Holaaaaaa! Bueno, esta vez tarde en actualizar bastante mas de lo que quería pero ha sido semana de exámenes y no habia tenido tiempo de subir el cap jejeje Ojala les guste. Gracias por cada fav, follow y review! Es genial leer sus comentarios por que animan a seguir actualizando, ahora si los les dejo el cap para que lean jajaja Twitter: BarbieEliz
-Cap. 14.
En cuanto el hechizo fue recitado por Gold el efecto fue inmediato. Regina sintió como si su mente dejara su cuerpo por un momento y no fuera capaz de moverse, como si sus pensamientos la transportaran lejos de la tienda de antigüedades a otro lugar, a otro momento de su vida que hasta ese momento no recordaba, unos escasos momentos de oscuridad y tranquilidad que fueron cortados de pronto cuando sintió un latigazo de dolor azotarla en todo el cuerpo, como si el viajar a otro momento de su vida le costara un dolor físico que hizo que sus piernas no le respondieran.
-¡Regina!-el grito que dieron todos los que entraron por la puerta justo a tiempo para ver a Regina temblar resonó por toda la tienda. El primero en entrar casi tumbando la puerta había sido Robín, así que sin perder tiempo dio un par de pasos hacia Regina antes de que las piernas la traicionaran y la sujeto en sus brazos, alzándola sin mucho esfuerzo. Emma, David y Hook habían observado el hechizo hacer efecto con gestos de incredulidad.
-Llegaron tarde-siseo Gold duramente, apretando la mandíbula y aferrándose más a su bastón con rabia contenida. Emma lo miro con ganas de darle un puñetazo limpio directo en el rostro por su frialdad y descaro, pero sus impulsos fueron anticipados por Hook, quien no dudo en acortar la distancia entre ambos y sujetarlo del saco con fuerza, mirándolo con los ojos destellantes de furia.
-¡Hook!-intervino David tratando de hacer que el pirata soltara a Gold, pero el capitán del Jolly Roger no tenía intenciones de hacerlo, menos cuando la mirada desafiante y burlona de Gold parecía retarlo.-Suéltalo, no ganamos nada estando unos contra otros. Lo necesitamos.-recordó David ejerciendo más fuerza en su agarre del hombro de Hook.
-Escucha al pastor, pirata, tu corazón podría lastimarse-se burló Gold con una media sonrisa que hizo enfurecer más a Hook, el pirata casi podía leer sus pensamientos, el Oscuro lo estaba amenazando indirectamente con el poder que tenía sobre él. Killian lo arrincono con más fuerza contra la pared.
-¡Ella se lo pidió, Hook!-casi grito Emma con frustración al acercarse al pirata y poner una mano sobre su hombro, apartando a David en el proceso. Hook pareció pensarlo un momento, decidió hacer caso a la rubia y soltó a Gold, quien con todo su porte de arrogancia se arregló el saco.
-La llevare a atrás-musito Robín aun con Regina en brazos, la morena estaba sudando frio y eso comenzaba a inquietarlo, parecía como si hubiera enfermado en esos minutos. David lo noto y paso una mano por la frente de la alcaldesa, por un momento las miradas de Robín y David se cruzaron al compartir la preocupación por la Reina.
-¿Qué le sucede?-pregunto Hook olvidándose de Gold y siguiendo a Robín y David a la parte trasera de la tienda. Emma se quedó inmóvil un momento, sus ojos se clavaron en Gold, quien parecía tragar saliva y esforzarse por mantenerse tan frio como siempre lo era.
-Por eso no querías hacer el hechizo-afirmo Emma con una mirada seria, el Oscuro no respondió, se limitó a torcer el gesto. Emma arqueo las cejas a punto de decir algo mas pero la puerta de la tienda se abrió dando paso a Bella.
-Rumple-lo llamo Bella haciéndolo dirigir su mirada a la puerta, la castaña venia de la biblioteca y no esperaba encontrarse a alguien más en la tienda-¿Qué sucede?-pregunto Bella confusa al ver a Emma con el semblante de pocos amigos y notar la tensión que había en la tienda.- ¿Emma?-insistió Bella mirando a la rubia después de ver que Gold no decía palabra alguna.
-Gold hizo el hechizo de la Reina de las Nieves en Regina-soltó Emma sin pararse a pensar en un modo más suave de decirlo, Bella la miro como si le bromeara pero al ver la mirada de seriedad que tenía Gold no le quedaron dudas.
-Siempre tan sutil, sheriff Swan-ironizo Gold con una sonrisa de fastidio que hizo que Emma rodara los ojos, pero antes de poder responder algo los tres escucharon ruidos y quejidos que provenían de la parte trasera de la tienda y no tardaron en dirigirse a ver que sucedía.
Regina estaba tendida en la cama que tenía Gold en la parte trasera de la tienda. La Reina Malvada podía sentir su cuerpo tenso y su frente empapada de sudor, se sentía como si cada musculo de su cuerpo se desgarrara al mismo tiempo y ella no pudiera moverse para impedirlo. Regina sentir que temblaba al punto de sentir escalofríos pero por más que se esforzara no podía abrir los ojos y moverse, era como si tuviera amarradas las muñecas y un peso sobre su cuerpo que le impedía hacerlo.
-¡Regina!-la morena escucho su nombre pero no alcanzo a distinguir quien lo había pronunciado, estaba sumergida en un mar de imágenes que comenzaban a aclararse en su mente. Regina sentía su respiración agitarse, podía sentir como su pecho subía y bajaba con dificultad, cada vez se le hacía más pesado respirar.-¡Regina!-de nuevo su nombre, quien fuera que gritaba o quienes gritaban sonaban angustiados, la alcaldesa no escucho nada más que aquello antes de sumergirse por completo en sus recuerdos.
Cora llevaba a Regina sujeta fuertemente del brazo, arrastrándola por los pasillos del palacio donde vivían. La guio hasta una habitación que ella misma había conjurado y en cuanto abrió la puerta no titubeo en casi empujarla dentro.
-No importa de quien ese hijo-la voz de Cora retumbo en la habitación al abrir las puertas y entrar como si nada, miro a Regina y Henry con un gesto de frustración-Debí saber que vendrías a consolar a Regina, no eres más que un cobarde-dijo Cora acercándose a ellos, Henry por instinto sujeto la mano de su hija, Regina miraba a su madre con rabia-Y tu vienes conmigo, Regina-Cora tomo la mano de Regina con fuerza y la jalo para levantarla de la cama, Regina se esforzó para no perder el equilibrio, Henry se levantó de inmediato
-¿Que me vas a hacer, madre?-pregunto Regina duramente, mirándola con desafío-¿Me vas a matar?-pregunto desafiante, Cora torció el gesto y negó la cabeza
-No, querida. ¿Porque lastimaría a mi hija?-pregunto Cora acariciando el rostro de Regina, quien se tensó ante su tacto-Solo voy a arreglar el desastre que has causado-dijo Cora duramente, tirando de la muñeca de Regina prácticamente la arrastro unos pasos, y bajo la mirada de Henry ambas desaparecieron en una nube de humo.
Regina sintió una punzada directo en el pecho, no podía moverse pero podía sentir perfectamente como sus ojos comenzaban a inundarse de lágrimas, ya no distinguía si era por los recuerdos que estaba viviendo o por el dolor físico que sentía. Recuerdo tras recuerdo, imagen tras imagen, las palabras causaban eco en su mente.
-No, no puedo-se quejó Regina sudando por el esfuerzo, respirando con dificultad y con una mueca de dolor, sentía que se moriría ahí mismo, el dolor la estaba debilitando a cada segundo, la mirada de su madre no le ayudaba-Salve a mi hijo, si yo no resisto sálvelo a el-dijo Regina conteniendo un grito más, Cora pareció reaccionar por unos momentos y miro a su hija.
-No te atrevas a decir eso, los dos van a vivir, tú no te vas a morir, Regina, tú lo vas a lograr-dijo Cora perdiendo la calma solo por un momento, sujetando la mano de su hija con fuerza, Regina casi podía decir que la miraba con miedo, con preocupación, pero solo duro un momento, Cora noto su demostración de afecto y retomo su postura inexpresiva.
Regina podía sentir como su cuerpo se estremecía, como si aquellos latigazos de dolor que experimento en el pasado la golpearan de nuevo y con más fuerza que antes, sus ojos estaban cerrados pero las lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas, no podía moverse y la impotencia dentro de ella comenzaba a aumentar.
-Una niña…-susurro Regina al tomarla en brazos, sonriendo al ver su rostro, apartando la manta que la cubría para observarla mejor-Mi princesita-murmuro Regina besando a su recién nacida y acariciándola, Cora aparto la mirada.
-Dame a la niña, Regina-siseo Cora mirándola amenazante, Regina se negó, Cora asintió y se acercó más a ella, arrinconándolas contra la pared, Regina cerro los ojos al ver a su madre acercándose y se aferró más a su hija, Cora intento tocarlas pero salió volando contra la pared contraria, cayendo al suelo ante la mirada sorprendida de Regina, quien no entendía lo que había sucedido, Cora se levantó furiosa, su mirada estaba clavada en su hija, quien pudo sentir como la sangre se le helaba ante la mirada y amenaza de su madre, antes de verla desaparecer en una nube de humo morada.
Regina deseo no estar viendo todo eso, era como si estuviera viviéndolo de nuevo y sin que pudiera cambiar nada, odiaba poder sentir las emociones de esos recuerdos, odiaba que no podía moverse e intervenir en todo eso.
-Regina, esto es lo mejor para ti-decía Cora al tomar a su nieta en brazos, la tapo con cuidado con su manta y desapareció en una nube morada, ante la mirada de Regina y Henry, ambos paralizados, en cuanto Cora se esfumo el hechizo que los retenía los libero, Regina se derrumbó y Henry la sujeto, tratando de calmarla.
¡Maldición! Su madre no podía haberle hecho eso, a ella y a su propia nieta, una parte de ella aún se había querido resistir a la idea de que su madre fuera culpable pero ahora todo estaba cobrando sentido, las cosas poco a poco comenzaban a encajar por sí mismas. Regina sintió una punzada en su corazón.
-¡¿Que le hiciste a mi hija?!-grito Regina con dolor, Cora rodo los ojos, Henry miraba a su mujer con reproche-¿Cómo puedes hacerme esto? ¡Soy tu hija!-le grito Regina dolida pero Cora no parecía inmutarse-¡Ella es tu nieta, madre, es tu sangre!-le reprochaba Regina duramente, hasta que el llanto le gano y las lágrimas corrieron libres una vez más, Henry la soltó y la vio derrumbarse con tristeza.
-No dramatices tanto, hija. Ella estará bien.-se quejó Cora mirándola, Regina la miro matadoramente, se acercó a ella para contestarle pero Cora la detuvo al congelarla, y con otro gesto de su mano Henry pudo ver como Cora le estaba quitando sus recuerdos a Regina.
Regina sintió como su respiración era pesada, ahora podía sentir aún más como el sudor corría por su frente y casi podría jurar que estaba fría, no había mas recuerdos, no había más que ver pero ella no podía moverse, por más que intentara levantarse y correr no lograba hacerlo.
-Flashback
El Fuerte Prohibido estaba sumido en el silencio y la oscuridad como siempre que Jazmín no estaba ahí, cuando Maléfica se encontraba sola el castillo estaba en penumbras y en silencio. La hechicera estaba con la mirada fija en el fuego de su chimenea frente a ella desde su silla, disfrutando del silencio que la embargaba hasta que la calma se vio interrumpida cuando una nube de humo rojo se apareció en medio del castillo provocando una discreta sonrisa en el rostro de Maléfica, misma que solo duro unos segundos antes de que la hechicera la borrara de su rostro para evitar que ella la viera.
-Siempre tan sutil con tus entradas tan intempestivas, pulga.-ironizo Maléfica con un gesto de burla, provocando que la joven frunciera el ceño.
-Perdón, tía.-dijo Jazmín por inercia, causando que Maléfica arqueara las cejas al notarla distraída y no con su habitual sonrisa y actitud bromista de siempre.-Pero…
-Pero lo seguirás haciendo, bestia.-replico Maléfica con un gesto de burla, Jazmín sonrió levemente y asintió mientras se acercaba a la rubia, quien noto el semblante serio de la joven.- ¿Qué paso?-le pregunto la hechicera mientras le señalaba la silla vacía a su lado.
-Tuve visitas.-comento la joven al tomar asiento al lado de la hechicera, quien la miro con curiosidad disimulada.
-¿Otro príncipe?-pregunto Maléfica con un tono burlón, pero la joven negó con la cabeza.- ¿Quién?-cuestiono la hechicera directamente.
-Mi tía.-dijo Jazmín con un gesto de inocencia y burla al fijar su mirada en Maléfica, quien la miraba como si bromeara.-Yo puse la misma cara.-ironizo la joven con una sonrisa sarcástica.
-Creí que ni el Sultán ni su esposa tenían hermanas.-comento Maléfica sin comprender, aunque tenía la intuición de que no era tan sencillo.
-Así es.-dijo Jazmín con una mueca de frustración.-Resulta que mi madre tiene una hermana, mi madre de la que herede esto.-se quejó la joven al levantarse de su silla y conjurar una bola de fuego que dirigió al candelabro que colgaba del techo para darle un poco de luz al castillo.
-¿Qué tan confiable es lo que dices? ¿Quién es? ¿Qué te dijo?-pregunto Maléfica mirando a la joven con seriedad y confusión, la joven respiro profundo y se llevó una mano a sus largos cabellos.
-Tiene magia.-replico Jazmín con una mueca de desconcierto.-Y me dijo que era igual de insolente que…Ella.-dijo Jazmín cruzándose de brazos al referirse a su madre, Maléfica arqueo las cejas al notar que le molestaba hablar de Regina.-Y su piel es verde, era imposible no notarlo-termino de decir la princesa provocando que Maléfica torciera el gesto.
-¿Qué te dijo sobre tu madre?-pregunto Maléfica con la curiosidad atacándola, no sabía que Cora había tenido más hijas.- ¿Qué te dijo para ponerte así?-cuestiono la hechicera al ver a la joven dar vueltas por el salón.
-Me dijo que mi madre…-Jazmín no termino de hablar, no quería terminar de pronunciarlo en voz alta.-Me dijo que mi madre era la Reina Malvada.-soltó la princesa de golpe al reunir el valor que necesitaba, fijando su mirada en Maléfica, quien la observaba con un gesto imperturbable.
-¿Solo eso?-pregunto Maléfica con seriedad, ganándose una mirada incrédula de Jazmín.
-¿Te parece poco?-replico Jazmín confusa.-¡Estamos hablando de la Reina Malvada del Bosque Encantado, a la que todos le temían y una de las poderosas!-se quejó la joven alzando un poco más la voz, bajo la mirada de Maléfica quien se limitaba a escucharla desde su lugar.-¡La misma que mato a cientos de personas y lanzo una maldición a todo un reino!-termino de decir Jazmín con la respiración agitada, desahogándose por fin, al ver la mirada de Maléfica supo que era verdad.-¡No!-se quejó Jazmín negando con la cabeza.
-Bestia, tu madre es la Reina Malvada, la Reina Regina.-dijo Maléfica con un gesto de despreocupación desde su asiento, ahora que Jazmín lo sabía no había razón para seguir ocultándoselo.-No me mires así.-replico Maléfica rodando los ojos al ver la mirada de molestia que tenía la joven, sus ojos se habían vuelto cristalinos.
-Me mentiste.-reprocho la joven dolida.-Te perdone antes por no decirme la verdad sobre la abuela, por no decirme lo que intentaste hacerme y aun así me seguiste mintiendo.-decía Jazmín mirándola con decepción.- ¿Por qué no me lo dijiste?-pregunto Jazmín tragando saliva.
-¿Decirte que tu madre es la responsable de todos los horrores que conoces? No me pareció bueno idea, bestia.-replico Maléfica con un tono de ironía que hizo que la joven frunciera el ceño.-No todo es como lo piensas, las cosas son más complicadas que eso, pulga.-dijo Maléfica negando con la cabeza.
-¿Qué tan complicado era decir la verdad?-pregunto Jazmín duramente, la idea de que su madre fuera la mujer que arrancaba corazones a diestra y siniestra le resultaba difícil de asimilar.- ¡Tú y Cora me mintieron acerca de todo!-se quejó la joven dolida.
-¿Quieres la verdad? Perfecto, te voy a contar toda la maldita verdad.-sentencio Maléfica al levantarse de su silla y mirar duramente a la joven, quien le sostuvo la mirada.-Es verdad que tu madre es la Reina Malvada, es todo lo que dicen, ha hecho todas esas cosas y aun mucho mas.-dijo Maléfica duramente, sin que le temblara la voz.-Yo la conocí lo suficiente para saber todo lo que le paso y sus motivos para buscar venganza.-admitió Maléfica sin remordimientos.-Y también sé que tu no estabas destinada a nacer, bestia. Tú no estaban en su destino y aun así estas aquí, viva. Tu madre no dejo que Cora te matara mientras pudo, pero conociste a tu abuela y sabes de lo que es capaz, así que te puedes imaginar el resto.-termino de decir la hechicera con los ojos encendidos al igual que la joven que parecía en shock tras escuchar todo eso.
-Pero tu querías matarme, si eran amigas ¿porque querías lastimarla?-cuestiono Jazmín confusa, Maléfica le dedico una sonrisa burlona, la joven supuso que su respuesta no sería muy agradable para ella.
-Si, por que quería venganza.-admitió la hechicera duramente, la joven trago saliva.-Quería vengarme usándote a ti pero no pude, porque me di cuenta que tu madre también fue un instrumento de algo mayor. El Oscuro la manipulo para que me traicionara.-conto Maléfica mirándola con dureza, la princesa no sabía que decir.-Y créeme yo no perdono pero si cambie el objetivo de mi venganza.-sentencio Maléfica con algo de malicia en sus ojos.
-Si es verdad que ella no quería deshacerse de mí… ¿Por qué me dejo con otras personas? ¿Por qué no me busco?-preguntaba Jazmín con un nudo en la garganta, esforzándose por no dejar que las lágrimas la traicionaran y corrieran libres.
-Esas respuestas no las tengo claras.-dijo Maléfica seriamente, la joven torció el gesto y tenso la mandíbula de impotencia, sin darse cuenta sus uñas se estaban clavando en sus palmas por apretar los puños.
-No te creo.-sentencio Jazmín duramente, Maléfica la miro y se encogió de hombros.-Esa mujer me dio esto.-comento la joven al aparecer una pequeña nube de humo rojo sobre su mano dejando ver una pequeña piedra preciosa color azul, la que Zelena le había dado. Maléfica observo la piedra en la mano de la joven y pudo sentir la magia que desprendía.
-Esa piedra tiene las respuestas que esa mujer quiere que tengas, tiene los recuerdos que quiere que veas, es para su beneficio.-aseguro Maléfica duramente, tan fría como siempre.
-Lo he pensado y quizá tengas razón.-afirmo Jazmín con un gesto de seriedad.-Pero algo es mejor que nada, y por más que quiera alejarme de todo lo que tenga que ver con mi madre no puedo.-se quejó la joven con un gesto de duda.
-Si es tu decisión.-dijo Maléfica seria, la joven asintió.-Entonces solo asegúrate de conocer los dos lados de la historia, bestia.-advirtió la hechicera con un gesto de arrogancia al tomar asiento de nuevo.-Ya sabes que toda historia tiene dos lados, incluso la de los villanos.-musito Maléfica con seriedad.
-¿Tú me la mostraras?-pregunto Jazmín cuando se calmó y pudo hablar. Maléfica parecía no haberla escuchado pero ella sabía que si lo había hecho, la hechicera asintió en silencio después de unos segundos de pensarlo. La joven princesa sintió una punzada en el pecho, temiendo lo que podría descubrir, así que después de unos segundos desapareció en medio de su habitual nube de humo roja para aparecer en su habitación.
-Fin flashback
En la tienda de Gold todos estaban nerviosos y preocupados por Regina, la morena ya llevaba varios minutos sin moverse, estaba fría y su respiración se hacía más difícil. Bella estaba al lado de Gold, quien tenía el semblante duro, inexpresivo, pero Bella sabía que sus pensamientos estaban buscando una forma de ayudar a Regina. Por su parte Hook tenía un gesto de pocos amigos, el pirata no despegaba la mirada de Regina y cada segundo incrementaba su preocupación que ya casi no podía disimular, de igual manera Robín tragaba en seco cada que veía como Regina parecía temblar como si la estuvieran torturando, el arquero se sentía impotente al verla así. Mientras que David se llevaba las manos al rostro con evidente nerviosismo al ver a Regina sudando aun al estar helada. Emma negaba con la cabeza y no podía dejar de jugar con sus manos al ver los rostros de todos, ella misma estaba tentada a intervenir y usar magia para ayudar a la Reina Malvada.
-¿No hay un hechizo que yo pueda hacer para ayudarla?-pregunto Emma al ver como David suspiraba con frustración y tenía los ojos cristalinos, la rubia miraba a Gold con seriedad.
-No-sentencio Gold duramente, apretando la mandíbula con frustración-El hechizo de la Reina de las Nieves es uno antiguo, si nos arriesgamos a hacer magia en Regina mientras este bajo el hechizo no sé qué pueda pasar-siseo Gold torciendo el gesto y desviando la mirada, Bella le dio una mirada de apoyo.
-¿Entonces la dejamos así?-pregunto Hook apretando el puño con rabia, arrastrando las palabras y mirando matadoramente a Gold, Emma noto su enojo y decidió acercarse a el por si decidía empezar otra pelea contra Gold.
-No debiste hacerle caso, debiste negarte a hacer el maldito hechizo-gruño Robín con los ojos cristalinos mirando de mala gana a Gold, pero el Oscuro se limitó a mirarlo con arrogancia y torcer el gesto, Bella lo sujeto más fuerte del brazo para evitar peleas.
-Un ladrón no me va a decir que tengo que hacer-sentencio Gold con una sonrisa forzada, ganándose una mirada matadora de Robín, quien torciendo el gesto devolvió su mirada a Regina, ella parecía más pálida si era posible.
-Rumple, no es el momento-interrumpió Bella con un tono conciliador, debatiendo su mirada entre Gold y Robín, ganándose una mirada agradecida de Emma.
-Si en unos minutos Regina no despierta Emma intentara ayudarla, no me importa como pero no la podemos dejar así- interrumpió David exasperado, sentía que en cualquier momento sus nervios acabarían con él.
-Solo la pondrán en riesgo-intervino Gold con un gesto de pocos amigos, pero las miradas que le lanzaron todos lo hicieron rodar los ojos y negar con la cabeza, no estaba en la mejor posición con ninguno de ellos.
-Es mejor que dejarla así-siseo Hook con seriedad, un bufido de parte de Gold lo hizo apretar aún más su puño y tensarse. Todos se quedaron en silencio una vez más, pasaron unos cuantos minutos que parecieron eternos para todos, hasta que Emma intercambio una mirada con Gold y el Oscuro termino por ceder un poco y se soltó de Bella para acercarse a Regina bajo la mirada expectante de todos, Gold torció el gesto y antes de que pudiera hacer algo Regina se incorporó de golpe en la cama, sentándose en ella y respirando agitada, como si hubiera dejado de respirar por varios minutos y apenas recuperara el aliento.
-¡Regina!-musito Robín con notable alivio, acercándose a ella y arrodillándose al lado de la cama, pasando una mano por su cabello para secarle unas gotas de sudor, el arquero noto que aún seguía algo fría.
-¡Que susto nos metiste!-dijo David acercándose a ella y tomando su mano, ganándose una mirada matadora de Robín, quien torció el gesto notablemente. Emma y Bella suspiraron aliviadas desde donde estaban, mientras que Hook sonrió levemente al ver a Regina despierta.
-Trata de calmarte un poco, Regina-intervino Emma desde su lugar, mirándola respiración agitada, Regina tardo un par de minutos en tranquilizarse y que su pulso se normalizara, sentía que le faltaba el aire.
-¿Qué viste?-pregunto Gold con curiosidad y tratando de mantenerse tranquilo, Regina alzo la mirada, aun respiraba profundo para calmarse, Robín y David seguían cerca de ella, mientras que Bella, Emma y Hook observaban atentos.
-Mi madre-musito Regina volviendo a respirar profundo para poder hablar-Mi madre me quito a mi hija-dijo Regina casi sin aliento, antes de sentir como su pecho dolía a causa de la falta de aire, aquellas palabras causaron efecto en todos, por un lado Robín, quien miro a la Reina tragando saliva y sujetando su mano con firmeza. David apretó un poco más la mano de Regina y la miraba sorprendido, mientras que Hook acorto la distancia hasta acercarse a ellos y mirarla con seriedad.
-¿Cora hizo que?-replico Emma con incredulidad, su gesto delataba todo el desconcierto que causaba esa revelación, aunque prácticamente eso solo confirmaba las sospechas que ya todos tenían.
-¿Quién es el padre de tu hija?-esa pregunta hizo eco en la mente de Regina, quien comprendió que habían sido Robín, David y Hook quienes la habían hecho al mismo tiempo, la Reina Malvada abrió la boca para decir algo pero de inmediato volvió a cerrarla, limitándose a negar con la cabeza, no lo sabía.
-¿Qué tienen que preguntar ustedes, trio de idiotas?-pregunto Gold mirando a los tres hombres con curiosidad y desconfianza, Emma arqueo las cejas riendo para sus adentros del gesto de disgusto que tenía Gold, la rubia comenzaba a imaginar algunas cosas.
-Necesito tomar aire, quiero estar sola-dijo Regina negando con la cabeza, tragando saliva y sin poner atención a las miradas interrogantes de todos se levantó de la cama y casi salió corriendo de ahí, necesitaba pensar, necesitaba tomar aire fresco, ahí dentro sentía que se ahogaba.
-¿Nadie va a decir nada?-interrogo Bella con una mirada incrédula y de sorpresa pero sin recibir respuesta alguna, Gold parecía clavado en el suelo, mientras que Emma cruzada de brazos negó con la cabeza, Robín parecía asimilar las cosas, Hook rodaba los ojos y David tragaba en seco.
-No sé si Regina debería estar sola, la vi mal-comento Emma frunciendo el ceño, como respuesta David salió corriendo de la tienda sin decir nada, seguido de Hook y Robín. Emma torció el gesto con frustración y salió de la tienda casi arrastrando los pies, dejando a Bella y Gold solos en la tienda.
En cuanto salió de la tienda Regina respiro profundo, llenando sus pulmones de aire fresco, de repente la realidad la golpeaba directo en la cara, esos recuerdos le habían provocado escalofríos, demasiadas cosas al mismo tiempo, necesitaba despejarse. Regina respiro profundo y sin más comenzó a caminar hacia su casa, quería estar sola. Regina dio un par de pasos y sin darse cuenta comenzó a correr, sus ojos contenían las lágrimas que amenazaban con salir y sentía aun rastros de dolor en su cuerpo. Regina corrió para destensarse, para sentir que su cuerpo dejaba de doler cuando se movía, para sentir el aire en su rostro, para no derrumbarse, corrió hasta que sintió que sus piernas le dolían a causa de lo que había sufrido unos momentos atrás. La Reina Malvada sentía que a cada movimiento de sus piernas el dolor disminuía, acostumbrándose de nuevo al movimiento y no a los efectos de estar inmóvil por el hechizo, corrió sin fijarse que iba camino al muelle, quizá ahí podría pensar un poco, el mar en calma contrastaría con toda la tormenta que sentía dentro de ella. Regina corrió tan rápido como podía, sin importarle haber dejado a todos preocupados o desconcertados, solo quería salir de ahí y estar sola, ante sus ojos apareció el muelle, un poco más y tomaría asiento en una de las bancas.
-¡Regina!-el grito de David no la detuvo, ni siquiera se molestó en girarse-¿Qué demonios crees que estás haciendo?-pregunto David casi gritando al sujetarla por la cintura y alzarla para detenerla, provocando que Regina lo mirara con molestia.
-¿Qué es lo que estás haciendo tú, Charming?-replico Regina al ser devuelta al suelo mirando matadoramente a David, quien lucía asustado y la sujeto de los hombros con fuerza para tenerla quieta, Regina lo miraba sorprendida.
-¡No te atrevas a volver a hacer eso!-le grito David casi forcejeando con ella, Regina lo miraba extrañada y lo miro sin comprenderlo, David parecía hablar en serio, como si hubiera pasado un susto horrible.
-¿Hacer qué? No quería estar ahí, David-se explicó Regina aun confusa, ganándose un apretón de David sobre sus hombros, la alcaldesa rodo los ojos y quiso soltarse pero David la sujeto más fuerte.
-Ibas a saltar-reprocho David serio, Regina arqueo las cejas y le dio una mirada que gritaba imbécil a todas luces, antes de que Regina pudiera contestarle con un par de insultos Hook y Robín llegaron corriendo hasta ellos, justo a tiempo para escuchar esto último.
-¿Qué?-pregunto Regina con un gesto de indignación, ganándose una mirada confusa de David, mientas que Hook y Robín recuperaban el aliento-¡Por supuesto que no!-se defendió Regina con arrogancia, logrando soltarse de David.
-Por supuesto que no, es demasiado arrogante y se ama demasiado como para hacerlo-ironizo Hook después de respirar profundo para recobrar el aliento, ganándose un golpe en seco de Regina y un par de gestos burlones de parte de Robín y David.
-¿Estas bien?-pregunto Robín acercándose a Regina y llevando una mano a su rostro con delicadeza, la alcaldesa asintió y sutilmente retrocedió para apartarse un poco de los tres, no pensaba quedarse a discutir con ellos.
-Necesito estar sola-dijo Regina suspirando, rodando los ojos al ver tres miradas que parecían negarse a sus propósitos, la Reina quiso marcharse de ahí caminando pero Hook se apresuró a cerrarle el paso.
-Tenemos que hablar-dijo Hook sin más, ganándose una mirada arrogante de Regina-¿Nos dejarían un momento a solas?-pregunto Hook con un gesto de sarcasmo hacia Robín y David, ambos fruncieron los ceños extrañándose de la actitud del pirata.
-¿Para qué?-pregunto Robín sin poder evitarlo, mirando a Regina y Hook con curiosidad pero ninguno contesto ni parecían con intenciones de hacerlo, por su parte David también estaba confundido.
-¿Qué tienen que hablar ustedes?-pregunto David cruzándose de brazos con un gesto pensativo, Hook se limitó a encogerse de hombros y Regina ignoro la pregunta como si nada, pero tomo menos de dos minutos que Robín, David y Hook intercambiaran miradas fugaces y sus pensamientos se conectaran dejándolos casi boquiabiertos.-¡Tiene que ser una broma!-casi grito David incrédulo.
-¡Idiotas!-siseo Regina por lo bajo, llevándose una mano al puente de la nariz en un gesto de negación, no hacía falta preguntar a qué conclusión habían llegado esos tres, la Reina Malvada lo tenía bastante claro.
-¡Regina!-el grito que dieron los tres al darse cuenta de su situación hizo que Regina maldijera su suerte, sus pecados le estaban saliendo más caros de lo que podría pensar, en que lio estaba metida ahora.
-¿Quién de nosotros…?-Robín no se atrevió a terminar la pregunta que todos se estaban haciendo, pero al ver la mirada fulminante que le dio Regina decidió callarse y no decir nada más, por su lado David se había llevado una mano al cabello con nerviosismo y Hook se cruzó de brazos.
-No lo sé, no puedo recordar eso-se quejó Regina con evidente frustración y enojo, los tres se quedaron callados-No sé por qué, solo pude ver a mi hija recién nacida-confeso Regina con un nudo en el pecho, era tan raro decirlo en voz alta.
-Entonces, es posible que uno de…-David trago en seco sin poder terminar de preguntar lo que estaba pensando, Regina suspiro cansada y asintió, Robín arqueo las cejas y Hook negó con la cabeza.
-Es bastante obvio que si, por eso estamos aquí-ironizo Hook de mala gana, recibiendo como respuesta un par de miradas matadoras de Robín y David y un gesto de pocos amigos de parte de Regina.
-¿Pero…Como…?-Robín no sabía cómo preguntarle cómo era posible todo eso, pero antes de terminar de hablar Regina se le adelanto.
-No sé en qué momento paso, mi madre hizo algo-explico Regina confusa, las miradas que recibió fueron de total desconcertó-¡Ninguno puede reclamarme nada, yo no engañe a ninguno y ya estoy lo suficientemente confundida!-se adelantó a decir Regina con un tono de voz frustrado, por instinto de supervivencia Robín, David y Hook retrocedieron un par de pasos.
-Eso quiere decir que no sabes el momento exacto en que paso-dijo Hook tratando de ser sutil para no morir a causa de una bola de fuego, Regina asintió en silencio, todos parecieron quedar sumergidos en sus pensamientos.
-¿Qué sucede?-pregunto Emma al llegar hasta ellos, todos habían estado tan concentrados en sus pensamientos que no escucharon a la rubia acercarse-¡Hey!-los llamo Emma para sacarlos del trance, la rubia arqueo una ceja al verlos con gestos difíciles de describir.
-Necesito irme-sin más Regina desapareció en medio de su nube morada, se podía decir que estaba más calmada y el entumecimiento de su cuerpo ya era inexistente, en cuanto ella desapareció el silencio volvió a hacerse notar.
-Yo igual tengo que irme-dijo Hook antes de que alguien más dijera algo y prácticamente salió corriendo de ahí, Emma arqueo las cejas y miro a David, quien parecía aun estar concentrado en sus propios pensamientos.
-Nos vemos, Emma-se despidió Robín apresuradamente y se marchó de ahí, dejando a Emma solo con su padre, quien suspirando salió del trance y miro a Emma.
-Vamos al departamento y me cuentas en el camino-pidió Emma sin más, casi arrastrándolo para que comenzara a contarle, la rubia no pensaba quedarse con la curiosidad.
Pasaron unos minutos desde que Gold observo a Regina salir corriendo seguida de Robín, David y Hook y de que Bella lo mirara con un gesto de incredulidad al arquear una ceja, mientras que Gold negaba con la cabeza en señal de resignación y frustración.
-¿Por qué el pirata esta tan interesado en esto?-pregunto Gold con un gesto pensativo, más para el mismo que para que Bella le respondiera, la castaña aún tenía la mirada fija en la puerta que se acaba de cerrar.
-No lo sé-dijo Bella suspirando y girándose para mirar a Gold-Tienes una nieta, Rumple-dijo Bella rompiendo el silencio de la tienda, recibiendo como respuesta un gesto de molestia.
-Si-afirmo Gold después de procesar la información-Y no quiero saber quién es el padre-se quejó Gold con una mueca burlona al pensar en lo que implicaba, ganándose una mirada de regaño de Bella.
-¿Por qué no?-pregunto Bella inocentemente, Gold sonrió maliciosamente y se encogió de hombros-¿En quién estás pensando?-pregunto Bella suspicaz y curiosa.
-Tiene un pésimo gusto-se quejó Gold con un tono típico de Rumplestilskin-Un ladrón con honor o un príncipe falso-ironizo Gold con un gesto de manos y negando con la cabeza, recibiendo un codazo de parte de Bella.
-¡Rumple!-reprocho Bella con una discreta sonrisa divertida-Te recuerdo que tú la separaste del ladrón-recordó Bella con una sonrisa victoriosa, Gold arqueo las cejas sin darle importancia, preguntándose que haría Bella si supiera que también había tenido que ver en la situación de Regina y David.
-Eso no importa-se excusó Gold sin demostrar mayor culpa-Ahora hay que saber que paso con esa niña-sentencio Gold con la curiosidad carcomiéndolo por dentro, estaba seguro que Regina no se quedaría quieta hasta descubrir la verdad y esta vez el tendría que ayudarla.
-Tienes otra oportunidad, Rumple-musito Bella mirándolo a los ojos-Puedes hacer lo que no pudiste hacer con Baelfire, tú tienes que decidir qué vas a hacer esta vez-recordó Bella con un tono serio, Gold no dijo nada, sabía que su esposa tenía razón pero aun no sabía cómo debía actuar.
En la cueva de la Reina de las Nieves estaban Ingrid y Zelena. Ambas habían observado lo que sucedía en la tienda de Gold gracias al espejo de Ingrid, un par de sonrisas de victoria adornaban el rostro de ambas villanas.
-Ahora si todo está perfecto-sonreía ampliamente Ingrid con satisfacción, mientras que Zelena con una sonrisa discreta en los labios se acercó a la Reina de las Nieves.
-Y todo se pondrá aún mejor-asintió Zelena con un gesto de victoria, Ingrid se giró para mirar a la Bruja Malvada y noto el pequeño pergamino que sostenía en sus manos.
-¿Esta listo?-pregunto Ingrid señalando el pergamino, Zelena arqueo una ceja y se lo tendió para que lo tomara, la Reina de las Nieves lo hizo y sonrió ampliamente al ver el hechizo que relucía en el pergamino.
-Esto será divertido de ver-rio Zelena divertida al dejarse caer sobre el sillón que había frente al espejo-Y después podremos deleitarnos con tu maldición de la visión rota-musito Zelena con satisfacción, deseando poder lanzar el hechizo cuanto antes.
-Prepara el terreno para cuando tengamos el corazón de tu sobrina. Cuando la maldición sea lanzada no hará falta mancharnos las manos. Ellos solos se mataran entre si-dijo Ingrid seria, ignorando como Zelena parecía tensarse ante la mención de la joven.
-En cuanto Regina encuentre el cuerpo de su hija será cuestión de esperar-asintió Zelena con un gesto de arrogancia, Ingrid arqueo las cejas y la miro con curiosidad disimulada.
-¿Tu sabes dónde está?-pregunto Ingrid mirándola expectante, Zelena torció el gesto levemente, como si no le gustara tocar el tema tan frecuentemente.
-Nuestros caminos se cruzaron en un momento-respondió Zelena sin más, desviando su mirada de la Reina de las Nieves-Era igual de arrogante y fastidiosa que su madre, es una lástima que no se conocieran-ironizo Zelena con dureza, Ingrid arqueo las cejas y devolvió su mirada al pergamino, las cosas estaban marchando a la perfección.
Regina apareció en medio de la sala de su casa, la morena tenía todos los sentimientos revueltos, no podía dejar de pensar en su hija, en la imagen de esa pequeña bebé en sus brazos le provocaba ternura y amor pero luego recordaba a Cora llevándosela y la furia la invadía. Regina suspiro y se encamino a las escaleras sin mucha prisa, se dirigió al cuarto de Henry y con cuidado de no hacer ruido para despertarlo abrió la puerta, la morena sonrió levemente al verlo dormido en su cama, su hijo, su único hijo hasta hace poco, todo le parecía una mala broma de Cora.
-Yo tengo que saber que paso, donde esta ella, si la puedo encontrar-pensaba Regina sintiendo una presión en el pecho al pensar en su hija. ¿Dónde estaba? ¿Seguía viva? ¿Qué edad tendría? ¿Cómo habría vivido esos años? Regina no dejaba de atormentarse con preguntas que no podía responder por más que quisiera. La Reina Malvada hizo un movimiento de muñeca y en segundos ya estaba vestida con un cómodo camisón de seda negro, Regina se dejó caer en su cama, estaba realmente agotada. Esa noche necesitaba dormir profundamente, quería descansar y no pensar en nada más, por lo menos esa noche. Regina decidió que a la mañana siguiente comenzaría a buscar respuestas, ya tenía pensado que haría y mañana mismo pondría en marcha sus planes, pero esa noche necesitaba descansar, pocos minutos después Regina se quedó profundamente dormida.
Durante el camino al departamento David le conto las cosas a Emma, la rubia ya estaba enterada de algunas pero aun así no dejaba de sorprenderse. David puso su brazo por encima de los hombros de su hija y así caminaron sin prisa, sincerándose uno con el otro.
-¿Le dirás a Blanca?-pregunto Emma mirando a su padre, quien suspirando asintió-No lo tomara bien-dijo Emma negando con la cabeza, no podía reclamarle nada a su padre porque sabía que no había hecho las cosas con mala intención.
-Se merece que sea sincero, ella es la mejor mujer que conozco y después de todo lo que hemos pasado no merece que la engañe-dijo David con seriedad, se sentía culpable por lastimarla pero no podían seguir como si nada hubiera cambiado.
-¿No se supone que Blanca Nieves y el Príncipe Charming se amaron por siempre o algo así?-pregunto Emma arqueando las cejas con un toque de burlo, ganándose un par de risas ahogadas de su padre, la rubia también rio levemente-Para ella será mas difícil, las cosas en el mundo sin magia no son iguales que en el mundo de los cuentos donde el amor es más fácil-dijo Emma encogiéndose de hombros.
-Desde que se rompió la maldición no hemos sido nosotros, Emma-confeso David sonriendo de lado-Blanca dejo de ser ella y yo deje de ser el Príncipe Charming, las cosas no son tan sencillas aquí-decía David mientras caminaban a paso lento-Es como si…Las cosas entre nosotros se hubieran quedado estancadas-termino por decir David suspirando con tristeza, sin darse cuenta ya estaban frente a la puerta del departamento.
-Bueno, aunque las cosas se pongan raras yo quiero ayudar con el asunto de Regina y su hija, si es tuya eso significa que tendría una hermana-reflexiono Emma abriendo los ojos y torciendo el gesto al darse cuenta de lo enredado del asunto, David rio levemente.
-Aunque no sea mía ayudare a Regina-rio David encogiéndose de hombros, sintiéndose mejor después de haber aclarado las cosas con su hija, antes de que alguno pudiera decir algo más la puerta del departamento se abrió, dejando ver a Blanca con un gesto de sorpresa al encontrárselos ahí.
-Hola-dijo Blanca extrañándose al ver los gestos que tenían Emma y David-¿Qué sucedió?-pregunto Blanca con un gesto de curiosidad al dejarlos pasar para después cerrar la puerta, Emma y David se miraron fugazmente, la rubia se dejó caer despreocupadamente en el sofá.
-Sera mejor que te sientes.-dijo David a Blanca suspirando al llevarse una mano al rostro, la mujer torció el gesto al imaginarse que no se trataba de nada bueno, David respiro profundo antes de empezar a contarle todo lo que había pasado, Emma de vez en cuando intervenía para darle detalles, después de escuchar a David atentamente y asimilar las noticias Blanca se levantó del sofá.
-Esto tiene que ser una mentira-protesto Blanca al levantarse y mirar duramente a David, quien frunció el ceño al ver su gesto de molestia, Emma desde su asiento en el amplio sofá se limitó a rodar los ojos, empezaba a compadecer a su padre por los gritos que iba a recibir.
-Sé que es difícil de entender y no te pido que lo entiendas-musito David con un semblante comprensivo, quería ser lo más sutil que pudiera con Blanca, no quería lastimarla más.
-¡Tú no puedes tener una hija con Regina!-se quejó Blanca a gritos, David suspiro y Emma arqueo las cejas-¿Y si es un invento para que estés cerca de ella?-pregunto Blanca mirándolo con seriedad, David negó con la cabeza.
-Ella no invento esto, Blanca. Y aunque es verdad que no sé si es mi hija yo quiero ayudarla a saber que paso a encontrar a su hija si es posible-dijo David respirando profundo y cruzándose de brazos en una posición firme.
-David tiene razón en eso, tenemos que ayudar a Regina si podemos-comento Emma levantándose del sofá con un gesto de tranquilidad, ganándose una mirada incrédula de su madre.
-¿Por qué deberíamos ayudarla?-pregunto Blanca con sarcasmo, Emma arqueo las cejas, era tan extraño escucharla hablar tan duramente que le tomo un par de segundos asimilarlo.
-Lo haremos, por lo menos yo si voy a ayudarla si puedo-dijo Emma con toda la sutilidad que era capaz de tener, era la Salvadora y no podía quedarse cruzada de brazos mientras se desataba una tormenta.
-No tenemos por qué hacerlo-replico Blanca cruzándose de brazos firme en su negativa, David respiro profundo y trato de contar mentalmente hasta diez para no alzar su tono de voz.
-Tú no tienes que hacerlo, Blanca-intervino David con seriedad en su voz-No te lo pediría jamás si no quieres, pero yo lo hare y en eso no puedes intervenir-sentencio David firme, Blanca lo miro como si le estuviera jugando una broma.
-Creo que ustedes tienen que hablar a solas, nos vemos-se apresuró a decir Emma antes de salir casi corriendo de la casa, no sin antes darle una mirada de apoyo a David y una mirada de disculpa a su madre, en cuanto la puerta de la casa se cerró Blanca clavo sus ojos en David.
-Blanca…-David quiso acercarse a ella pero Blanca negó con la cabeza, estaba poco más que molesta y sus gestos lo delataban, así que David no se acercó más.
-¡No! ¡Esto está mal, todo está mal por ella, tu y yo estamos así por culpa de ella!-se quejó Blanca duramente.- ¿Me dejas por su culpa?-reprocho Blanca con dureza, David espero a que guardara silencio para responder.
-Eso no es cierto-replico David con toda la calma que se esforzaba por aparentar.-Soy yo el que cambio en sus sentimientos, no quiero engañarte más y tampoco engañarme a mí mismo.-confeso David sinceramente.-Y no quiero que pienses que te dejo por ella porque eso es mentira, ella no me pidió que lo hiciera, me pidió que me alejara de ella para aclarar mis sentimientos para que no actuara sin pensar-termino de decir David con un gesto de derrota.
-¿Vas a dejar lo nuestro por poco más de una semana encerrado con esa mujer?-pregunto Blanca indignada-¿Por un pasado que no pudo ser, uno que ni siquiera recordabas?-reclamaba Blanca mirándolo duramente.
-Tu y yo nos enamoramos en un par de horas y durante la maldición tampoco recordábamos nuestro pasado y mira a donde llegamos-dijo David sin pensarlo, arrepintiéndose al instante al ver la cara de furia de Blanca.-Te quiero, eres la madre de Emma y Neal y los amo, pasamos por tanto que no te mereces que te engañe, no quiero lastimarte-confeso David derrotado.
-¡Entonces no lo hagas!-replico Blanca con los ojos cristalinos ante la impotencia que sentía.
-No es justo para nadie, si quieres yo me encargo de ver los tramites del divorcio.-dijo David respirando profundo.-De verdad lo siento-se disculpó David con tristeza.
-No puedo creer que estés enamorado de ella-dijo Blanca negando con la cabeza al cruzarse de brazos-Dices todo esto porque puede ser que tengas una hija con esa mujer, pero es solo eso, ni siquiera sabes si de verdad es tuya.
-Estoy haciendo esto porque no es justo que este contigo pensando en otra mujer, no te lo mereces, eres demasiado buena-sus palabras solo provocaron que la mano de Blanca se impactara con fuerza en su mejilla-Lo siento-dijo David con culpa, Blanca lo miro con molestia y se apartó de él, señalándole la puerta, David asintió y salió en silencio.
- Flashback
La noche ya cubría todo Agrabah, en el palacio del Sultán ya todos debían estar durmiendo, todos menos la princesa del palacio. Jazmín seguía dando vueltas en su cama sin poder lograr dormiste, en su mente las palabras de Maléfica y Zelena seguían retumbando sin que pudiera evitarlo. La joven se levantó de la cama y respiro profundo un par de veces para despejarse, su mirada se fijó en la piedra preciosa sobre su tocador. ¿A quién engañaba? Sabía perfectamente que no lograría estar tranquila y dormir hasta no quitarse las dudas y la curiosidad.
-Vamos, tú no eres cobarde.-se dijo la joven al levantarse de la cama decidida, sus cabellos bailaban con la brisa que entraba del balcón. Jazmín se acercó al tocador y tomo la joya en sus manos, se dirigió al sofá que tenía al otro extremo de su recamara y la dejo ahí. La joven princesa respiro profundo y paso su mano por el objeto cerrando los ojos, tal como había aprendido a realizar ese tipo de magia. No pasaron más de un par de segundos cuando la joya comenzó a resplandecer y como si de una ilusión se tratara las imágenes comenzaban a cobrar vida y aclararse. Jazmín abrió los ojos ante la sorpresa y tuvo que retroceder al ver como el hechizo comenzaba a funcionar, aunque quizá hubiera deseado que no lo hiciera. La princesa sintió escalofríos al ver la imagen de Regina sacando corazones y aplastándolos sin contemplaciones, ordenándole a sus guardias que incendiaran pueblos, viéndola amenazar a una joven Blanca Nieves que casi temblaba del susto.-Ella no puede ser la misma.-casi sollozo Jazmín cuando logro salir del trance y ver como la joya había quedado como antes del hechizo. Jazmín se dejó caer en su cama, pensando en que la mujer que había visto en brazos del chico del establo no podía ser la misma mujer despiadada que acaba de ver, le resultaba imposible.
Jazmín dejo pasar un par de días sin visitar el Fuerte Prohibido, aun tenia pesadillas acerca de las imágenes que había visto de la Reina Malvada. ¿Cómo se podía llegar a ser tan cruel? No dejaba de preguntarse la joven. Cuando se sintió preparada para conocer toda la verdad decidió aparecerse en el castillo de Maléfica.
-Por tu cara supongo que ya lo has visto.-dijo Maléfica al verla aparecer con el semblante serio, sin decir una sola palabra como habitualmente lo hacía.- ¿Qué tan malo fue?-cuestiono la hechicera acercándose a ella con la mirada seria.
-Tuve pesadillas.-ironizo Jazmín en un gesto de burla que hizo que Maléfica sonriera un poco, esa si era ella.- ¿Cómo pudo ser tan cruel? ¿Por qué llego a ser así?-pregunto Jazmín con la mirada triste, Maléfica se permitió acariciar su rostro.
-¿Estas segura que quieres conocer todo?-pregunto Maléfica con un tono frio, la joven la miro y titubeo un momento.-Piénsalo bien.-advirtió Maléfica mirándola fijamente a los ojos, la princesa se mordió ligeramente el labio inferior en señal de duda y termino asintiendo después de unos segundos de silencio.-De acuerdo.-asintió Maléfica indicándole que tomara asiento a su lado para poder contarle todo lo que antes le había ocultado. Jazmín escucho atentamente a Maléfica, solo interrumpiéndola cuando era necesario para comprender algún detalle, sintiendo como su corazón latía cada vez más rápido y como las lágrimas la traicionaban para correr libres por sus mejillas ante todo lo que estaba escuchando.
- Fin flashback
David había salido del departamento con una extraña mezcla de sentimientos, se sentía más tranquilo al haber sido sincero con Blanca, ella no se merecía otra cosa pero aun así se sentía mal por hacerla sufrir. David camino a paso lento por las calles del pueblo, ya era bastante tarde y todos estaban en sus casas. Respiro profundo y detuvo su camino hacia el hotel de la Abuelita un momento, no había podido hablar con Regina y necesitaba hacerlo, quería asegurarse que se encontraba bien y que no haría alguna locura así que encamino hacia la mansión Mills. No le tomo más de diez minutos llegar y al encontrar todas las luces apagadas se preguntó como entraría, no iba a tocar el timbre y despertar a Henry. David frunció el ceño y tuvo que ingeniárselas para subir por el árbol que daba a las ventanas de la casa, una de ellas la habitación de Regina, agradeciendo que los balcones de la casa fueran lo suficientemente grades como para poder saltar a ellos, David abrió la ventana de la habitación y entro por ella sin hacer mucho ruido.
-Por lo menos se quedó dormida-se dijo David al ver a Regina profundamente dormida en su cama, después de lo que paso no le sorprendió mucho, estaba envuelta en sus sabanas. David se acercó hasta la cama y se quedó un par de segundos observándola, se veía hermosa, sin poder resistirse se acostó a su lado sobre las sabanas que la cubrían y el abrazo.
-¿Pero qué…?-Regina se despertó sobresaltada al sentir que había alguien con ella, moviéndose por instinto se topó con David, quien ya había cerrado sus ojos y por poco se quedaba dormido, Regina lo miro incrédula y lo aparto de ella con un empujón.
-Lo siento, no quería asustarte-dijo David apresurándose a taparle la boca con su mano para que no gritara y despertara a Henry, Regina lo miraba con ganas de asesinarlo ahí mismo, la morena le dio un par de manotazos para que la soltara.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?-pregunto Regina acomodándose en su cama para sentarse y mirar a David, quien se limitó a señalar la ventana abierta, Regina rodo los ojos y se llevó una mano al cabello para apartárselo del rostro-David, no es buena idea que estés aquí-se quejó Regina con un gesto de cansancio.
-Lo sé, pero necesitaba verte y hablar contigo-dijo David con sinceridad, Regina arqueo las cejas y torció el gesto-No te preocupes no es algo muy largo de decir, luego podrás dormir de nuevo-se excusó David con un gesto de culpabilidad por detener sus ojos en el escote de la Reina Malvada.
-Si es por lo que paso en el muelle...De verdad no recuerdo mas.-dijo Regina seria-Pero voy a llegar al fondo de todo-sentencio Regina, David asintió.
-Te creo, Regina-sonrió David cálidamente, llevando una mano al rostro de la morena con ternura, pero Regina se tensó y lo aparto sutilmente-Yo solo quería decirte que te ayudare en lo que necesites, yo estoy aquí para ti-confeso David con la mirada fija en los ojos de ella.
-Tu estas confundido, David, eso es todo.-dijo Regina negando con la cabeza, se negaba a creer que Charming pudiera estar enamorado de ella, le resultaba casi imposible.-Por lo que paso en la torre, por el pasado, quizá tu solo crees que me amas pero…-Regina hablaba pero David se negó a seguir escuchándola, la sujeto con firmeza del cabello y la atrajo a él, besando sus labios suavemente y con intensidad que dejo a Regina inmóvil.
-No estoy confundido, Regina, se lo que siento-confeso David a escasos milímetros de la alcaldesa, quien parecía incrédula ante sus palabras, llevo una mano a la David y la aparto de ella, retomando una distancia.
-¿Y Blanca Nieves?-pregunto Regina mirándolo desconfiada, como si al recordársela las cosas cambiaran por completo pero para su sorpresa David negó con la cabeza.
-La quiero, pase muchas cosas con ella y siempre será especial para mí pero desde hace un tiempo que dejamos de tener lo que teníamos, dejamos de ser Blanca Nieves y el Príncipe Charming como en los cuentos, en los cuentos solo hay un final que significa boda, hasta ahí, y nosotros nos quedamos estancados en esos tiempo. Hemos cambiado-dijo David tratando de encontrarle sentido a sus palabras, de explicarse lo mejor posible.
-Tienen un hijo, dos de hecho-recordó Regina arqueando las cejas con incredulidad, las palabras de David sonaban tan sinceras que era imposible no creerle.
-Los amo a los dos. A Emma y Neal, eso no cambia.-sentencio David sonriéndole cálidamente-Pero sería hipócrita quedarme con Blanca solo por eso.
-Aun así esto sería raro-replico Regina negándose a acercarse a David, no podía negar que si sentía algo pero no podía afirmar que fuera amor, no podía decirlo porque no estaba segura de lo que sentía.-Eres el abuelo de mi hijo-se quejó Regina rodando los ojos y frunciendo el ceño, ganándose unas risas ahogadas de parte de David.
-Si lo ves de esa forma-replico David encogiéndose de hombros con una mueca burlona, Regina rodo los ojos-En ese caso, tus eres la madre de mi hija primogénita-se burló David con una mueca triunfante, ganándose una mirada asesina de Regina.
-No sabes si es tu hija-sentencio Regina con un gesto de resignación, David asintió y se encogió de hombros, como si eso fuera solo un detalle sin importancia.
-Déjame soñar-respondió David con un tono juguetón que comenzó a irritar a Regina, le resultaba exasperante que David la estuviera tratando así, la inquietaba porque temía poder acostumbrarse a las ideas que el tenia.
-No, no quiero que te hagas falsas esperanzas, no quiero que tengas falsas ilusiones-dijo Regina duramente, prefería ser así de clara que dejarlo soñar y que luego la realidad lo azotara directo en la cara.
-Yo sé que podría no ser así, no soy ciego.-musito David suspirando.-Pero aun así quiero ayudarte, quiero ayudarte a saber la verdad, a buscarla si es posible.-decía David con seguridad en su voz.-Y aunque te niegues no servirá de nada-sentencio David con un gesto de autoridad.
-Idiota-ironizo Regina rodando los ojos al negar con la cabeza, David sonrió divertido al verla torcer el gesto.
-Arrogante-siseo David con el mismo tono que ella había utilizado, Regina arqueo las cejas y lo miro con burla.
-Pretencioso-replico Regina sin más, destilando sarcasmo y superioridad que hacía que David arqueara las cejas y la mirara para seguirle el juego.
-Sádica-musito David como si nada, con un gesto de inocencia que engañaría a más de uno, pero que en Regina solo provoco una sonrisa llena de malicia, extrañamente se estaba relajando con ese ataque verbal entre ellos, aunque fuera de broma.
-Masoquista-argumento Regina con arrogancia y victoria, notando como David fruncía el ceño por unos segundos y después sonreía con diversión.
-Solo contigo-respondió David con toda la intención de hacerla reír, Regina rio por lo bajo al negar con la cabeza, ese estira y afloja le resultaba divertido.
-Pedazo de imbécil-murmuro Regina rodando los ojos con burla, David frunció el ceño fingiendo indignación.-Bueno, Charming, tengo sueño y quiero dormir así que te puedes ir-dijo Regina bostezando y dándole la espalda para volver a acomodarse en su cama bajo sus sabanas, aferrándose a su almohada.
-¿Podemos discutir la posibilidad de pasar la noche aquí contigo?-pregunto David con un tono inocente, ganándose que Regina le tirara la almohada directo en la cara con fuerza.
-El sofá es incómodo, déjame dormir.-se quejó Regina cerrando los ojos para ignorarlo y poder dormir por unas pocas horas, pero David no se levantó de la cama.
-¡Regina!-protesto David como si fuera un niño.-Prometo no tocar lo que no debo, solo quiero dormir aquí.-se excusó David encogiéndose de hombros con inocencia, Regina no pareció reaccionar.- ¿Por los viejos tiempos?-intento David como último recurso.
-¿La noche de la torre?-pregunto Regina sin molestarse en abrir los ojos ni girarse a mirarlo, David se recostó un poco más sobre la almohada y sintió como Regina protestaba por lo bajo.
-Noches, mi querida Reina Malvada-ironizo David con una sonrisa burlona y descarada que resultaba irritantemente coqueta, Regina gruño levemente y sintió las manos de David sobre su espalda.
-Solo porque realmente quiero dormir te dejare quedarte para que cierres la boca.-sentencio Regina con un tono de molestia, David sonrió para sí mismo y se acomodó en la cama, por inercia abrazo a Regina, pero recibió un empujón de la morena.
-Cuidado, encanto.-siseo Regina apartándose del.-Mantén las manos quietas y quédate del otro lado o perderás el brazo-amenazo Regina con frialdad, dejando a David con una discreta sonrisa divertida al acomodarse en su lado de la cama.
-Sé que no es el momento pero quería decirte que no volveré a presionarte-dijo David acomodándose de su lado de la cama, Regina lo escuchaba con los ojos cerrados.-Te daré tiempo para que aclares tus sentimientos.-decía David dejándose caer sobre la almohada y cerrando los ojos para dormirse de una vez.
-Día Siguiente
Regina se levantó cuando los rayos de sol se filtraron por su ventana, abrió los ojos poco a poco y se giró topándose con David en su lado de la cama. David dormía profundamente, como si llevara días sin tomar una siesta. Regina salió de su cama tratando de no levantarlo y se puso su bata, salió de la recamara cerrando la puerta y se dirigió a la recamara de Henry para asegurarse de que ya estuviera despierto para vestirse para el colegio, para después regresar a su recamara y tomar su ropa para darse una ducha, cuando salió David seguía dormido, realmente estaba cansado.
-Por lo menos alguien ha podido descansar.-se dijo Regina riendo para sí misma, se miró al espejo y se terminó de maquillar para empezar el día. Regina pensaba poner en marcha sus planes ya, no quería perder más tiempo sin saber que había sido de su hija, en cuanto estuvo lista salió de su recamara para encontrarse con Henry en la sala esperándola con la mochila en el hombro.
Emma estaba sentada en la barra de Grannys, platicando con Ruby que estaba del otro lado de la barra y escuchaba atentamente a la rubia, quien ya la había puesto al corriente de todos los nuevos acontecimientos. La morena hacia diferentes gestos según lo que contaba la rubia, pasando de un gesto de sorpresa a uno de puro descaro y diversión, ganándose un par de miradas de regaño de Emma.
-¡Esto es increíble, Emma!-casi grito Ruby con un gesto que pecaba de diversión, Emma tuvo que hacerle un gesto para que bajara la voz, para después mirar a su alrededor y sentir deseos de que el lugar estuviera vacío.
-Lo sé, Ruby-dijo Emma negando con la cabeza-Es complicado-musito Emma con una mueca que hizo reír levemente a Ruby.
-Me puedo imaginar cómo se puso Blanca con todo lo de David y Regina-dijo Ruby con un gesto de seriedad, Emma asintió al llevarse su taza de café a los labios.
-La idea de que David y Regina tengan una hija no le sentó nada bien-dijo Emma dejando la taza sobre la mesa, Ruby asintió al encogerse de hombros.
-Y peor le habrá sentado si David le dice que está enamorado de Regina-completo Ruby con un gesto de confusión, Emma asintió con un suspiro.
-No puedo culpar a nadie, Ruby-confeso Emma con sinceridad-Regina ha cambiado, he visto como la tiene esta situación y no la está pasando bien-confeso Emma suspirando, Ruby la escuchaba atenta-David tampoco está muy bien que digamos, está confundido, realmente le duele lastimar a mi madre pero tampoco quiere engañarla-decía Emma arqueando las cejas.
-Entiendo, haces bien en no tomar partido.-asintió Ruby después de meditar la situación-¿Y cómo tomaste lo de Hook?-pregunto Ruby con una mirada suspicaz, Emma arqueo una ceja y se encogió de hombros, era una buena pregunta, pero en realidad no era tan difícil de responder.
-No le puedo reclamar nada, tiene razón-confeso Emma suspirando con melancolía-Es muy reciente todo. Es decir…Neal murió y yo me refugie en el pero no siento que me muero de amor por él, no como él quisiera-dijo Emma con un dejo de tristeza.
-Por lo menos lo tienes claro, solo necesitas tiempo para olvidar a Neal y poder darte otra oportunidad-dijo Ruby sonriéndole a su amiga, Emma sonrió también.
-Es lo mejor-asintió Emma de acuerdo con las palabras de su amiga-Es raro pensar que puedo tener una hermana-dijo Emma frunciendo el ceño para risa de Ruby, la sheriff también rio levemente.
-Eso si es hija de David-recordó Ruby con un gesto pícaro, Emma asintió al arquear las cejas-Puede que sea de Hook, no?-pregunto Ruby con una mueca de desconcierto, Emma asintió antes de darle un sorbo a su café-O de Robín Hood-completo Ruby con una sonrisa divertida en su rostro, ganándose una mirada de regaño de Emma.
-Cora armo todo un desastre-dijo Emma negando con la cabeza en señal de resignación-Pobre de esa niña si llego a vivir con ella-dijo Emma con un gesto de negación, Ruby tuvo que darle la razón.
Gold cerró la puerta de su tienda de antigüedades después de haber puesto el cartel de "cerrado" y se dirigió a la caja fuerte que mantenía oculta con magia. Gold quito el hechizo de protección y saco de su escondite la caja que contenía el sombrero, su daga y el corazón de Hook. El Oscuro los dejo sobre la mesa que tenía en la parte trasera. Gold tomo su daga y la uso para sacar el sombrero, al hacerlo observo que las estrellas en el estaban casi alineadas.
-Esta noche las estrellas se alinearan.-se dijo Gold con un gesto de victoria, sonriendo al pensar que por fin podría quitarse de encima el peso de la daga, así podría ser libre. Por fin dejaría de temer el ser controlado por quien tuviera la daga en su poder.
Regina había llevado a Henry al colegio, durante el camino ambos habían actuado con normalidad, eso necesitaba Regina en esos momentos con su hijo, aferrarse a algo real, a algo que no cambiaría y que la reconfortaba como ninguna otra cosa. Henry tenía ese efecto en ella siempre, lograba calmarla y hacerla sentir mejor. Cuando llegaron al colegio Henry se despidió de ella con un beso en la mejilla y corrió a la escuela, dejando a Regina con una sonrisa discreta en los labios. La alcaldesa lo vio desaparecer y se dio media vuelta para regresar a su auto.
-¡Regina!-la voz de Blanca acercándose la hizo tensarse y detener su camino aunque deseara no hacerlo, era algo que tendría que enfrentar tarde o temprano. Y no es que sintiera temor de sus reproches, si no que no tenía ánimos de discutir con ella.
-No quiero discutir, Blanca.-advirtió Regina con un gesto neutral al ver a la mujer frente a ella con la mirada de pocos amigos.
-Y yo no quiero mentiras.-replico Blanca duramente, desconcertando a Regina.- ¿Qué le hiciste a David para que me dejara?-pregunto Blanca intimidante, Regina arqueo las cejas al pensar que David le había dicho la verdad.
-No le hice nada, no tengo una relación con el.-contesto Regina tratando de mantenerse lo más seria posible.-No quiero quitarte nada.-aclaro Regina con una mirada sincera.
-No te creo, eres una mentirosa.-insulto Blanca con dureza, Regina conto mentalmente hasta diez para no enfadarse más.-Tú quieres quitármelo.-reclamo Blanca señalándola acusadoramente y alzando la voz un poco.
-Ni siquiera se me ha pasado por la cabeza esa idea.-replico Regina con un gesto de fastidio, Blanca la miro con burla.-Cree lo que quieras, Blanca. Me siento mal por lo que paso pero no voy a aguantar escenas así.-se quejó Regina con un toque de arrogancia al emprender de nuevo su camino y dejar a Blanca con la mirada encendida.
-Flashback
Zelena estaba esperando en el cuarto de la joven princesa de Agrabah, había dejado pasar unos cuantos días para dejar que Jazmín procesara la información nueva que ella misma le había dado, tenía un plan trazado y se divertiría llevándolo a cabo. Zelena se paseó por la amplia y lujosa habitación, deteniéndose en el tocador para observar las joyas y las tiaras de la joven heredera al reino, para después dirigirse al armario y observar sin mucho interés sus vestidos.
-Hasta una mocosa tuvo más suerte que yo.-se quejó Zelena al pasar una mano por la gran cama con dosel que había en la habitación, justo en el momento en que la puerta de la habitación se abría para dar paso a Jazmín, quien al ver a la Bruja Malvada ahí se quedó inmóvil.-Hola, sobrina.-la saludo burlonamente Zelena con aquella sonrisa maliciosa.
-¿Qué haces aquí?-pregunto Jazmín frunciendo el ceño y cerrando la puerta para asegurarse de que nadie entrara, la princesa se acercó hasta donde estaba la bruja y la miro detenidamente.
-Te deje unos días para que procesaras la información que te di, ya sabes, solo por consideración a la familia.-ironizo Zelena arqueando las cejas y encogiéndose de hombros con descaro, la joven rodo los ojos.
-¿Por qué tu no apareces en ninguno de esos recuerdos?-pregunto Jazmín sin tacto, directamente como casi siempre lo hacía.-He visto a la abuela en ellos, incluso a mi abuelo Henry, pero tu no.-dijo la joven con un gesto de curiosidad que incremento al ver como Zelena se tensaba.
-Yo no tuve la suerte que tuvo mi hermanita.-siseo Zelena con una mueca de burla.-Yo no crecí como ustedes en un palacio rodeada de sirvientes, lo cual es injusto porque tu madre no se merece nada de lo que tiene.-se quejaba Zelena dejando salir a flote la envidia que tenía dentro.
-Si no creciste con Cora al lado tuviste suerte. Es malvada y solo sabe lastimar a los que tiene cerca-dijo Jazmín como si nada, dejándose caer sobre su amplia cama con un gesto despreocupado que se esforzó por fingir.
-No sabes lo que estás diciendo.-sentencio Zelena acercándose a la joven a paso rápida, mirándola como si estuviera loca por decir eso.-Ella la convirtió en Reina.-dijo Zelena con molestia.
-Pero la hizo infeliz casi toda su vida.-reflexiono Jazmín frunciendo el ceño.-Aunque quizá ni eso justifique que mi madre sea tan cruel.-musito Jazmín desviando su mirada, Zelena sonrió para sus adentros.
-¿Tu que sabes de Cora?-pregunto Zelena con curiosidad, la joven sonrió con amargura.- ¿La conociste?-se interesó Zelena.
-Quiso matarme.-siseo Jazmín levantándose de su cama y sosteniéndole la mirada a Zelena.-Dos veces.-termino de decir la joven con un gesto de molestia.-Créeme, no te perdiste de nada porque ella te abandonara.
-¡Tú no sabes lo que es que te abandonen!-grito Zelena con rabia al sentir que sus rencores salían a flote.- ¡Me dejo cuando era una bebé, crecí con quienes no eran nada mío!
-Claro que lo se.-replico Jazmín duramente, mirándola con frialdad al igual que Zelena lo hacía.-Mi abuela me quiso matar cuando era una recién nacida y como no pudo hacerlo me dejo aquí, lejos de mi familia, con unas personas que ni siquiera tenían por que encargarse de mi.-conto Jazmín duramente, provocando que Zelena la mirada un tanto sorprendida al comprender que tenían mas en común de lo que pensaba.
-Pero vives en un palacio, tienes sirvientes, tienes joyas…Eres una princesa.-dijo Zelena con ironía y algo de envidia, la joven se dio cuenta de ello y decidió tratar de usarlo a su favor, aunque realmente comenzaba a sentir que tenían algo en común.
-¿Y eso que? Tener todas estas cosas no evito que mi madre muriera en un accidente, no puedo salir del palacio sin los guardias y seguramente me casare con alguien que mi padre elija.-se quejó la joven con desdén, aunque lo último probablemente era mentira ya que el Sultán no la dejaría casarse con cualquier príncipe arrogante solo por su dinero. Zelena pareció bajar un poco la guardia.
-Mi madre también murió y me quede sola con un hombre que no era mi padre, fue horrible vivir con el.-musito Zelena con un gesto de dureza y frialdad que Jazmín supuso evitaba que se mostrara débil.-El hombre que te crio…No tiene magia, verdad?-pregunto Zelena por curiosidad, la joven negó con la cabeza.-Entonces te sucedió lo mismo que a mí, no te entiende.-siseo Zelena duramente, la joven abrió la boca para sacarla de su error pero su intuición le dijo que se quedara callada.
-¿Por qué hiciste saber que mi madre era la Reina Malvada?-pregunto Jazmín después de unos segundos de silencio.
-Porque yo siempre quise saber quién era mi madre.-respondió Zelena con un gesto de burla, ocultando sus verdaderos motivos.-Y supuse que tú también debías querer lo mismo, mocosa.-siseo Zelena con desdén.
-¿No conociste a la abuela?-pregunto Jazmín con inocencia, la Bruja Malvada rio sarcásticamente.- ¿Me hablaras más de la Reina Malvada?-pregunto Jazmín directamente tomando por sorpresa a Zelena.-Si lo haces yo podría contarte cosas de Cora, aunque no sean muy buenas.-dijo la joven con un esto de duda, Zelena arqueo las cejas.
-Eres una mocosa bastante imprudente, niña.-se burló Zelena mirándola detenidamente, de arriba abajo para tratar de detectar algo fuera de lugar.-Pero está bien, te contare algunas cosas pero no ahora.-sentencio Zelena antes de alejarse de la joven y esfumarse en una nube de humo verde. En cuanto Zelena desapareció Jazmín se dejó caer sobre su cama soltando un suspiro de alivio.
-Flashback
Regina salía de Grannys con su café en la mano, aún era temprano y esperaba toparse con Hook antes de que cayera la tarde, también tenía que encargarse de otro par de asuntos que tenía en mente desde la noche anterior antes de haberse quedado dormida. La Reina Malvada no había querido detenerse a pensar en la pequeña discusión que había tenido con Blanca, no tenía sentido preocuparse por ello. Antes de poder marcharse alguien la alcanzo y la hizo detenerse.
-¿Podemos hablar?-pregunto Tinkerbell al alcanzarla y detenerla, Regina arqueo las cejas un poco sorprendida de ver al hada frente a ella, mirándola con algo que fácilmente podría llamarse culpa o incomodidad.
-Supongo que si.-respondió Regina encogiéndose de hombros antes de dar un sorbo de su café, podía notar que Tinkerbell no sabía cómo empezar a hablar.- ¿Que sucede, Tink?-pregunto Regina comenzando a desesperarse con su silencio, desde que el hada había llegado a Storybrooke su relación había mejorado un poco, después de todo tenían historia en común.
-Solo quería disculparme contigo, Regina.-dijo Tinkerbell cuando por fin pudo hablar, Regina la miro extrañada.-Lo siento.-musito Tinkerbell con una mirada culpable.
-¿Qué?-replico Regina sin comprender a que se refería con exactitud.- ¿De qué hablas?-pregunto Regina mirándola confusa, Tinkerbell suspiro.
-Lo que sucedió con Robín y el polvo de hadas, ahora sé que no fue tu culpa.-se explicó Tinkerbell con un gesto de incomodidad.
-No es tu culpa, la que nos borró los recuerdos y nos separo fue la polilla azul al final.-dijo Regina con un gesto de fastidio al mencionar a Blue.- Tu igual tuviste tu parte de sufrimiento, Tink, te quitaron tus alas por ayudarme y te borraron los recuerdos igual que a mi.-musito Regina con una mirada de tristeza para el hada.
-No entiendo por qué lo hizo.-confeso Tinkerbell con tristeza.-Si yo no hubiera tomado los polvos de hada nada hubiera pasado.-se lamentó Tinkerbell negando con la cabeza, Regina frunció el ceño.
-No entre, Tink.-le recordó Regina con una discreta sonrisa cómplice.-No entre a pesar de los polvos de hada y aun así conocí al hombre con el tatuaje de león sin saber que era el.-Quizá era el destino, aunque el destino puede cambiar.-reflexiono Regina con una mueca de desconcierto.
-Eso es cierto.-asintió el hada con una sonrisa de alivio al ver que Regina parecía estar tomándose las cosas de buena manera y no parecía regresar al lado oscuro.-Sea como sea, ahora tienes nuevas oportunidades.-comento Tinkerbell sutilmente y con una mueca de inocencia.
-Ya te habías tardado en mencionarlo.-se burló Regina arqueando una ceja y negando con la cabeza.-No puedo decir que no estoy confundida, es complicado sentir cosas por alguien más que por quien se supone es tu amor verdadero.-se quejó Regina frunciendo el ceño, haciendo reír a Tinkerbell.
-Me lo puedo imaginar.-rio Tinkerbell con una sonrisa divertida que hizo que Regina la mirara con resignación, pero antes de que pudiera contestar se dio cuenta que alguien se acercaba a ellas, la alcaldesa aparto la mirada haciendo que Tinkerbell dirigiera la mirada a ese punto y riera por lo bajo.-Es tu karma, Regina, por tus maldades pasadas.-se burló Tinkerbell por lo bajo al ver a Robín acercándose a ellas.
-Hola Tink.-saludo Robín al hada con una ligera sonrisa cordial para después fijar su mirada en Regina, quien parecía negarse a mirarlo.-Hola Regina.-la saludo Robín con un gesto amable, Tinkerbell se tuvo que morder la lengua para no decir nada imprudente y decidió dejarlos solos a pesar de la mirada asesina que le dirigió Regina.
-Yo ya me iba, nos vemos.-se despidió Tinkerbell rápidamente de ambos y alejándose rápidamente. Regina miro a Robín y le dedico una forzada sonrisa para no ser descortés.
-¿Podemos hablar?-pregunto Robín con las manos en los bolsillos, Regina se mordió ligeramente el labio inferior, se había acostumbrado a sus saludos con un corto beso en los labios, no podía negarlo.- ¿Me acompañas al campamento?-propuso Robín para poder hablar a solas.
-Supongo que si.-dijo Regina asintiendo un tanto tensa al igual que Robín, ambos emprendieron camino hacia el campamento, podrían hablar en el camino y así no se sentirían tan presionados o incomodos por las miradas poco discretas de varias personas.
Zelena se apareció en el pueblo sin ser vista, ocultándose de todos. La Bruja Malvada observaba desde fuera la tienda de Gold, estaba cerrada a los clientes, Zelena imagino que algo estaría haciendo el Oscuro ya que sabía que Gold se encontraba dentro y a solas, no por nada había esperado a que Bella se fuera a la biblioteca y dejara solo a su querido esposo. Zelena no podía creer como alguien como el Oscuro se había enamorado de alguien como Bella, le resultaba sencillamente increíble.
-Ya es hora de saldar deudas Oscuro.-siseo Zelena por lo bajo, mirando fijamente la tienda, sonriendo para sí misma al ver como Gold se dejaba ver cuando salía de la parte trasera y se dirigía a la puerta de entrada para cambiar el cartel a "abierto", ya llevaba el tiempo suficiente esperando por ver la reacción del Oscuro al tenerla frente a él.
Regina y Robín caminaron a paso lento, sin prisas y sin seguir un rumbo fijo, a ambos les costaba decir algo, no sabían como tratar el tema y podían sentir la incomodidad del otro. Pasaron un par de minutos en silencio hasta que Robín fue el primero en hablar.
-¿Cómo estas tomando todo esto?-pregunto Robín mirándola fugazmente y llevando sus manos a sus bolsillos, Regina sonrió irónicamente y se encogió de hombros.
-He estado mejor.-contesto Regina sin mucho ánimo, Robín rio levemente por su respuesta, tan sarcástica como siempre, supuso que era buena señal.-Todavía estoy acomodando todo esto en mi mente.-confeso Regina suspirando.
-Te entiendo.-admitió Robín sonriéndole con melancolía, su mirada se posó en ella.-No puedo creer que Rumplestilskin haya sido capaz de hacernos eso. Todo se esfumo como si nada hubiera pasado.-decía Robín con aires de tristeza, Regina sintió un nudo en la garganta al ver la mirada triste del arquero.
-Lo sé, como si nada importara.-completo Regina mirando el suelo por el que caminaban.-Todo lo hizo por su maldición, por encontrar a su hijo y no le importo las consecuencias, no le importo a quien lastimaba en el camino-dijo Regina con una mueca de amargura.
-Pero tú eras su hija.-replico Robín con un gesto de confusión, negándose a comprender los motivos del Oscuro.-Es curioso que para encontrar a su hijo y poder arreglarse con el haya tenido que arruinar las cosas contigo.-comento Robín encogiéndose de hombros, Regina frunció el ceño.
-No lo digas, no me acostumbro a pensar en el cómo mi padre, es escalofriante.-ironizo Regina con un gesto de irritación, Robín sonrió levemente y sin pensarlo mucho tomo su mano entre la suya, como si nada hubiera cambiado entre ellos por un momento. Regina sintió la mano enlazada con la de Robín para reconfortarla y se detuvieron un momento.-Henry Mills era mi padre, me amaba y yo a él. Se sacrificó por mi.-confeso Regina con la voz rota y sus ojos cristalinos.
-Eso no cambiara, Regina.-dijo Robín sonriéndole cálidamente y sin soltar su mano.-Él fue tu padre y lo seguirá siendo porque lo quisiste.-comento Robín mirándola con complicidad, Regina sonrió levemente y asintió.
-Es solo que todo parece tan irreal.-dijo Regina con frustración.-Como si se tratara de un sueño o una pesadilla.-termino de decir Regina, Robín arqueo las cejas y asintió, así se sentía el también.
-El hada azul y Rumplestilskin no debieron intervenir en lo nuestro.-se lamentó Robín bajando la mirada mientras caminaban despacio, Regina se mordió ligeramente el labio inferior, no sabía cómo responder a eso.-Eras buena con el arco.-bromeo Robín para destensar el ambiente y quitar un poco de la tristeza que los había embargado.
-Me pregunto si aún lo seré-rio Regina divertida, Robín rio también.-Robín, lo que paso en el pasado fue…-Regina no continuo, Robín se le adelanto.
-Huiste conmigo, Regina.-recordó Robín con una sonrisa sincera al mirarla.-Te escapaste conmigo sin importarte ser una fugitiva del Rey, me amabas.-dijo Robín tragando saliva, Regina sintió un golpe directo en el pecho.-Sé que todavía lo haces pero estas confundida con todo lo que está pasando. No te culpo, también entendí que lo de David es algo que viene más haya de ahora, es algo que compartieron en el pasado y quizá ni siquiera tu misma lo puedas explicar.-decía Robín con un gesto de sinceridad absoluta.
-Yo no quería lastimarte, no quiero hacerlo.-admitió Regina con una mirada sincera al fijarla en sus ojos, ambos se habían detenido un momento.
-Lo sé y también sé que te amo, aunque duela.-rio levemente Robín con amargura, Regina trago saliva.-Sé que no tienes cabeza para esto, hay cosas más importantes en este momento.-dijo Robín adelantándose a las palabras de Regina, ambos retomaron su camino en silencio por un rato.
-Ahora solo quiero saber que sucedió con mi hija. Saber si puedo encontrarla aun. Saber dónde está o si fue feliz.-confeso Regina respirando profundo, Robín trago saliva.
-¿El padre de ella podría ser yo?-pregunto Robín con dificultad, Regina trago saliva y se mordió ligeramente el labio inferior.-Sé que no recuerdas eso pero es posible, ¿no?-dijo Robín con una mueca de confusión.
-Hay una posibilidad.-asintió Regina un tanto dudativa.-Pero no puedo decir que estoy segura, no quiero engañarte.-dijo Regina con una mueca de seriedad, el arquero se limitó a asentir.
-Me gusta la idea.-admitió Robín con una pequeña sonrisa, Regina lo miro arqueando las cejas.-Te ayudare en esto.-sentencio Robín con firmeza.
-¿Y si no es tuya?-cuestiono Regina con un gesto de incredulidad, Robín frunció el ceño levemente y se encogió de hombros.
-No importa eso, te ayudare quieras o no.-sentencio Robín firme al ver la sonrisa burlona de Regina, quien lo miro con ironía.-No me veas así.-se quejó Robín riendo levemente, Regina sonrió levemente y negó con la cabeza dispuesta a replicar pero no le dio tiempo, ya habían llegado al campamento y los muchachos se acercaban a saludar.
-¡Robín!-lo saludo John acercándose a el seguido de los muchachos del campamento, tanto Robín como Regina se giraron hacia ellos. Robín saludo a todos como siempre.
-¿Qué tal muchachos?-saludo Robín con una sonrisa amistosa, buscando con la mirada a Roland y encontrándolo en su tienda jugando con otro de los muchachos.
-Su Majestad.-saludo John a Regina con un gesto cordial, ella asintió levemente. Robín los observaba curioso, era gracioso verlos después de recordar su vida de fugitivos.
-¿Qué tal, John?-correspondió Regina al saludo del hombre valiente, recordaba algunas ocasiones en que habían convivido durante la fuga del Rey Leopold, era tan extraño.
-Es un gusto verla sin los guardias del Rey detrás de nosotros.-bromeo John con un gesto amistoso, destensando el ambiente con Regina, quien rio también por lo bajo.
-Supongo que debo disculparme por su protección durante esos tiempos.-dijo Regina con un gesto de ironía, Robín se mordió la lengua para decir algo.-Y por los carteles de "Se busca" después de eso.-completo Regina con un gesto de descaro mezclado con inocencia que hizo que tanto John como Robín se rieran.
-Un placer haber conocido a la Reina del Bosque Encantado cuando no era Malvada.-asintió John con una sonrisa amigable, Regina arqueo las cejas.-Blanca Nieves tendrá a sus siete enanos pero su Majestad tiene a los Hombres Valientes, estamos para lo que usted quiera.-dijo John con un gesto serio, mirando a los hombres detrás de él que asintieron al ver a Robín sonriendo.
-¿Qué no son míos?-replico Robín frunciendo el ceño con un tono burlón que hizo reír a Regina, John sonrió en complicidad con su amigo.-Te los prestare, tranquila.-ironizo Robín con un gesto serio que fue reducido a burla cuando comenzó a reírse.
-Gracias, muchachos.-asintió Regina con una sonrisa cordial, dirigió una mirada a Robín, quien la observaba con una sonrisa burlona en los labios.
-Buscaremos a mi hija, muchachos.-dijo Robín cruzado de brazos, compartiendo una mirada fugaz con John, quien asintió de acuerdo con su líder y amigo. Regina lo miro incrédula.
-No sabes si es tuya, Robín.-le recordó Regina con una mirada fría pero Robín se limitó a encogerse de hombros como si nada.
-Pero es tuya, eso basta.-sentencio Robín sin inmutarse, provocando que Regina rodara los ojos con resignación.-No digas nada más, no estoy presionándote solo quiero ayudar.-dijo Robín bajando la voz solo para que ella lo escuchara.
-Muchachos, creo que si necesitare su ayuda.-dijo Regina después de pensarlo unos momentos, Robín la miro confuso y John sonrió levemente ante la idea de tener algo que hacer como en los viejos tiempos con Robín Hood.
-Díganos que debemos hacer.-respondió John con un brillo en los ojos que Robín reconoció, era el mismo que tenían sus muchachos cuando planeaban algún robo.
-Necesito que vayan a buscar a un querido y loco amigo.-dijo Regina como si nada, con un tono de lo más inocente, recibiendo como respuesta solo varias miradas confusas.-Si es posible hoy mismo, les daré lo que necesiten.-completo Regina sin inmutarse.
-¡Gina!-el grito de Roland la hizo girarse y observar como el pequeño corría a ella con una amplia sonrisa, la alcaldesa sonrió también y lo alzo en brazos para abrazarlo cálidamente, se había encariñado demasiado con el niño.
-Ya extrañaba verte, cariño.-le susurro Regina al pequeño, Robín le dio una mirada cómplice a los muchachos para que los dejaran solos. Roland seguía aferrado a Regina.
-¿Cuándo volveremos a jugar en tu casa?-pregunto Roland con inocencia, provocando que Regina y Robín se miraran tensos.-Quiero jugar con Henry.-se quejó el pequeño ajeno a todo.
-El también quiere eso, Roland.-asintió Regina sonriéndole al acariciar su mejilla.-Es que ahora no se puede pero pronto, cariño, te lo prometo.-dijo Regina tiernamente, Roland frunció el ceño.
-Ya escuchaste, hijo.-dijo Robín acercándose y revolviéndole el cabello juguetonamente.-No seas desesperado.-se burló Robín jugando con él, Regina arqueo las cejas y le agradeció con la mirada.
-Me tengo que ir, cariño.-dijo Regina estrechándolo un poco más y besando su mejilla.-Te prometo que pronto iremos por un helado, si?-propuso Regina recibiendo como respuesta una sonrisa del pequeño. Lo dejo en el suelo y lo vio correr a su tienda en el campamento, la alcaldesa conjuro un pequeño papel que contenía los datos para que los muchachos hicieran lo que había pedido y se lo entrego a Robín antes de irse de regreso al pueblo, dejando al arquero con una mirada resignada.
Gold estaba en su tienda, ahora solo le quedaba esperar que las horas pasaran y en cuanto llegara la noche podría llevar a cabo sus planes, solo quedaba esperar. Gold salió de la parte trasera de la tienda para regresar al mostrador, pero al encontrarse a Zelena parada en la entrada con una sonrisa que helaba la sangre y la mirada destellante de rabia casi tuvo que retroceder de la sorpresa.
-¿Me extrañaste?-pregunto Zelena con una sonrisa frívola y un tono filoso, acercándose lentamente hasta donde estaba Gold, quien ya se había recompuesto solo un poco de la sorpresa inicial.
-No es posible, tú estabas muerta.-siseo Gold tratando de que no le temblara la voz, sus viejos hábitos de cobardía estaban por salir. Zelena arqueo una ceja y lo miro duramente al acercarse a el hasta quedar a poco más de dos pasos de distancia.
-Lo sé, tú me mataste.-replico Zelena endureciendo su gesto y señalándolo acusadoramente, Gold se tensó un poco más, no podía negar que Zelena le resultaba intimidante, después de todo ella había sido capaz de controlarlo bastante tiempo.
-Tú mataste a mi hijo.-reclamo Gold señalándola de igual manera, dedicándole una mirada fulminante pero que solo hizo que Zelena riera divertida.
-Es verdad. El pobre Baelfire, aunque he de decir que murió por ser demasiado idiota, por no pensar las cosas antes de hacerlas.-decía Zelena con un gesto de burla que irritaba a Gold haciéndolo apretar los puños con impotencia, deseando asesinarla ahí mismo.
David estaba saliendo de la comisaria camino a la patrulla para dar un par de vueltas por el pueblo y asegurarse de que nada raro estuviera pasando. La mañana había pasado tranquila y sin mayor problema. Antes de subirse a su patrulla alcanzo a ver a Regina caminando a unos cuantos metros de donde estaba el.
-¡Regina!-la llamo David para saludarla, la alcaldesa lo miro y se acercó para sorpresa del sheriff.-Cuando me desperté no había nadie en la casa.-dijo David mirándola divertido, Regina rodo los ojos y con un gesto le restó importancia.
-Eso no importa.-replico Regina como si nada, David frunció el ceño.- ¿Recuerdas el sombrero de Jefferson?-pregunto Regina mirándolo seria, David asintió algo confuso.- ¿Dónde está?-cuestiono la morena.
-Del sombrero solo quedaron pedazos rotos.-dijo David encogiéndose de hombros sin entender.-Quedo inservible. George los quemo.-recordó David, Regina arqueo las cejas y torció el gesto.
-¿Los tienes?-pregunto Regina mordiéndose el labio inferior, David asintió.
-Sí, se los mostré a Blue para ver si podía ayudarnos pero no pudo así que los deje en la comisaria dentro de una caja por si acaso.-dijo David encogiéndose de hombros, Regina sonrió con malicia.-Deben estar en una de las bodegas de la comisaria.
-Perfecto. Búscalos y tráemelos.-dijo Regina con una sonrisa de satisfacción, David la miro con curiosidad.
-¿Para qué?-interrogo David con un gesto de duda, Regina rodo los ojos.
-Luego te digo, solo asegúrate de tenerlos y después me los das.-dijo Regina antes de darse una vuelta para marcharse de ahí, David frunció el ceño y la vio alejarse sin entender absolutamente nada.
Bella había salido de la biblioteca para encaminarse a la tienda de Gold y en el camino se había encontrado con Emma, después de saludarse comenzaron a caminar juntas. Emma y Bella comentaban lo sucedido anoche, ambas sabían que las cosas se podían poner peor con Ingrid y Zelena rondando por Storybrooke.
-Entonces ayudaras en todo esto.-dijo Bella con un tono de sorpresa al encogerse de hombros, Emma asintió.-Supongo que no tomaras partido en cuanto a lo de David y Blanca.-comento la castaña.
-No pienso hacerlo, son problemas de ellos y yo no soy una niña para estar en medio de todo eso.-dijo Emma con un gesto de alivio.- ¿Y Gold como tomo lo de Regina?-pregunto Emma tratando de ocultar un poco su curiosidad.
-Es difícil para él, tienen una historia complicada.-dijo Bella con una mueca.-Regina no va a aceptarlo como su padre.-termino de decir Bella con un dejo de ironía, Emma arqueo las cejas.
-Era de esperarse.-dijo Emma mirando a Bella, ambas asintieron.-Hablando de nuestra flamante alcaldesa.-ironizo Emma con una sonrisa burlona al ver a Regina caminando hacia su misma dirección pero sin detenerse a mirarlas. Emma y Bella intercambiaron una mirada confusa y la siguieron hacia la tienda.
Zelena había casi arrinconado a Gold contra la pared detrás del mostrador, mirándolo con los ojos destellantes de furia y dejando ver sus intenciones de lastimarlo hasta acabar con él, pero Gold no parecía querer ceder tan fácil y le sostenía la mirada sin titubeos.
-¿Cómo volviste?-pregunto Gold arrastrando las palabras al mirarla con superioridad, Zelena sonrió con malicia, disfrutando el sentir el temor que podía causar en él.
-Eso no importa, querido.-se burló Zelena imitando su tono de voz burlón.-Lo que realmente importa es cuanto tempo me va a tomar obtener tu daga de nuevo.-siseo Zelena llevando sus dedos al rostro de Gold para provocarle escalofríos.
-No la vas a conseguir, Zelena.-aseguro Gold con una sonrisa de satisfacción.-Yo no dejare que suceda.-amenazo Gold con un gesto de advertencia.
-Ya lo hice una vez, Rumple.-le recordó Zelena con malicia.- ¿Cuánto crees que me tomara controlarte de nuevo?-pregunto Zelena fingiendo inocencia.-Solo que esta vez no será tan buena con mi mascota.-siseo Zelena con un gesto de maldad.
-Te destruiré.-sentencio Gold torciendo el gesto y encarando a Zelena, haciéndola retroceder un par de pasos.-Acabare contigo y esta vez nadie te podrá resucitar.-decía Gold mirándola amenazante.
-Eso lo veremos, querido.-advirtió Zelena con arrogancia.-¿Sabes que es lo mejor de esto?-pregunto Zelena con un gesto divertido.-Que todo esto tendrá exactamente el mismo final que antes…Tu hija acabara muerta y después tu morirás.-sentencio Zelena riendo con malicia, Gold endureció el gesto y la miro matadoramente, sin pensarlo más lanzo un hechizo en su contra pero Zelena lo esquivo con rapidez al desaparecer y aparecer en otro sitio de la tienda justo cuando la puerta de la tienda se abría para dar paso a Regina seguida de Emma y Bella.
-Zelena.-dijo Emma al ver a la Bruja Malvada ahí en compañía de Gold, pero tanto Gold como Zelena no desviaron sus miradas del otro.
-No te preocupes, querido.-dijo Zelena con sarcasmo.-Pienso devolverte el favor muy pronto, solo que yo si te matare de verdad y sin retorno.-amenazo Zelena antes de desaparecer en su nube de humo verde dejando a Gold con los puños apretados.
-¿Qué diablos fue eso?-pregunto Emma con un gesto de desconcierto al entrar en la tienda, Bella no tardo en acercarse a Gold y Regina lo miraba con seriedad, en su mente un par de piezas acaban de encajar.
-Tú la mataste.-intervino Regina señalando a Gold sin titubeos, tanto Emma como Bella la miraron confusas.-Tu mataste a Zelena.-repitió Regina mirándolo duramente, Gold torció el gesto pero no respondió.
-Regina, todos vimos a Zelena dentro de su celda. Ella misma se mató.-recordó Emma mirándola confusa pero Regina negó con la cabeza, sonriendo con arrogancia. Gold termino por apretar los puños.
-¡Ella mato a mi hijo!-grito Gold con frustración, ganándose la mirada sorprendida de Emma y una de reproche de Bella.-Mato a tu hermano.-le dijo a Regina con toda la intención de excusarse, señalándola con seriedad.
-Ella también es mi hermana, Gold.-siseo Regina mirándolo duramente, como si no terminara de acostumbrarse a su nuevo parentesco.-Y te advertí que no la mataras, te dije que ella podría tener otra oportunidad.-dijo Regina apretando los puños al darse cuenta del motivo del enojo de Zelena.
-Y yo que creía que tenía una familia disfuncional.-intervino Emma con un gesto de conmoción, Regina la miro con incredulidad y negó con la cabeza, Bella seguía callada y pensativa al lado de Gold.-Ahora sabemos por qué esta tan enojada.-dijo Emma arqueando las cejas y negando con la cabeza.
-¿Dónde está el brazalete de Pan?-pregunto Regina ignorando a todos y concentrándose en mirar a Gold con seriedad, el Oscuro la miro con curiosidad y algo de desconcierto.-Tu lo tienes necesito que me lo des.-dijo Regina casi como una orden.
-¿Para qué lo quieres?-pregunto Gold interesado en sus motivos, pero Regina se limitó a sonreír con malicia y negó con la cabeza. Emma frunció el ceño ante su respuesta, ella también quería saber.
-Yo sé para que lo quiero, solo dámelo.-dijo Regina perdiendo la poca paciencia que le quedaba después de lo de Zelena. Gold no se movía de su sitio, no quería ceder tan fácil pero la mirada que le dio Bella de decepción lo hizo rodar los ojos y buscar el brazalete dentro de una caja en sus armarios de la tienda.
-No te preocupes a la familia no le cobro los favores.-siseo Gold al entregarle el brazalete con una maliciosa sonrisa burlona que hizo que Regina sintiera deseos de lanzarle una bola de fuego para borrársela de la cara. Emma tuvo que morderse la lengua para no reírse un poco al ver el gesto de fastidio de Regina, quien dando media vuelta con toda su arrogancia y aires de superioridad salió de la tienda sin ver atrás.
Regina salió de la tienda a paso firme, la tenía algunas de las cosas que necesitaba y más rápido de lo que había pensado. Emma salió de la tienda y siguió a la alcaldesa rápidamente hasta alcanzarla y caminar a su lado.
-Gold te saca de tus casillas, no?-bromeo Emma para destensarla un poco.- ¿Para qué quieres el brazalete de Peter Pan?-pregunto la rubia con curiosidad provocando que Regina rodara los ojos.
-Creí que no querrías ni acercarte a mi.-dijo Regina ignorando su pregunta sin más, provocando que la rubia frunciera el ceño.-Tu madre se podría enojar.-ironizo Regina con su habitual humor negro.
-No soy una niña en medio del divorcio de sus padres, Regina.-se defendió Emma con falsa indignación.-Puedo decidir qué hacer y quiero ayudarte. Si me dejas, claro.-dijo Emma encogiéndose de hombros como si nada, Regina detuvo su camino y fijo sus ojos en la rubia, el noto sincera.
-¿Por qué de pronto a todos les ha dado por ofrecer su ayuda?-pregunto Regina con resignación y un gesto burlón-¿Blanca y David se van a divorciar?-pregunto Regina con algo de sorpresa, una parte de ella aun creía que era mentira.-Lo lamento.-dijo Regina retomando su camino al lado de Emma.-Supongo que la ayuda de la Salvadora de algo habrá de servir.-dijo Regina con una sonrisa burlona.
-Siempre tan dulce, alcaldesa.-se burló Emma con un gesto de diversión.-Henry ya casi sale del colegio, supongo que sabes que después ira con unos amigos a Grannys, no?-comento Emma tratan de mantener una plática con ella pero Regina se limitó a asentir en silencio frustrando a la rubia, quien sonrió para sus adentros al pensar en algo con lo que no se quedaría callada.-Entonces…Tuviste algo con Hook.-punto para Emma Swan. Regina se había detenido de golpe, mirando incrédula a la rubia quien sonreía con inocencia que ocultaba su victoria.
-No, por favor, tu no.-se quejó Regina con fastidio, provocando una sonrisa aún más amplia en la sheriff.-No quiero una escena de celos.-protesto Regina negando con la cabeza y retomando su camino.
-No la tendrás, solo sacaba el tema.-se excusó Emma con inocencia fingida, Regina frunció el ceño desconcertada y se detuvo de nuevo para mirarla.- ¿Qué?-pregunto Emma al ver su mirada de desconcierto.
-¿En serio no te enoja?-pregunto Regina arqueando una ceja.- ¿Nada celos? ¿Un poco de molestia?-pregunto Regina con su tono sarcástico haciendo que Emma rodara los ojos.-Y yo que creí que tenían algo.-se justificó Regina encogiéndose de hombros y desviando su mirada para encaminarse de nuevo.
-Hook me conto todo, solo quiero saber si tú dices lo mismo.-dijo Emma como si nada, ignorando las preguntas de la alcaldesa, misma que fruncía el ceño ante el interrogatorio de la sheriff.
-Fue poco tiempo. Mi madre lo arruino y fin de la historia.-recito Regina despreocupadamente, ignorando el gesto de frustración de Emma.
-Y tu hija podría ser de él, no?-pregunto Emma con una mirada curiosa, Regina solo asintió en silencio.-Si que estas metida en un buen lio.-comento Emma con un gesto despreocupado, ganándose una mirada asesina de Regina.
-Gracias, Swan.-ironizo Regina con un gesto de pocos amigos.-Estoy pagando todos mis pecados en mis tiempos de Reina Malvada.-se quejó Regina torciendo el gesto, provocando una leve risa de Emma.- ¿Te divierte?-pregunto Regina sin molestarse en mirarla.
-Algo, sé que no debería pero si.-confeso Emma con algo de culpabilidad, Regina rodo los ojos.- ¿Y ahora qué sigue?-pregunto Emma con las manos en los bolsillos de su chaqueta de cuero.
-Descubriré que sucedió con mi hija.-sentencio Regina a paso firme, Emma arqueo las cejas y sonrió cómplice.
-¿Cómo?-cuestiono Emma con evidente curiosidad ante los planes de Regina, pero la morena se limitó a dedicarle una sonrisa de orgullo.
-Ya estoy en ello.-musito Regina antes de apresurar su paso hacia su casa, dejando a Emma con la curiosidad sin resolver y una mirada de resignación.
En la tienda de antigüedades Gold aun seguía un poco perturbado por la aparición de Zelena en su tienda, detestaba sentir que las cosas estaban fuera de su control. Bella seguía a su lado, asegurándose de que su marido estuviera bien, no le gustaba el semblante de su marido, no podía descifrar sus pensamientos.
-Prometiste que no volverías a ser el mismo de antes.-reprocho Bella duramente a Gold.-La mataste aun cuando dijiste que no lo harías.-reclamo Bella dolida, Gold alzo la mirada.
-Lo sé, Bella.-asintió Gold serio.-Pero no podía dejar las cosas así, esa Bruja mato a mi hijo.-siseo Gold con resentimiento, como si la ira volviera a inundarlo de solo recordarlo.
-Rumple-lo llamo Bella para sacarlo de sus pensamientos oscuros, no quería verlo sumido en la oscuridad como en el pasado. Gold la miro para tranquilizarla un poco, aunque quizá tuviera motivos para no estar tranquila.
-Tranquila, estoy bien.-aseguro Gold con una sonrisa forzada para engañar a su esposa.-Zelena no va a conseguir perturbarme más.-se quejó Gold duramente, Bella asintió sin estar totalmente segura de sus palabras.
-¿Tienes miedo?-pregunto Bella llevando sus manos a las mejillas de Gold para obligarlo a mirarla. Gold tenso el gesto y negó con la cabeza.
-Ella debería tener miedo de mi.-siseo Gold duramente provocando que Bella endureciera el gesto también.-No va a conseguir controlarme como antes.-aseguro Gold con firmeza, tratando de engañar a Bella.
-Sé que no lo hará, tu no volverás atrás.-musito Bella tratando de hacer que el creyera en sus palabras. Gold sintió una punzada de culpa al engañarla como lo estaba haciendo y por lo que haría después.
-Bella, necesito que ocultes bien la daga para que Zelena no la encuentre-dijo Gold con seriedad, sin que delatara en un gesto su mentira.-Ve y ocúltala donde ni siquiera yo la encuentre y después espérame en casa, por favor.-pidió Gold con firmeza y seguridad que hicieron que Bella asintiera de acuerdo.
-Está bien, lo hare.-aseguro Bella asintiendo, tratando de no mostrarse con dudas. Gold la observo salir de la tienda y espero unos momentos más para asegurarse que se habría alejado lo suficiente, se acercó a su escondite y saco la caja que contenía el sombrero, su daga y el corazón de Hook para luego desaparecer en medio de una nube de humo.
-Flashback
Zelena apareció en el gran salón de su castillo en Oz, la Bruja Malvada se dirigió al salón donde antes estaba en famoso mago de Oz, Walsh, quien ahora era prácticamente su esclavo por haberla engañado. Zelena le dio una mirada despectiva al mono volador que estaba encerrado en una jaula detrás de una cortina y con un movimiento de muñeca la jaula se abrió, Zelena realizo otro hechizo y el mono volador fue cubierto por una nube de humo verde para después dejar ver a un hombre, Walsh.
-¿Qué le hiciste a esa niña?-pregunto Walsh aun temeroso de la Bruja Malvada, casi temblando como siempre que lo devolvía a su forma humana.- ¿La encontraste?-insistió Walsh, había sido el quien se la había mostrado igual que había hecho para mostrarle a Cora y Regina.
-Por supuesto que sí, mono.-siseo Zelena con malicia, el hombre se apartó rápidamente al verla acercarse a él, pero ante la mirada amenazante de Zelena dejo de hacerlo.
-¿Qué es lo que piensas hacerle?-pregunto el hombre casi con miedo de que Zelena se desquitara con él, pero por el contrario observo como la Bruja Malvada esbozaba una sonrisa.
-Quiero que hagas con esa mocosa lo mismo que hiciste conmigo.-sentencio Zelena firme.-Le vas a mostrar lo que yo te diga. Igual que tú me mostraste a mi madre cuando me abandono.-ordeno Zelena con arrogancia.
-¿Quieres que le muestre donde esta Regina?-pregunto Walsh con una mueca de confusión que hizo a Zelena reír divertida.
-Poco a poco, mascota.-rio Zelena negando con la cabeza.-Primero tiene que ver a la Reina Malvada en su máximo esplendor, quiero que vea todo lo que Regina causo en el reino, que sienta escalofríos de solo pensar en ella.-decía Zelena con una sonrisa de satisfacción ante sus planes.
-¿Qué vas a ganar con eso?-pregunto Walsh confundido.- ¿Asustarla? ¿Hacer que te tenga más cariño a ti que a tu hermana?-cuestionaba Walsh olvidándose un momento de temerle a Zelena.
-Mi sobrina podrá ver de lo que era capaz su madre, la odiara así como yo lo hago.-sentencio Zelena con la mirada ensombrecida.-Lo peor será cuando se dé cuenta que ella lanzo una maldición para ser feliz y que tiene a un mocoso que ni siquiera tiene su sangre al lado, un hijo que tiene todo lo que ella no pudo tener.-siseo Zelena victoriosa.
-Quieres que siga tú mismo camino.-musito Walsh al encajar algunas piezas.-La vas a usar para tu venganza contra Regina.-dijo Walsh mirando a Zelena sorprendido-Eres retorcida.
-Limítate a obedecer mis órdenes, querido.-advirtió Zelena mirándolo con maldad, Walsh tuvo que retroceder un poco por miedo.
-Es tu sobrina, Zelena.-recordó Walsh casi tartamudeando, Zelena torció el gesto y con un movimiento de su muñeca Walsh volvió a ser un mono volador. Zelena sonrió levemente, debía admitir que se había sorprendido gratamente con esa mocosa, tenían mas en común de lo que pensaba y si tenía suerte quizá podrían llevarse lo suficientemente bien para sus planes, la niña era encantadora y no podía negarlo, si tan solo no sintiera toda esa rabia y envidia contra su hermana las cosas quizá podrían haber cambiado.
-Fin flashback
Regina llego a su casa en poco tiempo, en cuanto entro se dejó caer en el sofá y cerró los ojos un momento. Se sentía cansada de tantas cosas que estaban pasando, suspiro y abrió los para mirar el reloj, seguramente Henry ya estaría en Grannys. Regina se levantó del sofá y guardo el brazalete de Pan en su despacho, iba a encaminarse a la cocina cuando tocaron el timbre de la mansión y se dirigió a abrir la puerta.
-¿Qué haces?-pregunto Regina al ver como Hook pasaba a su casa sin ser invitado y con una botella de whisky en la mano, el pirata la ignoro y siguió de largo hasta la cocina, Regina arqueo las cejas y cerró la puerta.
-Necesitas beber un poco y yo igual.-dijo Hook dejando la botella sobre la mesa como si nada y buscando un par de copas en los estantes de la cocina, ignorando la mirada asesina de Regina.-Y como tenemos asuntos en común decidí que beberemos juntos.-sentencio Hook dejando sobre la mesa dos vasos de cristal vacíos y mirando a Regina con una sonrisa sarcástica.
-¿Qué te hace pensar que aceptare?-pregunto Regina mirándola con astucia al dar un par de pasos hacia la mesa donde había dos sillas, las cuales Hook ya había corrido para que tomaran asiento.
-El que no me hayas echado aun.-dijo Hook como si nada, con ese aire despreocupado que lo caracterizaba y acercándose a ella dedicándola una de sus mejores sonrisas descaradas.
-Buena jugada, pirata.-siseo Regina al tenerlo tan cerca de ella cuando Hook le corrió la silla para que tomara asiento, el pirata se dirigió a la silla enfrente de Regina.
-Vamos, Regina.-se burló Hook tomando asiento frente a ella.-Corrompimos cada rincón de la alcoba de la Reina Malvada…Dime Killian.-ironizo Hook al servir dos copas de licor, ganándose una mirada asesina de Regina, quien lo pateo por debajo de la mesa sin remordimientos.
-Idiota.-siseo Regina torciendo el gesto, el pirata le acerco un vaso y tomo el otro para él.
-Sincero, su Majestad.-replico Hook despreocupadamente al tomar su vaso y esperar a que Regina tomara el suyo para beber al mismo tiempo un trago, Regina dejo el suyo sobre la mesa y el hizo lo mismo.
-Se te está haciendo costumbre venir de esta manera a mi casa.-dijo Regina con una mueca burlona hacia el pirata, quien rio levemente y asintió.
-¿Con quién iría?-pregunto Hook encogiéndose de hombros.-Emma y yo no tenemos tanto en común, David no es de los que beben y me quedo sin opciones.-dijo Hook con tono juguetón que hizo reír a Regina, la morena comenzaba a agradecer mentalmente esos pequeños momentos para quitarse de encima todas las tensiones.
-Eres un imbécil.-ironizo Regina llevándose su copa a los labios y conteniendo una risa al ver a Hook dramatizar un gesto de indignación.
-¿Hablaremos de lo que paso en el hotel de la Abuelita?-pregunto Hook después de dar un trago a su copa y dejarlo sobre la mesa, Regia negó con la cabeza.-De acuerdo, pero si te diré que…sigues besando estupendamente bien.-bromeo Hook con una sonrisa maliciosa como si de un niño que hace una travesura se tratara, mordiéndose la lengua para no reír al ver a Regina apartar la mirada para no sonrojarse.
-Sigue bromeando y cuando tenga tu corazón me encargare de usarlo muy bien.-amenazo Regina con arrogancia, Hook frunció el ceño.-Por cierto, necesitare que recuperes tu barco.-dijo Regina cambiando de tema y bebiendo un trago de su copa.
-¿Qué?-pregunto Hook desconcertado.-Sabes que perdí mi barco.-dijo Hook con un tono de melancolía, Regina asintió.
-Sí, pero hay formas de recuperarlo.-dijo Regina encogiéndose de hombros con aires de satisfacción.-Seguro que tienes algo de tu preciado barco-dijo Regina señalándolo al mirarlo con astucia.
-Me conoces.-rio Hook al asentir.- ¿Cómo puedo ayudarte con el tema de tu hija?-pregunto Hook de golpe, como si hablara de cualquier cosa, Regina torció el gesto.-Soy yo, el pirata, el villano…No los héroes que tienes detrás, así que puedes hablar claro.-sentencio Hook sirviendo de nuevo licor en ambas copas.
-Ya puse en marcha algunas cosas.-dijo Regina suspirando.-Y necesito que tengas tu corazón para poder contarte todo con detalles.-musito la alcaldesa con un gesto de frustración.-Pero confórmate con saber que te necesito a ti y a tu barco.
-Me alegra que me dejes ayudarte.-confeso Hook con una leve sonrisa sincera, Regina asintió en silencio y se levantó de la mesa dejando su copa aun llena sobre la mesa.-Me imagino que tienes un montón de cosas en la cabeza, así que gracias por ayudarme con lo de Gold.-dijo Hook levantándose también y mirándola con agradecimiento.
-Agradéceme cuando tengas tu corazón en el pecho.-replico Regina cruzándose de brazos.-Ya sé cómo podemos recuperarlo.-dijo Regina con una mueca de fastidio ante la idea que tenía, Hook la miro con curiosidad.-No quería tener contacto con él pero creo que tendremos que darle en su punto débil, Bella.-dijo Regina con una mueca de resignación.
-¿Cómo?-pregunto el pirata con una mueca de confusión, acercándose más a ella hasta quedar separados solo por un par de pasos.
-Bella no sabe que tiene una daga falsa así que voy a amenazarlo con contarle toda la verdad.-dijo Regina rodando los ojos, Hook arqueo una ceja en un gesto de duda.-Y quizá haga uso de nuestro recién descubierto parentesco para que no se pueda negar a regresar tu corazón.-dijo Regina después de un momento.
-Podría funcionar.-dijo Hook después de meditarlo unos segundos.-Eres su hija así que no te tocara un solo cabello, y si quiere hacer las cosas bien lo hará.-comento Hook mirado a Regina con una discreta sonrisa.
-Hay unos detalles más pero en resumen eso haremos.-dijo Regina con un gesto despreocupado, Hook asintió, comenzaba a recuperar las esperanzas de no morir a manos del Oscuro, en un momento de euforia no se detuvo y abrazo a Regina con fuerza, dejando a la morena inmóvil ante la sorpresa, el pirata la estrecho un poco más y la Reina rodo los ojos. Hook soltó un poco a la alcaldesa y quedaron a corta distancia, Regina estuvo a punto de apartarse pero antes de poder hacerlo Hook se desplomo sobre ella, quien a duras penas pudo sostenerse en pie al verlo caer al suelo.- ¡Killian!-grito Regina para hacerlo reaccionar al agacharse para asegurarse que siguiera vivo y confirmo que su respiración se hacía pesada.
-Es el. –susurro Hook casi sin aliento tumbado en el piso, llevándose una mano al pecho.-Me va a matar.-musito Hook en un momento que el dolor desapareció y pudo levantarse con un poco de la ayuda de Regina.-Me tengo que ir, quédate aquí.-pidió Hook antes de salir casi corriendo de la mansión, sin darle tiempo a Regina de reaccionar y dejándola en la cocina con un gesto de conmoción en el rostro.
¿Qué les parecio el cap? ¿Alguna peticion o queja?jajaja Ya saben dejen review si han llegado hasta aquí! :P
marimf123xx…Hola!Que bueno que te ha gustado esta historia, pronto mas caps!
Cenaby…Eaaaaa! Que bella, gracias. Es genial saber que les va gustando esta loca historia *_* jajaja Creo que varios OQ después del tremendo show que montaron en OUAT han cambiado han cambiado a Robin por David o Hook en esta historia jajaja Gold es arrogante por naturaleza,como que aun no se acostumbra a ser un padre para Regina como debería o deberá serlo, aunque su esfuerzo ha hecho al ir a hablar con ella jajajaja Yo sigo deseando que sean padre-hija en Ouat! Besoo!
EQLuisa…Lamento la tardanza!jajajaja Yo igual prefiero caps largos. Pobre mi Zelena, es solo que no la comprenden O.o jajaja Gol y Regina menuda relación llevan esos dos jajajaja Hook se nos avento a besarla :O jajaja David siempre es tan protector *_* Robin es otro al del programa O.o jajajaja Los tiempos aun no están claros…Asi que aun Hook tiene posibilidades muahahaha Que pedazo de final es ese!No es mala idea O.o jajaja okokno Eaaaa!Buenisimo que no la abandones :D
Rosalie end Jacob…Gracias! Regina y Rumple van avanzando a su manera jajaja Creo que aquí si hubo EvilCharming *_*
akira02165642…Gracias! Ya pronto estare actualizando.
Lina Montoya…Eaa!Genial leerte, gracias!*_* Regina y Robin al inicio eran toda una pareja hermosa. Y sii…las cosas entre David y Regina fueron poniéndose…Uffff jajajaja Y si, Gold es el padre de Regina muahaha
Evilcharmingparrillas…Es que son tres ships, no solo uno, aunque en este cap si hubo EvilCharming jajajaja Gracias!Ya vendrán mas escenas de esos dos…
Guest…Gracias! Trato de mantener la escencia de la Regina del show para que no pierta su toque, avísame si me desvio jajajajaja La mosca azul metio mano en todo eso, les quitaron su oportunidad Rumple no la tiene fácil con Regina, ella siempre vio a Henry como su padre O.O Malefica y Jazmin son un caso y Zelena…bueno, pobrecita es que nadie la comprende O.o jajajajajaa Lamento hacerte esperar pero pronto tengo vacaciones y tendre tiempo libre mas seguido :D
Evil-Regal-FAniston…Gracias!*_* Quiza, puede ser que si…puede ser que no…muahahahaha Zelena tuvo mucho tiempo desde que supo la existencia de Regina hasta que la conocio en la T3 o.O jajaja El beso HQ…Bueno, el pirata es muuuy intenso en esos besos jajajaja Creo que los caps seguirán siendo largos, me gustan mas asi la verdad : ) Siii, menudo árbol genealógico que hay aquí, por lo menos llevan la misma sangre O.o jajaja
Franciny…Eaaaaaa!¿Y esta vez hubo mas preguntas que respuestas?jajajaja Nooo no te mueras jajajajaja Ya están los tres en igualdad de condiciones muahahaha Esta en…Algun lugar jajaja okokno
Aelynb…Hola! Que genial que dejes tu review es genial leerte *_* Este árbol es un completo desastre O.o Lo siento, pero siempre los he visto padre-hija jajajaja Que buena onda, los de OQ si los lei y el Seana lo estoy leyendo : D Se que toma tiempo actualizar tanto fic jajajaja Sii, son una pareja demasiado sexy, dos villanos, descarados…Lana es una belleza total jajajajaja Pues beso ya hubo, falta ver si se da…algo mas muahahahaha Oraleee…¿Final OQ? Muahahaha Al fin alguien que ama a Zelena!jajajajaja Gracias : D
