Holaaaa! Les traigo el cap nuevo. Si, lo se, tarde muchooo…Y es que durante las vacaciones mis intenciones eran escribir esto y subirlo de inmediato, pero me distraje viendo películas que tenía pendientes (Sobre todo de Nicole Kidman jajaja) Y Salí de viaje un par de días, en fin me tarde más de lo que pensé, lo siento! Leí sus comentarios y solo diré que…¿En serio creyeron que todo sería así de fácil? jajajaja Aun hay camino por ahí…muahahaha Bueno, les dejo que lean a gusto. Gracias por cada review, fav, follow…En serio lo súper agradezco!
El palacio de Agrabah se había llenado de música, luces y risas por unas cuantas horas que pasaron volando, sus habitantes no habían sentido el paso del tiempo hasta que ya era más de media noche. Los primeros en marcharse del salón fueron Robín y Regina, el arquero había tomado la mano de la reina y susurrado algo al oído de ella, suficiente para hacerla sonreír un poco y asentir, se despidieron de Jazmín y subieron las escaleras. David había tragado en seco al verlos desaparecer del salón, sabía lo que eso significaba, pasarían la noche juntos. Emma y Hook también se marcharon a sus respectivas habitaciones cuando Jazmín se despedía, el último en subir fue David. El príncipe espero unos cuantos minutos en el salón, tratando de ignorar ese extraño sentimiento que lo corrompía por dentro, odiaba sentirse celoso, odiaba no ser el quien pudiera pasar la noche con Regina entre sus brazos. David respiro profundo antes de sentir el cansancio y tener que subir las escaleras hacia su habitación.
En la habitación de la reina la noche había sido poco más que larga. Robín y Regina se habían sentido un poco tensos al pensar en compartir la cama una vez más, esta vez sabiendo que trataban de retomar su relación, pero esto solo duro un par de minutos. Regina y Robín se habían metido a la cama en silencio, el arquero había acercado a la reina sutilmente hasta abrazarla y hacerla recostarse en su pecho. Después de un par de minutos en silencio solamente abrazados y sintiendo los latidos y respiraciones del otro, Robín había dado el primer paso al besar a la alcaldesa suavemente, al ver que ella le correspondía no dudo en intensificar el beso, un beso que basto para que ambos olvidaran la tensión y comenzaran a reír divertidos. Robín y Regina no se detuvieron cuando las cosas se calentaron mas, las prendas de ropa volaron por toda la habitación y las risas, besos y caricias sobraron esa noche, hasta que ambos quedaron exhaustos y profundamente dormidos. Al día siguiendo el sol comenzó a filtrarse por las cortinas que cubrían las ventanas del cuarto, Robín Hood fue el primero en despertar y notar a su acompañante profundamente dormida junto a él, sobre su pecho. El arqueo la observo en silencio, sin atreverse a moverse para no despertarla, lucia demasiado hermosa en esos momentos, así se quedó unos momentos antes de que Regina también comenzara a abrir los ojos.
-Buenos días, ladrón.-murmuro Regina con una sonrisa cálida formándose en sus labios al ver a Robín observándola en silencio, sintiendo una sensación familiar y agradable al sentir como los dedos de Robín se deslizaban por su espalda desnuda.
-Buenos días, majestad.-murmuro Robín sonriendo al verla despierta, acortando la distancia entre ellos para besar sus labios con suavidad, ambos cubiertos por la misma sabana.-No sabes cuánto extrañaba esto, despertar contigo como antes...-confeso el ladrón esta vez enredando sus dedos en los cabellos de su compañera.
-Es una sensación agradable.-replico Regina con un tono descarado, arqueando las cejas con picardía y besando intensamente al ladrón, mordiendo su labio inferior antes de apartarse de él y dejarlo con una mueca de fingido disgusto al ver que Regina comenzaba a tomar su bata sobre la cama para salir de la cama.
-No, aún no.-se apresuró Robín a sujetarla de la cintura y tumbarla de nuevo en la cama, aprisionándola bajo el al tomar sus muñecas con sus manos contra el colchón.-No salgas de la cama todavía.-pidió Robín sobre ella, comenzando a besar su cuello sin soltar sus muñecas, haciéndola estremecerse al sentir los labios del arquero recorrer su piel desnuda.
-Justo como antes.-rio levemente Regina, sin poder evitarlo al sentir como Robín dejaba una pequeña mordida en su hombro derecho, para luego descender hasta su pecho y continuar besando su vientre, dejando que sus manos se deslizaran por sus brazos al soltar sus muñecas.-Si me lo pides así, definitivamente podemos esperar un poco, quizá todos estén dormidos aún.-murmuro Regina antes de soltar un gemido, uno que Robín ahogo al devorar sus labios rápidamente y morder sus labios sin hacerle daño, dejando que sus manos recorrieran libres por el cuerpo de la alcaldesa. Regina no perdió tiempo y respondió a los besos tan intensos de Robín, dejando de pensar en otra cosa que no fuera en el hombre que tenía junto a ella, deseando firmemente que las cosas volvieran a su sitio. La reina comenzó a deslizar sus manos por el torso del ladrón, mientras que ambos comenzaban a deleitarse con la anatomía del otro y la pasión comenzaba a apoderarse de ambos.
El palacio era un lugar enorme, lleno de pasillos que daban a varias habitaciones vacías, con ventanas al final de algunos pasillos. David y Hook estaban mirando por una de esas ventanas, la que estaba al final del corredor donde estaban sus habitaciones, misma que ofrecía una vista del jardín del palacio. Ambos hombres miraban por la ventana cruzados de brazos y con gestos de seriedad. Robín salió de la habitación de Regina al otro extremo del corredor y al dirigirse a las escaleras noto que David y Hook platicaban serios mientras miraban la ventana, la curiosidad le gano al arquero y decidió acercarse a ellos.
-¿Que sucede?-pregunto Robín al acercarse a ellos, arreglándose la manga de su camisa sin mucho interés. Hook solo le indico con un gesto la ventana, mientras que David no respondió.- ¿Que miran?-pregunto el arquero al llegar a ellos y asomar por el cristal también.
-A Jazmín.-dijo David sin molestarse en mirar a Robín, parecía concentrado en observar la imagen de la joven que corría por el gran jardín, seguida por Rajah.-Ha estado en el jardín con Rajah desde la mañana, no ha buscado hablar con nadie.-explico David tragando un poco de saliva para ser lo más cortes que pudiera con Robín.
-Estábamos debatiéndonos entre quedarnos aquí y esperar a que ella quisiera buscarnos o acercarnos a ella y tratar de que hable con nosotros.-dijo Hook encogiéndose de hombros y fijando su mirada de nuevo en la joven que había tomado asiento en la fuente, acariciando a su tigre que estaba a sus pies.
-Creo que deberíamos esperar.-dijo Robín después de meditarlo un poco y observar a la joven que lucía tranquila mientras acariciaba a su preciada mascota.-Necesita un poco de espacio, tal vez solo quiere jugar con su mascota un rato antes de dejar atrás el palacio.-dijo el arquero con un gesto pensativo.
-Robín puede tener razón.-respondió Hook pensándolo un poco, apartando la mirada de la ventana y mirando a Robín y después a David, quienes ahora lo miraban a él.-Ella creció aquí, debe estar triste de dejar todo esto.-comento el pirata con un gesto.
-Supongo que ahora solo podemos hacer que al llegar a Storybrooke se sienta cómoda.-dijo David respirando profundo y frotándose los ojos con cansancio, lucia algo triste y tenso.
-¿Cómo creen que serán las cosas al llegar?-pregunto Robín con un gesto de curiosidad al mirar a Hook, el arquero estaba alejado de David y solo lo miraba por segundos.
-Es una buena pregunta.-ironizo Hook rodando los ojos y arqueando las cejas.- ¿Cómo estaremos hasta que estemos seguros de quien es su padre?-pregunto el pirata con un gesto de confusión.
-La princesa vivirá con su madre, obviamente.-dijo David arqueando las cejas en un gesto relajado.-Y supongo que lo demás lo sabremos hasta tener certeza de quien es su padre.-dijo el príncipe encogiéndose de hombros.
-Eso no es justo para dos de nosotros.-se quejó Hook con un gesto casi infantil.-Robín prácticamente vivía con Regina y ahora que volvieron supongo que regresara a la mansión, así que el ladrón tiene ventaja con Jazmín.-dijo Hook negando con la cabeza en un tono irónico, Robín no contuvo una risa de satisfacción y David trago en seco, trato de ocultar sus celos.
-Debo ir a ver a Emma.-dijo David forzando un gesto amable. Hook y Robín notaron su incomodidad pero ninguno dijo nada, trataron de ignorar el tema para no incomodarlo más, David dio media vuelta y se marchó de ahí. Robín y Hook se miraron y encogieron de hombros para relajarse un poco, tendrían que ir acostumbrándose a la nueva situación.
Gold estaba subiendo las escaleras camino a su habitación cuando vio que Regina salía de la suya, así que decidió acercarse un momento. Regina cerró la puerta de su cuarto y se sorprendió un poco al ver a Gold frente a ella, sonrojándose un poco al estar arreglándose un poco el cabello y el vestido que llevaba, no se necesitaba ser un genio para atar los cabos.
-Buenos días, Gold.-lo saludo Regina ocultando su rostro para dejar de arreglarse el cuello de su vestido un poco escotado, deseando tener el cabello un poco más largo para poder ocultar sus mejillas que amenazaban con volverse rojas.
-Buenos días, Regina.-la saludo Gold con su temple serio, fingiendo no divertirse al ver a su alumna sonrojarse.-No quiero ni saberlo.-ironizo Gold rodando los ojos al ver que Regina ya lo miraba a los ojos.
-Es lo mejor para ti.-respondió la reina con su tono descarado, recuperándose rápidamente y sonriéndole burlonamente a Gold. Regina iba a seguir de largo para dirigirse a la habitación de su hija pero Gold la detuvo antes de dar más de 3 pasos.
-Deberías darle un poco de tiempo a solas.-musito Gold sin girarse, no era necesario para saber que Regina se había detenido. La reina arqueo las cejas y se giró para ver a Gold de nuevo, el Oscuro lucia sereno.
-¿Cómo sabes que voy por mi hija?-pregunto Regina sonriendo maliciosamente, era inútil preguntar por qué Gold siempre sabía todo, él siempre iba por delante de los demás y eso era justamente por conocer como actuarían todos, así podía manipular a todos.
-Es el ultimo día en Agrabah, querida.-recordó Gold con una sonrisa maliciosa, haciendo a Regina rodar los ojos con resignación.-Ahórrate la molestia, ella no está en su habitación.-menciono Gold señalando la puerta del corredor. Regina lo miro con intriga y el asintió, le señalo la ventana al final del pasillo y ambos se acercaron para poder mirar.-Salió desde la mañana al jardín, ha estado jugando con su inusual mascota.-dijo Gold señalando a la joven que estaba tumbada en el borde de la fuente con Rajah tirado en el suelo, justo debajo de su dueña, quien lo acariciaba.
-Tener un tigre de mascota será algo muy extraño en Storybrooke.-dijo Regina arqueando las cejas y suspirando al ver a su hija desde lejos, Gold rio divertido.- ¿Crees que ella estará bien?-cuestiono Regina cruzándose de brazos y dirigiendo su mirada a Gold.
-Es fuerte, Regina. Debe ser duro para ella dejar todo atrás, pero estoy seguro que se adaptara más rápido de lo que creemos.-respondió Gold dando una fugaz mirada a su nieta.-Poco a poco se sentirá cómoda, no deberías preocuparte tanto.-dijo Gold.
-Solo quiero que ella este bien, no quiero que se sienta como una extraña que no debería estar ahí. Quiero que sea feliz.-confeso Regina mirando a la joven tan ajena a todo, Gold asintió.-Es lo mismo que quiero para Henry, el también deberá acostumbrarse a tener una nueva hermana. Los dos tendrán que acostumbrarse a vivir juntos.-dijo Regina mirando a Gold con cierta preocupación.
-Henry siempre quiso una familia grande, quizá no le agrade compartir a su mamá pero no tardará mucho en acostumbrarse.-replico Gold despreocupado.-Y si no mal recuerdo, tu igual querías una familia grande, así que todos estarán bien.-dijo el Oscuro sin mucha importancia.
-Yo quería una familia grande cuando estaba con Daniel, cuando pensaba que todo podría ser de otra forma.-corrigió Regina con un gesto duro.-Ahora todo es distinto, ni siquiera sé cómo he podido criar a Henry, y ha sido muy difícil. El no siempre fue...-Regina sentía un peso en su pecho cada que recordaba la etapa de rebeldía de Henry contra ella.
-Henry te ama, Regina.-la corto Gold al notar su incomodidad.-Lo has criado muy bien, cuando volvamos y acabemos con Ingrid, ustedes podrán tener la familia que querían y todo será como deseen.-dijo Gold encogiéndose de hombros, sonriendo al mencionar a Ingrid, como deseaba devolverle ciertos favores a la heladera.-Quizá derrotar a la Reina de las Nieves te resulte más fácil y placentero que criar a dos adolescentes bajo el mismo techo, tendrás dos hijos en casa, querida.-se burló Gold con un gesto divertido.
-Tres hijos, en realidad serán 3 niños en casa.-corrigió la reina con un gesto de burla, Gold abrió los ojos confuso, reacción que Regina disfruto profundamente.-Roland vivirá con nosotros.-aclaro Regina sonriendo ampliamente, disfrutando al ver como el color volvía al rostro de Gold.
-Acepto al niño, el ladrón puede seguir viviendo en el bosque, está acostumbrado.-replico Gold retomando su habitual seriedad, ganándose una sonora carcajada burlona de Regina, observándola bajar las escaleras sin girarse a mirarlo. Gold negó con la cabeza y retomo su camino a su habitación.
Las horas pasaron demasiado pronto según algunos y demasiado lento para otros de los huéspedes del palacio. Sin que se dieran cuenta la tarde ya había llegado y eso marcaba la hora de su partida. Todos salieron del palacio sin decir más que un par de palabras, todos menos Jazmín. La joven princesa estaba en el gran salón del palacio, mientras que todos esperaban fuera del palacio. Regina decidió entrar a ver que sucedía con su hija, mientras que Gold haría que todos aparecieran en el Jolly Roger para esperarlas.
Jazmín estaba parada justo en el centro del gran e imponente salón principal del palacio, a unos cuantos metros de la puerta que debía cruzar para salir al jardín. La princesa quería dar una última mirada a ese lugar que durante mucho tiempo fue su hogar, donde había crecido rodeada de tanta gente que la quiso y cuido. La joven sentía nostalgia al pensar en marcharse, tristeza de abandonar el lugar con tantas dudas en la cabeza, pero sabía que era lo mejor para ella. Jazmín respiro profundo y cerró los ojos para tratar de recordar la última vez que había estado en ese mismo lugar antes de acabar encerrada en el reloj de arena.
-¿Jazmín?-la llamo Regina con voz suave al entrar al palacio en busca de su hija, pero la joven no pareció escucharla. La alcaldesa la miro y noto que tenía los ojos cerrados, tenía un gesto triste y pensativo.- ¿Estas bien, cariño?-pregunto Regina suavemente al acercarse a ella y pasar sus manos por los hombros de Jazmín, acariciándola como tantas veces lo hizo para consolar a Henry.
-Estoy bien, mamá. Solo pensaba en lo mucho que extrañare este lugar.-contesto Jazmín enlazando su mano con la de Regina al dedicarle una sutil sonrisa, la reina asintió.
-Ya todo está listo, cuando tú quieras podemos marcharnos.-musito Regina mirándola con calidez, solamente con Henry, Roland y Jazmín se mostraba tan suave y cálida, podía decirse que su instinto maternal siempre había estado con ella.
-Claro.-asintió Jazmín girándose para mirar a la reina.-Es solo que no puedo creer que me iré de Agrabah sin saber qué fue lo que sucedió con mi padre, con el reino entero.-dijo la joven con frustración en su tono de voz.
-Sé que es difícil para ti, pero a tienes que saber lo mucho que la agradezco a ese hombre por haberte cuidado tanto, por haberte criado y querido como su hija.-confeso Regina mirándola tiernamente, abrazándola con suavidad.-Te prometo que si es posible encontraremos las respuestas que deseas.-prometió Regina con seriedad.
-Gracias.-sonrió Jazmín con sinceridad.- ¿Crees que me gustara estar en Storybrooke? ¿Rajah podrá seguir conmigo?- pregunto Jazmín después de suspirar y comenzar a caminar junto a su madre hacia la puerta.
-Creo que si te gustara.-dijo Regina sonriendo divertida.-Te divertirás mucho ahí, y Rajah estará muy bien, solo tendremos que poner un hechizo en la mansión para que no cause problemas con los demás.-dijo la reina con un gesto despreocupado.
-No a todos les agrada tener a un tigre cerca.-dijo Jazmín con una sonrisa burlona, aún recordaba como muchos pretendientes y amigos de su padre se habían asustado al ver a su querido Rajah.
-No es usual, pero te sorprenderás al saber que ahí suceden cosas aún más extrañas que ver a un tigre en el pueblo.-dijo Regina con un gesto malicioso, Jazmín arqueo las cejas con curiosidad.-Y a Henry le gustara, siempre me rogo por una mascota.-recordó Regina riendo, antes de que ella y la joven salieran del palacio y cerraran las puertas para después de un par de minutos aparecerse en el Jolly Roger.
August estaba sentado en el escritorio que mantenía en su habitación de Grannys, hace apenas un par de horas había empezado a leer el libro que Henry le había dado y no había podido dejar de leerlo. August era escritor, por lo que reconocía un buen libro cuando lo leía, pero el que tenía frente a él era especial, Henry tenía razón era extrañamente mágico.
-El chico tenía razón, las historias son bastante buenas.-pensó August al ir pasando las hojas del libro con evidente intriga y curiosidad, tenía que admitir que los dibujos eran realmente buenos, incluso podría decir que bastante acertados con respecto a sus amigos. August se desconcertó un poco al llegar a su historia, antes ya había escuchado otras versiones del "mundo sin magia" acerca del cuento de Pinocho, pero aquel que estaba leyendo era totalmente real, era lo que él había vivido.- ¿Pero que...?.-August frunció el ceño al pasar las hojas con rapidez y notar que al final del libro había unas cuantas hojas blancas.-No puede ser posible.-murmuro August al notar que una de esas hojas comenzaba a ilustrarse con letras y dibujos. El escritor frunció el ceño con desconcierto al notar como cobraba más claridad la imagen en el libro, con curiosidad retrocedió un par de hojas y se dio cuenta que era la continuación de una historia. August abrió los ojos con sorpresa al percatarse de que era como si el libro retratara las cosas en tiempo real, solo que el cuento que estaba mostrándole era el de la Reina Malvada.-Esto no es posible, esto no es cierto.-murmuraba August sin entender que sucedía, aquellas imágenes que veía no concordaban con la realidad. August conocía a Regina Mills, la conocía bastante bien y sabía que había dejado atrás sus días de Reina Malvada, sabía qué hace mucho tiempo era otra persona y que desde hace muchos años estaba casada y con un hijo. ¡El hijo de ella le había dado el libro! Así que nada podía ser cierto, ese libro era extraño pero no mostraba la verdad, tenía que ser una broma de mal gusto.-Esto tiene que tener una explicación.-se dijo August totalmente confundido, retrocedió algunas páginas y comenzó a repasar los cuentos de todos, notando que había algunos que eran exactamente iguales a las vidas reales de sus amigos y que otros como los de Regina, Bella, Blanca Nieves, y otros mas no tenían nada que ver con lo que el conocía como la verdad.
Regina y Jazmín aparecieron en el Jolly Roger en medio de una nube de humo morada. Gold estaba en un extremo del barco con un gesto severo, paseando su mirada por todos los demás. David estaba al lado de Emma, quien compartió un par de frases burlonas con Zelena. Robín estaba frente a ellos, apoyado en el borde del barco mientras esperaban. Hook ya había tomado su puesto frente al timón del barco. En cuanto Regina y Jazmín aparecieron todas las miradas recayeron en ellas, acercándose un poco para poder ponerse de acuerdo.
-Bueno, supongo que ya es hora de marcharnos.-dijo Emma mirando a Jazmín con una sutil sonrisa para reconfortarla, la joven asintió.
-Menos mal, comenzaba a preguntarme cuando íbamos a largarnos de este horrible desierto.-se quejó Zelena con un gesto de desagrado al hacer un gesto señalando el lugar donde estaban, no había más que área por todos lados, el Jolly Roger había caído bastante lejos de la entrada a Agrabah.
-¿Cómo haremos esto?-pregunto Jazmín con curiosidad.- ¿Cómo vamos a llegar a Storybrooke?-pregunto la joven confusa, tomando lugar en medio de Regina y Gold.
-Justo como llegamos a Agrabah, querida.-dijo Gold sin mucha emoción, tan serio como siempre.-Usaremos magia y polvo de hadas.-menciono el Oscuro con una expresión tranquila. Jazmín arqueo las cejas y dejo que su mirada recorriera los rostros de todos los demás.
-Emma y yo haremos un hechizo para activar el portal.-dijo Regina haciendo un movimiento de muñeca y apareciendo en sus manos el sombrero de Jefferson.-Este sombrero es nuestro portal.-dijo la reina con una sonrisa satisfecha.
-Luego tu querido abuelo va a tomar un poco de polvo de hadas para bañar mi preciado Jolly Roger y así este barco podrá volar por los cielos.-intervino Hook saltando a donde estaban ellos, con un tono burlón y un gesto bromista, haciendo que Jazmín riera y que Gold torciera el gesto al escuchar sus palabras.
-Estas buscando que el Oscuro te tire por la borda de tu preciado barco, pirata.-ironizo David con un gesto bromista, dándole una palmada en el hombro a Hook, quien dramatizo un gesto burlón dirigido a Gold.
-Los accidentes siempre suceden cuando menos te lo esperas.-siseo Gold con una sonrisa maliciosa que hizo que a Hook se le borrara la sonrisa y tensara el gesto, haciendo reír a más de uno.
-Retomando el tema, princesa.-dijo Robín negando con la cabeza para ocultar su diversión.-Después de que tiren el polvo de hadas, Regina y Gold van a tomar el control del portal con el sombrero y así podrán ponernos en dirección a Storybrooke.-explico Robín, agradeciendo recordar los detalles que habían dado el día anterior.
-Y no te preocupes por tu mascota, mocosa.-añadió Zelena con una sonrisa sarcástica.-Mi querida hermana me ha obligado a asegurarme que este bien durante el viaje.-gruño la pelirroja señalando la jaula grande donde estaba Rajah encerrado.
-¿Que tan segura es esa cerradura?-pregunto Hook con fingida inocencia, aunque por su gesto todos comprendieron su broma.- ¿Qué? Los accidentes suceden, Gold lo acaba de decir.-se defendió Hook encogiéndose de hombros ante las miradas de regaño de todos.
-Hook serias más útil en el timón.-regaño Regina mirándolo con resignación, el pirata asintió y se dirigió a su lugar.-Emma te necesito aquí para el hechizo.-la llamo Regina, la rubia se acercó a ella.-Los demás deberían alejarse, esto se moverá un poco.-ironizo Regina con los destellando de descaro mirando a David, Robín, Zelena y Jazmín.
-Le encanta dar órdenes, ya te darás cuenta.-murmuro David con una sonrisa discreta, haciendo reír a Jazmín que estaba al lado de él y que Zelena rodara los ojos con burla, por suerte Robín estaba lejos de el para no escucharlo. Regina lanzo el sombrero al piso del barco.
-¿Estas lista, Swan?-pregunto Regina mirando a Emma. La rubia titubeo un poco antes de asentir con la cabeza, tenía que admitir que usar magia siempre la ponía nerviosa, después de acabar con Ingrid se plantearía seriamente si debía continuar sus clases o abandonar cualquier intento por aprender a usarla.-De acuerdo.-murmuro Regina más para sí misma que para Emma, ambas mujeres se concentraron en el sombrero y en pocos minutos comenzó a girar cada vez más rápido.
-Ya era hora.-murmuro Gold con una sonrisa de satisfacción al ver el sombrero comenzar a girar y a dejar un portal cada vez más grande. Gold no perdió tiempo y saco de una pequeña bolsa de tela el polvo de hadas que Tinkerbell les había dado, con magia y un poco de viento lo hizo esparcir por todo el Jolly Roger, especialmente en las velas.
-¡Tu turno, Gold!-grito Emma al soltar a Regina y acercarse a donde David sujetaba a Jazmín. Gold se acercó a Regina y con movimientos agiles ambos lograron canalizar su magia hacia el sombrero, logrando que volara hasta dejarlo sobre la arena del desierto. Regina y Gold dejaron de hacer el hechizo cuando vieron que el portal ya comenzaba a jalar el Jolly Roger.
-¡Sujétense!-grito Hook mientras comenzaba a luchar para no perder el control del timón del barco. Gold sujeto a Regina fuertemente cuando el Jolly Roger dio una sacudida al ser atraído hacia el portal, Robín le ayudo a acercarse al borde del barco para que se sujetara de las cuerdas. David sujetaba a Emma de un lado, pero la rubia ya estaba aferrada a las cuerdas y al borde de madera del barco, con la otra mano tomo la de Jazmín para que no temiera. Regina era protegida por Robín y Gold, el arquero también sostenía la mano de la joven princesa y le dedico una sonrisa tranquilizadora. Zelena y Regina acabaron sujetándose sin decir nada. En menos de un minuto el Jolly Roger comenzaba a moverse bruscamente al ser succionado por el portal que los llevaría a Storybrooke. Lamentablemente no solamente ellos iban en ese viaje, ninguno se percató que no solamente el Jolly Roger había atravesado ese portal.
-Flashback
Maléfica estaba recorriendo los largos pasillos de su palacio camino al salón principal. La Emperatriz del Mal tenía una cita con otra hechicera, la Reina Malvada, desde que se conocieron se había hecho costumbre aquellas visitas para tramar planes, quejarse de algunos asuntos sin resolver, o simplemente reírse de las desgracias ajenas. La hechicera rubia se encargó de encender el fuego de la chimenea y tomo asiento en una de las dos sillas que había frente al fuego, tenía una expresión tranquila y mentalmente podía contar en cuantos segundos haría su aparición la Reina. Una amplia y malvada sonrisa se formó en los labios de Maléfica cuando una nube de humo morada irrumpió la paz de su palacio, dando una imagen de Regina poco más que molesta.
-Veo que estamos de buen humor.-ironizo Maléfica al ver a Regina dejar escapar un par de bolas de fuego que acabaron haciendo cenizas un par de adornos en la sala.-¿Debo esconder las cosas de plata?-pregunto Maléfica con un tono descarado, haciendo que Regina rodara los ojos y con un movimiento de mano restaurara lo que había destruido.-Eres como una niña pequeña y caprichosa.-se burló la rubia al ver a Regina tomar asiento al lado de ella.-¿Que sucedió esta vez?.-cuestiono la rubia con curiosidad.
-Cierra la boca, dragón.-replico Regina con dureza, haciendo que Maléfica se limitara a reír por lo bajo.-Tu sabes lo mucho que deseo acabar con Blanca Nieves, quiero que su cabeza adorne mi palacio.-siseo Regina con un gesto que mataría a más de uno.
-Sera una excelente pieza decorativa.-comento Maléfica con un gesto malicioso.-Blanca Nieves es posiblemente la persona más irritante que conozco, no sabe mantener la boca cerrada y estoy de acuerdo en que merece morir.-asintió Maléfica mirando como Regina parecía entretenerse haciendo incrementar el fuego de la chimenea con movimientos de sus manos.-Pero debo decir que temo que seas tú quien acabe muriendo por esta obsesión.-confeso Maléfica con severidad, haciendo que Regina la mirada seria.
-¿En serio? ¿Recuerdas cómo te encontré cuando nos conocimos? Tu obsesión con esa estúpida Bella Durmiente te tenia muerta en vida, ni siquiera podías hace un simple conjuro. Tuviste que conseguir tu venganza para volver a la vida, y eso mismo pretendo hacer yo.-sentencio Regina con un tono frío, haciendo que Maléfica le sostuviera la mirada.
-Sí, sí, me sacaste de un abismo oscuro y depresivo, por eso te soporto.-se burló Maléfica rodando los ojos y con un tono burlón.
-Corrección, me soportas porque soy tu mejor amiga, quizá la única que te soporta.-replico Regina con un tono arrogante.
-Sí que eres petulante.-gruño Maléfica negando con la cabeza.-Regina, tu eres una niña al lado de mí, sé que luzco mucho más joven que tu pero no es así, tengo más experiencia.-dijo Maléfica mirando a su compañera con seriedad.-Yo deje atrás esos tiempos, lo sabes, y creo que deberías hacer lo mismo.-aconsejo la rubia con un gesto despreocupado.
-Lo hare, cuando haya matado a Blanca Nieves.-sentencio Regina sin dudas.-Yo te ayude a vengarte de Aurora, puedes hacer lo mismo por mi o no intervenir para detenerme.-dijo Regina con su mejor pose intimidante.
-Es diferente, querida. Yo me retire de la guerra cuando vi que podría acabar muerta, luego apareciste tú y sabemos cómo acabo la historia.-ironizo Maléfica con un gesto irónico.-No te das cuenta pero estas a un paso de hacerte daño, te ayudaría a matarla pero de nada servirá.-replico Maléfica sin mostrarse afectada, llevaba muchos años de amistad con la Reina.
-Tú te retiraste de tu venganza porque perdiste tu fuego, tu magia.-corrigió Regina con arrogancia.-En cuanto conseguiste tu poder de vuelta no tardaste nada en quemar vivo al Rey, acabaste con Briar Rose y en poner a Aurora a dormir, sin olvidarnos del pequeño castigo que le pusiste a Felipe cuando lo volviste una bestia.-recordó Regina con su mejor sonrisa de Reina Malvada.
-Te concentras en el pasado, Regina.-respondió Maléfica rodando los ojos y restándole importancia a sus acusaciones, que si eran ciertas.-Aunque si debo admitir que fue uno de mis mejores trabajos, todos tuvieron su castigo.-dijo la hechicera rubia con satisfacción y orgullo, haciendo que Regina sonriera complacida.-No quisiera verte consumida como lo estuve yo, sería un desperdicio de potencial.-bromeo Maléfica con sarcasmo.
-No voy a detenerme hasta intentarlo todo. Estoy buscando el libro de Morgana.-menciono Regina sin tacto, con la mirada oscurecida, capturando el interés de Maléfica.
-¿Qué?-cuestiono la hechicera rubia con los ojos fijos en Regina, mirándola incrédula.- ¿Estas demente? Morirás buscando ese libro, querida, ni siquiera yo después de tantos años he podido dar con el.-dijo Maléfica con un gesto de interés.
-Esos conjuros son únicos, poderosos, si hay alguien que es capaz de hacer tanta maldad con un simple conjuro es Morgana, y todo está en ese libro.-dijo Regina con una sonrisa ambiciosa, decidida a dar con esos hechizos.
-Es verdad, nadie sabe que fue de Morgana, pero eso es porque ella era la maldad en persona, a su lado nosotras dos somos dos personas buenas y sensibles.-recordó Maléfica con una mueca de desagrado.-Sé que no lograre que desistas de su búsqueda, pero si logras encontrarlo asegúrate de encontrar el hechizo de juventud eterna para tu querida amiga.-ironizo Maléfica con un gesto divertido, sirviendo dos copas de vino y tendiéndole una a Regina, quien sonriendo maliciosamente la acepto. Ambas hechiceras bebieron de sus copas.
-Fin flashback
Después de atravesar el portal pasaron un par de minutos de turbulencia antes de que el Jolly Roger se estabilizara en los aires, trayendo calma para todos. Cuando todos vieron que el barco ya no se movía bruscamente se acercaron para verificar que nadie se hubiera lastimado, sin heridas y todos más tranquilos comenzaron a discutir otras cosas.
-¿Nos acomodaremos como vinimos?-pregunto Emma mirando a todos.-Zelena y yo teníamos las literas, Robín y David en las hamacas, y Regina se queda el camarote.-dijo Emma con una sonrisa burlona hacia la reina, quien arqueo las cejas con superioridad.
-Gold tiene sus trucos para mantenerse alejado de nosotros y no pienso preguntar cuales son.-añadió Regina señalando al Oscuro, quien complacido asintió.-Jazmín podría dormir conmigo en el camarote.-dijo la reina mirando a su hija con una sonrisa cálida.
-Solo si quieres, princesa.-dijo Hook con un gesto relajado.-También puedo hacer un par de trucos para que puedas dormir cómodamente en cubierta y así miras el cielo.-propuso el pirata con una sonrisa cómplice.
-¿Podrías?-pregunto Jazmín con una sonrisa traviesa, el pirata le guiño un ojo.-O también podría dormir en las literas con Emma.-dijo la joven encogiéndose de hombros, había una litera vacía aparte de las hamacas donde solía dormir la tripulación.
-No te preocupes, cariño, hay mucho espacio.-dijo David mirándola cálidamente.-Si quieres da una vuelta por el barco y luego decides donde dormir.-propuso el rubio encogiéndose de hombros.
-¿Tienes alguna pregunta, Jazmín?-pregunto Robín mirando a la joven, quien arqueo una ceja tratando de pensar en ello. Regina y Robín estaban juntos, David al lado de Emma, Hook estaba al lado de Zelena y David, mientras que Gold se mantenía un poco apartado.
-¿Cómo consiguieron el polvo de hadas?-pregunto Jazmín con una mueca de curiosidad, dejando a todos incrédulos.
-Es una historia interesante, querida.-dijo Gold con una sonrisa maliciosa al ver a Regina forzar el gesto amable.-Tu madre es amiga de un hada, ella debería contarte como conseguimos reunir las cosas para este viaje.-propuso Gold con un gesto sutil.
-Tinkerbell, ella vive con las hadas en Storybrooke.-dijo Regina tratando de pensar en cómo suavizar las cosas.-Ella...nos ayudó a conseguir un poco de polvo de hadas para poder encontrarte.-dijo Regina con una sonrisa inocente, Jazmín arqueo las cejas interesada.
-¿La mosca azul les ayudo?-pregunto Zelena cruzándose de brazos y arqueando las cejas, ninguno respondió.-No, esa mosca no les ayudaría ni aunque Tinkerbell interviniera.-dijo la pelirroja negando con la cabeza, Regina la miro matadoramente.- ¡¿Robaron el polvo de hadas?!-pregunto Zelena con un gesto de sorpresa y diversión.
-Gracias, pelirroja, pero de hecho fue Robín Hood quien robo el polvo de hadas.-dijo Hook encogiéndose de hombros y devolviendo su atención a su garfio.
-Yo solo lo hice porque Regina me lo pidió.-se defendió el ladrón con inocencia, Regina negó con la cabeza, Jazmín sonrió divertida y Emma oculto una risa.
-Es difícil dejar de ser un ladrón, lo cual fue de mucha ayuda.-murmuro David con una sonrisa traviesa, ganándose una mirada de regaño de Regina y Emma.
-Tal vez deberíamos descansar un poco.-intervino Regina antes de que las cosas se complicaran más, podía sentir la tensión al estar entre Robín y David. Emma y David se retiraron a donde pasarían la noche, Robín se encargó de llevar a Rajah a un lugar seguro con ayuda renuente de Gold, mientras que Regina noto como Zelena se había escabullido de todos y se dirigía al camarote principal.
Zelena entro al camarote principal, no quería correr el riesgo de que al ir a las literas compartidas alguien la interrumpiera, necesitaba estar sola unos momentos. La pelirroja entro y cerró la puerta de inmediato, dejándose caer en la cama y cubriendo su rostro con sus manos en un gesto de frustración. ¿Cómo era posible que estaba sintiendo remordimiento? Las personas afuera de ese camarote eran sus enemigos hasta hace poco, y ahora viajaba con ellos, incluso hasta podía soportarlos un poco más. ¿Qué sucedía con ella? Ya no se creía capaz de poder trabajar con Ingrid. ¿A quién engañaba? Hace días que sabía que no odiaba a Regina, hace poco que sabía que había cambiado de pensamiento y tenía que actuar como era lo correcto, pero no se atrevía. Zelena sabía que en cuanto ella hablara y confesara todo lo que sabía las cosas con Regina se iban a poner feas, perdería todo lo que había conseguido avanzar.
-¿Qué sucede, Zelena?-pregunto la voz de Regina al entrar al camarote, sorprendiendo a la pelirroja que no la había escuchado entrar. La reina había notado a su hermana inquieta y al verla entrar ahí la había seguido.
-Nada, solo quería estar un rato a solas.-se excusó Zelena después de tratar de recuperar el semblante neutral, ganándose la mirada severa de Regina al no creerle.-Solo estaba mirando a todos ahí afuera y no quise interrumpir, prefiero estar lejos.-dijo la pelirroja rogando que su hermana le creyera.
-No te creo.-sentencio Regina cruzándose de brazos y mirándola seria.-No soy estúpida, Zelena. Algo ocultas y quiero saber que es, si no hablas ahora será peor después.-agrego la alcaldesa con un tono severo, mirándola fijamente para poder observar cualquier reacción, pero la pelirroja se mantuvo inmóvil.
-No oculto nada, Regina.-se excusó Zelena, haciendo gala de sus dotes para la mentira, disimulando su culpa.-Solo intento esforzarme por cambiar.-confeso la pelirroja con cierta renuencia, sorprendiendo un poco a Regina.-Es raro, intente acabar con todos ustedes y ahora estoy aquí, viéndolos a todos tan dispuestos a no matarme.-ironizo Zelena con un gesto de amargura, Regina arqueo una ceja y noto la sinceridad en sus últimas palabras.
-Es bastante incomodo al principio, es difícil acostumbrarse.-dijo Regina suspirando y tomando asiento al lado de su hermana en la cama.-Lo sé, así me sentía yo hasta hace un tiempo.-confeso la morena con un gesto irónico, haciendo que Zelena la mirara.-Pero tú puedes hacerlo, yo creí que nadie podría perdonarme después de tantas cosas horribles que les hice pero lo hicieron.-dijo Regina con seriedad y sinceridad.
-Es diferente.-replico Zelena rodando los ojos.-Lo que tú le hiciste a ellos fue hace mucho tiempo, además, has cambiado poco a poco.-recordó la pelirroja mirándola con seriedad.-Yo intente acabar con todos ellos hace muy poco y aún no estoy del todo segura de poder cambiar totalmente.-confeso Zelena, sintiéndose un poco mejor al hablar.
-¿Tu deseas cambiar de verdad?-pregunto Regina un poco sorprendida con la confesión de su hermana, si había notado que estaba cooperando pero de ahí a que dejara atrás el odio hacia ella y comenzara a plantearse la idea de olvidar sus planes de venganza y sus celos obsesivos había mucha diferencia.-Si lo deseas de verdad lo puedes hacer, y si lo haces ellos también podrán cambiar contigo, hasta perdonarte.-dijo Regina mirándola a los ojos, para dejarle ver que no mentía, que podría ayudarla si ella se lo permitía.
-No te emociones tanto, hermanita.-ironizo Zelena para no dejarse ver vulnerable, desviando la mirada, pero Regina comprendía sus sentimientos al haber pasado lo mismo y no desistió.-Tal vez ya no te odio…tanto.-se burló la pelirroja con una sonrisa sutil, haciendo que Regina arqueara las cejas.-Bien, me ha gustado sentir que podemos ser una familia.-confeso la pelirroja mordiéndose la lengua al decirlo.-Y no quiero arruinarlo, pero sé que nunca dura lo que quiero.-dijo Zelena suspirando.
-Sí que eres pesimista.-ironizo Regina negando con la cabeza.-Tal vez deberías hacer lo mismo que yo y empezar poco a poco. Si yo pude lograr que nuestros acompañantes dejaran de odiarme después de todo lo que les hice, esto segura que tú también lo conseguirás.-dijo Regina encogiéndose de hombros.-Si ya no me odias, si ya no me tienes envidia, quizá me dejes ayudarte a sentirme como las hermanas que somos.-dijo Regina mirándola con una discreta sonrisa, Zelena sonrió sutilmente.
-Me gusta la idea, Regina.-dijo Zelena levantándose de la cama con un gesto relajado.-Pero no me pidas que disfrute la compañía de esos héroes, son irritantes.-bromeo Zelena señalando la puerta cerrada, Regina rodo los ojos y rio levemente mientras también se levantaba y abría la puerta del camarote para que ambas salieran a tomar aire fresco.
Jazmín había dado un vistazo al barco cuando estaban en Agrabah, pero ahora que estaban volando era sencillamente impresionante. La joven princesa disfrutaba de la vista, ver los colores del cielo al atardecer y las nubes tan cerca era asombroso. Jazmín vio que solo Hook estaba en cubierta, frente al timón del Jolly Roger y decidió acercarse para hacerle compañía.
-¿Te agrada la vista?-pregunto Hook al ver a la joven princesa acercarse al timón donde él se encontraba. Jazmín estaba mirando el cielo, ya casi caía la noche y eso le daba unos colores increíbles a la vista.- ¿O le temes a las alturas?-cuestiono el pirata acercándose al borde donde estaba la joven.
-Claro que no.-rio Jazmín mirando a su lado, el pirata la miraba curioso.-Es una vista hermosa.-murmuro la joven sonriendo al ver como las nubes pasaban cerca de ellos, el pirata arqueo una ceja al notar que le agradaba.
-Lo sé, llevo años siendo pirata y creo que nunca podría cansarme de esto.-dijo el pirata encogiéndose de hombros, la princesa lo miro y noto lo mucho que le gustaba estar ahí.
-Puedo entender eso, es maravillosa esta sensación.-dijo Jazmín respirando profundo y dejando que el viento hiciera mover sus cabellos negros.-Es como una sensación de libertad y tranquilidad, es muy agradable.-comento la joven mirando al capitán.
-No lo hubiera dicho de otra manera mejor.-asintió Hook con una sonrisa sutil. Ambos guardaron silencio y disfrutaron de la vista frente a ellos por unos momentos, hasta que Hook regreso al timón.
-¿Cómo aprendiste a navegar un barco?-pregunto la princesa detrás del pirata.-Me hablaste de como conociste a mi madre, de la abuela Cora, pero no mencionaste como llegaste a ser el capitán de este barco.-dijo Jazmín con interés, tomando una silla de madera que había a unos cuantos pasos y acercándola.
-Debo aprender a decirte no o estaré en problemas más adelante.-gruño Hook por lo bajo, haciendo que la joven riera levemente.-Yo era marino hace mucho tiempo, de los buenos, de los que respetaban la ley sin importar nada. Mi hermano era el capitán de un barco que servía al Rey, se llamaba Liam.-conto Hook con un gesto tenso al nombrar a su hermano.
-Si eras de los buenos... ¿Cómo te convertiste en pirata?-pregunto la princesa sin tacto alguno, haciendo que Hook arqueara las cejas y esbozara una sonrisa maliciosa.
-Conocí a Peter Pan.-gruño Hook con un gesto de pocos amigos, pero lo suavizo al ver que Gold los observaba desde una distancia prudente. El Oscuro había terminado de ayudar a David y se había sorprendido al ver a Hook platicando con Jazmín tan relajados, no pudo evitar observarlos por varios segundos, hasta que salió del trance y se alejó de ellos.-Tu bisabuelo era un maldito manipulador, tiene toda una historia, pero esa es otra que no te contare yo.-ironizo Hook con un gesto burlón para captar el interés de Jazmín.
Emma y David salieron a cubierta para tomar un poco de aire fresco. La noche ya había caído y la brisa era bastante agradable. La Salvadora acompañaba a su padre mientras platicaban de cualquier cosa para entretenerse, al salir a cubierta notaron que no había nadie más ahí, a excepción de Hook, quien estaba al otro extremo frente al timón del Jolly Roger.
-Extraño a Neal.-suspiro David con un gesto de cansancio, Emma asintió.-Ya quiero estar en Storybrooke, necesito distraerme.-dijo el príncipe, Emma arqueo las cejas y asintió.
-Somos dos, nunca me gustaron los viajes largos.-dijo Emma con una mueca aburrimiento.-Y extraño a Henry, también la comida de la Abuela.-comento la rubia con un gesto de anhelo, haciendo que David riera divertido.
-¿Ya pensaste donde quieres vivir cuando regresemos?-pregunto David pasando su brazo por encima de los hombros de su hija.-Si no has pensado aún, te ofrezco la casa que aún no compro.-bromeo el rubio con un gesto cómplice.
-Tenía pensado en buscar un departamento, algo no muy grande.-dijo Emma encogiéndose de hombros.-Solo para mí y para Henry cuando me visite.-comento la rubia sin mayor preocupación.
-No creo que sea difícil que encuentres un sitio que te guste.-le dijo su padre con un gesto sutil.-Lo difícil será que tu madre acepte que dejes el departamento.-dijo David arqueando las cejas en un gesto de pena.
-Que gracioso, papá.-gruño Emma sabiendo que tenía razón.-Estoy segura que no le agradara la idea, pero necesito donde vivir. Tengo 30 años, no puedo vivir con mis padres para siempre.-dijo Emma con un gesto de resignación.
-No creo que esa sea la única razón para que quieras mudarte, cariño.-rio David con una mirada suspicaz, haciendo que Emma se esforzara por fingir indiferencia.
-No intentes cambiar el tema, príncipe Charming.-replico Emma con un gesto acusador, mirando al rubio arquear las cejas.- ¿Tu ya pensaste donde vivirás o pasaras más días en el hotel de la Abuela?-cuestiono Emma astutamente.
-Yo pensaba en una casa grande.-dijo el príncipe con una sonrisa.-Con una habitación para Neal y para ti.-dijo David guiñándole un ojo a Emma, quien sonrió conmovida.-Incluso para Henry, es mi nieto, ¿No?-ironizo David con despreocupación, haciendo a su hija reír divertida.
-¿No crees que le faltaría algo a esa gran casa de tus sueños?-pregunto Emma con un gesto acusador, David no respondió.-Estoy segura que esa imagen no solo era para tus hijos.-dijo la rubia mirándolo cómplice, David iba a responder pero enmudeció al casi chocar con Robín y Regina. La reina y el ladrón estaban riendo y no se habían percatado de la presencia de los Charming, quienes al estar concentrados en su charla tampoco los habían visto hasta estar frente a frente. El silencio se hizo presente de una manera poco agradable para los involucrados, las miradas de Regina y David se habían cruzado y ninguno había podido apartar la mirada o decir algo. Robín noto las miradas de ellos y se sintió incomodo, celoso, cosa que Emma noto sin dificultad.
-Hola, perdón, estábamos hablando de lo mucho que deseamos estar en Storybrooke ya.-dijo Emma con un gesto de inocencia, agradeciendo que Regina y David habían salido del trance y parecían haber recordado que no estaban solos.
-Sí, nosotros estábamos hablando de lo mismo.-dijo Regina tratando de no titubear ante la presencia de David y Robín.-Robín se muere de ganas de ver a Roland.-señalo Regina al ladrón con una sonrisa, haciendo que Robín forzara una sonrisa y asintiera para no verse demasiado tenso.
-Y Regina no puede esperar más para ver a Henry.-rio Robín un poco inquieto, haciendo que Regina se acercara más a él. David prefirió mirar a Emma y luego a Robín para disimular un poco.-Yo también me he acostumbrado y encariñado a él, así como Regina y Roland también.-comento Robín tomando la mano de Regina en un gesto nervioso.
-Roland es un niño encantador, y me queda claro que adora a Regina.-dijo David tras un silencio que hubiera preferido evitar.-Estoy seguro que no habrá problemas con ellos cuando vuelvan a mudarse juntos.-comento David con cierta dificultad, con la mirada clavada en la reina.
-Yo iré a descansar.-se excusó Emma lista para huir de ahí, ganándose una mirada asesina de Regina.-Buenas noches.-se despidió la rubia con un gesto inocente, dejando a Regina entre Robín y David.
-Nosotros iremos a tomar un poco de aire fresco.-dijo Regina casi teniendo que arrastrar a Robín con ella, dejando a David con un gesto de calma fingida. La reina y el arquero se dirigieron a una parte alejada del barco para estar solos unos momentos.
En Storybrooke la mañana era bastante tranquila para todos. Henry había pasado la noche en casa de Kathryn y Frederick, y ahora estaban caminando por las calles del pueblo mientras conversaban de lo sucedido el día anterior.
-¿August acepto leer el libro?-pregunto Kathryn después de escuchar el resumen de Henry de su plática con el escritor, el joven asintió y la rubia arqueo las cejas.
-August lee todo tipo de libros, amor, incluyendo los cuentos de hadas.-ironizo Frederick encogiéndose de hombros, llevaba un brazo alrededor de los hombros de Henry y su mano estaba enlazada con la de su esposa.-Él es un escritor, a eso se dedica y seguro revisara muy bien tu libro, Henry.-dijo el hombre mirando cómplice al chico.
-Es un libro muy bueno.-dijo Henry sonriendo relajado.-En ese libro está la historia de ustedes dos.-dijo el chico mirando a los dos adultos, quienes se miraron fugazmente y luego a Henry.
-¿Nuestra historia?-pregunto Frederick, Henry asintió.- ¿Te refieres a como Kathryn no dejaba de perseguirme a pesar de que yo solo cumplía mi deber? ¿De cómo desde que me vio se enamoró de mi locamente?-pregunto Frederick en un tono dramático y burlón, ganándose una mirada asesina de la rubia y un manotazo que lo hizo quejarse.
-Muy gracioso.-ironizo Kathryn mirando a Frederick y Henry reírse divertidos de su gesto.-Te recuerdo que la historia es totalmente al revés de lo que dices, amor.-protesto la rubia defendiendo su orgullo, Frederick frunció el ceño y miro a Henry cómplice.
-El libro muestra su historia real, tía Kata.-intervino Henry para que no hicieran sufrir más a Frederick.-De como el mataba dragones y arriesgaba su vida para conseguir que el Rey lo dejara casarse contigo.-dijo Henry encogiéndose de hombros, tratando de ignorar la sonrisa dulce que intercambiaron los adultos, y frunciendo el ceño desaparecer al verlos besarse cortamente.- ¿Cómo era ser una estatua de oro?-pregunto Henry con un gesto inocente.
-Incomodo, doloroso, aburrido.-recitaba Frederick con un gesto dramático, haciendo reír a Kathryn y Henry.-Pero valió la pena, muchacho. Lo hice por la mujer que amo, no quería verla sufrir por perder a su padre, cuando alguien te importa tanto como para sacrificarte para verla feliz es amor verdadero.-explico Frederick con un gesto relajado, ganándose una sonrisa de su esposa y provocando que Henry rodara los ojos cuando la rubia le planto un dulce beso en los labios.
-¡Hey! ¿Se olvidan que sigo aquí?-protesto Henry al negar con la cabeza, ambos adultos lo miraron algo sonrojados.
-Tranquilo, muchacho. Algún día cuando beses a Grace dejaras de sentir asco.-se burló Frederick revolviéndole el cabello con un gesto burlón, provocando que su esposa no contuviera la carcajada cuando Henry lo miro casi indignado.
-¿Que? ¡Yo no quiero besar a Grace!-se defendió Henry con un gesto marca Mills que después de tantos años de convivencia había copiado de su madre.
-¿Te gusta Grace? ¿La hija de Jefferson?-pregunto Kathryn incrédula, el chico negó con la cabeza totalmente sonrojado, confirmando las sospechas de la rubia.-Regina se morirá cuando lo sepa.-sonrió Kathryn arqueando las cejas.
-¡Ella no me gusta!-aclaro Henry con indignación dramatizada, deseando que sus mejillas no lo delataran.
-¿En serio? ¿Y entonces por qué te quedas mudo cuando la ves?-cuestiono Frederick cruzándose de brazos al mirar a Henry.
-Eso no es cierto, yo no me quedo...-Henry no pudo continuar, Frederick lo había tomado de los hombros para hacerlo girar y mirar al otro lado de la calle, en cuanto Henry vio a Grace saliendo de la tienda de dulces se quedó mudo, haciendo que los adultos rieran por lo bajo.
-Deberías ir a saludarla, Henry. Invítala a ir por un helado.-dijo Kathryn con un tono cómplice a su sobrino, quien la miro incrédulo.
-Acércate, muchacho, yo me encargo de que Kathryn me asegure que no te delatara con tu madre aún.-dijo Frederick dramatizando un gesto de burla, Kathryn se mordió la lengua para no reír levemente al ver a Henry cruzar la calle casi arrastrando los pies. La pareja observo a Henry y Grace comenzar a charlar al otro lado de la calle.
-Hola, Henry.-saludo Grace a Henry con una gran sonrisa, notando como el chico estaba nervioso.- ¿No han regresado tus padres de su viaje?-pregunto Grace para tratar de sacar a Henry de su nerviosismo.
-No, no, aún no.-respondió Henry después de un rato incomodo de silencio.-Estoy quedándome en casa de mis tías, Kathryn y Bella.-dijo Henry sonriendo nervioso y tratando de no tartamudear.
-Suena divertido, ellas me parecen agradables.-respondió Grace con una dulce sonrisa, la chica era linda y Henry no podía dejar de mirarla con timidez.-Me dio gusto verte Henry, pero tengo que irme. Adiós.-dijo Grace rápidamente antes de salir corriendo para alcanzar a su padre que la esperaba fuera de Grannys. Henry la observo correr y regreso a donde estaban Kathryn y Frederick esperándolo.
-Eso fue triste, Henry.-dijo Frederick negando con la cabeza, fingiendo pesar, haciendo que Henry frunciera el ceño.-Deberías leer ese libro de cuentos de hadas, hay muchas historias de príncipes y princesas, tal vez puedas tomar un par de trucos para conquistar a Grace.-comento Frederick en complicidad con Henry, haciéndolo sonrojarse y reír por lo bajo.
-¡Frederick!-protesto Kathryn mirándolo fulminante, para diversión de Henry.-No le des ideas a Henry, Regina te asesinara por darle consejos de citas a su pequeño hijo.-se burló la rubia con un gesto irónico, Frederick y Henry se miraron fugazmente. El chico solo sonrió, le agradaba tener un tío como el, era el único en realidad, ya que el otro hombre en su vida era su padre y no era lo mismo platicar de citas con un padre que con un tío tan relajado como Frederick.
David estaba apoyado en el borde del Jolly Roger, con la mirada perdida en algún punto entre las nubes frente a él, deleitándose con el viento chocando contra su rostro. El príncipe estaba tratando de poner su mejor cara ante todos, de no verse triste o dolido, pero lo estaba. David sabía que Regina le había advertido que no se ilusionara pero no lo había podido evitar, por su mente habían llegado a pasar pensamientos acerca de lo que hubieran podido tener, aunque sonara muy romántico. David respiro profundo para despejar su mente y se giró para observar mejor el Jolly Roger, aunque una parte de él hubiera deseado no hacerlo, para evitar ver como Regina y Robín entraban al camarote principal tomados de la mano.
-Deberías dejar de verlos, se van a dar cuenta y eso sería incomodo, compañero.-la voz de Hook a su lado saco a David de sus pensamientos y lo obligo a dejar de ver a la pareja para mirar al pirata que lo observaba con un gesto bromista.
-No los estaba mirando a ellos, yo solo...miraba el barco.-se excusó David fingiendo inocencia, lamentándose por su estúpida excusa, el príncipe se cruzó de brazos para tratar de disimular su incomodidad.
-Tus puños siguen rojos de tanto que los apretabas.-señalo Hook con un gesto astuto, haciendo que David rodara los ojos y se diera media vuelta, apoyando sus codos en el borde del barco y mirando el cielo oscuro frente a ellos.
-Lo sé, sé que está mal, no debería sentir celos.-se lamentó David suspirando derrotado, Hook arqueo las cejas. El pirata seguía cruzado de brazos y mirando las velas del Jolly Roger, mientras que David bajaba la cabeza de espaldas a él.-No puedo evitarlo, siento celos y esto me está matando.-se quejó el rubio con frustración.
-Toma, bebe un poco para que te relajes.-dijo Hook sacando su fiel ron y tendiéndoselo a David, quien lo miro como si bromeara pero termino por darse vuelta y adoptar la misma posición que el pirata.
-¿Ron? No puedo beber para dejar de pensar en ella.-replico David mirándolo renuente, Hook se encogió de hombros y bebió un trago.-Soy un idiota por hacerte caso.-ironizo David tomando la botella y bebiendo un trago.
-Tienes que admitir que soy bastante genial.-se burló Hook tomando su ron de vuelta y dando otro sorbo con actitud despreocupada.
-¿De verdad has dejado de pensar en ella? ¿No sientes celos?-pregunto David con curiosidad, tomando el ron y bebiendo un trago. Hook arqueo las cejas y miro a David señalar el camarote principal.
-No, no podría olvidarme de ella aunque quisiera.-ironizo Hook encogiéndose de hombros, mirando su garfio relucir. David lo miro con interés.-Pase más de 28 años lejos de Regina, pensando en ella, y llegue a la conclusión de que está mucho mejor sin mí, yo no soy el indicado para ella.-dijo Hook con un toque de amargura en su voz.-Y si siento celos, pero no como tú, ya no. Durante 28 años supe que Regina no estaba sola, gracias a Cora supe de sus aventuras con Graham, ese cazador sí que se la pasaba bien.-bromeo Hook con cierta ironía.
-¿Dos villanos juntos? Quizá en el pasado, pero ahora han cambiado, ambos han demostrado que pueden ser héroes.-dijo David para reconfortarlo un poco, pero Hook gruño y frunció el ceño.
-No me llames héroe, los héroes son aburridos.-se quejó Hook casi infantilmente, haciendo que David arqueara las cejas.-Sin ofender.-se excusó Hook relajado, David sonrió levemente.
-Teniendo en cuenta que compartimos una hija hemos actuado con madurez.-dijo David riendo con sarcasmo, Hook lo miro con burla.-Algunas veces.-añadió el rubio encogiéndose de hombros.
-Compartimos una hija temporalmente, solo hasta saber con certeza quien es su padre. Yo no comparto a mis mujeres.-agrego Hook con una pose dramática, haciendo que David no pudiera evitar reírse.
-Por suerte, pirata.-asintió David con alivio.-Seria muy raro tener que compartir una hija con el hombre que salía con mi otra hija.-dijo el rubio con un gesto de escalofríos, haciendo que Hook arqueara la ceja.
-Eso sí sería raro, aunque últimamente he pensado que todos estamos emparentados de alguna retorcida forma.-dijo Hook con un gesto pensativo.-Lo mío con Emma es muy normal a comparación de otras relaciones que ha tenido, y sí, me refiero al mono volador.-se burló Hook con una sonrisa maliciosa, haciendo que David frunciera el ceño.
-Le llevas a Emma más de 100 años, ya era raro, Hook.-aclaro David en su mejor pose de padre celoso y protector, haciendo que Hook riera divertido.
-Luzco muy atractivo para mi edad.-se halago el capitán sin remordimiento.-Pero si, debería fijarme en otra mujer, alguien que no sea una Salvadora o una Reina.-dijo el pirata con un gesto pícaro.
-¿Alguien no tan complicada?-pregunto David con un gesto cómplice, pero el pirata negó con la cabeza.
-Creo que me gustan los retos, y no hay uno mejor y más placentero que conquistar a una mujer complicada.-dijo Hook con un gesto de descaro, llevándose su ron a los labios y dando un largo trago. David lo miro incrédulo y negó con la cabeza, Hook le ofreció un poco más de ron y el rubio tardo un poco pero termino aceptando.
Regina y Robín habían permanecido unos momentos en silencio después del encuentro con David. La reina tenía planeado pasar la noche en el camarote con su hija, pero después de que Jazmín hubiera decidido que prefería admirar las estrellas pensó que podría estar sola. Robín estaba tenso, no podía evitar sentirse celoso de las miradas entre Regina y David, sentía que aún había algo y aunque sabía que no era así no podía evitar pensarlo. La reina desistió de intentar relajarlo y le dio un corto beso en los labios para después apartarse de el para irse al camarote, fue cuando el ladrón pareció reaccionar y la atrajo a él para sujetarla de la cintura y besarla intensamente. Regina sonrió levemente y con un simple gesto le indico que la siguiera al camarote, cuando ambos entraron y cerraron la puerta Regina lo hizo sentarse en la cama y lo observo de pie, cruzada de brazos.
-Estas tenso.-dijo Regina mirándolo fijamente, notando como el arquero estaba callado y con un gesto de pocos amigos poco usual en el.- ¿Te vas a poner así cada vez que nos topemos con David?-pregunto Regina sin tacto, directamente para evitar dar vueltas al tema.
-Perdóname si no me gusta ver cómo te mira y como lo miras a él.-gruño Robín rompiendo por fin el silencio en el que se había mantenido por varios minutos. Regina lo miro con resignación al ya conocer sus pensamientos y solo pudo torcer el gesto al verlo levantarse con un gesto de molestia.
-Estas celoso, Robín.-replico Regina con un gesto suave para no dejar que sus impulsos la controlaran.-Y lo entiendo, todo está muy reciente y sé que tomara tiempo acostumbrarnos a todo esto de nuevo, pero debes entender que no voy a evitarlo de por vida.-aclaro Regina con un gesto serio.
-¿Por qué no?-pregunto Robín sin pensarlo, mirándola acusadoramente.-Por lo que vi hace un rato, parece que el piensa lo mismo de ti y no quisiera dejarte ir.-gruño Robín destilando celos.-No me gusta cómo te ve, Regina.-se quejó el arquero totalmente tenso.
-No puedo hacer nada con eso, ladrón.-replico Regina comenzado a perder la paciencia que no dominaba muy bien.-No puedo evitar tener que hablar con él a veces porque es el abuelo de Henry, de mi hijo, por extraño que esto suene.-dijo la reina duramente, torciendo el gesto al ver los ojos destellantes de su ladrón.
-Que conveniente es para el.-siseo Robín con enojo, Regina lo miro incrédula y torció el gesto, recordando tener paciencia. Robín noto el gesto de pocos amigos de Regina y tuvo que respirar profundo antes de decir algo que le saliera caro.-Lo siento.-murmuro Robín dejándose caer en el colchón con un gesto de frustración.-No puedo evitar sentir celos, demonios.-se quejó el arquero torciendo el gesto.
-Yo sabía que esto sería así.-dijo Regina asintiendo.-Es normal que sientas celos, es pedirte demasiado que no lo sintieras, lo se.-acepto la morena con un gesto comprensivo, Robín la miro serio.-Pero tienes que aceptar que no voy a poder alejarme del todo de David, puedo evitarlo si, pero habrá veces que coincidiremos por Henry.-recordó la reina tomando asiento al lado del ladrón.
-Lo se.-asintió Robín con un tono renuente.-Pero tienes razón, todo es muy reciente, no puedo mirarlos a los dos sin imaginarme cosas que es mejor no mencionar.-gruño Robín con un gesto casi doloroso, Regina tenso el gesto.
-Eso nunca debió pasar, perdóname. Yo no debía, te lastime y no puedo dejar de pedirte perdón, pero si sientes que no puedes olvidarlo, si no puedes perdonarme creo que esto no va a funcionar.-murmuro Regina mirándolo seria, notando como Robín negaba con la cabeza y la tomaba de la mano.
-Yo te amo.-dijo Robín mirándola fijamente a los ojos.-Te amo, por eso no soporto pensar que tú puedas corresponderle a otro, sé que me elegiste a mí, solo necesito un poco de tiempo para tratar de controlar mis celos y todo estará bien.-prometió Robín llevando su mano al rostro de la reina y haciéndola acercarse más a él para poder abrazarla.
-Te amo, Robín.-susurro Regina entre sus brazos, apoyando su cabeza en su pecho.-Y si te elegí a ti fue por algo, no podría engañarte otra vez, yo no lo hare.-prometió Regina con una presión en el pecho al pensar en ello.
-Te creo.-asintió Robín acariciando su espalda con sus dedos.-Yo intentare no molestarme más, solo dame un poco de tiempo para dejar totalmente en el olvido ese asunto.-pidió Robín con una sonrisa suave, Regina lo miro y asintió.
-¿Te quedaras aquí?-pregunto Regina con una sutil sonrisa, había pensado en pasar la noche sola pero después de aquello había cambiado de opinión.-Jazmín no quiso compartir el camarote, prefirió las estrellas.-dijo Regina con un gesto irónico, haciendo que Robín arqueara las cejas con picardía.
-Conozco una buena manera de aliviar los celos, mi reina.-ironizo Robín besando los labios de Regina intensamente, mordiendo el labio inferior de la reina.-Porque hay unas cosas que solo tú y yo podemos hacer.-recordó Robín al oído de la morena, deslizando sus manos por su espalda para después tomarla de los hombros y tumbarla sobre la cama para poder ponerse encima de ella.
-¿Nunca has hecho el amor en un barco en los aires, verdad?-pregunto Regina con una sonrisa descarada y un gesto pícaro, haciendo que Robín negara con una sonrisa divertida antes de volver a sujetarla del cabello y besar sus labios intensamente. Robín no perdió tiempo y comenzó a besar el cuello de Regina con desesperación, sin importarle rasgar la vestimenta de su mujer. La reina no se quedó atrás, con movimientos agiles hizo que la camisa de Robín saliera volando y aterrizara en el piso bajo la cama, sintió estremecerse cuando Robín beso su vientre desnudo y continuo sus besos más arriba, llegando hasta sus labios, mientras una a una las prendas de ropa salían volando. Robín tomo sus muñecas y la aprisiono bajo el para poder admirar toda su anatomía, Regina hizo un movimiento de muñeca y puso cerrojo a la puerta del camarote, agradeciendo tener magia para poder silenciar todo el ruido que minutos después llenaría ese lugar y que por suerte nadie más en el barco iba a escuchar.
Ya era entrada la madrugada y casi todos estaban profundamente dormidos, incluyendo al capitán del barco, quien no pudo contra el cansancio y se quedó dormido en la silla cercana al timón. Gold era uno de los dos que seguía despierto, con la mirada perdida en la oscuridad del cielo y dejando que el silencio lo relajara, dejando que sus pensamientos fluyeran y se acomodaran. El Oscuro tenía un plan en mente y si todo salía bien podría llevarlo a cabo cuando se encargaran de Ingrid, sin mencionar que también debía terminar de arreglar su relación con su familia, Regina, Jazmín y Henry tenían que formar parte de su vida ahora. También pensó en Bella, la extrañaba, esa mujer cálida y dulce que se había colado en su corazón desde hace muchos años ahora era su esposa y tenía que buscar una manera de no perderla, de que lo perdonara totalmente después del incidente en la torre del reloj con el corazón de Hook. Si, Gold tenía muchas cosas que hacer y tenía pensado poner en marcha sus planes apenas pusiera un pie en Storybrooke.
-¿Sufres insomnio también?-pregunto Gold al sentir la presencia de alguien más detrás de él. Jazmín había estado sentada al otro extremo del barco, mirando al cielo sin mayor preocupación que perderse en las estrellas.-Deberías estar durmiendo.-dijo Gold al ver que la joven se había sobresaltado con su presencia y se levantaba del suelo para apartarse de él.
-Yo podría decirte lo mismo.-respondió Jazmín con cierta renuencia a acercarse al hombre que estaba de espaldas a ella.- ¿Que hace el Oscuro despierto en la madrugada?-pregunto la joven al estar junto a él y sin molestarse en mirarlo.
-¿Que no puedo querer pasar un poco de tiempo con mi nieta?-pregunto Gold con un filoso sarcasmo, haciendo que Jazmín arqueara las cejas y rodara los ojos con cierto fastidio. Gold sonrió para sí mismo al notarlo.- ¿Cuánto tiempo me va a tomar que comiences a hablarme por más de 10 segundos?-pregunto el Oscuro mirando a la joven con curiosidad, pero Jazmín no contesto, ni siquiera lo miro.
-¿De verdad esperas que te llame abuelo después de todo lo que has hecho?-pregunto Jazmín de un par de minutos de silencio en los que Gold creyó que no respondería.
-Te he dado tiempo para intentar meditar las cosas, querida. La última vez que hablamos te conté lo que querías saber, te conté la verdad.-recordó Gold mirándola serio y fijamente, la joven arqueo una ceja y lo miro renuente.
-Sí, lo hiciste y aunque es verdad que Cora mintió en muchas cosas, no lo hizo cuando dijo que tú habías manipulado todo para tu beneficio.-dijo Jazmín con dureza, Gold torció el gesto con molestia.
-Tienes buena memoria.-ironizo Gold con un tono amargo.-Dame algo de crédito, no sabía de ti, no sabía de tu madre, si lo hubiera sabido no hubiera actuado así.-dijo Gold tratando de mantenerse en calma.-Si algo no hago es lastimar a la familia, puedes preguntarle a Regina, ella sabe que todo lo que hice fue para encontrar a mi hijo.-dijo Gold con dureza.
-Sí, eso lo se.-dijo Jazmín sorprendiéndolo un poco.-Todos han mencionado lo mismo, que hiciste todo para encontrar al padre de Henry.-dijo la joven con un gesto sincero.-Lamento lo que le sucedió.-dijo la princesa con tristeza, haciendo que Gold le agradeciera con un gesto silencioso.
-Yo lo lamento más, no haber podido salvarlo.-dijo Gold con amargura.-Pero no quiero hablar de eso, no me gusta.-añadió el Oscuro con una mueca irónica.- ¿Estas lista para llegar a Storybrooke?-pregunto Gold tratando de cambiar el tema.
-¿No te cansaras de que te diga que no quiero llamarte abuelo?-pregunto Jazmín con un tono más suave y juguetón, Gold la miro con un gesto resignado y se encogió de hombros.
-He aprendido a tener paciencia. Regina y Baelfire no eran más fáciles que tú, me costó poder tener una relación decente con ellos, y con tu madre especialmente aún no sé si me ha perdonado del todo.-dijo Gold con un gesto relajado.
-Entonces, solo me tratas bien porque soy tu nieta.-señalo Jazmín con una mueca burlona, Gold frunció el ceño.- ¿También tienes buena relación con Henry?-pregunto Jazmín para intentar saber algo más.
-No tenemos mucha relación, he estado cerca por que es el hijo de Regina. Cuando supe que era hijo de Baelfire las cosas no cambiaron mucho, pero le tengo cariño. Supongo que también a él debo acercarme.-dijo Gold meditando sus relaciones en Storybrooke.
-Supongo que si no odiaba a la abuela Cora, no debería odiarte a ti.-dijo Jazmín con un gesto renuente, haciendo que Gold arqueara las cejas.-Dije supongo, no prometo abrazarte en un futuro cercano.-aclaro la joven con un gesto serio.
-Es más de lo que esperaba.-dijo Gold con un gesto conforme, la joven asintió.- ¿Crees que un día me perdonaras?-pregunto el Oscuro con curiosidad, la princesa lo miro y se encogió de hombros.-Deberías dormir un poco, el camarote es lo suficientemente grande para Regina y tu.-dijo Gold señalando el lugar, la joven se mordió el labio inferior ligeramente.
-Prefiero quedarme aquí, me gusta ver las estrellas.-dijo Jazmín mirando al cielo oscuro donde brillaban tenues algunas.-Me recuerdan a la tía Maléfica, desde que era niña me han gustado.-explico la joven sin mayor importancia.
-Maléfica era una hechicera interesante.-concedió Gold con un gesto indiferente, Jazmín rio levemente. Gold hizo un movimiento de muñeca y de inmediato apareció un par de cobijas y almohadas para la joven.
-Ella te odiaba.-recordó Jazmín mirándolo inocentemente, Gold sonrió con fastidio y asintió.
-No era la única, como Rumplestilskin gane muchos más enemigos de los que puedas imaginar, querida.-dijo Gold con una sonrisa burlona. Jazmín negó con la cabeza sin dejar de reír. Gold arqueo una ceja al ver a la joven divertirse un poco, comenzaba a creer que Bella tenía razón cuando le había dicho que todo podría cambiar para mejor.
Regina estaba cómodamente acostada sobre el pecho de Robín, tenía el brazo del arquero bajo ella, como siempre dormían juntos, el abrazándola y ella pegada a el bajo las sabanas que los cubrían del frío. La reina podía sentir los latidos del corazón de Robín mientras estaba dormido, el silencio en el camarote le gustaba, le gustaba sentir su corazón latir tan cerca de ella. Lo amaba. Lo amaba sin duda, pero no entendía por que se sentía en una cuerda floja constantemente, como si temiera equivocarse, como si temiera haberse equivocado. Regina alzo la mirada y vio a su ladrón dormido como si nada le preocupara, inconscientemente se aferró más a él, deseando poder dormir tan placenteramente como él.
-Hueles a bosque.-murmuro Regina sonriendo levemente al llevar su mano al rostro del ladrón, quien ajeno a los pensamientos de su reina dormía. Regina había llegado a pensar en que él era su final feliz, hace pocos meses incluso habría dado todo por formar una familia con él, así lo habían hecho poco a poco con Roland y Henry, incluso llego a imaginarse tener un hijo con Robín, debido a varias insinuaciones del ladrón, que adoraba a los niños. Regina temía eso, siempre temió el momento en que Robín le pidiera tener familia juntos, no se sentía capaz, no después de tanto tiempo después de resignarse a jamás tener hijos, ella era feliz con Henry, después llego Roland junto a Robín y formaron una familia. Ahora estaba Jazmín, su hija, y el sueño que una vez tuvo cuando era joven de tener una gran familia podría cumplirse fácilmente, tenía todo para ser feliz. ¿Entonces por qué sentía que algo no estaba bien? Regina sabía que solo era cuestión de tiempo para olvidarse de sus preocupaciones y adaptarse, acostumbrarse y que todo volviera a la normalidad. La reina cerró los ojos y escuchando el latir del corazón de su ladrón se quedó dormida sin darse cuenta.
-Flashback
Jafar estaba en la habitación oculta dentro del palacio del Sultán, frente a él estaba el gran reloj de arena vacío. El hechicero tenía en sus manos el diamante azul que esperaba ser explotado con la magia de la joven princesa del reino, y la mirada de Jafar estaba fija en lo alto del reloj, imaginándose como sería el tener a Jazmín por fin cautiva dentro de él. Una nube de humo hizo que Jafar torciera el gesto y se girara para mirar a su invitada, había estado esperándola y por eso había permitido que pudiera llegar hasta esa habitación sin contratiempos.
-Cora.-la llamo Jafar al ver a la Reina de Corazones mirándolo con seriedad.-Veo que has conseguido llegar sin problemas.-ironizo Jafar mirándola con curiosidad, aún no se decidía a confiar en Cora y en sus planes.
-He venido para saber si cuento contigo para mis planes, ya te he dicho lo mucho que puedo ayudarte y los beneficios que obtendrías.-dijo Cora sin más preámbulo, directa y seria como siempre, haciendo que Jafar arqueara las cejas con interés.
-Lo que no entiendo es por qué compartiría los beneficios contigo cuando puedo tener todo para mí.-dijo Jafar con malicia, algo le decía que Cora no era de fiar. La reina sonrió con descaro y se acercó un poco más al hechicero.
-Porque ambos sabemos que sin mi tardarías años en lograr capturar a mi nieta.-sonrió Cora despreocupadamente, como si no tuviera ningún inconveniente en torturar a alguien que llevaba su propia sangre.
-¿Pretendes que crea que lastimarías a tu nieta solo para ayudarme?-pregunto Jafar con burla, Cora torció el gesto sin disimulo y lo miro severamente.
-Ya te he dicho lo que pretendo, quiero que cuando consigas el poder que necesitas me hagas un favor y crees un pequeño portal a un lugar en especial.-siseo Cora mirándolo fijamente, Jafar rodo los ojos.
-Sí, ese lugar misterioso al que solo alguien muy poderoso puede llegar.-dijo Jafar con un tono sarcástico y un gesto de manos.- ¿Por qué debería confiarme de ti? ¿Cómo sé que no terminaras traicionándome?-pregunto Jafar mirando a Cora astutamente, acercándose a ella como si se tratara de una serpiente acechando su presa.
-Yo podría pensar lo mismo de ti, Jafar.-replico Cora sin reaccionar a la cercanía del hechicero, ignorando su desconfianza.- ¿Cómo sé que respetaras nuestro acuerdo?-pregunto Cora girándose y quedando de frente a Jafar.
-Supongo que ambos tenemos nuestras reservas.-murmuro Jafar con un gesto descarado.
-Estoy dispuesta a confiar en ti.-dijo Cora con un gesto de fingida tranquilidad.-Y por eso te daré este pequeño obsequio como muestra de mi buena voluntad.-añadió la Reina de Corazones apareciendo en su mano un libro de portada negro y hojas viejas, mirando con una amplia sonrisa a Jafar.
-¿Qué es eso?-pregunto Jafar con cierta desconfianza ante su acompañante, pero Cora arqueo las cejas como si nada y le tendió el libro para que lo tomara. Jafar dudo pero termino haciéndolo y lo abrió para ver de qué se trataba, bajo la mirada complacida de Cora.
-¿Has escuchado hablar de Morgana?-pregunto Cora como si nada, caminando por la habitación fingiendo desinterés. Jafar alzo la mirada de inmediato y la miro como si estuviera jugando.-Por tu reacción veo que si.-rio Cora con sarcasmo, Jafar la miro con interés renovado.
-Todos los que practicamos magia oscura sabemos de ella, Cora.-dijo Jafar mirándola con intriga.
-Ese libro es el de Morgana, estoy segura que conoces las leyendas que lo rodean y lo mucho que vale.-dijo Cora señalando el libro antiguo en manos de Jafar, quien no pudo ocultar su sorpresa y de inmediato devolvió la vista al libro, pasando las hojas con interés.-Tómalo como una garantía de que no te traicionare, si lo hago estoy segura que ahí encontraras más de un hechizo para castigarme.-se burló Cora con despreocupación.
-Con una muestra de buena voluntad como esta... ¿Cómo podría negarte algo?-pregunto Jafar con un destello de ambición en los ojos, haciendo que Cora sonriera ampliamente al haber cumplido su cometido. La reina de corazones sabía que frente a ese libro Jafar no iba a hacer preguntas y mucho menos se atrevería a traicionarla.
-Ese libro es muy codiciado, si yo fuera tú me aseguraría de que nadie supiera que lo tengo y lo ocultaría en un lugar seguro.-dijo Cora con una sonrisa maliciosa, haciendo que Jafar esbozara una amplia sonrisa de maldad.
-Fin flashback
Regina se había levantado primero que Robín, lo cual no le sorprendió y le provoco una sonrisa al pensar en cuantas veces había sido en Storybrooke, ella levantándose primero y el arquero rogando por unos minutos más de sueño. La reina deposito un suave beso en los labios del ladrón y después de ponerse su bata salió del camarote para observar el amanecer. Regina cerró la puerta del camarote con cuidado de no despertar a nadie, el silencio era total en el Jolly Roger, pero no tardó en darse cuenta que no era la única que estaba despierta. La reina trago saliva al ver que David estaba en el borde del barco, admirando la vista. Regina tuvo el instinto de marcharse y evitar algo incómodo, pero fue tarde, el príncipe ya se había girado al sentir la presencia de alguien, haciendo que sus miradas chocaran y ninguno pudiera huir sin ser visto.
-Buenos días. Creí que todos estaban dormidos.-saludo Regina con un poco de incomodidad al no saber cómo tratar al rubio, quien lucía inexpresivo desde su lugar. La alcaldesa dio un par de pasos hacia el cuándo lo vio girarse para devolver su mirada al cielo que comenzaba a cambiar su color.
-Así es, yo no podía dormir y le dije a Hook que descansara y yo me quedaba despierto por si acaso.-explico David suspirando sin mirar a la morena, quien ya estaba al lado de David, separados por una distancia prudente. David se estaba esforzando por no mirarla, porque si lo hacia sentiría deseos de acercarse y no estaba seguro de resistirse.
-Creo que volveré al camarote, yo no quiero incomodarte.-se excusó Regina con toda la intención de huir de ahí antes de que sucediera algo que lamentarían ambos. David la observo girarse para marcharse y tardo unos cuantos segundos para detenerla.
-No tienes que irte, Regina.-le dijo David girándose y observándola detenerse.-Yo debería intentar dormir algo, así que puedes quedarte sin problema.-dijo el príncipe forzando una sonrisa, antes de dar un par de pasos para marcharse. Cuando David le dio la espalda para marcharse Regina se encamino al borde del barco.- ¿Así será ahora?-cuestiono David girándose de nuevo para mirarla, con un gesto confuso.
-¿Disculpa?-replico Regina girándose para poder mirarlo. David asintió y con un par de pasos rápidos y largos llego hasta donde estaba ella, dejando un espacio entre ambos prudente, recordándose que debía mantener una distancia entre ellos.
-Solo me preguntaba si ahora así serán las cosas.-dijo David señalándola a ella y luego a si mismo.-Sin poder estar más de 2 minutos en el mismo lugar, siempre evitándonos y sintiéndonos con miedo de acercarnos de mas.-explico el rubio con un gesto de no agradarle la idea.
-No, no creo que no sería lógico.-replico Regina con un gesto frio, agradeciendo tantos años de usar la máscara inexpresiva de Reina Malvada para ocultar sus pensamientos reales.-Tu y yo tendremos que encontrarnos alguna vez por Henry.-dijo la reina encogiéndose de hombros como si nada.
-Pero sería lo mejor.-dijo David con un gesto irónico, mirando a Regina fijamente a los ojos. David la conocía desde hace tiempo suficiente para saber cuándo estaba aparentando no sentir nada.
-Si es lo mejor para ti, yo no pondré ninguna objeción.-dijo Regina en su mejor pose de alcaldesa, como si se tratara de un acuerdo que estaba tratando con alguna otra persona y no con David Nolan, no con el hombre que la confundía tanto.
-Tal vez si sea lo mejor para mi.-dijo David tragando saliva.-Debería alejarme de ti por un buen rato, así no te causaría problemas con Robín y yo intentaría olvidar ciertas cosas y sencillamente seguir adelante.-añadió el príncipe con un gesto serio y pensativo, Regina arqueo las cejas con interés.
-¿Seguir adelante?-pregunto Regina como si no entendiera que significaba, David asintió. Ambos habían acortado la distancia entre ellos, pero para evitar tentaciones estaban apoyados en el borde del barco, ambos mirando las nubes.- ¿Te refieres a salir con otra mujer?-pregunto Regina con un gesto de lo más indiferente, David arqueo las cejas.
-No, no creo que pudiera hacerlo aún, no tan pronto.-dijo David inocentemente, sin darse cuenta del gesto que había puesto Regina, quien no pudo evitar pensar que eso solo significaba que llegado a algún punto él iba a salir con alguien más y que eso no debía importarle en lo más mínimo.-Me refería a que conseguir donde vivir yo solo me tomara un poco de tiempo y que eso junto con el trabajo en la comisaria me ayudara a tener la mente ocupada.-se explicó David encogiéndose de hombros.
-Bueno, yo pondría en duda eso.-dijo Regina con un gesto malicioso al verlo distraído.-El pequeño porcentaje de cerebro que tienes no es suficiente para hacer tantas cosas a la vez, y una mudanza es algo que lleva tiempo y trabajo.-dijo Regina poniendo toda su atención a sus uñas, como si no hubiera dicho nada. David la miro totalmente incrédulo, mirándola matadoramente ante su insulto tan sutil.
-¿Cómo es que siempre encuentras la oportunidad para insultarme?-pregunto David con un gesto incrédulo, mirándola con disgusto. Regina arqueo una ceja y se encogió de hombros con una sonrisa descarada.
-Eres el Príncipe Charming y yo la Reina Malvada.-dijo Regina como toda explicación, acompañado de un gesto arrogante que hizo que David frunciera el ceño y negara con la cabeza.
-Debí recordar que eras la Reina Malvada cuando pensé en vivir bajo el mismo techo contigo y formar una familia.-dijo David sin darse cuenta de sus palabras.-Seguramente pondrías veneno en mi cena, solo por diversión.-se burló el príncipe con un gesto malicioso.
-Solo si el veneno está dentro de una manzana, me gusta pensar que será poético.-ironizo Regina con una sonrisa malvada, haciendo que David negara con la cabeza.- ¿Tu realmente pensaste en eso?-pregunto la morena sin poder evitar la curiosidad.
-Sí, supongo que si, por un segundo.-dijo David después de guardar silencio por un momento, Regina arqueo las cejas.-Quiero decir, no seriamos solo tú y yo...Están Henry y Neal, Emma esta grande y no creo que aceptara vivir con nosotros.-dijo David para suavizar el ambiente, en un tono bromista, pero Regina intuía que eso no era todo el panorama que había imaginado.
-Bueno, supongo que aún puedes tener una casa para todos ellos.-dijo Regina tratando de no titubear y sentirse incómoda.
-Sí, supongo que será divertido.-asintió David con una sonrisa.-Igual que tú y Robín están formando una familia con Henry y Roland.-dijo el príncipe encogiéndose de hombros, Regina sonrió un poco forzada y asintió.
-Creo que deberías dormir un poco, Charming.-dijo Regina con un tono irónico.-Luces fatal, comienzas a merecer otro nombre.-se burló la reina con un gesto de fingida preocupación, haciendo que David rodara los ojos.
-Gracias, Majestad. Me alegra que se preocupe por mi bienestar.-dijo David con un gesto burlón. El rubio le dedico una sonrisa irónica antes de darse vuelta y encaminarse a dormir por lo menos un par de horas, mientras que Regina devolvió su atención a la hermosa vista que tenía delante de ella.
Bella estaba en la biblioteca trabajando, amaba ese trabajo, estar rodeada de libros era el mejor trabajo para ella. La castaña llevaba ahí desde la mañana y ya casi era hora de marcharse, pero antes tenía que acomodar un par de libros nuevos en los estantes indicados así que tomo la caja de libros nuevos y los llevo hasta la mesa que tenía en la biblioteca cerca de los estantes. Bella abrió la caja con cuidado y saco los libros poniéndolos en la mesa, revisando los títulos por si encontraba alguno que quisiera leer en casa. La castaña tomo un par de libros y los acomodo en las estanterías indicadas, así lo hizo con todos los libros hasta que le quedo solo uno por acomodar. Bella miro el reloj y vio que ya había acabado su horario, tomo el último libro y lo llevo a una de las estanterías del fondo con la intención de dejarlo ahí, pero algo la hizo detenerse al dejar el libro en una de los estantes más altos.
-¿Y esto que hace aquí?-se preguntó Bella en un susurro al ver que en la estantería del medio había una pequeña taza rota. La castaña arqueo las cejas al ver la taza blanca y miro a su alrededor por si alguien la había olvidado ahí.- ¿Quién te habrá dejado aquí?-pregunto la castaña con un gesto burlón y tomo la taza, pero al hacerlo sintió un escalofrió recorrerla por todo el cuerpo, desconcertándola y haciendo que casi dejara caer la taza de porcelana. Bella frunció el ceño un poco confuso y la miro detenidamente, pasando sus dedos por sus bordes y deteniéndose en la pequeña parte rota de la taza, Bella arqueo una ceja y se encogió de hombros tratando de restarle importancia. Ella se dirigió al mostrador y tomo sus cosas para marcharse de ahí, estuvo a punto de dejar la taza de porcelana sobre la mesa de la biblioteca por si alguien iba a reclamarla pero le pareció ilógico que alguien llevara ese objeto a la biblioteca, así que sin saber muy bien porque la llevo consigo. Bella salió de la biblioteca camino a su casa, donde dejaría la taza rota sobre un mueble para poder mirarla de vez en cuando, esa taza era especial pero no sabía por qué.
Al caer la tarde todos en el Jolly Roger estaban reunidos en cubierta, hablando sobre las acciones que tomarían apenas llegaran a Storybrooke. Gold y Regina eran los más interesados en hacer sufrir a Ingrid haciendo uso de su magia, mientras que David, Robín y Hook también estaban tratando de ayudar en lo que pudieran. Jazmín y Zelena estaban ahí también, la pelirroja al lado de su hermana y lejos de Gold, mientras que la joven princesa estaba al lado de su madre y de Gold.
-¿Qué sucede?-pregunto Emma saliendo a cubierta con un gesto curioso, habitual en ella. Las miradas de todos los demás recayeron en la rubia por solo unos segundos antes de devolver la atención a su charla.
-Estamos discutiendo sobre lo que haremos con Ingrid.-dijo Regina sin molestarse en mirarla cuando la rubia llego al lado de su padre.-Tenemos que detenerla antes de que haga lo que sea que esté pensando.-dijo la morena con un gesto irónico.
-Ingrid quería que encontraras a Jazmín, necesitaba su corazón para lanzar un hechizo que haría que todos nos matáramos.-dijo Gold con un gesto severo, haciendo que todos se preocuparan un poco. La mano de Regina se aferró a la de su hija por instinto.
-Eso no sucederá, no lo vamos a permitir.-dijo David con el semblante endurecido, mirando a la princesa al lado de Regina. El rubio la miro y la joven le dedico un gesto agradecido.
-Claro que no, de ninguna manera podemos permitir que ella se acerque a Jazmín.-dijo Robín con un gesto serio, mirando a la joven para reconfortarla, si había algo en lo que todos estaban de acuerdo era en eso.
-Por favor, tenemos a bordo a la Reina Malvada y al Oscuro.-dijo Hook señalándolos respectivamente, ignorando los gestos asesinos de ambos al ser llamados así frente a la princesa.-Y gustosamente podría ofrecer mi garfio para ser usado contra la Reina de las Nieves.-dijo Hook con un gesto malicioso que hizo que Jazmín sonriera levemente.
-Hook tiene razón.-dijo Emma asintiendo.-Yo tengo magia también, quizá no sepa cómo manejarla aún pero podría ayudar en algo.-dijo la rubia con toda la disposición de hacerlo.
-Y si dejaran de ser tan desconfiados podrían sumar a la Bruja Malvada al equipo.-recordó Zelena alzando su muñeca para mostrar el brazalete, añadiendo un gesto de protesta y disgusto.
-Sabemos que es lo que quiere Ingrid y no pienso dejar que lo consiga, eso ya es algo.-dijo Regina arqueando las cejas ante los pensamientos poco agradables de lo que podría sucederle a Ingrid.
-¿Por qué esa mujer quiere específicamente mi corazón? Ni siquiera me conoce.-dijo Jazmín con una mueca infantil al no comprender.
-Es un asunto de ingredientes para un hechizo que no entiendo aún.-dijo Emma con un gesto confuso, haciendo que Regina y Gold rodaran los ojos al preguntarse cómo era posible que esa mujer fuera la Salvadora.
-Se trata de una especie de profecía, cariño.-dijo Regina recordando el primer encuentro con Ingrid que había desatado toda esa aventura. Jazmín arqueo una ceja aún sin entender mucho más.
-Ingrid creía que tus serias quien terminaría con la maldición que hay en el límite de Storybrooke.-dijo David señalando a la joven, quien asintió al asimilar la respuesta.
-No te preocupes mucho por entender, Jazmín. No hace falta porque no dejaremos que ella se acerque a ti.-dijo Robín con un gesto cálido hacia la joven, quien tuvo que admitir que aquello no sonaba nada mal.
-El ladrón tiene razón, querida.-dijo Gold con un gesto hacia Jazmín.-La heladera no te podrá tocar, así tenga que derretirla yo mismo, así que relájate y deja que nosotros nos encarguemos de ella.-dijo Gold con una sonrisa arrogante, haciendo que todos comprendieran sus intenciones de apartar a la joven para poder dar detalles nada inocentes acerca de sus planes.
-Odio decirlo pero esta vez estoy de acuerdo con el cocodrilo.-dijo Hook con un gesto que destilaba ironía, Regina sonrió de igual manera que Hook, no hacía falta leer la mente del pirata para saber que sus planes implicaban sangre y gritos seguramente.
-¿Por qué no vas al camarote un momento, cariño?-propuso Regina tratando de ocultar sus intenciones y dedicándole una sonrisa dulce que contrastaba con sus pensamientos oscuros. Jazmín no tuvo que preguntar o decir algo más, las miradas serias de todos le hicieron asentir sin dudar y marcharse al camarote para dejar a los adultos a solas.
-La pequeña princesa se ha marchado, supongo que ahora si nos dirán lo que tienen pensado hacerle a Ingrid.-dijo Emma con un gesto curioso dirigido a Regina y Gold, quienes no ocultaron sus gestos de malicia.
-Esa sonrisa la conozco.-dijo David arqueando las cejas y negando con la cabeza al mirar a Regina, quien solo sonrió aún más.-Esa sonrisa es de la Reina Malvada y presiento que no tienes en mente capturar a Ingrid y encerrarla.-dijo el rubio sin necesidad de preguntar.
-Por supuesto que planeo capturar a esa loca de los helados, pero no prometo no disfrutar de su sufrimiento cuando la tenga en mis manos.-dijo Regina con un gesto frio y duro, haciendo que todos a excepción de Gold torcieran los gestos.
-Creo que todos estamos de acuerdo en que Ingrid no debe salirse con la suya.-dijo Robín mirando a todos con un gesto conciliador.-Pero no sé si debamos matarla, no somos asesinos.-dijo el arquero sacando a relucir su código de honor.
-Corrección, ladrón. La mitad de nosotros no son asesinos, por otra parte...Hacemos algunos villanos con un poco más de experiencia en asuntos violentos.-dijo Gold señalando a Regina, Hook y Zelena.-Yo no suelo perdonar a mis enemigos como seguro recuerdas de tu visita delictiva a mi castillo.-ironizo Gold con una mirada severa.
-¿Entonces pretenden atrapar a Ingrid para torturarla hasta cansarse?-pregunto Zelena con un destello burlón en los ojos, ganándose las miradas resignadas de más de uno.-No digo que me oponga, me parece divertido. Pero lo más difícil seria hacer que Ingrid cayera en una trampa, la mujer ha vivido en Storybrooke por mucho tiempo y los conoce, creo que puede adelantarse a sus movimientos.-dijo Zelena con un tono irónico.
-Ya que mi querida hermana esta tan interesada en participar en esto, vamos a dejar que lo haga.-dijo Regina con un gesto malicioso que hizo que Zelena se arrepintiera de hablar.-Ella te regreso a la vida, supongo que de alguna forma espera lealtad de tu parte, así que te usaremos de carnada para acercarnos a esa maldita loca.-dijo Regina con un gesto irónico.
-No es mala idea.-dijo Gold meditándolo.-Podemos controlar a Zelena con el brazalete puesto, sin magia podemos asegurarnos de que no nos juegue una mala pasada.-dijo Gold mirando a la pelirroja con severidad. Los héroes comenzaron a ponerse de acuerdo en los detalles de su plan, o al menos a intentar idear un plan que pudiera funcionar para derrotar a Ingrid.
Regina y Robín estaban en el camarote del Jolly Roger. El arquero estaba sentado al final de la cama observando como Regina caminaba de un lado a otro en silencio y con un gesto serio. Robín no necesitaba preguntarle nada para saber que estaba preocupada e inquieta por la seguridad de sus hijos, nada le afectaba a Regina tanto como la seguridad de ellos y podía comprenderla perfectamente, sobre todo porque a él le sucedía lo mismo. La reina dejo de darle más vueltas al asunto y se dejó caer al lado de Robín, quien no tardo en pasar su brazo sobre sus hombros y hacer que se apoyara sobre su hombro.
-Todo saldrá bien, cariño.-prometió Robín confiando en que entre todos podrían asegurarse de acabar con Ingrid. Regina asintió y cerró los ojos un momento, ocultando su rostro en el hombro de su ladrón, sintiendo como se relajaba un poco al sentir los dedos de Robín acariciando su espalda y jugar con su cabello.
-Eso lo sé, no pienso dejar que Ingrid le arranque el corazón a mi hija o que lastime a Roland o Henry.-dijo Regina con un gesto arrogante, haciendo que Robín sonriera levemente al estar acostumbrado a su acido humor.
-Lo sé, yo también estoy preocupado por ellos.-dijo Robín besando la frente de su reina, quien suspiro y después de un par de segundos de silencio Regina se levantó de la cama y se giró para mirar a Robín.
-Hay algo que no me gusta en esto, Robín. Siento que hay algo que falta, que no sabemos.-decía Regina con un gesto de frustración.
-Mañana estaremos en Storybrooke y la Reina de las Nieves será cosa del pasado.-dijo Robín levantándose y abrazándola para calmarla un poco, aunque conocía lo terca que podía llegar a ser la reina.
-Ese es el problema, que todo eso suena demasiado sencillo.-se quejó Regina después de besar cortamente los labios de Robín y soltarse de su abrazo, dejando al arquero con un gesto resignado.-No creo que después de tanto trabajo que se tomó Ingrid sea tan sencillo acabar con ella.-medito Regina con algo de duda.
-¿Qué piensas hacer?-pregunto Robín mirando a Regina cruzado de brazos.- ¿Qué puedo hacer yo para ayudarte?-pregunto el arquero dispuesto a seguir a su novia en cualquier locura que estuviera pensando.
-No hare nada, por ahora.-aclaro Regina acercándose a él y enredando sus brazos en su cuello para besar sus labios suavemente.-Iré a tomar un poco de aire fresco y a ver a Jazmín un momento, tu metete a la cama y yo volveré antes de que lo notes.-prometió Regina con un gesto extrañamente inocente y suave.
-A veces me da más miedo verte tranquila que pensar que eres la Reina Malvada.-ironizo Robín al soltar la mano de Regina, escuchando sus risas sarcásticas al salir del camarote y cerrar la puerta. Robín negó con la cabeza con una sonrisa y decidió esperarla, aún tenían una noche antes de que Ingrid les complicara las vidas.
Emma y Jazmín estaban cómodamente sentadas en el suelo del barco, riendo a carcajadas por alguna broma que la rubia compartía con la princesa. La Salvadora había encontrado refrescante el hecho de tener alguien con quien hablar que no tuviera expectativa en ella más haya de compartir una buena charla por entretenimiento. Jazmín se divertía al platicar con Emma, escuchaba sus historias y compartían opiniones de forma natural, quizá porque la rubia tenía una mente más infantil de lo que quisiera admitir.
-Espero que no estés corrompiendo el correcto lenguaje de mi hija, Swan.-intervino Regina al aparecer frente a ambas mujeres con un gesto dedicado a la rubia, quien arqueando las cejas y con una sonrisa maliciosa se levantó del suelo sin ninguna gracia.
-Majestad, me ofende con sus acusaciones.-ironizo Emma con un gesto dramatizado.- ¿Me crees capaz de enseñarle a tu princesita el uso de expresiones mucho más divertidas?-pregunto Emma señalándose a si misma con un gesto que destilaba ironía.
-Siempre creí que la hija de Blanca Nieves sería una combinación irritante entre dulzura, inocencia y bondad.-dijo Regina negando con la cabeza y mirando a Emma con malicia.-Pero el resultado ha sido mucho peor, resultaste todo lo contrario.-espeto Regina con un gesto arrogante, haciendo que Emma riera fingiendo haber escuchado un halago.
-En el fondo me adoras, Regina.-dijo Emma encogiéndose de hombros con inocencia y burla, haciendo que Regina rodara los ojos.-Yo lo sé, tú lo sabes, hasta tu hija lo sabe.-dijo Emma señalando a la joven que trataba de contener la risa.
-Lo que todos sabemos es que cada día tengo que hacer uso de mi paciencia para que Henry no pierda a una de sus dos madres.-replico Regina con un gesto sarcástico y arrogante, haciendo que Emma frunciera el ceño.-Como sea, solo necesito hablar un momento con mi hija.-señalo la reina con una sonrisa a la joven, quien miro a Emma fugazmente. La rubia se encogió de hombros dándole a entender que no sabía de qué se trataba y se volvió a sentar en el suelo del barco. Regina y Jazmín se apartaron un par de metros para poder hablar a solas.
-¿Pasa algo?-pregunto Jazmín con curiosidad, pero Regina negó con la cabeza.
-Solo quiero tomar un par de precauciones, mi amor.-dijo Regina con una sonrisa cálida hacia ella.-Te prometo que no sentirás dolor y será muy rápido.-prometió la reina alzando su mano en dirección al pecho de su hija, comenzando a desprender pequeños rayos dorados.-Esto es para que nadie toque tu corazón, es para que estés protegida.-dijo Regina al notar que Jazmín torcía el gesto un poco ante el ardor del hechizo.
-Gracias, mamá.-sonrió Jazmín cuando Regina bajo su mano, sorprendiéndose un poco cuando la princesa la rodeo con un abrazo. La reina acaricio sus cabellos con ternura y la estrecho aún más contra ella. Regina le dio un beso en la frente antes de dejarla marcharse con Emma, la observo sonreír y platicar despreocupada con la rubia, para después regresar al camarote con Robín y darle una recompensa bastante placentera y larga por haberla esperado.
El viaje transcurrió lento y sin más problemas que cando viajaban hacia Agrabah, a todos les alivio que el camino de regreso fuera mucho más placentero, aunque la tensión se hacía presente en ciertos momentos. El último día de viaje era una bocanada de aire fresco para todos, quienes ya no veían la hora de poner desembarcar y caminar sobre tierra firme. El día era bastante agradable y todos estaban en cubierta, admirando las nubes.
-¿Ya todos están listos? Llegaremos dentro de poco tiempo.-dijo Hook con gusto, saltando los escalones que lo separaban de los demás, quienes estaban agrupados en cubierta esperando el momento de poder liberarse de estar en el barco.
-Ya era hora, Hook.-dijo Emma bufando con aburrimiento, mirando al pirata que se había puesto al lado de ella con un gesto relajado.-No te ofendas, pero esto de navegar no es lo mío.-dijo la rubia con un gesto de aburrimiento, encogiéndose de hombros.
-No me ofendo, amor. Yo también ya deseo pisar tierra firme, mi ron se agotó desde ayer.-se quejó Hook con un gesto de falsa tristeza, haciendo reír a Emma. La rubia estaba apoyada en el hombro de su padre mientras charlaba cómodamente con Jazmín al lado de ella. David también deseaba llegar cuanto antes a Storybrooke para comenzar a tomar distancia de cierta pareja.
-Siempre pensando en ron, pirata, no es una sorpresa.-ironizo Zelena cruzándose de brazos con una sonrisa descarada, ganándose una mirada asesina de Hook. Regina estaba al lado de su hermana, y a su otra espalda estaba Robín. El ladrón tenía su mano entrelazada con la de la reina, abrazándola por detrás y apoyando su barbilla en el hombro de la morena con un gesto de aburrimiento, entreteniéndose por ratos al fastidiar a Regina dejando cortos besos en su cuello.
-Yo solo quiero poder separarme de tantos héroes, siempre he pensado que trabajo mejor solo.-dijo Gold apareciendo con un gesto serio y malicioso, tomando lugar al lado de Jazmín y Emma, quienes dejaron de intercambiar palabras y risas.
-Bueno, yo solo deseo ver a Neal.-dijo David encogiéndose de hombros con una sonrisa relajada, ocultando los otros motivos por los que deseaba poder salir del Jolly Roger. Emma bostezo y se apoyó en su padre, en un gesto despreocupado.
-Puedo entender eso, yo también quiero abrazar a mi hijo, de hecho ha sido muy fácil acostumbrarse a tener dos chicos en lugar de uno.-dijo Robín con una sonrisa cálida de inocencia, apoyado en el hombro de la reina.
-Seguro que Henry y Roland piensan lo mismo, esos dos se llevan muy bien.-dijo Regina rodando los ojos con una sonrisa al pensar en ellos.-Emma ha sido víctima de sus juegos.-recordó Regina con un gesto malicioso que hizo a la rubia bufar al recordar que una flecha de juguete había dañado una de sus chaquetas preferidas y que después de tener que rogarle a la reina por ayuda y soportar las risas de Regina, la reina se apiado de ella y con un hechizo arreglo su preciada prenda.
-Yo solo quiero comer una hamburguesa.-dijo Emma con un gesto de estar muriendo de aburrimiento.-Debo llevarte a que las pruebes, niña, seguramente a ti si te gustaran y no como a tu madre que solo parece comer ensaladas.-se burló la Salvadora devolviéndole la puntada a Regina, quien rodo los ojos para diversión de todos los demás.
-Cuando lleguemos a ese lugar yo quiero intentar buscar a Maléfica.-dijo Jazmín sin saber que sus palabras iban a causar tensión en todos.-Sé que no saben dónde está, pero con un hechizo adecuado tal vez yo pueda encontrarla, sería complicado pero puedo intentarlo.-dijo la joven pensando que la incomodidad de todos se debía a eso.
-Eso no es necesario, niña. Saber dónde está Maléfica no es el problema.-dijo Emma sin pensarlo, haciendo que Regina y Gold torcieran los gestos de inmediato. Jazmín miro a la Salvadora confusa, mientras que Hook, Robín y David solo pudieron guardar silencio.-Lo que quiero decir es que no es tan sencillo.-dijo Emma al notar que había hablado de más.
-¡Señorita Swan!-intervino Gold con un tono neutro para evitar que Emma continuara hablando, haciendo que Regina negara con la cabeza y que la rubia instintivamente se ocultara detrás de David. Jazmín no tuvo que preguntar algo más para saber que algo sucedía y no querían que se enterara. Zelena comenzaba a inquietarse, temiendo que el momento que no quería había llegado.
-¿Que sucede?-pregunto Jazmín después de mirar a todos y notar que ninguno tenía la mínima intención de hablar.- ¿Por qué no es necesario saber dónde está Maléfica?-cuestiono Jazmín mirando directamente a Regina, quien después de darle a Emma una mirada asesina se concentró en acercarse a su hija.
-Cariño, Maléfica no puede ser encontrada por un hechizo como tú quieres, no puedes hablar con ella mediante la magia.-dijo Regina tratando de no sonar muy cruel, Jazmín comenzaba a darse una idea del destino de la hechicera.
-Lo que tu madre no se atreve a decirte es que Maléfica está muerta.-soltó Gold sin darle más vueltas, ganándose la mirada asesina de Regina. Jazmín sintió un golpe en el pecho, no quería creer que fuera así. Zelena torció el gesto y tuvo el impulso de correr a ocultarse antes de que ella fuera la siguiente en morir.
-¡Gold! No tenías que decirlo así.-reprocho David mirándolo de mala gana, sintiéndose mal por ver el gesto de tristeza que tenía la joven princesa. Robín también había bajado la mirada ante su reacción y Hook torció el gesto ante el poco tacto con el que había escuchado la noticia la princesa.
-Lo lamento, Jazmín.-dijo Robín con suavidad, tratando de interceder cuando Jazmín retrocedió un par de pasos para alejarse de la alcaldesa.-Regina quería decírtelo cuando llegáramos a Storybrooke.-menciono el arquero desde su sitio, Jazmín tenía los ojos vidriosos y solo pudo mirar a la pelirroja.
-¡¿La mataste?!-pregunto Jazmín mirando a Zelena duramente, sin pensar mucho en las consecuencias y haciendo que la pelirroja torciera el gesto al ver que las miradas recaían en ella.- ¿Tú la mataste?-volvió a preguntar la joven mirando a Zelena, desconcertando a los demás.
-¿Como? ¿Por qué Zelena habría de matar a Maléfica?-cuestiono Hook sin entender nada, haciendo la pregunta que estaba en la mente de todos los demás. Zelena arqueo las cejas y después de tragar saliva decidió que ya era hora de comenzar a hablar.
-Pregúntenle a ella.-sentencio Jazmín señalando a la pelirroja que continuaba en silencio. Regina miro a su hermana esperando una explicación, igual que todos los demás miraban a Zelena con intriga.
-Traidora.-murmuro Zelena mirando a su sobrina con seriedad, pero la joven no se inmuto. Gold arqueo las cejas un poco más interesado en esa interacción.-Tu dijiste que no hablarías de...-Zelena tuvo que callarse cuando la joven volvió a hablar.
-Eso fue antes de saber que ella había muerto.-replico Jazmín duramente, sus ojos estaban cristalinos pero aún no caían lágrimas. Regina frunció el ceño al no comprender, mientras que Emma miro a David confusa.
-Yo no la mate, mocosa.-dijo Zelena mirando a Jazmín a los ojos, convenciéndola de la verdad.-Yo solo la envié de vuelta a su castillo, no la asesine.-aclaro la pelirroja tensa, Jazmín sentía que su corazón latía más rápido. Regina y Gold intercambiaron miradas fugaces, mientras que Robín y Hook se habían apartado un poco a donde estaban David y Emma.
-¿Y qué fue lo que le paso a Maléfica?-pregunto Jazmín con un gesto confuso, mirando a Regina con intriga. La reina suspiro y miro a Emma con regaño, la rubia se mordió el labio inferior.
-La señorita Swan se encargó de Maléfica hace un tiempo.-dijo Gold sin más tacto, mirando a Jazmín con seriedad. La princesa miro a Emma con sorpresa, incrédula ante las palabras de su abuelo. David, Robín y Hook torcieron los gestos al darse cuenta que esto parecía no acabar.
-¡Hey! Para ser justos ustedes dos me mandaron a matar a un dragón.-dijo Emma en su defensa, mirando a Jazmín con disculpa.-Yo no tenía idea de nada, ni siquiera sabía quién era Maléfica.-se excusó Emma con inocencia y casi tartamudeando.
-Es verdad.-dijo David sin más que hacer.-Emma lo hizo para salvar a Henry. Gold había puesto dentro del dragón un huevo que contenía una poción o algo así, el punto es que Gold manipulo las cosas para que Emma enfrentara a Maléfica, así que no es su culpa.-aclaro David suspirando después de explicarse, Jazmín trataba de procesar la información obtenida. Regina seguía con la mirada fija en su hermana, quien lucía nerviosa.
-¿Qué demonios estas ocultando Zelena?-pregunto Regina siseando y mirando a su hermana con tanta dureza que la pelirroja sintió algo de miedo. Jazmín también noto lo sería que estaba su madre y tuvo que reconocer que compadecía a su tía por lo que fuera que le pasara.
-Yo...Yo fui quien puso a Jazmín en el reloj de arena.-confeso Zelena con la voz titubeante, arrepintiéndose al ver como los ojos de Regina comenzaban a destellar de furia. La joven princesa torció el gesto al ver como su madre apretaba los puños y como Gold tensaba la mandíbula dándole un aspecto aún más intimidante.
-¡¿Que?!-gritaron Robín, Hook y David al mismo tiempo, con los gestos endurecidos dirigidos a Zelena, quien solo pudo torcer el gesto. Emma abrió los ojos ante la sorpresa y tuvo que salir del trance rápido para poder intervenir antes de que se armara una masacre en el barco. Gold dio un par de pasos a donde estaban Regina y Zelena.
-¿Que tú le hiciste que cosa a mi hija?-pregunto David mirando a Zelena con instintos asesinos, arrastrando las palabras y con los puños apretándolos tan fuerte que quizá sus uñas le hicieron daño. Los tres hombres que se habían mantenido alejados de Zelena y Regina se habían acercado para intervenir, igual que Emma.
-Cierra la boca, príncipe, ni siquiera sabes si es tuya.-gruño Zelena tratando de conservar su orgullo lo más posible. David la mato con la mirada, Hook y Robín no estaban mejor que el rubio, ambos también se estaban conteniendo para no asesinar a la pelirroja.
-Sabía que estabas ocultando algo, Zelena.-siseo Regina acercándose peligrosamente a su hermana, realmente parecía que la Reina Malvada había regresado y Zelena se estaba esforzando para no moverse.-Te matare.-sentencio Regina alzando su mano y dejando ver una gran bola de fuego. Jazmín se sorprendió y decidió retroceder hasta estar fuera de la línea de fuego.
-No, querida. Creo que este honor realmente me pertenece.-intervino Gold con maldad, poniendo una mano sobre el hombro de Regina para que apagara su bola de fuego y el convocara una igual que puso en dirección a Zelena.-He esperado demasiado por esto, y el que lastimaras a mi nieta es lo último que harás.-sentencio Gold con una amplia sonrisa arrogante al pensar en que por fin iba a vengarse de la pelirroja.
-¡Yo creo que podemos discutir esto!-intervino Emma rápidamente después de lograr esquivar a Robín, David y Hook que le impedían el paso. La Salvadora se interpuso entre Zelena y Gold, obligando a que el Oscuro apagara su bola de fuego.-Quizá si se calman podamos hablar antes de cometer asesinatos.-dijo Emma recordando que lo correcto era no matar a Zelena, por más irritante que esta fuera.
-Lo lamento, amor. Pero esta vez estoy de acuerdo con el cocodrilo, no quiero a la pelirroja en mi barco.-gruño Hook mirando a Zelena con molestia, pero la pelirroja arqueo las cejas y miro con superioridad al pirata. Regina y Gold estaban a un paso de apartar a la rubia y lanzarse contra Zelena, quien estaba oculta detrás de la rubia para no ser vuelta cenizas por su hermana.
-¿Cómo pudiste hacerlo, Zelena?-pregunto Robín mirando a la pelirroja, conteniéndose por ignorar su lado blando y no protegerla de los instintos asesinos de Regina, Gold y Hook. Robín y David eran los únicos que sentían que lastimar a la pelirroja no era la solución y que eso no era lo correcto.
-No me interesa como lo hizo, me interesa que va a lamentar haberlo hecho.-gruño Regina antes de lanzarse contra su hermana y apartar a Emma sin mucho esfuerzo. Gold no se molestó en intervenir, Hook se limitó a proteger a Jazmín para que se mantuviera alejada y Robín junto con David fueron quienes tuvieron que sujetar a Regina y apartarla de Zelena para que no fuera dañada.
-¡Fue un accidente!-grito Zelena ocultándose detrás de David, quien la había apartado al mismo tiempo que Robín había sujetado a su novia por la cintura. Robín tuvo que esforzarse por esquivar las manos de Regina y dado que la alcaldesa era más pequeña que él, no le fue difícil sujetarla.-No era mi intención lastimarla, no a ella.-dijo Zelena sinceramente. Regina tuvo que dejar de moverse para que Robín la bajara, el arquero aun así la tenía sujeta. Gold rodaba los ojos con fastidio y Jazmín había decidido que tenía que intervenir.
-¿Accidentalmente casi matas a mi hija?-pregunto Regina mirándola con furia.
-Para ser justos yo también te la devolví, te ayude a encontrarla.-recordó Zelena recobrando un poco de su dignidad y saliendo detrás de David para mirar a su hermana de frente. Emma miro a Jazmín y noto que esta se estaba debatiendo entre acercarse o permanecer callada, así que la tomo de la mano para que no temiera.
-¿Nos dirás que fue lo que paso?-pregunto Emma mirando a Jazmín, la joven asintió. Regina y Gold no tuvieron más que dejar de lado sus amenazas a Zelena por un momento para poder escuchar a Jazmín. David, Robín y Hook también la miraban con interés. Zelena miro a la joven con alivio, algo le decía que si la princesa no hubiera intervenido ya estaría en otro mundo.
-Zelena dijo la verdad, ella no me quería lastimar a mi.-dijo Jazmín respirando profundo para poder hablar. Regina se relajó solo un instante, Gold se mantenía inexpresivo.-Ella quería matar a Maléfica por celos.-dijo Jazmín casi titubeando, notando como todos cambiaban de expresión a una de confusión.-Zelena estaba muy enojada conmigo, luego apareció la tía Maléfica para defenderme y casi mata a Zelena...Pero cuando ella me dejo en el reloj de arena, Maléfica intento matarla y Zelena se defendió, no vi que sucedió después.-dijo Jazmín tragando saliva.
-¿Como? No estoy entendiendo mucho.-dijo Emma frunciendo el ceño y mirando a Jazmín y Zelena confusa.- ¿Por qué Zelena estaba enfadada contigo?-pregunto la rubia tratando de entender mejor.
-Porque yo no odiaba a mi madre como ella lo hacía.-respondió Jazmín con un gesto inocente, Regina arqueo las cejas y Zelena frunció el ceño, aquello no le ayudaba mucho a su defensa.
-Eso no me ayuda, mocosa.-gruño Zelena en un gesto forzado, Jazmín la miro con seriedad y Regina rodo los ojos. La reina no tuvo más que intervenir y ponerse en medio de su hija y Zelena, debatiendo su mirada entre ambas.
-Es suficiente.-siseo Regina mirando a Zelena para que se callara.-Estoy a un paso de olvidarme que eres mi hermana y de tirarte por la borde de este barco, tal vez no te mate como debería pero puedes estar segura que soy muy capaz de dejarte en el peor sitio donde no haya magia para que estés cómoda.-dijo Regina amenazante, Zelena no lo dudo ni por un segundo.-Tengo que hablar con mi hija a solas, volveremos en unos minutos.-sentencio Regina mirando a Emma y a los tres hombres que lucían enfadados.-Hook, por favor escolta a Zelena a un lugar donde este fuera de mi vista o Gold la matara.-pidió Regina, el pirata frunció el ceño pero asintió y se acercó a Zelena para tomarla del brazo y comenzar a caminar con ella.
Regina y Jazmín entraron al camarote sin decir nada. La reina tenía un gesto severo, mientras que la princesa parecía no atreverse a hablar para no hacerla enfadar más, Regina podía ser bastante intimidante. Regina dejo que su hija se sentara en la cama y ella se puso delante de Jazmín, mirándola cruzada de brazos y con una expresión severa. Jazmín sabía que su madre no tenía mucha paciencia y lo cierto es que la joven apreciaba mucho su integridad física como para tentar la cuerda con su madre, por más reciente que haya sido su encuentro. Regina daba vueltas por el camarote como león enjaulado, pensando en las muchas formas de torturar a su hermana y de lo que haría a partir de ahora, mientras que Jazmín comenzaba a inquietarse ante el silencio, de la misma manera que Henry se sentía cuando Regina lo regañaba de pequeño.
-¿Estoy en problemas?-pregunto Jazmín cuando el silencio la termino por inquietar, Regina dejo de caminar y fijo sus ojos en la joven.-Estas molesta, furiosa podría decir y no estas gritando, eso solo puede significar algo malo supongo.-dijo la princesa mordiéndose el labio inferior.
-Eso depende.-musito Regina cruzándose de brazos y mirándola severa.- ¿Por qué no me dijiste nada acerca de lo que paso con Zelena?-pregunto Regina tratando de no alzar demasiado la voz, aunque el tener la mandíbula tensa no ayudaba a suavizar su gesto.
-Zelena se estaba portando decentemente, dijo que estaba tratando de arreglar sus desastres y quería cambiar. Cuando me dijo que no había matado a Maléfica yo no creí que fuera necesario contarte.-explico Jazmín con un gesto inocente y culpable, Regina respiro profundo antes de ceder al impulso de gritar, se llevó un par de dedos al puente de la nariz en un gesto para controlarse.
-¿Zelena te lo pidió?-cuestiono Regina con un gesto serio después de respirar y contar mentalmente hasta diez. Jazmín negó con la cabeza y Regina le creyó al ver que estaba muy intimidada como para mentirle.-Bien. Quiero saber que fue exactamente lo que paso entre ustedes y no quiero más mentiras o que oculten algo.-dijo Regina severa, Jazmín torció el gesto levemente.
-Zelena aprecio una noche en el palacio, me dijo que eras la Reina Malvada y yo fingí que no lo sabía. Le conté a la tía Maléfica sobre eso y ella me advirtió que Zelena solo quería lastimarme. Zelena y yo comenzamos a pasar tiempo juntas, ella creía que yo compartía con ella el odio hacia ti, quería usarme para lastimarte, pero después de un tiempo creo que llego a quererme.-dijo Jazmín con un gesto pensativo, Regina escuchaba todo atento.
-¿Y entonces como fue que te encerró en el reloj de arena?-pregunto Regina sintiendo que la furia dentro de ella comenzaba a resurgir.
-Zelena pensaba que mi padre, el Sultán, era malo conmigo como su padre lo fue con ella, que no aceptaba mi magia.-dijo Jazmín con dificultad, Regina frunció el ceño.-Eso no era verdad. Ella también pensaba que yo solo la tenía a ella, así como ella solo me tenía a mi.-continuo la joven, comenzando a notar el interés de Regina.-Un día cuando volvimos de Oz, me encontró con la tía Maléfica y el color verde volvió. Peleamos y yo intentaba defenderme, la tía Maléfica llego para defenderme, bueno, ya sabes el resto.-dijo Jazmín encogiéndose de hombros, no le gustaba recordar ese día.
-Fue un accidente, ella iba por Maléfica.-dijo Regina terminando de acomodar las piezas, Jazmín asintió.
-¿La tía Maléfica si murió? ¿No es mentira?-pregunto Jazmín triste, Regina trago saliva y asintió.
-Lo lamento, ella era mi amiga. Aunque al final la trate como todo menos como mi amiga.-se lamentó Regina al recordar su último enfrentamiento.-Seguramente tienes preguntas y no querrás esperar, así que tendré que dejar que Gold y Emma te digan lo que sucedió con ella. Yo debo ver a Zelena.-dijo Regina con un gesto resignado, Jazmín asintió y abrazo a su madre con fuerza, se sentía bien ya no ocultarle nada.
Hook prácticamente había arrastrado a Zelena hasta donde pasaban la noche los tripulantes del Jolly Roger, sujetándola con fuerza de su brazo y sin hacer caso a las quejas de dolor de la pelirroja. El pirata tenía los ojos encendidos y no se molestó en detenerse para verificar que no hubiera dañado a Zelena, quien suspiro aliviada al ver que ya estaban donde debían. Hook soltó a Zelena bruscamente, haciendo que se dejara caer en la litera de abajo.
-Casi me arrancas el brazo, pirata.-gruño Zelena mirando su brazo en busca de algún moretón, pero Hook ignoro su queja y la miro con un gesto de pocos amigos. Zelena no se molestó en mirar al pirata, estaba más ocupada pensando en cómo iba a salir viva de ese barco donde todos estaban más que dispuestos a asesinarla en grupo.
-Tienes suerte de que solo quedara en el intento, pelirroja.-gruño Hook mirándola con ganas de asesinarla, pero Zelena parecía ignorarlo.-Un par de minutos más ahí y te aseguro que Robín y David te habrían hecho algo peor, y debo decir que yo también.-siseo el pirata mirándola con seriedad.
-Sí, claro, el trío de idiotas iba a matar a la Bruja Malvada.-ironizo Zelena riendo con sarcasmo, haciendo que la paciencia de Hook fuera puesta a prueba.-No dudo que eso quisieran, pero mi querida hermana seguro ya pidió ese honor.-gruño la pelirroja con molestia.
-Intentaste matar a mi hija para lastimar a Regina.-siseo Hook apretando el puño, ganándose una mirada burlona de Zelena, quien se levantó del colchón y le sostuvo la mirada al capitán del barco.
-Técnicamente, no sabemos si es tu hija.-recordó la pelirroja con arrogancia, disfrutando ver tenso al pirata.-Mi sobrina puede ser hija de nuestro querido príncipe o del famoso ladrón.-menciono Zelena con superioridad.
-Sí, es verdad, tal vez aún no estoy seguro de si es mi hija.-dijo Hook con un gesto burlón.-Pero mientras no me digan lo contrario tengo que compartir una hija con los dos héroes que nos acompañan, y a diferencia de ellos yo si he matado gente por algo mucho menor a lo que tú has hecho.-dijo Hook acercándose a la pelirroja con un gesto amenazante.-Debería tirarte por la borda.-siseo Hook con un gesto malicioso.
-Sería difícil para un hombre que solo tiene una mano, pirata.-replico Zelena sin intimidarse, sosteniéndole la mirada a Hook. El pirata arqueo las cejas y miro fijamente a la pelirroja, sonriendo con diversión ante una idea que paso por su mente.
-¿Es un desafío?-pregunto Hook con un gesto de maldad, Zelena arqueo una ceja y le dedico un gesto burlón, tratando de esquivarlo para tumbarse de nuevo en la cama de abajo.-Si eso quieres.-ironizo Hook con un tono irónico, con movimientos rápidos y expertos tomo a Zelena por los hombros y sin necesidad de usar su garfio para amenazarla le fue fácil sujetarla y cargarla en sus hombros.
-¡Hook!-grito Zelena sorprendida y comenzando a asustarse al ver que el pirata parecía encaminarse a cubierta con series intenciones de cumplir su palabra. La pelirroja intento forcejar para que la bajara pero Hook era más fuerte que ella, y no parecía afectarle, hasta el pirata se cansó de sus intentos y usando su garfio para amenazarla prácticamente el dejo muda.
-¿Tienes algo que retirar, pelirroja?-pregunto Hook con una gran sonrisa de satisfacción estampada en el rostro, haciendo que Zelena tensara tanto el gesto que casi le doliera la mandíbula.
-Para ser manco eres fuerte.-gruño Zelena aun siendo cargada por Hook, quien rio conforme y regreso a donde estaban, sin tener cuidado de la pelirroja en su espalda y haciéndola quejarse cuando la movía demasiado.-Eres un cretino.-se quejó la pelirroja en la espalda del pirata, quien arqueando las cejas y con un movimiento rápido, como si Zelena no pesara se las arregló para bajarla rápidamente y casi hacerla perder el equilibrio. Zelena casi cae y por instinto se sujetó de la chaqueta de Hook, haciendo que cayera sobre ella en el colchón de la litera, quedando peligrosamente cerca por más segundos de los que deberían.
-Para ser una bruja malvada eres demasiado pequeña y ligera de peso.-se burló Hook con su habitual descaro, como si la cercanía con la mujer pelirroja no lo pusiera nervioso, contrario a Zelena que parecía haber tardado dos segundos más en reaccionar y alejar a Hook de un empujón.-Tú te lo buscaste, pelirroja, te quedaras aquí hasta que decidamos que hacer contigo.-dijo Hook con un gesto severo, dándole la espalda y encaminándose a cubierta. Zelena lo vio desaparecer y se maldijo mentalmente, odiaba saber que estaba en manos de otra persona, en especial de su hermana y el grupo de héroes, quienes felizmente la matarían por haber callado lo que había pasado con Jazmín.
Zelena estaba encerrada desde que Hook se había marchado dejándola ahí. La pelirroja no podía quedarse quieta, estaba sentada en la litera de abajo y comenzaba a preguntarse que pasaría ahora. ¿Regina la mandaría lejos de Storybrooke? Sonaba horrible la idea para ella pero seguramente era mejor a morir a manos de su hermana o del Oscuro. Zelena se levantó de inmediato al escuchar pasos que se acercaban, encontrándose de frente con Regina. La reina miraba a Zelena con un gesto severo, se notaba que se estaba conteniendo para no cometer homicidio o al menos torturarla un poco.
-Mi querida y dulce hermanita menor... ¿Sigues enfadada conmigo?-pregunto Zelena usando el sarcasmo para mantenerse firme y no mostrarse tan nerviosa como en realidad lo estaba. Regina torció el gesto y miro a Zelena con molestia.
-Deberías darme una sola razón para no matarte en este momento.-siseo Regina alzando su mano y haciendo que Zelena comenzara a levitar con magia, sintiendo que el aire faltaba en sus pulmones. Zelena apenas podía respirar y cada vez era más difícil, Regina no parecía tener intenciones de bajarla pronto y eso comenzaba a preocupar a la pelirroja.- ¿Creíste que no iba a enterarme de que planeabas usar a mi hija para vengarte de mí? ¡Por algo que yo ni siquiera te hice!-gruño Regina cerrando más su mano para que Zelena sufriera un poco más.
-Lo lamento.-alcanzo a decir Zelena entre quejidos al no contar con suficiente aire, Regina noto que su hermana estaba debilitándose bastante y la soltó de golpe, observándola caer al suelo con poca delicadeza.-Eres muy rencorosa.-gruño Zelena desde el suelo, respirando rápidamente para tranquilizar su respiración.
-¿Debo creer que lo lamentas?-pregunto Regina con dureza, Zelena respiro profundo una vez más para tratar de reponerse, levantándose del suelo y mirando fijamente a Regina. La pelirroja sabía que ese era el momento de tomar una decisión, la que fuera que tomara no habría marcha atrás.
-Si. Lo lamento, fue un accidente lastimar a Jazmín, el hechizo era para lastimar a Maléfica. Cuando Jazmín se atravesó y cayo me arrepentí al instante, solo pude pensar en dejarla en el reloj, ni siquiera sé por qué. Me arrepentí en cuanto la vi tan débil, solo pude dejarla ahí y tratar de olvidar a esa chiquilla.-confeso Zelena con culpa, ante la mirada inexpresiva de Regina.-Yo no quería lastimarla, pero ahora las cosas cambiaron.-se apresuró a decir la pelirroja antes de que Regina dijera algo más.
-¿Qué cambio?-pregunto Regina siseando, apretando la mandíbula como si el estar mirando a la pelirroja implicara un esfuerzo mayor.
-Cambio lo que siento, Regina.-acepto Zelena rodando los ojos.-Yo me di cuenta que no tenías la culpa de nada, todo mi ira hacia ti se fue apagando durante estos días. Tome la oportunidad que me ofreciste y estoy tratando de cambiar.-dijo Zelena sinceramente, pero Regina rodo los ojos.-Usa esa maldita poción que tanto odio si no me crees, así veras que no miento.-ofreció Zelena dispuesta a hacerlo, Regina la miro sin expresión aparente.
-Tendrás que ganarte la confianza de todos.-musito Regina aún rígida, la verdad es que si creía en las palabras de Zelena, pero aún estaba molesta por lo que acababa de saber.-Si te comportas y no causas más desastres estoy segura que en algún momento podremos confiar en ti, y debes saber que mi confianza no es algo fácil de ganar.-sentencio Regina duramente, no quería relajarse ante la pelirroja, tenía que ser firme para que no titubeara.
-No te ofendas, hermanita, pero no me interesa hacerme amiga de los Charming, de tu pirata, de Hood o de Gold.-ironizo Zelena con un gesto de desagrado, haciendo que Regina sonriera con burla.-Especialmente no ahora que Gold y Hook quieren mi cabeza.-gruño la pelirroja con ironía.-Pero bien, intentare no ser tan malvada con todos ellos, por más irritantes que me parezcan.-se quejó Zelena cruzándose de brazos, haciendo que Regina respirara profundo.
-Ellos no te tocaran un cabello si yo no lo digo.-dijo Regina segura de eso, especialmente ahora que Gold parecía querer estar en paz con ella.-Y por tu bien espero que estés siendo sincera, porque si descubro que planeas algo mas no seré tan suave contigo, Zelena.-aclaro Regina señalándola intimidante, la pelirroja no se inmuto.-Quizá no necesite matarte, pero mandarte al peor sitio sin magia podría ser una idea, o encerrarte en el psiquiátrico de Storybrooke.-amenazo Regina dejando volar su imaginación.-Cuando volvamos a Storybrooke podrás disculparte con Henry por todo lo que provocaste durante tu maldición.-dijo Regina duramente, dando media vuelta para marcharse.
-Sí, sobre eso.-dijo Zelena con un gesto inocente, culposo, mordiéndose el labio inferior. Regina se giró y arqueo las cejas al ver a Zelena nerviosa, como si lo que fuera a decir realmente no quisiera hacerlo.-Hay algo más que no sabes aún y que seguramente te hará enfadar, es sobre Storybrooke al volver.-dijo la pelirroja jugando con sus dedos, tragando saliva y sonriendo inocentemente.
-¿Ahora qué?-pregunto Regina sabiendo que seguramente su hermana saldría con alguna travesura que le tocaría arreglar, lo que no sabía era la magnitud de lo que la pelirroja tenía que decirle.
-Ingrid los está esperando desde el momento en que salimos de Storybrooke.-dijo Zelena sin más, Regina endureció el gesto.-Yo no tengo contacto con ella desde antes del viaje, pero ella tomo medidas.-aclaro Zelena adelantándose a los pensamientos de su hermana.-Cuando volvamos al pueblo nos estará esperando un hechizo muy fuerte, parecido a tu maldición oscura pero solo la parte de los recuerdos.-confeso Zelena con una mueca de casi dolor.-Esto para que no pusieran resistencia y molestaran los planes de Ingrid.-dijo Zelena rápidamente, arrepintiéndose al ver como el gesto de su hermana se transformaba y casi pudo jurar que vio fuego salir de sus ojos.
-¡¿QUE?!-grito Regina con los puños dejando escapar un par de bolas de fuego, por fortuna para Zelena logro esquivarlos al tirarse al piso, pero el barco no tuvo tanta suerte y las literas sufrieron un destino peor. La reina miro a la pelirroja con ira en los ojos, mientras que Zelena solo pudo torcer el gesto y aguantar las consecuencias.
En cubierta el ambiente era bastante tenso. Gold estaba con un gesto de pocos amigos, no hacía falta ser un genio para saber que si fuera por el Zelena ya no formaría parte de ese mundo. Emma estaba apoyada en el borde del barco, con un gesto pensativo. David tenía un gesto serio y tenso, estaba cerca de Emma y se debatía en sus pensamientos. Robín estaba inquieto al saber que Regina y Zelena estaban solas, aunque no era el único, todos sabían lo que solía pasar cuando ellas estaban solas. Hook estaba al timón del barco, con un gesto que mataba. Jazmín estaba cerca de Gold, en silencio y cruzada de brazos apoyada en el mástil del barco. Todos en silencio, pensando en lo sucedido y en como afectaría, hasta que un gran estruendo sacudió el Jolly Roger y los hizo casi tambalearse. De inmediato todos tomaron sus armas por si Zelena había logrado quitarse el brazalete y estaba en su contra, o si enfrentaban alguna amenaza creada por el portal. Las llamas y los ruidos que provenían de donde estaban Regina y Zelena hicieron que todos torcieran los gestos, un poco de humo que alertaba de fuego los hizo sorprenderse, especialmente a Hook que temía por la integridad de su barco, el pirata salto a cubierta.
-¡Joder! ¿Qué demonios ha sido eso?-pregunto Emma al sobresaltarse y acercarse a donde estaban todos con la mirada puesta en la misma dirección, David miro a su hija por su lenguaje pero la rubia lo ignoro. Robín, David y Hook estaban a punto de salir corriendo para ver que sucedía cuando Regina apareció con un gesto que mataba con solo mirarla, trayendo consigo a Zelena del brazo y con un gesto de dolor al sentir las uñas de su hermana clavarse en su brazo. Jazmín y Emma se preocuparon y se acercaron, igual que Gold lo hizo, solo que el Oscuro tenía una sonrisa al ver sufrir a la pelirroja.
-Eso, Salvadora, ha sido un pequeño arranque de mi hermanita.-gruño Zelena siendo arrastrada hasta donde estaban todos, soltando un quejido cuando Regina le clavo con más fuerza sus uñas.-Ya saben lo impulsiva que suele ser.-ironizo Zelena con un gesto irónico, ignorando las miradas molestas de todos contra ella.
-Creímos que ya te había asesinado, pelirroja.-ironizo Hook arqueando las cejas al ver el humo restante de lo que parecía haber sido una explosión, pero algo le dijo que no era el momento para quejarse por los destrozos causados.
-Es una lástima que no haya sido así.-intervino Gold con un semblante burlón.-Estaba a un paso de descorchar una botella de champagne.-se burló el Oscuro con una mirada descarada especial para Zelena. Robín se acercó a Regina pero al ver su mirada decidió darle espacio. La reina soltó a Zelena de mala gana.
-¿Porque tienes esa mirada? Conozco esa mirada y significa malas noticias, siempre es algo malo.-cuestiono David con un gesto de preocupación, no mentía, cada vez que veía esa mirada en Regina tenía que pelar por su vida o sufrir de alguna forma. El príncipe vio a Regina respirar profundo y supo que sus planes de relajarse el resto del viaje y descansar al llegar a Storybrooke se habían esfumado.
-Tenemos problemas, señores.-siseo Regina con un semblante tenso y rígido.-Graves, serios, maldita sea.-se quejó Regina con frustración. Emma frunció el ceño, Jazmín arqueo una ceja y Hook se acercó.
-¿Qué clase de problemas, querida?-pregunto Gold con un gesto tenso, mirando a Regina y analizando su reacción. David ya esperaba las malas noticias, Emma conocía a Regina y al verla arquear las cejas en aquel gesto frívolo supo que algo malo pasaba, Hook frunció el ceño y Robín comenzó a temer por su destino.
-Ingrid nos lleva ventaja.-dijo Regina tratando de no matar a su hermana, quien comenzaba a alejarse de Regina lo más que podía, hasta ponerse detrás de la Salvadora, al lado de Jazmín.
-Tenemos un plan, si falta algo podemos arreglárnosla.-dijo Emma tratando de sonar segura.
-Olvida el plan, Swan.-siseo Regina después de mentalizarse para no quemar todo el barco.-La Reina de las Nieves nos está esperando desde que partimos, y se ha encargado de trazar un plan.-dijo Regina tratando de mantener una actitud fría.-En cuanto pongamos un pie en la línea de Storybrooke vamos a olvidarnos de todo esto, tomaremos rumbos distintos gracias a un hechizo que Ingrid lanzo.-dijo la reina duramente, dejando a todos con gestos distintos.
-¿Como que rumbos distintos?-pregunto Robín al ser el primero en salir del trance y acercándose a Regina con precaución. David y Hook también prestaron atención, de la misma forma que Gold había torcido el gesto y asesinado a Zelena con la mirada. La pelirroja tenía un gesto de querer huir, Jazmín no sabía que decir.
-Olvidaremos nuestras vida como están, perderemos la memoria de los eventos recientes y será como la primera maldición.-dijo Regina, desatando las reacciones de todos. David protestaba acerca de si estaría casado con Kathryn de nuevo, Emma preguntaba si le tocaría romper la maldición nuevamente, Hook y Robín comenzaban a preocuparse de sus destinos y Jazmín escuchaba todo junto a Zelena.
-El hechizo es distinto.-dijo Zelena después de ser empujada por Jazmín para que explicara mas.-Olvidaran todo esto y tendrán unas vidas nuevas, comenzaran como si nada, así no podrían parar a Ingrid y evitar sus planes.-explicaba Zelena callando a todos y obligándolos a escucharla.-No, Emma Swan no eres tu quien rompe la maldición, tú también estarás fuera de ello. Ingrid ha planteado muy bien el hechizo y se encargó de que ninguno se entrometa.-dijo la pelirroja notando los gestos rígidos de todos.
-¿Que pasara con Jazmín? ¿Si ninguno de nosotros recuerda cómo vamos a protegerla?-quiso saber Robín preocupado al mirar a la joven, atreviéndose a hacer la pregunta que todos tenían en mente.
-No podemos dejar que ella caiga en manos de Ingrid, ella quiere su corazón.-dijo David comenzando a asustarse, tomando la mano de la joven para calmarla al ver su mirada.
-Maldita sea.-gruño Hook golpeando lo más cercano que encontró.- ¿Cómo lo evitamos? Porque tengo un garfio que planeo enterrar en la Reina de las Nieves.-sentencio Hook con un gesto de pocos amigos.
-¿Gold? ¿Regina?-pregunto Emma mirándolos respectivamente, pero los rostros de ambos hechiceros no le daban esperanzas.
-No puedo hacer nada con tan poco tiempo, en cuestión de minutos estaremos en Storybrooke.-dijo Gold con un gesto pensativo, en su mente desfilaban ideas tratando de atarlas para tener un plan viable, pero nada.-Incluso con tiempo un hechizo como ese no se puede detener, Regina lo sabe.-dijo Gold negando con la cabeza, lucia tan rígido como una estatua.
-¿Entonces? ¿Que pasara ahora?-pregunto Jazmín comenzando a sentirse asustada, pero los tres hombres que la rodeaban trataron de calmarla un poco, mientras que Regina y Gold intercambiaban ideas y conocimientos para tratar de ideas algo con que defenderse o evitarlo. Zelena había permanecido callada hasta ahora, pero tuvo que armarse de valor para acercarse y hablar
-Yo tengo una idea, pero no te gustara.-dijo Zelena un poco nerviosa, mirando a Regina. La pelirroja tenía todas las miradas encima y eso solo la inquietaba mas.-Ingrid cree que yo estoy de su lado, puedo quedar libre de este hechizo si no entro junto a ustedes a Storybrooke.-dijo la pelirroja tratando de sonar segura.-Si me quitan el brazalete puedo conjurar el pergamino de Ingrid, con eso entrare al pueblo cuando lo requiera. Si pueden confiar en mí y no digo que sea sencillo, puedo asegurarme de que Ingrid no vea a Jazmín, ella entraría al pueblo conmigo.-dijo Zelena mirando a su sobrina.
-¿Confiar en ti? ¿Cómo sabemos que no entregaras el corazón de Jazmín a Ingrid?-pregunto Gold apretando los puños, los tres hombres y Regina no lucían muy cómodos con la idea. Emma parecía meditarlo aún.
-Tenemos poco tiempo.-dijo Emma nerviosa.-Zelena parece tener una opción y no veo otra solución.-intervino la rubia con un gesto dudoso, Jazmín y Regina se miraron fugazmente. La reina no quería arriesgarse a perderla de nuevo, no podía perder a su hija. Zelena miro a su hermana fijamente, tratando de hacerle ver que era sincera.
-No tengo más opción que confiar en ti, Zelena.-siseo Regina mirando a la pelirroja de mala gana, Gold rodo los ojos en desacuerdo.- ¿Están de acuerdo?-pregunto Regina mirando a Robín, David y Hook. Los tres miraron a Jazmín y después asintieron, ninguno quería que la joven estuviera en manos de Ingrid.
-Supongo que no tenemos de otra.-murmuro David sintiendo una presión en el pecho, Robín asintió en silencio y Hook termino asintiendo casi a la fuerza. Regina asintió mirando a Zelena.
-Tenemos un par de minutos solamente, así que debemos saltar del barco antes de cruzar a Storybrooke.-dijo Zelena mirando el horizonte para ver cuando camino quedaba. Regina trago saliva y asintió.-Usare mi magia para saltar y no lastimarnos, luego mantendré a salvo a Jazmín y me encargare de arreglar todo el desastre para que ustedes recuerden y puedan intervenir.-dijo la pelirroja con una seguridad que estaba lejos de sentir, no hacía falta decir que no tenía ni idea de cómo hacer todo aquello.
-No estoy de acuerdo en confiar en ella.-gruño Gold duramente cuando Zelena alzo la mano para que Regina le quitara el brazalete. Regina le dio una mirada a Gold para decirle que no tenían de otra y que era momento de hacerlo.-Bien, pero después no me digan que no lo advertí.-se quejó Gold dando media vuelta y alejándose. Regina miro a Zelena y con un hechizo hizo que el brazalete cayera, dejando a Zelena libre y con su magia restaurada.
-Supongo que nos veremos en Storybrooke, niña.-dijo Emma con una sonrisa nerviosa hacia Jazmín, dándole un ligero golpe en el hombro para después abrazarla cálidamente. La joven pudo sentir los nervios de Emma y correspondió su abrazo. La rubia se apartó para dejar pasar a los tres hombres que estaban cerca.
-Princesita, un placer traerte en mi barco.-ironizo Hook con una reverencia de juego, haciéndola reír para calmarla. El pirata se sorprendió un poco cuando la joven lo abrazo a modo de despedida temporal, estrechándolo y derritiéndolo por completo.-Más te vale que cuides de ella, pelirroja.-siseo Hook al soltar a la joven y mirar a Zelena amenazante, la pelirroja decidió no insultarlo esa vez. Hook se acercó a Regina y después de intercambiar un par de frases rápidas se apresuró a tomar el timón del Jolly Roger.
-Aún no me conoces muy bien, princesa, pero si hay algo que puedo decirte es que siempre encuentro lo que me propongo.-musito David tomando las manos de Jazmín entre las suyas, sintiendo su corazón latir rápido ante la adrenalina.-Y los Charming siempre nos encontramos.-murmuro David al abrazar a Jazmín, haciéndola sonreír levemente. El rubio pasó una mano por sus cabellos y decidió apartarse antes de dejarse ver aún más vulnerable. Emma se acercó a él y paso una mano por su espalda.
-Ha sido un placer, princesa.-sonrió Robín tratando de no titubear, Jazmín miro sus ojos azules y noto que estaba preocupado.-Yo siempre he dicho que soy un hombre de honor, y tú tienes una promesa de que te recordarte, aún que tenga que ser después de una maldición.-susurro Robín al estrechar a la joven con fuerza. Jazmín sentía que sus ojos dejarían escapar lágrimas pronto, después de escuchar a esos tres hombres que habían logrado colarse en su corazón tan rápido.
-Mamá.-murmuro Jazmín con la voz cortada, acercándose a donde estaba Regina al lado de Gold. Zelena esperaba al borde del barco.-Yo si te recordare y te buscare así como tú lo hiciste, te lo prometo.-dijo la joven con los ojos brillosos, Regina asintió. La reina estaba a un paso de derrumbarse y dejar escapar un par de lágrimas, sus ojos ya se veían cristalinos.
-Te voy a recordar, cariño.-prometió Regina al abrazar a su hija con fuerza, como si no quisiera soltarla.-Aunque me tome tiempo te prometo que recordare y podremos iniciar otra vez.-susurro Regina al acariciar sus cabellos con ternura, sus ojos ya no contenían sus lágrimas, un par de ellas se habían escapado y corrían libres por sus mejillas.
-Eres inteligente, Jazmín.-murmuro Gold solo para que las dos mujeres de su familia lo escucharan.-No olvides que lo llevas en la sangre, estarás bien.-dijo Gold aún rígido, permitiéndose guiñarle el ojo a su nieta para calmarla un poco. La joven sonrió levemente y beso a su madre en la mejilla. Regina la llevo hasta Zelena, quien tomo la mano de la princesa.
-No hace falta que me digas nada. La voy a cuidar y arreglaremos esto, hermanita.-dijo Zelena con una sonrisa sincera hacia Regina, antes de tomar la mano de Jazmín y ser envueltas ambas en una nube de humo verde. Regina dejo escapar un par de lágrimas más, pero Robín la abrazo por detrás para consolarla, beso sus labios una vez más. Emma y David estaban juntos y callados, mientras que Hook luchaba con el timón del barco que parecía moverse cada vez más, señal de que estaban llegando y en un par de segundos caerían en el muelle de Storybrooke. El Jolly Roger se sacudió un par de veces más antes de caer en Storybrooke, y en cuanto sucedió el barco fue envuelto por una nube blanca de hielo, haciendo que todos dentro de él perdieran el conocimiento. Todo se volvió negro.
La Reina de las Nieves sonrió ampliamente al ver que el Jolly Roger había llegado a Storybrooke. En cuanto el barco toco las aguas del muelle Ingrid conjuro una gran nube de hielo que lo cubrió como si de una lluvia se tratara, haciendo que todos cayeran inconscientes. La reina de las nieves subió al barco sin prisa alguna, sabiendo que sus planes ya habían dado inicio y con movimientos suaves de sus manos cada uno de los que estaban inconscientes en el barco fue desapareciendo y despertarían en otra situación, en su nueva vida. La reina de las nieves no se sorprendió al no encontrar a Zelena ahí, el trato había sido claro, la pelirroja llegaría después, cuando todos ignoraran la presencia de las dos villanas. Una sonrisa adorno el rostro de Ingrid al ver que la cubierta del Jolly Roger había sido despejada y no quedaba nadie, todos ya estaban donde debían y donde ella quería. Ingrid desapareció con una sonrisa de satisfacción en el rostro.
Después de que hubieran tenido que saltar del Jolly Roger para no cruzar la frontera y quedar a la vista de la Reina de las Nieves, Zelena y Jazmín habían caído a varios metros lejos de la línea que daba entrada a Storybrooke. Ambas mujeres habían quedado inconscientes por un buen rato, la noche anterior había pasado en un parpadeo y ahora ya comenzaban a caer los primeros rayos de sol de la mañana. Zelena comenzó a moverse aún sin abrir los ojos, tenía un gesto adolorido marcado en el rostro, sus cabellos rojos tenían un par de ramas y hojas al haber estado en el suelo. Jazmín estaba tumbada a un par de metros de distancia, lo suficiente para ver a la pelirroja, la princesa también tenía el cabello desordenado y con varias hojas en él, su ropa estaba igual de desarreglada y se quejó al intentar moverse.
-Debimos recordar que no funcionaba la magia antes de saltar tan pronto.-gruño Zelena llevándose una mano al rostro para apartar su cabello y mirar donde se encontraba su sobrina, encontrándola a un poco de distancia en iguales condiciones que ella.
-¡Auch!-se quejó la princesa al mover su mano para levantarse, sintiendo un pequeño tirón en su muñeca y desistiendo de ejercer presión en ella. Zelena también soltó un quejido al levantarse y sentir que todo su cuerpo le dolía a causa de un par de golpes.- ¡Demonios! Creo que me rompí algo.-gruño Jazmín perdiendo toda compostura y elegancia por un par de segundos.
-Habernos roto algo será lo menos que nos pasara, mocosa.-gruño Zelena sintiendo algo de dolor en su brazo, mismo que se fue quitando conforme se movía.-Y cuida ese lenguaje, niña, te hace daño pasar tiempo con Emma.-ironizo Zelena con un gesto burlón, ganándose la mirada asesina de la joven que opto por levantarse ignorando el dolor.
-¿Qué fue lo que paso?-pregunto Jazmín moviendo sus brazos para tratar de desvanecer el dolor, notando que funcionaba.
-Saltamos del Jolly Roger.-respondió Zelena sin mucho interés en mirarla, concentrándose en mirar a su alrededor para ubicarse y comenzar a pensar en qué hacer.
-Gracias, tía, pero eso ya lo sé.-gruño Jazmín al sentir un leve ardor en su hombro derecho, miro y vio que solo se trataba de una pequeña herida que había dejado de sangrar hace rato, así que le restó importancia.-Solo recuerdo que saltamos del barco y caíamos, ni siquiera recuerdo como caímos.-dijo la joven con una mueca de confusión, sintiendo alivio al ver que no tenía heridas graves y que el dolor desapareció cuando sus músculos se acostumbraron a moverse de nuevo.-¿Dónde estamos?.-pregunto Jazmín sintiéndose mejor.
-Estamos en el mundo sin magia, a unos metros de la línea que nos dejaría entrar a Storybrooke.-dijo Zelena al notar el lugar y la ubicación de unas piedras que ya conocía.-La Reina de las Nieves debe estarse preguntando por que no aparecí junto al resto de los que iban en el Jolly Roger.-dijo Zelena con un gesto irónico.
-¿Eso es malo?-pregunto Jazmín con un toque sarcástico al quitarse del cabello las pequeñas hojas que tenía encima.
-No del todo, puedo inventarle una buena explicación y será creíble.-dijo Zelena comenzando a pensar en ello.-Le puedo decir que los héroes decidieron que era una amenaza para el bienestar de los habitantes del pueblo y decidieron exiliarme de Storybrooke.-dijo Zelena con un gesto inexpresivo, como si sus ideas comenzaran a acomodarse.-Con el pergamino que ella me dio podremos entrar al pueblo sin ningún problema.-dijo la pelirroja encogiéndose de hombros.
-Siempre dije que eras buena mintiendo.-replico Jazmín con una sonrisa maliciosa al acercarse a ella, quien comenzaba a quitarse un par de hojas enredadas en su cabello.- ¿Dónde está mi madre? ¿Y los demás?-pregunto Jazmín al comenzar a pensar más rápido.
-En el pueblo, mocosa. Todos han regresado a Storybrooke, están bien.-dijo Zelena arqueando las cejas en un gesto que le restaba importancia, haciendo que Jazmín rodara los ojos al notar su indiferencia.
-¿Por qué no pudiste hablar antes? Hubieran podido pensar en hacer algo.-dijo la princesa con un gesto acusador hacia Zelena, quien rodo los ojos y torció el gesto.- ¿No has aprendido nada?-cuestiono la joven en un gesto marca Mills, como si lo llevara en los genes. Zelena la miro incrédula, la princesa la miraba con regaño y cruzada de brazos, hecha una miniatura de su hermana.
-Debes empezar a respetarme, mocosa, no te olvides que soy tu tía.-replico Zelena con un dejo de descaro, haciendo que Jazmín tuviera que agradecer no tener magia para no incendiar a la pelirroja.-Lo lamento. ¿Si? Tenía miedo de lo que pasaría cuando hablara, las cosas iban bien con Regina, no quería arruinarlo tan pronto.-se quejó Zelena con un gesto frustrado.
-Sin duda lo tomo de maravilla, solo se trataba de una cosa sin importancia.-ironizo Jazmín mirando a Zelena con inocencia, pero su mirada se suavizo un poco al notar que la pelirroja lucia sincera y preocupada.- ¿Qué sucederá con ellos?-cuestiono Jazmín tratando de sonar más suave.
-Ingrid no los lastimara aún.-dijo Zelena arqueando una ceja, tratando de ignorar como el gesto de la princesa había cambiado.-Ella necesita tu corazón para lanzar una maldición que haría que todos en Storybrooke se mataran unos a otros.-dijo la pelirroja suspirando cansada, Jazmín la miro casi con terror.-Por eso dejo que viajara con ellos, para asegurarse que obtendría tu corazón y así ella se saldría con la suya.-dijo Zelena con un gesto irónico.
-Tu…-Jazmín retrocedió un par de pasos por instinto de supervivencia, pero Zelena se apresuró a rodar los ojos y detenerla.
-Puedes tranquilizarte, mocosa, no te hare daño.-prometió Zelena mirándola calmada, Jazmín dudo pero tuvo que ceder.-Ese era el plan, pero obviamente no lo seguiré, no lo hare, te lo prometo.-aseguro Zelena mirándola sincera, Jazmín asintió.-Mientras Ingrid no tenga tu corazón todos estarán bien, viviendo vidas distintas pero a salvo.-dijo Zelena arqueando una ceja.
-¿Vidas distintas?-replico Jazmín sin entender a que se refería, una sonrisa forzada se forzó en los labios de Zelena.
-Regina y todos los demás tienen ahora recuerdos diferentes, ellos vivirán una vida que no es la suya, por decirlo de una manera.-explico Zelena con un gesto inocente, Jazmín la miraba incrédula.-Yo hice que tuvieran recuerdos inventados para que no interfirieran en mis planes y en los de Ingrid. Si ellos estaban conformes y pensando que sus vidas eran normales no intentarían detenernos y la maldición seria lanzada sin obstáculos.-se explicó mejor la pelirroja con un gesto casi culposo, Jazmín abrió la boca ante su explicación.
-¿Ósea que ellos no podrían defenderse? Ni siquiera sabrían que sucede algo.-comprendió Jazmín comenzando a inquietarse por el destino de todos, Zelena asintió.- ¿Y qué haremos para ayudarlos? Ahora debemos ayudarlos, evitar que la Reina de las Nieves les haga daño. ¿Cómo vamos a poder detenerla solo tú y yo?-pregunto Jazmín con evidente renuencia a la idea, no veía como solo ellas dos iban a poder ayudar a todo el pueblo.
-Esa es exactamente la misma pregunta que intentaba responderme.-respondió Zelena con un gesto inocente, haciendo que Jazmín arqueara las cejas en un gesto incrédulo. La mirada de la pelirroja y la de Jazmín se cruzaron por segundos, intentando pensar en cómo actuar ahora.
El día era hermoso en Storybrooke. El sol y las nubes estaban como pocas veces se observaban y era en días como esos cuando los habitantes del pueblo decidían salir a pasear, las familias llevaban a sus hijos al parque y las parejas salían juntas, la calma se respiraba en el aire. En Grannys estaban Henry junto con Frederick, Kathryn y Bella, habían llegado para comer algo después de que los únicos dos hombres del grupo habían jugado un rato futbol, obteniendo una vergonzosa derrota para el mayor, cosa que había servido de burlas de parte de las mujeres.
-Al menos yo si intente jugar. Ustedes solo miraban para no despeinarse o lastimarse las uñas.-se quejó Frederick con un gesto burlón dirigido a Bella y Kathryn que estaban frente a él y Henry en la mesa del lugar. Kathryn y Bella protestaron de inmediato, igual que Henry y Frederick replicaban entre risas, hasta Ruby se unió a la conversación, lo que le había conseguido un regaño de la Abuela que estaba en la barra.
-¡Pero mira quienes han vuelto!-grito la Abuela cuando la puerta del local se abrió para dar paso a una pareja. En cuanto la Abuela lo dijo Henry, Kathryn, Bella, Ruby y Frederick dirigieron sus miradas a la puerta, encontrándose con los padres de Henry.
-Creímos que se habían olvidado de Henry y se quedarían en su viaje para siempre.-bromeo ´Frederick con una sonrisa maliciosa y picara. El hombre abrazaba a su esposa por la cintura y beso su mejilla con una amplia sonrisa, haciendo que su mujer sonriera ante su gesto. Todos los de la mesa se levantaron para saludarlos y darles la bienvenida.
-¿No vas a venir a saludar a tu madre, Henry?-pregunto Regina cuando su pareja la soltó, sonriéndole a su hijo que corrió directo a los brazos de su madre. La reina lo estrecho fuertemente y beso su mejilla, acariciando su rostro tiernamente. La abuela ya se había acercado para saludar a la pareja también.
-¿Eso significa que la has extrañado más a ella? ¿O es que te olvidaste de tu padre?-pregunto el hombre de ojos azules fijos en su hijo. Henry rio divertido y se acercó a él, chocando los puños en un gesto cómplice para después abrazarlo fuertemente. Regina miro la imagen totalmente orgullosa de sus dos hombres, enamorada de ellos.
-Bueno, yo quiero detalles explícitos de todo ese viaje y no quiero esperar mucho.-dijo Ruby con una sonrisa descarada, sonrojando a los recién llegados, quienes terminaban de saludar a todos.
-Ya, niña, déjalos en paz.-intervino la Abuela después de abrazar a Regina dándole la bienvenida, haciendo suspirar de alivio al matrimonio que no pretendía dar detalles de sus días frente a su hijo, no querían dejarle marcas de por vida al hacerlo escuchar ciertas cosas subidas de tono.
-Bueno, pero Regina y David no se salvan.-dijo Bella sonriendo cómplice a la mesera.-En cuanto Henry se vaya a dormir, tienen cosas que contarnos.-dijo la castaña mirando a la pareja. Regina sonrió levemente con resignación y miro al rubio, quien le devolvía la mirada en señal de que no tenían salida. David tomo la mano de Regina entre la suya y la entrelazo suavemente, antes de besar los labios de su esposa cortamente haciendo quejarse a Henry.
-Les contaremos, pero ustedes tienen que decirnos que ha pasado de nuevo aquí.-dijo David con una sonrisa amable, sonriendo y después fijando la mirada en su esposa. Regina asintió de acuerdo, Henry y los demás comenzaron a hablar mientras se encaminaban de nuevo a una de las mesas. David atrajo a Regina hacia él y beso sus labios mientras sus brazos envolvían su cintura, para después tomar asientos juntos en la mesa y escuchar todo lo que tenían que contarles.
¿Qué tal les parecio? ¿Algo que decir? ¿Qué pasara? Muahahaha Se agradecen mucho cada review!
Guest...Solo diré que: Esto no acaba hasta que se lee la palabra FIN muahaha Aunque no es mala idea tu propuesta jajaja
AbyEvilRegal4Ever123...Holaaa! Lo sé, lo sé, me perdí mucho rato y lo lamento, pero estuve enganchada viendo pelis que tenía pendientes y me fui un par de días de viaje, me atrase xD El #TeamEvilCharming o #TeamOutlawQueen como sea solo se busca que Regina sea feliz!*_* Esa es la actitud aguanteee el #EC jajaja August-Belle, lo se es extraño pero no sé por qué tuve que ponerlo...Rumbelle o GoldenHeart? Solo eso diré muahahaha Me gusta escribir GoldenQueen aunque trato de mantenerlos pegados a sus personajes no tan sentimentales jajaja Zelena...Es solo una dulce persona incomprendida O.o Ni yo lo creí xD jajaja Se puede dar el #WikedCaptain O.o Jazmín y Regina aun tienen camino...Por ahora van bien 3 Jazmín tiene más interés por Roland que por Henry...Oopsss! Esas tías...Menuda banda de locas han dejado cuidando de Henry jajaja El baile no podía sacarlo de mi mente...El príncipe Charming y la princesa de Agrabah?Tenía que ponerlo!jajajaja Si, Gold solo es medio suave con su familia y Bella :3 Prometo que después se sabrá que sucedió en Agrabah. Lo de SB ya lo estoy explicando O.o Zelena ya confeso y no le fue muy bien.. De milagro salio viva jajaja Blanca no creo que la perdone tan fácil Upsss! Tengo debilidad por los flashback, lo confieso :3 Besotesss enormes!
Clau23...Aguanteeeeee el #TeamOQ ...Regina se siente bien con Robín, estan juntitos y bastante bien jajaja Pobre príncipe, ya solo le queda resignarse O.o Es que...TODO siempre es un caos entre ellos jajajaja Zelena es miedosa con el amor O.o Pero ha tomado un camino correcto, por lo menos esta poniendo de su parte jajaja Rumple...ese siempre tiene secretos xD GRACIAS!Besooooooo!
evazqueen...No me odies tanto, por fa!jajaja Aun no se lee la palabra fin, no?Muahahaha Zelena ya hablo...tarde, pero hablo Upsss! Yo también amo a esas tías jajajaja El GoldenQueen me encanta igual 3 Besoooooooooooo!
Cenaby...Lo se, desde el inicio dije que Robín de la serie me provoca cierto desagrado, tenía que "arreglarlo" aquí. No te lo tomes tan fuerte, aun no acaba y si escribo lento en los caps lo lamento, tratare de apresurar las cosas O.o Besooooooooo!
IarEvilQueenSavior...Eaaaaaa! El CaptainWiked ha tenido mejor aceptación de la que pensé jajajaja Si, explicare después lo del librito ya les deje una pista jajaja ¿Aun no sabes que hizo Ingrid? muahahaha David quiere ser el padre, ya veremos...Esas hermanas muahaha Beso!
Lina Montoya...Gracias! Normal que este así, tener que decidir entre esos dos hombres...Hasta yo dudaba!jajajaja ¿Tú crees que no caerá en tentación? jajaja
EQLuisa...¿En mi línea? Como es eso?jajajaja Muy buena tu respuesta, solo diré que...Ya veremos que sucede prontito jajajaja
jossedith1... Holaaa! Aún hay un par de vueltas que dar con Regina…Nunca se sabe jajaja Emma tampoco andará solita, solo hay que esperar muahaha Eaaaa CaptainWiked va fuerte jajajaja Besooooooo!
