Disclaimer: Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling

Instantes de Adivinación

.

8

.

Cronos

Porque Albus tenía un don y era la transportación.

.

.

.

Lo único que Harry pudo hacer al ver decenas de rayos cruzar a sus alrededores, fue tirar a Albus a un lado para evitar que le diera un hechizo perdido y empujarlo hacia un pequeño rincón para que se ocultasen. Al no hizo ninguna pregunta o protesta, y Harry estaría orgulloso de él por su buen comportamiento, sino estuviera más preocupado por el hecho de que ambos hubieran aparecido en una batalla de la segunda guerra mágica, justo en medio del campo de hechizos. No tenía ni idea de dónde ni cuándo habían aparecido, porque frente a él se estaban lidiando escenas de batallas que nunca había visto y se encontraban personas a las que había perdido desde hace mucho tiempo. Tonks, por ejemplo, estaba lanzando de un expelliarmus a tres personas, Moody convertía a un mortífago en piedra y un lobo, que reconoció como Remus, estaba corriendo cerca de ellos y gruñía, arrancándole de un salto la cabeza a una que otra persona con capa negra.

El lugar estaba lleno de cuerpos y sangre de ambos bandos, y Harry tuvo que recordarse que no debía interferir en la batalla porque esto era lo que debía pasar. Una especie de explosión se escuchó de pronto y le tapó los oídos a Al para que no le lastimaran los tímpanos. Todo se cubrió momentáneamente de humo, así que Harry tomó el cuello de la camisa de su hijo y le cubrió la nariz con ella. Hizo lo mismo con la suya y esperó pacientemente que todo se calmara para asegurarse que podrían salir de allí.

Se escucharon sonidos de desaparición, pero Harry no sabía cual equipo había abandonado la batalla. Si no fuese porque Al temblaba, se habría asomado levemente para ver pero justo ahora no parecía la mejor idea, así que le hizo una señal de que guardara silencio y rogó en su interior que Fenrir no estuviera cerca y pudiera olerlos, porque ese sería su fin.

-Papá- sollozó el menor-Quiero volver a casa.

Ante esa temerosa súplica el mayor tragó saliva y asintió, sin saber que haría exactamente para lograrlo.

-Solo piensa en papá, Albus- le susurró suavemente mientras acariciaba su espalda- Solo piensa en papá y volveremos.

Sintió al niño asentir y cerrar los ojos con fuerza, pero no pasaba nada. El miedo comenzó a invadirlo cuando notó que todo había quedado en silencio, y como sincronizados, se escucharon decenas de personas apareciendo esta vez. Frunció el ceño, y sintió un gran escalofrío cuando escuchó la voz de Voldemort festejar la victoria de esa batalla. Buscó, mediante un pequeño hueco en la pared que los ocultaba de los otros, una pista de dónde estaban o una salida. De lejos podía ver la tienda de Madam Malkin y la Tienda de Varitas. Cerca de ellos, alguien, que Harry esperaba siguiera vivo, estaba sentado con los ojos cerrados. Buscó con la mirada la varita del otro pero no parecía tenerla cerca o alguien ya la había tomado. Frustrado, Harry pensó que nunca en su vida se le había ocurrido que Al pudiera transportarse a un lugar así tan pronto. Un lugar lejos, si. Otro tiempo, también. Un lugar en la guerra, no. No ahora, no a esta edad. No cuando tanto Harry como Draco, y sus más cercanos, habían decidido no tocar el tema cerca de él y vigilar estrictamente que no hubiera documentales, revistas o periódicos al menos a 100 metros de distancia.

Gracias a Morgana no se había transportado solo y se había llevado a Harry con él. Harry habría estado en pánico total si se hubiera llevado a Scorpius o a Lily, o a Draco . Aunque dada su condición, hubiera sido genial que se hubiera llevado a Draco. Draco era experto en escabullirse, y conocía de primera mano todas las batallas de la guerra. Había estado en ellas, mientras a Harry lo 'mantenían a salvo' en Grimmauld Place o viajaba de un lado a otro en busca de horrocruxes. Al menos él sabría dónde estaban y cuándo, pensó irritado, o cómo no encontrarse con sus entonces aliados, que era lo más importante. Aunque probablemente, si alguien de la orden o los mortífagos lo vieran con un niño igual a Harry, tampoco habría podido salir tan bien.

-Creo que tenías razón, Draco. Tuvieron que irse rápidamente-Exclamó Voldemort y ante la mención del nombre de su esposo, Harry asomó ligeramente la cabeza. Cuando vio la mano de ese monstruo en el delicado hombro del slytherin, frunció el ceño y gruñó ligeramente. Reconocía esa mirada de deseo donde la viera. Era la forma en que Cho solía mirar a Draco y en que Terry había visto por años a su esposo. Notando con la mueca de Theo cerca de ellos, Harry respiró profundo y supo que Nott se sentía de la misma manera que él. Era obvio que no le agradaba que tocaran a Draco, y Harry sabía que era porque estaba enamorado.

Sosteniendo a Al entre sus brazos, Harry se recordó que, sin importar lo que pasara, Draco y él terminarían juntos. Aún así, desvió la mirada y se preguntó, no sin dolor, qué tanto de su rubio había tenido Voldemort ¿Había llegado a besarlo?¿A hacerlo suyo? Sintiéndose incapaz de preguntarlo en voz alta, dejó que su mente relegara momentáneamente el pensamiento y se concentrara en sacarlos vivos. Ya habría un más tarde para hacer preguntas incómodas

Probablemente cuando viera a su esposo de nuevo, ya no importara.

-¿Papá Draco? - susurró Albus, intentando asomarse, pero Harry le hizo una señal de silencio y lo mantuvo en su lugar.

-Sin embargo, me temo que Potter no llegó a la batalla, Señor. -Exclamó el rubio con una pequeña reverencia-Y no pudimos capturar al lobo como lo ordenó.

Voldemort carcajeó divertido, pero a Harry no le hizo ninguna gracia. Sabía que Draco había estado de acuerdo en sacrificar a otros para mantenerlo a salvo, pero nunca habían hablado de quienes en específico y saber que Remus había sido uno de ellos le provocó un malestar en el estómago.

-Nimiedades, Draco. Tendremos otra oportunidad pronto. La siguiente batalla será sin dudas una que mi no tan querido Potter podrá evitar.

-¿Señor?

-No te preocupes, Draco.-Exclamó haciendo señal de que caminara a su lado. -Déjame encargarme de todo a mí. Te mereces un descanso y un premio por tal magnífica victoria. He pensado que quizá te gustaría una varita más poderosa. Sin duda, el viejo Olliviander debe estar muy aburrido y es absurdo que mientras Potter y yo compartimos el núcleo de una varita tú, mi querido Draco, tengas una simple varita Pelo de Unicornio. Tan común y simple, para alguien de tu grandeza.

-Mi varita me es muy preciada, mi señor.- Respondió Draco- Le estoy muy agradecido por su oferta, pero sé que ella está destinada a hacer grandes proezas. Conservarla, es una manera de recordarme ello todos los días. De recordar para quién es mi lealtad.

Voldemort sonrió y asintió satisfecho; y Harry observó, no con cierta curiosidad, la expresión de Draco. Esa que dice, que está haciéndote creer que vas ganando, pero al final te comerá vivo. Si él no la conociera, pensaría que Draco en realidad apreciaba al hombre, o casi hombre. Aunque conociendo el carácter retorcido de su esposo, probablemente le gustaba el poder de ese viejo loco; tal como lo atraía el de Harry. Por supuesto, pensó orgulloso, habían más cosas que él podía presumir que le gustaban a Draco. Cosas que ni en los mejores sueños, Voldemort tendría. Para comenzar, Harry ya le ganaba por mucho al tener nariz.

Sé sintió infantil de estar haciendo comparaciones, pero sabía que tener pánico era mucho peor.

-Por supuesto que ha hecho grandes proezas y sin duda las seguirá haciendo.

Observando como Draco asentía y observaba desaparecer a su maestro, Harry suspiró aliviado cuando el rubio dio la orden de que todos se retiraran. Creyó que era su oportunidad de retirarse e ir a un lugar seguro pero, para su desgracia, escuchó pasos cerca de ellos. Al haberlos aparecido cuando los dos estaban en casa, en cama y viendo televisión, Harry no tenía su varita consigo y dudaba poder tener una batalla decente con quien sea que se acercase (ya tenía suerte de tener pantalones). Por otro lado, la razón por la que estaban en cama era porque Harry y Al estaban enfermos. Su magia sin varita era útil para un accio o un protego, pero no podía invocar un avada, un deprimo o siquiera era útil para aparecerse cuando Harry no estaba al cien. Juntando toda la magia posible en su mano, se preparó mentalmente para proteger a su pequeño cachorro así muriera en el proceso, cuando la persona que se apareció frente a él lo miró con sus ojos verdes sorprendidos. Aliviado y alegre de ver quien era, Harry dejó salir el aire que retenía y le sonrió casi feliz.

-¿Pero qué? ¿Potter, eres tú?-escuchó que le decían, pero la fiebre era muy alta y estaba empezando a perder la concentración.

-Theo-respondió lo más fuerte que pudo- Por favor, cuida de Albus. Llévalo con Draco.

Sabiendo que dejaba a su hijo en buenas manos, Harry se permitió por fin descansar.

.

Decir que estaba sorprendido de ver a dos versiones de Harry Potter, uno mayor y uno menor al actual que él conocía, sorprendió a Theo de gran manera. Miró a los alrededores y tragó saliva sabiendo que estaría en problemas si solo no se aparecía así porque así en el cuartel o alguien lo veía con los dos morenos; así que le mandó a Draco un patronus pidiéndole que le encontrara en su lugar particular ( algo que sabía que Voldemort interpretaría como una fuga para tener sexo de victoria, cosa que no le gustaría pero aceptaría para mantener a Draco contento) y tomó a las dos personas, llevándolas con él. Aterrizaron en una pequeña cabaña, donde habían dos camas, una pequeña mesa y un baño. Depositó al hombre mayor en una de ellas y le lanzó unos hechizos sobre él para analizarle. Como lo temía, el individuo frente a él tenía fiebre, estaba hirviendo. Diciéndole al niño que se mantuviera quieto, y sintiéndose extraño de tener la confianza de esa persona sin realmente conocerlo, corrió por unas pociones y se las hizo tragar, inseguro de saber si ya se había tomado algo. Una mueca salió de sus facciones al notar que el hombre le había llamado suavemente Theo, como si le conociesen y fuesen amigos de toda la vida; y cómo le había pedido que lleve al niño con Draco. No Malfoy, Draco, para que le cuidase.

Apretó los puños preguntándose que posibilidad existía de que este hombre viniese de algún otro tiempo y de verdad fuesen amigos, dado que Theo realmente lo odiaba en este momento, o de que todo fuese una broma de parte de alguien. Decidido a salir de dudas, tomó su varita y le lanzó un hechizo para descubrir quien era realmente. No le sorprendió tanto como esperaba cuando las letras flotando sobre su cuerpo declararon lo siguiente, porque ya se lo temía.

Harry James Potter Evans

31 de Julio de 1980

-¿Qué estás haciendo?-preguntó el infante juntó a él, y Theo se recordó a si mismo que se suponía se lo dejaron encargado. Era una copia exacta de Potter y, dado que en este tiempo ya habían dos Potter con distintas edades, no le sorprendería que el menor también lo fuera. No había conocido a Potter en la infancia, pero estaba seguro que habría sido así, igual de bajito y flacucho. Sin embargo, Theo pudo notar que su piel era más pálida que la del Potter actual y el Potter en su cama. Y sus ojos, que él pensaba eran verde esmeralda, tenían una fina línea plateada en sus alrededores que le recordaban mucho al tono de ojos de Draco. Sorprendido de esto último, lo tomó de los hombros y se agachó para quedar a su altura.

Sin dejar que retrocediera, Theodore lo examinó más a fondo. Insatisfecho por lo que empezaba a sospechar, invocó el mismo encantamiento sobre él y sonrió tristemente cuando las letras que frotaron sobre el pequeño moreno, quien tenía los ojos cerrados, formaron la prueba de que lo que temía era correcto y el destino contra el que había estado luchando con tanto empeño se había cumplido.

Albus Severus Potter-Malfoy

1 de Agosto de 2010

Respiró profundo, tratando de ignorar el dolor que esas simples letras le habían provocado y sonrió nuevamente al saber que Draco sobreviviría y sería feliz. Pero, sin poder evitarlo, se cubrió los ojos y exhaló aire dolorosamente ante la esmeralda y preocupada mirada del tierno niño que, ignoraba, en el futuro sería su ahijado.

.

Cuando Draco entró a la cabaña lo primero que lo recibió, y lo hizo brincar del susto, fueron los brazos de un niño pequeño aferrándose a él. Especialmente se aterró cuando notó que ese niño tenía los ojos verdes y el cabello moreno, en una forma tan parecida a la de Potter, que no parecía poder peinarse. Y no dejaba de llamarle papá. Temiendo que Theodore haya hecho esto, y se hayan quedado sin Salvador del Mundo Mágico, corrió a la habitación en busca de una explicación y encontró a dicha persona cambiando los trapos sobre la frente de alguien.

Alguien que en verdad, realmente, se parecía a Potter.

-Pero qué...

-Me los encontré en el callejón, después de la retirada de la Orden del Fénix. -respondió a la duda no expresada-Son tu esposo y tu futuro hijo. -Dijo como si hablase del clima y no pasara nada. Le extendió un trapo mojado, que Draco tomó sin pensarlo mucho y se sentó en la cama vacía-Está ardiendo de fiebre y yo estoy agotado. Necesito que lo cuides mientras duermo.

Con los ojos abiertos a más no poder, Draco intentó decir algo pero nada salió de su boca.

-¿Mi futuro hijo y mi futuro esposo?¿Estás loco?- pronunció finalmente.

-No estoy loco. -respondió de mala gana-Le envié un hechizo de identificación y sus nombres aparecieron. Harry Potter, de no sé que edad, y Albus Severus Potter-Malfoy - mencionó mirando al niño, quien le sonrió enormemente a ambos- Tu querido hijo, nacido en 2010.

-¿2010? Apenas estamos en... ¿¡Cómo puede ser que Potter y yo tengamos un hijo!?

-Draco, ¿por qué esto realmente te sorprende si lo has visto más de una vez en el futuro?

-Yo creí. ..nunca vi niños en mis visiones-respondió acercándose al recipiente de agua y humedeciéndolo -esto no puede ser verdad -titubeó.

-Bueno, no creo que hayas hecho a un niño igualito a Potter sin su ayuda. -observó Theo cuando Draco, con una expresión confusa, depositó la tela en la frente del otro-Y no puedo creer que le llamaras Albus Severus, ¿en qué estabas pensando?

Aunque su intención era molestarle, Theo notó que Draco no se había ofendido. Al contrario. Parecía maravillado de lo que sus ojos veían. Theo sabía por qué. Draco había perdido la esperanza de sobrevivir y estaba cansado de pelear. Y desde que había perdido sus visiones ya no tenía esperanza de que el futuro que veía antes ocurriera. Esto significaba muchas cosas para él. Significaba que viviría, que se casaría y que tendría hijos. Que tendría a Potter...Que todas las lágrimas, obliviates y esperanzas invertidas habían realmente valido la pena y él tendría lo que tanto deseó.

-Severus es mi nombre favorito...-susurró suavemente el rubio y se agachó para quedar a la altura del pequeño. Sin poderlo evitar, y ante la decepcionada mirada de Theo al ver lo muy fácil que Draco había aceptado su destino, el rubio le acarició la cara al otro y se sorprendió cuando las pequeñas manos le acariciaron la suya de vuelta. Sonrió enormemente y se permitió tocar la nariz del otro-Esto es mío-exclamó con un pequeño toque-Y esta es mi piel, y tienes algo mío también en los ojos...-pronunció suave-Hola Severus...

La sonrisa del menor fue enorme.

-¿Tú eres papi? Hueles como papi pero te ves más joven. Aunque ya he visto a papi aún más pequeño, eras igual a Scorpius. Fue un día que salté sobre ti y tiré toda esa poción verde. ¿Me recuerdas? Soy Al.

Draco sonrió de lado, sin entender del todo la historia del niño.

-¿Al? ¿No te gusta Sev? Te puse el nombre de mi padrino, pero si no te gusta podría cambiarlo. Quizá el nombre de mi tío Sirius te pegaría más. ..él fue un gran hombre y aunque no conviví mucho con él, era realmente agradable.

-Severus es perfecto dragón.

Dragón. ..

El latido que su corazón dio con el sobrenombre le sorprendió enormemente. Había deseado con fuerza escuchar ese mote algún día y ese día había llegado. Solo que no era como debía ser. No era mayor, ni Potter era su esposo. No era inefable y Potter no lo amaba a él. Amaba al Draco de futuro y eso ponía a Draco en la situación eterna de su vida. Estando celoso de si mismo y odiándose en este momento.

-Potter-exclamó con la mayor indiferencia posible; pero aun sabiendo que el otro estaba enfermo, no pudo evitar inspeccionarlo con la mirada y sonrojarse cuando el otro sonrió divertido, como si supiera lo que estaba haciendo.

-Hola dragón. -Repitió y esta vez, mirando su capa negra y su máscara colgando de su brazo derecho, la sonrisa que el otro le dirigió fue suave, algo que sorprendió a Draco porque estaba seguro de que haría una mueca decepcionada. Pero había algo más. Lo miraba agradecido. Lo miraba con ternura... Con compasión. Como si supiera lo que él todavía tenía por vivir y lo sintiera por él. Como si nunca pudiera pagarle su sacrificio.

Y Draco comprendió que el otro lo sabía. Sabía que lo estaba protegiendo y que, dado el nombre de su hijo, probablemente perdería a su padrino.

Desvió la mirada y miró al niño pequeño, que ahora abrazaba al otro; y Harry, captando los sentimientos de Draco en sus ojos, desvió su mirada de él la posó en su pequeña copia, acariciándole el cabello.

-Hey Al-comentó con un tono cálido pero agotado- veo que te llevas igual de bien con papi sin importar la edad. Cinco, adolescente, no importa...

-Es porque es papi- respondió el otro y se acurrucó con una sonrisa- Yo quiero mucho a papi.

-¿Por qué no le muestras tu marca de nacimiento?-preguntó-además estoy seguro que le agradará saber que heredaste ese curioso lunar cerca de...

-¡Potter!

-El hombro-rió sabiendo que Draco sabía que aunque era cierto que Draco tenía un lunar en el hombro, era una indirecta de su conocimiento del lunar próximo a su marca de nacimiento, ubicado en su cadera; y que Harry solo podría haberla visto examinando muy de cerca y detalladamente su piel desnuda; pues hasta el momento, Draco nunca se había quitado por completo la ropa en compañía, para evitar que alguien la viese.

El rubio le sonrió al pequeño, que se jalaba la camisa para mostrársela, y luego miró de mala gana al hombre frente a él. Sacando una pequeña esfera de un cajón se la ofreció a Albus y le pidió que la agitara. Una especie de patronus salió volando y el niño lo miró asombrado y lo siguió con la mirada. - ¿Puedes ir a jugar con la esfera en el sofá? -le preguntó amablemente y Albus asintió siguiendo al pequeño gato que salió esta vez de ella. Solo cuando se alejó lo suficiente para no escucharlos, Draco miró al moreno y luego a Theo.

-¿Qué está pasando?

Harry suspiró cuando vio la mirada mercurio sobre él, mirándolo como hace mucho no lo había hecho. Su mirada era fría y tenía ese brillo vacío que había visto alguna que otra vez en su infancia. No lo gustó. Extendió su mano hacia él y no se sorprendió cuando el otro la miró y la dejó flotando. Suspiró y bajó la mano.

-Albus tiene el don de la transportación. Es como un traslador que se activa con una mirada o un pensamiento a otro lugar.

-No estás en otro lugar, Potter. Estás en otro tiempo.

-Lo sé. Ya había pasado antes. Hace un año nos transportó a cuando yo tenía cinco años. No sé que accionó que cayéramos aquí, pero al parecer no podemos regresar. No importa cuanto piense Albus en Lily o en Scorpius. Simplemente no nos vamos.

Theo miró silenciosamente a Draco. ¿Lily y Scorpius eran...?

El otro no parecía saberlo tampoco.

-Son sus hermanos-aclaró el mayor notando el intercambio de miradas y Draco se atragantó. Harry recordó que era muy probable que si Draco se hubiera enterado de ellos, ya lo había borrado todo y mandado a un pensadero.

-¿Sus qué? ¿No es hijo único?

-No, en realidad es el de en medio.

-¿El de en medio de cuántos?- preguntó desconfiado el rubio.

-De tres.

-¡¿Tres?!

-Si te hace sentir mejor nuestra primogénita es niña- aclaró viendo la cara de terror de Draco- Y pelirroja.

Harry rió cuando lo oyó murmurar algo acerca de casarse con un Weasley.

-Volviendo al tema, realmente me preocupa que no podamos regresar y pensé que tu sabrías algo. Aunque no sé porque, porque si lo supieras ya lo habrías mencionado. En el futuro- aclaró.

-Bueno, Draco no puede tener visiones porque hay demasiados dementores cerca.-Interrumpió Theo- ¿Qué es lo que bloquea el don de Albus?

Draco parecía convencido de que eso tenía lógica y se lo hizo notar al auror esperando la respuesta fijamente.

-No lo sé. Nunca había pasado, y nunca se nos ocurrió que habría algo.

-¿Nos?-preguntó Theo.

-Si, a Draco, a sus padres o a mi.

-¿No le dijiste a Granger o a Weasley, verdad?-gruñó el rubio y Harry lo miró culpable.

-Lo siento. No sabía que era un secreto cuando lo descubrí, pero ellos no han dicho nada a nadie. Te lo juro.

-Se supone que es un secreto familiar.

-Se lo dijiste a tus amigos.

-Ellos descubrieron que lo era-reclamó el rubio y a Harry le pareció tener un dejavú de esta conversación antes.

-En serio, Draco. Confía en mi. Serán de gran ayuda.

-¿Con los dones de mis hijos?

-Con los dones de nuestros hijos- aclaró.- Y si, nos serán útiles cuando queramos un descanso de estar siempre alertas. -Notando que Draco seguía con el ceño apretado, Harry se levantó de la cama y se acercó a él. Sintió un ligero mareo, pero no descansó hasta tenerlo cerca y masajear suavemente el ceño de su frente, mientras que con la otra mano tomaba una de las suyas.-Confía en mi, Draco. Es agotador estar siempre preguntándonos cuándo Al va a saltar, cuándo Scorp influirá algún elemento, o Lily leerá la mente de alguien y lo dirá en voz alta. Necesitamos ayuda.

Pero el rubio no parecía opinar igual y Harry agradeció que su esposo hubiera crecido y su primera plática de este tema no hubiera sido tan... quejumbrosa.

-Mis padres no la necesitaron.

-Tus padres tenían a Snape y él parece poder controlarlo todo. Además, tu don es sigiloso y eres hijo único.

Draco asintió de mala gana, dándole la razón.

-Si no les importa-gruñó Theo antes de que Draco pudiese preguntar sobre los dones de sus otros hijos - tú estás a punto de caerte y yo quiero dormir. ¿Podemos resolver esto?-resopló y Draco lo devolvió a la cama y luego se alejó rápidamente. Harry podía decir que se sentía culpable y miró enojado a Nott, quien parecía ligeramente satisfecho por ello, porque lo miró de igual manera.

-Si, claro- respondió recordándose a si mismo que el otro estaba celoso-Debes estar preocupado.-Susurró bajito y Draco no supo si le hablaba a él o si iba para alguien más.

-No estoy preocupado-respondió el de ojos verdes, y Harry lo observó casi indiferentemente a su respuesta. Luego, mirándolo con desagrado, le respondió.

-No tú, Draco.-respondió-Mi Draco.

Sabiendo que había herido de cierta forma al chico junto a él, se mordió el labio y desvió la mirada hacia el rubio, quien lo miró sorprendido, miró a Theo y luego se sonrojó; como esperando que Harry nunca se hubiera enterado de su noviazgo con Theo y estuviera avergonzado de ser descubierto. Harry nunca había sabido porque a Draco le incomodaba más hablar de su relación con Theo, que de su relación con Bott o las personas con las que se había acostado; pero al momento que vio esos ojos supo porqué, y fue porque Draco nunca llegó a desarrollar sentimientos con Theo más allá de la amistad. Con sus compañeros de cama, Draco solo había sentido alivio. Con Terry (aquella relación de la que el rubio aún no sabía) aunque se había logrado enamorar (metiéndolos a los tres en un triángulo amoroso) , en el fondo todavía deseaba y temía terminar casándose con Harry. Harry, con quien no solo había amor y alivio, sino también posesión, pasión y poder.

Draco estaba avergonzado de admitir que había estado enamorado de él desde que tenia memoria y había salido con Theo sabiendo que probablemente no terminaría en ningún lado. Theo, su gran amigo. Harry no tenía idea hasta ese momento de lo culpable y egoísta que se sentía Malfoy de jugar con sus sentimientos, y probablemente haber seguido con ello, si el moreno no hubiese terminado con él cuando iban quinto; porque sin importar cuanto lo intentara, las visiones seguían guiándolo a Harry.

-Iré a ver que sabe mi madre-dejó salir el príncipe de Slytherin rápidamente y se desapareció. Ante su huida, ambos morenos se miraron fijamente y Theodore se tiró en la cama y se dio la vuelta.

-Él y yo nos amamos- comentó Harry-y por mucho que te enoje, hacerlo sentir culpable no cambiará nada. Será mi esposo y tendrá a mis hijos.

-No, -respondió el menor dándose la vuelta-tu amas a su versión de veintitantos años. No lo amas a él. No lo conoces. Estás por ahí, besándote con Ginevra Weasley, mientras que él está aquí. Atrapado y sufriendo. Él no es tu Draco.

-Pero tampoco es tuyo, ni lo será jamás

Eso le dolió a Theo realmente.

-Jódete, Potter. Cuídate tu mismo-respondió cerrando los ojos y lo único que distrajo a Harry de mirarlo, fue cuando su hijo se metió en su cama, también para dormir. A Harry no le sorprendió que Nott se quedara dormido pronto o Draco no apareciera el resto del día. Mucho menos que cuando su hijo lo despertara por hambre, estuvieran solos. Gracias a Merlín, esos dos tenían un poco de fruta.

.

Al día siguiente, cuando despertó, Harry se sentía mejor y lo hizo con la idea de averiguar que andaba mal con Al. Cortó una frutas y mientras Al despertaba decidió husmear el lugar donde se encontraban encerrados. Era un buen lugar. Las protecciones, según su experiencia, se basaban en sangre y solo permitían entrar o salir con alguien autorizado. Intentó aparecerse e hizo una mueca al notar que no podía hacerlo. Probablemente Albus si podría al tener la sangre Malfoy. Entró a la habitación donde había estado y suspiró aliviado al notar que habían dos camas, lo que significaba que Draco y Theo no solían dormir en la misma. Miró el armario sintiéndose sudado e hizo una mueca al notar que la ropa de Draco y Theo eran demasiado pequeñas. Sin estar seguro cual ropa era de quien, porque esos dos en definitiva tenían demasiada ropa negra, movió su mano e intentó invocar una túnica con el nombre de su esposo.

-Accio, túnica de Draco.

Varias prendas volaron hacia él y sin tomarle más importancia de la debida transformó una a su medida y otra para Albus. Hizo lo mismo con sus pantalones y se metió en el pequeño baño. Cuando salió lo menos que esperaba es que Draco estuviera comiéndose el desayuno.

-Un jumper-mencionó antes de siquiera dejarlo hablar. - Albus es conocido como un jumper clase 2. Saltos en tiempo y espacio. Lo leí en uno de los diarios de mis abuelos.

Harry se sentó a su lado y tomó un pedazo de manzana.

-Algo así dijiste la primera vez.

Draco sonrió.

-Es cierto, mi yo del futuro seguramente fue a la biblioteca familiar para averiguar sobre este don y no encontró ningún neutralizador

Harry asintió notando de pronto como el otro acariciaba levemente su muñeca.

-Pero mi yo futuro-prosiguió el rubio divertido-no tenía lo que tengo yo. Yo tengo a Voldemort.

Harry frunció el ceño.

-Draco tu y él no-empezó dolorosamente y Draco lo miró confundido unos segundos y luego se sonrojó.

-¿qué? ¡no! Merlín, no. ¡que asco, Potter! Esa cosa ni siquiera es humano-se quejó.

El alivio que recorrió a Harry fue obvio.

-Tu de verdad creíste que yo y él.. bueno..que nosotros...

-No, no lo sé. Solo me lo pregunté hasta ahora.

El silencio fue tenso y Harry miró de reojo a su pareja.

-¿No te di asco?

La pregunta tomó por sorpresa a Harry, especialmente porque Draco tenía una sonrisa desganada.

-¿Por qué habrías de darme asco? -preguntó suavemente

-Soy un mortífago, tengo la marca. Su marca. Está ahí todo el tiempo y probablemente se quede ahí para siempre.

Harry lo miró como si no comprendiera del todo.

-¿y eso qué? Lo sabía cuando me involucre contigo.

-Si pero yo, además me he acostado con varias personas-dejó salir en un susurro-¿cómo puedes siquiera tocarme? ¿no te sientes asqueado de saber que otros tantos lo han hecho? ¿no te sientes sucio?

Harry sonrió suavemente al recordar su primera vez con Draco. Había sido torpe, todo lo contrario a lo que se esperaría de alguien con la experiencia del rubio. Pero Harry mismo había sido torpe. Sus manos temblaban sin poder evitarlo, sus movimientos eran bruscos, y pese a haberlo hecho antes con Ginny no podía controlar el temor a no saber que hacer. Y Draco lo veía con esa mirada anhelante pero avergonzada que dificultaba aun más su posibilidad de pensar. No, asco era lo que menos pasó por su cabeza. Él en realidad había sentido...

-Deseo.

-¿Qué?

-Cada vez que te toco-respondió sin mirarlo-solo siento deseo. Deseo de tenerte en cama para siempre, de que seas solo mio. Es tonto e infantil, pero es lo que quiero. Quiero marcarte como solo mío. Quiero que todos lo sepan. Yo te dejo una marca en el cuello, siempre. Y tú-sonrió levemente-no dices nada y dejas tu cuello descubierto, dándome ese pequeño gusto.

Draco apretó los labios y Harry, mirando las frías iris, tomó su mano sobresaltando al otro. Despejó su muñeca y observó que aunque no veía nada era obvio que había algo ahí. Podía sentirlo. Con un simple movimiento de mano, deshizo el hechizo que lo ocultaba. Cuando varias pequeñas botellas, en su mayoría rojas, aparecieron, sonrió nostálgico y se arrodilló frente a él. Las mejillas de Draco enrojecieron rápidamente, y su boca hizo una mueca indecisa, pero Harry solo podía mirar sus hermosos ojos plata cambiar su tono, al tono que él veía siempre. Ese cálido color lunar en ellos.

Soy celoso, Draco. En demasía. Y no te diré que al principio no fue duro recordar que estuviste con otros, pero cada vez que pasaba también me esforzaba en recordar que estuviste en este infierno y lo soportaste. Y fue tu medio de escape al dolor. Lo sé. Lo comprendo. Y aunque no me guste es parte de ti, y pasó hace mucho tiempo. Tal vez para ti es reciente, pero te prometo Draco llegará un día en que tu piel solo será tocada por la mía y no recordarás ninguna otra. En que estaré para ti día y noche, y ya no te sentirás solo jamás. En que tus labios me pertenecerán solo a mi y solo pronunciaran mi nombre, en que mis labios dirán solo el tuyo. Que no necesitarás aguantar tus sentimientos, porque podrás decírmelo todo a mí. Te prometo Draco, que algún día, yo estaré frente a ti, te cuidaré, te amaré, y haré lo que sea para que seas feliz.

-Yo no me siento solo-rebatió el menor pero Harry lo miró expresando que no le creía y alzando una mano, le acarició su rostro.

-Eso no es cierto y lo sabes. Solo tienes que soportar un poco más. La guerra acabará pronto y yo lo recordaré, así que espérame por favor.

-¿Recordar? ¿Recordar qué?

-A ti diciéndome que me harás feliz.

-No recuerdo haberte dicho eso.

Harry rió.

-Es porque aún no me lo has dicho. Me lo dirás. Cuando yo sea más joven y tú seas más viejo.

Draco lo miró con la ceja alzada.

-Cuando tú seas más joven y yo sea más viejo-repitió.

-Sé que eso no tiene mucho sentido pero...

-No, no.-Repitió Draco mirándolo y luego mirando hacia la habitación donde sabía estaba Albus. -Creo, parece comprensible. De cierta forma-expresó arrugando levemente la nariz.

Harry rió y miró al rubio por segundos. Merlín, era tan lindo. Y lo estaba viendo de esa manera que decía que deseaba un beso. Uno pequeño. Se acercó a él despacio y lo vio cerrar los ojos, pero él solo le beso la frente y se alejó para sentarse nuevamente en su asiento.

Ante los sorprendidos ojos grises, Harry le mostró su dedo mostrando con orgullo el anillo en él.

-Estoy casado y amo a mi esposo-exclamó con una pequeña sonrisa-No podría besar a nadie más que a él. Y debo asegurarte que aún si lo hiciera, él nos patearía el trasero. No sé si se patearía así mismo, o si se enojaría o sentiría herido por ello, pero te aseguro que no lo quiero averiguar.- Contra su voluntad, Draco solo sonrió y asintió.

-Es lindo saber que tendré un futuro más allá de todas estas paredes. Sin embargo, probablemente deberías borrarlo de mi cabeza antes de irte.

Harry asintió.

-Te prometo que tendrás ese beso en cuanto llegue a casa, ¿entonces, que decías de Voldy?

-¿Voldy?

-Si, Voldy. Tú sabes, el para nada atractivo hombre sin nariz.

Un suave carcajada salió de Draco.

-O Voldy, claro. Olvidé que se llevaban tan bien que jugaban al poker tres veces a la semana y se llamaban por apodos. Debí recordar que él te llama Potty.-Harry rodó los ojos ante ese fastidioso mote que aun le gustaba usar a su marido-Después de todo a mi me llama Drakon cada vez que nos juntamos a solas a tomar el té.

-¿Drakon?

-Drakon, dragón en ruso. Viktor solía...

Harry gruñó

-¿Celoso?

-Bueno, estuve más celoso de Theo, puedo asegurarte eso. Pero nada que ver con Boot.

-¿Boot?

-Si Boot, y no diré más del futuro. Es más deberías de alejarte de él lo más posible. Por el bien de nosotros y nuestros hijos, ya sabes.

-Mmm... de acuerdo. Lo que quería decir antes de todo este momento hufflepuff, era que estuve pensando mucho en Albus. Dijiste que era como un traslador. Pero a mí me parece que suena más a una aparición. Él ve o piensa el lugar o persona, y pum, aparece. No necesita un objeto al que aferrarse. Es mucho mejor que un traslador que necesita el sitio exacto para ir y regresar o una palabra que cualquiera pueda activar; o una aparición, porque no hay esfuerzo extra al llevar a alguien o riesgo de despartición. Por un momento creí que el que no se pudieran ir se debía las barreras anti aparición, pero en el campo de batalla aún no las habían puesto. Y en todo caso deberían poder irse a pesar de estas. Los trasladores las pueden atravesar sin ningún problema ¿Cierto?-Harry asintió- Entonces, Potter, le pregunté al Lord si era posible que un traslador se viera afectado de alguna forma que no funcionara,y ¿sabes qué me respondió el muy desgraciado?

El moreno lo miró curioso y negó.

-Me dijo con ese tonito condescendiente y su sonrisa gratamente burlona, 'Draco, querido. Solo tienes que quitarle magia al traslador y dejará de funcionar'. Yo creí que era una estupidez, pero luego caí en la cuenta de que es probable que sea así. El don proviene de mí. Y yo no tengo don.

Harry lo miró asombrado.

-¿No tienes don?

-No, los dementores me lo quitaron, o al menos impiden que lo usen. La respuesta es simple, solo necesitamos que yo pueda usar mi don. Una vez que yo tenga don, Albus lo tendrá.

Harry lo miró confundido.

-¿Y cómo haremos eso?

-No podemos.

-¿Cómo que no podemos?

-No puedo salir de aquí y alejarme de los dementores, por obvias razones. Y Voldemort siempre está al pendiente de mis pasos. Si desaparezco por mucho tiempo me mandará llamar.

-¿Con la marca?

-Uhum

-¿Entonces como lo haremos?

-Theo sugirió que podríamos conjurar un montón de patronus que eliminaran momentáneamente la presión que los dementores ejercen sobre mi corazón.

-¿Tu corazón?

-¿No lo sabes? Potter. Creí que lo sabrías. El dolor que los dementores han absorbido es como una bomba para mi corazón. Si quieres matarme solo tienes que quitarme esto, y dejarme a su merced. Sin esperanza no hay futuro. Sin futuro no hay adivinación.

Harry asintió y le sacudió el cabello.

-Si, lo sé. Así como sé que sin pasado no hay futuro, así que cuídate, por favor.

Draco lo observó curioso.

-Siempre creí que esa frase era tonta, pero de algún modo parece correcta ahora. Si lo sabes, entonces porqué la pregunta.

-Solo pensaba que yo soy el futuro. Lo de los patronus es buena idea, pero sería muy obvio la cantidad de gente que necesitarías. Con mi patronus, tus tres patronus y el de Theo , ya serían cinco. ¿Qué tal si los invocamos y vemos si funciona?

Draco lo miró no muy convencido.

-Solo tengo dos patronus, no puedo invocar el tercero.

-¿Por qué no ?

-El tercero provenía de mis visiones contigo, pero las borré de mi memoria, así que no sale más.

Harry lo miró pensando.

-Entonces regresémoslas

-No puedes simplemente regresármelas, las puse en un pensadero que está en casa. Tendría que buscarlo y luego verlas una por una y aun así no sería lo mismo. Las estaría viendo como una tercera persona, no sentiría nuevamente los sentimientos que estos crearon la primera vez.

Harry asintió de mala gana pero de acuerdo.

-Quizá podríamos..

Harry estaba a punto de comenzar a hablar cuando vio a Draco sujetarse el brazo con dolor y morderse los labios.

-¿qué pasa? ¿Estás bien?

Draco negó

-Me está llamando. Tengo...tengo que irme.

-Espera-lo llamó sujetando su brazo pero Draco lo miró serio y se alejó.

-Te traje una varita ilegal. -le declaró lanzándose -Úsala si es necesario, también ajusté las barreras para que puedas salir por si la comida se acaba.

-Draco, espera.

Se desapareció, y Harry solo pudo pensar que estaba yendo a la batalla y probablemente, si le había dicho que la comida podría acabarse, tardaría en volver.

.

-Bien, probablemente era una mala idea, en realidad una pésima idea, pero Harry tenía que volver a casa con su familia y dejar de ocasionarle problemas extras al Draco y Theo de este tiempo.

Se colocó la capucha y asegurándose de dopar a su hijo y ponerlo bajo decenas de hechizos, se apareció en un cuarto de Grimmauld Place. Las barreras le dieron la bienvenida, y cuando escuchó pasos cerca se escondió tras una puerta. No estaba seguro del año en el que estaban pero si Remus estaba vivo, probablemente estaba custodiando Grimmauld Place.

Se deslizó cuidadosamente hacia donde se oían los pasos y poniendo en práctica sus viejos hábitos de auror empezó seguir a la persona. Bueno, no era Remus. Era Tonks, pero Harry pensó que era igual de buena y se acercó hasta taparle la boca. La mujer dio un sobresalto y su grito fue silenciado por su mano, sin embargo las costillas del moreno no se salvaron del golpe que le dio y le sacaron del aire. A duras penas, Harry consiguió bloquear el diffindo que ella le mandó y le lanzó un expillarmus igual de potente. Cuando ella se desapareció y apareció detrás de él, Harry se quitó la capucha y alzó las manos.

-Tonks, para. Soy yo, soy Harry.

Los ojos de la auror lo miraron con desconfianza, pero los movimientos se detuvieron. Otros pasos más se oyeron hacia donde estaban y Harry le hizo señal de silencio. Tonks lo miró seria, pero asintió y le hizo ademán de ocultarse tras la puerta.

-Tonks, ¿Estás bien?

-Si

-Pero escuché ruidos y...

-Estoy bien-interrumpió Tonks-tropecé y se me cayeron algunas cosas.

-¿Segura que estás bien?

-Si, Remus.-Le tranquilizó-¿Podrías bajar un momento? Necesito ponerme algo más cómodo.

-Mmm, claro.

Apenas Remus se alejó, la chica hizo mala cara y lo miró con una mueca muy parecida a la de su esposo. Así que Harry simplemente asumió que era un gesto propio de los Black y lo dejó pasar.

-Es imposible que seas Harry, Harry está en busca de...algo.

Harry la miró fijamente.

-Los horrocruxes-pensó en voz alta - Dumbledore ya debe estar muerto.

-¿Cómo sabes de eso?

-Tonks tienes que ayudarme. Soy Harry. No el que tú conoces. Soy un Harry del futuro y estoy aquí porque mi hijo menor nos trajo. Debo volver a casa, pero no puedo hacerlo hasta que Draco recupere su don.

-¿Draco? ¿Draco Malfoy?

-Si, Draco.

-¿Por qué lo llamas por su nombre?¿ y qué tiene que ver él en todo esto?

-Él es mi esposo. O al menos lo será en el futuro. Vine aquí para pedirte tu ayuda porque confío en tu discreción. Necesito que vengas conmigo a la guarida de Draco. Por favor, Tonks. Confía en mi.

-¿Cómo sé que de verdad eres tú y no me estás llevando a alguna trampa?

Harry suspiró

-Sé que amas a Remus y tendrás un hijo con él. Sé que eres rubia natural pero ocultas tu cabello tras ese rosa chillón. Sé que hay siete horrocruxes y yo soy uno de ellos. Sé que tu madre toma ese té de rosas que considera sabroso pero tu odias y cada vez que te obliga a tomarlo inflas la nariz y la pones negra, diciendo que el té te la pudrió. Sé que Remus tartamudea cuando está cerca de ti y una vez cuando entre a la cocina tu y él estaban a punto de besarse. Entonces ambos enrojecieron y tu le lanzaste un mocomurcielago y te marchaste de casa

Tonks abrió los ojos realmente sorprendida.

-¿Cómo sabes que estoy...? ¿Con mi primo? Esto es...- exclamó sentándose.- es mucho que procesar.

-Lo sé y lo lamento. Pero debo volver a casa, no sé cómo estoy afectando la historia y te juro Tonks, que lo que menos quiero es que mi hijo esté en el mismo tiempo y lugar que el loco que intenta asesinarme.

-¿Pero por qué yo?.

-Bueno, en realidad venía por Remus. Pero me alegra poder pedirte ayuda a ti.

-¿porque soy poderosa?

Harry asintió. Y porque sé que morirás- fue el doloroso pensamiento que cruzó su mente. Harry no podía pedirle ayuda a sus suegros o a los amigos de Draco porque con los primeros sería muy sospechoso y los segundos no estaban cerca. Tampoco podía llevar a alguien y borrarle la memoria, porque si todo salía bien él se iría y le dejaría el regresar a esa persona a cargo del rubio. Necesitaba gente de confianza que no hiriera a Draco y que no cambiaran el rumbo del futuro. Y Remus y Tonks no podrían , porque no estarían pronto. Además, de verdad le gustaría que Remus supiera que era feliz, que conociera a la persona con la que se casaría, que conociera al menos a uno de sus hijos.

-Iré por Remus-mencionó Tonks ignorando los pensamientos de Harry y el moreno le sonrió agradecido y la observó, con tristeza, marchar.

-¡Tonks!-llamó antes de que se fuera- ¿puedo confiar en que no le harán daño? Él está de nuestro lado, va a dejarme libre cuando sea capturado. Gracias a él y a su madre ganaremos la guerra.

Tonks lo miró ilusionada.

-¿Ganaremos?-preguntó sobando suavemente su vientre y el corazón de Harry se contrajo.

-Lo haremos- aseguró y la auror se marchó rápido y contenta.

.

Lo siguiente que supieron Remus y Tonks es que estaban en una pequeña casa y jugando con Albus, quien les había hablado de lo muy increíble que era su papi y lo mucho que extrañaba a Scorpius. Harry le había dicho que sea cuidadoso con sus palabras y se había asegurado de hacerlos comprender que ellos no debían saber mucho del futuro. Sin embargo, les había platicado de su família y los dones de su esposo y sus hijos. Ellos le escucharon pacientemente y ligeramente sorprendidos, escucharon su plan de regreso a casa y después habían dejado el tema; pero el Jefe de Gryffindor no podía sacarse de la mente las palabras de Remus diciendo que siempre fue obvio para él lo mucho que Harry había siempre deseado a Draco, y también lo mucho que Draco lo miraba. Y que no le culpaba porque los Potter siempre habían tenido una debilidad por los Black, de la cual ni siquiera su padre y su padrino se pudieron librar.

-¿Crees que mi primo tardará mucho en llegar ?-preguntó Tonks, ligeramente impaciente. Y Harry negó con la cabeza, esperando con toda su alma que no fuera así. Draco se había marchado hace una semana y no tenía más señales de él que el patronus que le había enviado con el mensaje de que no saliera de la casa, pues los carroñeros estaban buscando por todos lados a su yo menor y no quería problemas. Harry había aprovechado su patronus y le había preguntado cuando volvería para que hicieran su intento de regreso a casa. El rubio había prometido que llegaría en dos días de ser posible , pero pronto serían tres y no había señales ni de él ni de Theo. Tonks y Remus habían esperado pacientemente durante las horas que llevaban ahí, pero pronto debían volver para no levantar sospechas.

Los vio acercarse a él, mirándolo con pena, cuando de la nada Theo apareció cargando a Draco. Tenía una fea herida en el rostro, que sangraba sin parar y parecía al punto del desmayo, y Tonks corrió hacia él con el fin de auxiliarlo. El slytherin restante miró con sorpresa a los dos aurores y se apartó para que la pelirrosa tuviera más espacio.

-¿Qué hacen aquí? - no pudo evitar preguntar directamente a Harry, pero él estaba más atento al estado de Draco. A quien Tonks le había obligado a tragar una poción y con ella se estaba quedando dormido.

-¡Potter! ¿qué hacen aquí?

-Van a ayudarnos con los patronus ¿Qué rayos pasó?

-¿Pasar? ¿qué crees que pasó? Tú pasaste. Draco ha estado dividiendo su mente entre satisfacer al Lord, protegerte y protegerte ahora también a ti y a su hijo. Hoy ignoró deliberadamente la orden de reconocerte y tú escapaste de la mansión con todo y los prisioneros. ¿Realmente crees que el Lord se puso feliz? La única razón por la que está vivo es porque nunca se aseguró que realmente fueras tú.

-Pero..

-Joder, sólo hagamos esto rápido para que puedas irte y él pueda recuperar la cordura.

-Pero...

-Hagámoslo -escuchó el susurro de Draco y Harry lo miró culpable y asintió acariciando su hermoso rostro.

-Pero...

-No te preocupes, Theo me borrará la memoria y todo volverá a su cauce.

-Y nosotros se la borraremos a él-exclamó Remus pero Harry negó.

-No.

-Cachorro. ..

-Por favor, Theo. -Le exclamó al mejor amigo de su esposo-Tienes que conservarla y alejar lo más lejos posible a Draco cuando la batalla real entre el Lord y yo comience. Solo así lograré que sea libre de los juicios.

-Nosotros podemos encargarnos de eso, Harry-lo convenció Tonks, pero Harry negó con la cabeza y miró al de ojos verdes.

-Por favor, Theo. Debes ser tú.

Los mayores se miraron confundidos, pero el menor lo miró fijamente por segundos y luego, haciendo una mueca, asintió.

-¿Cómo lo sabré?

-Justo después de que haya salvado a Draco, en Hogwarts.

Draco miró a Theo, quien posó sus ojos en él y asintió de nuevo.

-Theo no tienes que hacerlo.

-Pero lo haré.

-Muy bien.-exclamó Remus- probablemente Malfoy caerá dormido pronto ¿así que qué debemos hacer?

-Solo rodearme con sus patronus-susurró Draco-y yo debo tocar a Potter. Si todo sale bien tendré una visión con él y entonces Albus se podrá marchar. ¿les explicaste? - preguntó el rubio al moreno, quien asintió con una pequeña sonrisa hacia él.-¿ Y le explicaste a Albus?- preguntó de nuevo y Harry acarició su cabello y ocultó un mechón detrás de su oreja, mientras asentía de nuevo. Probablemente porque el rubio estaba casi a punto de quedarse dormido no dijo nada,y sacó fácilmente su varita. -Toma la mano de tu padre, Al. Cuando yo te diga , trata de irte.

Albus asintió firmemente y le abrazó rápido.

-Te quiero, papá.

-Yo también te quiero.

Con una sonrisa, y mirando a su hijo, Draco alzó su varita y la movió suave pronunciando el hechizo que los devolvería a casa.

-Expecto patronus.

Tres figuras se formaron ante él y lo rodearon suavemente. Albus abrió la boca sorprendido al quedar frente a un luminoso niño pequeño y Harry oyó el jadeo de sorpresa a su lado cuando uno de ellos , fue reconocido por Remus y Tonks como la figura de Harry. Su esposo se mostraba satisfecho y él lo miró extrañado de que los tres patronus surgieran porque, a palabras del rubio, el tercero no podía salir. Pero éste solo se alzó de hombros y bostezó ligeramente.

-Vi el pensadero-respondió a su muda pregunta- y él dijo que me quería, explicó señalando a Albus. Él es mi recuerdo feliz.

Theo también alzó su varita y de ella salió una magnífica serpiente que rodeó también a Draco, juntándose con el lobo de Tonks y la ave de Remus. Solo entonces Harry sacó su propia varita e invocó su patronus, mirando los ojos de Draco al hacerlo.

-Expecto patronus.

Un gran dragón blanco abarcó gran parte de la habitación y extendió sus alas, para luego agitarlas y volar alrededor de Draco, quien, de momento, sintió su corazón llenarse de una enorme calidez y felicidad que curiosamente estaba enfocada en él. Dejándose acobijar por esa sensación de pertenencia, y luchando para no dejarse llevar por el dolor de su cuerpo, el rubio se sorprendió cuando el Potter mayor acercó sus frentes y acarició dulcemente su nariz con la propia.

-Te amo- escuchó y Draco no supo que responder pero pronto no tuvo que hacerlo porque su vida con Harry lo invadió tan abrumadoramente que supo que él también lo amaba. Estaba a punto de confesarselo cuando soltó una risita divertida que sorprendió al moreno y lo hizo separarse de él.

-Sirius Orión-le susurró de manera que solo ellos lo escucharan y luego miró a la pequeña copia de Potter.

-Es hora de ir a casa,Al-le dirigió con una suave caricia en el cabello y entonces, mirando la confundida cara de su futuro esposo, les observó desaparecer.

.

Cuando Harry apareció de nuevo, estaba en casa y la prueba fueron las fotos que adornaban la habitación. Su boda con Draco, el nacimiento de Lily, las fotos de unos recien nacidos Scorpius y Albus, sus respectivos embarazos. Sus compañeros aurores, Draco vestido de inefable. Su foto familiar bajo el árbol junto al lago.

Aliviado y relegando de su mente las últimas palabras del rubio antes de aparecerse, soltó a Albus, quien enseguida corrió a su habitación llamando a gritos a Scorpius. Cuando muchos pasos se oyeron hacia la sala, y fue recibido por varios de sus amigos y sus otros dos hijos ; buscó a sus alrededores y, bajo la sonrisa de una divertida Hermione, caminó lo más silencioso posible hacia su habitación.

Su corazón dio un latido emocionado cuando por fin entró. Draco estaba ahí, sano, dormido con una de sus camisas puestas y una mano en el vientre. Harry se acercó a el, despacio y acarició suavemente su cabello. Draco susurró su nombre y se acostó de lado, tomando su mano con una de las suyas.

No pudo evitar soltar un suspiro entre triste y enternecido.

-Se ve fatal- susurró. -¿Ha estado comiendo bien?

La morena negó.

-Ha estado despierto días enteros y apenas come lo suficiente, Harry. Apenas logré convencerlo de dejarnos a los niños y lo puse a dormir con una poción y un hechizo más. Uno creería que se cuidaría mejor a si mismo y al bebé. Aunque no estoy segura de si él lo sabe.

Preocupado por la salud de Draco, Harry no captó inmediatamente las palabras de la medimaga; pero cuando lo hizo, miró a su amiga con la boca abierta y luego sonrió enormemente, comprendiendo las palabras de despedida del rubio de 17 años. Estaba esperando. Feliz y con la satisfacción en su rostro, le pidió a Hermione que cuidaran a sus hijos un poco más y se acurrucó al lado del rubio.

Sirius Orión, pensó de inmediato, abrazando al rubio y ocultando su cara en su cuello. Draco habia visto este bebé. ¿Cómo sería? Se preguntó. ¿rubio? moreno? ¿de ojos grises? ¿verdes? Sin importarle realmente tomó nota mental de preguntarle a Theo que había pasado después de su partida y aspiró profundamente, intentando llenar sus pulmones con el aroma a menta de su esposo. Sirius... como su padrino. Harry sonrió y se acurrucó aun más cerca del rubio. Un cuarto hijo. Un cuarto don.

Un pedacito de Harry acompañando a Draco durante su ausencia.

Besando los labios de su esposo con suavidad, el joven profesor de Hogwarts cerró por fin los ojos, dispuesto a dormir. Sabiendo que al despertar todo sería como siempre y ellos estarían juntos, sanos y salvos en la comodidad de su hogar.

-Cumplí mi promesa, Draco. -exclamó orgulloso y se dejó embargar por el sueño. Y mientras él soñaba con el futuro y su nuevo hijo; Draco, con sus 17 años y una gran sonrisa, dejó que Theo le lanzara un obliviate, sabiendo que su yo, en algún lugar del futuro, había encontrado el amor que tanto habían anhelado y esperaba un pequeño moreno de ojos grises. Tan parecido a él y a su padrino Sirius, que había decidido darle su nombre.