Polidrama - Capítulo 51

-No puede ser, no puede ser. ¡No puede ser!

Franco se paseaba por la sala de su departamento como un maniático. La desesperación le escurría por cada poro de su cuerpo. Se apretaba la cabeza con sus dos manos sintiendo un peso emocional que amenazaba con arrancarle los ojos de las órbitas. Se paseaba de un extremo al otro del lugar milagrosamente sin golpearse con la mesita de centro. Max lo seguía con la mirada. Se encontraba relajado bebiendo una cerveza a sus anchas sobre el sofá. Tenía ambas piernas sobre la mesita de centro mientras lentamente bebía de su botella.

-¡Pero tranquilo! -exclamó-. No entiendo por qué te pones así. ¡Si ella te besó! ¡Eso es bueno! ¿O no?

Repentinamente Franco se detuvo. Se volteó a su amigo regalándole una mirada del terror.

-Ella me besó -soltó-. ¡Ella me besó! ¡No puedo creerlo! -exclamó.

-¿Entonces? ¿Por qué no vamos al bar de siempre a celebrarlo? -propuso su amigo.

-Es que -balbuceó Franco regresando su vista al suelo-... No puedo creerlo. Cada vez que me pasa algo bueno, siempre o despierto, o me lo quitan, o sucede algo que lo arruina. ¡No estoy destinado a estos milagros!

-¡Tonterías! -Max se puso de pie-. Ella te besó porque tú la estás enamorando. Tú, con tu personalidad, tus defectos, virtudes y esfuerzo, la estás conquistando. ¡¿Cómo lo haces campeón?! Yo ya quisiera lo mismo con Leni. Lo único que he conseguido es que un lobo gigante casi me coma y terminar bañado en sidra.

-No -contestó el chico nervioso-... no puede ser.

-Pero es verdad -contestó su amigo-. Ahora más que nunca te debes atrever. ¡La tienes ahí! ¡Se está muriendo por tí! ¡Es tu gran oportunidad!

Franco se volteó a su amigo y respondió atemorizado:

-Lo voy a arruinar.

-Relájate -su amigo se le acercó-. Lo estás haciendo excelente. Solo sigue haciendo lo que estás haciendo y en un dos por tres ella va a ser solo tuya.

-Pero es que luego del beso ella siguió como si aquello jamás hubiera ocurrido -contestó Franco apesadumbrado-. Temo que simplemente está confundida y me está utilizando.

-Bueno, no lo sabremos si no lo intentas -Max lo rodeó con su brazo sobre el hombro y le sonrió-. El que no se atreve no cruza el río.

Franco lo observó detenidamente. La mirada confiada de su amigo le regaló por primera vez desde que había pisado su departamento aquella tarde un poco de tranquilidad.

-¿Tú crees? -preguntó.

-¡Tienes que por lo menos intentarlo! -respondió alzando su botella-. Y si es necesario meterte en esa relación poliamorosa, ¿en qué topamos? Así cuando estés adentro me echas una mano -agregó guiñandole un ojo.

La sonrisa de Franco fue suficiente respuesta.

-Entonces, ¿vamos a celebrar? Yo invito a las caguamas -le propuso su amigo con entusiasmo.

-Vamos -Franco afirmó con la cabeza.

-Así me das algunos consejos para lograr pasar a primera base con Leni como tú con Millie -agregó Max mientras buscaban sus chaquetas para salir.

Mientras nuestro par se dirigía al bar de siempre, la fiesta de Emilie continuaba con la algarabía que solo una celebración a todo trapo te puede dar. Había baile, payasos-meseros, comida a destajo, vida, algarabía, alegría. La piscina de pelotas estaba siempre llena a pesar de que alguien se había orinado. Los más felices eran los padres, quienes aprovechaban la algarabía para tener su propio rincón de chismes.

De toda la fiesta, Emilie se había apartado hacia una banca junto a una ventana que daba a un pequeño patio trasero. Desde allí se podía escuchar los bajos de los parlantes que habían en el salón. Estaba conversando con Millie de un tema que le venía preocupando a la niña desde hace un tiempo. Era algo que desde hace mucho esperaba conversar con alguien, y luego de pasar gran parte de la tarde junto a Millie, se atrevió a pedirle un tiempo a solas para afrontarlo.

-¿Mis padres siempre han sido así? -le preguntó la niña.

-Desde que tengo memoria, sí -contestó Millie observando a los susodichos por el rabillo del ojo. Ambos se encontraban juntos observando todo desde el rincón opuesto.

-Es que no me gusta que se peleen -confesó agitando la bebida que tenía en su vaso desechable-. Ellos gritan mucho y me hacen sentir mal.

-Es difícil que ellos cambien a estas alturas -contestó Millie observando a la niña con tristeza-. Creo que lo mejor sería que se separaran.

-¿Que se separaran? -Emilie la observó con los ojos abiertos como dos enormes bolas.

-Separados se verían menos y pelearían menor -contestó Millie-, y estarías mejor que ahora.

-¿Y no hay alguna forma de que ellos dejen de pelear? -le preguntó la niña con tono esperanzado.

-No lo creo -contestó la chica.

Al verla agachar la mirada, optó por abrazarla. La apretó con fuerza y cariño entre sus brazos. Pudo sentir la calidez y la fragilidad de la niña. Aquel sentimiento le evocaba una sensación de cariño maternal que le costaba creer que tenía. Era precisamente eso lo que le regalaba la calma y la felicidad que tanto necesitaba en su vida. La simpleza y la creatividad de la niña la ayudaba a escapar de la maldad y las complicaciones en que muchas veces los adultos terminan entrampados por culpa de sus propias reglas muchas veces absurdas.

Millie quería mucho a Emilie. No quería que estuviera mal. No quería que le hicieran daño, ni mucho menos que ese daño proviniera del núcleo de su familia, de quienes debían protegerla más que nadie. Estaba entrampada en un problema por el amor más puro que podía sentir. ¿Cómo protegerla de sus propios padres?

Emilie se sintió feliz y segura desde el comienzo del abrazo. Sonrió por lo bajo mientras se olvidaba de todos los pesares. Ella tenía la certeza de que a pesar de lo que ocurriese con su familia, siempre podría contar con Millie. Para ella, era como una hermana mayor, o por qué no, como una segunda madre.

-Todo estará bien -le susurró Millie al oído.

El abrazo se volvió más fuerte para la niña.

-Gracias Millie -respondió la niña cuando finalizó el abrazo. Tenía una sonrisa radiante y contagiosa-. Sea lo que sea que pase con mis padres, mientras estés conmigo estaré bien -agregó tomándola de las manos.

-Awwwwn -Millie se enterneció ante el comentario. De inmediato le regaló un segundo abrazo que la niña recibió con total alegría.

-Solo hay una cosa que me preocupa -tras un par de minutos, el momento había terminado con el abrazo-. ¿Qué pasará con Dennis?

-Él estará bien -contestó Millie-. Dennis ya es adulto. Sabe lo que hace.

-Sí, pero también son sus padres -insistió Emilie-. También debe sentirse mal por todo esto.

Tras un corto silencio, la niña agregó.

-¿Cómo era Dennis cuando niño?

Aquella pregunta tomó por sorpresa a Millie, quien se preguntaba cómo llegaron tan repentinamente a ese tema.

-No era muy diferente a lo que es ahora -contestó haciendo memoria-. Se la pasaba con Coop metiéndose en problemas. Más bien era Coop quien lo metía en problemas. Dennis lo ayudaba a evitarse problemas. Él era el listo del par.

-¿Y nuestros padres en ese tiempo peleaban mucho? -volvió a preguntar la niña.

Millie afirmó con la cabeza. La impresión no se esperó para dejarse caer en el rostro de la niña.

-Dennis se la pasaba en mi casa por lo mismo -respondió-. Estaba todo el día con Coop jugando videojuegos o recorriendo el barrio en busca de problemas.

-¿Y tenía alguna novia? -volvió a preguntar la niña.

-¿Qué? ¡No! -exclamó Millie siendo nuevamente atrapada por la pregunta.

-Es que no lo sé, él es muy… extraño -respondió Emilie pensativa.

Millie arqueó una ceja mientras la escuchaba con intriga.

-Se la pasa todo el día trabajando o en casa encerrado en su cuarto haciendo quién sabe qué -le explicó-. Siempre ha sido muy… ehm… ¿tímido? O que es muy encerrado en sí mismo. Como si ocultara algo triste o malo que le pasó. Creo que es por lo de nuestros padres.

La explicación de la niña dejó sin palabras a Millie. La chica pensaba a mil por hora meditando sus palabras mientras a su vez buscaba alguna respuesta. La verdad jamás le ha prestado suficiente atención al chico como para confirmar o desmentir aquella explicación. Podía tener razón, pero… ¿Dennis triste? Era difícil que se desahogase con los amigos que tenía. Lorn y Harley eran un par de idiotas, mientras que de Coop era mejor ni hablar. Eso sí lo dejaba en un estado de aislación que Emilie parecía notar.

-Bueno, la cosa no es tan así -intentó explicarle Millie-. O sea Dennis siempre ha sido más introvertido que sus amigos pero no creo que sea tristeza o algo así. Cada persona es como es, y si Dennis es así, es porque es así, su personalidad es así. No creo que haya algo oculto o que ande mal en él.

-Pero si él se ponía triste de niño cuando nuestros padres peleaban, y así se quedó hasta ahora, ¿no crees que eso haya influido en que se haya vuelto así? -volvió a preguntar la niña.

Realmente era muy lista. Millie prácticamente se había quedado sin respuestas. En realidad no conocía lo suficiente a Dennis como para responder, y eso le avergonzaba. Ella lo conocía desde que tenía memoria. Sus primeros recuerdos eran de cuando él correteaba por su casa antes de tan siquiera ingresar al jardín de niños. ¿Cómo era posible que de toda una vida no supiera nada de él? Hasta entonces no le importaba realmente, hasta ahora.

-Es probable -contestó finalmente.

-Yo no quiero terminar así -agregó Emilie-. No quiero seguir viendo a mis padres pelear por el resto de mi vida.

-No te preocupes -Millie nuevamente la abrazó-. Tú eres muy diferente a tu hermano. Tú eres fuerte. Saldrás adelante.

-Gracias Millie -contestó la niña-. Eres la mejor.

Apenas habían finalizado el abrazo, oyeron pasos presurosos acercándose a ellos.

-¡Emilie! -se oyó la voz de Lily-. ¡Ahí estás! Te he estado buscando en todos lados. Lira quiere probar el proyector holográfico. Nunca lo ha visto encendido.

-¿Y no que había visto el de Lisa? -preguntó Emilie.

-No exactamente -contestó la niña.

-Bueno, es momento de que vayas a divertirte -le dijo Millie-. Yo por mi parte me iré cuando Yang se aburra.

-Por cierto, muchas gracias por el regalo, señorita Millie -contestó Lily con amabilidad-. Con el regalo de Emilie podremos presentarnos en el Festival de Aniversario del fin de semana con mayor tranquilidad.

-No se preocupen, niñas -contestó Millie-. Lo importante es que ahora el proyector es de ustedes y pueden utilizarlo en las presentaciones que quieran.

-Muchas gracias -agregó Lily.

-Por cierto -intervino Emilie colocándose de pie-. ¿Has visto a Dennis?

-¡Ah sí! -exclamó Lily-. Se acaba de ir con la Maestra Yin.

-¿Cómo? -se le escapó la pregunta a Millie.

-O sea, la Maestra Yin le enseña Woo Foo a mi hermana Lynn -le explicó Lily-. Solo la conozco de vista. Es una coneja rosada muy alta y delgada. Se encontró con Dennis y se lo llevó de allí de un brazo luego de conversar quién sabe qué -agregó encogiéndose de hombros.

Efectivamente, Yin había llegado a la fiesta de cumpleaños de Emilie precisamente para ir a buscar a Dennis. Tras salir del hospital, llamó a su hermano para acallar cualquier preocupación. Posteriormente, se dirigió al canal a ensayar lo de la obra. Sentía cierta preocupación puesto que además de trabajar, durante la tarde debía presentarse en ATTV para los ensayos finales de la obra. Estaban a tres días de la presentación y aún faltaba mucho. Grande fue su sorpresa cuando llegó allá y Luan le informó que ya la había reemplazado precisamente por no haberse presentado ese día. Lo más impactante fue que Dennis tampoco llegó, por lo que también fue reemplazado. La mirada de sorna de Lola junto con triunfante de Carl fueron motivante suficiente para no rendirse ante aquella afronta.

Tras lograr toparse con Dennis en la fiesta, le explicó la situación. El chico no parecía mayormente concentrado -o tan siquiera interesado- por la situación. Por su parte, la coneja no aceptó un no por respuesta, y se llevó al chico casi a la fuerza de allí. Dennis por su parte, se dejó llevar principalmente por la paz del momento. En todo caso no se encontraba muy concentrado en la fiesta de su hermana, y esperaba que este cambio de aire le diera suficiente iluminación mental.

-Entonces quieres tu papel de regreso, ¿eh?

Luan se encontraba jugueteando con una flor de plástico instalada en su escritorio. Su oficina era de tamaño medio con las paredes tapizadas de retratos, placas conmemorativas y diplomas. Su escritorio era de un roble desgastado con una capa de vidrio sobre la madera. Su asiento era tan cómodo que cualquiera podría quedarse dormido en él de tan solo mirarlo. Era de un cuero que ya le estaban saliendo grietas. Su respaldo inmenso y abultado lograba alcanzar el techo.

-Por supuesto que sí -contestó Yin decidida dejándose caer con sus dos palmas sobre el escritorio.

Al lado de la exagerada silla de Luan se encontraba Benny observando todo con curiosidad. El chico se encontraba con los ojos bien abiertos y las manos tras su espalda. Junto a Yin se encontraba Dennis observando todo con cierto desgano. A un costado se encontraba una Lola igual de molesta que la coneja junto con un Carl cargado de hastío.

-Bien -contestó Luan pensativa-. Acepto.

-¡¿Qué?! -saltó Lola furiosa-. ¿Cómo se te ocurre quitarme el papel de la princesa Violet después de recién dármelo?

-Seamos honestos -contestó su hermana con tranquilidad-. Tú no has podido alcanzar la sutil astucia de la esencia de la princesa Violeta. Tal vez lo logres algún día, pero dudo que puedas en dos días. Además tu noviecito actúa peor que una piedra.

-¡¿Qué?! -gritó ahogándose en su furia mientras que el chico fue impactado por la sorpresa tras ser mencionado.

-La verdad ustedes dos han sido la mejor pareja protagónica que he visto para El rey y yo -continuó Luan encogiéndose de hombros mientras se dirigía a Yin y a Dennis-. En el fondo lamentaba mucho perderlos, pero a la vez comprendí que ustedes dos no son más que dos seres mortales atrapados en sus vidas mundanas. Estos dos últimos días son increíblemente intensos y no debo obligarlos a soportarlos. Es por eso que decidí no insistirles. ¿Cierto Benny? -agregó volteándose hacia su esposo.

El chico asintió con la cabeza mientras le regalaba una sonrisa.

-¿Entonces nos regresará nuestros papeles? -le preguntó Yin ilusionada.

-Con una condición -Luan dejó la flor de plástico sobre su escritorio mientras alzaba su índice derecho en medio de todos los presentes.

La noche cayó sobre la ciudad de Anasatero. El noticiero central era conducido por una cebra que informaba de la primicia del momento:

-El empresario local, Herman Garamond, fue dejado en libertad hace aproximadamente una hora. La libertad fue ejecutada gracias al indulto aplicado por el alcalde, don Patito Torres. Tras ser interrogado, el alcalde confesó que tras sopesar los pros y los contras, tomó la mejor decisión para la ciudad. Por otro lado, el señor Garamond se mostró agradecido con el alcalde y con todos quienes lo han apoyado en su proceso de liberación. Escuchemos sus palabras.

La señal televisiva de ATTV mostró a un Herman iluminado por los focos mientras iba saliendo de un edificio oscuro rodeado de gente que no lo dejaba caminar.

-Hoy ha ganado la justicia -dijo con suficiencia-. En una ciudad en donde el racismo contra los animales antropomórficos aún siguen siendo menospreciados, aquellos humanos repulsivos intentaron hacerme caer a mí, el animal antropomórfico que más alto ha llegado. A esos racistas les asusta que yo les haga competencia. Solo quieren ellos ser los señores y nosotros los esclavos. Su ataque no les resultó esta vez. ¡No señor! -agregó alzando el puño con fuerza-. Le quiero agradecer al señor alcalde por comprender la situación y no dejarse amedrentar por esos racistas. Él, utilizando sus atribuciones, fue capaz de doblarle la mano a la discriminación, en su ya larguísima cruzada por construir una ciudad libre de las horribles ataduras del pasado que tanto daño nos han hecho.

Tras aquel discurso, la lluvia de aplausos no se hizo esperar. Gritos de júbilo, palmadas en la espalda, manos estrechadas, todo lo recibía la hormiga con una sonrisa de antena a antena.

-Emocionantes palabras -comentó la presentadora en el estudio del noticiero mientras ordenaba unos papeles-. Vamos con otras informaciones.

Aquella noche, Herman Garamond ingresó por la puerta ancha a su canal de televisión, siendo aplaudido por todos los trabajadores de su canal. Tras cruzar por el hall, se encontró cara a cara con Fiona Manson. La chica no podía creer lo que estaba presenciando. Apenas podía respirar mientras que su boca aterrorizada se abría más y más. El rostro de impresión de Lina era más que evidente. La perrita se encontraba al lado de su amiga, atenta a cualquier movimiento extraño por parte de la hormiga.

-¡Fiona! ¡Querida! -exclamó Herman alegre-. Me da un gusto tremendo volver a verte.

La chica no fue capaz de responderle.

-Quiero felicitarte por tu trabajo -Herman le sonrió-. Tu labor periodística sigue siendo tan impecable como hace cuatro años. ¡De verdad que tus dotes detectivescas son más que valoradas en el canal! Me pillaste en tiempo récord -agregó tras lanzar una larga risotada-. ¡Sin resentimiento! -agregó animado-. En fin, te quiero mañana a primera hora en el canal. ¡Hay mucho por hacer!

A pesar de que la hormiga se fue sin esperar respuesta, ambas chicas no daban cabida a lo que acababan de presenciar.

Aquella noche el alcalde se quedó en su oficina hasta tarde. Las luces medias del lugar le regalaban un ambiente lúgubre. El pato se quedó estático observando el ventanal a través de la ciudad. Sabía que tras su decisión, perdería la confianza de sus ciudadanos que tantos años le había costado construir. Suspiró pesadamente envuelto en la penumbra.


Patitos! Es mi obligación informarles que Polidrama entrará en hiatus indefinido. Estas son las razones:

1 La autora está en modo: preparar la defensa de su propuesta de tesis doctoral más el examen de calificación.

2 Queremos hacer la primera revisión de varios capítulos de este fic. Hasta el momento, los 30 primeros capítulos se encuentran revisados. Queremos llegar hasta el 50 por lo menos.

3 A la autora le dió pterigión en los ojos. Si no sabe qué es eso, pues búsquelo en google. Por nuestra parte, podemos decirles que aún no ha llegado a la córnea, mientras que ella ha iniciado su tratamiento médico. Solo el tiempo dirá si aumenta o no. En el peor de los casos, el pterigión llegará a la córnea dejándola ciega hasta que una operación la ayude. Por lo pronto ella está bien y puede ver bien. Solo el tiempo nos dirá el futuro.

Esta información la entregamos debido a que sus eventuales consecuencias podrían implicar un hiatus aún más largo del que esperamos. Ustedes como lectores deben estar al tanto de lo que pueden esperar de este fic.

4 Le debemos a la autora las vacaciones de verano y creo que la falta de estas la está afectando. O sea ¡Sólo vean esto! Actualizando a la una de la mañana. Eso es cansancio puro.

Si quieren funarla por ello no los culpo. Yo sería el primero en hacerlo. O sea, ¿quién le manda a buscar trabajo mientras está trabajando en su tesis doctoral? ¡Ni siquiera lo necesita! ¡Quemenla con fuego! Y encima quedándose ciega… ¿Por qué no le aprende al Brick? ¿eh? Él sí puede actualizar sus fics estando ciego.

Pero hablando en serio, prometemos regresar lo más pronto posible. Estimamos que ese más pronto posible sea entre mediados y fines de junio. Hasta entonces un abrazo patotástico y no nos olviden.

Con amor, patito.