Free! Iwatobi SC no me pertenece.

NAIVE PT 2.

Nanase no era el tipo de persona que le abría las puertas de su hogar a cualquier persona, pero los presentes no eran cualquier persona, por lo que en aquella noche de invierno la compañía de la pequeña multitud resultaba más que grata, sin embargo, había algo que no le cuadraba del todo, el siempre atento a los detalles Haruka Nanase no podía pasar por alto aquella respuesta de Sousuke.

"¿Tu no lo estás?" se repetía una y otra vez en la cabeza del delfín mientras servía la cena, la primera duda que atacaba al nadador estilo libre era ¿Por qué de todos los presentes debía ponerse feliz de ver a Yamazaki?, sin lugar a duda el verlo recuperado y de vuelta en la natación competitiva era algo que despertaba cierta satisfacción y orgullo en él, Sousuke era un rival formidable, una bestia en el agua, una persona que al igual que Rin tenia objetivos claros y una voluntad admirable, sí, eso debía ser, Haruka Nanase consideraba a Sousuke como una figura imponente y una persona capaz de despertar su vena competitiva y tras analizar aquello, se percató que estaba un poco alegre de ver a Yamazaki.

Tan solo un poco, no mucho.

Era más que su rival pero seguía sin ser su amigo.

Aquello le incomodaba pero no tanto como el tono caprichoso con el que Yamazaki había usado le dejaba cierto regusto amargo y algo culposo también, le sabia mal no haber respondido apropiadamente cuando Yamazaki lanzó tan volátil comentario al aire.

"Yo también estoy feliz de verte" le hubiera gustado decir, aquello era una tortura, sobre todo al notar la familiaridad con la que era tratado por el resto, las interacciones de Yamazaki con los demás iban desde motes como "Sou chan" por parte de Nagisa hasta abrazos efusivos con Momotaro y Rin, era como si una membrana intangible existiera entre ambos morenos y aquello dificultara el trato y comunicación, incluso una persona poco comunicativa como él había sostenido ciertas conversaciones con personas como Seijurou Mikoshiba o el chico no tan sobresaliente Nitori, pero con Yamazaki todo era breve, denso, era como si el oxigeno a su alrededor disminuyera, debía ser ese gran ego suyo, pesó, pero no, no podía darle crédito a eso, Sousuke no era del tipo ególatra. De reojo divisó como el menor de los Mikoshiba se trepaba a Yamazaki en un ofuscante abrazo, Yamazaki no lucía incómodo. Pero Haruka si.

La incomodidad como un incendio crecía y se transformaba en algo mas: Celos.

Se sentía agraviado.

"Nanase, te pregunté si necesitabas ayuda" Dijo Yamazaki tomando de forma suave el hombro de Haruka. "Llevas mucho tiempo aquí en la cocina" agregó justificando la intromisión. "Yamazaki" respingó al sentir el tacto ajeno. "Estoy bien pero puedes llevar las bebidas a la mesa" dijo señalando una caja con diferentes botellas de vino, en pocas ocasiones bebían pero la situación lo ameritaba, después de todo pocas veces los Iwatobi y Samezuka compartían momentos juntos y además aquellas botellas de vino habían sido un costoso regalo por parte de los excéntricos Mikoshiba.

"Enseguida, Cheff" dijo Yamazaki obedeciendo y llevando el alcohol a la había sido un logro. Había dicho un par de líneas con Yamazaki, se habíapropuesto una meta ambiciosa esa fría noche, entablar una conversación completa con el otro moreno.

El acomodo de la mesa lo había realizado Nagisa, tras disponer de diez posiciones en la mesa, el lugar de Nanase había sido destinado al medio, entre Rin y Yamazaki, aquello no era casualidad, desde el día del festival Nagisa se había empecinado en aumentar la convivencia entre ambos equipos, no lo culpaba, la relación con Yamazaki no había comenzado del todo bien tras su regreso a Samezuka, pero aquellos habían sido otros tiempos, ahora eran adultos, adultos que habían limado asperezas de sus tiempos de adolescencia, pero aún sabiendo todo aquello era difícil para Haruka dirigirse a Yamazaki sin aquella molesta sensación de ser un peso para él.

"Tu comida es deliciosa" Dijo Yamazaki volviéndose a Haruka, se limpiaba las comisuras con una servilleta de papel y daba un sorbo a la copa de champagne. Haruka quiso articular algo pero Momotaro demandó la atención de Sousuke quedándose así a medias.

La noche transcurrió tranquila, ocasionalmente Makoto sacaba temas a colación buscando incluir a Haruka en la conversación con frases como: "Haru ¿Recuerdas aquel paseo en el acuario? Había peces exóticos de diferentes especies" entonces Haruka asentía o contestaba con algún monosílabo, después alguien más sumaba algún punto más y la conversación se desviaba totalmente. Entonces Rin propuso ir más tarde a ver los fuegos artificiales, todos apoyaron la idea. Yamazaki prefirió quedarse.

"¿Seguro que estás bien quedándote?" cuestionó Makoto mientras miraba de reojo a Rin ponerse la bufanda. Haruka asintió y se dispuso a levantar los platos sucios de la mesa.

"¿Quieres otra copa?" cuestionó Yamazaki mientras servía la propia, en otras circunstancias Haruka hubiera contestado con un "No" frío y tajante, pero aquella copa la consideraba como un pequeño premio por haber tenido dos charlas con Yamazaki en el mismo día.

"Podemos ver los fuegos artificiales desde el balcón"dijo tomando la copa que Yamazaki había servido. La sonrisa de Sousuke se amplió y dejó asomar sus dientes, aquella misma sonrisa despejó la incomodidad.

"Esta frío aquí ¿Seguro que estás bien con eso?" cuestionó mirando a Haruka y el delgado suéter que llevaba en ese momento. "Estoy bien" respondió con la punta de la nariz enrojecida, terminó su trago y poco a poco el oscuro cielo de Tokio se revistió de luces, los vibrantes colores se reflejaban en sus rostros y pupilas, Sousuke rozó con sus dedos el dorso de la mano de Nanase y por un momento Haru tuvo la impresión de que Yamazaki quería decirle algo, ladeó el rostro y lo miró a los ojos, el sonido de la pirotecnia se escucha algo lejano el labio de Yamazaki tembló ligeramente y exhaló con pesadez para quitarse la bufanda y colocarla en el pálido cuello de Nanase.

"Te resfriarás si no te pones algo." Dijo acercándose a la oreja de Haruka, provocando un suave estremecimiento en Nanase quien se limitó a asentir y a regresar la mirada a la luces que aún permanecían en el cielo.

No había sido un error ni alucinación, los dedos de Yamazaki se pasearon sobre su dorso durante el resto de la noche por debajo de la mesa.

TBC.