Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling

NA. Las historias pueden ir en orden, o ir escaladas en el tiempo.


Capítulo 10

Adivina, adivinador

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Porque Harry no sabía, si Draco sabía que sabía, acerca de su don.

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Harry supo, luego de unas semanas de observación que, a pesar de salir con él, Terry Boot no sabía sobre el don de Draco.

Y que el rubio estaba intentando esconderlo de él.

Harry se dio cuenta demasiado pronto que era así. Malfoy tenía la asombrosa y acertada habilidad de evitar desastres, malos hechizos y accidentes en el elevador; uno podría considerarlo suertudo, pero cada vez que Terry exclamaba lo muy talentoso que era o la suerte que tenía de haber salido bien de algo, Draco sonreía levemente incómodo y asentía, cambiando el tema. Harry solo lo observaba con los ojos fijos en él, intentando saber si lo adivinaba o era realmente suerte, después de todo el mismo había salido del elevador justo a tiempo la última vez; pero entonces los ojos grises le devolvían la mirada, y se incomodaba aún más. A veces, parecía que ambos compartían un secreto, a veces, parecía que Draco intentaba averiguar si él lo sabía, a veces lo veía como si estuviera loco al mirarlo así. Bueno, en teoría, Harry tampoco debería saber de su habilidad oculta; pero con sus memorias de vuelta, era imposible ignorar el hecho de que Draco había tenido un desconocido número de visiones durante todos esos años en los que Harry había olvidado su objetivo de ser amado por él, y los tenía justo ahora, que salía con Boot. Así que algo de él se retorció al notar que el otro intentaba tener el menos contacto posible con él (y probablemente usaba ese don para evadirlo), y salía con alguien más a pesar de sus palabras en la infancia.

¿Por qué? ,se preguntó Harry, ¿acaso el obliviate de Dumbledore había cambiado la historia?¿Harry ya no podría estar con Malfoy, y ahora el futuro le había ofrecido a Boot lo que alguna vez le perteneció a él?¿Malfoy había decidido crear un nuevo destino?

Estaba pensando en ello, cuando entró a la oficina de Draco. En realidad, no tenía nada que hablar con él, ellos eran de distintas áreas después de todo y no se habían hablado por otra cosa que no fuera su propia profesión o un leve y cortés saludo en el camino; pero quería verlo así que le pidió a Luna que le diera un pretexto para hacerlo. Ella sonrió y le entregó unos pastelillos, indicándole como entrar a su oficina; pues al parecer tenía una especie de amistad con él. Suspiró tristemente pensando en la posibilidad de que nunca pudiera lograr que lo amara. Tal vez amaba a Boot y quería casarse, tener hijos, un perro, un hámster y un gato con él.

Tal vez podía ver las intenciones de Harry, y sentía lástima por el auror.

Tal como Luna, que sonreía tristemente cada vez que lo veía.

-Malfoy,-exclamó levemente- Luna me pidió que te trajera...

Sus palabras se detuvieron cuando vio al otro dormido sobre el escritorio.

Sonrió levemente.

-Realmente eres descuidado-expresó y dejó los pastelillos en los escritorios. Se acercó a él y acomodó su cabello. -Mi preciado Draco.

Se acercó a él y juntó sus frentes, lo cierto es que quería besarlo, pero simplemente no le pareció apropiado.

Algún día, se dijo.

Suspiró y se separó de él.

-Si tan solo fueras mío, Draco... Si tan solo me quisieras, yo te haría muy feliz. No tendrías que ocultarme nada...

Se quedó mirándolo unos segundos.

-Adivina, adivinador-susurró- adivina quien debió tomar tu mano, aunque solo llegara a tener tu amistad.

Se dio la vuelta y se marchó.

Si tan solo me quisieras...

Draco abrió los ojos y suspiró cuando la puerta se abrió y cerró, alejando a su amor de la infancia de él. Suspiró y miró los pastelillos, maldiciendo internamente a Luna por no llevarlos personalmente. Originalmente Harry los traería y luego se los entregaría torpemente a Draco, antes de correr lejos. Draco intentaría invitarle uno pero el otro lo dejaría con la palabra en la boca, cosa que lo haría enojar. Finalmente no quiso incomodarlo (ni a si mismo) y fingió dormir, de manera que Potter pudiera dejarlos e irse.

Él jamás imaginó, no pensó que habría una confesión.

La puerta sonó.

-Hey, Draco-sonrió Terry-¿vamos a comer temprano hoy? Oh, Luna te trajo pastelillos. ¿Me regalas uno?

Él asintió.

-Hoy tengo mucho trabajo, creo que comeré algo rápido aquí-exclamó sin pensarlo. No quería comer con Terry a la misma hora que Potter comería con Weasley. No sería innecesariamente cruel. Sabía, Merlín, sabía que Potter lo miraba embelesado, pero algo en él se negaba a aceptarlo. No era tonto. Era solo que Draco se sentía incómodo a su alrededor, tener los ojos verdes en él, sin esa mirada de desagrado u odio era nuevo para Draco. No era esa mirada cálida y adoradora de sus visiones de antes, no era esa mirada de resentimiento en su época escolar. Era una de esperanza, de terror también.

Él no sabía qué hacer con ella.

¿Por qué?

¿Desde cuando Potter lo miraba así?

¿Qué había hecho Draco para que lo hiciera, si estuvo en otro lado, en otro país?

Durante años, Draco intentó llegar tan desesperadamente a ese futuro que enloqueció cuando no lo tuvo.

Quería rebelarse al destino, quería dejar de ser su marioneta.

Pero ya que al parecer él quería alejarse, su predestinado venía a él.

¿Qué se suponía que debía hacer?

-¿Draco?

Adivina, adivinador.

¿Qué le pasó a Potter, que él no vio?

Adivina, adivinador.

¿Potter realmente sabía acerca del don?

Terry lo miró fijamente y sus ojos en él no provocaron ninguna adivinación, en cambio, cuando Harry acomodó su cabello, pudo verse a sí mismo, despertando de esa manera, en la mañana.

-No es nada, solo pensaba en que probablemente debería preguntarle algo a Luna-respondió.

-Oh, bien. Por un momento pensé...

-¿Pensaste qué?

-Vi a Harry cruzar por aquí, ¿hablaste con él?

-No.

-Oh bien- exclamó aliviado Terry y Draco se sintió culpable de ese alivio.- Ven, vamos a comer.

Contra su voluntad, fue arrastrado al comedor, y mientras Terry pedía la comida, sintió nuevamente la mirada de Harry sobre él. Sin poder evitarlo, enrojeció.

Luego, con cautela, miró a Harry quien le sonrió levemente a lo lejos.

Por primera vez, también sonrió.

¿Sabes? aún recuerdo la primera vez que me sonreíste en el comedor-escuchó a un Harry Potter, con al menos la edad de su padre, decir. Estaban en una boda, aunque Draco no podía ver quien era quien se casaba, uno junto al otro, con una copa en la mano y la mano de su acompañante en la otra, observando la ceremonia. Y luego lo miró, con esa maldita mirada que derretía el corazón de Draco. -Fue cuando supe que realmente, realmente, quería casarme contigo.

-¿Lo fue?-se rió él.

-Si, y estoy seguro que Boot también lo supo. Es más, probablemente supo que tu aceptarías si te lo propusiera en ese momento.

Draco lo miró incrédulo.

-¿Cómo es que pudo saberlo, si yo no lo noté? ¿Cómo puedes saber que lo habría hecho?

Una mano tomando la suya interrumpió la visión y miró a Terry, realmente serio, con la mirada en él.

-Ven, pedí comida para llevar. Comamos en tu oficina, ya que estás tan ocupado.

-¿Eh?

-Si, vamos. No quiero distraerte.

Sin pensarlo mucho miró a Harry, a medida que se alejaba. Terry no lo notó, estaba muy ocupado liderando el camino.

¿Prometes serle fiel en las buenas y en las malas, en la enfermedad y en la salud, ¿Prometes amarla y honrarla todos los días de tu vida?-escuchó.

Adelante de ellos, la novia sonrió y asintió, pero a Draco realmente no le interesaba mucho, porque su vista estaba fija en cómo Potter tomó su mano, acarició su anillo de bodas, y sonrió.

-Acepto.

-Ahora pueden besarse.

Draco no pudo evitarlo, lo besó. Alrededor de ellos, la gente gritaba. Probablemente porque los novios se besaron, pero Draco no los miró. Tenía su propio beso, su propia felicidad. Se separó, y sonrió.

-Porque me miraste así,-respondió Harry- cómo si el mundo, tú mundo, fuera solo yo.

Draco desvió la mirada con rápidez, sus orejas rosadas, y siguió al otro.

A la distancia, un Harry sorprendido, lo miró.

Y luego sonrió aliviado.

Él podía, realmente podía, recuperarlo.