Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling
NA. Las historias pueden ir en orden, o ir escaladas en el tiempo.
Capítulo 25
Dumbledore
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Harry tenía que admitir que una de las razones por las que no quería ser profesor, era porque no quería volver a ver a Dumbledore. Había estado tanto tiempo enojado con él, especialmente cuando supo que Dumbledore supo todo el tiempo que tenía que morir, y lo preparó para ello. Aún así, lo perdonó e intentó comprender cuando él habló de que había sido necesario para salvar al mundo. Cuando hablo de amor, y heroísmo, y muerte.
Sin embargo, cuando supo que él sabía que Harry sabía que Draco era su destino, y se lo arrebató con un movimiento de varita, como si las esperanzas de Harry no valieran nada, Harry no pudo perdonar. Se sintió herido, traicionado...
Harry no quería verlo, porque no quería ser hiriente, o hablar con él. O su retrato, al fin y al cabo. No quería escuchar palabras justificadas, ni razones que sonaran prudentes, porque Harry quería, necesitaba, sentirse molesto con él.
Por ello, cuando firmó su contrato como maestro, estaba dispuesto a salir lo más rápido de ahí.
-Harry-exclamó la Directora-¿no te gustaría hablar con el Profesor Dumbledore? Varios alumnos han venido a visitarlo. La señorita Granger, incluso el señor Weasley. Me sorprendió que tu, que venías seguido a visitarlo, no vinieras después de tu rompimiento con la señorita Weasley.
-Estuve ocupado.
-¿Por tantos años?-preguntó con suavidad.
-Tuve algunos asuntos que arreglar, que el profesor Dumbledore dejó en desorden cuando murió.
Los ojos de Minerva brillaron alarmados.
-¿Cosas de la guerra?
-Cosas personales.
El tono fue ligeramente molesto, y la profesora no pudo evitar notarlo.
-Bien, ya que veo que no es tu deseo hablar con él te dejaré ir. Salúdame a Draco. Y a su bebé.
Harry sonrió.
-Lo haré.
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Evadir hablar con el retrato del profesor Dumbledore, siquiera mirarlo, fue más difícil conforme los días como profesor pasaban. Draco, por supuesto, no estaba ahí. Estaba en casa, cuidando a Lily. Y Harry se sentía de alguna manera solo.
Y no, no iba a hablar de ello con Nott.
Suspiró.
-Me parece que te ves decaído, Harry.
La voz pronunciando su nombre atrajo la atención de Harry, quien de pronto notó que la Directora había salido. Frunciendo el ceño, Harry se puso de pie.
-No me di cuenta que ella se había ido, me disculpo.
-¿Hice algo que te moleste, Harry?-preguntó el hombre en el retrato, y Harry negó.-Me temo que nunca fuiste bueno para ocultar tus emociones, Harry.
Harry frunció los labios.
-Bien-exclamó.- Entonces sabe que no quiero hablar con usted, ¿por qué continúa hablándome?
El hombre asintió y se mantuvo en silencio, y Harry bufó y salió de la oficina, de mala gana.
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Dumbledore cumplió su petición de quedarse en silencio. Sin embargo, luego de semanas enteras, Harry no pudo evitar entrar bruscamente a la oficina del Director y exigir una explicación.
-¿Por qué lo hizo?
-¿Qué hice, Harry?
-¿Por qué borró mis memorias ese día? ¿Sobre Draco? Si usted sabía lo mucho que yo quería acercarme a él. ¿Cómo pudo quitarme mi razón para sobrevivir a esa crueldad que fue mi infancia?- su voz se quebró sin terminar la frase.
-Así que se deshizo el hechizo.
-Hermione lo rompió. Eso no es lo que estoy preguntando.
-Ya veo.
-¿Y, no me lo dirá?
Dumbledore lo miró con suavidad.
-No ibas a hacer lo necesario si pensaras en cómo dejarías al señor Malfoy atrás, Harry. Y lo que hiciste, debía hacerse. De otra forma, Tom nunca habría sido derrotado.
-¿Así que eso es todo lo que dirá? ¿Todo lo que hizo se justifica por el gran bien común? Porque yo recuerdo todo, recuerdo la manera en que dijo que mi atención hacia él era contraproducente. Que necesitaba movimientos menos calculados, que necesitaba que fuera más receptivo a sus sugerencias.
-No había otra razón, Harry. Sabes que lo hice porque era necesario. No se podía salvar a todos. Los sacrificios eran necesarios.
-¿Sabe usted como mis decisiones lo hirieron? Pude haberlo ayudado. Pude haberlo salvado de la marca. Él no tenía que hacer lo que hizo. Si yo hubiera tenido mis memorias conmigo...
Y ese era el problema de Harry. Porque sí, ellos habían derrotado a Voldemort, habían salvado al mundo mágico y estaban vivos, felices... sacrificarse a sí mismo fue una elección propia, pero Draco no había tenido opción. Había llorado tanto, había convivido con Voldemort. Si Harry hubiera tenido sus memorias habría intentado convencerlo de estar de su lado. No hubiera lastimado a Draco al punto de necesitar tantos obliviates, o acostarse con tanta gente... Harry no le hubiera partido el pecho con un maldito hechizo... No tendría que haber sido acosado por la población mágica con tanta crueldad por sus decisiones del pasado, que más que decisiones habían sido supervivencia.
Las lágrimas empezaron a cubrir los ojos furiosos de Harry.
-El amor, Harry, a veces puede ser un obstáculo para el deber. Lo sé personalmente. Hice cosas que no debí haber hecho por amor.
Harry lo miró, con ojos verdes brillosos. Sabía que Dumbledore había amado y derrotado a Grindelwald. Pero también sabía lo mucho que tardó en hacerlo.
-Draco no era malo, no en el fondo. Él no era como Grindelwald. Era un adolescente, como yo.
-Solía pensar así de Gellert. Y luego hizo lo que hizo.
-Draco no iba a convertirse en alguien como él.
-Pero seguiría a alguien como él. Por su vida. Por la de sus padres. Sentimientos desesperados traen decisiones desesperadas. No podía arriesgarme a que te hiriera o te entregara, Harry. Fue todo por tu seguridad.
-Él y yo estamos casados-exclamó.- Es una persona maravillosa.
-Lo sé. Lo escuché de Minerva. Sé que estás tan molesto conmigo, tanto como estás enamorado de él-sonrió tristemente.- Sin embargo, Harry, mi punto es que el destino es una cosa curiosa. Lo que debe pasar pasará. Probablemente el señor Malfoy está de acuerdo conmigo.
-No hables de él, como si lo conocieras. No tienes derecho.
-Si es lo que deseas. No obstante, Harry, quizá hubieras podido hacer eso, darle una mano, salvarlo de su destino. Pero la vida le hubiera dado ese papel a alguien más. Y quizá, alguno de los dos no hubiera sobrevivido, ni estarían felices y enamorados. Si no hubieras vencido a Tom, aun cuando Draco estuviera vivo y bajo su servicio, no estaría a salvo. Y la única manera de vencerlo era que murieras, mi muchacho. Es triste, pero es cierto. Y verás algún día que tenía razón.
Harry apretó los puños y lo miró con rabia contenida.
Incluso si fuera cierto, no iba a aceptarlo. No, porque Dumbledore no le había dado la oportunidad de averiguarlo.
-No voy a perdonarle esto. Jamás lo perdonaré.
-No tienes que hacerlo, Harry. Lamento mucho tu enojo, pero sigo pensando que era necesario.
Furioso, Harry salió de la oficina del Director y volvió a sus habitaciones.
