Sin Ki

(KiBlind)

Un fic de Sholio

Traducción por Apolonia


Capítulo Cuatro: Sangre y Honor


Hay más angustia en este capítulo, al igual que más sangre. No sé... no importa el género en el que intente escribir, siempre se torna angustioso eventualmente. El siguiente capítulo intentaré que sea más liviano.


Goku resultó tener razón sobre las cuevas. Las laderas estaban acribilladas con ellos, y Vegeta encontró una grieta en las rocas que era casi invisible desde afuera, pero lo grande suficiente como para ellos dos, con un arroyo justo afuera de la boca de la cueva que no sólo les proveía con una fuente de agua sino con una conveniente forma de ocultar sus rastros y olor. Goku había dejado de divagar, y el silencio era casi peor que soportar su parloteo incesante. Vegeta lo bajó al suelo. "Quédate allí," dijo, como si Goku pudiera hacer algo más, y volvió a salir afuera.

Su comentario sobre necesitar a Kakarotto para sobrevivir en la Tierra salvaje había estado en algún lugar entre una exageración y una descarada mentira. Aunque Vegeta no tenía experiencia con la vida nativa de la Tierra y la geología, había tenido años de experiencia bajo las órdenes de Freezer en ser arrojado en ecosistemas alienígenas y tener que escarbar para sobrevivir. Justo ahora, ambos necesitaban calidez más que cualquier otra cosa, Goku en particular. Vegeta juntó montones de ramas y las cargó de nuevo hacia la cueva, donde hizo una pila entre dos rocas.

"Kakarotto. Arriba."

Goku al parecer se había desmayado por completo, así que Vegeta lo arrastró contra la pared de piedra y lo cubrió, todavía tratando de no golpear demasiado las patas de la araña — sabía que las había quitado, pero odiaba la idea de intentar hacerlo en la oscuridad, con esos gruesos bordes con púas.

Era razonablemente bueno ante la supervivencia en la jungla, pero nunca había tenido que hacerlo sin ki, lo que hacía una gran diferencia. Demasiadas pequeñas cosas que había dado por sentadas no se podían depender ya. Como... hacer una fogata. ¿Cómo alguien empezaba una fogata sin ki? Bulma seguramente podría inventar algo — en realidad, ahora que lo pensaba, los humanos debían tener alguna solución tecnológica relativamente simple, pero ciertamente no lo ayudaba ya que no tenía nada de eso. Necesitaban fuego. Una pila de ramas simplemente no iba a ser suficiente para eso. La noche sería fría, y él ya estaba temblando en su empapado traje de entrenamiento. Sin ki, ambos estarían congelados por la mañana, con hipotermia como mínimo, y Goku probablemente estaría muerto.

¿Cómo las razas inferiores soportaban esta... esta debilidad? maldijo internamente. Vegeta dio zancadas hasta la boca de la cueva y miró hacia afuera. Las luces rojas todavía parpadeaban encendidas y apagadas en el cielo. Unas pocas ráfagas de ki aniquilarían a las patéticas criaturas. En cambio, aquí estaba él escondiéndose de ellas, como un niño o un cobarde.

Ese pensamiento era casi suficiente como para sacarlo de la cueva... pero el sentido común lo detuvo. Él y Goku juntos apenas habían sido capaces de matar dos de ellas, y había terminado con Goku seriamente lastimado. Él solo, contra miles de ellas, sabía que no tenía ni una posibilidad. Tenía que aceptar su propia debilidad, y eso lo enfurecía.

Podía irse.

Debería irse. Si seguía moviéndose, se mantendría con el calor suficiente y también evitaría que las arañas lo detectaran. Una vez que llegara a alguna clase de civilización, podría contactar a Bulma — se negaba a considerar la posibilidad de que ella no estuviera viva todavía — y ella podría descubrir seguramente qué lo estaba bloqueando de poder usar su ki.

Vegeta miró sobre su hombro a Goku. El otro Saiyajin era una figura inmóvil y oscura en la oscuridad más profunda de la cueva. Incluso desde aquí, el agudo sentido del olfato de Vegeta podía detectar el leve y metálico olor penetrante de la sangre Saiyajin. La sangre de Kakarotto.

Está débil. Indefenso. Déjalo.

Era lo correcto de hacer, se dijo a sí mismo. Era estúpido quedarse aquí, prácticamente una invitación a las arañas a que lo encuentren. Kakarotto probablemente estaría muerto por la mañana de todos modos. Los débiles son abandonados y los fuertes siguen. El débil muere; el fuerte sobrevive. Así es como funcionaba el universo. Su padre le había enseñado eso, y luego Freezer había metido la lección en la cabeza, año tras año.

Los débiles se aferraban juntos y morían. El fuerte sobrevivía, y salía adelante solo.

Se quedó de pie en la boca de la cueva, rasgado por la indecisión.

"No creo que pueda caminar, Vegeta. Por qué no sigues tú.."

Kakarotto incluso le había dicho de irse. El idiota no lo culparía si lo hacía; Vegeta estaba seguro de eso. La mente de Kakarotto funcionaba de esa manera. Vegeta había perdido la cuenta del número de veces que había traicionado a Kakarotto en el tiempo que se habían conocido — lo había atacado, abandonado, mentido. ¿No recordaba el tonto todas esas veces? Sin embargo cuando importaba, cuando Vegeta estaba a punto de morir — allí estaba Kakarotto, metiéndose en el camino, ayudando así fuera querido que lo hiciera o no.

Sigue, se dijo a sí mismo. Pero aún así no se movía.

El débil muere. El fuerte sobrevive. Sin embargo... lo que su padre y Freezer nunca le habían enseñado, la lección más dura que había tenido que aprender era que nadie, no importaba cuán poderoso, podía ser fuerte todo el tiempo.

Mira a Kakarotto. Era (tan penoso como era admitirlo) la persona más fuerte que Vegeta conocía... posiblemente el más fuerte que hubiera conocido jamás. Sin embargo, justo ahora, Goku estaba tan indefenso como un niño.

Indefenso como Vegeta había estado cuando Goku se arrojó entre él mismo y el peligro, como siempre, y había recibido lo que hubiera sido el golpe mortal para Vegeta...

Gruñendo con impotente rabia, Vegeta bajó la vista al valle, y se dio cuenta que no todo el brillo rojo era de las luces de los ojos de las criaturas. Algunas de las vegetaciones habían sido incendiadas por el choque de los meteoros todavía estaban ardiendo.

¡Fuego!

Los ojos de Vegeta se ampliaron, y casi sonrió. Se giró para mirar sobre su hombro a Kakarotto de nuevo, y esta vez algo del duro borde se había esfumado de sus ojos.

"Kakarotto. Tengo que irme... por unos minutos."

No hubo respuesta. Goku todavía estaba inconsciente — o... algo. Frustrado por su continua incapacidad de sentir el ki a distancia, Vegeta cruzó el suelo de la cueva hacia el otro Saiyajin y tocó su rostro levemente para asegurarse de que todavía estuviera vivo. La piel de Goku estaba muy fría, pero con el contacto piel a piel, Vegeta pudo sentir el leve ki de Goku.

Vegeta se giró, y se fue, corriendo con silenciosa velocidad en el bosque.

Fácilmente eludió un par de arañas que vagaban por debajo de los árboles, sus luces rojas volviéndose tenues. Era mucho más fácil ser el acosador que el acosado. Aún así, las arañas sí parecían estar buscando activamente a los dos Saiyajin. Vegeta sospechó que las arañas no podían sentir el ki sino ya los hubieran encontrado, pero no le gustaba esto, en lo absoluto. Incapaz de volar, casi incapaz de pelear, nunca se había sentido tan indefenso en su vida y odiaba profundamente la sensación.

Llegó al borde del área oscurecida donde la primera araña había aterrizado. El agrio olor a humo dio una punzada a su sensible nariz Saiyajin. Nada estaba ardiendo activamente, pero mucha de la vegetación húmeda todavía estaba humeando débilmente, produciendo el brillo que él había visto desde arriba. Vegeta juntó algunas hojas y corteza, y las usó para envolver un paquete de carbón. En el camino a la cueva, no vio más arañas, pero una vez cada tanto una luz roja pasaba por el cielo, baja y buscando.

No se había dado cuenta del todo, hasta que se encontró de nuevo en la cueva, que realmente estaba volviendo después de todo. Vegeta suspiró.

"Maldito seas de todos modos, Kakarotto."

Goku permaneció donde lo había dejado. Vegeta, temblando en las previas etapas de la hipotermia, rogó por construir una ardiente fogata, pero en cambio construyó un pequeño, bajo fuego con la madera más seca que pudo encontrar, tan cerca de Goku como era posible. La cueva resguardaría que la luz sea vista, y con suerte el pequeño humo que produzca el fuego será confundido con el humo de los incendios comenzados por los meteoros.

Vegeta se inclinó sobre las flamas, relajándose mientras la calidez del fuego calmaba los escalofríos de la hipotermia y secaba su ropa. Luego volteó su atención a Goku y encontró un par de oscuros y adoloridos ojos sobre él.

Nunca diría nada al respecto y ni siquiera se dio cuenta que su felicidad se mostraba en sus propios ojos. Goku respondió a eso, sin embargo, y sonrió levemente, "Veo que encendiste una fogata," murmuró.

"Por el fuego del valle. Todavía estaba ardiendo. Traje algo de carbón."

"Eso es inteligente, Vegeta," Goku murmuró. "Nunca hubiera podido pensar en eso."

Deja de halagarme. ¿No sabes que iba a abandonarte, idiota? Yo no soy uno de tus estúpidos amigos. Yo nunca pedí por tus estúpidas segundas oportunidades así que deja de dármelas.

"Kakarotto," dijo, alejando la mirada. "Esas patas de arañas todavía están en tu cuerpo. Necesito quitarlas... hacerlo podría matarte, pero mientras estén allí, van a causar más daño y podrían incluso permitir que las arañas nos rastreen."

"Entiendo," Goku susurró. Alzó la parte superior de su cuerpo, aunque debía haberle costado muchísimo hacerlo. "Hazlo, Vegeta."

Vegeta todavía no podía mirarlo a los ojos. Se arrodilló junto a Goku.

Todo lo que tomará será un pequeño jalón, dijo una voz dentro de él, una voz que sonaba un poco como su padre y un poco como Freezer. Se está muriendo de todos modos. Ni siquiera tienes que apresurarlo de todos modos. Es una carga para ti como está... y tu maldita consciencia no te dejará ir... pero si está muerto entonces tu consciencia puede irse al carajo y tú podrás ser capaz de sobrevivir. Incluso podría ser un accidente. El fuerte sobrevive...

"Prefiero morir a hacer eso," Vegeta susurró a la voz, tragando su náusea.

"Vegeta, apresúrate," Goku dijo, sus brazos temblando con esfuerzo mientras se sostenía derecho.

Vegeta agarró la pata de la araña a través del hombro de Goku. Las patas se habían incrustado en la espalda... así que él debería ser capaz de jalarla desde adelante, para que las púas se deslicen fácilmente por la carne sin causar mucho más daño. Dio un pequeño y experimental jaló, y Goku jadeó en dolor. La pata de la araña se sentía como si estuviera agarrada al hueso.

Realmente podría matarlo por hacer esto. Pero no puedo dejarla; no puedo moverlo sin tomar el riesgo de agarrar algo y hacer un daño peor.

"Voy a tratar de hacerlo de un solo jalón," dijo.

"Adelante."

Vegeta agarró el metal resbaloso por la sangre y se aferró a él. La pata de la araña se liberó en borbotones de sangre, empapando sus manos y el frente de su camiseta. Goku no gritó ni hizo sonido alguno en lo absoluto; apenas cayó hacia adelante, inconsciente.

"Mierda," Vegeta susurró. Necesitaba detener el sangrado de inmediato; Goku no podía soportar perder mucha más sangre. Desgarró algunas tiras del gi de Goku e hizo una rudimentaria venda. La sangre penetraba a través de la tela naranja, pero al menos parecía estar disminuyendo.

Y eso había sido lo sencillo.

Vegeta tocó levemente la pata de la araña incrustada en el pecho de Goku. Debió haber fallado tocar el pulmón o sino, Saiyajin o no, el viaje a través de los bosques lo hubiera aniquilado. Aún así, Vegeta no podía creer que pudiera sacarlo sin matarlo.

No hay otra opción, se dijo a sí mismo, pero luego la duda sobre sí mismo salió: ¿Estás diciendo simplemente que porque quieres que muere? Oh, claro, no te lo admitirás a ti mismo, pero si él muere, tú serás el más fuerte, ¿y no es eso lo que siempre has querido?

Vegeta se miró a sí mismo, arrodillándose en el charco que se secaba de la sangre de Goku. Sus manos al frente de su camisa estaban oscuras y pegajosas con ella. Se veía como un asesino agachado sobre su víctima. Sus manos temblaban y las aferró para controlarse de nuevo, pero el temblor no se detuvo; pasó a través de él en una incontrolable y temblorosa ola.

No puedo. No puedo hacerlo. Si jalo eso lo matará, nunca sabré... nunca sabré si lo hubiera querido de esa forma... si hubiera otra manera y no pude verla, no debí verla...

No podía dejar de temblar. Incluso el frío no lo había afectado tan fuertemente. Todos los músculos en su cuerpo estaban rígidos; si hubiera habido algo en su estómago, lo hubiera vomitado.

"Kakarotto, dime lo correcto de hacer," susurró. "Tú siempre pareces saber. Dime qué debería hacer... por favor," añadió, casi de forma inaudible.

Pero no hubo respuesta. Goku estaba profundamente inconsciente. La decisión la tenía que tomar él, y solamente él — y las consecuencias las tenía que soportar sólo él, también.

Vegeta, por mera fuerza de su considerable determinación, puso sus manos firmes. Jaló la segunda pata de la araña.

Kakarotto... perdóname... todavía no sé si esto es lo correcto, pero no tengo otra opción.

Jaló.

Esta, para su sorpresa, salió fácilmente, cayendo en su regazo, un curvo y articulado instrumento de muerte. La sangre salió de él, pero no tanta sangre. Imposible, la herida en el pecho parecía haber hecho mucho menos daño real que la herida en el hombro.

Vegeta se obligó a salir de su momentáneo estado congelado, arrancando más tiras del gi de Goku (apenas cubría su torso ahora, y una pierna faltaba parcialmente) y vendó la herida fresca como la herida en el brazo de Goku. Realmente debería lavar las heridas, pero no tenía nada con qué cargar el agua, y el sangrado era la forma natural de remover los contaminantes de todos modos. Además, si ocurría una infección, la posibilidad era tan remota en el futuro que ni siquiera podía imaginarse preocupándose por ello. Estaba viviendo hora a hora, minuto a minuto.

Respirando con dificultad, sus manos ensangrentadas todavía temblaban ligeramente, revisó el pulso de Goku y lo encontró débil pero estable. Su mano se relajó por un momento, apoyándose levemente contra el mentón y la mejilla de Goku, sintiendo el frío de su piel pero también el leve calor que significaba que él todavía estaba, por el momento, vivo.

Kakarotto, bastardo duro, quédate así, ¿eh?

Apoyó su mano en el rostro de Goku por un momento más, un poco más de lo que era realmente necesario, luego se levantó rápidamente y salió afuera a lavarse la sangre de sus manos y cuerpo en el arroyo. El agua estaba helada. Tomó un puñado cuando terminó de lavar y la bebió, dándose cuenta que su garganta estaba tan seca como la arena. Arrodillándose en la poca profunda agua, consciente de que estaba exponiéndose a la hipotermia de nuevo pero incapaz de convocar la energía para que le importe, dejó caer sus manos a sus costados e inclinó su cabeza hacia atrás para mirar al cielo.

Por el momento, no había señal de la ceñuda luz roja de las arañas cazadoras. Sólo habían estrellas, cientos, miles, millones de estrellas, las mismas estrellas que, en muchos patrones diferentes, habían dejado de brillar en otros mundos — dejado de brillar por él mientras mataba, mientras torturaba, mientras se agazapaba en otros arroyos y lavaba la sangre del genocidio, lavaba y lavaba a través de él pero nunca parecía lavarse por completo.

Sus dedos, entumecidos del frío, recorrían la gélida agua. Estaban limpios. La sangre se había ido. No se había dado cuenta hasta ese momento cuánto había cambiado, y aunque a veces todavía se resentía y luchaba contra eso, sabía en lo profundo que nunca querría volver — volver al orgulloso, aislado soldado, tan solo como las estrellas en el cielo.

"No mueras, duro hijo de puta," dijo suavemente, a las estrellas, su única audiencia, aunque realmente no era a quién le estaba hablando realmente. "No mueras, amigo mío."


Gracias a todos que ya se han tomado el tiempo de dejar un review (¡y el fic no ha estado ni por un día!): ¡Mink, VegetaGokuLover, Kakarrina, Chuquita & MechaGotenks! El próximo capítulo (probablemente no estará por unos días, pero veremos): Nos tomaremos un momento para ver a los otros guerreros Z y ver qué estaban haciendo los demás cuando perdieron el control del ki. (Con suerte Piccolo no estaba meditando sobre un volcán activo... aunque una catarata no es tan genial tampoco.) ¿Pueden los guerreros menos poderosos protegerse contra las arañas?


Continuará...