Hola!Una vez más aquí está el cap.…Es más más largo de lo normal así que de eso no se pueden quejar, tardo mucho la actualización?O.o jajajajaja Bueno, espero que les guste y que ojala dejen un review que me encanta leer las escenas que les gustan y las que no tanto :P Gracias por cada follow, fav y review!
Por otro lado…Inicie una historia SwanQueen, es la primera que hago, por si quieren leer algo distinto, a lo mejor les guste, se llama "Retando al orgullo". Besos! Twitter: BarbieEliz
-Cap. 9
Una nube de humo morada apareció cerca de la torre del reloj de Storybrooke, Regina había aparecido y de sus ojos parecían saltar chispas, apretando los puños y con un gesto que reflejaba toda la furia que sentía comenzó a caminar hacia la torre, fijando su mirada en ella…La Reina de las Nieves estaba esperándola, con un gesto inexpresivo, destilando una tranquilidad que contrastaba con la furia que emanaba Regina al dar cada paso hacia ella.
-Que manía tienen todas las locas de este pueblo con este reloj?-pregunto Regina a un par de metros de distancia de Ingrid, quien esbozo una leve sonrisa sarcástica, Regina la miraba como si le estuviera clavando dagas, una tras otra, deseando hacerlo.
-Su Majestad, espero que haya disfrutado su estadía en mi torre-siseo la Reina de las Nieves dando un paso hacia Regina, quien torciendo el gesto y apretando los puños dio unos cuantos pasos más hacia ella, Regina destilaba rabia contra Ingrid, y conjuro un par de bolas de fuego contra la Reina de las Nieves, quien logro desaparecer y esquivarlas
-Te matare-sentencio Regina torciendo el gesto al ver como Ingrid aparecía a un par de metros al lado de donde el fuego había dado, Ingrid arqueo las cejas y Regina sintió como la furia volvía a correr por sus venas, la Reina Malvada hizo un ademan con la mano y provoco que Ingrid saliera volando, chocando contra la pared de la torre, Regina sonrió levemente, pero Ingrid no tardo en levantarse
-Tomare eso como un no-musito la Reina de las Nieves negando con la cabeza en un gesto de maldad, Regina arqueo las cejas y sonrió con malicia, definitivamente disfrutaría el derretir a la loca de los helados, se lo había ganado a pulso.
-No tienes idea de lo que voy a disfrutar derritiéndote-siseo Regina en un gesto digno de la Reina Malvada, provocando que Ingrid ensombreciera su gesto de habitual seriedad y lanzara un rayo en contra de Regina, quien a tiempo uso su magia contra la Reina de las Nieves, sus rayos impactaron uno contra otro….Fuego contra hielo…Rayos de luz roja contra rayos blancos…Luchando por impactar en su adversaria…
-Flashback
El silencio reinaba en el gran salón del castillo de Maléfica, el tan temido Fuerte Prohibido estaba sumido en la oscuridad y el silencio, hasta que una pequeña nube de humo roja apareció en el centro de la sala…Jazmín frunció el ceño al notar la estancia vacía, más oscura de lo habitual, su mirada curiosa recorrió el lugar en busca de Maléfica, de esa hechicera rubia que cada que aparecía torcía el gesto y la trataba con frialdad…La princesa se fijó en la gran puerta abierta que daba a varias puertas a lo largo del pasillo, seguramente habitación vacías o la de la misma Maléfica…
-Hola!-pronuncio Jazmín con la esperanza de que la hechicera apareciera, pero nada, silencio, solo el eco de su propia voz resonó en la sala-Hay alguien?-pregunto la pequeña, al no tener respuesta dio un par de pasos hacia la puerta que daba al corredor para ver si la encontraría ahí pero no vio a nadie, la princesa se giró para regresar al salón principal pero una ráfaga de viento la hizo quedarse quieta al sentir escalofríos recorrerla, las pocas velas que iluminaban la estancia se apagaron, la pequeña comenzaba a sentir miedo, no le gustaba esa sensación-Donde estás?!-grito Jazmín comenzando a sentir como la voz le temblaba, pero la respuesta que obtuvo fue un estruendo que provenía del corredor, Jazmín se paralizo de miedo y escuchaba fuertes golpes que se acercaban, en un pestañeo la niña vio como un enorme dragón se acercaba a donde estaba ella…El grito de terror de la pequeña resonó en todo el castillo…Un rugido del dragón la hizo retroceder y alejarse tanto como podía, pero en unos segundos la bestia se erguía delante de la princesa, horrorizándola, haciéndola temer como nunca antes, tanto que no podía gritar más, estaba aterrada…Jazmín cerro los ojos al ver como la bestia se preparaba para lanzar fuego por la boca…La niña miro totalmente paralizada como el fuego se dirigía al techo y como la bestia se preparaba para volver a lanzar fuego, pero esta vez contra ella…La princesa cerro los ojos y sintió como su corazón latía a mil por hora, casi podía sentir el calor del fuego aproximándose a ella…no sabía controlar su magia y no podría defenderse…Pero justo cuando creyó que el fuego la alcanzaría una nube de humo morada envolvió a la bestia y la redujo a cenizas…Jazmín abrió los ojos con temor y sintió que su corazón se detendría del susto…Su mirada era de miedo puro…
-Te dije que no volvieras, bestia-la voz de Maléfica al otro lado de la habitación hizo que Jazmín se girara para observarla, Maléfica la observaba con un gesto de dureza, con seriedad total, la niña lo entendió, la hechicera había matado al dragón, le había salvado la vida, la pequeña princesa sintió que su respiración se volvía más rápida y pesada, la niña pareció reaccionar
-Me salvaste-murmuro Jazmín con la voz rota, sintiendo como sus ojitos comenzaban a humedecerse al sentirse fuera de peligro, sin pensarlo corrió a la hechicera rubia y prácticamente se lanzó a sus brazos, tomando totalmente desprevenida a Maléfica, quien se tensó al sentir su abrazo, Maléfica estaba rígida, jamás había tenido tan cerca a nadie, mucho menos a una niña, siempre los considera una molestia, y esa niña en especial no debía estar cerca de ella, no después de saber de quien se trataba, no tenía que tenerla cerca, debía acabar con ella.
-No lo digas, niña-dijo Maléfica duramente, pero Jazmín lejos de alejarse se aferró más a ella, Maléfica rodo los ojos y termino por alzarla en sus brazos, la niña se aferró a ella y hundió su rostro en el hombro de la bruja-Ves como si eres una pulga?-ironizo Maléfica con un tono de sarcasmo, sintiendo como la niña se desahogaba en su hombro, las lágrimas de la princesa caían sobre su hombro, la bruja no se movía, estaba tan rígida como las estatuas que adornaban el palacio, en sus brazos tenia a la hija de su enemiga, la hija de Regina estaba abrazándola, Jazmín se aferraba a ella como si temiera que al soltarse la bestia volviera a lastimarla
-Tu mataste al dragón, gracias-la tierna voz de Jazmín era ahogada por su llanto, pero lo suficientemente clara para ser entendida, Maléfica no respondió, si la pequeña supiera que el dragón era ella y que había estado a un paso de matarla seguro saldría corriendo, la princesa la miro y se secó sus lágrimas, esbozo una leve sonrisa dulce y se acercó a la mejilla de la hechicera para depositar un corto beso, antes de acomodarse de nuevo en su pecho y hundir su rostro en el hombro de la rubia, quien se tensó totalmente ante ese gesto, la niña era demasiado dulce y ella era demasiado perversa, la inocencia y la maldad estaban ahí, contrastantes y unidas…
-Fin flashback
Frente a la torre del reloj estaban la Reina Malvada y la Reina de las Nieves enfrentándose con magia, los destellos de sus hechizos para atacarse se habían conectado y cada vez era más difícil saber a cuál de las dos terminaría impactando…Ingrid trataba de que su magia fuera más fuerte que la de Regina pero ella se resistía, los rayos rojos avanzaban hacia ella y retrocedían a los rayos blancos, era un estira y afloja…Ninguna cedería…
-Hey!-el grito de Robín al correr a donde estaban hizo que Ingrid dirigiera una mirada fugaz a ellos, Regina estaba de espaldas a él, la Reina de las Nieves observo como llegaban Robín armado con su arco, David y Hook que empuñaban sus espadas, acompañados por Emma y Blanca que también llevaba su propio arco
-Reina de las Nieves!-el grito de David la hizo volver a mirar, sin darle a tiempo de reaccionar, Robín había disparado una flecha en su contra, la igual que David y Hook lanzaban sus espadas contra ella, las armas iban a impactar en Ingrid, quien para evitarlo tuvo que dejar el hechizo contra Regina y desaparecer para volver a aparecer a un par de metros lejos de donde las espadas caían, Regina no se giró a mirar a sus defensores, su mirada estaba fija en la Reina de las Nieves
-Tienes defensores-ironizo Ingrid al aparecer a un par de metros de donde se encontraba Regina, quien esbozo una leve sonrisa de sarcasmo y la miro con descaro, de sus manos salieron dos bolas de fuego que fueron lanzadas contra Ingrid, mismas que consiguió esquivar y salir ilesa
-Yo puedo sola-siseo Regina caminando hacia ella, Ingrid la miraba desafiante, pero detrás de ella Robín la miraba temeroso de que la pudieran lastimar, Emma y David intercambiaron miradas fugaces, Emma se debatía entre intervenir y ayudar a Regina o esperar a que fuera necesario, por su parte Hook ya recogía su espada del suelo
-Regina-Emma dio un paso hacia ella, pero la mirada que Regina le dedico la hizo detenerse ahí mismo, estaba claro que no quería intervenciones, David ya empuñaba su espada de nuevo y Robín tenía preparado su arco para disparar, Blanca también estaba a punto de disparar, todas las miradas se fijaron en Regina e Ingrid, quienes estaban a un par de metros de distancia
-Aun buscas respuestas?-pregunto Ingrid mirando desafiante a Regina, quien en la palma de su mano encendía una bola de fuego que amenazaba con quemar a Ingrid, Blanca y Emma se miraron fugazmente, ambas tentadas a intervenir.
-No hay respuestas que buscar, Henry es mi único hijo-sentencio Regina con una mirada oscura, Ingrid tenso su gesto y al ver como el fuego se dirigía a ella desapareció, para después aparecer justo delante de Regina, tomándola por sorpresa, todos los que observaban a las mujeres interactuar estaban tensos, queriendo intervenir, pero Regina se interponía para poder disparar o acercarse, Robín busco un mejor ángulo para poder disparar, mientras que Hook y David se acercaban por direcciones contrarias
-No finjas, Regina, sé que te mueres por saber la verdad…Si tanto lo deseas solo descúbrelo- sonrió Ingrid con maldad, Regina se tensó ante la frialdad de la mujer que tenía delante de ella, Ingrid dio un par de pasos con rapidez y se acercó a Regina, quien ya estaba lista para hacerla volar por los aires pero la Reina de las Nieves se acercó lo suficiente para tocarla, su mano rozo el abdomen de la Reina Malvada, pero el contacto solo duro segundos, David y Hook lanzaron sus espadas por diferentes puntos de vista y Robín disparaba una flecha, al igual que Blanca disparaba desde otro ángulo, cubriendo las cuatro esquinas para herir a la Reina de las Nieves, pero Ingrid desapareció sin dejar rastro, todos bajaron sus armas.
-Esa mujer es una desgraciada-se quejó Emma torciendo el gesto, acercándose a Regina igual que todos comenzaban a hacerlo, el rostro de la Reina Malvada reflejaba su frustración-La próxima vez déjame que también use magia-pidió Emma con un gesto de malicia mirando a la morena, quien arqueando las cejas negó con la cabeza, David y Hook miraban alrededor por si la Reina de las Nieves andaba aún rondando
-Y arriesgarme a que no sepas usarla y acabes arruinándolo todo?-ironizo Regina con una sonrisa de burla, Emma frunció el ceño y al ver la sonrisa relajada de Regina también rio levemente, Blanca suspiro aliviada y dejo el arco a un lado
-Regina!-Robín tenía la mirada clavada en Regina, quien al mirarlo sintió una punzada en el pecho, dolor, la morena se llevó una mano al abdomen por instinto y al mirar su mano vio que en sus dedos había gotas de sangre, demasiada, Emma y Blanca la miraban atónitas, en que momento habían herido a la Reina? Hook bajo la espada lentamente y tardo un par de segundos en procesar que Regina estaba sangrando, David sintió un golpe en seco al ver como la blusa de Regina se tenía de sangre y palidecía notablemente-Regina!-Robín tiro su arco y prácticamente se tiro al lado de ella, sosteniéndola antes de que se desvaneciera, el terror estaba marcado en el rostro del ladrón, de un momento a otro todos los estaban rodeando.
-Maldita heladera-susurro Regina con molestia, tensando su rostro al sentir como perdía sangre y se debilitaba, pero tratando de mantenerse fuerza para no preocuparlos aún más, podía sentir las miradas de todos en ella imaginándose lo peor, tenía que permanecer calmada, quizá un conjuro le curaría la herida, pero no sabía que tan seguro seria hacerlo en su condición.
-Regina, no te muevas-dijo David al agacharse igual que Robín, lo mismo hicieron Emma y Blanca preocupadas, Hook permaneció de pie, tenso, rígido, como si temiera mirar a Regina herida, su mano empuñaba su espada con fuerza y miraba alrededor por si la Reina de las Nieves aparecía, como deseaba clavarle su espada en el corazón.
-Que tan grave es?-pregunto Hook con la voz firme, segura, tratando de no sonar tan tenso y mantenerse frio ante la situación, Emma lo miro un momento y negó con la cabeza, para después acercarse a la Reina en brazos del arquero.
-Hay que llevarla con Whale-dijo Blanca preocupada al mirar a la morena, Emma se agacho rozando la mano de Regina y sintiendo un frío que no era normal, Regina estaba entre los brazos de Robín y se esforzaba por respirar profundamente, David la miraba en silencio, sin detenerse a pensar tomo la mano de Regina entre las suyas y trago saliva al sentir la frialdad de la mujer, Emma miro a su padre con expresión incrédula, aunque sabía que estaba pensando no mismo que ella.
-Esta helada-musitó Robín con la voz rota, pero Regina no temblaba a pesar de lo fría que estaba, parecía dormida, al escuchar las palabras del ladrón Hook fijo su mirada en ellos, Emma asintió en silencio, el pirata endureció el gesto, David no soltaba la mano de Regina a pesar de estar bajo la mirada de todos, solo Emma lo había notado, todos estaban distraídos.
-Si esto es por la magia hay que llevarla con el Hada Azul, ella podría ayudarla-dijo Blanca levantándose, Robín abrazo más a Regina contra él, David noto la mirada de su hija y se resignó a soltar la mano de la morena.
-Claro, llevemos a la Reina Malvada con las hadas y cuando despierte nos matara por pedir su ayuda-dijo Hook tratando de mantenerse frío y distante, la mirada que Emma le lanzo lo hizo desviar la mirada.
-Esas polillas no van a tocar a Regina, apártense-siseo Gold caminando hacia ellos con un gesto de seriedad absoluta, parecía que mataría al primero que se atreviera a interponerse en su camino, la mirada del Oscuro estaba fija en su alumna, y apretó los dientes ligeramente al notar la sangre en la blusa de Regina-Que sucedió?-pregunto Gold mirando duramente a todos, como si mentalmente los culpara, Emma se apartó del camino de Gold y tomo a David del brazo para que hiciera lo mismo, Gold se arrodillo al lado de la morena que estaba dormida en brazos de Robín, Gold tenso el gesto.
-Íngrid la hirió, fue extraño...Solo la toco y después comenzó a perder sangre-explico Emma frunciendo el ceño, Gold no reflejo reacción alguna y paso su mano por la frente de la alcaldesa que ahora tenía los ojos cerrados, Blanca tomo la mano de su hija, Hook miraba a Gold con molestia marcada en el rostro, Robín no apartaba la mirada del rostro de Regina, mientras que David sentía su corazón latir más fuerte.
-Es un corte, no la quería matar, quizá la Reina de las Nieves solo quería lastimarla-dijo Gold pensativo al pasar su mano y desprender un halo de luz dorado sobre la herida de Regina, todos los demás mantenían una distancia para dejar que Gold la curara
-La curaras con magia?-pregunto Blanca mirando a Gold con duda, el Oscuro se limitó a mirar a Regina y asentir en silencio, Robín aparto un mechón de cabello negro del rostro de la morena y miro a Gold esperando que la curara, Gold arqueo una ceja y sonrió irónicamente al ver a su alumna herida
-Más vale que dejes de ponerte es peligro, Regina-siseo Gold más para sí mismo que para los demás, tocando el rostro de la Reina Malvada y notando su frialdad, el Oscuro paso su mano sobre su pecho hasta su abdomen, desprendiendo calor y luz dorada, el color volvía a las mejillas de Regina, bajo la mirada aliviada de todos los que estaban ahí, Gold detuvo su mano sobre la herida de Regina y espero unos segundos, la sangre comenzó a desaparecer, dejando solo el rastro de sangre en la blusa de la alcaldesa, Gold frunció el ceño al notarlo.
-Y más vale que esa loca deje de provocarme-se quejó Regina al sentirse mejor, la energía de su magia corría por su cuerpo nuevamente, recobrando sus fuerzas normales, Gold arqueo las cejas y la miro con resignación, Robín suspiro aliviado y la abrazo fuertemente, Emma y Hook entrelazaron sus manos discretamente, mientras que Blanca sonrió ampliamente igual que David.
-No sé cuál de las dos está más loca-tosió Emma rodando los ojos, provocando unas cuantas risas de alivio en los presentes, Robín ayudo a Regina a levantarse y Gold hizo lo mismo, Regina se sacudió un poco la ropa y frunció el ceño al notar su sangre en la tela de su blusa.
-Te sientes bien?-pregunto David mirándola con curiosidad, resultándole increíble que estuviera como si nada le hubiera sucedido, tenía que admitir que nunca dejaría de sorprenderse con lo que la magia podía lograr.
-Como si nada, gracias Gold-asintió Regina con tranquilidad a Gold, quien se limitó a encogerse de hombros, Robín tenía a Regina abrazada de la cintura, la pego más a él y le planto un casto beso en los labios, Emma arqueo las cejas con resignación, Blanca sonrió levemente, Hook prefirió centrar su mirada en Emma y David desvió su mirada.
-Flashback
El tiempo había transcurrido, los años habían pasado con lentitud y gracia sobre la princesa de Agrabah...De esa niña pequeña que corría por todo el palacio solo quedaba su insaciable curiosidad por conocer todo acerca de todo...La princesa ya contaba con 12 años de edad, unos más, unos menos, tomando en cuenta sus cortas visitas al País de las Maravillas y sus viajes secretos al Fuerte Prohibido... Jazmín era una joven hermosa, sus cabellos eran largos y ondulados, negros como la noche...Sus ojos grandes y expresivos que siempre brillaban cuando sonreía, también eran color oscuros, pero en un tono chocolate, era delgada y alta, ya no usaba esos vestidos de niña, los había cambiado por una corta blusa de que dejaba ver su plano abdomen y unos pantalones a la cadera que caían con gracia a lo largo de sus largas piernas, le gustaba más esa vestimenta, se sentía mucho más cómoda, le permitía correr y moverse con más libertad...La princesa era feliz, siempre con ganas de descubrir algo nuevo, no podía estar quieta por mucho tiempo y era la alegría del palacio del Sultán, la joven había crecido rodeada del amor de su padre y de sus sirvientes...Pero también bajo una peculiar tutoría por parte de Maléfica, la joven ahora dominaba su magia y Maléfica le daba lecciones para eso y aumentar sus habilidades, la niña adoraba esas clases, le encantaba usar su magia y poder tener el control sobre ella...
-A ver que tanto dominas el fuego, bestia-siseo Maléfica desde su trono en el gran salón del castillo, mirando fijamente a Jazmín, quien desde la otra esquina asentía en silencio al esbozar una sonrisa de diversión, la rubia observó a la princesa con detenimiento, la joven llevaba sus cabellos sueltos adornados por una hermosa tiara plateada y su vestimenta de color verde aguamarina
-Cuando quieras, tía-musito Jazmín dando una ligera reverencia a la bruja, quien arqueando las cejas y con toda su elegancia se limitaba a mover sus manos desde su trono, a cada movimiento de muñeca de Maléfica un objeto del salón volaba por los aires para luego ser vuelto cenizas por una llama de fuego conjurada por Jazmín , quien sonreía orgullosa al volverlos cenizas
-Muy bien, pulga-sonrió Maléfica con disimulado orgullo, Jazmín sonrió ampliamente y se acercó a ella con gracia, Maléfica arqueo las cejas al verla conjurar una ligera flama de fuego y encender las velas del gran candelabro del salón, Maléfica frunció el ceño
-Hace falta luz, siempre te lo digo y siempre apagas las velas cuando me voy-se quejó la princesa al notar el gesto de la bruja, en esos años Jazmín se había acostumbrado a la frialdad de la hechicera, a que siempre tuviera ese gesto de dureza y pocas veces sonriera para ella, pero Jazmín la quería, la quería demasiado, era su único contacto con quien tuviera magia como ella, y se divertía siempre que iba al castillo a visitarla.
-Aparte de que invades mi castillo quieres cambiarlo-ironizo Maléfica con un gesto de fingida indignación, la niña río levemente y se acercó hasta donde estaba sentada ella-Tienes mucho poder, bestia, mucho potencial-dijo Maléfica con orgullo disimulado, todo el poder que tenía esa niña podría servir para tantas cosas que había veces que temía por su vida, no faltaría quien notara la magia que Jazmín tenía en su interior
-Gracias a ti puedo controlarlo, tía-musitó la princesa con un gesto de agradecimiento sincero, Maléfica se limitó a mirarla tan impasible como siempre, con un gesto de su mano conjuro una silla al lado de la suya, misma en la que Jazmín tomo asiento.
-No ha pasado nada extraño en el palacio?-preguntó Maléfica para desviar el tema, Jazmín lo pensó unos segundos y miro con curiosidad a su acompañante.
-Nada malo, pero vi a Jafar usar el diamante azul de nuevo, creo que tiene magia-dijo Jazmín frunciendo el ceño, Maléfica escondió una sonrisa ante el gesto tan infantil de la joven, sus ojos se tornaron más serios al mirar a la princesa
-Trata de mantenerte alejada de Jafar, no me da buena espina ese hombre, también quiero que tengas cuidado con tu magia, pulga, mucho cuidado con que ese hombre te vea usándola-dijo Maléfica con un tono autoritario, Jazmín no protesto nada, se limitó a asentir en silencio ante las órdenes de la rubia, la joven pensó que seguramente tenía razón en preocuparse por esas cosas y sería mejor obedecerla.
-Crees que sepa que tengo magia?-pregunto Jazmín con la voz llena de curiosidad, Maléfica endureció su gesto y meditó su respuesta unos segundos, era una posibilidad, si Jafar era un hechicero seguramente podía sentir la magia que Jazmín tenía, aunque en esos años no había demostrado interés en la princesa y eso desconcertaba a Maléfica.
-Es posible, pero por si acaso asegúrate de que no lo compruebe-dijo Maléfica suavizando su tono y su gesto para no asustar demasiado a la joven, quien asintió y en silencio se levantó de la silla, dio un par de pasos por el gran salón y una vuelta mientras conjuraba luces de colores que comenzaban a salir de sus manos, como si de estrellas se tratara.
-Tía...Tu sabes algo de mis padres?-pregunto Jazmín sin apartar su mirada de las luces que bailaban en la palma de su mano, mismas que crecían y disminuían a voluntad de la joven, sin notar como Maléfica se ponía tensa y su gesto se ensombrecía.
-Querida, creo que olvidas que de tu madre tú tienes recuerdos solamente y que yo no la conocí, y de tu padre...es el Sultán, tú vives con el-rio Maléfica con una tranquilidad que estaba lejos de sentir, ciertamente Maléfica le habían contado algunas historias a Jazmín del Bosque Encantado, más específicamente de la Reina Malvada, pero fue antes de saber que se encariñaría con la niña, y ahora no sabía cómo reaccionaría la princesa si se enteraba que la Reina Malvada era su madre.
-Ellos no tenían magia y yo sí, yo quiero mucho a mi papá y a mi madre la recuerdo con amor, pero ellos no son mis padres-musito Jazmín lanzando las luces al techo del castillo, sin tener contacto visual con Maléfica, quien torció el gesto, como decirle a esa niña que su madre era la asesina despida del Bosque Encantado? Que había matado a diestra y siniestra por una venganza? Jazmín aun no comprendía la maldad, había tenido la fortuna de jamás topársela de frente.
-Es un tema delicado, bestia, y será mejor que lo dejemos así, por lo menos ahora-sentencio Maléfica con seriedad, Jazmín la miro fugazmente y asintió, devolviendo su atención a las luces con las que jugaba por todo el castillo, Maléfica sonrió levemente para sus adentros al notarla concentrada, era la única que visitaba el Fuerte Prohibido, y era consiente que cuando la niña se enterara de toda la verdad la odiaría, quizá igual o más de lo que podría odiar a la Reina Malvada.
-Fin flashback
Un par de horas después las cosas estaban como si la Reina de las Nieves no hubiera aparecido ese día, los ánimos se habían calmado un poco y aunque algunas personas se habían quedado al pendiente por si algo sucedía o Ingrid volvía a aparecer para hacer de las suyas nada había ocurrido, una extraña calma que para unos podía presagiar la tormenta que estaba por venir…En la casa Mills todos estaban terminando de cenar, Regina había preparado lasaña y los tres hombres estaban más que contentos por eso, todos estaban sentados en la mesa, Regina en un extremo y a su lado estaba Henry, al otro Robín y el pequeño Roland al lado de su padre, la cena había transcurrido en tranquilidad, Roland y Henry reían divertidos ante algún comentario de Robín acerca de algo que Regina hubiera preferido no mencionar, el ambiente era cálido y ayudaba a olvidarse de las tensiones que se vivían en el pueblo.
-Un día me tienes que enseñar a tirar con arco-rio Henry divertido al escuchar la historia que le había contado Robín, quien sonrió ante la petición del chico, ambos ignorando el hecho de que Regina miraba matadoramente a dos de los hombres que compartían la mesa
-No, eso no, Henry-se quejó Regina con seriedad, callando las risas de Henry y Robín, quienes se miraron fugazmente y luego centraron la mirada en la morena, el que su hijo jugara con arcos y flechas y pudiera resultar herido no estaba en discusión-Es peligroso-sentencio Regina arqueando las cejas ante los gestos de Robín y Henry, ambos torcieron los gestos.
-Tu mamá manda, Henry, lo siento-musito Robín con un gesto de fingida seriedad, ganándose una mirada divertida de Henry y una mirada matadora de Regina, Robín se mordió la lengua para no reírse por lo bajo, Henry frunció el ceño ligeramente y se concentró en su plato de comida casi vacío.
-Gina, podemos ver una película antes de dormir?-pregunto Roland con una tierna sonrisa, dejando ver sus hoyuelos, después de tomar un sorbo del jugo de manzana que tenía en su vaso, Regina le sonrió dulcemente al pequeño.
-Claro que sí, cariño, Henry y tu pueden elegir la película que quieran ver y nos quedamos en la sala-asintió Regina dedicándole una tierna sonrisa al pequeño, Roland alejo su plato vacío y bajo de su silla para acercarse a la morena, el niño se acomodó en las piernas de Regina y deposito un beso en su mejilla, Robín sonrió ampliamente, esa imagen la tendría grabada a fuego por mucho tiempo, Henry sonrió también, siempre había querido eso, una familia grande, primero con los Charming y ahora tenía en su casa un hermano menor y un padrastro que era nada más y nada menos que el famoso ladrón Robín Hood, no podía estar más contento.
-Es una buena idea, que se quede en mi habitación y vemos una película ahí-intervino Henry mirando a su madre con una cara de súplica, al mismo tiempo que Roland miraba a su padre de la misma manera, Regina y Robín compartieron una fugaz mirada antes de mirar a ambos niños, la idea era buena para los chicos y para ellos también.
-De acuerdo, pero no se dormirán tan tarde-sentencio Regina con un gesto para nada serio, sonriéndole a su hijo, Henry sonrió satisfecho y se levantó de la mesa acercándose a su madre.
-Gracias, mamá-dijo Henry dándole un rápido beso en la mejilla-Ya terminamos de cenar, podemos subir?-pregunto Henry señalando su plato vacío, Regina lo miro y asintió, Henry se acercó a Robín y con un choque de puños se despidió de el-Buenas noches, Robín, buenas noches, mamá-dijo Henry antes de encaminarse a las escaleras, Roland beso a Regina en la mejilla y después de abrazarla y despedirse con la misma rutina de su papá siguió a Henry escaleras arriba, dejando a Regina y Robín solos en la mesa del comedor.
-Niños-rio Robín encogiéndose de hombros con una sonrisa divertida, Regina rio por lo bajo y asintió, adoraba a su hijo y a Roland, ese niño era adorable y se había ganado su amor casi de inmediato, y el que Henry se llevara bien con él era increíble, no se sentiría cómoda en una relación si su hijo no lo estaba, Regina se levantó para llevar los platos a la cocina, pero Robín sujeto su mano antes de que pudiera hacerlo-Te amo-sonrió Robín jalándola a él, haciéndola sentarse en sus piernas para besar sus labios dulcemente, enredando sus dedos en sus cabellos para profundizar el beso, el ladrón amaba a su reina, la adoraba como jamás creyó volver a amar, y el tener lo que tenía con ella le resultaba un sueño, ver a su hijo desenvolverse tan bien con ellos y a gusto de vivir en la casa de Regina y Henry era aún mejor, realmente Robín estaba feliz.
En la comisaria David estaba de guardia en la oficina, sentado cómodamente en su escritorio y con la mirada fija en algún punto de la pared, con sus pensamientos vagando libremente, pensando en todo lo que había ocurrido recientemente en el pueblo, en todo lo que ahora sabia, David suspiro cansado, estaba tan confundido, él quería a Blanca, era su esposa, la mujer por la que lucho tanto y con la que ahora tenía algo estable…Pero sus nuevos recuerdos lo habían perturbado, el saber que su vida pudo haber sido distinta y al lado de Regina lo tenía confundido, Regina lo había trastornado desde que probo sus labios por primera vez, no sabía si esos sentimientos eran del pasado o recientes, pero ahora no podía mirar los labios de la alcaldesa sin desear besarla…David siempre considero a Regina una mujer guapa, atractiva y fuerte, pero nunca habían tenido una relación estrecha…Como la Reina Malvada y el Príncipe Charming su pasado era turbulento y como la alcaldesa Regina Mills y David Nolan tampoco habían pasado muchos momentos tranquilos, pero cuanto estuvieron juntos…Oh por dios, David había sentido cosas que nunca había sentido, la pasión y el fuego que eran Regina Mills lo había trastornado, y se sentía pésimo por pensar en ello…Blanca era ternura y amor por completo, sus encuentros eran amorosos y tiernos, con pasión pero nunca como lo fue su encuentro con la alcaldesa en la torre…David negó con la cabeza y trato de despejar su mente, tenía que dejar de pensar tantas cosas…
-Se puede?-la voz de Emma saco a David de sus pensamientos, la rubia entro a la comisaria y suspiro de alivio al encontrar solo a su padre ahí, David asintió con una sonrisa y corrió la silla al lado de la suya para que Emma se sentara, la rubia lo hizo.
-Claro que sí, Emma-musito David sentándose mejor en la silla para observar a la rubia, quien se acomodó en la silla y suspiro, Emma aun no sabía cómo tratar ese tema con David, aun no se acostumbraba a la idea de ser hija de alguien que tenía su misma edad, y ahora con el hecho de saber que había pasado la noche con Regina…la rubia negó con la cabeza para apartar esos pensamientos de su mente
-Ya sé que pasaste la noche con Regina en la torre-dijo Emma de golpe, sin anestesia, la rubia se arrepintió de su poco tacto en cuanto vio como David palidecía y prácticamente su mandíbula se desencajaba de la sorpresa, Emma frunció ligeramente el ceño al ver como su padre no lograba articular alguna palabra coherente, la Salvadora arqueo las cejas-Tranquilo, Mary Margareth no lo sabe-dijo Emma rodando los ojos, torciendo el gesto a darse cuenta que llamaba a su madre por ese nombre y no por su nombre real, Blanca Nieves, Emma sabía que solo estaba desviándose de lo importante.
-Como…-David aun no lograba salir del trance, apenas y articulo palabra antes de cerrar la boca y tratar de corregir su pregunta, como Emma sabia eso? Y por qué no estaba enfurecida con él? Iba a volverse loco en cualquier momento, quizá debía hacer una cita con Archie para estar seguros que no fuera así, David miro a Emma con desconcierto, la rubia rodo los ojos de nuevo, su padre parecía estar en shock
-Cuando fui a la cueva de la Reina de las Nieves los vi en el espejo-dijo Emma con cansancio, David parecía estar procesando la información un poco más rápido, Emma rogaba que fuera así, no quería ser ella quien hablara mientras su padre no atinaba a decir algo coherente, pero para su buena suerte David había salido del trance y la miraba incrédulo, Emma agradeció mentalmente.
-Lo que viste…-David no sabía ni que decirle a su hija, como explicarle algo que ni el mismo se explicaba? Como decirle que no se arrepentía de eso y que en lo más profundo deseaba que se repitiera? David negó con la cabeza y miro fijamente a Emma-Siento mucho que hayas tenido que ver eso, Emma-musito David realmente avergonzado, Emma asintió en silencio, claro que ella también lo lamentaba, quizá hasta pesadillas tendría con esas imágenes, se burló la rubia mentalmente.
-Yo sé lo que vi-dijo Emma con seriedad, David asintió en silencio-Y también se lo que paso en la torre, se todo lo que paso en la torre-dijo Emma con un gesto para darle entender a David que tenía pleno conocimiento de que además que había pasado la noche en brazos de Regina también habían recordado, dejando a David aún más sorprendido.
-Que sabes?-pregunto David con cautela, Emma rodo los ojos y saco una llave de su chaqueta, David observo como su hija abría un cajón del escritorio y sacaba el libro de Henry, Emma comenzó a buscar una página en especial, bajo la mirada atenta y confusa de su padre.
-Sé que Regina y tú se iban a casar, sé que esa noche en la torre recordaron su pasado-dijo Emma al encontrar la página de la historia de David y Regina, la rubia dejo el libro abierto sobre el escritorio, notando como David miraba atónito la página del libro y se acercaba para observarla mejor, Emma se apartó para que su padre lo observara bien y pudiera leer las paginas siguientes, notando como la confusión en el rostro del príncipe crecía conforme leía su propia historia
-Como supiste todo esto? Alguien más ha leído esto?-pregunto David con la curiosidad apoderándose de él después de observar las páginas y devolviendo su mirada a su hija con desconcierto, Emma negó con la cabeza antes de responder, David la miraba expectante, era increíble leer esa historia, ver los dibujos de Regina y el en ese libro.
-Solo Regina lo ha visto, después de verlos en el espejo de la Reina de las Nieves fui con Regina y le pregunte directamente que había sucedido-dijo Emma con cierta incomodidad al recordar como había iniciado esa platica con Regina, David frunció el ceño ligeramente-Regina me conto lo que había pasado y los recuerdos que tuvieron, luego busque el libro y encontramos esto-termino de resumir Emma señalando el libro, David asintió procesando la información recién adquirida.
-Emma, esto es muy confuso, perdón por lo que viste, hija, tu no debiste estar enterada de todo esto-musito David con frustración, dejándose caer en su silla con cansancio, Emma sonrió con burla y también tomo asiento de nuevo, mirando a su padre con cariño y comprensión en el rostro-Me debes creer un maldito mentiroso-dijo David torciendo el gesto, pero Emma negó con la cabeza y le sonrió levemente, tomando su mano como señal de apoyo
-No te diré que fue sencillo, pero creo que el que exista un pasado de por medio me ayudo a entender las cosas-dijo Emma con un gesto pensativo, David sonrió levemente-Leí su historia y aunque suene muy complicado creo que puedo entender una parte de esto, quizá esto tenía que pasar para que ustedes recordaran-dijo Emma con algo de dificultad, tratando de olvidar que se trataba de su padre, pero bueno, Emma no lo había considerado su padre sino su amigo hasta hace poco tiempo cuando se rompió la maldición.
-Gracias, Emma-sonrió David con agradecimiento a su hija, Emma era un orgullo para él, la amaba demasiado, y no soportaría que su hija lo odiara, estaba agradecido de que Emma fuera lo suficientemente grande y madura para comprender las cosas, quizá todo el pasado de Emma la había ayudado a entenderlo, él era humano y cometía errores, no era el príncipe azul que los cuentos pintaban como el hombre perfecto, el que no cometía errores y siempre hacia todo bien, la vida no era tan sencilla.
-Estas confundido, no?-pregunto Emma al notar la expresión de cansancio de David, quien la miro y suspirando asintió, Emma lo miro en silencio, dejándolo meditar unos segundos más, David respiro profundo y miro a su hija a los ojos.
-Sí, amo a tu madre, Emma, de verdad-dijo David mirándola con seriedad, dejando ver a Emma lo sincero que era, la rubia lo sabía, no lo había dudado ni un segundo-Pero no puedo negar que siento cosas por Regina, el descubrir ese pasado, ese amor que teníamos me hizo pensar en lo que pudo haber sido, no sé ni que estoy pensando ahora-confeso David con un gesto de culpa y llevándose las manos al rostro, Emma asintió callada, también lo sabía, podía leerlo en el rostro de David.
-Estás pensando en decirle a Mary Margareth, no?-pregunto Emma mirándolo con un gesto de resignación, David la miro y sonrió levemente, con ironía, Emma lo conocía, sabía que esa idea habría pasado por la mente del príncipe desde el primer momento, seguramente la culpa lo consumía por dentro.
-Crees que es buena idea?-pregunto David suspirando cansado, Emma frunció el ceño, no tenía una respuesta para eso, no quería pensar en eso, quizá lo mejor era callarse y dejar enterrado eso pero no, sabía que su padre no lo haría, y ciertamente ella tampoco sería capaz de hacerlo, tarde o temprano la verdad saldría a la luz.
-Creo que es tu decisión-dijo Emma asintiendo, David le sonrió forzadamente y asintió-Tu debes decidir eso-sonrió Emma con un gesto de apoyo, David lo medito unos segundos, su hija tenía razón, solo él podía decidir algo como eso.
Regina estaba sentada en las piernas de su ladrón, sus besos comenzaban a intensificarse cada vez más, como amaba esa sensación, sus labios contra los de Robín, se sentía tan bien olvidarse de todo y no pensar en nada, realmente necesitaba eso, dejar a un lado todos sus pensamientos, tratar de ordenar su vida que para variar era un desastre…Pero en los brazos de su ladrón se sentía libre de todo, de culpas, de confusiones, de pasados tormentosos…
-Vamos a la habitación-susurro Robín deslizando su mano del cuello de la morena hasta su espalda, estremeciéndola, Regina sonrió y beso sus labios una vez más, mordiendo el labio inferior del arqueo, haciéndolo desear sus labios un poco más, Regina se levantó de sus piernas y Robín la sujeto con firmeza de la cintura, la morena enredo sus brazos alrededor del cuello del arquero.
-Henry y Roland están en su habitación-musito Regina con una sonrisa descarada, haciendo que Robín sonriera en complicidad y la alzara en sus brazos, ahogando las risas de la alcaldesa con sus besos y encaminándose a la escalera sin dejar de besarla, ambos cuidadosos de no hacer ruido hasta que estuvieron dentro de la habitación de la ex Reina Malvada y la puerta estuvo cerrada con seguro, Robín dejo a Regina cuidadosamente sobre la cama y se posó sobre ella, sosteniendo su peso con sus brazos, besando los labios de Regina intensamente, siendo correspondido de igual forma por Regina, quien dejaba pasear sus manos por la espalda del ladrón, comenzando a despojarlo de su camisa blanca…Robín no perdió tiempo y deteniendo sus besos por unos cortos segundos, se detuvo a mirar a la alcaldesa debajo de él, su cabello despeinado le daba un aspecto sexy…Robín sonrió con picardía y llevo sus manos a la camisa negra que llevaba puesta Regina y de un simple tirón la desabrocho con fuerza, haciendo que varios botones saltaran, una camisa menos para el guardarropa de la alcaldesa Mills…Regina sonrió pícaramente al ver como Robín se deleitaba con la visión de su piel descubierta, el ladrón beso su abdomen plano y siguió besando su piel hasta llegar a sus labios…Regina despojo a Robín de su camisa con rápidos movimientos provocando que de los tirones también saltaran algunos botones al suelo, la alcaldesa dejo algunas marcas de sus uñas en la piel de Robín sin darse cuenta, antes de besarlo y jalarlo hacia la cama, haciéndolo quedar ahora el debajo de ella…
-El que tengas magia me encanta, mi reina, el hechizo de insonorización para la habitación es el mejor que hay-rio Robín Hood con descaro provocando que una sonrisa seductora se formara en los labios de Regina, antes de que Robín la sujetara del cabello y besara sus labios una vez más, tumbándola de nuevo en la cama, dejando que sus manos recorrieran cada centímetro del cuerpo de su adorada Reina Malvada…En poco tiempo las prendas de ropa de ambos estaban tiradas desordenadamente sobre el piso de la habitación…
Hook había pasado gran parte de la tarde meditando su situación actual, Gold tenía su corazón y el aun no sabía para que el Oscuro lo necesitaba, si quiera matarlo ya lo habría hecho, si quisiera torturarlo también ya lo sabría, pero no, nada…Y eso lo preocupaba, el pirata necesitaba recuperar su corazón como fuera, tenía que hacerlo…Así que después de pensarlo bastante y meditar las cosas había decidido ir a verlo a su tienda de antigüedades, el pirata abrió la puerta de la tienda y entro a paso firme, acercándose hasta el mostrador donde Gold examinaba una pieza de colección, el Oscuro no pareció sorprenderse con la intempestiva visita del pirata
-Estaba a punto de cerrar-dijo Gold con calma, sin apartar la mirada del objeto que observaba con una lupa, Hook torció el gesto y se obligó a no ceder ante el impulso de golpear al hombre que tenía enfrente.
-Quiero hacer un trato contigo, Gold-siseo Hook de mala gana, odiándose por pronunciar aquellas palabras, y odiando aún más a su enemigo, quien esbozaba una amplia sonrisa de satisfacción y arrogancia al alzar la mirada para observarlo, Hook apretó los puños con discreción, Gold dejo de lado la lupa y el pequeño objeto y centro su atención en el pirata.
-Bueno, porque querrías ofrecerme un trato?-pregunto Gold con una sonrisa arrogante, disfrutando la furia contenida del pirata, gozando ver como Hook torcía el gesto y apretaba los dientes al obligarse a estar parado delante de él.
-Quiero mi corazón, Gold, quiero que me lo regreses-siseo Hook mirándolo amenazante, Gold arqueo las cejas ante sus palabras y rio divertido, Hook apretó los puños una vez más, tenía que dejar de hacerlo o terminaría haciéndose daño.
-Ese es un trato que no me interesa, pirata-siseo Gold con un gesto de satisfacción, Hook lo miraba con ganas de asesinarlo, pero Gold lo disfrutaba, disfrutaba tener en la palma de sus manos la vida de ese pirata arrogante.
-Para que lo quieres? Si vas a matarme hazlo de una maldita vez, cocodrilo-termino por casi gritar Hook con fastidio, acercándose amenazante a Gold, quien lo miro amenazante y antes de que el pirata pudiera dar un paso más al mostrador lo comenzó a ahorcar a distancia, el pirata trataba de luchar pero Gold no bajaba la mano
-Vuelve a provocarme y entonces si te matare, confórmate con estos pocos días de vida que te quedan, por que pronto le daré un buen uso a tu inútil corazón-amenazo Gold duramente, mirando a Hook con seriedad, el Oscuro bajo la mano y Hook cayó al suelo tratando de recobrar el aliento y normalizar su respiración agitada, Gold salió del mostrador y se acercó a el-No hace falta decirte que tengas cuidado con hablar de esto, pirata, tengo tu corazón y puedo obligarte a hacerle daño a quien yo quiera-siseo Gold mirándolo con arrogancia, Hook lo miro con ganas de asesinarlo, pero no debía tensar la cuerda así que se obligó a contenerse.
-Solo espero que el día que te toque pagar por todo esto yo pueda verlo-siseo Hook levantados y mirando a Gold con malicia, antes de salir de la tienda dando un fuerte portazo, dejando a Gold con una sonrisa arrogante y un gesto de satisfacción marcado en el rostro.
-Flashback
El palacio del Sultán de Agrabah era imponente, tan grande y lujoso como lo merecía su gobernante, Cora lo observaba desde un balcón de una casa vacía cercana al palacio, habían pasado muchos años desde que había estado en ese lugar, desde que había dejad a su nieta recién nacida ahí….Cora sonrió ante la idea, su nieta era la heredera al reino de Agrabah, y su hija era la Reina del Bosque Encantado, quien dijo que las ironías no existían? Era una pena que Cora no estuviera al lado de ninguna de ellas para gozar de los beneficios que eso conllevaba….
-Que haces aquí?-pregunto una voz áspera detrás de Cora, quien con su habitual gesto de tranquilidad se giró para mirar a la persona que había estaba detrás de ella, Jafar, el visir del sultán estaba frente a ella, con un gesto serio y llevando su cetro en la mano, Cora noto que contenía un diamante azul, seguramente la fuente de la mayor parte del poder del hechicero.
-Tu congelaste el tiempo aquí, no es así?-pregunto Cora como si nada, como siempre llevando las riendas de la situación, Jafar ensombreció su gesto, había sentido la magia de Cora desde el momento en que había llegado a Agrabah-Imagino que usas el diamante para extraer su poder y tener poderes-dijo Cora señalando el bastón en forma de serpiente dorada que llevaba Jafar siempre con él.
-Digamos que use mis poderes para salvar al Sultán y al reino de ese sueño profundo, y como agradecimiento recibí un buen pago en forma de diamante-dijo Jafar con maldad, Cora rio por lo bajo, pero Jafar no mostro expresión alguna.
-Usar tu poder para adquirir más poder-siseo Cora caminando hacia él, Jafar la miraba con recelo, esa mujer tenía magia, quizá tanta o más que el-Eso quiere decir que necesitas más-dijo Cora fingiendo pensar las cosas, Jafar arqueo una ceja al mirarla-Y supongo que ya sabes que la princesa del palacio tiene más que suficiente para explotar todo el potencial que tiene tu diamante-dijo Cora con un gesto de inocencia, Jafar sonrió maliciosamente.
-Si vienes por la princesa llegaste tarde, ella es mía-siseo Jafar a la defensiva, no estaba dispuesto a que otra persona usara a Jazmín para su beneficio, el había puesto sus ojos en ella primero, y la necesitaba para que su magia lo fortaleciera, aunque quizá costara la vida de la querida princesa de Agrabah.
-No vengo a robarte tus planes, Jafar-rio Cora con burla descarada-Sé que la necesitas para fortalecerte, y créeme si logras extraer la magia que esa niña tiene serás prácticamente invencible, y yo puedo ayudarte-dijo Cora con un gesto de orgullo, Jafar frunció el ceño ante sus palabras, aunque también era cierto que sus planes eran un poco difíciles de llevar a cabo, la princesa podría defenderse con su magia, aunque aún no sabía que tanto la controlaba.
-Que ganarías tú de todo esto?-pregunto Jafar ensombreciendo su gesto y mirando a Cora amenazante, no había pasado por alto que vestía como si fuera de la realeza, no buscaba dinero, Jafar la observo asentir en silencio.
-Cuando tengas todo ese poder concentrado en ti podrías llevarme a una tierra a la que necesito llegar sin tener que esperar unos largos años-dijo Cora encogiéndose de hombros, como si hablara de algo sin importancia, Jafar arqueo las cejas y miro a la mujer con malicia.
-Eso es todo?-pregunto Jafar con cierta burla en su voz, Cora asintió, para después hacer un gesto como si hubiera olvidado algún pequeño detalle, Jafar la miraba atento a sus palabras, esa mujer le resultaba misteriosa, quizá hasta peligrosa.
-Cierto, también podre pasar un tiempo con mi nieta, es una joven encantadora-dijo Cora sonriendo con malicia descarada, Jafar se tensó por completo, Jazmín era nieta de esa mujer? Quizá por eso tenía magia la princesa, Jafar miro a Cora matadoramente, si era su nieta como iba a ser capaz de ayudarlo a liquidarla?
-Matarías a tu nieta?-pregunto Jafar mirándola severamente, Cora no contesto, no iba a hacerlo-Y su madre?-pregunto Jafar nuevamente, tenía que descartar cualquier tipo de error o estorbo en sus planes, ya había esperado demasiado tiempo para lograr lo que quería, y quizá con su ayuda todo sería más rápido.
-La madre de Jazmín no será un estorbo, ni siquiera sabe que está aquí-dijo Cora tensando su gesto, como si le incomodara hablar de eso, Jafar asintió-Yo soy la Reina de Corazones en el País de las Maravillas, así que no busco riquezas, lo que quiero es ir a otra tierra y tú me vas a ayudar con eso-sentencio Cora con una mirada que podría intimidar a más de uno, pero que en Jafar solo provoco una leve sonrisa de complicidad.
-Fin flashback
En la cueva de la Reina de las Nieves algo estaba a punto de suceder, algo que ayudaría en los planes de Ingrid y que pondría a todo Storybrooke bajo amenaza una vez más...Íngrid tenía en sus manos un curioso copo de nieve, parecía un afilado collar de hielo, pero en su interior transparente dejaba ver un líquido rojo, a un lado Íngrid tenía una mesa donde habían un par de botellas y el collar de Zelena en medio, la Reina de las nieves se acercó a la mesa y observó el collar con una leve sonrisa de satisfacción...
-Muy pronto tendré lo que necesito para mis planes-sonrió Íngrid al comenzar a derretir el hielo que contenía el peculiar liquido rojo dentro, era sangre, la misma que le había quitado a Regina durante su pequeño enfrentamiento en la torre del reloj sin que ella ni los héroes lo notara , seguramente todos habrían pensado que solo había querido asustarla o amenazarla, pero también necesitaba su sangre para lo que quería hacer-Tu sangre, Regina, será muy útil para ayudarme en mis métodos-sonrió Íngrid al dejar caer las gotas de sangre de la Reina Malvada sobre el collar de Zelena sobre la mesa, la Reina de las Nieves observó con satisfacción como cada gota de la sangre de Regina caía sobre el cristal del collar.
-Al día siguiente…
Regina había pasado la noche en los brazos de Robín hasta quedarse dormida en el pecho de su ladrón, se sentía tan tranquila estando con él, sintiendo como Robín deslizaba sus dedos en su espalda desnuda y escuchando su corazón latir tan cerca de ella…Robín y Regina se levantaron con los primeros rayos de sol, Robín beso cortamente a la morena antes de salir de la cama
-A este paso tendremos que gastar bastante en camisas y blusas nuevas-dijo Regina al mirar su blusa tirada a un lado de la cama, notando como Robín reprimía una sonrisa traviesa, la morena tomo su bata y se la amarro en la cintura para cubrir su camisón de seda que llevaba puesto, Robín sencillamente llevaba unos pantalones sueltos, dejando su torso a descubierto
-En caso de que te quedes sin blusas disponibles prometo no tener queja alguna-dijo Robín en tono burlón mirándola con descaro, sonrojando levemente a Regina, quien rodo los ojos con una sonrisa que no pudo evitar, antes de que Robín se acercara a ella por detrás y besara su cuello rápidamente-Te amo-susurro Robín sonriéndole tiernamente antes de besar sus labios suavemente, Regina se dejó llevar, porque era tan difícil para ella tener una vida tranquila? Bueno, era la Reina Malvada, no era que pudiera esperar mucho, se dijo Regina mentalmente.
-Date una ducha fría-musito Regina rozando sus labios con los de Robín, riendo divertida al verlo fruncir el ceño como si fuera un niño, Robín la sujeto para impedir que se fuera, robándole un corto beso que la morena correspondio-Ire a ver a Henry y a Roland, no tardes-rio Regina al verlo torcer el gesto, la alcaldesa salió de su habitación y cerró la puerta, Regina iba a encaminarse a la habitación de Henry pero escucho voces que venían de la cocina y bajo las escaleras-Se levantaron temprano-dijo Regina arqueando las cejas al ver a Roland y Henry sentados en la mesa de la cocina
-Buenos días, mamá-sonrió Henry dejando de lado su jugo de naranja para saludar a su madre con un beso en la mejilla y después volver a su asiento.
-Buenos días, Gina-la saludo Roland también, corriendo a ella y besando su mejilla al abrazarla tiernamente para después regresar a su silla al lado de Henry, Regina sonrió ampliamente.
-Puedo ir con Robín y Roland al campamento de los Hombres Valientes?-pregunto Henry con una sonrisa de inocencia, Regina arqueo una ceja y lo miro fijamente-No jugare con los arcos ni flechas, lo prometo-se quejó Henry al conocer los pensamientos de Regina, quien rio levemente y asintió, los dos chicos ayudaron a Regina a preparar el desayuno antes de que Robín bajara y se uniera a ayudarlos para después marcharse al campamento.
En cuanto Robín, Henry y Rolan habían salido por la puerta de la mansión Regina se dejó caer en el sofá de su sala, le hacía falta estar un momento a solas, tenía muchas cosas en que pensar, estaba confundida y aunque los momentos al lado de Robín la habían hecho descansar de tanto desastre tenía que centrarse y pensar que era lo que iba a hacer…Amaba a Robín Hood, pero no podía negar que lo que había sucedido en la torre le había despertado sentimientos remotos, lo que había pasado entre David y ella no era cosa que pudiera olvidar tan fácil, se sentía culpable con Robín, no quería engañarlo, tenía que contarle pero no deseaba perderlo por eso, todo sería más sencillo si ella siguiera siendo la villana que fue, la Reina Malvada no tendría reparos en jugar con ambos y continuar si vida como si nada, pero no, Regina había cambiado, le había costado mucho llegar a donde estaba, así que decidió que esa noche le contaría a Robín la verdad, y que pasara lo que tuviera que pasar…Por otro lado tenía que pensar seriamente en las palabras de la Reina de las Nieves, esa mujer estaba provocándolo, algo se traía entre manos, ese silencio tan repentino no podía significar nada bueno.
-Tendré que darme una vuelta por su cueva-se dijo Regina levantándose del sofá con una expresión de resignación, suspiro y paso sus dedos por sus cabellos negros, tenía que ir a buscar a la Reina de las Nieves, tenía que encontrar las respuestas de las que le había hablado y tenía que hacerlo ella sola, tenía que hacerlo, Regina se encamino a su habitación para darse una ducha y aclarar todo el torrente de pensamientos que tenía.
Hook estaba en el puerto de Storybrooke, su mirada estaba fija en algún punto perdido en el mar que tenía delante de él, el pirata había pensado en lo que haría toda la noche, y por más que quiso evitarlo termino por tomar la decisión de contarle todo a Regina acerca del trato con Gold, de esa manera la Reina Malvada no se negaría a ayudarlo a recuperar su corazón, después todo lo había hecho para salvarla del encierro de la torre y eso tendría que ayudar en su favor…
-Espero que no me odies, Emma-se dijo el capitán del Jolly Roger frotándose los ojos ante la reacción que tendría Emma al saber que había hecho un trato con el Oscuro, bueno, peor que la de la Reina Malvada no podía ser, Regina si era capaz de gritarle con todas sus ganas que era un idiota con todas y cada una de sus letras por tratar con Gold sabiendo las consecuencias, seguramente Emma seria más comprensiva, por lo menos eso rogaba Hook.
Regina se encamino a su habitación sin prisa, se tomó su tiempo para elegir la ropa que se pondría en cuanto saliera y después de dejar su ropa cuidadosamente sobre la cama se metió al cuarto de baño, se despojó de su bata y estaba a punto de despojarse de su camisón negro, cuando escucho un ruido que provenía de la habitación, provocando que la alcaldesa se tensara y prestara más atención a ese ruido, pero nada, silencio y calma…Regina estaba por abrir la puerta para asegurarse que nada había pasado cuando la puerta se abrió de golpe, provocando que Regina maldijera en voz alta a causa del susto y no dudara en golpear un par de veces al causante, Robín, quien reía sin poder evitarlo al tomarla de la cintura con firmeza
-Robín, eres un idiota, casi me matas del susto!-se quejó Regina después de recuperar su tranquilidad y mirándolo de mala gana, el ladrón se limitó a encogerse de hombros y pegarla más a él para besar sus labios suavemente, Regina sonrió cuando se le paso el susto y se dejó abrazar.
-Perdón, su Majestad, es que olvide las llaves en tu tocador-rio Robín encogiéndose de hombros en un gesto de inocencia, que hico que Regina arqueara las cejas y lo mirara con suspicacia.
-Cómo entraste?-pregunto Regina con un gesto de duda, Robín arqueo las cejas y fingió pensar su respuesta unos segundos, Regina lo miraba con curiosidad marcada en el rostro, el ladrón sonrió levemente.
-Por la ventana-se limitó a decir el arqueo, Regina arqueo las cejas y frunció el ceño, Robín la beso cortamente en los labios ignorando el gesto de la morena.
-Robín, es un segundo piso, no creo que…-Regina lo miraba con ironía, pero Robín sonrió aún más divertido, arqueando las cejas y provocando que Regina rodara los ojos.
-Olvidas que soy un ladrón y que me debes algo desde esta mañana-ironizo Robín rodando los ojos y sonriéndole pícaramente, Regina torció el gesto y escondió una sonrisa de diversión-No fue tan difícil subir-musito Robín encogiéndose de hombros, Regina negó con la cabeza y se apoyó en su pecho.
-Y Henry y Roland?-pregunto Regina suspirando, tratando de convencerse que debía decirle todo a Robín cuanto antes, tenía que contarle ya, entre más tiempo dejara pasar mayor seria el impacto para el ladrón, pero demonios, le costaba trabajo, ella no era de piedra, quizá esperar un momento mas no haría mal.
-En el campamento, Henry estaba jugando con un arco y las flechas y Roland con la espada o era una antorcha?-dijo Robín fingiendo pensar lo último, mordiéndose la lengua para no reír al ver el gesto asesino que se formó en el rostro de Regina, de sobra sabía que sería hombre muerto si permitía algo como aquello-Es broma, es broma, Regina, solo estaban ayudando a John a armar una casa de campaña para ellos-rio Robín antes de sentir las uñas de la alcaldesa comenzar a clavarse en su brazo, Regina torció el gesto y rodo los ojos.
-Eres un estúpido ladrón-siseo Regina con ironía, Robín arqueo las cejas y fingió un gesto de ofensa, haciendo que Regina riera por lo bajo antes de sentir como Robín la estrechaba para besar sus labios suavemente, se odiaba en esos momentos, realmente no tenía tanta fuerza de voluntad como para detenerlo y contarle toda la verdad, no cuando el ladrón la estaba besando como lo hacía en esos momentos.
-No ibas a darte una ducha?-pregunto Robín con un gesto de duda, Regina sonrió levemente comprendiendo sus indirectas, Robín la beso de nuevo, demonios, iría al infierno, derecho y sin retorno, ardería en el infierno por lo que estaba a punto de hacer, pero lo haría aun así, si Robín la iba a odiar después de esa noche por lo menos aprovecharía sus últimas horas del día con su ladrón, ya después que pasara lo que tuviera que pasar, se dijo Regina antes de reír al sentir como Robín la encaminaba a la regadera sin soltarla.
-Flashback
La noche había caído sobre Agrabah, era una noche con muchas estrellas, el jardín del palacio del Sultán era hermoso, adornado por una gran fuente y un par de árboles que daban un aspecto fresco al lugar, iluminado por la luz de la luna que se reflejaba en la fuente…Jazmín estaba ahí, en el jardín jugando con su fiel mascota, Rajah, el tigre ya no era ese tierno cachorro que parecía un gatito, no, era capaz de intimidar al más valiente soltado con un solo rugido…La princesa corría por los amplios jardines riendo a carcajadas seguida de su mascota, era la viva imagen de una joven feliz y alegre que disfrutaba de su vida.
-Ven, Rajah, alcánzame-reía Jazmín divertida al hacer que su tigre le siguiera la pista y corriera detrás de ella por los grandes jardines, era una escena increíble, hasta que el tigre se detuvo mirando a un punto fijo y comenzó a gruñir, provocando que Jazmín se detuviera y se acercara a su mascota con un gesto de confusión-Quien está ahí?-pregunto la joven mirando la sombra que se alcanzaba a distinguir cerca de uno de los arboles
-Es poco usual que alguien tenga un tigre como este de mascota-musito una voz femenina al salir de su escondite y dejándose ver, Jazmín la observaba con atención tratando de normalizar sus latidos para no mostrarse asustada, aunque la sorpresa era visible-Sobre todo una princesa tan linda-dijo esa desconocida, Jazmín no alcanzaba a ver su rostro, estaba oculto bajo una capa color rojo, y se acercaba a paso lento a la joven princesa.
-Lo he tenido desde que tengo memoria-dijo Jazmín con cautela, mirando con desconfianza como esa mujer se acercaba a ella, tentada a retroceder o llamar a los guardias, eso la hacía sentir segura, la princesa sabía que con un solo grito estaría rodeada de guardias que la ayudarían en caso de necesitarlo-Como entro? Que hace aquí?-pregunto la joven con recelo, no era momento para ser educada, los guardias la habían dejado pasar? La seguridad era excelente en el castillo y resultaba extraño que una mujer pudiera burlarla.
-Perdona, chiquilla, no quería asustar a la princesa-se excusó de inmediato la desconocida, retrocediendo un par de pasos para destensarla un poco, Jazmín dudo pero no se dejaba ver asustada, una peculiar curiosidad hacia la mujer que la observaba la había invadido, quizá debería plantearse seriamente dejar de ser tan curiosa y ser más prudente, se dijo la joven mentalmente, aunque sabía que de nada serviría-Solo quería verte un momento, ver lo grande y hermosa que estas, querida, han pasado tantos años…-musito la mujer con una voz que pretendía ser armoniosa, provocando que Jazmín frunciera el ceño ante sus palabras, no reconocía esa voz, pero había algo en ella que le había querer saber más, algo en el tono de voz de la desconocida la llamaba.
-Lo siento, pero…la conozco?-pregunto Jazmín con cierta desconfianza, tratando de mirar por debajo de la tela que cubría el rostro de esa misteriosa mujer que parecía conocerla de algún lado que ella no era capaz de recordar, la mujer rio levemente causando un escalofrió en la joven princesa.
-Yo estuve presente cuando naciste y luego te deje en brazos del Sultán-dijo la misteriosa desconocida paralizando a Jazmín, ella sabía que no era hija del Sultán, esa mujer tenía que estar mintiendo o había algo que ella no sabía-La última vez que te tuve en mis brazos eras una bebé, princesa, y justamente estabas con tu mascota-dijo aquella voz ronca, la joven princesa estaba tensa, por su mente daban vueltas tantas cosas que no sabía que pensar, su corazón latía mas rápido a cada segundo que pasaba.
-Como me encontró?-pregunto Jazmín casi con la voz temblando, no estaba segura si quería escuchar su historia, no quería que algo malo pasara en su vida, pero tampoco quería seguir ignorando su pasado, Maléfica le había contado pocos detalles de su vida y desviaba el tema cuando ella preguntaba, ahora tenía delante de ella su pasado, la oportunidad de conocer un poco más de sus orígenes.
-Sé que tienes magia-sentencio la mujer con una sonrisa apenas visible para Jazmín, quien se tensó por completo, quizá debía comenzar a usarla y escapar de ahí, pero no, ella no era una cobarde, nunca lo había sido y no lo seria en ese momento, podía sentir la mirada penetrante de la desconocida sobre ella.
-Como lo sabe?-pregunto Jazmín sin dejar que su voz temblara y con un semblante de arrogancia que solo podía ser digno de la hija de la Reina Malvada, la joven estuvo tentada a dar un paso hacia la desconocida pero decidió mantener la prudencia y no hacerlo, ya se estaba arriesgando demasiado.
-Porque yo también tengo magia, y puedo sentir tu magia-dijo esa mujer dejando ver sus brazos y conjurando una pequeña chispa de colores que ilumino el jardín por unos segundos, capturando la atención de la joven que se había impresionado-Y también sé que esa magia tan poderosa que tienes la heredaste de tu madre-musito la desconocida como si nada, observando como Jazmín devolvía su mirada a ella y parecía haberse vuelto de piedra ante sus palabras, la princesa trago saliva, que tenía que ver su madre en todo eso, quien era ella? Porque la había dejado?
-Conoce a mi madre? Quién es? Quien es usted?-preguntaba Jazmín con evidente ansiedad, con la curiosidad a flor de piel, delatando sus emociones en sus ojos, provocando que la mujer diera un par de pasos acercándose a ella, con cautela y asegurándose de que la joven no se alejara ante su cercanía.
-Claro que conocí a tu madre, chiquilla-sonrió esa mujer ocultando su rostro bajo la capa, acercando su mano con sutileza al rostro de la princesa, quien por instinto retrocedió un poco, pero la mujer no aparto la mano-Ella es mi hija, y tú eres tan hermosa como lo era ella a tu edad-musito Cora con una extraña dulzura, Jazmín sintió que su corazón se había paralizado en ese momento, Cora toco el rostro de la princesa con sutileza, deslizando sus dedos por la mejilla de su nieta, esa mujer que tenía delante era su abuela, por eso la había encontrado, quien era su madre? Donde estaba ella? Tenía tantas preguntas sin responder que Jazmín no sabía que decir.
-Como se llama ella? Cómo te llamas tu…Déjame verte-pidió Jazmín con la voz temblorosa, tenía miedo, pocas veces sentía esa sensación pero en ese momento tenía miedo, miedo de lo que podría descubrir.
-El nombre de tu madre es Regina, princesa, y mi nombre es Cora-dijo la mujer llevando sus manos a su rostro y dejándolo ver cuando se quitó la capucha, Jazmín la observo detenidamente, era una mujer de cabellos largos y oscuros, unos ojos que transmitían cierta desconfianza y una sonrisa que se podía ver dulce, Jazmín observo mejor su ropa, era una vestido elegante y rojo, con toques blancos y dorados, apenas se alcanzaba a distinguir por estar cubierto con aquella capa, Jazmín aun no salía de su asombro, tratando de procesar la información que había recibido en esos momentos, su rostro delataba todo el desconcierto que sentía al ver a Cora sonriéndole ampliamente-No debes tener miedo, mi amor, llevas mi sangre, soy tu abuela-sonreía Cora llevando su mano al rostro de la joven y deslizando sus dedos por su mejilla, para después jugar con uno de los mechones largos de la princesa, quien aún estaba muda, mirándola y sintiendo un escalofrió recorrerla ante el tacto de la mujer que tenía delante.
-Fin flashback
David había dudado sobre lo que haría pero al final había tomado una decisión, le contaría toda la verdad a Blanca, no podía seguir mirándola a los ojos sintiéndose culpable por haberla engañado, aunque también pudo haber seguido como si nada pero no, no quería lastimarla más de lo que posiblemente lo haría…Y ahora estaba ahí, frente a la mansión de Regina Mills, dudando si debía entrar y tocar la puerta o no, hace casi media hora que había visto a Robín Hood salir de la mansión con una sonrisa marcada en los labios, y no sabía por qué pero ese gesto lo había molestado, no eran celos, eran…eran…bueno, eran cualquier cosa menos celos, se dijo David suspirando y decidido se acercó a la puerta y toco el timbre, esperando que Regina abriera pronto…
-David-musito Regina sorprendiéndose al verlo frente a ella en su puerta, el príncipe sonrió forzadamente y paso a la casa cuando Regina se apartó para dejarlo entrar, la morena cerró la puerta-Que pasa?-pregunto Regina conociendo de sobre lo que llevaba a David a su casa.
-Tienes algo fuerte para tomar?-pregunto David con un gesto de cansancio, Regina arqueo las cejas y asintió, ella también lo necesitaba si iban a hablar de lo ocurrido, quizá necesitara algo más fuerte que un vino tinto, pero en su casa no tenía nada más fuerte, David la siguió hasta la cocina y la observo servir un par de copas de vino tinto.
-Supongo que vienes a hablar de lo que paso-dijo Regina haciendo uso de todo su temple para no flaquear, ofreciéndole una copa de vino a David, quien asintió y tomo la copa en sus manos, la morena dio un sorbo de su copa y David hizo lo mismo, ninguno se atrevía a sostenerse la mirada por más de tres segundos seguidos.
-Emma me conto que hablo contigo, también lo del libro-dijo David con dificultad, Regina arqueo las cejas y asintió con cierta incomodidad al recordar aquello, David dejo su copa sobre la mesa de la cocina y fijo su mirada en Regina, quien termino por hacer lo mismo y dejo su copa aun lado.
-Sí, creo que entendió lo que había pasado y cuando encontramos la historia en el libro fue una prueba para Emma de que no fue un sueño, creo que también para mí lo es-dijo Regina con un tono de ironía, David sonrió forzado y asintió levemente, como se tenían que tratar ahora?
-Regina, no me arrepiento de lo que paso entre nosotros-soltó David rompiendo el silencio, tomando por sorpresa a Regina, quien lo miraba incrédula y sorprendida-Sé que Robín y Blanca no lo merecen pero…Pero esa noche la tengo en mi mente y recuerdo todo lo demás y no sé qué hacer, no sé qué pensar-confeso David con expresión derrotada, encogiéndose de hombros al negar con la cabeza, Regina trago saliva, tenía que admitir que se sentía igual de culpable y de desconcertada que el príncipe.
-No quiero hablar de Robín-sentencio Regina girándose para tirar lo que quedaba de su copa de vino en el lavabo y suspirar un momento, David asintió, no quería volver a verla en brazos de ese ladrón, no después de todo, todavía podía sentir un choque eléctrico al recordar cómo se estremecía la Reina Malvada en sus brazos, podía saborear el sabor de sus labios, por dios…todavía deseaba volver a tenerla para él, si, era egoísta y quizá no era propio de un héroe, pero también era humano, y la mujer que tenía delante pudo haber sido su esposa, no? David negó con la cabeza un momento para regresar a la realidad.
-Lo amas, no?-dijo David con cierto toque de arrogancia que no era nada común en él, que le estaba pasando? Él no era así, jamás había sido así y no se sentía agradable ser egoísta, Regina se giró a mirarlo con toda esa arrogancia que ella tenía, con ese gesto de burla que parecía estarte insultando en la cara.
-No voy a hablar de Robín contigo, Charming, demasiado desastre tengo en estos momentos con los estúpidos juegos mentales de la loca de las Nieves para añadirle una escena de celos-se quejó Regina rodando los ojos y destilando sarcasmo, en realidad no todo era mentira, no quería alejarse mucho del tema de Ingrid, eso la tenía perturbada aun y necesitaba saber por qué-Quizá solamente deberíamos ignorar lo que paso y seguir como siempre-dijo Regina con un suspiro de frustración, notando como David fruncía el ceño y sonreía con forzado sarcasmo.
-No podemos seguir como si nada hubiera pasado, Regina, no cuando me muero por volver a hacer esto-sentencio David mirándola fijamente y acercándose a paso rápido hasta ella, sujetándola con una mano de la cintura y con la otra sujetando su rostro para besarla intensamente, con desesperación, como si se tratara de una droga que su cuerpo comenzaba a reclamarle ser ingerida, David la besaba como si la vida se le fuera en ello, jamás se había sentido así, era pasión? Amor? o sencillamente el recuerdo de lo que hubo en un pasado confuso…Regina se resistió tanto como pudo, pero en unos segundos se vio correspondiéndole al príncipe con tanta intensidad como el mismo la besaba, en un pestañeo David estaba apretándola más contra él, intensificando sus besos, la morena mordía el labio inferior de David sin llegar a lastimarlo, de la misma manera que David la sujetaba del cabello para no dejarla escapar, era una lucha de poderes, un estira y afloja…David dejo su mano recorrer la cintura de la Reina Malvada, deslizándola desde su cuello hasta sus caderas, hasta poder cargarla, Regina aferro sus piernas alrededor del torso de David sin soltarse de él, y en pocos segundos David ya la había tumbado en la mesa de la cocina, como si nada más importara que los besos que se habían perdido en el tiempo…Deseándose como jamás creyeron hacerlo y quizá en el fondo queriendo recordar su pasado…David besaba sus labios, besaba su cuello hasta llegar al pecho de la morena, antes de volver a sujetarla y cargarla nuevamente, esta vez para llevarla hasta el sofá de la sala, donde con cuidado pero rápidamente la tumbo, antes de posarse sobre ella y continuar sus intensos besos, Regina jugaba con el cabello rubio del príncipe…
-No, no, no, David, no-musito Regina al recobrar un poco la cordura, antes de que pudieran hacer algo de lo que ambos terminarían arrepintiéndose, Regina empujo a David lejos de ella y el príncipe no se opuso, no quería forzarla, se apartó del sofá donde Regina estaba recostada y ambos trataron de tranquilizar sus respiraciones-Esto no está bien, no podemos hacer eso, no ahora, yo tengo un camino ya recorrido y no puedo tirarlo por la borda, aunque quizá sea tarde para eso-se quejó Regina incorporándose en el sofá y arreglándose la ropa, David la miro aun agitado, el cabello alborotado de la alcaldesa y su blusa a medio abotonar le gustaba demasiado.
-Perdón, es que…Ya no puedo pensar con claridad, necesito dejar de estar así, lo mejor será que le cuente todo a Blanca, no puedo engañarla y tengo que pensar todo esto, aclarar todos mis pensamientos-termino por decir David aun agitado, Regina lo miro y asintió, nunca imagino verlo así, con la camisa rasgada y el cabello revuelto, sin contar con las marcas de lápiz labial rojo en la comisura de los labios, tenía que admitir que tenía cierto aspecto sexy, Regina trago saliva y tratando de recuperar su dignidad perdida hace unos momentos se levantó del sofá
-Creo que lo mejor será eso, yo también tenía pensado hablar con Robín y dejar que el decidiera las cosas, no puedo seguir cometiendo errores, y tampoco podemos dejar que esto suceda de nuevo-sentencio Regina con seriedad, David asintió en silencio-Sera mejor que te vayas-dijo Regina señalando la puerta, David iba a protestar pero al ver la mirada de Regina decidió que lo mejor era no tentar su suerte o podría quemarse, así que decidió irse de ahí de inmediato.
La noche cayó sobre Storybrooke un par de horas después y David aun no llegaba a su casa, era temprano, seguramente Blanca pensaba que seguía en la comisaria, pero la verdad era que se había pasado ese tiempo meditando como le diría la verdad a su esposa en cuanto llegara a su casa, no se iba a arrepentir, pero quería hacerlo lo más sutilmente posible para que Blanca no lo odiara por el resto de su vida, aunque esa era una posibilidad y no podía exigir lo contrario, así que con el libro de cuentos de su hijo que Emma le había dado se dirigió a su casa y respirando profundo para tomar valor entro a su casa…
-Aquí vamos…-se dijo David al cerrar la puerta de su casa y ver a Blanca en la cocina, la miro tan ajena a todo que sintió una estocada directo en el pecho, lo que estaba por hacer seguramente le partiría el corazón, David suspiro una vez más y dejo las llaves sobre la mesa, el ruido hizo que Blanca se girara a mirarlo y le dedicara una amplia sonrisa mientras se acercaba a saludarlo
-David, que bueno que llegaste-sonrió Blanca con su habitual tono de dulzura, besándolo cortamente, David se puso rígido, tanto que Blanca lo noto y el gesto de David no ayudaba a disimular su tensión, Blanca frunció el ceño al notarlo extraño-Paso algo?-pregunto Blanca con curiosidad, David trago saliva.
-De hecho sí, tenemos que hablar, Blanca-se esforzó por decir David, tratando de no titubear y señalándole la silla a Blanca para que tomara asiento, la mujer torció el gesto y se cruzó de brazos, esperando que David le dijera que sucedía-Sera mejor que te sientes, de verdad-dijo David mostrándole el libro de Henry, dejándolo sobre la mesa
-Que tiene que ver el libro de Henry con lo que paso?-pregunto Blanca arqueando las cejas con un gesto de confusión marcado en el rostro, David sonrió forzadamente, quizá demasiado, David asunto y tomo asiento frente a su esposa, tomando todo el valor que tenía.
-Algo paso en la torre, algo que no te conté-dijo David mirando seriamente a Blanca, quien lo escuchaba atentamente, comenzando a inquietarse al notar la seriedad del asunto que estaban por tratar-Regina y yo estuvimos encerrados y al parecer teníamos un pasado en común que no recordábamos, fue antes de conocerte-dijo David con el mayor tacto posible, notando como Blanca comenzaba a tensarse y fruncía el gesto al no comprender sus palabras.
-Un pasado? De que hablas? Como recordaron eso?-pregunto Blanca tratando de procesar la información, sus preguntas tensaron a David una vez más, quien suspiro y asintió resignado, preparándose para lo que vendría a continuación, David tomo el libro de Henry y busco la página de su historia con Regina.
-Regina y yo nos conocimos antes de que yo te conociera a ti, ella y yo nos íbamos a casar, estuvimos muy enamorados, tanto que escapamos juntos del Rey George y de Cora-dijo David de golpe, de lo contraria se arrepentiría, dejando el libro abierto frente a Blanca, quien palideció notablemente ante las palabras de su marido y aun más al ver las imágenes del libro de Henry, eran ellos David y Regina, y su historia estaba ahí también, escrita como todas las demás
-No es posible…-murmuro Blanca al pasar su mano por la página del libro, paso a la hoja siguiente y comprobó que la historia estaba ahí, no era un sueño ni una broma, era real, tan real como lo eran las demás historias del libro, su mirada se fijó en David, quien parecía una estatua de lo inmóvil que estaba-Como es posible? Como recordaron esto? Como es que esta en el libro de cuentos?-pregunto Blanca tan rápido que David frunció el ceño, Blanca lo miraba confusa, David trago saliva y asintió, levantándose de la silla para terminar de hablar.
-Aún no sabemos por qué no lo recordábamos, todo es negro para nosotros después de donde acaba la historia-explico David señalando el libro sobre la mesa, Blanca trago saliva, algo le decía que no estaba preparada para escuchar lo demás-La historia apareció después de que Regina y yo recobramos los recuerdos, y eso fue porque…-David torció el gesto, tragando en seco y respirando profundo-Por que hicimos el amor cuando estábamos en la torre, así fue como recordamos todo-confeso David de golpe, a una velocidad tan rápida que pensó que Blanca quizá no había entendido lo que había dicho, pero no era así, Blanca sí que había entendido, cada palabra, y se había levantando de la silla con la furia y la decepción marcadas en el rostro, dándole una fuerte cachetada a David, quien no se inmuto, se lo merecía y al mirar los ojos inundados de lágrimas de su esposa supo que eso aún no había acabado.
Regina estaba en la sala de su casa con una copa de su sidra de manzana en la mano, solo había bebido un par de sorbos, estaba tan nerviosa que sentía un nudo en el estómago que no le permitía beber ni comer nada, pero ya había tomado su decisión, no volvería al camino oscuro, tenía que ser sincera con Robín y dejar que el procesara la información que le daría, quizá no sería tan malo como ella pensaba, quizá su ladrón pudiera comprender las cosas y después de un enojo momentáneo podría comprender el asunto…Regina rodo los ojos ante sus pensamientos, a quien engañaba? Lo había engañado y si Robín se lo hubiera hecho a ella seguramente le habría lanzado bolas de fuego al ladrón por engañarla, pero bueno, Robín Hood no era como ella…Regina dejo de pensar tonterías cuando la puerta de la casa se abrió, la morena espero ver pasar a Henry y Roland junto a Robín pero solo entro el arquero…
-Regina-sonrió Robín con una amplia sonrisa al ver a la alcaldesa sentada en el sofá, quien al verlo llegar se esforzó por mostrarle una sonrisa, el ladrón se acercó a ella y tomándola de la cintura la beso suavemente, alzándola del suelo mientras reía levemente-No te imaginas lo bien que la pasamos, debiste ir con nosotros-sonrió Robín al poner a Regina de nuevo en el suelo, sin percatarse aun de lo tensa que estaba la morena.
-Me alegro-sonrió Regina forzadamente, maldiciéndose mentalmente-Donde están Henry y Roland?-pregunto Regina sintiendo como su corazón se estrujaba y la presión en su pecho crecía, la morena estaba deseando poder mantenerse firme en esos momentos, no quería derrumbarse.
-Están en Grannys esperándonos, se quedaron con Ruby y la Abuelita-dijo Robín sonriéndole dulcemente, Regina trago saliva, era mejor así, que no estuvieran en la casa en esos instantes, Regina trago saliva, Robín noto lo tensa que estaba la ex Reina Malvada y frunció el ceño-Que pasa?-pregunto el ladrón conociendo ese gesto de la morena, algo había pasado.
-Robín, yo…tengo que decirte algo-termino por musitar Regina con un gesto de resignación que hizo que Robín comenzara a preocuparse, temiendo que algo hubiera pasado con la Reina de las Nieves en su ausencia, Regina suspiro-Hay algo que no te he contado porque no me atrevía, pero tengo que hacerlo y es posible que me odies después de escucharme-dijo Regina con todo el temple que tenía, sin titubeos, Robín sintió un escalofrió recorrerlo, algo no andaba bien.
-Regina, yo no podría odiarte, yo te amo-sonrió Robín acercándose de nuevo a ella para abrazarla, pero la morena retrocedió un par de pasos y lo miro a los ojos-Que tan grave es?-pregunto Robín con seriedad, deseando que no fuera nada tan malo.
-Descubrí que tenía un pasado que no recordaba, Robín, antes de ser la Reina Malvada, antes de conocer a Blanca, un pasado que olvide y no sé por qué-dijo Regina con sutileza, Robín frunció el ceño al escucharla, a él no le importaba su pasado, ella era quien era ahora, había cambiado y era la mujer que amaba, no quería que el pasado les afectara.
-El pasado no importa, mi amor, tenemos un presente ahora y el pasado es solo eso-dijo Robín desconcertado, Regina sonrió con ironía, Robín lo noto y supo que eso no era todo, algo faltaba y eso era lo que realmente afectaría en ellos, Regina suspiro y alzo la mirada para fijarla en los ojos de su ladrón.
-El pasado tiene que ver con el presente, Robín, específicamente la forma en que recupere los recuerdos de ese pasado-confeso Regina tratando de ser sutil, notando como Robín la miraba atento, esperando que continuara-Lo que paso fue que yo recupere estos recuerdos cuanto pase la noche con David en la torre, hicimos el amor y ambos recordamos cosas-termino por decir Regina casi sin aliento, notando como Robín se había quedado inmóvil, por un momento Regina creyó que se había paralizado de verdad, el gesto del ladrón se había ensombrecido y su mirada estaba fija en ella, Regina lo noto-Recordamos que estuvimos a punto de casarnos y que nos queríamos-dijo Regina tratando de explicarle las cosas mejor, acercándose a él para tocarlo pero Robín retrocedió de inmediato, mirándola con la decepción en sus ojos, Robín apretó los puños tan fuerte que Regina creyó que se lastimaría, pero la furia estaba apoderándose del ladrón como nunca antes lo había visto.
-Te acostaste con David-siseo Robín tan rígido como una estatua de piedra, Regina asintió sintiendo como su corazón comenzaba a acelerarse, Robín endureció el gesto y apretó los dientes mientras sus puños comenzaban a ponerse rojos a causa de la presión al apretarlos, Regina quiso acercarse a tocarlo pero Robín se apartó, se alejó de ella y se dirigió a la puerta, topándose con Hook quien apenas iba a tocar la puerta, el pirata se sorprendió al ver como Robín salía de la mansión como alma que llevaba el diablo, con la mirada asesina, nunca lo había visto así
-Regina, tengo que hablar contigo-dijo Hook antes de que Robín pasara junto a él, casi empujándolo para que no impidiera su paso, Regina salió detrás de Robín, ignorando las palabras del pirata y con la mirada fija en Robín, quien ya desaparecía de su vista, Regina supo a donde se dirigía y tenía que evitarlo.
-Ahora no, pirata-dijo Regina saliendo de la casa con evidente prisa y cerrando la puerta, tenía que alcanzarlo antes de que pasara algo malo, Robín estaba demasiado enfurecido, Hook vio a Regina casi salir corriendo y no dudo en ir tras ella, algo le decía que podría ser de ayuda en esos momentos.
Ahora si, como siempre contestando los reviews…Gracias por cada uno de ellos!
You-Me-Handcuffs…Espero seguir así y no dejarlos abandonados mucho tiempo jajaja Gracias a ti por leer cada cap. :D Creo que Regina ha cambiado pero sigue teniendo alguna parte de la Evil Queen, así que no es fácil que se avergüence de algo, mucho menos frente a Emma…Regina ha pasado la mayor parte de su vida siendo una mujer dura, para ella es más fácil manejar una situación de esta forma, aparentando que tiene el control que David que siempre ha navegado con la bandera de la verdad :P Pues si amas el EvilCharming supongo que te gusto algunas escenas jajajajajaja Estoy pensando en continuarlo, cualquier cosa yo les avisare :D Gracias por el review!
Lauinogaga…Genioooooo tuuuu!Gracias por aguantar todas las locuras jajajajaja Tqmmm
Franciny…Noooo, no te me mueras que aún queda bastante y me quedo sin lectoras jajajajaja Gracias enormes por leer! La niña!Esa nena ha salido bastante inquieta…donde estará?Con quién?Vive o no?O.o Espero responder tus preguntas pronto :D
Evilcharmingparrillas…Gracias, pronto el prox cap! :D Más escenas de David y Regina?Muahaha
Rosalie end Jacob…La niña debe ser de David y Regina?Interesante…Son una pareja poco común no?Es un juego constante el de ellos, a ver qué sucederá entre este par…Peticiones?O.o Besoooo!Gracias por comentar :D
Aelynb…Holaaa!Que genial que comentes, espero leerte de nuevo :D Yo también en la serie son OutlawQueen a full, aunque en el fic puse mi amor por casi todos los ships de Regina jajajajaja
EQLuisa….Creo que lo que te falto en el anterior cap…aquí sobro!jajajajaja Hook ya tendrá su revancha, que ahorita anda calmadito jajajajaja Quiza si lo siga, aun no se :D Besooooo!
Guest…GRACIAS!*_* Jazmín es la copia de su madre, aunque en versión pequeña e inocente, los encuentros con Malefica igual a mi me sacan risas al escribirlos, es ver la oscuridad y la luz juntas jajajaja Regina tiene mas experiencia disimulando que el pobre David que siempre ha sido bueno y pues ya solto la sopa con Blanca, a ver que pasa con ellos :P Emma y Regina van mejorando, no son enemigas, si, van mejorando Para Gold aun hay planes que pronto veras…muahahahaha Pronto otro cap, besoooooo!
Gabriela486…Awwww muchas gracias!*_* Ya veremos si Regina logra acordarse :D Saludos!
