante la mueca silenciosa del héroe suspiró.-Bien, lo dejaremos por ahora. Expecto Patronus-exclamó moviendo su varita y Harry observó con atención el patronus, porque siempre era impredecible saber que saldría esta vez de ella. ¿Sería la pantera o la lechuza? Blaise solía comentar que antes había una tercera figura que, desde que habían aplicado el segundo obliviate al cerebro de Draco, nunca se había vuelto a formar. Nunca mencionaban cual era y aunque Harry siempre había admirado que Draco pudiese crear dos formas de patronus (porque el de Harry solo era uno, antes la forma animaga de su padre y ahora un dragón plateado) podía notar la frustración de no poder crearlo nuevamente.
Esa era otra cosa que le molestaba interiormente a Harry. El primer patronus era una pantera y representaba a Blaise y a Pansy, y a Theo. El segundo era una lechuza, que representaba a sus padres y seguramente el tercero representaba a Theodore, pues las fechas coincidían con las fechas en que él y el rubio salían.
Estaba listo para volver de mala gana a casa cuando notó que la imagen que se formó no era ni una lechuza ni una pantera. Miró confundido como se formaba una figura humana y dirigió su mirada a Draco, quien con impaciencia miraba también la tardanza de su patronus y al notar la forma que empezaba a tomar abrió los ojos sorprendido.
-Es él-susurró y Harry apretó los labios ligeramente.
¿Quién rayos era él?
Finalmente, para la sorpresa de Harry una imagen de sí mismo de 5 años apareció sonriendo hacia Draco resplandecientemente. Tal fue la sorpresa de ambos que el patronus los miró impaciente.
-El mensaje-dijo
Draco reaccionó y se apresuró a hablar
-Padre, Madre. Harry y yo estamos en la torre sur de la Mansión. ¿Podrían ayudarnos a bajar? Harry tiene el estómago revuelto. Narcissa Malfoy. Malfoy Manor.
Asintiendo, el patronus se fue velozmente.
-Ese soy yo-dijo Harry sorprendido y Draco asintió ligeramente.
-Si. Mini-Harry Potter tamaño yogurth miniatura. Mi tercer patronus. Hacía años que no lo veía-dijo perdido.
-Yo creí, hubiera jurado que tu tercer patronus era algo que tuviera que ver con Theo.
Draco frunció el ceño.
-¿Theo? ¿Por qué tendría que tener un patronus solo para Theo? Él está considerado en mi lechuza
-Pero...
-La lechuza es los amigos y la pantera mi familia. Como te habrás dado cuenta la pantera aparece más seguido. Incluso cuando pienso en Lily aparece la pantera. Rayos, incluso tú estabas incluido en la pantera.
-¡Pero mi ciervo se convirtió en un dragón y tú nunca cambiaste tu patronus! El patronus de Tonks se volvió un lobo porque estaba enamorada de Remus. Pero desde que te conocí tu patronus ha sido una pantera o esa torpe lechuza.
-No esperarías que se convirtiera en un león. Y no es torpe.
-Esperaba que cambiara.
-Bueno, no lo hizo. Además de qué te quejas, tienes un patronus con tu forma. No sé porqué tomó esa forma, pero la tiene.
-Ese no es el punto.
-¿Entonces cuál?
Harry abrió la boca y la cerró firmemente.
-Estoy seguro que tenía un punto- Masculló.
Draco rió ligeramente.
-Supongo que si.
Con un codazo, Harry lo calló.
-Bien.
-¿Bien?
-Si, bien. No cambiaste tu forma de patronus pero tengo un patronus con mi forma. Estoy satisfecho.
El rubio rodó los ojos.
-No te pegues mucho en ti mismo. Además no tengo ni idea de cómo volvió a sali. Llevo años esperando que volviera aparecer y lo hace justo ahora y solo porque estás de berrinchudo.
-No estoy de berrinchudo.
-¿Qué no, dices? ¡No me has hablado en una semana!
-Bueno, cuando te embarazaste no dejaste que me alejara de ti ni un día.
-Oh genial, ¿así que tú lo estás haciendo al revés?
Harry rió
-Quizá.
-Bueno, pues tu alejamiento solo hizo que Chang estuviera pegada a mi por horas diciéndome lo mal cuidado que estoy con mi marido.
-Esa perra...
-Esa boca, cariño.
-No soy tu cariño. Estoy jodidamente enojado contigo.
Draco rió
-¿Ah sí? ¿Por qué?
-Pues porque-inició olvidando el resto cuando Draco se acercó juguetonamente- Pues porque...
-¿Sabes que hace días que no estamos solos?-dijo con la ceja alzada-¿y ahora no hay nadie más aquí?-dijo pegando su boca a la de Harry quién hizo un sonidito feliz mientras se dejaba besar.
-Déjame diferir eso- se escuchó la voz de Lucius Malfoy y Harry se sonrojó y gruñó lastimosamente. Odiaba que su suegro lo viera empalagoso. Quería mantener su imagen de Soy-el puto amo del universo-Harry Potter frente a él. Lucius por supuesto rió altaneramente, lo que hizo claro que no le creía.
-Oh, Potter esta avergonzado- se burló-¿Por qué Potter? Es obvio que mis nietos están ahí por la misma razón que lo que iban a hacer si nadie llegaba.
Oh Merlín, que se lo tragara la tierra.
-Déjalo Padre-resopló Draco.
Lucius sonrió divertido hacia Harry.
-Claro, claro. Después de todo esos niños nacerán algún día y podré recordarle a Potter éste por el resto de su vida.
-Jódete-le dijo el de lentes.
-¿Entonces?-preguntó Draco-¿Cómo vamos a salir de aquí?
Lucius le ofreció a Harry una botellita.
-Para tu estómago.
-Gracias.
-Bueno, nos apareceremos. ¿Irás adentro?
El rubio miró la pijama de Harry, torció la boca y negó.
-Iremos a casa. Saluda a mamá.
Bien, te lo encargo-le dijo a su hijo y se marchó.
Draco lo sujetó firmemente.
-¿Listo?
-Si.
-Uno, dos, tres.
Los desapareció.
Cuando aterrizaron en su casa, a Harry no se le pasó por alto que estaban en la sala.
-Creí que...
-¿Nos aparecería en nuestro cuarto?-adivinó Draco y prendió la tele que tanto le gustaba a Harry ver.
-Si.
-No, necesitas seguir durmiendo, estás soñoliento por la poción. Pero quiero pasar tiempo contigo ahora que puedo-dijo sentándolo en el sofá para que se apoyase en él y abrazándolo ligeramente.
-¿No crees que es raro?-preguntó Harry.
-¿Qué cosa?
-La mayoría de los matrimonios pierden la chispa después de los hijos y eso. Pero tú y yo seguimos tonteando.
Draco rió entre dientes.
-Tú eres mi adicción, Harry. Con hijos o sin hijos siempre lo has sido-concluyó besándole el cuello-Las adicciones no se dejan fácilmente cuando se consumen diario.
-Ajam-suspiró Harry.
-Y llegan a matar si no se tienen.
-Lo sé-dijo bajito.
-Además...
-Papá-escucharon el llamado de Lily mientras la red flú se activaba.-¡Ya llegué!
Ambos suspiraron.
-Además, no quiero matar a mi hija. Te juro que no quiero.
Harry rió.
-¡Aquí, con tu padre!
Los pasitos se hicieron más veloces y terminaron cuando la pequeña cabellera pelirroja hizo su aparición y saltó entre ellos felizmente. Más tarde Harry tomaría nota de lo muy parecidos que eran Draco y Lily, pese a ser demasiados distintos en una primera vista. El rojo y el rubio contrastaban, al igual que el verde y el plateado, pero lo que le haría sonreír era que, mientras dormían prácticamente sobre él, ambos tenían la misma cara mientras lo abrazaban como su peluche y gruñían del mismo modo cuando él se movía. Siguió viendo la tele pensando en que realmente no quería moverse de ahí, estaba calientito, protegido y cálido. Sin darse cuenta se quedó dormido apoyando su cabeza en el hombro de Draco, con los pensamientos sobre la familia que perdió y la que ahora tenía, y deseando con fuerzas, que ésto, lo que fuera que fuese, nunca se acabase.
