Capítulo dedicado a Brick88 y a RegularBluejay-rz, nuestros invitados mencionados hoy. ¡Visiten el universo de RegularBluejay-rz (Yin Yang Fop), una saga de cómics disponibles en Devianart (búsquenlo como RegularBluejay-girl).
Polidrama - Capítulo 54
-¡Ayuda!
Aquella mañana el alcalde se encaminaba como de costumbre hacia su oficina en el ayuntamiento. Estaba atravesando la explanada de la entrada del edificio cuando un grupo de personas lo rodearon tomándolo por sorpresa. Querían demostrarle de manera física todo su agradecimiento por la liberación de uno de los delincuentes más abucheados de las últimas horas. Eran como unas cien personas armadas con puños, garras, palos, letreros, bastones, entre otros. Gritaban a coro un único mensaje:
-¡Que se vaya el patito!
Varios lanzaban fuertes improperios que no puedo repetir por el rating de este fanfiction. El patito retrocedió asustado al notar que aquel grupo le cerraba el paso. Más de alguno golpeaba la palma de una de sus manos con el puño cerrado de la otra mano. Otros agitaban unas cadenas metálicas con vehemencia.
-¿Una ayudita por aquí? -balbuceó aterrado.
Alcanzó a esquivar las primeras patadas de los más impacientes por regalarle una golpiza. No había absolutamente nadie dispuesto a defender al patito. La muchedumbre terminó por rodearlo completamente, cubriéndolo con la sombra del terror. El coro multitudinario atravesaba con furia sus pobres orejitas. El patito llegó a temblar de miedo, convencido de que no tenía salvación.
-¡Martita ayuda! -gritó desesperado-. ¡Deja de estar narrando y sálvame! ¡Que me van a hacer pato molido!
Un oso tomó la delantera. Lanzó su enorme garra dispuesto a rebanar al pato. Justo en ese instante, una barra azul lo golpeó en la cabeza con tal fuerza que terminó noqueado en el suelo. Antes de que cualquiera se percatara tan siquiera de lo que estaba ocurriendo, la barra azul se cruzó entre medio, empujándolos hacia un costado. Rápidamente, se formó una salida que el pato ni tonto aprovechó. Apareció una segunda barra azul que ayudó a empujar a todos hacia lados opuestos, formando una vía de escape para el pato.
Varios cayeron al suelo. Otros fueron arrastrados unos cuantos metros. Los gritos no se hicieron esperar. Las barras desaparecieron, encogiéndose hasta convertirse en un par de lápices que terminaron en mis manos. Eran dos lápices de pasta color azul marca Bic. Mientras el pato se ocultaba detrás mío, yo me quedé armada con un lápiz en cada mano y en pose de batalla. Tenía mi pie derecho delante del izquierdo de manera desafiante. Frente a mí quedó mi puño derecho, empuñando uno de los lápices cuya punta tapada apuntaba hacia la izquierda. Mientras, mi brazo izquierdo pasaba por sobre mi cabeza hacia adelante empuñando el otro lápiz con su punta tapada mirando hacia abajo.
-Nadie se acercará al pato -anuncié con voz decidida y mirada amenazante.
Fue poco el caso que me hizo la muchedumbre. Varios se aproximaron raudos reduciendo la distancia con nosotros. Agité mi lápiz derecho lanzando un latigazo. De su punta surgió una cuerda larga y brillante hecha de luz azul. El látigo golpeó el piso de cemento sacando chispas azules. Aquello fue más que suficiente para detener a la mayoría de los manifestantes, quienes se detuvieron en seco a centímetros del impacto. Todos me observaron entre impresionados y asustados.
De la nada, un canguro se aproximó de forma violenta. Se lanzó en un salto de más de diez metros, dispuesto a caernos encima. Cuando estaba próximo a la caída, agité mi lápiz izquierdo. De dicho lápiz, surgió un segundo látigo que atrapó al canguro en el aire. El marsupial se quedó colgado durante unos cuantos segundos, para sorpresa de todos. Desde la derecha, una pandilla de motociclistas se preparaba para embestir con todas sus fuerzas. Armados con cadenas y palos de fierro, estaban dispuestos a atacar en masa. Fue en ese momento en que aproveché mi oportunidad. Les lancé al canguro moviendo mi lápiz. El látigo azul desapareció en el momento en que el marsupial fue disparado contra la pandilla, terminando todos derribados.
Algunos que se encontraban en la delantera perdieron el miedo y comenzaron a cerrar el círculo. Mi lápiz derecho volvió a crecer y la barra azul me ayudó a alejarlos.
-¡Atrás! -exclamé.
-Martita, deja de lucirte y vamos ahuecando el ala -gimoteó el patito.
Lentamente, ambos fuimos retrocediendo, mientras que con la barra de mi lápiz derecho mantenía alejada a la multitud y con mi lápiz izquierdo alejaba a quienes se atrevían a lanzar un ataque sorpresa. Fueron segundos tensos, en donde el menor movimiento en falso podría costarnos caro. A paso lento pero seguro, fuimos retrocediendo hacia la entrada del edificio.
-¡Vaya! ¡Estuvo cerca!
El patito finalmente pudo descansar en el asiento de su escritorio, seguro en su oficina.
-No creí que fuera necesario ocuparlos -comenté observando mis dos lápices.
-Sabes que el poder de los lápices Bics son tu mecanismo de defensa para emergencias -comentó el pato-. ¡Y esto era una emergencia!
-Bueno, la emergencia no hubiera sucedido si no te hubieras metido en problemas -lancé mientras guardaba mis lápices en su respectivo bolsillo de mi pantalón.
-Sabes perfectamente por qué está sucediendo esto -respondió el pato con seriedad-. ¡Estos idiotas no saben de lo que los estoy salvando! -alegó molesto saltando sobre su escritorio.
-¿Sabes lo que podría ayudarnos en un momento como este? -le dije con emoción.
-¿Algo que no sea decirle a Millie que es un personaje guardián? -respondió el pato alzando una ceja.
-¿Por qué no? -insistí-. Su trabajo es precisamente protegerte.
-No, su trabajo es protegerte a tí -respondió el pato apuntándome con su alita mientras saltaba de regreso a su asiento.
-Bueno, protegernos a ambos -acote cruzándome de brazos-. A fin de cuentas el Patoverso depende de los dos.
El pato suspiró pesadamente mientras se mecía sobre su silla.
-No quiero discutir ese asunto -zanjó-. Millie está fuera del juego.
De improviso se reincorporó y comenzó a revisar los papeles repartidos sobre su escritorio.
-¿Qué es lo que tenemos por aquí? -musitó-. ¡Oh! ¡Esto es increíble!
-¿Qué cosa? -me acerqué a su escritorio con interés.
-¡Brick está ofreciendo un supermercado del fin del mundo! -exclamó revisando una hoja-. Tienen peluches con nuestros personajes favoritos, copias del Amnesialeto, algodón de azúcar y viajes en el tiempo -leyó con atención.
-See -respondí-, pero esa oferta es para el universo de Amor Prohibido.
-Que pertenece al mismo metaverso que Anasatero -el pato me observó seriamente bajando la hoja-. Quiero una sucursal del supermercado del fin del mundo aquí en Anasatero ¡Ahora! -ordenó golpeando su alita autoritaria sobre el escritorio.
-Pero, aún no tenemos nexos con otros metaversos -alegué-, digo, ni siquiera sé cómo se llama oficialmente el metaverso de Brick -agregué encogiéndome de hombros.
-Un metaverso no necesita tener nombre oficial -aclaró el pato balanceándose en su asiento-, además nos servirá para tener buenas relaciones con metaversos vecinos.
-¿Y no necesitaremos a Jacob para salir de aquí? -le pregunté-. Desde que regresó a su universo se la ha pasado perdiendo el tiempo.
-Usa tus lápices para crear un portal -me permitió el pato-, además, para esta hora, Jacob debe estar esperando cortarte la cabeza -agregó observando su reloj de muñeca-. ¡Ah! ¡Y aprovechando que te vas de viaje interdimensional! Ubica a Yannel Bonnie para que pueda darse una vuelta por Anasatero.
-¿Quién? -aquella invitación me tomó por sorpresa.
-¡A Yannel poh! -insistió el pato aleteando como loco-. Recuerda que la invitamos hace un par de meses al Patoverso. ¡Tenemos que crear contacto con su metaverso!
-¡Pero ese metaverso ni siquiera es un metaverso de fanfictions! -alegué-, además, no es que tenga tanto contacto con Krys como con Brick -agregué con nerviosismo juntando mis índices-, además de que dudo que quiera involucrarse con el Patoverso luego de la fama norteña que nos estamos ganando afuera.
-Excusas, excusas, excusas -repitió balanceándose sobre su asiento-. Sé que Yannel es una persona comprensiva, dulce, maravillosa, atenta, servicial, bondadosa, bella, hermosa, sensual…
-¡Pato! -exclamé regresándolo a la Tierra.
-Y aquí en el Patoverso la recibiremos con los brazos abiertos -zanjó-. Además, te servirá para fortalecer las relaciones entre el Patoverso y otros metaversos cercanos.
-Solo te importa tener una cita con ella, ¿no? -acote con seriedad.
-¿Y quién no querría? -el patito se encogió de hombros antes de esconderse tras unos papeles-. Además, a esos conejos de YinYangFop-verse les hace falta un padrastro de verdad ahora que el panda se fue a la chingada.
-Pato, sabes perfectamente lo que podría ocurrir si se mezclan los canales de forma indebida -le advertí con seriedad.
-Lo sé -el patito tiró las hojas-, pero Star Butterfly nos enseñó que no existen barreras para el amor verdadero -agregó con heroísmo saltando sobre el escritorio.
-Sabes que Star no es el mejor ejemplo para estas cosas, ¿no? -comenté cruzándome de brazos.
-¡Sólo tráeme a Yannel! -alegó molesto aleteando con sus alitas.
-¡Pato! -repliqué molesta-. ¿Acaso no te das cuenta lo que está ocurriendo? Aquí en Anasatero te tienen con la soga al cuello por culpa de Herman, en el universo de al lado está a punto de ser destruído por culpa del Oscuro Mañana, Jacob no tiene idea de qué hacer con su vida, me funaron dos veces por culpa de Amor Mortal, ¿y a tí solo te importa tu fetiche del momento? -terminé gritándole irritada.
-¡Un momento! -el pato saltó sobre el escritorio con el ceño fruncido-. Solo existen tres cosas que me importan en mi vida: el Patoverso, esclavizarte y el amor de Yannel. El Patoverso estará bien y tú sigues aquí, así que lo único que queda por hacer es que muevas ese trasero y me traigas a mi futura esposa.
-Eres increíble -mascullé apretando los puños-. El día en que Yannel se entere de la clase de pato que eres tú, saldrá corriendo.
-No si antes lee Amor Mortal -respondió con sorna.
Estaba a punto de contestar, cuando de la nada apareció la señorita Mushroom flotando entre nosotros, interrumpiendo nuestra amable conversación.
-¡Chicos! ¡Esto es grave! ¡Es gravísimo! -alegó aleteando con sus brazos y piernas totalmente alterada.
-¡¿Ahora qué ocurre?! -alegó el pato aún molesto.
-¡M.A.N.O.S.! -exclamó la hada enrostrándole un afiche en la cara al pato al punto de cubrirle completamente el rostro.
-¡¿Qué demonios?! -el alcalde se arrancó el afiche de la cara para observarlo detenidamente.
Me aproximé por detrás para verlo de reojo. Era una palma abierta hecha con modelado tridimensional. Era color rojo oscuro con unas cuantas líneas negras serpenteando a lo largo de su superficie. Sobre el dibujo, había un título que decía " S" con letra de tipo Comic Sans.
-¿Qué es esto? -preguntó el pato con el ceño fruncido.
-¡Es la peor organización terrorista del mundo! -exclamó aterrada-. ¡Y ya llegaron a Anasatero!
-¡¿Qué?! -la rabia del momento terminó atorada en la garganta ante la sorpresa del pato y mía.
-Ellos llegan como un grupo de autoayuda a una ciudad para lavarle el cerebro a las personas -explicó-. Por un lado les destruye la psiquis dejándolos peor de lo que estaban. ¿Saben lo que significa esto? ¡La destrucción completa del interior! Y con eso dile adiós a la sociedad. Gente matándose a diestra y siniestra y matando a cualquiera a su alrededor. ¿Y saben qué es lo peor? A los más influenciables terminan por reclutarlos para crímenes horrendos. ¡No pueden dejar que ellos se salgan con la suya en Anasatero! ¡No pueden!
Tras su relato el silencio reinó en la oficina. El pato y yo nos miramos entre nosotros para luego clavar nuestra vista en la hada. Personalmente, no tenía ni la menor idea sobre cómo reaccionar. ¿Qué era lo que exactamente iba a pasar?
-¿Qué? -volvimos a preguntar confundidos.
-No entendieron nada, ¿verdad? -contestó la hada con frustración.
El pato y yo negamos con la cabeza.
-Bien -la hada se apretó la nariz con su mano izquierda, soltando toda su frustración-. Imaginen a una persona equis que… llamémosla Jaimito. ¿Okey?
-Okey -respondimos el pato y yo afirmando con la cabeza.
-Pues imaginen que Jaimito está triste. Está en un trabajo que no lo valora, gana poco dinero, jamás ha encontrado el amor, no tiene amigos, se siente varado en la vida, entonces, ¿qué hace?
El pato y yo nos encogimos de hombros.
-A: podría ir a un psicólogo -contestó con orgullo-. Allí puedo ayudarlo gracias al plan del ayuntamiento para darle atención médica gratuita. Jaimito se sentirá mejor y con el tiempo comprenderá el valor que tiene en su vida. Finalmente se sentirá conforme con su realidad y comprenderá la importancia de su lugar en el mundo, lo que le acarreará un futuro cargado de esperanza y prominente felicidad.
-No veo cuál es el problema -respondió el pato encogiéndose de hombros mientras yo asentía con la cabeza a su lado.
-B -asintió la hada alzando su índice explicativo-: Jaimito se encuentra con un folleto en la calle que le promete la felicidad eterna e inmediata. Va a una de las charlas de algún charlatán que aparenta ser una farsa. ¿Qué podría salir mal?, piensa inocentemente. Sin darse cuenta, termina aún más perturbado de lo que estaba, sumido en el dolor y sin la capacidad de pensar. Si antes era una depresión leve, ahora es una depresión bipolar al borde de la esquizofrenia. Jaimito, en ese estado, y sin atención médica urgente, es un peligro tanto para él como para quienes lo rodean. Y ¡Oh, sorpresa! Ese inofensivo charlatán no es ni más ni menos que ¡M.A.N.O.S.!
El silencio nuevamente llenó la habitación.
-¿Te preocupa que esos tipos te quiten clientes? -cuestionó el pato.
-¿Qué significa M.A.N.O.S.? -secundé.
-¡Ay por el amor de la Gran Ursa Mayor! -la hada se palmoteó el rostro con frustración-. ¡¿Por qué estoy rodeada de idiotas?! Se los explicaré en su idioma.
Nos observó con una aguda seriedad mientras nosotros teníamos la mirada tan vacía como nuestros cerebros.
-Imaginen a una cucaracha rastrera que digamos llamémosla… Carlos, sí, eso es -nos explicó-. Carlos llega y reúne a mucha gente prometiéndoles… hmm, no sé, la vida eterna o algo así. Carlos, luego de reunir a toda la ciudad, dispara rayos lásers a todo el mundo directamente a la cabeza, convirtiéndo a cada víctima en un zombie.
-¡Aaaaaaaahhhhhh! -exclamamos el pato y yo al unísono mientras afirmábamos con nuestras cabezas.
-¿Y qué ocurre si Carlos logra convertir en zombie a toda la ciudad?
El silencio nuevamente se esparció en la oficina.
-¡¿Es en serio?! -gritó frustrada.
-¡Uh uh! ¡Yo lo sé! ¡Yo lo tengo! -exclamó el patito emocionado dando saltitos sobre el escritorio mientras aleteaba con una de sus alitas-. ¡Lo tengo en la punta de la lengua!
-¡Ay cielo! ¿Cómo te dejaron a cargo de un metaverso? -alegó la hada.
-¿Empieza con zeta? -pregunté.
-¡Es un Apocalipsis zombie! -gritó irritada.
-¡Aaaaaaaaaahhhhhhhhh! -exclamamos el pato y yo sorprendidos.
-Te dije que comenzaba con a -le dije al pato mientras que él afirmaba con la cabeza totalmente convencido.
-¿Van a dejar de hacer estupideces y van a atrapar al idiota que está poniendo en peligro Anasatero? -nos recriminó la hada tirando sobre el escritorio una fotografía de frente del rostro desalineado de alguien muy feo-. Él es Carl Garamond. Está en Anasatero por supuestas charlas de felicidad o algo así. Encontré nexos con la comunidad internacional de M.A.N.O.S. ¡Detengalo ahora antes de que sea demasiado tarde! -exclamó desesperada agitando sus manitas-. Quizás a qué pobre alma ya le comenzó a estrujar el cerebro.
Mientras tanto, Millie ingresaba por el lobby del edificio en donde trabajaba corriendo a toda prisa. Eran más de las diez de la mañana, y había llegado dos horas tarde a su trabajo en el sótano. Sin duda ya tenía suficientes precedentes como para terminar despedida. Solo esperaba en el fondo de su ser un milagro que le ayudase a conservar su empleo.
-¡Millie! ¿A dónde vas tan elegante? -de la nada, alguien la tomó de una mano, obligándola a darse media vuelta.
Antes de llegar a cuestionar algo, se topó cara a cara con Franco. El muchacho se encontraba con una sonrisa luminosa, y una corbata del mismo color de su saco café.
-¡Franco! -exclamó incrédula por lo que estaba viendo. Definitivamente había más de algo diferente en él.
-Acabo de salir de una reunión con el gerente -le explicó-. Adivina quién es el próximo jefe de finanzas internas de ciencias y tecnologías de esta empresa.
-¿Qué? -balbuceó de golpe.
-Me dieron el aumento -le informó.
-¿De verdad? -exclamó impresionada mientras se tomaba de él con ambas manos.
-De veritas, de veritas -el chico le sonrió.
-¡Felicidades! -sin pensarlo dos veces, la chica sobre él en un apretado abrazo.
Franco se encontraba en la panacea de su felicidad. Había conseguido su tan ansiado aumento, la chica de sus sueños corría a sus brazos, ¿qué más podía pedir? Todo gracias a los sabios consejos del felicidólogo Carl Garamond. Desde que había soltado su mayor miedo, se sentía un hombre diferente. Era una especie de superpoder interno que lo tomaba con una mano invisible y lo invitaba a convertirse en un hombre nuevo, en ser alguien mejor, en alcanzar la tan ansiada felicidad. Se había atrevido, y ahora nadie le iba a quitar lo ganado.
-Por cierto, ¿por qué llegaste tan tarde? -le consultó el chico una vez finalizado el abrazo.
-Por culpa de Coop -contestó la chica con un suspiro de fastidio.
-¿Le pasó algo? -consultó Franco con total interés.
-Anoche desapareció preocupando a mi papá -le explicó-. Esta mañana llamó desde su trabajo tan campante como si no hubiera pasado nada, mientras mi papá y yo nos encontrábamos en la estación de policía.
-¿Pero les explicó por qué desapareció? -volvió a preguntar.
-Habló de un accidente o algo así -respondió Millie-, pero lo que me molesta es que haya preocupado de esa manera a mi papá. O sea, ¿por qué no le avisó? Creo que mi papá hubiera estado más tranquilo al saber dónde estaba Coop.
-Vaya, ¿pero está bien? -Franco arqueó una ceja.
-Le dieron el alta en la mañana -contestó la chica mientras comenzaban a encaminarse por un pasillo-, así que no debió ser grave.
-Es un alivio -comentó el chico.
-Ahora mi problema es disculparme con Josh por llegar tarde -comentó Millie con pesar.
-Si quieres te puedo acompañar -le propuso el chico-. Como nuevo jefe de finanzas internas de ciencias y tecnologías puedo influir en su sueldo -agregó guiñandole un ojo.
-O sea que… -balbuceó incrédula.
-¿Vamos? -el chico, cubierto de una confianza única, extendió su mano.
Es así como ambos se dirigieron a las oficinas del departamento de informática ubicadas en los pisos subterráneos del edificio.
Bueno, hay mucho que decir en este día, pero hoy quiero aprovechar esta nota de autor para contarles un poco de historia. Bernardo O'Higgins fue un político y militar chileno que participó en el proceso de independencia de Chile. Es conocido como el "Padre de la Patria" puesto que además fue el primer jefe de estado de dicho país entre 1817 y 1821. Nació un 20 de agosto en la ciudad de Chillán. Lo mencionamos porque nació un día como hoy en la ciudad desde donde escribimos estos fics. Desde hace unos años es feriado local esta fecha y cierra absolutamente todo en la ciudad. Hoy no se nota tanto porque es sábado, pero bueh. En conclusión, un poco de historia no le hace daño a nadie.
