Capítulo 14
.
.
Era un maldito duelo. Ni él ni yo movíamos un músculo ni parpadeábamos, aunque en mi caso estaba más bien resistiendo su embate visual, mientras él me atacaba contemplándome con una mirada reprobatoria.
Sinceramente, no sabía por qué estaba molesto, aunque quizás le había entregado demasiada información que procesar por la mañana, ya que al volver a la habitación luego de la fiesta, lo hallé durmiendo tan profundamente que no había podido conversar con él antes.
Así que ahí nos encontrábamos, solos en nuestra habitación compartida, enfrentándonos en silencio luego de que le relatara con detalle todo lo ocurrido la noche anterior. Necesitaba decirle a alguien de mi descubrimiento -bueno, del descubrimiento de Granger- pero su reacción no había sido la que yo esperaba.
–Suficiente –decreté, rascándome los ojos–. Mejor me dices qué te pasa en este instante o te lo guardas, porque soy pésimo con el lenguaje corporal y jamás voy a entender qué me estás tratando de decir con esa cara de culo.
Theodore inhaló con fuerza y relajó su postura. Ahora me miraba con... ¿pena? Diablos, eso era peor aún.
–No sé por qué me cuentas todo esto tan animado, como si estuvieras platicándome sobre los resultados del último mundial de Quidditch –espetó, sobajeándose la frente–. ¿Realmente no te das cuenta que estás hundido en la mierda?
Lo observé confundido.
–¿Cómo voy a estar hundido en la mierda si finalmente sé lo que pasó conmigo? Ahora sé cómo llegué acá.
–¿Y eso qué? –objetó él, hosco–. ¿En realidad te escuchaste mientras me hablabas?
Mi confusión solo aumentó y él pareció notarlo, pues continuó sin que se lo pidiera.
–Tu llegada acá fue el resultado de una secuencia de errores no forzados –añadió, suspirando–. Compraste un jodido armario sin saber qué hacía. Metiste en ese armario un Giratiempo que debiste haber sabido, en tu calidad de coleccionista, que no era común. Te pusiste a practicar alquimia borracho e hiciste explotar tu casa. La explosión activó ambos objetos mágicos haciendo saltar tu consciencia no solo a un universo paralelo, sino que además, retrocediste en el tiempo en ese universo.
–Maravilloso resumen –comenté con sarcasmo–, pero aun no entiendo tu punto. Deberías estar feliz por mí, o al menos no con esa actitud de mierda.
.
Theodore parecía haber perdido su paciencia.
Yo también la había perdido con él.
.
–Te creía inteligente, Draco –me dijo muy suelto de cuerpo, por lo que tuve que aguantarme las ganas de hechizarlo–. ¿No ves lo imposible que es repetir esa ecuación?
.
Me quedé en blanco.
Ahora que él lo decía en voz alta, un terrible monstruo se hacía realidad.
.
–Primero, tendrás que buscar el armario y el Giratiempo, ambos únicos en su clase. Eso te podría tomar toda la vida y aún así, podría ser que nunca los encuentres –esbozó sin tapujos–. En el improbable evento que los encuentres, tendrás que hacerlos explotar con el mismo ejercicio de alquimia que estabas realizando al momento del accidente y eso es igualmente difícil, ya que no necesariamente se van a activar en el mismo orden o con las mismas coordenadas. Puede que el armario te lleve a otro universo, ¿tú crees que hay solo dos? o peor aún, puede que el Giratiempo te lance tan adelante en el tiempo que ya no existas y tu consciencia quede flotando en el infinito. Las posibilidades de que algo funcione mal son incalculables, Malfoy.
Traté de rebatirlo, pero me había dejado sin palabras. Sentía que el piso se había desaparecido de mis pies y estaba cayendo en un vórtice a toda velocidad. Hasta ganas de vomitar me bajaron, pues estaba reprimiendo arcadas.
.
Maldito Nott y su dosis de realidad.
.
Usualmente apreciaba la verdad, pero respecto de este tópico necesitaba una dosis de esperanza y él no estaba cooperando. Sin haberme tocado un pelo, me había reducido y ahora me dolía el cuerpo, como después de una paliza.
–Si bien, tienes razón –asumí, tratando de sacar fuerzas de donde no tenia–, debo intentarlo. No puedo quedarme de brazos cruzados.
Él gruñó.
.
¿Por qué estaba tan exasperado?
.
–Vas a arruinar tu vida buscando un resultado imposible –insistió él, con la mirada sombría, como si supiera algo que yo no.
.
¿Qué escondes Nott?
.
–Es un riesgo que voy a tomar –sentencié con voz uniforme–. Mientras viva, voy a tratar de volver. Tengo un hijo que me espera, no lo voy a abandonar.
El pareció retroceder en su ofensiva al escucharme. Quizás había olvidado que a diferencia de él, yo sí tenía una potente razón para desear volver.
–Fin de la discusión. No intentes disuadirme –agregué para recalcar el punto–. Cuando termine el curso, me iré a buscar esos putos objetos y lograré volver a mi hogar. Lo lograré Theodore. Lo sé.
La exhalación que emitió fue tan potente que bien podría haberme mandado volando fuera de la habitación.
.
¿Se había rendido? Sí.
¿Era incondicional? Lo dudaba.
.
Algo dentro de mí gritaba que él volvería a la carga una y otra vez, como si quisiera salvarme de una travesía inhóspita e incierta. Lo que él no era capaz de entender era que mi respuesta no iba a cambiar. Ni ahora ni nunca.
–De acuerdo, es tu decisión, no voy a cuestionarte –me dijo, haciendo crujir el cuello–. Lo que sí te cuestionaré es tu falta de criterio respecto del "asunto Granger". ¿Besuquearse con ella en frente de gran parte del colegio? Eso fue imprudente.
–¿Celoso, Theodore?
–Tal vez –me reconvino con un guiño juguetón que me dejo patidifuso, pues nunca sé si está bromeando o no–. Pero más que nada, me da repelús. Podrías ser su padre.
.
Theodore y la que te parió.
¿Era necesario?
.
A veces, más que amigo, él parecía mi frenemy, pero era lo único que tenía. Él era el único con quien podía conversar honestamente sin fingir ser un muchacho.
.
–¿Podemos no hablar del tema? –rogué, extenuado–. Ya tengo suficiente con que todo el castillo esté comentando el asunto.
–Si tú la estás pasando mal, imagínate ella, sin contar la cantidad de psicópatas que ahora la deben estar acosando por tu culpa.
.
Diablos, no pensé en eso.
.
No es que yo fuera un adonis ni un dios griego, pero tenía lo mío, además de actitud y un apellido vinoso. Eso siempre trajo consigo un puñado de compañeras locas tratando de ligar conmigo, lo que parecía no variar en esta realidad.
–Ella me besó –me defendí.
–Y ahora está pagando las consecuencias. Quién lo diría, sobrevivió quinto año para ser objeto de bullying en sexto...
–¿Tienes que ser así de cruel? –reclamé.
Algo pasó en ese momento, pues un escalofrío recorrió mi espalda al ver cómo su semblante cambiaba nuevamente a una versión obscura de sí mismo, como si llevase una gran mochila de dolor en la espalda que a veces se escapaba para mostrarse sin permiso.
–Mira quien habla –espetó, marchándose sin más explicación de nuestra habitación.
.
¿Qué escondes Theodore Nott?
¿Cuál era tu relación conmigo en ese futuro oscuro del cual tanto hablas?
.
.
.
N/A: ¿Cuáles son sus teorías? ¿ah? ¿AH? ¡¿AH?!
N/A2: Les cuento que he estado con mucho dolor en la mano derecha desde hace por lo menos tres semanas. Mi trabajo implica prácticamente escribir y leer todo el día, y además con las historias y los chats, uff... temo que no se me pase :(
N/A3: El otro día me estaba duchando y se me ocurrió un OS largo. Pensaba en meter a esa historia un trío de amigas que en verdad sean lectoras, las que me tendrían que contar cómo son, dichos favoritos y características físicas. ¿Les parece interesante? No les contaré sobre la trama pues, eso sería arruinar la sorpresa, pero claramente estaría Draco como protagonista. Aún estoy incubando la idea, es algo loca, pero bueno, ya saben como soy.
