Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling
NA. Las historias pueden ir en orden, o ir escaladas en el tiempo.
Capítulo 20
Hijo de Mortífago
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-¡Al menos no soy el hijo y nieto de un mortífago. Tu padre y tu abuelo merecen estar en Azkabán!
Las palabras de Hugo, dichas en un grito, atrajeron la atención de los adultos presentes, Harry, Ron y Hermione, y de los niños de once años en casa, Albus y Scorpius. El primero quien perdía el tiempo en un libro, y el segundo, que parecía estar escribiendo una carta para alguno de sus amigos de Hogwarts seguramente. Ambos se pusieron de pie a la vez que los mayores llegaban de la cocina a la sala de estar de Ron y Hermione, y Harry vio el momento exacto en que Sirius endureció su mirada y miró fijamente a Hugo, oh no, del mismo modo que Draco en su juventud lo hiciera, porque sí Draco, este es el hijo que más te imita, antes de gritarle:
-Tu me preguntaste si tenía tanta confianza porque nosotros vivíamos en una mansión y yo te respondí que sí, dijiste que aledeaba -alardeabas, Sirius, llegó el susurro de Scorpius- y tú podrías decir lo mismo y te dije que eso no pasaría porque ni tus padres ni tus abuelos no pueden pagarla. ¡Y no pueden! Está cotizada por...
No alcanzó a decir por cuanto antes que Hugo enrojeciera ante la mirada de su madre, capturado en in fraganti, y se defendiera, pero Harry no dudaba que la cotización era muchísima y él sabía la cantidad exacta. Sirius era, después de todo pequeño, pero el favorito de Lucius. Pasaba todo el día con él, y lo acompañaba mientras trabajaba, como un pequeño Jefe. Era adorable. No obstante, era muy probable que Hugo hubiera estado siendo sarcástico y no quisiera una respuesta real.
-¡No somos pobres!
-No dije que lo fueran. Llevó años en construirse y llegar a este punto, probablemente nosotros tampoco podemos pagarla del todo.
Mentira, Harry estaba seguro que si Draco la perdía no tardaría en recuperarla, pero probablemente no era relevante mencionar eso en este momento. Después de todo, Harry no había calculado cuan ricos eran los Malfoy realmente, ni lo realmente bueno que era Draco invirtiendo. Podría decirse que entendía por qué era tan presumido ahora.
-Papá dice que tu papá decía todo el tiempo lo pobre que él era. Y tu eres igual a él. Pavoneando por ahí y por allá como si fueras de lo mejor. Solo eres un niño de papi. No serías nada sin él.
Al escuchar la frase exacta de lo que sonaba una frase de Ron, Hermione miró al pelirrojo, quien se encogió levemente tras Harry, quien tenía la ceja alzada.
-Solo le conté un poco del pasado Mione. Tal vez fui muy específico. Es que Draco me había ganado la apuesta, y yo estaba un poco enojado.
-¿Y por qué sigues apostando contra alguien que puede ver el futuro, Ron?
-La ciencia dice que no existe-quiso empezar por décimo octava vez una parte de un programa muggle que vio, pero los niños lo interrumpieron.
-Solo estás celoso de mi nueva colección de snitches. Papi me las compró porque me porté bien. No tengo porque prestártelas si eres malo conmigo, y ¡No te dije pobre! ¡Pero sabes qué, lo eres! ¡Y te lo mereces!
-¿Qué está pasando?-preguntó Harry, pero fue ignorado cuando Al cerró su libro y miró a Hugo, la desconformidad brillando en su mirada, como si fuera una escena del pasado, con Ron y Harry peleando. Claro que Harry jamás se había visto tan poderosamente erguido, eso era cosa de Draco. Lo que sí era de él es que se veía que quería darle un tremendo puñetazo.
-Vas a retractarte-exclamó Scorpius, recibiendo entre sus brazos a su hermano menor. -O jamás volverás a pisar nuestro hogar.
-Ni siquiera quiero ir.
-Perfecto-respondió Scorpius, y en ese momento el más dulce de sus hijos parecía el más amenazante de los tres.- Tomen sus cosas, Sirius, Albus. Nos vamos a casa.
Harry estaba seguro que esa era su decisión, pero sus dos hermanos obedecieron a Scorpius y lo siguieron a la chimenea, atravesándola sin mirar a Harry.
Oh Harry, llegaron las palabras de Draco a su cabeza, subestimas a nuestros hijos si crees que por tener ser niños no son peligrosos. ¿Recuerdas todas nuestras peleas? Solo recuerdo que dabas golpes bajos, había respondido él. Y no tenía un don activo, rio Draco, solo podía predecir qué íbamos a comer. Ahora, tú hija lee mentes, tu otro hijo salta por todos lados y podría abandonarte en China si le da la gana, está el que te puede enterrar vivo y el pronto tendrás al que te puede mandar a China y luego enterrarte vivo ahí. Y luego leerá su mente para descubrir su miedo y estar satisfecho de ello. O tener compasión y salvarlo, había intentado Harry, y Draco rio. ¿Y dejar que sea descubierto?
-Tienes que admitir que lo dramáticos si lo heredaron de él- dijo Ron y Harry miró duramente a su amigo, quien ya no tuvo detrás de quien esconderse.
-Oh, pero una cosa antes de irme-exclamó Scorpius sonriendo de lado y ajá, ese era un mini Draco, realmente un mini Draco, la misma apariencia, la misma confianza. -Hagamos las paces por el bien de la paz entre nuestras familias, no queremos arruinar la amistad de nuestros padres.
-¿Oh, y qué vas a hacer?-gruñó Hugo, tan amenazante como un niño podía ser, y Scorpius movió una mano y lo siguiente que supieron era que Hugo estaba volando por el aire aterrizando en el suelo.
-¡Hugo!-chilló Hermione.
-Mamá, ¿viste lo que hizo?
-Oh, y puedo hacer más, mucho más, enójame y no solo no tendrás una mansión, no tendrás casa.
-Tía Ginny tiene razón, son horribles-gritó antes de subir corriendo las escaleras y Scorpius bufó.
-Oh, porqué tu tía es un rayo de sol-se quejó Albus y Scorpius tomó su brazo deteniéndolo.
-Bien, no te disculpes, no lo necesitamos. Te veremos en casa, papá-exclamó dócilmente a Harry, antes de gritar por las escaleras, malhumorado-. Y la próxima vez que seas un bastardo con uno de mis hermanos o hables mal de papá esa ventisca no será nada, dejaré que Al patee el suelo contigo, que te tome del cuello y veamos cómo bajas de la torre más alta de la Mansión que tanto odias. Y solo espera Hugo, solo espera a que Lily se entere- amenazó.
Y luego cruzó dignamente la chimenea.
Todo quedó en silencio.
-Ellos eran tres contra uno-se quejó Ron y Hermione alzó la ceja y siguió a su hijo.
-¿Quieres explicar eso?-se escuchó el regaño de Hermione, al niño de diez años.
Harry decidió sabiamente marcharse. No sin antes sonreírle a Ron.
-¿Qué vas a hacer, Harry?-preguntó sospechosamente el otro.
-Tú sabes, es mi esposo del que estás hablando a tus hijos.
-Somos mejores amigos, Harry. Te ayude a ganar una guerra.
-Lo sé, por eso quiero mantener tu amistad. Tu sabes, Draco jamás le ha dicho nada malo sobre Hermione o tu a los niños. Nada de sangre sucias, o pobretones, o comadrejas.
-¿Estás seguro?
-¿Puedes decirme al menos una vez?
-Bueno no, pero debe haber una. Aunque sea una. Harry, por qué te acercas. Harry, ¡Harry! ¡Hermione, ayuda!-gritó. Cuando la mayor se asomó por el balcón de las escaleras, solo suspiró y se frotó la frente.
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-Y luego...-escuchó la voz llorosa de Sirius, contándole la historia a un confundido Draco cuando cruzó la chimenea-él dijo-lloró un poco más- que tú y el abuelo Lucius deberían ir a Azkabán.
Harry miró a Sirius desde la puerta y miró a Draco tomarlo en sus brazos y arrullarlo ante la mirada aún furiosa de sus hijos. Y eso que no había escuchado lo que había dicho después, suspiró. Gracias a Merlín, Scorpius tenía un temperamento más fácil que sus hermanos.
-Está bien, Sirius, no pasa nada.
-Pero no lo está...-lloró el niño y Draco besó su frente. -No puedo evitar llorar.
-Oh, pero no lloró frente a él-lo felicitó Scorpius, -fue muy valiente. Y te prometo que limpie el suelo con su camisa, con él usándola.
Al pareció sorprendido.
-Esta bien, estoy seguro que tía Hermione lo va a regañar muy muy feo.
-Y no hay nada peor que eso-exclamó Harry uniéndose al grupo.-Si te hace sentir mejor, tío Ron parece un hada brillante y se quedará así por unas cuantas semanas.
Sirius hizo un puchero.
-Está bien, bebé. No lo tomen muy enserio, ¿de acuerdo?
-Eso es traición-se quejó Al. -Podemos oírlo de otras personas, ¿pero de la propia familia? Voy a aniquilarlo, la próxima vez...
-La próxima vez no van a volar a su primo por el aire frente a su tía-ordenó Draco y luego abrazó a sus hijos y los besó en la cabeza. Los amo, y amo que me defiendan, son los mejores, pero esto se quedará así y no lo harán más grande. Hablaré con su tía Hermione y lo arreglaré y ustedes volverán a jugar con Hugo.
-¡Jamás!-prometió Al, aunque su promesa solo duraría un día, luego que Hugo se disculpara - vamos, comamos helado.
Los niños se fueron y Harry miró a su esposo.
-Yo también te defendí, ¿Dónde está mi beso?
Draco sonrió y lo besó suavemente.
-Tú eras quien decía eso antes con Weasley, ¿no se sintió raro defenderme?
Harry asintió.
-Estoy muy molesto con Hugo, pero es un niño. También estoy seguro que Ron no quiso que terminara así.
-Lo sé.
-¿Cuándo te decía eso llorabas así?-preguntó culpable.
-Sí, solía hacerlo. Y solo quería causarte el mismo dolor, así que mencionaba a tus padres muertos.
-Eso dolía también. No podía acostumbrarme a ello por mucho que lo dijeras.
-Lo sé. Lo siento.
-Por lo que cabe, me alegra que no estés en Azkabán y ellos puedan venir y abrazarte después de oír algo así.
-Y yo espero que jamás alguien pueda decirle que sus padres están muertos.
Ambos se quedaron abrazados por un largo rato.
-¿Entonces, es buen momento para visitar a la comadreja y reírme un poco?
-Acabo de decir que no lo llamas así.
-No frente a los niños-rio.
Harry rodó los ojos con cariño.
-Más te vale, dragón o tendré que castigarte-bromeó mordiendo su cuello y gruñendo juguetonamente.
-Además, aún piensa en mi como el hurón, Lily me lo dijo.
-Ustedes dos son terribles.
