Polidrama - Capítulo 44
—Para nuestra entrada, tenemos aguacate relleno con crema de camarones reposando sobre una cama de ensaladas verdes y frescas adobadas con aceite de oliva y especias.
Yo me encontraba instalada en una mesa cuadrada frente a un plato blanco, brillante y lustroso, que servía el primer plato de degustación de la futura cena de Aniversario de la ciudad. Lincoln me presentaba el platillo con ahínco, mientras todos los demás me observaban con la mirada clavada hasta en el más mínimo movimiento que pensaba hacer. Tantos ojos clavados sobre mí aumentaban mi ansiedad. Nunca me ha gustado ser el centro de atención gratuitamente. ¿Y por qué me tenían que mirar tan fijamente mientras comía? Fácilmente este momento se podía convertir en otra presea más en el salón de las vergüenzas que se dignan a aparecer en mi memoria durante las madrugadas.
Toda la ansiedad se desvaneció tras probar el primer bocado. La pasta sobre la palta era suave y deliciosa al punto que no pude evitar esbozar la más grande de las sonrisas. La palta se encontraba suave y bien sazonada. Lo anterior, sumado a la ensalada, le regalaban una frescura, suavidad, y potencia en el sabor digno de reyes. Lo mejor era la sazón: poca sal, mucho limón y una mezcla de otras especias que le daban un sabor único. No me había dado cuenta de que en menos de treinta segundos me había devorado todo el contenido.
—¿Puedo repetir? —le pregunté a Lincoln con una sonrisa nerviosa mientras le entregaba el plato vacío.
—¡Por supuesto! —exclamó con una enorme sonrisa de alivio—. Puede repetirse todas las veces que guste.
A mi alrededor, las miradas de nervios de todos se aliviaron, especialmente para los miembros de la familia Loud. Para ellos, mi reacción parecía ser una respuesta afirmativa ante su objetivo.
—¡Aquí tiene! —antes de que pudiera imaginarlo, Lincoln llegó con un segundo plato idéntico al anterior. Me sorprendió de sobremanera la velocidad en el servicio.
—¿Sabes? En mi país a este plato le llamamos «Palta cardenal» —le conté al chico antes de probar el primer bocado.
—¿A sí? —preguntó con desconcierto.
Yo afirmé con la cabeza antes de comenzar a devorar el platillo. Era tan delicioso como el anterior. Mientras comía, Lincoln anotaba el nuevo nombre en una libreta que sacó de su bolsillo. Tras haber vaciado el plato, me sentí más «pochita» y recordé que debía dejar lugar para el plato fuerte y el postre.
—¿Qué le pareció nuestra entrada? —me preguntó Lincoln tras recibir el nuevo plato vacío.
—Es lo más delicioso que he probado en mi vida —contesté mientras me limpiaba con la servilleta de tela—. ¿Quién es el chef? Quisiera felicitarlo.
Antes de que Lincoln pudiera reaccionar, Lynn junior traía de un brazo a su muy sorprendido padre.
—¡Ven aquí papá! —le decía su hija—. Señorita —agregó girándose hacia mí—, él es el maestro chef cocinero de nuestro restaurante. Él se ha encargado de cada platillo que ha disfrutado y que disfrutará.
—¡Excelente! —exclamé poniéndome de pie y dirigiéndome hacia el señor Loud—. ¡Ha sido la palta cardenal más deliciosa que he probado en mi vida! —agregué con emoción estrechando su mano—. Sin duda usted tiene mano de ángel para cocinar.
—¿Palta? ¿No que era aguacate? —cuestionó su hija. Como respuesta, su hermano le regaló un codazo en las costillas.
—¡Muchas gracias! —exclamó el señor Loud con una amplia sonrisa—. El secreto de cada platillo es el amor —agregó con emoción—. Es por ello que si nos eligen para encargarnos de la cena de Aniversario, no se va a arrepentir —agregó soltando una sonrisa nerviosa.
—Si fuera por mí los escogería de inmediato —respondí soltando su mano—, pero debemos seguir con el protocolo. ¿Qué hay de segundo?
El señor Loud me observó con desconcierto durante un par de segundos, hasta caer en cuenta de lo que estaba hablando.
—¡Oh sí! —exclamó finalmente—. ¡El plato fuerte! Verá, tenemos conejo a la parrilla con papas al horno, y tortilla de acelga y verduras como opción vegetariana.
—¿Puedo pedir uno de cada uno? —consulté.
—¡Pero por supuesto! —exclamó emocionado juntando sus manos—. Aproveche de acomodarse, que de inmediato le traigo el pedido.
Antes de decir «Agua va», el señor Loud se perdió entre la muchedumbre que observaba expectante el espectáculo. Lincoln lo siguió con la mirada y se dirigió raudo a su siga, a la vez en que Luan entraba al ruedo en medio del show.
—A nombre de mi familia, quiero sumarme a la felicidad que nos da el tener la oportunidad de tener una visita tan ilustre a nuestro restaurante —me dijo con elegancia mientras yo tomaba asiento—. Y además quiero reiterarle la invitación de la alcaldía para la inspección de los ensayos de la obra de Aniversario esta tarde.
—¡Ah sí! —exclamé recordando el evento—. ¿Cómo va eso?
—¡Excelente! —exclamó la chica radiante—. Este año presentaremos «El rey y yo». Encontré a la pareja perfecta para los papeles protagónicos.
—¿El rey y yo? —consulté con curiosidad—. ¿Es esa obra del rey Yakko y la princesa Violet?
—¡Exacto! —exclamó con euforia—. Realmente te vas a sorprender de la unidad, la complicidad, la emoción que emana del rey Yakko y la princesa Violet. ¡Sin duda te quedarás sin habla!
—¿Y quiénes son esos actores? —le pregunté con interés.
—¡Oh! Pues el rey Yakko lo ví por aquí hace poco —comentó observando hacia el público—. ¿Alguien sabe en dónde está Dennis?
Entre tirones y empujones, salió al centro de la habitación el pobre chico. Se veía con aún más manchas que antes, sumado con marcas de aceite, y el cabello mojado con un líquido pegajoso y de dudosa procedencia. Se veía nervioso ante la presión social de ser el centro de atención con tamaño atuendo.
—Él es Dennis, mi rey Yakko —me lo presentó Luan rodeándolo con un brazo y atrayéndolo a la fuerza sin importarle las manchas ni la suciedad del chico.
—Buenas tardes —dijo quitándose uno de los guantes para extender su mano—. Soy Dennis Chan. Trabajo como investigador en la Universidad de Anasatero.
—Un gusto —respondí estrechando su mano.
—Ella es… la asistente del alcalde —me presentó Luan con una sonrisa nerviosa ocultando que se había olvidado de mi nombre.
—Martita Muñoz —contesté aún con la mano estrechada—. Llevo un tiempo con el alcalde.
—Sí, recuerdo haberla visto en televisión —comentó el chico.
—Por cierto, ¿quién es la princesa Violet? —pregunté finalizando el saludo.
—Es una chica que te sorprenderá —respondió Luan con emoción—. Se llama Yin Chad, y es una coneja rosa que le calzó tan perfectamente el papel que pareciera ser la reencarnación de la princesa Violet.
—Yin… me suena —comenté acariciando mi mentón mientras intentaba hacer memoria—... ¡Ah! ¿La que tiene un local de artes marciales en el Centro Comercial con su hermano?
—Creo que sí —respondió Dennis a la vez que Luan se encogía de hombros—. Al menos eso me han contado.
—El punto es que tienes que ver a este par —intervino Luan con orgullo—. ¡Te estaremos esperando en ATTV esta tarde! —agregó guiñandome un ojo.
—Bueno, hoy me toca hacer muchas cosas —comenté—, pero estaré ahí para ver como va todo.
—¡Excelente! ¡Te prometo que será una obra que no se olvidará en muchísimos siglos! —exclamó la chica alegre mientras celebraba aplaudiendo.
—¡Sale un conejo a la parrilla! —la voz de Lynn junior se oyó estridente en la medida en que salía de entre la muchedumbre con un carrito cargado con un cubreplatos metálico que al destapar sobre la mesa, se vio un plato digno de portada de revista. Era una presa dorada, brillante y jugosa con un puñado de papas horneadas. Sobre ambos había unas cuantas salsas color granate y verde oscuro depositadas cuidadosamente, y a un costado había un par de hojas de menta.
—«Bon appetit» —me dijo Luan con una reverencia al tiempo que se alejaba junto con su hermana.
Me quedé observando el platillo con curiosidad y admiración, al tiempo en que la tensión entre el público aumentaba. No quería sacar un pedazo para no arruinar la imágen tan hermosa que tenía frente a mí. Por mientras, me entretenía con el maravilloso aroma suave que emanaba desde el platillo.
—¡Papá! ¡Esto lo hiciste por Leni! un Lincoln ofuscado recriminaba a su padre en la cocina.
—No entiendo de qué estás hablando —su padre ya tenía su tenida completa de chef con un uniforme blanco y un delantal igual que blanco con el logo de su restaurante estampado al frente. Se encontraba revisando que el horno funcionase y la gran olla con sopa hirviese.
—Hiciste conejo asado —le recriminó su hijo—. Eso podría molestar a los animales antropomórficos herbívoros, especialmente a los conejos.
—Primero —el señor Loud se volteó con el ceño fruncido mientras lo amenazaba con su índice derecho—, es conejo a la parrilla, no asado; y segundo, ante cualquier queja existe la opción vegetariana.
—Papá —insistió Lincoln—, este plato es una ofensa a la ciudad. En el mejor de los casos te van a pedir que lo retires del menú. En el peor, perderemos la organización de la cena de Aniversario y… ¡Hasta nos pueden cerrar el restaurante!
—No exageres —su padre se encogió de hombros antes de retirarse de la cocina.
—Lo hiciste por Leni, ¿verdad? —su hijo lo tomó de un brazo deteniendo su andar.
—¿Qué te hace pensar que lo hice por Leni? —cuestionó su padre volteandose con una mirada de pocos amigos—. ¡Ella ni siquiera está aquí! Y si estuviera, seguro ni siquiera le importaría.
—Sé que lo hiciste porque te desagrada su novio —insistió Lincoln con seriedad—, y buscas alguna forma de demostrarlo. Mal día para hacerlo.
Ambos se quedaron un par de segundos en una lucha de miradas antes de que el señor Loud se soltara de un tirón y abandonara la cocina de una vez. Lincoln suspiró pesadamente. Le mosqueaba que su padre tomara esa actitud, aunque en parte tenía razón: a Leni no le iba a molestar. Sabía que era algo para molestar al novio de su hermana. No tenía idea qué tanto se iría a molestar frente al canibalismo en su menú. Lo que sí sabía, era que esto podía acarrear más de una consecuencia.
—¡Cielos! ¡Ahora sí que estoy pochita! —comenté con el estómago a punto de estallarme.
No podía decir que eran porciones gourmet. ¡Al contrario! La presa de conejo y la tortilla eran porciones generosas. La tortilla en particular me gustó más porque me recordaba la que me hacía mi mamá. Mientras, las hermanas Loud me conversaban sobre diversos temas triviales relativos a la organización que proponían para la cena. Hablaban desde la decoración, el timing, la recepción, el cocktail. ¡Oh cielos! ¡El cocktail! Apenas me quedaba espacio para el postre. Creo que saldré rodando de aquí. Lo peor sería que tendría que probar los aperitivos. El pato debió acompañarme. ¿Les cuento un secreto? No soy muy buena para el alcohol. No quiero terminar emborrachándome en una de mis primeras salidas públicas en solitario.
—De postre tenemos una sorpresa —anunció Luna entrando en escena—. Nuestro pastel de chocolate especialidad de Lynn Loud.
—¡¿Pastel de chocolate?! —exclamé poniéndome de pie y olvidando todo pesar del estómago.
—Espero que puedas disfrutarlo —Luna me sonrió esperanzada.
—De verdad he disfrutado todo lo que me han dado —les dije a todos los presentes regresando a mi asiento—, aunque solo como consejo, les recomiendo que eliminen eso del conejo a la parrilla. Podrían ofender a nuestra princesa Violet.
—¡Oh! ¡No había pensado en eso! —intervino Luan sorprendida.
Mientras, Lincoln, detrás de sus hermanas, anotaba en su libreta mi consejo, con una sonrisa de satisfacción, recordando que recientemente había predicho lo que iba a ocurrir.
Todos conversamos amistosamente mientras esperábamos el postre. Coop, mientras tanto, se encontraba junto al pasillo que llevaba hacia los baños. El chico estaba pasando completamente desapercibido mientras yo era el centro de atención. El chico se encontraba apesadumbrado, taciturno, con los brazos cruzados y la mirada oscurecida. Desde que mencionaron a Dennis nuevamente como rey Yakko, los recuerdos lo golpearon hasta quitarle la respiración.
Ocurrió aquella noche del 2016 en la secundaria de Bootsville. Era un escenario al aire libre a un costado del edificio. Un flamante Dennis cubierto por un traje de seda que le llegaba hasta los tobillos y un sombrero rimbombante color blanco daba cátedra de cómo interpretar al rey Yakko.
—Te amo —una chica rubia que conocía bastante bien le decía a su amigo a centímetros de su rostro.
—De nuevo —Dennis replicó abrazándola con fuerza.
—Te amo —la chica se le acercó aún más, remeciendo la cola de su largo vestido celeste.
—Otra vez —repitió Dennis, esparciendo su aliento sobre la cara de la chica.
—Te amo —repitió la chica con una voz suave que erizaba los pelos.
—Adoro tu voz, tu aliento, tu calor —la voz emotiva del chico replicaba por todo el lugar gracias a los parlantes repartidos—. Quiero que seas mía para siempre.
El beso que Dennis le regaló a Fiona le sacó más de un suspiro entre la audiencia instalada en el césped. Para Coop fue una puñalada que lo llenó de amargura. Tenía ganas de llorar, de huir. Se sentía estúpido al sentir tanto dolor. Se repetía una y otra vez que tan solo se trataba de una tonta obra, y que esa actuación no era más que eso, una actuación. Aunque por otro lado… ¡Se veía tan real! Además, esa tonta leyenda bajo el título de El rey y yo justificaba ese nudo en la garganta. ¿Acaso una vez que bajaran de las tablas Fiona definitivamente le diría adiós? Debía reducir al mínimo esas ideas si no quería terminar armando una escena fuera de las tablas.
—¡Qué romántico! —comentó Millie con emoción instalada justo a su lado.
Coop rodó los ojos manteniendo el silencio. ¿Desde cuando Dennis era tan buen actor? ¡Si él sufría de pánico escénico! Si le salía tan bien el papel era porque estaba más que interesado en Fiona. ¡En su novia!
—¡Vamos! ¡Es solo una obra! Ellos dos están actuando. Es estúpido ponerte celoso por eso —Coop se volteó ante aquellas palabras. Millie lo observaba adivinando lo que estaba pensando.
—Para tí es fácil decirlo —respondió antes de voltear su vista hacia el cielo estrellado.
—Esa tonta leyenda jamás se cumple —insistió Millie—. Además, ¿Dennis con Fiona? Es más fácil que te atropelle un tren.
El chico apretó los puños arrancando un poco del pasto del suelo. No estaba de ánimos para discutir con su hermana. Dejó que los segundos y el momento pasara mientras vaciaba su mente. Esperaba que una vez de regreso a la realidad, el espectáculo hubiera terminado.
Al contrario, tras bajar la vista hacia el escenario, Dennis seguía con su performance. Lo que le congeló el corazón fue ver que en lugar de Fiona, se encontraba una coneja de pelaje rosado que conocía muy bien.
—Eres el único a quien le puedo entregar mi corazón —le decía la coneja mientras aún conservaban el abrazo.
Nuevamente la pareja protagonizó un largo e intrépido beso. Coop no entendía por qué Yin estaba en el escenario. De hecho lo único que podía entender era que estaba a punto de estallar. El entorno desapareció. Una luz solo enfocaba a la pareja bailando al son del Danubio azul. Bailaban abrazados, mirándose directamente a los ojos con dulzura.
—¡Oh, Dennis! —le dijo Yin con suavidad—. Participar en esa obra ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, porque te pude conocer a tí —agregó con una sonrisa.
—No puedo creer la fortuna que tuve al poder encontrarme contigo —respondió Dennis.
—Tú eres millones de veces mejor que ese bueno para nada de Coop —contestó la coneja.
—¿Sabías que él maltrataba gatitos cuando niños? —le dijo Dennis en tono burlesco.
El chico no se dio cuenta sobre en qué momento ingresó a la cocina del restaurante. Respiraba con dificultad. Le dolía la cabeza. No podía pensar con claridad. Casualmente, se topó con Dennis en el lugar. El chico acababa de entrar por la puerta trasera desde el callejón del fondo. Parecía cansado, pero sus sentidos se pusieron en alerta al ver a Coop. Su mirada fiera y sus puños apretados lo tomaron por sorpresa.
—¿Cómo es eso de que estás de nuevo actuando en esa obra? —Coop se acercó con la violencia en su mirada. Dennis no pudo reaccionar, y vio cómo él llegó al lado suyo y lo golpeó con su índice en el pecho.
—¿Cómo es que estás actuando con Yin? —le gritó eufórico.
—No entiendo de qué hablas —contestó su amigo retrocediendo nervioso.
—¿Por qué no me dijiste nada? —insistió Coop molesto siguiéndolo por la cocina.
—N-no lo sé —tartamudeó Dennis nervioso—. Tra-tra-tranquilízate Coop —rogó mientras continuaba retrocediendo.
—¿Acaso quieres algo con ella? —Coop intentó agarrarlo del hombro, pero su amigo se quitó a tiempo—. ¿Por qué de pronto te dió con actuar en el único papel que prometiste que jamás volverías a hacer? ¿Qué demonios quieres? —gritó furibundo.
—Tra-tra-tra-tranquilízate —le rogó nervioso. Su mente se cubrió de temor, incapaz de pensar en algo más.
En su retroceso, Dennis terminó por resbalarse. El chico, al intentar afirmarse a algo, en un acto reflejo se aferró a las perillas de la cocina. Sin darse cuenta, subió las llamas del horno a la temperatura máxima. Por el manoteo, empujó la olla con sopa encima suyo, recibiendo el contenido hirviendo desde la cintura hacia abajo. Afortunadamente, el traje lo salvó de la quemadura. Aún así, sintió el calor abrasante del líquido, además de la caída del líquido propiamente tal, lo que aumentó sus nervios. Afortunadamente, pudo aferrarse lo suficiente a las mesas contiguas para evitar caerse. Gracias a esta hazaña, el chico pudo ponerse de pie de un salto, pero no sería el fin de su suplicio.
Dennis continuó retrocediendo en la medida en que Coop lo seguía con la mirada envuelta en las llamas de la furia. No pudo dar más que un par de pasos antes de notar que el estrecho pasillo estaba cercado por una mesa. Coop lo agarró del cuello de su traje y lo acercó hasta tenerlo a un par de centímetros de su cara.
—Eres un maldito traidor —musitó peligrosamente.
El pobre chico lo observaba muerto de miedo. No entendía lo que estaba sucediendo ni por qué estaba sucediendo. Presentía que Coop se molestaría tras enterarse de lo de la obra, ¡pero este nivel era insano! Solo le rogaba al cielo que Coop se tranquilizara. Solo así él podría tener la voz y el valor de describir lo sucedido. Tal vez así se le quitaría el enojo.
Al contrario de los deseos de Dennis, Coop le lanzó un certero puñetazo directo a la naríz. El golpe fue tan fuerte que se vio obligado a retroceder hasta caer sobre la mesa que había detrás. Justo a su espalda se encontraba el famoso pastel especial Loud de chocolate. Con el empujón terminó desparramandose por el suelo y por parte de la mesa y de los utensilios cercanos. Dennis se tocó la nariz y notó que sangraba profusamente. El chico observó a su amigo con una sorpresa e indignación nunca antes vistos. Coop podría actuar de forma impulsiva, pero de ahí a directamente golpearlo había un mar de diferencia.
Coop no se inmutó ni por un solo segundo. Apenas tuvo la oportunidad, le lanzó un segundo puñetazo con la izquierda, aterrizando debajo de la quijada. El segundo golpe fue tanto o más doloroso que el anterior. Dennis se mordió la lengua y comenzó a sentir un sabor metálico. Mientras aún se recuperaba de la impresión, recibió un tercer puñetazo sobre su ojo derecho. Antes de recibir nuevos golpes, intentó defenderse sujetándolo de los brazos. Comenzó un forcejeo que a cada segundo se volvía más estresante para Dennis.
—¡Mi pastel!
Aquel grito consiguió detener la pelea. Ambos chicos se voltearon hacia la entrada. Un señor Loud con la desesperación en el rostro los observaba atónito mientras se llevaba las manos a la cabeza. Su amado pastel exclusivo se encontraba desparramado por el suelo sin siquiera poder rescatar ni la menor de las migajas.
El caballero no alcanzó a reaccionar cuando un par de pitidos llamaron la atención de los tres. Era el horno que, tras su advertencia, terminó por explotar. Pequeñas bolas de fuego se esparcieron por toda la cocina, iniciando una pequeña fogata que en pocos segundos se convirtió en incendio.
—¡Chicos! ¡Salgan de aquí! ¡Ahora! —les gritó el señor Loud al notar con pavor como el incendio bordeaba peligrosamente un par de cilindros con gas.
No se les tuvo que advertir dos veces. Los tres abandonaron la cocina, y fueron recibidos en el vestíbulo por docenas de pares de ojos que los observaban con curiosidad y preocupación. La explosión del horno se había escuchado en todo el lugar.
—No entiendo por qué me dejé convencer para venir hasta acá. ¡Yo solo quería ver si podía almorzar con Nataniel!
Lola y Lana se dirigían rumbo al restaurante de su padre. Lola convenció a su gemela de ir a ayudar en lo que pudieran en el intervalo del almuerzo. Lana se encontraba reacia a ir. Creía que con tanta ayuda era más que suficiente.
—¡Ay por favor! —contestó su gemela con hastío—. ¡Olvídate de ese sujeto! Definitivamente él no es para tí.
Ambas habían llegado hasta la vereda del frente del local justo a tiempo para ser testigos de la explosión. Los vidrios de la vitrina se hicieron mil pedazos al tiempo en que empezó a emanar humo desde el interior. Esto atrajo la atención de todos los transeúntes y aterró a las gemelas Loud. Ambas chicas se dirigieron raudamente hacia el restaurante.
El interior del lugar era un desastre. Gracias a que Lisa se percató de lo que estaba ocurriendo y de ordenarnos que nos tirásemos al suelo, la desgracia habría sido mucho peor. Afortunadamente, además del susto y del polvo, no habían lesionados. Aunque el lugar estaba manchado por capas gruesas de quemaduras y el despelote era completo, no parecía haber daño en la infraestructura. Mejor no pregunten por la cocina.
De inmediato los hermanos Loud, sumado a todos sus amigos, se encargaron de extinguir el incendio. Lisa se acercó a Dennis, topándose con los golpes y heridas no provenientes de la explosión. Mientras el chico aún se sentía mareado por la adrenalina, su jefa lo interrogaba insistentemente por lo ocurrido. Acercó una silla que se encontraba en aparente buen estado, lo sentó y lo examinó con ojo clínico.
—¡Vaya! Eso sí fue un postre explosivo —comenté poniéndome de pie. Pude oír a Luan a mi lado largarse en un ataque de risa.
—¡Por favor no se vaya! —exclamó el señor Loud reteniéndome de un brazo—. Lamento mucho los inconvenientes, pero por favor. ¡No nos deje!
Mientras, la señora Loud se percató de la presencia de Coop. El chico aún se encontraba sentado en el suelo junto a la puerta de la cocina sujetando su cabeza.
—¿Quién es ese tipo? —le preguntó a Lynn, a quién tomó del brazo justo cuando iba de paso.
—Parece que es ese tipo que violó a Leni —respondió su hija tras observarlo detenidamente.
—¡¿Y qué demonios está haciendo aquí?! —exclamó su madre entre dientes apretando el agarre con el brazo.
—¡No lo sé! —exclamó igual de impresionada—. Es que entró tanta gente hoy que es difícil saberlo.
—Échalo de aquí. ¡Ahora! —le ordenó su madre.
Lynn afirmó con la cabeza vehementemente. Un par de segundos después, Coop era echado puertas afuera entre Lynn y Ronnie. El chico fue lanzado desde la entrada, chocando con su cabeza contra un poste de luz que había justo al frente.
—¡Me han echado de restaurantes mejores! —vociferó el chico de regreso alzando el puño al aire.
Como respuesta, desde el interior le lanzaron un ladrillo que le cayó justo en la cara.
—¡Por favor! ¡No se vaya! ¡No se vaya! —a esta altura del partido, el señor Loud se había aferrado a mis pantalones con una insistencia que era imposible quitárselo. Llegaba a lloriquear esparciendo la vergüenza ajena a un nivel que no esperaba vivir, para terminar limpiando sus mocos en mis pantalones.
—Prometemos arreglar todo el desastre y ofrecer la mejor de las cenas de Aniversario —lloriqueó—. ¡Por favor! ¡Denos una oportunidad!
—¡Señor Loud! ¡Señor Loud! —repliqué intentando zafarme de su agarre—. ¡Este lugar es un desastre! No solo tendrá que repararlo de aquí al viernes. También tendrá que cumplir con una enorme lista de exigencias adicionales que el alcalde me entregó esta mañana. ¡Jamás lo tendrá a tiempo!
Mientras más replicaba, más se aferraba el pobre hombre a mi pierna. Llegó un punto en que comencé a sentir un hormigueo en mi pie.
—¡Está bien! ¡Está bien! ¡Aún tendremos en cuenta este local! —grité cuando dejé de sentir la pierna que me estaban aferrando.
—¿De veras? —el señor Loud detuvo su lloriqueo y me miró con ojos enrojecidos.
—Como dicen por ahí, «Todo tiene solución excepto la muerte» —contesté—, y como aquí nadie se ha muerto, ya le encontraremos solución a lo de la cena.
—¿En serio? —esperanzado, al fin el señor Loud se soltó de mi pierna y se puso de pie.
—Ajá —afirmé con la cabeza—. ¿Qué le parece utilizar el salón de eventos del ayuntamiento? Tenemos amplias cocinas y espacio para cuatro veces más personas que este lugar. Si acepta, lo único que tendrá que hacer es ir y cocinar. ¿Qué le parece?
—¡¿De—de verdad?! —balbuceó emocionado.
—Es la solución más rápida que se me ocurre —contesté—. Necesitamos un lugar mucho más amplio que este para la cena de Aniversario, y no puedo negar que su comida es una delicia única…
No alcancé a terminar la oración cuando el señor Loud me abrazó de forma tan repentina y fuerte que de repente sentí que no podía respirar gracias a que mis pulmones se estaban aplastando.
—Muchas gracias —balbuceó en mi oído al borde del llanto.
—Bueno, bueno —mascullé intentando soltarme—, pero ahora hay que comenzar limpiando un poco todo esto. Además, aún no le entregó la lista de requisitos…
No alcancé a terminar cuando me soltó de golpe.
—¡Familia! —exclamó con alegría atrayendo la atención de todos los presentes—. ¡Tenemos cena de aniversario!
La euforia se desató en todo el lugar. Algunos se abrazaron entre los más cercanos, otros gritaron con ahínco, otros crearon sus propios pasos de bailes improvisados. Hasta Dennis intentó celebrar, pero Lisa lo retuvo inmediatamente. Ella se encontraba revisando sus heridas con equipo de primeros auxilios que quien sabe de dónde habrá sacado. En resumen, a pesar del horror y el desastre, era el mejor momento para celebrar.
Yo saqué un rollo de mi bolsillo mientras observaba a quién entregárselo. Era la lista de requisitos para la cena de Aniversario. Era imperante entregarlo para que todo funcionase a la perfección. Lamentablemente, tras la fiesta desatada, nadie parecía interesado en este tipo de detalles.
—Toma —se lo entregué finalmente a Lincoln, quien casualmente pasó por mi lado. Lo recibió con un repentino desconcierto—. Son los requisitos mínimos para la cena de Aniversario —le expliqué—. Cúmplanlos o la cena se irá al carajo. Me largo de aquí.
El chico se quedó estático con el rollo en la mano mientras veía como yo me retiraba del local en medio de la celebración. Desenrrolló el documento. Era tan ancho como una hoja de oficio, pero tenía más de ciento treinta metros de largo.
—¡Rayos! —comentó para sí mismo ante la enorme lista de exigencias.
¡Patitos! Tenemos varios anuncios importantes que hacerles, así que atentos:
PRIMERO: Valieron la pena los árboles plantados.
SEGUNDO: He revisado algunas definiciones locales del término «pochito», y en algunos países es incluso usado como un insulto en ciertos contextos. Queremos aclarar que aquí usamos la acepción chilena que se refiere a estar satisfecho luego de haber comido demasiado. En ningún momento hemos querido insultar a nadie.
TERCERO: Revisé la última review de Brick, y, aunque no le suelo responder puesto que contesta de forma anónima pero también sé que él sabe lo feliz que me hacen sus reviews y, considerando que Polidrama es una comedia basada en un festival de ships a diestra y siniestra… ¿WTF con ese ship? ¿Por qué me shipeas con Coop? ¡Eso es del diablo!
CUARTO: ¡Estamos de aniversario! La Editorial cumple dos años y desde el vamos estamos en modo de celebración. Esta semana que comienza prácticamente ahora es la más importante de todo el mes aniversario, así que atentos a nuestro trabajo. Por lo pronto tenemos confirmado un artículo en nuestro blog con los secretos del pato, y otro anuncio que merece su propio párrafo a continuación… ¡Atentos a nuestras redes sociales!
QUINTO: El 15 de Marzo en particular celebramos nuestro aniversario. Ese día se estrenó «Amor Prohibido», nuestro primer fanfiction, dando inicio a esta aventura patotástica. La fiesta será en un nuevo Cuento de Polidrama, a estrenarse ese día a las 22 horas (hora de Chile). ¡Atentos a nuestra publicación! Están todos invitados a esta fiesta.
SEXTO: Otra fiesta importante dentro del Patoverso se hará el próximo sábado. ¡Polidrama cumple un año! Los invitamos a la fiesta y la emoción que tendremos dentro de esta historia. ¡Están todos invitados! ¡No se lo pierdan!
SÉPTIMO: ¡Síganos en nuestras redes sociales! Estamos en Facebook, Twitter e Instagram. Además publicamos este fic y todas nuestras historias en FFN, Wattpad y AO3. También tenemos un canal en Youtube, pero no lo hemos usado mucho por ahora.
