Holaaaa! Volví después de bastante tiempo, llamémosle vacaciones. La verdad tenia este capítulo terminado guardado hace bastante, pero no había tenido tiempo de ponerme a corregirle las faltas de ortografía…Pero cuando he visto que Jazmín entra a OUAT me he reído y me han dado ansias de saber cómo será su historia y personaje dentro de la serie…Así que me he puesto a corregir el cap. rápido para actualizar el fic! Bueno, dejo que lean porque ya se ha hecho esperar demasiado el cap.…Gracias por cada fav, follow y review! PD: No he puesto escenas solo por que si, les he dejado un par de pistas muahaha.
Cap 25.
Robín había observado a Regina marcharse sin poder evitar clavar sus ojos en su espalda, una sonrisa asomaba en sus labios mientras veía a la morena girarse con aquel gesto de irritación y dándole la espalda se alejaba a pasos firmes. El arquero no perdió detalle alguno de esa mujer, pudo notar sus ojos oscuros y profundos, su cabello negro que le llegaba hasta poco más de los hombros, también se dio cuenta que mientras se marchaba sus puños estaban apretados. La alcaldesa Mills había causado una impresión fuerte en Robín, quien cuando noto que ya tenía un par de minutos que ella había desaparecido salió del trance y dejo de sonreír para volver a su campamento. El ladrón recordó los ojos de Regina y una sensación de familiaridad lo embargo, algo raro, como si la arrogancia de esa mujer le resultara conocida, como si ese pestañeo con superioridad ya lo hubiera visto en otro momento, en otro tiempo diferente. ¿Estaba loco? Tal vez sí. Robín no creía en el "Una vez en un sueño…" no creía en esas cosas románticas, pero tenía que admitir que se sentía extraño, el normalmente no sentía cosas así con nada, pero ese momento en que la conoció le resulto bastante peculiar, para no torturarse tuvo que decirse que era solo porque se trataba de la Reina Malvada.
Regina estaba camino al pueblo, sus pensamientos seguían en aquel ladrón de ojos azules y sonrisa descarada que casi le había herido al dispararle una flecha. La alcaldesa estaba furiosa y confundida, rara combinación en ella, no sabía por qué esa sonrisa y ese gesto inocente del arquero la habían dejado muda momentáneamente, como si ya hubiera estado frente a él. Regina recordó, intento recordar si ya había conocido a Robín Hood en sus tiempos de Reina Malvada, pero nada, estaba completamente segura que nunca se cruzó con él. La morena estaba tratando de sacar de su mente esos ojos azules, de intentar olvidar esa sonrisa inocente que contrastaba con la barba de pocos días que tenía ese hombre. Regina creyó que su consternación se debía a que Robín Hood era de los pocos que no temblaban ante su presencia o se derretían ante sus ojos, eso debía ser, nada más que eso.
Jazmín y Zelena estaban ocultas detrás de un gran árbol a unos cuantos metros prudentes de distancia para evitar ser vistas por Regina o Robín, no alcanzaban a escuchar lo que decían, pero podían observarlos. La princesa y la pelirroja habían permanecido en silencio y en cuanto vieron que Regina y Robín se habían marchado pudieron respirar con alivio y salir sin temor a ser descubiertas.
- ¿Qué ha sido eso? ¿Lo viste?.-pregunto Jazmín con un gesto de asombro después de ver la interacción entre Regina y Robín. La joven se giró para mirar a la pelirroja, quien arqueo las cejas en un gesto un tanto irónico.
-Ese ladrón siempre comienza mal con Regina. -se burló Zelena con una sonrisa divertida, haciendo que Jazmín negara con la cabeza.-Ha tenido oportunidades y siempre la hace enfadar, es como si fuera su destino, me da pena el poder. -se burlaba Zelena con total indiferencia y sarcasmo, haciendo que Jazmín la mirara incrédula.
-Lo estas disfrutando. ¿Cierto?.-pregunto la princesa mirándola con resignación, la pelirroja se limitó a encogerse de hombros.-Es probable que tengamos la solución ahí mismo. Mi madre y Robín podrían ser quienes tengan que romper el hechizo.-dijo Jazmín pensando rápidamente en las posibilidades que eso llevaba.
-Me gusta que piensas rápido.-replico Zelena con una sonrisa de satisfacción, haciendo que su sobrina sonriera.-Eso tenía en mente cuando prepare el hechizo, por eso los separe. Pero las cosas cambiaron desde entonces, ahora también tenemos que pensar que David y Regina pueden romper este hechizo.-gruño la pelirroja al cruzarse de brazos.
-Es extraño. Ver a mamá con dos personas que podrían ser su amor verdadero, o que lo han sido. David y Robín son muy buenos, me agradan.-musito Jazmín con una mueca de confusión, Zelena sonrió levemente y se acercó a ella, apartando un mechón de cabello de su rostro.
-Es confuso y extraño, pero así es esto. Al menos podrás decir que has visto la historia de tus padres, eso es algo que no todos pueden presumir. -rio la pelirroja con un gesto bromista, haciendo que la joven riera.
-Todo está muy enredado. ¿Cómo vamos a empezar a arreglar todo si no podemos decirle a nadie más?.-pregunto la princesa comenzando a inquietarse.
-Pase muchos años vigilando a Regina y si algo aprendí, es que mi hermana tiene esa estúpida capacidad o suerte para salir bien librada de todo, y en cuanto a los héroes…Desgraciadamente siempre acaban bien.-gruño Zelena con resignación, pero sus palabras lograron que una idea pasara por la mente de la joven.
-Ella me conto que no supo cómo logro derrotarte.-dijo la princesa recordando.-Ya sabes, la Reina Malvada con magia blanca.-explico Jazmín mirando a Zelena fruncir el ceño.
-Yo tampoco entendía como había sido posible, pero ahora creo que se cómo lo hizo. -dijo Zelena con un gesto neutro. -Regina tiene magia blanca y magia negra porque es hija de un amor verdadero, y de hechiceros poderosos. -explico la pelirroja.
- ¿La abuela Cora y el señor Gold? -pregunto Jazmín sin convencerse. -Pero él está enamorado de Bella, no terminaron juntos. -replico la joven frunciendo el ceño.
-Sí, es verdad. Pero se amaban en el pasado, fue un amor verdadero, aunque no resulto en un final feliz. -dijo Zelena encogiéndose de hombros. -Por eso tu heredaste la magia igual que ella, porque eres producto del amor verdadero, no importa cómo o cuando, tu madre amo a tu padre, eso puedes asegurarlo. -sentencio Zelena con una sonrisa nostálgica.
-La tía Maléfica hablo de esto una vez, cuando no sabía si mi magia era buena o mala, por eso comenzó a enseñarme como controlarla. Para que no cayera en la magia negra, me protegió. -dijo Jazmín tragando saliva al recordar a la rubia.
-Tu tía Maléfica. -replico Zelena rodando los ojos con un tono burlón. -Yo soy mejor tía. -añadió Zelena con desdén, haciendo que Jazmín riera divertida.
-Tu intentaste matarme…Y ella era un dragón, eso no se supera, tía Zelena. -le devolvió la broma la princesa con su mejor gesto inocente, dejando a Zelena con un gesto incrédulo.
-Como si fuera la gran cosa, un dragón. -ironizo Zelena con burla, Jazmín negó con la cabeza. -Es hora de seguir con nuestros asuntos, trata de no causar desastres. -pidió Zelena con una sonrisa cómplice, Jazmín asintió antes de que ambas tomaran caminos diferentes para seguir con sus planes.
Regina estaba llegando a los límites entre el bosque y el pueblo, su magia había sido útil para rastrear y encontrar a Rajah. El tigre estaba a unos cuantos metros de la morena, quien cuidando de no dar pasos en falso se acercó lentamente, sin hacer ruido para alterar al animal que tenía sus ojos fijos en ella. La reina se mantuvo quieta y observo callada a Rajah, le parecía extraño no sentir temor alguno, como si supiera que aquel animal tan imponente no le haría daño. El tigre se acercó a ella casi pidiendo permiso, sin dejar de mostrar sus colmillos y mirarla, Regina alzo sus manos para hechizarlo rápidamente pero no lo hizo al ver que Rajah dejaba de gruñir y comenzaba a tumbarse a sus pies.
- ¿De dónde has salido? -pregunto Regina casi en un susurro, si estiraba su brazo lo suficiente podría acariciarlo, pero su sentido común le gritaba que no lo hiciera. Regina estuvo a punto de dejarse llevar por sus impulsos y tocarlo cuando el ruido de pasos acercándose hizo que Rajah se levantara y comenzara a gruñir al no ver de quien se trataba.
- ¡Regina! -el grito asustado de David al ver que el tigre gruñía y estaba tan cerca de la reina lo alarmo y no tardo en desenfundar su arma y apuntarlo, haciendo que Rajah se sintiera amenazado y Regina tuviera que hechizarlo para que permaneciera inmóvil. David suspiro aliviado y al ver que Regina parecía no tener intenciones de moverse corrió a ella, envolviéndola con sus brazos y aferrándose a ella con fuerza. - ¿Estas bien? -pregunto David con sus manos en su cabello y después sujetando su rostro para mirarla, la morena asintió.
-Sí, todo está bajo control. -dijo Regina arqueando las cejas y señalando al tigre que estaba paralizado a un par de metros de ellos, David sonrió aliviado y beso sus labios para volver a estrecharla por unos segundos más.
-Sabía que no resistirías encargarte de este asunto tu misma. -dijo David con resignación, Regina sonrió y se encogió de hombros. El príncipe saco de su bolsillo un sedante especial que había tomado del refugio de animales del pueblo en cuanto supo que un tigre estaba suelto.
- ¿Qué haces? ¿Qué es eso? -pregunto Regina al ver que David se acercaba al animal con la intención de inyectar al animal.
-Es un sedante, no puedes dejarlo hechizado todo el tiempo y tenemos que llevarlo a un lugar seguro. -explico el rubio con un tono tranquilizador, Regina asintió y lo observo inyectar a Rajah con cuidado y algo de nervios. En pocos segundos hizo efecto y el animal cerro los ojos al caer dormido.
- ¿Y si nos lo quedamos de mascota? Henry siempre suplico por un cachorro. -ironizo Regina al sentir los brazos de David rodeando su cintura y su aliento en el cuello. El príncipe rio sin poder evitarlo y beso el cuello de su esposa, quien se dejó abrazar y cerró los ojos un momento.
- ¿Te imaginas su cara? No tendría precio. -se burló David encogiéndose de hombros, haciendo que Regina negara con la cabeza y lo besara cortamente al girarse para mirarlo. -Lo conservaras. ¿Cierto? -pregunto el príncipe conociendo los pensamientos de Regina, quien asintió. -Como sheriff del pueblo debo asegurar la seguridad de todos, mi amor, y no creo que un tigre de mascota sea lo más indicado. -dijo el rubio con un tono dudoso.
-Quiero intentar un par de cosas para saber de dónde ha salido este curioso animal. -dijo Regina como si nada, David suspiro resignado. -Pondré un par de hechizos en la alcaldía y no será un peligro para nadie, cuando sepa lo que deseo podrás llevarlo al refugio de animales. -dijo la reina con toda firmeza.
-Es inútil intentar convencerte de lo contrario. -replico David con un gesto burlón, que Regina recompenso con un suave pero intenso beso en los labios, sonriendo al sentir como las manos del rubio comenzaban a deslizarse desde su cintura hasta la parte trasera de su cuerpo. Regina rio levemente y sujeto sus manos antes de que continuara, provocando en él un gesto de desconformidad.
-El sheriff y la alcaldesa no pueden dar estos espectáculos. -bromeo Regina con voz sensual al oído de David, haciéndolo estremecer. La reina mordió su oreja y después se apartó de él, dejándolo con un gesto de resignación.
-En la noche ajustaremos cuentas. -sentencio David después de calmar sus ánimos y acercándose a Regina, quien con una sonrisa pícara y maliciosa hizo un movimiento de muñeca para desaparecer de ahí junto con Rajah, ambos envueltos en una nube de humo morada. David tenía una sonrisa de oreja a oreja mientras volvía a su patrulla para regresar al pueblo y tranquilizar a todos desde la comisaria.
Ingrid estaba observando el espejo que tenía en su guarida, un gesto de extraña satisfacción adornaba su rostro después de haber visto el escándalo que había causado Rajah en el pueblo. Había sido divertido ver a más de uno gritar asustado, sin contar con que ese animal que había salido de la nada le generaba muchas preguntas. La rubia chasqueo los dedos y las imágenes en el espejo desaparecieron, al mismo tiempo que Zelena entraba en la cueva. La pelirroja alcanzo a ver el espejo antes de que Ingrid lo volviera a la normalidad.
-Te enteraste. -dijo Zelena al entrar al lugar y ver a Ingrid girarse hacia ella. La rubia asintió con un gesto de superioridad y la pelirroja se limitó a sonreír burlonamente, recordándose que no debía confiarse de ella.
-Difícil no darse cuenta de que un tigre ronda el pueblo causando pánico en todos. -musito Ingrid con un gesto irónico, Zelena asintió y se encogió de hombros.
-Ha tenido gracia. Pero no hubo víctimas, mala suerte. -replico Zelena con un gesto de falsa pena, haciendo que Ingrid sonriera levemente.
- ¿De dónde salió? -pregunto Ingrid directamente, Zelena dramatizo un gesto de aburrimiento.
-De Agrabah. Era la mascota de la hija de Regina. -dijo la pelirroja con un gesto serio, Ingrid arqueo las cejas con interés. -Cuando no logramos encontrar a su hija, mi hermana decidió conservarlo. Lo usamos para rastrear a la niña, pero no funciono, obviamente. -mintió Zelena con total indiferencia.
- ¿Usaron todos los hechizos? -cuestiono Ingrid duramente, mirando la reacción de Zelena en busca de algún indicio de mentira.
-Todos los que existen. Regina, Gold, y yo lo intentamos juntos, por separado, y nada funciono. Regina decidió conservarlo para recordar a su hija, y bueno, obviamente se ha escapado del Jolly Roger. -explico Zelena con total inocencia, convenciendo a Ingrid. -El estúpido pirata debe haberlo dejado escapar sin darse cuenta. -gruño la pelirroja con indignación.
-Regina lo ha llevado a la alcaldía, creo que planea intentar saber de dónde salió y eso no me conviene. -musito Ingrid con frialdad, Zelena escuchaba atenta. -Quiero que vayas sin que se dé cuenta y borres la memoria de ese animal, conozco un par de formas con las que Regina podría averiguar cosas que no debe y evitaremos eso. -sentencio Ingrid duramente, Zelena asintió conforme.
-Me encargare, no me costara mucho. -replico Zelena encogiéndose de hombros. La reina de las nieves asintió y con un movimiento de muñeca apareció en su mano una curiosa piedra azul. Zelena arqueo las cejas un poco desconcertada, Ingrid se la tendió para que la tomara y lo hizo.
-Ahí pondrás los recuerdos de ese animal, así sabré que no mientes. Si intentas manipular los recuerdos de alguien antes de ponerlos en esta piedra me daré cuenta, la persona que guarda los recuerdos aquí no puede manipularlos. -dijo Ingrid con seriedad, Zelena asintió.
-No hay problema, no pensaba hacerlo. -mintió Zelena como si nada. - ¿Ya pensaste como retomaremos el plan original? -pregunto la pelirroja con curiosidad disimulada.
-Por supuesto. Solo necesitare dos corazones y un par de ingredientes que ya sé cómo conseguir, será más desgastante pero igual de efectivo. -dijo la reina de las nieves con arrogancia, Zelena sonrió fingidamente. -Yo me encargare de que todo salga bien, mientras tanto podremos ver a todos en el pueblo vivir alegremente sin saber que morirán sin que puedan evitarlo. -sonrió Ingrid maliciosamente.
-Suena todo muy bien. ¿Te has asegurado de la Salvadora no interfiera? Con gusto podría matarla, nunca me agrado. -musito Zelena con descaro, haciendo que Ingrid arqueara una ceja con satisfacción.
-Emma Swan no dará problemas, yo me ocupare de ello. Tu asegúrate que tu hermanita menor siga viviendo su vida como si fuera real, que no sospeche que algo raro pasa. -dijo Ingrid en un tono amenazante, haciendo que Zelena esbozara una sonrisa de maldad.
-Puedes estar segura que así será. -dijo la pelirroja convencida, Ingrid asintió conforme. Zelena se dio media vuelta para marcharse, después de ver a Ingrid cambiar su aspecto para regresar a su heladería.
Robín había alcanzado a Roland antes de que llegara al campamento, parecía que su pequeño hijo tenía debilidad por desobedecerlo y jugar en el bosque sin supervisión de alguien adulto que cuidara que no se hiciera daño. Cuando Robín iba camino al campamento encontró a su hijo jugando con un par de ramas que pretendía era su arco, cuando se aburría tomaba piedras y las lanzaba lejos. El ladrón negó con la cabeza y sin hacer ruido lo tomo en brazos, tomándolo desprevenido y haciéndolo quejarse y reír al mismo tiempo.
- ¿No te dije que esperaras con John? -pregunto Robín con un tono serio y dramatizando un gesto de enojo, mientras acomodaba a Roland sobre su hombro para llevarlo de regreso.
-Quería esperarte, papá. -se defendió el pequeño que luchaba para ser bajado de los hombros de su padre, pero Robín ejercía más presión en su brazo y Roland no tenía salida. -Fui con el tío John y le conté lo que paso, así que volví a buscarte. -murmuro Roland sin más remedio.
-Debería castigarte, jovencito. Lo que hiciste no está bien, pudiste lastimarte. ¿No te he enseñado que no debes ir directo a los animales peligrosos? -gruño Robín cediendo y bajando a su hijo al suelo, quien tenía un gesto de disculpa.
-Lo siento, estaba jugando y no lo vi. -se excusó Roland con la mirada baja. -Pero no me paso nada. Esa señora tan bonita me ayudo. -añadió Roland con un brillo travieso en sus ojos al salir victorioso, Robín frunció el ceño y lo sujeto en brazos para continuar su camino.
-Sí, es muy linda. Pero tú no puedes hacer esas cosas, no quiero tener que amarrarte a un árbol para que estés seguro. -amenazo Robín con un gesto de seriedad fingida, haciendo que Roland lo mirara y dejara de protestar. Robín continuo su camino cargando a Roland hasta llegar al campamento, donde John los recibía cruzado de brazos y un gesto amable.
-Los dejo solos unos cuantos minutos y se topan con un tigre y con la Reina Malvada. ¿Algún otro detalle? -pregunto John con una mirada burlona dirigida especialmente a Robín, quien gruñendo por lo bajo al recordar la soberbia de la alcaldesa rodo los ojos, Roland por fin fue devuelto al suelo y salió corriendo a su tienda para molestar a alguno de los demás miembros del campamento.
-Al menos el tigre lucio amigable. -ironizo Robín después de ver a su hijo llegar junto a uno de los hombres valientes. John lo miro con burla, conteniendo una risa. -Ese pobre animal lucia menos feroz que nuestra querida Reina. -murmuro el arquero con un gesto resignado.
-Entonces es cierto lo que se dice de la alcaldesa. -rio John encogiéndose de hombros, Robín lo miro de mala gana.
-Se dio el lujo de gritarme que no cuidaba bien a Roland. -se quejó el ladrón con un gesto indignado. -Es tan arrogante, tiene ese aire de superioridad y…-Robín comenzaba a hablar de ella con una velocidad impresionante, dejando a John con una sonrisa en los labios ante su enojo.
-Y muy hermosa. -añadió John con un gesto divertido, haciendo que Robín que continuaba hablando y quejándose no se diera cuenta de sus intenciones.
-Sí, muy hermosa. -repitió Robín asintiendo, haciendo que John solo riera más. Robín se dio cuenta de sus palabras y frunció el ceño, conteniendo sus intenciones de golpear a su amigo por burlarse de el.-Y está casada, hermano. -recordó Robín más calmado, señalando a John para borrarle la sonrisa. -Y yo tengo un código de honor. -añadió el arquero con seriedad.
-Yo no dije nada, hermano. -dijo John encogiéndose de hombros y fingiendo inocencia, nunca había visto a Robín hablar con tanto descontrol de alguien, menos de una mujer, sin duda Regina tenía que haberlo impresionado.
-Regina Mills es la alcaldesa, una que está casada con el sheriff del pueblo y no parece infeliz con eso. -dijo Robín convencido, aunque no sabía porque eso le molestaba, no debía ser así, quizá solo el enojo reciente.
-Lo sé, Robín, solo bromeaba. -se excusó John como si nada. -Pero tu hijo no tiene problema con eso, le ha encantado esa mujer. Cuando me conto que lo salvo no paro de hablar de ella, digo, para haberla conocido por dos minutos. -ironizo John con inocencia, dando media vuelta y sonriendo discretamente al dejar solo a Robín con un gesto de confusión.
Hook estaba cómodamente acostado en una hamaca en la cubierta de su barco, su chaqueta le cubría el rostro del sol. El pirata estaba totalmente ajeno a lo que sucedía en el pueblo, sus días eran la misma rutina. La noche anterior había bebido hasta altas horas de la noche y como de costumbre despertaba tarde, después de despedir a su acompañante de la noche anterior el pirata había salido a cubierto y se recostó en su hamaca. Hook estaba dormido, hasta que los ruidos de pasos en el barco le hicieron abrir los ojos con un gesto de molestia.
- ¿Quién está en mi barco? -pregunto Hook con un tono amenazante, aun sin quitarse la chaqueta del rostro. El pirata no recibió respuesta alguna y gruñendo de mala gana tuvo que levantarse de su hamaca. -¡Quien quiera que seas más vale que estés saliendo de mi barco!.-grito Hook al levantarse de su hamaca y ponerse de pie de un salto, apretando los puños y tensando el gesto al ver de quien se trataba.
-Mala elección de palabras, pirata. -ironizo Gold, quien estaba de pie frente a Hook. El Oscuro tenía una sonrisa de superioridad dirigida a Hook, disfrutando de ver la molestia que causaba en el.-El Jolly Roger ahora es mío. Este es mi barco, por lo tanto, el que no debería estar aquí eres tú. -siseo Gold con una mirada arrogante.
-El Jolly Roger nunca será tuyo, cocodrilo. -siseo Hook con dureza, tensando su mandíbula y apretando los puños ante la presencia de Gold.
-Si no pagas tu deuda en unos días será mío. -replico Gold con un gesto de burla, Hook frunció el ceño. -Y esperar unos días es solo un formalismo, no tienes dinero. -añadió Gold paseando su mirada por todo el barco.
-Lo conseguiré, tendrás tu dinero y yo mi barco. Mientras tanto, lárgate. -sentencio Hook con dureza, haciendo que Gold riera burlonamente.
-¿Lo conseguirás durmiendo y bebiendo?.-pregunto Gold señalando la hamaca en el barco, bajo de la que había un par de botellas de ron. Hook respiro profundamente y tuvo que maldecirse por eso.
-No me provoques, cocodrilo, hace mucho que deseo tu sangre en mi garfio. -siseo Hook con una sonrisa maliciosa, Gold sonrió complacido.
-Tu no me provoques, Hook. -rio Gold con desdén. -Podría matarte con solo chasquear los dedos y nadie notaria tu ausencia, no tienes nada, ni nadie que te extrañaría. -siseo Gold con un gesto de pena, Hook torció el gesto.
-Al menos en eso nos parecemos, si tu desaparecieras nadie te extrañaría. Quizá hasta me ganaría la gratitud del pueblo, no eres muy querido aquí. -ironizo Hook riendo descarado, Gold lo observaba con intentos asesinos a punto de descontrolarse.
-Si no quieres que te rompa el cuello sal de mi barco. -siseo Gold haciendo uso de toda su paciencia, aun no sabía cómo había dejado vivir al hombre que tanto odiaba.
-Nunca será tuyo, preferiría quemarlo. -replico Hook con dureza, acortando la distancia entre ellos para intimidarlo. Gold solamente sonrió aún más al verlo enfurecerse.
-Eso es lo mejor, tomare precauciones para evitar ese tipo de accidentes. -musito Gold con burla, Hook rodo los ojos y tenso la mandíbula. -Cuando nuestro contrato se rompa por falta de tu pago voy a usar la madera del Jolly Roger para construir una hermosa mesa de té. -amenazo Gold dando media vuelta y pasando su mano por encima del borde del barco.
-El contrato aún no se vence. -siseo Hook al ver a Gold bajar de su barco con ese maldito gesto de satisfacción estampado en su rostro. El pirata gruño con frustración y comenzó a plantearse seriamente como iba a impedir que eso sucediera.
Regina había llevado a Rajah a la alcaldía, en la parte trasera donde estaba su árbol de manzanas había fijado un perímetro protegido con magia para dejar al animal y que no dañara a nadie, así era seguro y no tendría quejas, al menos no tantas. La alcaldesa estaba mirando al animal caminar y rondar por su árbol desde la ventana de su oficina, sus pensamientos iban y venían sobre lo que tenía que hacer, sobre cómo podría averiguar de dónde venía. Regina tenía múltiples hechizos para conseguir sus respuestas, solo debía hacerlo cuando las cosas se calmarán un poco. La alcaldesa tomo asiento en su escritorio para revisar una montaña de papeles que tenía pendientes, su vida laboral era mucho más sencilla cuando tenía una secretaria, se ahorraba valiosos minutos de su vida. La morena estaba mirando al animal por su ventana, cruzada de brazos y perdida en sus pensamientos cuando el sonido de alguien tocando su puerta la hizo fruncir el ceño y volver a la realidad.
-Buenos días, alcaldesa. -la voz de la Madre Superiora en la puerta de su oficina hizo que Regina torciera el gesto en una mueca de desagrado, agradeciendo estar de espaldas para no darlo a notar. La reina respiro profundo para hacer uso de su paciencia y se giró para mirarla.-No vimos a nadie en la puerta y decidí tocar.-musito Blue desde la puerta, detrás de ella estaba Tinkerbell, su rostro no era de alegría, como si la presencia de Blue la intimidara.
-Por el momento no tengo secretaria, ya encontrare a alguien.-Regina forzó una de sus mejores sonrisas falsas, recordándose que una de las ventajas de tener a alguien de secretaria era que podía negarle la entrada a más de uno, lo había hecho muchas veces para librarse de la polilla mayor.
-Yo insistí en venir para ver si hay algo en lo que pueda ayudarle respecto a ese asunto. ¿De dónde ha salido ese animal tan peculiar?.-pregunto Blue señalando a Rajah que se podía ver desde la oficina a través de la ventana, tenía un gesto duro e incómodo, no era secreto su mutuo rechazo con la reina. Regina arqueo las cejas y tenso el gesto sutilmente, sus ojos se fijaron en la rubia que iba acompañando a Blue y se relajó un poco.
-No es necesario que te preocupes por el animal.-respondió Regina negándose a darle información.-Ya me hice cargo de la situación, como siempre.-añadió Regina con su mejor tono y gesto de arrogancia y superioridad que tanto detestaba el hada de mayor rango.-Y como no hay problema alguno que sea de su interés aquí, puede volver a su aquelarre de hadas y hacer…¿Velas?.-ironizo Regina con su mejor sonrisa de descaro, nunca había simpatizado con las hadas, aunque no podía generalizar, en realidad era Blue la que no terminaba de darle confianza.
-Hola, Regina.-intervino Tinkerbell al ver que Blue se había tensado y casi ofendido ante la arrogancia de la alcaldesa y parecía querer decir algo ofensivo. La rubia hada dejo de esconderse tras Blue y se apartó de ella, saludando a la morena con una sonrisa amigable.
-Tinkerbell, que agradable sorpresa. -respondió Regina con un tono suave y amable, acompañado de una sonrisa sutil que hizo a Tinkerbell contener una risa ante la cara de estupefacción que puso Blue. -Siempre es un placer verte a ti. -añadió Regina para provocar aún más al hada mayor.
-Solo veníamos a ofrecerte la ayuda de las hadas, por cortesía. -musito Tinkerbell con una mirada cómplice a la reina, quien nunca aprobó el trato de Blue hacia Tinkerbell. -Pero supongo que como tienes todo bajo control no hace falta. -añadió la rubia encogiéndose de hombros y retrocediendo un par de pasos para estar a la altura de Blue.
-Agradezco la intención, pero no será necesario. -musito Regina con una sonrisa maliciosa y los ojos clavados en Blue, como si disfrutara el irritarla. Tinkerbell asintió en silencio y oculto una sonrisa al conocer lo que Regina disfrutaba rechazando a su superiora, mientras que Blue hizo uso de su paciencia y forzó una sonrisa amable.
-Entiendo. -asintió Blue con el rostro tenso al forzar un gesto cordial.-Nos vamos, Tinkerbell.-la llamo Blue dando media vuelta para marcharse, la rubia asintió y se dispuso a seguirla. Regina las observo caminar hacia la puerta y arqueo una ceja.
-Tinkerbell.-la voz de Regina hizo que ambas hadas se detuvieran y se giraran a mirarla.-¿Podrías quedarte, Tink?.-pregunto la alcaldesa con un gesto inocente, haciendo que la rubia la mirara tratando de comprender sus intenciones.-Quizá tú puedas ser de ayuda.-añadió la alcaldesa con seriedad.
-Como dije, mi reina.-siseo Blue, arrastrando las últimas palabras.-Si necesita ayuda estoy a sus órdenes, puedo serle más útil que una de mis aprendices.-dijo Blue con seriedad, Regina la miro sin expresión alguna.
-Quizá no se ha dado cuenta de que Tink puede ser más que una aprendiz, Madre Superiora. Para ser un hada es bastante capaz. -dijo Regina sin mayor emoción que una sonrisa burlona, Tinkerbell arqueo las cejas y Blue torció el gesto apenas visiblemente.
-Nos vemos en el convento, Verde. -musito Blue dando media vuelta y mirado a Tinkerbell con seriedad, antes de desaparecer de la oficina con un gesto de pocos amigos. Regina sonrió ampliamente con satisfacción al verla irse, mientras que Tinkerbell respiro tranquila.
- ¿Era necesario hacerla enfadar? -pregunto Tinkerbell relajándose por completo y rodando los ojos, llevaba buena relación con la alcaldesa. Regina sonrió inocente y se encogió de hombros, el hada se acercó a ella. -Tu realmente disfrutas haciéndola enfadar. -dijo el hada mirando a Regina con resignación.
- ¿Qué puedo decir? Esa mosca azul nunca me ha dado confianza. -se defendió Regina como si nada, mirando a Tinkerbell. -Ni siquiera sé cómo es que soportas seguirla. -ironizo la morena encogiéndose de hombros. Era verdad, y el hecho de que había formado parte del bando de Blanca Nieves no tenía nada que ver con su desconfianza hacia ella.
-Al menos a mí no me llamas polilla o mosca.-rio Tinkerbell dejándose caer en la silla frente al escritorio, Regina rio levemente y también tomo asiento.-¿En qué puedo ayudarte?.-pregunto la rubia con curiosidad.
-Tu no ayudaste a Blanca Nieves en mi contra, Tink. -replico Regina para defender su punto, el hada sonrió encogiéndose de hombros. -No hay nada que hacer, solo quería molestarla un poco más. -dijo Regina descaradamente, haciendo que Tinkerbell rodara los ojos.
-Nunca vas a cambiar. -suspiro el hada y sonrió animadamente al ver que tenía un tiempo lejos del convento. - ¿Cómo esta Henry? Hace un par de semanas que no lo he visto. -comento Tinkerbell para empezar a charlar un buen rato con Regina antes de volver a su rutina diaria con las hadas del pueblo. Regina rio y ambas empezaron a charlar despreocupadas.
Jazmín había estado pensando en que haría mientras llegaba la hora de ir a ver a Regina a su oficina, tenía poco más de una hora aún. La princesa pensó en ir a la biblioteca, pero la última vez que estuvo ahí no encontró ningún libro que le sirviera, pensó en pasar por la tienda de Gold, pero tampoco se sentía segura de ir ahí, por lo menos no todavía. Jazmín estuvo a punto de ir a Grannys para pasar el rato cuando recordó que durante el Jolly Roger le habían mencionado que en Storybrooke también había caballos. La joven saco de su bolsillo un papel doblado, rogando que Zelena le hubiera puesto las indicaciones sobre cómo llegar al establo y sonrió cuando lo vio. La princesa agradeció el llevar puesto unos jeans y botas por si conseguía montar un rato. Jazmín recordó ocultar su collar bajo su blusa y así lo hizo, para después entrar al establo y sonreír ampliamente al ver a los caballos que había. La joven se acercó a uno de los últimos, el que más llamo su atención, un caballo negro y grande que la miraba desde su corral, Jazmín se acercó y cuidadosamente lo acaricio, hasta ver que el animal cedía poco a poco.
-Deberías tener cuidado, no siempre es tan amigable. -la voz cálida de David hizo que Jazmín soltara al animal y casi gritara del susto, para risa del príncipe. El rubio observo a la joven de cabellos castaños largos y ondulados girarse hacia él, dirigiéndole una mirada que delataba sorpresa, alivio y un poco de enojo por el susto causado.
-No deberías hacer eso, casi me provocas un infarto. -se quejó Jazmín con un gesto bromista, sonriendo ampliamente al ver que David se acercaba a ella con un gesto cálido y acariciaba a uno de los caballos. La joven lo observo detenidamente, lucia más relajado con ese tipo de ropa, se veía más feliz, y al saber el motivo de su sonrisa tan contagiosa se sintió culpable al pensar que pronto eso cambiaria, aunque también era posible que al romper el hechizo el siguiera igual de feliz y Regina no rompiera su corazón.
-Lo lamento, no pretendía asustarte. -dijo David sonriéndole algo avergonzado y encogiéndose de hombros, la joven sonrió ampliamente para restarle importancia, un gesto que hizo a David congelar su sonrisa y mirarla fijamente. El príncipe la recorrió con la mirada sin poder evitarlo, su cabello ondulado y largo caía por su espalda, era alta para su edad y las botas la hacían lucir aún más alta, su piel era pálida, pero lo que lo hizo sentirse extraño fueron sus ojos. David miro los ojos de esa joven y sintió algo raro, esos ojos se le hacían familiares y esa sonrisa, esa combinación lo hicieron casi temblar. El príncipe juraba haber visto esos ojos antes, pero el rostro de la joven le era totalmente extraño.
- ¿Pasa algo? -pregunto Jazmín al notar que David parecía perdido en sus pensamientos. - ¿No debería estar aquí sin pedir permiso a alguien? -pregunto la joven comenzando a inquietarse, pero David se apresuró a negar con la cabeza.
-No, no te preocupes. -dijo David negando con la cabeza. -Puedes quedarte el tiempo que quieras. Yo soy el sheriff, así que puedes venir cuando quieras. -dijo el rubio despejando su mente de todo y sonriendo levemente. -Así que te gustan los caballos. -dijo David señalándola, Jazmín asintió y se acercó para volver a acariciar al caballo dentro de su corral.
-Sí, cuando paseas a caballo es como si fueras totalmente libre de todo, como si volaras. -murmuro Jazmín mirando al caballo que parecía cómodo con que lo acariciaran suavemente.
-Es una sensación muy agradable, era una de mis cosas favoritas del Bosque Encantado. -dijo David sonriendo, acercándose a su caballo favorito color blanco y acariciándolo. -Aunque en Storybrooke no es muy común ver a las personas montando caballo. -bromeo el rubio con una mueca.
-Al menos tienes este lugar para mirarlos. -dijo Jazmín riendo, David asintió. - ¿Son tuyos? -pregunto la princesa señalando a los caballos en sus respectivos corrales, el rubio los recorrió con la mirada antes de contestar.
-Solo algunos, el que tienes al lado es de mi esposa. -dijo David señalando al caballo color negro para después cruzarse de brazos. La joven arqueo las cejas y asintió. - ¿Cómo te llamas? No me has dicho tu nombre. -dijo David mirándola confuso, la joven tuvo que forzar una sonrisa.
-Mi nombre es Rose.-dijo la joven dedicándole una sonrisa cálida, haciendo que David tuviera que ignorar la sensación de calidez que lo invadió cuando se acercó a ella y le tendió la mano, en cuanto ella la estrecho se sintió extraño.-¿Tu eres el príncipe, no?.-pregunto Jazmín fingiendo confusión.
-Solo David. -rio el rubio con diversión, contagiando a la joven. -Si necesitas cualquier cosa puedes llamar al sheriff. -dijo el príncipe pretendiendo seriedad, Jazmín asintió con una sonrisa bromista.
-Lo tendré en cuenta, sheriff. -dijo la joven con fingida seriedad.
-Tu nombre es muy lindo, me gusta. -confeso David sin saber muy bien porque lo hacía, haciendo que Jazmín se sorprendiera un poco al notarlo casi pensativo. - ¿Quieres montar un rato? Yo puedo ayudarte con eso. -dijo David como si nada, señalando las sillas de montar a un lado.
-Me encantaría, pero tú debes tener cosas que hacer. Creo sería mejor en otro momento. -se excusó Jazmín, aunque la idea de montar un rato le parecencia casi un sueño. - ¿Cuándo fue la última vez que paseaste a caballo? -pregunto Jazmín con algo de curiosidad por sus recuerdos.
-No lo recuerdo, ha pasado mucho tiempo. -dijo David notando que realmente no recordaba, Jazmín asintió en silencio al pensar en que ella sí que recordaba esa última vez, la había presenciado de cerca. -En otra ocasión será, debo advertirte que nunca pierdo. ¿Te gustara perder en un par de carreras contra mí? -pregunto David con una sonrisa orgullosa.
- ¿Siempre ganas? -pregunto la princesa con una sonrisa divertida, David asintió con orgullo. - ¿A la Reina también? Es tu esposa, ¿no? -pregunto astutamente la joven, haciendo reír a David.
-Sí, ella es mi esposa. -dijo David casi con orgullo, Jazmín noto eso. -A ella la dejo ganar, pero es un secreto. -musito el príncipe guiñándole un ojo en un gesto amigable.
-No diré nada. -prometió la joven con seriedad, David asintió. -Debo irme, adiós David. -musito la princesa con una sonrisa amable, el príncipe asintió y no disimulo su sonrisa ante la comodidad y extraña familiaridad que le provocaba esa joven.
-Adiós, Rose. -murmuro David al verla sonreír y girarse para marcharse, el príncipe la observo desaparecer y se sintió raro. El rubio decidió ignorar esa sensación y tomo una silla de montar, aún tenía un poco de tiempo antes de que tuviera que volver a la comisaria.
August estaba sentado en una de las mesas de Grannys, concentrado en observar con máximo detenimiento los detalles de cada página del libro de Henry. El escritor estaba concentrado en la lectura, parecía inmerso en los detalles de cada imagen, pasaba sus dedos por los dibujos como si en cualquier momento los fuera a ver moverse o si el dibujo fuera a cambiar. August tomo un sorbo de su café, mismo que dejo al lado de su libro sobre la mesa y cambio la página del libro. Estaba convencido que esas hojas eran nuevas, la noche anterior no estaban ahí.
- ¿Cómo puede ser posible? -se preguntó August al ver que las ultimas hojas eran las nuevas, como si alguien las hubiera añadido. El escritor trato de buscar una explicación lógica, pero nadie más tenía acceso al libro y nadie pudo tomarlo el tiempo suficiente para añadirle hojas, mucho menos cuando él no lo perdía de vista. August paso la mano sobre la hoja y se fijó en el detalle de una mujer rubia dentro de lo que parecía un cuarto en un hospital. Esa mujer rubia tenía su rostro oculto, era solo un dibujo como los otros, pero al mismo tiempo tenía algo diferente, como las otras páginas recién añadidas.
- ¿Interrumpo? -pregunto Bella al tomar asiento al lado de August, quien no se había percatado de su llegada y no tardo en cerrar el libro y sonreír a la castaña, robándole un corto beso para que no mirara las páginas del libro y comenzara a hacer preguntas, todavía no quería contarle, no hasta comprobar sus sospechas.
-Creí que estarías en la biblioteca. -dijo August alejando el libro sutilmente y tomando su taza de café. La castaña no pareció notarlo y dejo la bolsa de papel que contenía su comida sobre la mesa un momento.
-Solo vine por algo de comer, tengo que volver. -respondió Bella encogiéndose de hombros y robándole un corto beso. August sonrió cálidamente y la estrecho contra él un poco más. - ¿Qué estabas haciendo? -pregunto la castaña al ver que junto al libro de cuentos había un par de hojas escritas con la letra de August.
-Solo algunas ideas que no quiero olvidar. -dijo August desviando la mirada de Bella, quien arqueo las cejas ante la curiosidad y tuvo que esforzarse para no tomarlas y leer que decían. -Cuanto tenga algo decente escrito serás la primera en leerlo. -prometió August conociendo los pensamientos de Bella, quien sonrió conforme. Ambos se giraron para ver a Henry entrar al local cuando la puerta se abrió y la campana sonó, el chico se acercó a la mesa donde estaban ellos.
-Hola, Henry. -lo saludo Bella cálidamente, indicándole que tomara asiento junto a ellos. El chico saludo a ambos y dejo la mochila en el suelo para tomar asiento en la silla junto a August. Henry noto las hojas guardadas bajo el libro de cuentos y supuso que algo estaba haciendo August, pero no menciono nada por el momento.
- ¿Lo de siempre, Henry? -pregunto Ruby con una sonrisa al acercarse a la mesa donde estaban ellos, el chico asintió con un gesto cómplice y la morena se fue por su pedido. Bella miro el reloj en la pared del local y frunció el ceño.
-Yo tendré que dejarlos, debo volver a la biblioteca. Nos vemos después. -dijo Bella rápidamente despidiéndose de August y Henry, quienes callados la observaron salir de Grannys. En cuanto la puerta se cerró Henry tomo el libro y lo abrió para ver qué era lo que August había estado haciendo.
-¿Qué descubriste?.-pregunto Henry al ver los garabatos en las hojas de apuntes del escritor. El chico se enfocó en la página del libro y torció el gesto confundido. - ¿Le añadiste cuentos? Esto no lo había visto. ¿Quién es ella? -pregunto el chico señalando a la mujer rubia del dibujo.
-No tengo idea, cuando desperté el libro había cambiado. -dijo August con un gesto incrédulo, Henry lo miro sorprendido. -No sé quién pueda ser ella, ni siquiera estoy seguro de que exista. -dijo el escritor. Henry miro con detenimiento el dibujo y sintió una rara sensación de familiaridad, como si dentro del supiera con seguridad que esa mujer si existía.
- ¿Es el hospital del pueblo? -pregunto Henry después de un par de minutos de silencio, August arqueo una ceja y acercó el libro hacia el para mirar mejor. -No creo que haya otro lugar así en el pueblo, debe ser el hospital. -comento Henry con un gesto inocente.
-Podría ser. -dijo August con un gesto pensativo, ya sabía que haría en la tarde. El chico iba a preguntar que pensaba, pero Ruby se acercó a ellos con sus pedidos y los dejo en la mesa, salvando a August de responder los cuestionamientos del chico. August oculto una sonrisa divertida y bebió de su café, bajo la mirada de Henry, quien ya se imaginaba que August haría algo.
- Flashback
En una cabaña escondida en el reino de Camelot las cosas estaban casi como si un torbellino hubiera arrasado con todo, los libros estaban revueltos y tirados en el suelo. Las grandes estanterías casi vacías y las mesas llenas de libros que fueron tirados sin cuidado alguno, las puertas estaban cerradas y dentro del lugar una mujer era la causante del desastre. Una mujer de cabellos negros largos y ondulados, de ojos verdes y piel blanca, era delgada pero gracias a la magia que poseía hacia volar las estanterías y libros que no le servían en un ataque de rabia.
- ¡Por un demonio! -gritaba la mujer enfurecida al vaciar la ultima estantería y no encontrar lo que buscaba. Esa mujer llevaba ropa negra, contrastando con el blanco de su piel. -Quien quiera que se atrevió a robar mi libro no escapara de Morgana Le Fay. -siseo la mujer llena de furia. Esa cabaña escondida en el bosque más oscuro de Camelot estaba protegida por magia, incluso su propia cabaña estaba resguardada bajo un par de hechizos y su libro no cualquiera hubiera podido tomarlo, lo había escondido y protegido bajo encantamientos peligrosos, los que causarían la muerte de cualquier intruso. Morgana era conocida por su poder, por su maldad y su fama era más que cierta, la hechicera mas poderosa del reino de Camelot. Por lo tanto, nadie se atrevía siquiera a pronunciar su nombre por miedo, por este motivo Morgana sabía que nadie se atrevería a robarle, nadie que no tuviera magia y una ambición más que grande. ¿Sospechaba de alguien? Claro que sí y no se quedaría de brazos cruzados, aunque tuvieran que pasar años para desquitarse.
-Fin flashback
Jazmín estaba frente a la puerta de la oficina de su madre, la misma que no tenía la mas mínima idea de que tenía una hija. La princesa no pudo evitar que los nervios la invadieran, no sabía cómo reaccionaría Regina ante una desconocida. ¿Sospecharía algo? ¿Desconfiaría de ella? Tanta cosa había escuchado sobre la Reina Malvada que no podía evitar tener ciertos temores, nervios y hasta dudas. Aunque también sonreía sutilmente ante la ironía, Regina la había tenido que encontrarla y rescatarla de un hechizo y ahora le tocaba a ella ser quien liberara a su madre de un hechizo. La princesa tomo aire antes de decidirse a continuar y tocar la puerta, dándose cuenta que estaba abierta y al tocar se abrió sin esfuerzo. Jazmín contuvo la respiración al ver a Regina en su escritorio, impecable en su traje de alcaldesa, con el semblante serio y tuvo que admitir que intimidaba su apariencia perfecta y estricta. La joven princesa trago saliva antes de poder articular palabra alguna, si desde su escritorio se miraba imponente, no quería imaginar que sentiría cuando la tuviera frente a ella y no pudiera abrazarla o decirle la verdad.
Regina estaba sentada en su escritorio, con la mirada fija en sus documentos, concentrada en su trabajo. La alcaldesa termino de firmar uno de ellos cuando sintió la mirada de alguien sobre ella y alzo la mirada, preparada para lanzar una de sus clásicas y famosas miradas glaciales para intimidar a quien se atrevía a interrumpirla. Regina miro fijamente a la persona en la puerta, pero nunca se esperó que fuera alguien que no conocía, menos esa peculiar joven que parecía nerviosa ante su sola estancia ahí. La alcaldesa la miro detenidamente, no había nada familiar en ella, pero aun así sintió algo raro al sentir su mirada, la recorrió por completo como solía hacer con todos, noto sus piernas largas y estilizadas con sus janes y botas cafés, noto su piel blanca cubierta con una blusa blanca, noto también sus cabellos castaños y ondulados, su rostro era agradable, pero lo que llamo su atención fueron sus ojos, esos ojos profundos le causaron una sensación extraña.
-Lo lamento, solo toque la puerta y se abrió. No había nadie a quien preguntar. -dijo Jazmín al ver que Regina aun no parecía dispuesta a decir algo, ni siquiera supo cómo pudo hacerlo ella, pero sus ojos estaban fijos en Regina. La reina también la observaba casi sin poder dejar de hacerlo, tratando de recordar si la había visto antes, pero ningún recuerdo pudo darle una señal.
-No te preocupes, está bien. -dijo Regina sin darse cuenta, levantándose del escritorio, al instante se dio cuenta que había suavizado su tono y su gesto más relajado, no como se mostraba con otras personas, no sabía por qué se había suavizado con esa niña. -Mi secretaria renuncio, así que no hay problema. -dijo Regina al acercarse a ella. ¿Había dado una explicación? Regina no sabía por qué, pero lo hizo y al parecer también sonrió, porque el gesto en el rosto de la joven se relajó.
- ¿Está ocupada? Puedo marcharme si desea, yo solo vine porque…-las palabras salían de la boca de Jazmín sin mucha coherencia, o al menos no con la seguridad que siempre tenía, algo dentro de ella le pedía abrazar a Regina y aferrarse a ella, pero sabía que no podía hacerlo, aun no.
-Ruby te mando. ¿Cierto? -pregunto Regina mirándola con un gesto más suave, una sonrisa discreta asomaba sus labios de forma casual, no podía mostrarse con esa niña como la Regina de mirada de hielo que usualmente era con todos. -Soy Regina Mills, como ya debes saber. -dijo la morena tendiéndole la mano para saludarla.
-Mi nombre es Rose. -dijo la joven con una sonrisa inocente, la reina sonrió ampliamente cuando escucho ese nombre y estrecho su mano. La princesa se contagió de su sonrisa y tomo su mano, al hacerlo Regina sintió un escalofrió recorrerla por completo, como si una descarga eléctrica la sacudiera, un par de segundos que se hicieron eternos para ambas al tocarse. Regina se tomó un par de segundos de silencio antes de soltar la mano de la joven.
-Es un lindo nombre, recuerdo que cuando era niña me gustaba. -musito Regina con una sonrisa cálida, su actitud no era propia de ella hacia una extraña, pero no lo contralaba realmente, era como si esa niña le inspirara ternura, lo cual era ilógico por que no la conocía. Jazmín sonrió para sí misma al escuchar aquello, lo sabía, pero eso lo guardo para sus pensamientos.
-Es usted más hermosa en persona de lo que se dice. -dijo Jazmín para tratar de recuperar un poco su temple, esbozando una sonrisa inocente, tratando de dejar atrás el nervio inicial. Regina arqueo las cejas y no evito reír levemente.
-Se dicen muchas cosas sobre mí, no puedo decir que todas son ciertas. ¿No tienes miedo de estar cerca de la Reina Malvada? -pregunto Regina con descaro, pero la sonrisa burlona de la joven le hizo reír al ver que no era así. -Bien, tienes magia. Muéstrame, algo fácil. -pidió Regina con una mirada seria, Jazmín estuvo a punto de preguntar cómo, pero la morena hizo un movimiento de muñeca y lanzo al aire un par de objetos, la princesa reacciono rápido y los envolvió con un par de bolas de fuego que se consumieron en el aire. Regina arqueo las cejas un poco impresionada y luego miro a la joven.
-Solía hacer eso en el bosque, ponía objetos en distintos lugares y trataba de derribarlos. -se excusó Jazmín mintiendo sin titubear, Regina lo medito en silencio y asintió. La princesa sonrió para sí misma al recordar que esa misma táctica usaba Maléfica cuando la entrenaba de pequeña, supuso que Maléfica también la uso para enseñarle a Regina algunos trucos cuando se conocieron.
-Tienes potencial. -murmuro Regina rodeándola con su usual mirada calculadora, casi intimidando a Jazmín. - ¿Cómo fue que acabaste en el hospital? -pregunto la morena sin rodeos, la joven torció el gesto y agradeció que Regina estuviera a su espalda para no verla.
-A veces no controlo la intensidad de la fuerza en mis hechizos. -mintió Jazmín casi avergonzada, pero creíble. -Mi madre tenía magia, la herede de ella, pero no pudo enseñarme a controlarla. -dijo Jazmín con tristeza, mirando a los ojos de la reina al girarse hacia ella, logrando que Regina se conmoviera y no indagara más por el momento.
-Yo te ayudare con eso. -sentencio Regina sin perder su severidad, Jazmín agradeció asintiendo en silencio. Regina paso junto a ella y se apoyó en su escritorio, mirándola con un gesto serio. -Nadie debe saber que tienes magia, se pondrían nerviosos y cuando eso sucede pasan cosas malas. -dijo Regina con algo de ironía.
-Es mejor así, no me gusta que me vean como si fuera una amenaza. -se quejó Jazmín con un gesto de molestia, haciendo que Regina se mordiera el labio para no reír. - ¿Debo estudiar algún libro o algo así? -pregunto la princesa con cierta duda, no quería ser tan directa, pero si su madre le proporcionaba un libro de hechizos algo podía sacar de ahí.
-Sí, supongo que es mejor empezar por lo sencillo. -dijo Regina suspirando al pensar en ello, nunca había dado clases de magia y la idea no era su preferida. -También usaras tus poderes bajo mi supervisión, si causas un incendio quiero poder apagarlo. -dijo Regina con una sonrisa de superioridad, Jazmín asintió. La reina alzo su mano y chasqueo los dedos, en un par de segundos todas las ventanas estaban cubiertas por las cortinas y la puerta cerrada con llave. - ¿Te incomoda empezar ahora? -pregunto Regina disfrutando un poco el ver a la joven fuera de su comodidad.
-No, para nada. Es solo que nunca creí que tendría a la Reina Malvada tan cerca, menos que me daría clases de magia. -mintió Jazmín de forma tan impecable que Regina tuvo que tensar el gesto para no dejar caer su mandíbula, en el rostro de la joven se formó una sonrisa inocente.
- ¿Te doy miedo? -pregunto Regina con cierto tono burlón al acercarse a la joven con la mirada clavada en sus ojos, Jazmín negó con la cabeza sin dudar un segundo. -Bien. -asintió la reina con arrogancia, tomo las manos de la joven y su gesto cambio al notar una pulsera dorada que tenía en su muñeca. Jazmín noto su gesto y arqueo una ceja. -Es una pulsera bastante peculiar. ¿De dónde la sacaste? -pregunto Regina sutilmente, deslizando sus dedos por el borde de la pulsera de oro.
-Fue un regalo de hace mucho tiempo, en realidad ya no recuerdo bien. -mintió Jazmín, Regina asintió, se le hacía familiar esa prenda de oro. La reina soltó las manos de la joven y se concentró en como empezaría a enseñarle.
Zelena iba camino a la alcaldía, preguntándose cómo demonios es que había llegado a ese punto, recordándose que tenía que hacerlo. La pelirroja estaba a solo un empujón de dar la vuelta y regresar a su casa, pero posiblemente sería peor. Zelena respiro profundo y cerró los ojos solo un momento para mentalizarse y hacer una de las mejores de su vida para no levantar sospechas en su hermana. La pelirroja abrió los ojos y se dispuso a seguir su camino, un poco más relajada cuando doblo en la esquina se topó de frente y casi choca con alguien, a quien reconoció al instante.
-Este día se pone cada vez mejor. -gruño Zelena al ver a Hook frente a ella. El pirata había estado tan perdido en sus pensamientos, con la mirada clavada en el suelo tratando de no arrepentirse de su decisión que no se fijó cuando doblo en la esquina. -Deberías ver por donde caminas, pirata. -se quejó Zelena con un humor de pocos amigos.
-Tu tampoco mirabas, pelirroja. -se defendió Hook con su habitual despreocupación. -Yo te conozco, tu eres la que se entrometió en mi charla con la alcaldesa. -señalo Hook al mirarla con detenimiento y arquear las cejas mientras reía.
-Una lamentable casualidad. -replico Zelena con superioridad. -Que por desgracia se vuelve a repetir. -musito a pelirroja mirando a pirata de arriba abajo, haciéndolo torcer el gesto ante su desdén.
-Para ser tan guapa eres muy amargada, pelirroja. -dijo Hook con un gesto de desagrado al cruzarse de brazos y dramatizar un gesto de tristeza, haciendo que Zelena tuviera que aguantar las ganas de incinerarlo.
-Para ser un pirata sin barco y con una sola mano eres muy arrogante. -replico Zelena con una sonrisa descarada, haciendo que Hook arqueara las cejas un poco fastidiado.
-Corrección, el Jolly Roger aun es mío y así seguirá siendo. -enfatizo Hook con firmeza, Zelena rodo los ojos. -Estoy trabajando en su rescate, antes de chocar contigo. -dijo el pirata con burla, la pelirroja arqueo las cejas.
- ¿Trabajas? ¿En un bar? -pregunto Zelena con filoso sarcasmo, haciendo que Hook contara hasta diez mentalmente.
-En la comisaria, esa es la intención. -dijo Hook con una sonrisa burlona, Zelena arqueo las cejas y tuvo que aguantar la risa ante la ironía de la situación. -Supongo que tú vas a la alcaldía. ¿Secretaria? Suerte con eso, yo no te daría el puesto, para eso debes tratar con personas. -ironizo Hook al señalar el camino hacia la alcaldía, a esas alturas ya todos sabían que Regina necesitaba una secretaria.
-Los chismes corren rápido. -gruño Zelena al recordar que en Storybrooke las cosas se regaban con rapidez. -No duraras mucho en la comisaria, para eso se debe trabajar. -dijo la pelirroja con sarcasmo, haciendo reír a Hook.
-Para no conocerme me detestas bastante, una pena. Estoy seguro que, con una cena y un trago, acabarías muriendo de amor por mí. -bromeo Hook con orgullo y arrogancia, haciendo que Zelena lo asesinara con la mirada.
-Tu reputación dice mucho de ti y sobre salir contigo…Preferiría sacarme los ojos. -respondió Zelena con desdén, la sola idea le provocaba enojo.
-Compartimos el sentimiento, entonces. -rio el pirata con descaro, haciéndola enojar. -Suerte con la Reina, pelirroja. -rio Hook con una mueca de fingida pena antes de seguir de largo junto a ella y desaparecer de su vista, gozando el haberla hecho enfadar. Zelena comenzaba a preguntarse cómo era posible que fuera tan arrogante e irritante, la sacaba de sus casillas.
David entro a Grannys por su habitual café, la joven que había conocido en los establos le había causado una buena impresión. El sheriff entro a la cafetería y se dirigió a ordenar algo, topándose con Robín cerca de la barra. David le dedico un gesto amable en forma de saludo para no ser descortés.
-Sheriff Nolan. -saludo Robín al rubio cuando se sentó a su lado para pedir su orden para llevar, David le dio una mirada amable y asintió para corresponder su saludo. Robín había escuchado del famoso príncipe, escucho sobre como robo a la Reina cuando dejo de ser malvada, también se enteró de que había rechazado casarse con la princesa Blanca Nieves y había huido el día de la boda. - ¿Cómo va la comisaria? -pregunto Robín después de corto, pero incomodo silencio, no eran amigos, pero debido al trabajo del rubio y a que Robín se encargaba del campamento a veces coincidían y tenían un trato cordial.
-Locksley. -sonrió David al saludar a Robín con un ligero apretón de manos cuando se giró hacia el para poder mirarlo de frente. -Todo tranquilo en el trabajo. ¿Qué tal el campamento? -pregunto el rubio después de ordenar su pedido.
-Todo en orden. -asintió Robín con un gesto amable y tranquilo, igual que David. Ambos estaban esperando sus respectivos pedidos en la barra, mirándose de vez en cuando y tratando de encontrar un tema en común.
-Cualquier cosa que suceda o necesites solo llama a la comisaria. -comento David con su mejor sonrisa encantadora, haciendo que Robín agradeciera su amabilidad.
-Es bueno saberlo, igualmente, si necesitas apoyo en algo cuentas con los hombres valientes. -dijo Robín riendo levemente, haciendo que David también riera por lo bajo, dejando de lado la incomodidad inicial. Ambos hombres comenzaron a intercambiar opiniones de forma natural, riendo y charlando hasta que los pedidos de ambos estuvieron listos y ambos se levantaron para marcharse. Robín se marchó y David estuvo por hacer lo mismo cuando se topó de frente con Blanca, quien sonrió apenas lo vio.
- ¡David! -murmuro Blanca sorprendida al casi chocar contra él. El rubio trago saliva discretamente y se forzó a sonreír un poco incómodo ante la cercanía con la maestra, quien parecía bastante cómoda con el poco espacio entre ellos.
-Blanca, que sorpresa. -musito David después de alejarse a una distancia prudente, sonriéndole amablemente para no ser tan descortés. - ¿Comerás con alguien aquí? -pregunto David al ver que no tendría más que hablarle un poco antes de ver oportunidad de marcharse sin que pareciera que huía.
-No, comida para llevar. -dijo Blanca encogiéndose de hombros con despreocupación y señalando la barra donde pretendía ir a ordenar, David asintió en silencio.
-Entiendo. No quiero retrasarte, nos vemos. -dijo el príncipe en su mejor tono y sonrisa cordiales al dar un paso hacia la puerta, pero Blanca lo detuvo al hablar y David se giró para no ser descortés.
-Para nada. -musito Blanca con una sonrisa inocente, mirando fijamente los ojos del rubio. -Solo voy al convento con las hadas. -dijo Blanca encogiéndose de hombros, David arqueo las cejas. -Cada tarde voy y le ayudo a la Madre Superiora con los bebés que tienen, es muy agradable. -dijo Blanca.
-Suena muy bien. -asintió David ante la idea, Blanca asintió. -Pocas personas se toman esa molestia, es muy gratificante ayudar a los demás. -dijo el príncipe sonriendo al pensar en ello.
-Si te interesa ir a ayudarnos, siempre estamos ahí. -dijo Blanca mirándolo fijamente, con las intenciones claras y haciendo que David tuviera que reír para no mostrarse tan incómodo.
-No lo sé, tal vez un día. -respondió rápidamente David encogiéndose de hombros, consciente de que más de una mirada estaba puesta en ellos. -Yo debo regresar al trabajo, un gusto verte. -se apresuró a decir el príncipe y prácticamente salió huyendo de Grannys. Blanca sonrió para sí misma y se encamino a la barra para ordenar algo de comer para llevar.
Regina y Jazmín seguían encerradas en la oficina de la alcaldesa. La reina había hecho a la joven practicar un par de hechizos sencillos, observando como Jazmín fingía luchar para conseguir hacerlo bien o incluso fallar en un par de ocasiones. Regina sentía confianza en ella, no se la había pasado nada mal junto a esa niña y le agradaba eso. Jazmín se divertía en compañía de su madre, tenía que cuidarse de no delatarse, pero las risas que compartía con Regina le eran suficientes para darse cuenta de lo mucho que había necesitado a su madre en el pasado, de lo mucho que la quería con ella como hasta hace unos días.
-Debo decir que aprendes rápido, eres buena. -musito Regina después de ver a la joven esforzarse para hacer que un par de objetos regresaran a su forma original, intentos que Jazmín fingió titubear al hacerlo. - ¿Cuántos años tienes? -pregunto Regina curiosa.
-Tengo 16 años, aunque a veces parecen más. -respondió la joven encogiéndose de hombros, Regina asintió.
-Se cómo se siente eso. -dijo Regina sonriendo con nostalgia, Jazmín la miro con una sonrisa discreta. - ¿De dónde eres? He conocido muchos lugares, quizá ya he estado ahí. -dijo Regina tomando asiento en una de las sillas de la mesa, la joven hizo lo mismo al sentarse frente a ella.
-Usted es la reina, yo igual estuve en varios lugares y en todos se mencionaban cosas sobre la Reina del Bosque Encantado. -dijo Jazmín mordiéndose el labio por desviar la pregunta de forma tan descarada.
-De la Reina Malvada querrás decir. -corrigió Regina con un gesto tenso, la joven no contesto. -No serian cosas buenas las que escuchaste. -añadió la alcaldesa con un gesto algo culpable, la joven negó con la cabeza.
-No todo era malo. -replico Jazmín encogiéndose de hombros, dedicándole una cálida sonrisa a la morena. -Yo no me dejo llevar por esas historias, a veces no todo es como parece. Me gusta conocer primero. -dijo la joven con un gesto sincero, haciendo que Regina se sintiera un poco mejor. -Y si soy honesta, creo que los villanos tienen historias mucho más interesantes que algunas heroínas. -murmuro Jazmín con una sonrisa traviesa, haciendo que Regina sonriera divertida.
-Esa es una buena forma de pensar. -admitió Regina riendo por lo bajo, contagiando a Jazmín de sus risas. -Eres lista. -añadió la morena con una sonrisa aun en el rostro, haciendo que la joven agradeciera con la mirada.
-Dicen que lo herede de mi madre. -replico la princesa con una sonrisa en los labios, mirando fijamente a la reina. La princesa extendió su mano y empezó a conjurar una pequeña bola de fuego como estuvieron practicando, haciendo que Regina la observara callada, pensando en lo dicho por la joven, estaba lista para preguntar cuando fue interrumpida por la puerta que se abrió, dando paso a Henry. Jazmín y Regina se giraron para mirar al chico que estaba en la puerta, un poco sorprendido de encontrar a su madre acompañada y por alguien que podía hacer magia.
-Mamá. -murmuro Henry al salir del trance inicial, Regina y Jazmín ya estaban de pie. - ¿Tu? ¿Qué hace ella aquí? -pregunto duramente el chico al ver a Jazmín, quien rodo los ojos con molestia ante la dureza del chico. Regina arqueo las cejas y dejo de ver a su hijo para girarse a ver a la princesa, quien suspiro con resignación.
- ¿Se conocen? -pregunto Regina alternando su mirada entre Henry y Jazmín, quienes se miraban como si no toleraran la presencia del otro. La reina obtuvo la respuesta sin que ellos respondieran y la curiosidad la invadió.
-Nos vimos ayer por casualidad, en la biblioteca. -respondió Jazmín como si nada, Regina arqueo las cejas al notar la despreocupación de la joven y su mirada paso a Henry, quien rodando los ojos se encogió de hombros.
-Ella ocupo mi mesa cuando llegue de la escuela. -dijo el chico como si fuera todo lo necesario, Regina arqueo una ceja en un gesto de resignación, mientras que Jazmín negó con la cabeza y se cruzó de brazos.
-Fui a buscar libros sobre magia para tratar de leer sobre hechizos o algo para entender un poco más de magia. -dijo la joven con su mejor cara de inocencia, convenciendo a Regina y haciendo que Henry torciera el gesto.
-En la biblioteca del pueblo no hay nada interesante para eso. -ironizo Regina con un gesto comprensivo, haciendo que Jazmín asintiera con una sonrisa de alivio. Henry parecía sorprendido de la comodidad de su madre con esa joven y no le agradaba.
-Bella pensó que hablaba de cuentos de hadas, no ese tipo de magia. Le mentiste, tú tienes magia. -dijo Henry señalándola acusadoramente, Jazmín respiro profundo para no perder la paciencia.
-Cariño, Rose no podía decirle a Bella que buscaba libros de ese tipo. Ella si tiene magia, pero nadie lo sabe y así tiene que seguir, está aprendiendo a controlarlo. -dijo Regina acercándose a su hijo, quien aún seguía renuente ante la presencia de Jazmín. -Las personas se ponen nerviosas cuando saben que alguien tiene magia, es mejor si se mantiene en secreto, al menos por ahora. -explico Regina.
-Yo no le guardo secretos a desconocidas. -dijo Henry mirando a Jazmín con arrogancia, la joven comenzaba a cuestionarse que tan grave seria golpearlo. -Menos a princesas arrogantes. -siseo Henry con una mirada de pocos amigos, haciendo que Jazmín dejara de guardar silencio.
-Tu eres el principito malcriado y arrogante que no sabe apreciar nada. -replico la princesa con los ojos fijos en el chico, quien la miro sorprendido ante su réplica. La princesa no se controló y sin darse cuenta había hecho que Henry comenzara a levitar un poco, en cuanto se dio cuenta dejo de hacerlo y Henry cayó al suelo sin daño alguno. Regina se acercó de inmediato a su hijo y luego miro a la princesa que evitaba mirarlos. -Lo siento, no me di cuenta de…-Jazmín decidió callar.
- ¿Te das cuenta? Por eso es necesario guardar el secreto, si todos se enteran la van a presionar y antes de que eso suceda tiene que controlar su magia. -explico Regina acariciando el rostro de Henry, quien seguía mirando a Jazmín con enojo.
-No diré nada, pero no quiero que sigas ayudándola. -se quejó Henry levantándose del suelo, Regina torció el gesto en una mueca de disgusto, mientras que Jazmín rodo los ojos ante la actitud infantil del chico.
- ¿Estas celoso, Henry? -pregunto la joven con tono sarcástico, haciendo que Henry frunciera el ceño.
-No me agradas. -replico el chico molesto, la princesa arqueo las cejas.
-Y me duele tanto. -se burló la princesa con una sonrisa maliciosa.
- ¡Basta los dos! -sentencio Regina al ver que no había forma de que se callaran voluntariamente. Jazmín bajo la mirada y Henry hizo lo mismo. -Rose seguirá viniendo conmigo, y no quiero escuchar una queja más. -dijo Regina mirando a su hijo severa, quien no tuvo más remedio que asentir. Regina iba a decir algo más, pero escucharon a alguien entrar en la alcaldía y esperar afuera de la oficina. La alcaldesa suspiro y después de pedirles a ambos que aguardaran en la oficina salió de ahí.
Regina salió de su oficina y cerró la puerta para que no se escuchara o viera nada desde el recibidor, en momento así se cuestionaba seriamente en que pensaba cuando era joven y deseaba tener varios hijos. La reina movió la muñeca discretamente y el silencio dentro de la oficina dejo de ser escuchado en el recibidor. Regina dio media vuelta para encaminarse a ver quién la esperaba en el pasillo, encontrándose con Zelena.
-Lamento si la interrumpí, alcaldesa. Me llamo Zelena. -dijo la pelirroja con un gesto apenado, la mirada severa de Regina estaba clavada en ella. Regina la observo en silencio, sus cabellos rojos y ojos verdes, su vestuario apropiado y su sonrisa nerviosa, la reina no mostro expresión alguna que demostrara o diera indicio de sus pensamientos.
-No es nada. -replico Regina sin mayor emoción, Zelena comenzaba a comprender como es que tanta gente le tenía miedo a su hermanita. - ¿Para qué me buscaba? -pregunto la morena cruzada de brazos y esperando su respuesta.
-Escuche en el pueblo que se quedó sin secretaria, y yo he estado buscando trabajo, así que…-Zelena iba a continuar hablando, pero Regina la interrumpió.
-Ya la recuerdo, nos encontramos el día de ayer. -dijo Regina al recordarla tratando de impedir que pulverizara a Hook. Zelena sonrió para sus adentros al ver que todo iba de acuerdo a lo que tenía planeado. - ¿Vienes a pedir el puesto? -pregunto Regina de forma que parecía más afirmación que pregunta.
- ¿Cree que tengo oportunidad? -pregunto Zelena rogando que su actuación fuera convincente. -Yo podría estar unos días a prueba y si no le agrada no me da el trabajo. -musito Zelena con un tono inocente, Regina la miraba seriamente.
-Supongo que nada pierdo con dejarte intentarlo. -dijo Regina con una sonrisa maliciosa, haciendo que Zelena sonriera levemente. -Si escuchaste que mi secretaria renuncio, también escuchaste que no es la primera. ¿Crees que podrás con eso? -pregunto Regina disfrutando con poner nerviosa a la pelirroja.
- ¿Trabajar para la reina? -replico Zelena con una sonrisa irónica. -Creo que puedo acostumbrarme a eso. -dijo la pelirroja con un gesto de confianza, haciendo que Regina asintiera conforme.
-De acuerdo, puedes empezar mañana, Zelena. -sentencio Regina mirándola fijamente, tratando de intimidarla, pero Zelena le sostenía la mirada como si nada.
-Gracias, alcaldesa. -sonrió la pelirroja ampliamente, Regina asintió y después de estrechar sus manos fugazmente y de despedirse, observo como Zelena se marchaba de la alcaldía.
Hook había dudado durante todo el camino hacia la comisara, nunca había trabajado en algo que no estuviera directamente relacionado con el mar, pero estaba en juego su preciado Jolly Roger y prefería cortarse la otra mano a dejar que cayera en las sucias manos de Gold. El pirata llego a la puerta de la comisaria y respiro profundo, maldiciendo mentalmente al cocodrilo. Hook entro al lugar y encontró a David sentado en su escritorio leyendo sin mucho interés lo que parecía ser un expediente.
- ¿Interrumpo? -pregunto Hook con cierto tono sarcástico al tocar la puerta ya abierta. David levanto la mirada y al verlo no disimulo su sorpresa, el rubio arqueo las cejas y se levantó de su asiento para salir de la reducida oficina y poder estar más cómodos.
- ¿Ahora qué hiciste, Hook? ¿A quién debo ir a calmar para que no te asesinen? -pregunto David cruzándose de brazos y apoyándose en el escritorio que había fuera de su oficina. Hook frunció el ceño ante la acusación y gruño por lo bajo, deseando que ojalá fuera algo de eso.
-No he causado problemas, sheriff. -ironizo Hook casi como un adolescente regañado, David rio por lo bajo. -Pero gracias por la confianza, compañero. -se quejó el pirata arqueando las cejas, el príncipe sonrió levemente y lo miro con curiosidad.
-Eso es nuevo, compañero. -ironizo David arqueando las cejas, ganando un gruñido de Hook. - ¿Qué te trae por aquí? -pregunto el príncipe cruzado de brazos, Hook rodo los ojos y espero un poco antes de responder.
-El Jolly Roger. -dijo Hook casi como queja, David frunció el ceño al no entender. -Tengo una deuda con Gold, si no le pago perderé mi barco, y preferiría cortarme la mano o incendiar mi barco antes de permitir que Gold sea su dueño. -siseo el pirata con un gesto de no estar bromeando.
- ¿Y en que te puedo ayudar? -pregunto David dudando que lo que Hook buscara fuera que intercediera con Gold.
-Estoy buscando trabajo para poder pagarle a Gold. -dijo Hook respirando profundo para armarse de paciencia, cruzando sus brazos. - ¿Crees que pueda trabajar aquí? -pregunto el pirata directamente, a David casi se le cae la mandíbula ante su propuesta.
- ¿Estás hablando en serio? -pregunto el príncipe un poco sorprendido, el pirata le dio una mirada asesina que le hizo comprender que no bromeaba. -August ayuda a veces aquí, podrías tomar ese puesto de manera permanente. Tendrías que detener algunas peleas de bar, responder llamadas, patrullar, de todo un poco, igual que yo. -dijo David mirándolo serio, Hook asintió.
-Supongo que hay cosas peores. -dijo Hook con una sonrisa irónica, haciendo que David dudara de si era buena idea contratarlo. -Es un trato, compañero. -acepto Hook tendiendo su mano hacia David, quien la estrecho con firmeza.
-Bien, estoy seguro que harás bien el trabajo, no dejaras que te quiten tu barco. -dijo David mirándolo con complicidad, Hook sonrió con cierta malicia y descaro.
-Puedes apostarlo. -siseo Hook con firmeza, David asintió. - ¿No se puede beber en el trabajo, cierto? -pregunto Hook con un gesto de confusión al sacar de su chaqueta su petaca, haciendo que David rodara los ojos con resignación y no pudiera ocultar una sutil sonrisa.
-Solo en ocasiones especiales, algunas excepciones. -bromeo David encogiéndose de hombros, quitándole el licor de la mano y bebiendo un trago. Hook sonrió divertido y bebió un sorbo, para después guardarlo en uno de los cajones del escritorio. Ambos presentían que trabajar juntos terminaría siendo una buena idea.
Cuando Regina salió de la oficina y cerró la puerta dejando a solas a Henry y Jazmín ambos mantuvieron silencio, negándose a mirarse o a dirigirse la palabra. El chico torció el gesto y se quitó la mochila del hombro para dejarla sobre la mesa de su madre, Jazmín arqueo una ceja al ver a Henry comenzar a sacar unas cosas de su mochila. Henry dejo a un lado el libro de cuentos que August le había devuelto para que revisara las hojas sobre la mujer de cabellos rubios encerrada en un hospital, más tarde lo dejaría en la biblioteca para que August lo tomara. La princesa estaba mirando la oficina en busca de algo con que entretenerse cuando vio el libro de cuentos sobre la mesa, abriendo los ojos ante la sorpresa no pudo evitar acercarse para estar segura de que fuera el mismo que ella recordaba.
- ¡Es el libro de cuentos! -murmuro Jazmín sorprendida de verlo una vez más. Henry se giró de inmediato hacia ella, mirándola sorprendido y desconcertado, pensando que quizá había escuchado mal, pero al ver que la joven seguía mirando el libro sobre la mesa descarto esa idea.
- ¿Qué? ¿Ya lo habías visto? -pregunto Henry mirando a Jazmín con curiosidad. La princesa desvió su mirada del libro a Henry, maldiciéndose mentalmente por haber hablado de más tuvo que recobrar su postura firme y arrogante. - ¿Cómo es que ya conocías este libro? Había estado en una biblioteca hace mucho. -dijo Henry mirando a la joven con seriedad.
- ¿Disculpa? -replico Jazmín fingiendo no haber prestado atención a sus palabras, pero Henry frunció el ceño y la miro de mala gana. -No sé de qué hablas, niño. -mintió la princesa con una sonrisa de superioridad para irritarlo y que la dejara tranquila.
- ¿Estás loca? -pregunto Henry con un tono de poca paciencia, Jazmín sonrió al recordar esas palabras salir de la boca de Cheshire en el País de las Maravillas. - ¿Dónde habías visto ese libro? -pregunto Henry señalando el libro sobre la mesa.
- ¿Qué tal si el loco eres tú? ¿Has pensando en esa posibilidad? -pregunto Jazmín mirándolo con descaro, Henry torció el gesto en una mueca de fastidio. -No había visto ese libro, creí que era uno que tenía cuando era pequeña, es todo. -explico Jazmín suspirando y encogiéndose de hombros, pero Henry no caería tan fácil.
-No te creo. -replico Henry cruzándose de brazos, observándola con seriedad y esperando una respuesta que fuera cierta.
-No me interesa. -respondió la princesa con una sonrisa descarada, rodando los ojos y dando media vuelta para dejar de mirarlo. Henry la observo y tuvo que esforzarse para no detenerla y seguir peleando, le resultaba arrogante en una forma familiar, de la misma forma que Jazmín tenía que contenerse para no hechizar a su hermano por irritarla tanto.
- ¿Qué ha pasado? -pregunto Regina al abrir la puerta de la oficina y encontrarse con Henry sentado en la mesa con un gesto de pocos amigos y a la princesa en el otro extremo cruzada de brazos y con la misma mirada de fastidio.
-Nada, mamá. -mintió Henry con una sonrisa inocente, haciendo que Jazmín arqueara las cejas al ver como no mencionaba nada sobre ella y el libro, decidió guardar silencio también. La alcaldesa sonrió a su hijo y lo beso en la mejilla, para después hacer un gesto para que la joven se acercara a ella.
-Creo que es suficiente por hoy, Rose. -musito Regina sonriéndole amablemente, la joven asintió aliviada. -Mañana nos vemos aquí a la misma hora y continuaremos. -dijo Regina mirándola cálidamente, la joven asintió. -Deberías ir a la tienda del señor Gold, tiene libros interesantes que te podrían servir, puedes mencionar que yo te envié. -dijo Regina con un gesto despreocupado.
-De acuerdo, alcaldesa. -murmuro Jazmín con un gesto inocente, Regina asintió y la observo salir de la oficina. Henry también observo a la joven marcharse, algo le decía que algo ocultaba y pensaba saber que era. Regina observo a su hijo y él se limitó a encogerse de hombros con inocencia.
La tarde dio paso a la noche, en la mansión Mills estaban Regina y Henry sentados en la cama de la habitación del chico, la alcaldesa se había asegurado de que su hijo mantuviera su promesa de no comentar con otras personas lo que sabía sobre Rose. Después de estar segura de que Henry no diría nada se relajó bastante, por lo que se había quedado charlando con su hijo.
-Tienes que leerlo, mamá. -pidió Henry con un gesto casi suplicante, haciendo que Regina arqueara las cejas al darse cuenta que su hijo no la dejaría tranquila hasta decir que sí. -Vamos, te va a terminar gustando. -decía Henry para convencerla, pero Regina no era aficionada a los cuentos de hadas, no cuando en la mayoría ella era la villana.
- ¿Por qué insistes tanto, cariño? Es solo un libro de cuentos y te aseguro que conozco mi historia muy bien, no tengo que leerla. -ironizo Regina encogiéndose de hombros, Henry la miro con un gesto que era una fiel copia de ella.
-Es diferente, no es como los demás libros de cuentos. -protesto Henry convencido, quería saber que diría Regina de ese libro. -Si lo leyeras entenderías. August lo hizo y ahora lo entiende. -dijo el chico con un gesto convencido.
-Bien, tu ganas. Lo leeré. -prometió Regina después de respirar profundo al no poder seguir negándose, Henry sonrió ampliamente. La morena rio al verlo y lo atrajo a ella para besar su mejilla, haciendo que su hijo se quejara fingidamente, pero terminara riendo.
-Te prometo que te parecerá interesante. -dijo Henry cuando su madre lo soltó, Regina arqueo las cejas poco convencida.
- ¿Qué cosa es interesante? -pregunto David al aparecer en la puerta de la habitación de Henry, encontrando a madre e hijo sentados en la cama riendo. El príncipe saludo a Henry y revolvió el cabello con su mano, para después saludar a Regina con un suave beso en los labios, tomando asiento junto a ella.
-Mi libro, mamá prometió leerlo. -anuncio Henry victorioso, David arqueo las cejas y miro a Regina, quien asintió confirmándolo. David sabía que su mujer no tenía aprecio por ese tipo de historias debido a su pasado. -Tu igual deberías leerlo. -añadió Henry señalando a David, quien tenía la barbilla apoyada en el hombro de su esposa.
-Claro, no hay problema. -dijo el rubio dando un beso en la mejilla de Regina y luego encogiéndose de hombros. -Me gustan esas historias. -dijo David con una sonrisa casi infantil, haciendo reír a Henry y a Regina rodar los ojos con resignación.
- ¿Qué tal la comisaria? -pregunto Regina al sentir las manos de David rodeándola por la cintura y su aliento en el cuello, el rubio tenía los ojos cerrados, mientras que Henry se cuestionaba si debía tener una cámara para sacarles una foto, por supuesto que eso jamás lo admitiría.
-Espera a que te cuente, te vas a sorprender, amor. -murmuro David riendo un poco, Regina arqueo una ceja al verlo reír y estuvo a punto de preguntar para saciar su curiosidad, pero el rubio se le adelanto y la hizo acercarse para besarla y callarla.
- ¡Hey! -protesto Henry ante las muestras de afecto en su habitación. -Esperen a estar solos, de preferencia no en mi habitación. -se quejó el chico con un gesto de resignación, haciendo que Regina se sonrojara y que David riera maliciosamente. Ambos se levantaron de la cama, bajo la mirada de Henry. -Y recuerden que no quiero hermanitos. -añadió Henry con un gesto burlón dirigido a ambos, dejándolos incrédulos.
- ¿No quieres compartir, Henry? -replico David con un tono burlón, acercándose al chico y comenzando a revolverle el cabello, haciéndolo protestar. El rubio comenzó a juguetear con Henry y ambos comenzaron a reír y luchar en la cama, bajo la mirada resignada de Regina.
-Iré a ver la cena, tienen 15 minutos para bajar antes de que rompan algo. -dijo la alcaldesa antes de dar media vuelta y salir de la habitación al escuchar que algo caía al suelo, seguramente algún juguete o libro. La reina sonrió levemente y continuo su camino hacia la cocina.
Jazmín estaba caminando por el pueblo para marcharse a casa. La princesa se sentía confundida y algo aturdida, estar con Regina sin poder decirle quien era en verdad le producía muchos sentimientos, sin contar con que ver el libro de Henry la había sorprendido bastante. La princesa estaba con todos sus sentimientos revueltos, y solo deseaba darse una ducha larga y meterse en la cama para dejar de pensar en todo lo que había sucedido en ese día.
Robín estaba caminando detrás de Roland, observando como su hijo saltaba en vez de caminar junto a él y como disfrutaba de su helado, al que le quedaba muy poco antes de ser devorado por el pequeño. El arquero iba camino a su campamento, habían corrido a la heladería antes de que cerraran y ahora era tiempo de volver con los hombres valientes. Roland disfrutaba su helado sin detenerse a esperar a su padre, era pequeño, pero al recorrer esa distancia casi a diario ya se había aprendido el camino hacia el campamento. El arquero también había disfrutado de un helado, solo que el suyo ya se había terminado y se detuvo a tirar su basura en un bote, segundos que el pequeño Roland aprovecho para salir corriendo al ver a alguien conocido.
- ¡Eres tú! ¡Eres tú! -grito Roland sorprendido al ver a Jazmín caminando a unos cuantos metros de distancia, el pequeño sonrió ampliamente y salió corriendo para alcanzarla. Jazmín estaba caminando distraída, hasta que la voz de un niño que se acercaba cada vez más la hizo detenerse y girar para ver de qué se trataba, encontrándose con un pequeño niño de poco más de 4 años que corría directamente hacia ella con un helado en la mano, mismo que acabo en el suelo.
- ¿Soy yo? -pregunto Jazmín señalándose a sí misma, pero las risas del pequeño la contagiaron y no tuvo más que abrir sus brazos para alzarlo cuando la alcanzo, mirándolo con curiosidad, de la misma forma que Roland la observaba a ella. - ¿Siempre te lanzas a abrazar a desconocidas? -pregunto la joven mirando a Roland, algo en ese pequeño le inspiraba ternura y sus hoyuelos le parecían adorables.
-Eres la niña que encontré en el bosque, tú estabas herida. -explico Roland como si aquello fuera todo lo que necesitaba saber, haciendo que Jazmín arqueara las cejas ante la inocencia del pequeño. - ¿Ya no te duele? -pregunto Roland tratando de mirar si tenía alguna herida en la frente.
- ¿Tú me encontraste? Gracias, hombrecito. -dijo la princesa sonriéndole cálidamente, el niño sonrió orgulloso. -Y no, no duele nada. -dijo Jazmín encogiéndose de hombros, aún tenía a Roland cargado. - ¿Cómo te llamas? -pregunto Jazmín mirándolo.
-Roland, mi padre es Robín Hood, pero no le gusta que se lo diga a las personas. -dijo el niño dejando ver sus hoyuelos al sonreír con inocencia, Jazmín sonrió ampliamente al recordar como Robín hablaba de ese pequeño, y aunque no lo hiciera, ella ya había sido víctima del encanto del menor. - ¿Tu cómo te llamas? -pregunto Roland mirándola curioso al ver que la joven parecía haberse perdido en sus pensamientos.
-Mi nombre es Rose. -dijo la princesa con un gesto amable, haciendo que Roland asintiera conforme.
-Me agradas, eres linda, como las princesas de los cuentos que me lee mi papá. -dijo Roland con inocencia, haciendo que la joven riera sin poder evitarlo ante la ironía de su inocente comentario. El pequeño estaba de lo más cómodo en brazos de la joven, quien tampoco tenía queja alguna de su compañía.
- ¿Qué haces tan tarde y solo? -pregunto Jazmín con un gesto confuso, mirando con seriedad al niño, quien había formado una mueca de culpabilidad en su rostro. El niño estaba a punto de responder cuando la voz de su padre hizo su intervención.
-No está solo, pero ese pequeño demonio corre rápido si dejas de mirarlo. -grito Robín al llegar corriendo, con la mirada fija en su hijo. Roland torció el gesto al saber el regaño que le esperaba al llegar al campamento y Jazmín arqueo las cejas al girarse y encontrarse con Robín, agitado a causa de la carrera que había dado. - ¡Roland! -lo reprendió Robín antes de recuperar el aliento. - ¿Cuántas veces debo decirte que no puedes alejarte? -pregunto el arquero después de recuperar su aliento.
-Perdón, papá. -se excusó Roland con una voz inocente y un gesto de culpa, bajando la mirada al ser reprendido, haciendo que Jazmín sonriera levemente. Pero Robín no caía tan fácilmente en las redes de su pequeño hijo. -Solo quería saludar a la princesa. -se excusó Roland torciendo el gesto y cruzándose de brazos, gesto que tendría más seriedad si no estuviera en brazos de la joven.
- ¿Princesa? -pregunto Robín con un gesto de regaño hacia su hijo, el arquero negó con la cabeza y luego enfoco su atención en la joven que tenía en brazos a su hijo. Robín sintió algo raro al mirar los ojos de esa niña, como si le resultara familiar, no articulo palabra alguna por unos segundos que se le hicieron eternos. Jazmín lo miraba con una sonrisa amable, sintiéndose bien de volver a ver al arquero. -Robín de Locksley, señorita. -dijo el arquero sonriendo cálidamente sin dejar de mirarla, la joven dejo a Roland en el suelo y tomo la mano que le ofrecía para estrecharla, el ladrón trago saliva sin saber por qué.
-Roland solo bromeaba con lo de princesa. -se excusó la joven encogiéndose de hombros, Robín sonrió al asentir, se sentía cómodo con la presencia de Jazmín. -Me llamo Rose, tu hijo acaba de decirme que fue el quien me encontró en el bosque. -dijo la joven señalando al pequeño, quien sonrió complacido. -Gracias por ayudarme, fueron muy buenos. -dijo la princesa sonriendo inocentemente.
-No tienes nada que agradecer, quería asegurarme de que estuvieras bien. -dijo Robín sonriéndole cálidamente, recuperándose de la impresión inicial. Roland estaba al lado de su padre, quien paso una mano por su cabello.
- ¿Cómo puedo agradecerte que no me dejaras en el bosque? -pregunto Jazmín con un toque de broma, Robín rio por lo bajo y negó con la cabeza.
-No es necesario, me alegra que solo haya sido un susto. -comento Robín encogiéndose de hombros, pero Roland no iba a poder quedarse callado tan fácilmente y dejar de meter en problemas a su padre.
-Podemos ir por un helado. -propuso Roland como si nada, el niño nunca despreciaría un helado. Jazmín arqueo las cejas y miro al niño encogerse de hombros, mientras que Robín cerro los ojos y negó con la cabeza, recordándose tener paciencia.
-Lo siento, no pierde oportunidad de ir por helado. -se excusó Robín con un gesto bromista, Jazmín sonrió y asintió. -Ya es tarde, debes querer irte y nosotros también deberíamos regresar al campamento. -dijo Robín, Roland frunció el ceño. -Fue un placer. -musito Robín sonriéndole a la joven, quien devolvió el gesto. -Despídete, Roland. -pidió Robín mirando a su hijo.
-Adiós. -musito Roland acercándose a la princesa, quien se agacho para estar a la altura del pequeño. Roland la abrazo tiernamente. -Me gusto verte hacer magia, prometo no contarlo a nadie. -susurro Roland al abrazarla, dejando a la joven sorprendida. Jazmín lo observo reír inocentemente y ser alzado en brazos por Robín, para después marcharse hacia su campamento. La princesa tardo un par de segundos en reaccionar, eso no se lo contaría a Zelena.
En la mansión Mills las cosas estaban tranquilas, en el comedor estaban Regina, David y Henry platicando mientras cenaban. Las risas y las bromas mientras platicaban de lo sucedido en el día de colegio de Henry y otras cosas triviales no faltaban. La cena había sido placentera para todos, especialmente para David y Henry al ver que Regina había cocinado lasaña, detalle que no se pasó por alto para David.
-Estuvo muy rico, mamá. -dijo Henry al terminar su plato, por su parte Regina y David ya habían terminado y bebían lo que quedaba de sus copas de vino tinto.
-Como siempre, delicioso. -asintió David después de beber un sorbo de vino, sus ojos recayeron en Regina, quien se limitó a sonreír complacida y bebió de su copa. - ¿La lasaña es por algo en especial, mi amor? -pregunto David mirando a Regina con curiosidad, quien fingió inocencia, mientras que Henry rio levemente.
-Te conoce tan bien, mamá. Prometo lavar mis platos mañana. -musito Henry con un gesto de no romper un plato, levantándose de la mesa para emprender huida, bajo la mirada asesina de Regina. -Yo iré a mi habitación a bañarme y meterme a la cama. Los quiero.-dijo Henry encogiéndose de hombros con inocencia.
-¿Qué sabes tú que yo no, Henry?.-pregunto David mirándolo con curiosidad, Henry fingió no saber nada, el príncipe miro a Regina y ella fingió no notar su mirada. El chico se despidió rápidamente de ambos con una sonrisa de diversión y luego salió corriendo escaleras arriba, dejando a David con la duda. David se giró hacia Regina y la vio levantando sus platos y el de Henry para ir a la cocina. -¿Algo nuevo paso?.-pregunto David tomando sus platos y levantándose de la mesa, con un gesto perspicaz dirigido a la reina. Ambos llevaron los paltos a la cocina, donde los dejaron en el lavabo.
-Tengo una secretaria nueva, se llama Zelena. -dijo Regina sin más emoción, de espaldas a David mientras comenzaba a lavar sus platos. David asintió y espero a que Regina terminara de lavar los suyos, para después lavar el.
-Hablando de empleados.-rio David mientras lavaba su plato, Regina arqueo una ceja al verlo sonreír.-Tengo un empleado nuevo en la comisaria.-dijo el rubio cuando termino de lavar, Regina lo miro con curiosidad.-Hook.-anuncio el príncipe con una sonrisa divertida, Regina arqueo las cejas sorprendida para diversión del príncipe.
-¿Hook? ¿Killian Jones?.-repitió Regina sin creerlo, David asintió y tomo la botella de vino para servir en sus copas sobre la barra de la cocina.-¿Desde cuándo le interesa trabajar?.-cuestiono la morena confusa, David se encogió de hombros y le dio su copa de vino.
-Tiene una deuda con Gold y no quiere perder el Jolly Roger. -explico David observando a Regina beber un sorbo de vino y dejar la copa sobre la barra de la cocina.-Me pareció que su motivación es suficiente y le di el empleo.-dijo David bebiendo de su copa y dejándola junto a la de su esposa.
-Hiciste bien.-asintió Regina, notando como David comenzaba a acercarse a ella hasta rodear su cintura con sus manos, acortando la distancia entre ellos. El príncipe acaricio su rostro suavemente al apartar un mechón de cabello de su frente.-Hook hizo mucho por mi cuando estábamos en el Bosque Encantado, no perderá el Jolly Roger.-dijo Regina sinceramente, David asintió y acorto la poca distancia entre ellos al besar sus labios suavemente.
-¿Algo mas, mi amor?.-pregunto David aun cerca de ella, sin soltarla, con los ojos clavados en los de ella.-¿Qué es lo que aún no me dices?.-pregunto el príncipe con una sonrisa juguetona, Regina rodo los ojos y oculto su rostro en el pecho de David por un par de segundos.
-Hoy empecé a darle clases a una jovencita, es casi una niña. Tiene 16 años. -dijo Regina después de suspirar y apartarse un poco para mirar a David de frente. -Tiene magia. -dijo la alcaldesa, mordiéndose el labio inferior al ver como en la cara de David se marcaba la sorpresa. -No es peligrosa, solo es nueva con sus poderes y voy a ayudarle a controlarlos. -explico Regina antes de que David comenzara a preocuparse de mas, pero era tarde.
- ¿Hay alguien más con magia aquí? Creí que solo Gold y tu tenían magia. -dijo David desconcertado, Regina asintió. La alcaldesa comprendía la preocupación de David, en el pasado muchas personas con magia o sin ella deseaban la cabeza de Regina y todavía temía que alguien pudiera dañarla.-¿Quién es? ¿Estas segura que no es peligrosa? Regina, sé que crees que exagero, pero no olvido que en el pasado han pasado cosas malas cuando se te ha acercado gente extraña con magia o sin ella.-musito David llevando sus manos a los hombros de la reina, quien sonrió levemente y se dejó abrazar por el rubio.
-Lo sé, y sabes que no suelo confiar tan fácil.-respondió Regina aun entre los brazos de David, quien la miraba fijamente.-Estaré pendiente de ella, pero te aseguro que no sucederá nada malo. Es solo una niña, le ayudare a controlar su magia para que no sea un peligro para ella misma o para otros.-explico Regina encogiéndose de hombros, David iba a replicar pero Regina lo hizo callar con un beso.
-Eso es jugar sucio, Regina.-murmuro David cerrando los ojos y sintiendo como su cuerpo se estremecía al sentir las manos de Regina en su cuello y espalda mientras mordía su oreja suavemente, para después dejar un de besos en su cuello y terminar por besar sus labios intensamente.
-¿Alguna objeción, mi sexy príncipe? ¿O podemos marcharnos a nuestra habitación?.-pregunto Regina pícaramente, alejándose un poco y tomando su mano para encaminarse a su cuarto, pero David sonrió maliciosamente y tomando su mano la jalo hacia él. Regina correspondió al beso y se estremeció al sentir como una mano de David bajaba de su cuello hasta su espalda para después usar ambas manos y cargarla. Regina enredo sus piernas en el torso de David, quien ya había hecho saltar los botones de la blusa de la alcaldesa.
-La puerta.-murmuro David al morder su oreja y dejarla sobre la barra de la cocina, Regina arqueo las cejas y con un fugaz movimiento de muñeca la puerta de la cocina se cerró para que no pudiera ser abierta por Henry. Regina enredo sus manos en el cabello de David mientras el terminaba de quitarle la blusa, para después ser ella quien lo despojara de la camisa. David no perdió más tiempo y la hizo tumbar sobre la mesa de la cocina poniéndose sobre ella, besando sus labios y mordiéndolos.
Zelena estaba en su cocina, terminando de servir la cena que había pasado a comprar en Grannys. La pelirroja había pensado como hacer que Rajah pudiera ser blanco de los hechizos de Ingrid sin que revelara lo que en realidad había pasado, si ella no podía hechizarlo para engañar a Ingrid solo le quedaba Jazmín, ella seria quien lo hechizara para no ser descubiertas, al menos era un inicio de su plan, le faltaba pensarlo bien.
- ¿Qué tal te ha ido con Regina?. -pregunto Zelena dejando ambos platos en la mesa, Jazmín arqueo las cejas y no tardo en quitarse el collar para volver a su apariencia normal.-¿Sospecho algo?.-pregunto Zelena con curiosidad al tomar asiento en la mesa.
-Todo salió bien, no sospecha nada. -dijo Jazmín tomando asiento. -Fue extraño verla así, sin que supiera quien soy. Quería abrazarla, decirle la verdad, al menos así pude fingir que no controlaba mi magia de forma convincente. -ironizo Jazmín, Zelena la observaba en silencio. -Una parte de mi esperaba que al verme me reconociera. -confeso la princesa.
-Lo siento, sé que no es sencillo para ti. -dijo Zelena con un gesto sincero, le costaba ser cariñosa con los demás.-Pero debes hacerle creer que eres inexperta en cuanto a la magia, pronto todo acabara.-prometió Zelena sonriéndole sutilmente, Jazmín asintió.
-¿Conseguiste acercarte a mamá?.-pregunto Jazmín después de tragar saliva, desviando el tema un poco.
-Si, seré su secretaria desde mañana.-dijo Zelena con un gesto sarcástico, haciendo que la joven riera ante su gesto de poca paciencia.-Así que tendremos que fingir que no nos conocemos.-dijo la pelirroja encogiéndose de hombros.
-¿Qué haremos con Robín y David? ¿Debemos hacer que mamá se acerque a Robín? -pregunto Jazmín con una mueca de no gustarle mucho la idea de meterse en mas líos, Zelena lo pensó por unos segundos. -David y mamá parecen felices, no será sencillo. -añadió la princesa.
-Lo sé, quizá podamos hacer que Hook mantenga ocupado a David y ya veremos cómo hacer que Robín y Regina se acerquen. -dijo Zelena frunciendo el ceño ante la idea de jugar a emparejar a su hermana. -Si no pasa nada cuando Regina y Robín pasen tiempo juntos significa que David es el amor verdadero de tu madre y es cuestión de tiempo para que el hechizo se rompa. -dijo la pelirroja.
-¿Puedo preguntar algo?.-pregunto Jazmín mordiéndose el labio inferior, Zelena bebió de su jugo de manzana y asintió.-¿Si odiabas tanto a mi madre y querías que sufriera, porque le diste una vida donde es feliz?.-pregunto Jazmín con curiosidad.
-Era parte del plan, mocosa. -respondió Zelena encogiéndose de hombros. -Tu madre no suele quedarse tranquila cuando las cosas no le gustan, si le daba una vida donde era infeliz iba a cuestionarse y empezar a querer cambiarlo, está en su personalidad. En esta vida, ella ni siquiera imagina que algo va mal, así no pondría obstáculos para mis planes y los de Ingrid.-confeso Zelena con algo de culpa.
-Eres malvada. -replico Jazmín negando con la cabeza, Zelena rodo los ojos. -Hoy estuve con David y Robín, conocí a Roland. -dijo la princesa con una sonrisa, Zelena la miro curiosa. -Ambos son buenas personas y me agradan, el niño también es adorable. -rio la joven encogiéndose de hombros, haciendo que la bruja torciera el gesto.
-Al menos tuviste suerte, yo me topé con el estúpido pirata manco. -gruño Zelena con un gesto de frustración al tan solo recordarlo, Jazmín sonrió divertida. -No importa en qué situación o mundo lo encuentres siempre es igual de irritante. -gruño la pelirroja casi con indignación.
-Sin homicidios, tía. -recordó Jazmín con un gesto que se debatía entre la seriedad y la broma, haciendo que Zelena dramatizara un gesto de súplica. -Killian realmente me agrada, no quisiera que le pasara nada malo. -sentencio Jazmín mirando seriamente a Zelena, quien no tuvo más que rodar los ojos.
-Si tu insistes.-replico Zelena de mala gana, Jazmín asintió un poco conforme.-Hable con Ingrid, tenemos trabajo que hacer.-dijo la bruja con un gesto serio, la joven se tensó un poco.-Me dio esto y quiere que todas las memorias de Rajah los ponga ahí.-dijo la pelirroja dejando la piedra azul en la mesa, Jazmín no le vio la dificultad.-Pero yo no puedo manipular las memorias de tu mascota porque se va a dar cuenta, tiene que hacerlo otra persona.-dijo Zelena con frustración, la joven torció el gesto.
-¿Desconfía de ti?.-pregunto Jazmín comenzando a preocuparse.-¿Sospecha algo?.-pregunto de nuevo la joven sin darle tiempo de responder a Zelena.
-No confía en nadie, tiene un plan, pero no creo que sospeche nada por ahora.-dijo la pelirroja con un gesto serio, Jazmín se sintió aliviada.-Y por eso tenemos que hacer que todo siga así, tú vas a ayudarme con el asunto de tu mascota.-dijo la pelirroja señalándola, la joven suspiro y asintió antes de beber un poco de agua.
Al día siguiente, Jazmín y Zelena estaban llegando al pueblo, a punto de que cada una se fuera por su lado y fingieran no conocerse, pero la pelirroja noto la presencia de alguien a un par de metros de distancia. La pelirroja detuvo a la joven con un gesto sutil, haciendo que mirara a esa mujer, Blanca Nieves, quien parecía ir camino a su trabajo.
-Esa es tu madrastra.-dijo Zelena señalando a Blanca con discreción, haciendo que la joven la observara con atención.-Bueno, David estuvo casado con ella, y ahora esta con tu madre, así que Blanca Nieves seria tu madrastra.-bromeo Zelena con descaro, haciendo que la joven negara con la cabeza.
-¿Ella es Blanca Nieves?.-pregunto Jazmín un poco sorprendida, observo a detalle su rostro, su tono de piel, su negro cabello corto y sus facciones. La princesa arqueo las cejas. -No es tan bonita como dicen, es decir, no es fea, pero esperaba más después de escuchar todo lo que dicen. -dijo Jazmín con un tono avergonzado, haciendo reír a Zelena.
-Si eres de la familia. -rio Zelena divirtiéndose con el gesto de la joven, quien la asesino con la mirada. -Gracias a la intervención de Gold ella termino junto a David, al menos hasta hace poco tiempo. -dijo Zelena encogiéndose de hombros, la princesa lo pensó por unos segundos y como si hubiera recordado algo de pronto se giró a mirar a su tía.
- ¡David! -repitió Jazmín un poco sorprendida, Zelena arqueo una ceja. -Cuando estábamos en Agrabah él me dijo que tenía un hijo. ¿Neal? -pregunto la joven confusa, Zelena asintió sin mayor emoción, desesperando a la princesa.
-Sí, lo tiene.-dijo la pelirroja asintiendo, la joven la mirada esperando algo más que eso.-Tranquila, está bien. Neal está al cuidado de las hadas en el convento, Blanca va cada tarde a ayudar a esas polillas así que no hay nada de qué preocuparse.-explico Zelena con despreocupación, Jazmín dudo si quedarse tranquila.
-¿Las hadas?.-pregunto Jazmín arqueando las cejas en un gesto de no comprender todo.
-Te sorprendería saber que tan seguido las hadas cuidan a Neal cuando sus padres tienen algo que hacer, no hice nada que ellos no hicieran.-se defendió Zelena con total descaro, haciendo que Jazmín rodara los ojos con resignación. La princesa se despidió de la pelirroja con un gesto antes de salir corriendo en dirección contraria, mientras que Zelena emprendió camino a la alcaldía.
Robín Hood estaba camino a Grannys para buscar el desayuno, el arquero estaba acostumbrado a levantarse con los primeros rayos de sol así que a esas horas estaba tan fresco como siempre. El ladrón se sorprendió al encontrarse con una cara familiar a un par de pasos de él. Robín no pudo evitar soltar una carcajada al toparse con Hook, quien parecía estar caminando durmiendo, no era difícil adivinar que era nuevo en eso de levantarse tan temprano.
-¿Te has caído de la hamaca, Hook?.-pregunto Robín riendo divertido al ver la cara de pocos amigos del pirata, quien gruño como respuesta, incrementando la diversión del arquero.-¿Qué ha pasado para que estés despierto tan temprano?.-pregunto el ladrón cruzándose de brazos.
-Muy gracioso, Hood. -replico el pirata con una sonrisa forzada al negar con la cabeza. -Tengo trabajo. -dijo el pirata pasando una mano por su cabello para terminar de despertar, a pesar de haberse duchado al levantarse no terminaba de estar de buenos ánimos por la mañana.
-Eso es nuevo. -rio Robín ganándose un golpe en el hombro. - ¿Qué trabajo conseguiste? -pregunto el arquero con curiosidad.
-En la comisaria, no pensaba dejar que el cocodrilo se quede con mi barco. -gruño Hook torciendo el gesto, Robín comprendió al instante.
-Hiciste muy bien.-lo consoló Robín dándole una fuerte palmada en la espalda.-No me imagino a Gold navegando el Jolly Roger.-bromeo el arqueo con un gesto bromista, Hook negó con la cabeza.
-Eso es lo de menos, si llegara a quedarse con mi barco es capaz de prenderle fuego y hacerse una mesa de te. -gruño Hook de mala gana, preguntándose cuando seria el día en que por fin podría usar su garfio para acabar con el cocodrilo.
-Me da gusto que empieces a trabajar, no es tan divertido estar en la comisaria pero supongo que es un inicio.-bromeo Robín fingiendo pesar, haciendo que Hook lo matara con la mirada.
-Al menos en la comisaria no tendré que dormir en el bosque. -replico Hook con una sonrisa maliciosa, haciendo que Robín riera.
-El bosque gana, Hook.-se defendió Robín con orgullo, haciendo que Hook riera.-Deberías tomarte un café para despertar, o podrías tomar una siesta en las celdas…Ya las conoces.-rio Robín antes de alejarse para no ser víctima de algún golpe de Hook, quien al verlo alejarse riendo no tuvo más que esconder su diversión y continuar su camino hacia la comisaria.
Regina y David se habían despedido en casa, ese día el sheriff se había encargado de llevar a Henry al colegio, por lo que la alcaldesa podría llegar más temprano a su oficina para adelantar las cosas que tenía pendientes, su trabajo era más complicado de lo que parecía. La morena entro a la alcaldía y se sorprendió al ver que su nueva empleada ya estaba en su escritorio fuera de su oficina. Zelena la miro llegar y se levantó de su escritorio.
-Buenos días, alcaldesa.-saludo Zelena con una de sus mejores sonrisas que tanto practico durante el año que mantuvo engañados a todos. Regina se detuvo frente a la pelirroja antes de seguir a su oficina.
-Llegas temprano. -dijo Regina con su habitual tono de superioridad y una sonrisa maliciosa al recorrerla por completo y dar su aprobación a su imagen.-Me agrada.-añadió Regina con una sonrisa descarada al aprobar la actitud de su empleada, Zelena sonrió levemente. La alcaldesa siguió a su oficina y mientras buscaba su llave para abrir Zelena tomo dos vasos de café de su escritorio.
-Le traje un café.-dijo Zelena tendiéndole un vaso a Regina, quien ya había abierto su oficina y la miraba con un gesto inexpresivo. Regina tomo el vaso y arqueo una ceja.-Antes de venir pase por un café para mí y pensé que a usted le agradaría uno también.-dijo la pelirroja como si nada, usando su mejor gesto de inocencia.
-Realmente quieres el trabajo.-ironizo Regina con cierta malicia, entrando a su oficina con Zelena detrás de ella. La pelirroja sonrió levemente, era extraño tratar con su hermana de esa forma, sin que sospechara quien era en realidad.
-Creo que es una buena forma de ganar puntos. ¿Me equivoco?.-pregunto la pelirroja con sarcasmo, haciendo que Regina riera y asintiera antes de beber un sorbo del café, Zelena hizo lo mismo. La pelirroja sonrió conforme, si continuaba así con Regina se ganaría su confianza bastante rápido y cuando tuviera que contarle todo sería mucho más sencillo.
Gold estaba en su tienda, en sus manos tenía un pañuelo con el que estaba limpiando sus objetos de la vitrina, como cada día. El Oscuro estaba concentrado en el objeto en sus manos, hasta que la puerta de su tienda se abrió y la campana sonó anunciando que tenía compañía. Gold no levanto la mirada de inmediato, una sonrisa se formó en sus labios y espero a que la persona estuviera frente a el para levantar la mirada, encontrándose con Jazmín.
-Buenos días, señor Gold.-musito la princesa al entrar al lugar, deteniéndose momentáneamente para observar todos los objetos que había en la tienda, cosa que Gold aprovecho para mirarla a detalle.
-Buenos días, querida. ¿Qué puedo hacer por ti? -pregunto Gold con su habitual sonrisa de malicia y su tono filoso, Jazmín avanzo hasta donde estaba el y trato de no titubear, de no intimidarse ante el Oscuro. Gold la observaba casi disfrutando al verla incomoda, sus gestos sutiles lo delataban.
-Busco libros, quizá usted pueda ayudarme con eso.-dijo la joven desviando su mirada para mirar los peculiares objetos de la vitrina. Gold rio levemente un poco divertido y se permitió sonreír antes de responder.
-Creo que la biblioteca le sería más útil. -dijo Gold fingiendo no comprender su petición, Jazmín arqueo una ceja y se recordó que Rumplestilskin era famoso por su sarcasmo. -La señorita French es muy eficiente en su trabajo y le ayudara con gusto. -añadió Gold con un gesto inocente.
-No busco esa clase de libros. -replico Jazmín con una sonrisa sutil, haciendo que Gold arqueara las cejas con interés. -Busco libros de magia, hechizos, esa clase de libros. -dijo la joven mirándolo fijamente, Gold sonrió ampliamente.
- ¿Por qué te interesarían esa clase de libros, querida? -pregunto Gold observándola fijamente a los ojos para ponerla nerviosa, Jazmín noto sus intenciones y trato de mantenerse firme, no estaba en su carácter ceder tan fácil.
-Tengo magia. -confeso Jazmín con la voz firme, haciendo que Gold la mirara con una amplia sonrisa de satisfacción y algo de malicia.
-Lo sé, querida. -asintió Gold como si nada, sonriendo complacido y desconcertando a la joven. -Lo supe desde el instante en que pusiste un pie en mi tienda. -añadió Gold señalando su puerta, la princesa arqueo las cejas y no mostro reacción alguna.
- ¿Puede ayudarme? La alcaldesa me ha enviado si eso ayuda. -dijo Jazmín fingiendo que sus palabras no habían tenido efecto en ella, Gold la miraba pensativo. La princesa comenzaba a desesperarse con su actitud, recordando las peleas de su madre y el Oscuro a causa de lo mismo, y lo mucho que parecía gozarlo Gold.
- ¿Regina te envió? Parece que ella siempre sabe lo que sucede en su pueblo, Jazmín se encogió de hombros. -Si necesitas un libro sobre eso, es porque estas aprendiendo o practicando. ¿Regina te está enseñando? -pregunto Gold con interés.
-No creo que sea asunto suyo, señor Gold. -replico Jazmín con un tono suave e inocente, haciendo reír a Gold.
-Interesante, tienes carácter, eso es bueno. -ironizo Gold arqueando una ceja al señalarla, Jazmín no reacciono. -Yo le enseñe a Regina durante mucho tiempo, ahora ella te enseña a ti. ¿Curioso, ¿no? Mi mejor alumna ha aprendido bien. -siseo Gold con un gesto severo. - ¿Por qué no enviarte conmigo para que sea tu maestro? Tengo más experiencia que ella en eso. -dijo Gold pensativo.
-No lo sé, no suelo responder tantas preguntas de un extraño. -dijo Jazmín con una sonrisa sarcástica adornando su rostro, Gold arqueo las cejas. -Soy nueva en esto de la magia. -mintió la princesa descaradamente.
-Joven, inteligente, con magia. -murmuro Gold mirándola sin disimulo, como si pretendiera leer sus pensamientos, Jazmín fingió no notarlo. -Tienes mucho potencial, querida, yo se reconocerlo y nunca me equivoco. Puedes preguntarle a nuestra querida reina. -rio Gold con malicia y descaro.
- ¿Me ayudara con lo que le he pedido?-pregunto Jazmín directamente, haciendo que Gold fingiera meditarlo.
-Tengo que pensarlo, mis libros son especiales y peligrosos si caen en manos que no saben usarlos. -dijo Gold con un gesto de falsa pena, haciendo que Jazmín se contuviera para no replicar de inmediato. -Yo te buscare cuando tenga una respuesta. ¿Cuál es tu nombre, querida? Por si tengo que preguntar por ti-dijo Gold con curiosidad.
-Rose. -respondió la princesa sosteniéndole la mirada sin esfuerzo, Gold asintió. -Un placer, señor Gold. -añadió la joven con una sonrisa cordial antes de dar media vuelta y encaminarse a la puerta, sintiendo la mirada del Oscuro sobre su espalda.
-El placer es todo mío. -replico Gold antes de que la joven abriera la puerta. -Por cierto, tienes uno ojos preciosos. -dijo Gold con una sonrisa maliciosa, mirando a la joven que se detuvo en la puerta para mirarlo.
-Gracias, son iguales a los de mi madre. -respondió la joven con filoso sarcasmo, copiando el estilo de su abuelo. Gold la observo marcharse y respiro profundo, pensando en lo curioso de su encuentro y en lo satisfactorio que le resultaba jugar con las personas.
-Flashback
Era más de media noche cuando Cora salió del palacio del Rey Xavier a escondidas, muy cautelosa para que ningún sirviente la descubriera, si eso sucedía su muerte podría ser dolorosa por humillar al Príncipe Henry, o en el caso de correr con suerte la boda seria cancelada y nunca dejaría de ser más que la hija del molinero. La joven Cora llego a la entrada del bosque cercano al palacio donde Rumplestilskin seguramente ya debía estar esperándola como desde hace unos días, cada noche le enseñaba a dominar la magia, cosa que despertaba en Cora todo el interés y disposición a escaparse de Henry para estar con él, había sido así desde el día en que la salvo de morir por orden del Rey Xavier.
-Rumple. -llamo Cora en voz baja al llegar al punto donde siempre se encontraban, sorprendiéndose al no encontrarlo ahí. - ¡Rumplestilskin! -lo llamo Cora de nuevo, esta vez apareció delante de ella sorprendiéndola. Cora apenas ahogo un grito para diversión del Oscuro.
-Aquí estoy, querida. -rio Rumplestilskin con descaro, su piel escamosa casi brillaba en la oscuridad dándole un aspecto extraño. Cora sonrió complacida al verlo y se acercó para besarlo como acostumbraba, pero al acercarse noto manchas rojas en la ropa de él.
- ¡Rumple! ¿Eso es sangre? -pregunto Cora observando mejor las manchas en su ropa y mirándolo confusa. - ¿Estas herido? ¿Qué ha pasado? -pregunto la joven mirando a su maestro casi con temor, aún tenía su corazón latiendo en su pecho y sentía miedo de que hirieran a Rumple.
-Nadie puede herir al Oscuro, querida. -replico Rumplestilskin con una risa burlona, sus palabras hicieron que Cora sonriera al ver que estaba intacto pero la curiosidad por saber que había pasado seguía en ella.
- ¿De quién es la sangre? -cuestiono Cora arqueando una ceja y mirando a Rumplestilskin con curiosidad, el Oscuro sonrió ampliamente en una mueca usual en él. El Oscuro tomo a Cora de la cintura y la atrajo a él antes de que preguntara algo más.
-De nadie importante, fue un pequeño inconveniente que tenía que resolver. -respondió Rumplestilskin con frialdad que a cualquiera asustaría, pero Cora se limitó a arquear las cejas y cruzarse de brazos.
- ¿Ahora a quien mataste y por qué? -pregunto Cora como si se tratara de solo una travesura sin importancia, no de haber arrebatado la vida de alguien.
-No ha sido un asesinato, querida. -replico Rumplestilskin exagerando un gesto de indignación que hizo a Cora arquear las cejas. - ¡Ha sido un acto de justicia! -corrigió Rumplestilskin haciendo un ademan de inocencia, Cora se limitó a negar con la cabeza. -Un pobre diablo a creído que podía ser más listo que el Oscuro. -explico Rumplestilskin con desagrado.
- ¿Alguien ha intentado burlarse de tus tratos? -pregunto Cora con un tono sarcástico, haciendo que Gold la mirara con severidad. - ¿Alguien intento engañarte? -pregunto la joven Cora de nuevo, haciendo que Rumplestilskin gruñera al recordarlo.
-Hay idiotas por todos lados, querida. -se quejó el Oscuro con desdén. -Han intentado venderé el libro de magia de Morgana Le Fay, pero no era más que una vil falsificación que cualquier idiota habría notado. -gruño Rumplestilskin indignado, Cora frunció el ceño levemente.
- ¿Morgana Le Fay? -pregunto Cora sin conocer ese nombre, Rumplestilskin la miro callado y sorprendido de que su alumna no conociera el nombre. - ¿Por qué deseas ese libro? -pregunto Cora confusa, tenía entendido que ningún hechicero era más poderoso que Gold, aunque no tenía muchas referencias para comparar.
-Te sorprendería saber cuántas personas matarían por tener ese libro, querida. -dijo Gold con un gesto malicioso, capturando el interés de la ambiciosa joven. -Ni siquiera yo he podido dar con ese libro, incluso nadie podría encontrar a Morgana. Hace muchos años que desapareció, solo quedan leyendas. -explico Rumplestilskin moviendo sus manos mientras hablaba.
- ¿Tan poderoso es el libro? -pregunto Cora comenzando a interesarse más por el asunto, pero Rumplestilskin estaba demasiado entusiasmado con ella como para notar su ambición.
-Tan poderosa es ella. -corrigió Rumplestilskin riendo como siempre solía hacerlo, haciendo que Cora arqueara las cejas y sonriera ante la idea de un libro de hechizos de esa mujer. -Yo soy el Oscuro, no pueden matarme tan fácilmente. Pero Morgana, esa hechicera logro encerrar al mismísimo Merlín en un árbol. -dijo Rumplestilskin con algo de admiración, haciendo que Cora comenzara a hacerse más preguntas. Esa noche Rumplestilskin le explico a Cora toda la historia de Morgana y Merlín, al menos lo poco que se sabía por medio de leyendas, le conto del reino de Camelot y de lo mucho que deseaba poder conseguir ese libro.
-Fin flashback
En la biblioteca estaban Bella y Ruby, la mujer lobo le había llevado algo de comer a la castaña y se habían quedado charlando un poco. Ruby y Bella estaban en el mostrador de la entrada cuando llego Jazmín, quien al ver a ambas mujeres se limitó a sonreírles al acercarse para saludarlas. La morena con mechones rojos estaba sentada junto a Bella, mirando a la joven con curiosidad y sin disimulo alguno, mientras que Bella se limitaba a rodar los ojos ante la falta de sutilidad de su amiga.
-Buenos días, Rose. -saludo Bella con una cálida sonrisa al ver a la joven castaña frente al mostrador de la biblioteca, Ruby por su parte seguía mirando en silencio a la joven. - ¿Puedo ayudarte a buscar algún libro en especial? -pregunto la castaña señalando las estanterías del fondo.
-Buenos días. -saludo la princesa mirando a ambas mujeres con un gesto amable. -Tengo un par de horas libres y pensé en venir a buscar algún libro interesante. -dijo Jazmín encogiéndose de hombros.
- ¿Te gusta leer a ti también? -pregunto Ruby mirando a Jazmín curiosa, la joven asintió sin comprender. -Genial, ya teníamos suficiente con Bella y su amor por los libros. -fingió quejarse Ruby negando con la cabeza, haciendo que Jazmín riera un poco y que Bella la mirara con regaño.
-No le hagas caso a Ruby, siempre está haciendo bromas. -acuso Bella a la morena mientras miraba a Jazmín. -Ruby, ¿Ya conoces a Rose? -pregunto la castaña señalando a la joven, Ruby asintió al mismo tiempo que Jazmín.
-Claro que sí. -asintió Ruby con una amplia sonrisa, Bella arqueo una ceja. -Solo que la primera vez que la vi estaba en una camilla inconsciente. -añadió Ruby con una sonrisa inocente, haciendo que Jazmín no contuviera la risa y que Bella torciera el gesto al no comprender. -Hola, Rose. -saludo Ruby saliendo de la parte de atrás del mostrador y saludando a la joven con un beso en la mejilla que la tomo desprevenida.
-Es una larga historia, Bella, supongo que ya te la contara Ruby. -dijo Jazmín encogiéndose de hombros y sonriéndole a la castaña, quien asintió.
- ¿Tus ojos cambian de color? -pregunto Bella de pronto, evitando que Ruby o Jazmín dijeran algo. La castaña había estado mirando fijamente a la joven y estaba segura que la primera vez que la vio sus ojos eran diferentes, ahora que la miraba con atención se daba cuenta que eran oscuros. La joven se lamentó el haber desobedecido a su tía y no cambiar el color de sus ojos.
-No, aunque sería bastante genial. -dijo Jazmín sonriendo divertida, Bella trato de alejar ese pensamiento de su mente, Ruby miro los ojos de la joven con curiosidad.
-Yo si te recuerdo con ojos oscuros. -apunto Ruby encogiéndose de hombros, haciendo que la princesa suspirara de alivio. - ¿Cómo te fue con nuestra alcaldesa? ¿Hoy iras a ver a Regina también? -pregunto Ruby como si nada, haciendo que Jazmín la mirara casi con la mandíbula descolocada.
-Sí, me pidió que fuera a su oficina cada tarde. -dijo Jazmín asintiendo con un gesto neutral, Ruby asintió conforme.
- ¿Regina? ¿Ha pasado algo? -pregunto Bella con curiosidad, Jazmín estaba lista para improvisar una mentira, pero Ruby fue más rápida que ella.
-Regina le dará clases. Esta niña tiene magia. -dijo Ruby como si nada, cruzándose de brazos. Jazmín la miro con la boca abierta y Bella parecía asimilar la información. La princesa aun no salía del asombro con la ligereza de Ruby, mientras que Bella miraba a la joven sin terminar de creerlo.
- ¡Ruby! -casi grito Jazmín con un gesto de negación, pero Ruby se encogió de hombros para restarle importancia, mientras que Bella abría la boca sin poder decir algo.
-No te preocupes, Rose, ella es de confianza. -dijo Ruby mirándola con una sonrisa inocente, haciendo que Jazmín rodara los ojos.
- ¿Magia? ¿Cómo Regina? ¿Esa clase de magia? -pregunto Bella sorprendida y aturdida.
-No conozco otro tipo de magia, Bella. -ironizo Ruby con una sonrisa burlona al verla aturdida, Bella le dedico una mirada asesina que le borro la sonrisa.
-No soy tan buena como Regina, pero si es esa clase de magia. -respondió Jazmín con un gesto suave para no alarmar a Bella, quien parecía ir asimilando todo mejor. -Por eso ella me enseñara a controlarlo, para que nadie se ponga nervioso, por eso nadie debía saberlo. -dijo la joven mirando acusadoramente a Ruby, quien fingió ignorarla. Bella se tomó unos segundos de silencio antes de responder.
- ¿Regina Mills dando clases de magia? -pregunto Bella mirando a Jazmín y Ruby, ambas asintieron. -Suerte con eso. -sonrió Bella mirando a Jazmín, haciéndola suspirar de alivio y sonreír ante su broma.
-No la asustes así, Bella. -rio Ruby con una sonrisa maliciosa al poner su brazo por encima de los hombros de la joven. -La Reina Malvada como tutora. ¿No es el sueño de toda niña? -pregunto la mujer loba con un gesto pensativo, haciendo que Bella riera divertida y que Jazmín negara con la cabeza.
-No te preocupes, ninguna de las dos se lo dirá a nadie, quédate tranquila. -aseguro Bella sonriéndole a Jazmín con calidez, la joven se sintió mejor, sabía que podía confiar en ambas. La princesa se contagia de las risas de Ruby y se relajó un poco, todos tenían razón Storybrooke no era tan malo.
Regina estaba sentada en su escritorio, concentrada en los papeles que tenía que revisar, era lo que más le aburría de su trabajo. La alcaldesa estaba por ceder y dejar los papeles de lado para concentrarse en el tigre que tenía en el patio de la alcaldía y que aún no podía intentar hechizar para no causar el pánico en los habitantes del pueblo. Regina enfoco su atención en los papeles cuando la puerta de su oficina se abrió dando paso a Gold, quien tenía el semblante serio y arrogante de siempre, seguido de Zelena, quien miro a Regina con disculpa, la alcaldesa asintió a Zelena y la observo salir de la oficina cerrando la puerta.
-Buenos días, querida. -saludo Gold con su sonrisa sarcástica y maliciosa mientras se acercaba al escritorio de Regina, quien no disimulaba su molestia al tenerlo en su oficina. Gold la ignoro y tomo asiento frente a la alcaldesa, mirándola como si nada.
- ¿Qué he hecho para merecer tu presencia esta mañana? -pregunto Regina con una amplia sonrisa que destilaba sarcasmo, haciendo que Gold se limitara a mirarla con descaro y cierta diversión al saber que la fastidiaba.
-Nueva secretaria. -dijo Gold fingiendo no haberla escuchado, disfrutando al saber que Regina odiaba cuando alguien tentaba su paciencia. - ¿Cuánto esperaras antes de hacerla sufrir? -pregunto Gold como si nada, Regina rodo los ojos.
-Muy gracioso, Gold. -ironizo Regina con un gesto de burla. - ¿Qué quieres? -pregunto Regina para terminar con esa charla rápido, sin más rodeos.
-Respuestas, querida. -replico Gold retomando su semblante serio y mirando a Regina fijamente para no dejar escapar detalle de su reacción. -Estaba en mi tienda cuando recibí una visita muy peculiar. ¿Estas siguiendo mis pasos y te conseguiste una aprendiz? -pregunto Gold con una sonrisa maliciosa.
-Preferiría morir que seguir tus pasos, Oscuro. -ironizo Regina con una fría sonrisa, Gold sonrió casi halagado. - ¿Qué le has dicho a Rose? -pregunto la alcaldesa al comprender la curiosidad de Gold. Ella misma sabía que algo así pasaría al mandar a la joven con él.
-Una niña muy interesante, fue a verme para pedirme un par de libros. Quise venir a asegurarme de que estabas enterada. -dijo Gold como si nada, Regina arqueo las cejas, lo conocía bastante bien como para saber que si estaba ahí era porque su curiosidad y su manía de meterse en todo no lo iban a dejar tranquilo.
-No es peligrosa. -respondió Regina con seriedad, mirándolo severa. -No quiero que la toques, Gold, mantente alejado de ella. -sentencio la reina con un gesto amenazante, haciendo que Gold arqueara las cejas y sonriera con malicia.
-Me insultas, querida. -ironizo Gold con una mueca burlona, haciendo que Regina torciera el gesto. - ¿Acaso no fui un buen maestro contigo? -pregunto Gold con un gesto de preocupación. Regina lo miro severa. - ¿Por qué la defiendes? -pregunto el Oscuro con interés y curiosidad, pero Regina no parecía tener intención de contestar. - ¿Planeas algo? -interrogo Gold con una sonrisa descarada.
-No planeo nada, diablillo retorcido. -replico Regina a punto de perder la paciencia para diversión de Gold. -Ella es solo una niña, no quiero que acabe en el camino equivocado al no saber cómo controlar su magia. -añadió Regina con seriedad, Gold asintió un tanto conforme.
- ¿Temes que acabe como tú? -pregunto Gold tocando la herida de la alcaldesa, quien lo fulmino con la mirada. Gold sonrió al darse cuenta que había dado justo en el clavo. -Es eso, no quieres que se repita la historia de la jovencita convertida en la Reina Malvada. -ironizo Gold con cierta diversión.
-Solo aléjate de ella, obviamente nunca fuiste bueno para aconsejar a alguien. -ironizo Regina regalándole una de sus mejores sonrisas descaradas.
-Fuiste mi mejor alumna, algunos dirían que has sido una de mis mejores creaciones. -rio Gold con descaro, haciendo que Regina tuviera que contar mentalmente hasta diez.
- ¿Creación? Es apropiado, pensando que tú fuiste quien me hizo la Reina Malvada. -replico Regina con un gesto sarcástico que hizo a Gold torcer el gesto.
-Solo la mitad del crédito es mío, la otra mitad es toda tuya, querida. -replico Gold con seguridad al señalarla con un gesto engañoso. Regina no respondió y observo como Gold se levantaba dispuesto a marcharse. -Bien, querida. No me acercare a esa chiquilla, pero si sucede algo o necesitas solo debes decirme. -sentencio Gold con un gesto serio y extrañamente sutil.
-Por supuesto, porque siempre haces favores sin esperar un pago. -ironizo Regina con un gesto de pocos amigos, Gold sonrió levemente.
-Después de tanto creo que podría hacerle un favor gratis a mi mejor alumna. -replico Gold con un gesto malicioso antes de dar media vuelta para marcharse. -Un placer verte, querida. -se despidió Gold antes de abrir la puerta de la oficina y marcharse de ahí, dejando a Regina con ganas de conjurar una bola de fuego que impactara de lleno en Gold.
Ingrid estaba pasando por la tienda de Gold pretendiendo ser solo una habitante más de Storybrooke, había dejado cerrada su tienda de helados y después de asegurarse de que no había nadie mirando y de que Gold no estaba en su tienda con un movimiento de muñeca abrió la puerta de la tienda de Gold para poder entrar. La reina de las nieves entro a la tienda y cerró la puerta de inmediato, asegurándose de que nadie la había visto. Ingrid se dirigió atrás del mostrador y empezó a buscar entre algunas cajas de madera un par de objetos que necesitaba, contaba con el tiempo justo antes de que Gold regresara.
-Por aquí debe estar. -dijo la rubia mientras abría un pequeño armario y sacaba un par de cajas, las abría y volvía a cerrar al no encontrar lo que buscaba. Ingrid repitió la misma operación un par de veces hasta que en el tercer intento encontró una pequeña caja de madera que contenía lo que necesitaba. Una sonrisa se formó en los labios de Ingrid y después de asegurarse de dejar todo tal y como estaba antes de su búsqueda se esfumo en una nube de humo blanco.
Bella y Jazmín estaban en el mostrador de la biblioteca, tenían un par de libros apilados en la mesa y estaban intercambiando opiniones animadamente. Después de que Ruby se hubiera marchado para volver a Grannys, Bella y ella se quedaron charlando sobre libros e historias. La princesa parecía divertirse en compañía de Bella, mientras que ella disfrutaba de charlar acerca de sus amados libros por más de 5 minutos.
-Cuando termines de leer ese libro te prestare otro. -dijo Bella señalando un libro sobre la mesa al lado de la joven, quien asintió de acuerdo.
- ¿Es de aventuras? Casi no me gusta leer historias románticas. -dijo Jazmín torciendo el gesto, Bella rio y asintió. -Trabajar aquí debe ser lo mejor. -dijo la joven encogiéndose de hombros, haciendo que la castaña sonriera halagada.
-Desde que tengo memoria me han gustado mucho los libros, en el Bosque Encantado me sirvieron de mucha ayuda al vivir un par de aventuras. -recordó Bella con un gesto nostálgico, Jazmín sonrió al notar su gesto.
-Eso explica como sabes tantas cosas de tantos temas. -rio Jazmín con una sonrisa cálida que contagio a Bella, sonrojándola un poco.
-Tal parece que la señorita French es toda una caja de sorpresas. -la voz de Gold al entrar a la biblioteca hizo que tanto Jazmín como Bella dejaran de reír y lo miraran con sorpresa. Bella enmudeció un poco nerviosa y Jazmín tampoco supo que decir al tenerlo frente a ellas en el mostrador.
- ¿Puedo ayudarlo en algo, señor Gold? -pregunto Bella después de salir de la sorpresa. Gold miro a la castaña por un par de segundos antes de contestar, esbozando una leve y discreta sonrisa que Jazmín apenas alcanzo a notar.
-Gracias, Bella, pero en esta ocasión no es necesario. -respondió Gold con un tono extrañamente amable y cordial, muy diferente al tono sarcástico y burlón que usualmente usaba con la mayoría de las personas. -Vengo a buscar a esta señorita, de hecho. -dijo el Oscuro con una sonrisa dirigida a Jazmín, mirándola expectante.
- ¿A mí? -pregunto Jazmín un poco aturdida, Bella también se sorprendió. Gold asintió en silencio con un gesto neutral. - ¿Debo asustarme? -pregunto la princesa con un gesto sarcástico, haciendo que Gold sonriera un poco divertido.
-Es gratificante saber que mi reputación me precede. -respondió Gold con un gesto arrogante, haciendo que Jazmín sonriera un poco. -Solo vengo a darte lo que me pediste, lo pensé y decidí que es buena idea que leas un poco. -dijo Gold alzando movimiento su mano y apareciendo un par de libros antiguos sobre el mostrador, dejando sorprendidas a Bella y a Jazmín.
- ¿Qué le hizo cambiar de opinión? -pregunto Jazmín mirándolo con curiosidad, Gold fingió pensarlo unos segundos antes de responder.
-Deberías agradecer que lo hice y no cuestionar más, Rose. -musito Gold con un gesto malicioso, haciendo que Bella arqueara las cejas y que Jazmín sonriera levemente al recordar la no muy buena reputación que tenía Gold.
-Sus motivaciones son importantes. -replico Jazmín mirándolo sin intimidarse. -Dicen que usted no hace favores sin esperar un pago, tratos no favorables para quien solicita su ayuda. -dijo la princesa con un gesto de seriedad que hizo a Gold esbozar una sonrisa apenas visible.
-Tómalo como una cortesía, querida. -dijo Gold con un gesto irónico, Jazmín aun dudaba de sus intenciones. -Como una forma de decirte que confió en tu potencial, es todo, no hay más intenciones ocultas. -dijo Gold con un gesto imposible de descifrar si mentía o decía la verdad.
- ¿Debo creerle? No es famoso por decir la verdad, pero si por jugar con las palabras. -replico Jazmín cruzándose de brazos y arqueando las cejas, haciendo que Gold sonriera ampliamente ante su arrogancia.
-Deberías hacerle caso, Rose. -intervino Bella acercándose a la princesa, temiendo que colmara la paciencia de Gold y algo malo pasara. -No siempre las cosas que se dicen son ciertas. -añadió Bella para suavizar las cosas, la mirada de Gold recayó en Bella.
-Eso es muy cierto. -dijo Gold mirándola con una sonrisa y asintiendo. Jazmín asintió relajándose y aceptando lo que decía Gold. -Ya que estoy aquí. ¿Hay algún libro que pueda recomendarme, señorita French? -pregunto Gold observando a Bella con toda la intención de ponerla nerviosa. Jazmín noto que la castaña titubeo un poco y noto como Gold sonreía levemente al notarlo.
- ¿Qué clase de libro está buscando? -pregunto Bella sin poder dejar de mirarlo un poco intimidada, mientras que Gold parecía no inmutarse.
-Confiare en su gusto, Bella. -respondió Gold mirándola fijamente a los ojos, Bella asintió casi tragando saliva. La princesa observaba todo con curiosidad y casi con sorpresa, preguntándose si ambos se daban cuenta de sus actitudes o eran involuntarias.
-De acuerdo, espere un momento. -pidió Bella antes de dar media vuelta y encaminarse a las largas filas repletas de libros de todo tipo, dejando a Gold con la mirada fija en ella hasta verla desaparecer y a Jazmín con un gesto divertido en el rostro.
-Es muy linda. ¿No? -pregunto Jazmín girándose para estar en la misma posición que Gold, cruzándose de brazos, Gold no se molestó en girarse para responder.
-Su nombre lo dice todo, supongo. -respondió Gold sin más, haciendo que Jazmín rodara los ojos. Bella tardo unos cuantos minutos en volver y entregarle un libro a Gold, antes de observarlo marcharse con su arrogancia de siempre. La princesa no hizo comentario al respecto y después de despedirse de Bella se encamino a la alcaldía.
Zelena estaba en la oficina de Regina, quien buscaba entre su archivero un par de carpetas. La pelirroja aprovechaba que su hermana estaba distraída para mirar a Rajah desde la ventana de la oficina, el tigre estaba tumbado bajo el árbol. Regina ya le había asegurado a Zelena que no tenían nada que preocuparse por que ya había puesto un hechizo de protección y el tigre no podría escapar de ahí, habían platicado durante intervalos cortos pero frecuentes, la pelirroja dedujo que poco a poco podría ir acercándose más a su hermana.
- ¿Necesita algo más, alcaldesa? -pregunto Zelena después de tomar nota de un par de indicaciones, mirando a la morena cerrar con llave el archivero y luego girarse hacia ella, pensando en su respuesta.
-No, es todo. -dijo Regina acercándose a Zelena y apoyándose en el escritorio, la pelirroja asintió y estuvo a punto de regresar a su lugar de trabajo, pero Regina la detuvo. -Puedes marcharte, Zelena. Es todo por hoy. -añadió Regina encogiéndose de hombros, Zelena arqueo una ceja.
- ¿No necesitara nada? Puedo quedarme hasta que usted termine de trabajar, no tengo inconveniente. -musito Zelena con la voz más suave que podía, no quería perderse la oportunidad de saber si Regina pretendía practicarle algún hechizo a Rajah o de estar cerca de ella para enterarse de lo más que pudiera.
-No pretendo quedarme a trabajar hasta tarde. -rio Regina fingiendo naturalidad. -Solo esperare unos minutos para terminar de leer unas cosas, debo llegar a una cita con mi esposo. -mintió Regina acerca de sus planes para esa tarde. Zelena arqueo las cejas sin creerle demasiado y asintió, no podía darse el lujo de cuestionar demasiado.
-Lamento la indiscreción. -se disculpó la pelirroja mostrando su mejor cara de inocencia, Regina le restó importancia con un gesto.
-No te preocupes, eres mi secretaria, debes estar enterada de ciertas cosas. -dijo Regina con un tono descarado y una sonrisa forzada. Zelena sonrió agradecida.
-Tomare mis cosas, que pase buenas noches, alcaldesa. -murmuro Zelena dando media vuelta para salir de la oficina y marcharse, pero la voz de Regina la hizo detenerse al llegar a la puerta de la oficina.
-Puedes decirme Regina. -corrigió la morena cruzada de brazos, como si nada. Zelena la observo un poco sorprendida y asintió, quizá las cosas podrían resultar más rápido de lo esperado. -Nos vemos mañana temprano. -dijo Regina dando media vuelta para tomar asiento en su escritorio, mientras Zelena asentía y salía de la oficina cerrando la puerta tras ella.
Regina estaba sentada en su escritorio con la mirada perdida en algún punto de su escritorio cuando tocaron la puerta y la hicieron volver a la realidad. La reina había estado pensando en la visita de Gold que le había hecho recordar sus días de Reina Malvada, pensó también en que quizá debía tratar de saber más de Rose y que no podía dejarse llevar por lo cómoda que se sentía en su compañía. El sonido de alguien tocando la puerta la hizo regresar a la realidad y dio permiso de pasar a su oficina, encontrándose con Jazmín. La joven entro a la oficina y cerró la puerta detrás de ella, acercándose al escritorio de la alcaldesa y tomando asiento frente a ella.
-Buenas tardes, alcaldesa. -saludo Jazmín al abrir la puerta y pasar a la oficina, Regina se levantó de su escritorio y la saludo con una sonrisa apenas visible. -Espere a que su secretaria se marchara como pidió. -informo Jazmín cerrando la puerta.
-Muy bien, Rose. Y puedes llamarme Regina, ya te lo he dicho. -dijo la alcaldesa rodando su escritorio y dirigiéndose a la amplia mesa que tenía en su oficina, indicándole a la joven que tomara asiento en una silla. Jazmín no necesitaba leer mentes para saber que su madre estaba tensa y que algo pensaba preguntarle, solo podía rogar que pudiera salir bien librada de todo.
- ¿Sucede algo malo? -pregunto Jazmín al ver a Regina tomar asiento frente a ella y observarla en silencio, ese silencio que anunciaba un regaño o una mala noticia, la joven estaba inquieta y comenzaba a desesperarse.
-Esperemos que no, princesa. -siseo Regina cruzándose de brazos y apoyándose en el respaldo de su silla, sonriendo descaradamente. Jazmín torció el gesto y solo pudo maldecir mentalmente, Regina observaba su reacción satisfecha.
-Henry te conto. -murmuro Jazmín asintiendo con un gesto de resignación, Regina asintió con la mirada fija en ella. -No debí decirle nada, estaba enojada y para ser honesta se comportó muy odioso, no pude evitar pelar con él. -se defendió Jazmín con un gesto inocente y frustrado.
-Sí, también menciono que no se llevaron nada bien. -añadió Regina arqueando las cejas y sonriendo solo un poco. Jazmín torció el gesto. - ¿Princesa? -pregunto la morena con un gesto de curiosidad, Jazmín asintió de mala gana, en su mente ya comenzaba a formular la mentira que tendría que decir.
-Mi padre era el Sultán en Agrabah. -explico Jazmín con la mirada hacia abajo, mordiéndose los labios y deseando que alguna parte inconsciente de su madre recordara la verdad para que no tuviera que seguir mintiendo. - ¿Alguna vez estuvo ahí? -pregunto Jazmín alzando la mirada y notando como Regina negaba con la cabeza.
-No, pero conocí a alguien que vivía ahí. -dijo Regina recordando a su fiel espejo mágico del Bosque Encantado. - ¿Cómo llegaste al Bosque Encantado? ¿Cómo llegaste aquí? -comenzó a preguntar Regina comenzando a intrigarse más.
-En Agrabah hay cosas muy extrañas y mágicas, no recuerdo muy bien, pero creo que fue gracias a una habichuela mágica que llegamos al Bosque Encantado. -dijo Jazmín mordiéndose el labio inferior ante tal mentira. -Cuando llego la maldición oscura acabe aquí en Storybrooke. -dijo Jazmín bajando la mirada para no delatarse.
- ¿Debería creerte? -pregunto Regina con una mirada seria, la joven levanto la vista y le sostuvo la mirada.
- ¿Debería mentirle? -replico la princesa con inocencia. -Usted me está ayudando, no tengo familia, y no tengo nada que ocultar más que aprender a controlar mis poderes. -murmuro Jazmín en su mejor tono de niña desprotegida. Regina lo medito un poco y la observo a detalle, realmente no le parecía peligrosa.
-De acuerdo, lo dejaremos aquí por ahora. -dijo Regina suspirando más relajada, haciendo que la joven también suspirara de alivio al ver que por ahora había logrado evitar muchas más preguntas. - ¿Estas lista? -pregunto Regina levantándose de la silla.
-Sí, el señor Gold me dio un par de libros y he leído un par de hechizos muy interesantes. -dijo la joven con una sonrisa de entusiasmo, Regina arqueo las cejas con interés. La princesa se encogió de hombros y espero a que Regina le explicara lo que tendría que hacer para comenzar a practicar, realmente le gustaba pasar el tiempo con su madre, aunque ella ignorara este hecho.
La noche ya había caído sobre Storybrooke, todos estaban camino a sus casas para cenar y solo algunos pocos salían a pasear bajo la luna. Jazmín estaba mirando los barcos en el puerto, el Jolly Roger era el más grande de todos, por mucha diferencia. La princesa sentía la brisa del mar en su rostro y comenzaba a recordar como había sido el viaje en el Jolly Roger, le agradaba esa sensación. La joven se había detenido ahí un momento por curiosidad antes de irse a casa y convencer a Zelena de una idea que recién se le había ocurrido. La princesa se acercó un poco más por el muelle hacia el Jolly Roger, desde ese lugar lucia más imponente.
- ¿Qué haces aquí? -pregunto una voz conocida para la princesa, quien al girarse se encontró con Hook. El pirata llevaba una bolsa de papel que contenía comida para cenar en la comisaria, pero al ver que había alguien merodeando su barco decidió acercarse, temía que Gold planeara algo para asegurarse de quitarle su barco.
-Observo, me gustan los barcos y el mar en calma, no pude resistirme a mirar un rato. -dijo Jazmín encogiéndose de hombros y regalándole una sonrisa a Hook, quien no pudo evitar sonreír también. El pirata observo a la joven y no pudo sentir rechazo hacia ella, sus ojos le producían una calma extraña que a veces solo encontraba en el mar al navegar en su barco.
-Una niña tan linda no debería andar por aquí sola de noche. -dijo Hook con seriedad extraña en él, casi protectoramente, haciendo que Jazmín sonriera. El pirata dejo la bolsa de comida sobre la banca del muelle y observo mejor a la joven, nunca la había visto.
-Lo sé, pero iba camino a mi casa y el muelle se veía tan tentador que no pude evitarlo. Solo pensaba estar un momento antes de marcharme. -explico la joven encogiéndose de hombros, el pirata asintió y se cruzó de brazos.
- ¿Te gustan los barcos? -pregunto Hook mirándola con curiosidad, la princesa asintió sin tardar. Hook arqueo las cejas y señalo al Jolly Roger. -Ese es mi barco. -dijo el pirata con orgullo, haciendo que Jazmín mirara al barco y luego a él.
-Es el más grande y el más bonito. -respondió la joven con una sonrisa inocente, haciendo que Hook se sintiera orgulloso de su barco. -Si el Jolly Roger es tuyo entonces tu eres un capitán. -señalo Jazmín con una amplia sonrisa cómplice, haciendo que Hook sonriera ampliamente y asintiera fingiendo modestia.
-Me has caído bien. -rio Hook con un gesto despreocupado, haciendo que Jazmín sonriera. -Killian Jones. -dijo el pirata tendiendo su mano hacia la joven, quien la tomo y estrecho, el pirata deposito un beso en el dorso de su mano haciendo que la princesa sonriera.
-Capitán Jones. -replico Jazmín con una pequeña reverencia para hacerlo reír. -Me llamo Rose. -dijo la joven, el pirata asintió. -Me gustaría aprender a navegar algún día. -menciono Jazmín mirando el mar que se extendía sin fin.
-Un capitán siempre está dispuesto a enseñar cómo hacerlo. -dijo Hook encogiéndose de hombros, en el pueblo no hablaba con nadie realmente, su reputación no era favorable y siempre estaba solo en su barco.
- ¿En serio? -pregunto Jazmín un poco sorprendida, Hook asintió sin dudar.
-Sí, no tengo familia así que mi tiempo libre lo paso aquí. -dijo Hook señalando al Jolly Roger, la joven asintió con una sutil sonrisa, podía notar la nostalgia en la voz del pirata. -Si no te importa aprender de alguien llamado Capitán Hook. -dijo el pirata levantando su garfio con una fría sonrisa.
-Me encantaría. -respondió Jazmín con una amplia sonrisa, tomando desprevenido al pirata y haciéndolo sonreír sinceramente, pocas veces se topaba con gente que no temiera de él o huyera, las mujeres que caían en sus encantos no contaban y en muchas ocasiones se sentía solo.
-Perfecto, estoy a tus órdenes. -dijo Hook un poco más animado, haciendo que Jazmín asintiera. El pirata tomo la bolsa de comida sobre la banca. -Cuando desees puedes buscarme aquí o en la comisaria. -dijo el pirata con un gesto despreocupado.
-De acuerdo, yo debo ir a casa antes de que sea tarde. -dijo la princesa encogiéndose de hombros, el pirata asintió y la observo al pasar junto a él para marcharse.
-Ten cuidado, no te desvíes de tu camino. -dijo Hook con un tono bromista y fingiendo un gesto de regaño, haciendo reír a la joven que comenzó a correr hacia casa antes de que Zelena fuera quien la matara por llegar tarde. Hook la observo desaparecer y retomo su camino hacia la comisaria, seguramente David lo estaría esperando hace un par de minutos.
David y Hook estaban en la comisaria, el día había sido tranquilo. El pirata había llevado algo para comer mientras esperaba la hora para poder irse. Solo les quedaba una hora antes de poder marcharse y dar por terminado el trabajo de ese día. David estaba sentado en el escritorio de su oficina y Hook estaba en el escritorio cercano a las celdas, el pirata tenia los pies encima de su escritorio y estaba a un paso de morirse de aburrimiento.
- ¿Así son todos los días aquí? -pregunto Hook jugando con un lápiz sobre su escritorio, David lo alcanzaba a escuchar desde su lugar y solo pudo reírse de su pregunta. -Es aburrido. -dijo el pirata con un gesto de fastidio.
-No siempre es así, hay veces que no alcanzan las celdas por culpa de alguna pelea en un bar, niños molestando en las casas, cosas así. -dijo David levantándose de su silla y saliendo de su lugar para ir a donde estaba Hook.
- ¿Vas a salir? ¿Están robando alguna tienda? -pregunto Hook con un tono bromista, David negó con la cabeza y dejo caer su chaqueta negra sobre el escritorio del pirata. El rubio se apoyó en el mismo escritorio.
- ¿Te importaría quedarte solo por una hora? Ya casi salimos de aquí. -dijo el príncipe con un gesto despreocupado, Hook arqueo las cejas y dejo de jugar en su asiento para mirar al rubio.
- ¿Ha pasado algo? -pregunto Hook con curiosidad, pensando si podía ofrecer su ayuda en algún trabajo menos aburrido que esperar llamadas encerrado en la comisaria.
-Nada. -negó con la cabeza David, Hook bufo. -Quede de ir a cenar con Regina esta noche y si llego tarde me asesinara. -explico el príncipe encogiéndose de hombros, Hook hizo un gesto al comprender y se relajó más.
-No tiene paciencia. -rio Hook aun con los pies en su escritorio, haciendo reír a David mientras negaba con la cabeza. -Lo sé, esa mujer es impaciente por naturaleza. -ironizo Hook arqueando las cejas. - ¿Irán a un restaurant y debes ponerte traje? -pregunto Hook con algo de burla.
-No, solo iremos a Grannys para estar tranquilos un rato. -dijo David encogiéndose de hombros. -Le dijimos a Henry que nos acompañara, pero parece que ver películas en su habitación es más divertido que cenar con nosotros. -bromeo David con un gesto de broma.
-De acuerdo, yo me quedare y me encargo de cerrar la comisaria. -acepto Hook después de pensarlo un poco, David sonrió conforme y tomo su chaqueta para ponérsela.
-Si alguien llama me avisas, Hook. -advirtió David señalándolo con seriedad, el pirata asintió. -Cuando te vayas de aquí no olvides llevar tu radio, por si sucede algo. -dijo David desconfiando de si debía dejar a cargo esa noche al pirata. Hook asintió y David después de un par de segundos de titubear salió de la comisaria.
Jazmín y Zelena estaban en la habitación de la pelirroja, en la cama había un par de vestidos y prendas de ropa regadas en contra de la voluntad de Zelena. La princesa estaba tratando de lograr que cediera antes de que saliera corriendo, pero Zelena parecía negarse rotundamente, arrepintiéndose de haber compartido algunos detalles de la agenda de Regina con su sobrina.
- ¡No quiero hacer esto! ¡Me niego a ser usada de carnada! -protesto Zelena cruzándose de brazos y frunciendo el ceño al dejarse caer en su cama al lado de su sobrina, quien rodaba los ojos ante la negación de su tía.
-Distracción. -corrigió Jazmín con una sonrisa sarcástica. -Eres muy guapa, tía. No te costara crear una pelea para que David llegue a detener los golpes y quizá encerrar a algún borracho, así mamá estará sola cuando Robín vaya a Grannys. -dijo la princesa con un gesto de frustración al tener que explicarlo una vez más.
-Tienes una mente malvada, mocosa. -dijo Zelena mirándola con un gesto de falso orgullo y una sonrisa burlona, haciendo que Jazmín le devolviera la sonrisa sarcástica.
-Supongo que es herencia familiar. -ironizo la joven con un tono burlón, haciendo que Zelena riera por lo bajo.
-Sin dudarlo. Cora y Gold estarían orgullosos de saber que su nieta es una pequeña princesita malvada, ese potencial funcionaria de maravilla en el lado de los villanos. -dijo Zelena fingiendo pesar, el joven rodo los ojos con resignación.
-Viniendo de ti, Bruja Malvada, lo tomare como un halago. -ironizo la princesa con una sonrisa descarada, haciendo que Zelena torciera el gesto al recordarle su apodo. La pelirroja termino por ceder y tomo el primer vestido que vio sobre la cama, uno negro bastante revelador.
-Cuando todo esto termine Regina me va a tener que compensar durante el resto de nuestras vidas. -gruño Zelena al torcer el gesto y encaminarse al baño para empezar a cambiarse, dejando la puerta entre abierta para escuchar a la princesa.
-Hoy estuve con Bella. -dijo Jazmín como si nada, escuchando como Zelena gruñía levemente para demostrar su poco interés en la castaña. La joven rodo los ojos y continuo. - ¿Deberíamos ayudar a Bella y Gold para que estén juntos? Están casados y parecen gustarse aún bajo el hechizo. -dijo la princesa sin más rodeos, sorprendiéndose al ver como Zelena terminaba de subir el cierre de su vestido y salía del baño para mirarla casi con instintos asesinos.
-Olvídalo, no me interesa hacer que esos dos se reconcilien, por mí que se queden bajo el hechizo. -dijo Zelena con total firmeza, Jazmín torció el gesto. La pelirroja estaba teniendo progresos hacia el lado de los héroes bastante grandes, pero aun no llegaba al extremo de sonreír ante la idea de jugar a hacer parejas.
- ¿Por qué no? Se supone que debemos ayudar a todos. -dijo Jazmín tratando de convencer a su tía, quien se limitó a reírse con ganas. - ¿Te sigue gustando mi abuelo? -pregunto la princesa con su mejor cara de inocencia, ganándose la mirada asesina de Zelena, la joven se mordió el labio para no reír, sintiéndose solo un poco de culpa al usar aquella carta.
- ¡No! -grito Zelena totalmente indignada y algo sonrojada. -Suficiente tengo con ayudar a Regina, y que quede claro que solo lo estoy haciendo porque es mi hermana. -siseo la pelirroja con firmeza, haciendo que Jazmín se cruzara de brazos.
-Para ser justos, es tu culpa que todos estén viviendo bajo un hechizo. -replico Jazmín al ver que Zelena tomaba asiento frente a su tocador y comenzaba a mirarse en el espejo al peinarse. La joven se acercó a ella.
-Gold se tiene merecido cada cosa mala que le suceda. -sentencio Zelena sin remordimiento, cepillando su cabello. Jazmín arqueo las cejas y negó con la cabeza, el resentimiento entre Zelena y Gold era mutuo y no veía forma de que se acabara.
-Gold tal vez se lo merezca, pero Bella no. Ella me agrada. -dijo la princesa con un gesto suave, haciendo que Zelena torciera el gesto.
-Bien, si quieres hacer algo para ayudar a que estén juntos es tu asunto, no cuentes conmigo. -dijo la pelirroja dejando su cepillo sobre el tocador y tomando su perfume. La joven sonrió conforme y Zelena rodo los ojos. -Yo vomitare en todo caso. -ironizo Zelena sonriéndole falsamente a su sobrina, quien la miro con resignación.
David estaba sentado en una de las mesas más alejadas a la entrada de Grannys, en una esquina para tener un poco más de privacidad durante la cena. El príncipe había llegado a tiempo a la cita con Regina, pero ella aun no llegaba, aunque el rubio ya esperaba eso, Regina no era famosa por su puntualidad. David pidió algo de beber para esperar pacientemente a que su esposa se dignara a aparecer, recorrió el lugar con la mirada y noto que apenas quedaban poco menos de 10 personas en el lugar. El sonido de la campana al abrase la puerta hizo que David alzara la mirada y sonriera de inmediato al ver a Regina entrar al lugar con su habitual temple de arrogancia y superioridad, el príncipe había llegado a encontrar ese gesto atractivo.
-Lamento llegar tarde. -dijo Regina al llegar a su mesa y saludarlo con un beso corto, siempre que estaban en público las muestras de afecto que Regina tenía con el eran un poco más discretas y controladas, a solas cuando se olvidaba de que era la alcaldesa era todo lo contrario.
-Supuse que llegarías tarde, mi amor. -rio David levantándose y jalándole la silla para que tomara asiento, ambos se sentaron. -Siempre te ha gustado hacer entradas, ya me acostumbré. -dijo David con un tono bromista, encogiéndose de hombros ante la mirada incrédula de la morena.
-Siempre tan encantador, cariño. -replico Regina con una sonrisa que destilaba sarcasmo, haciendo sonreír inocentemente a David. La morena iba a añadir un insulto cariñoso pero el príncipe arqueo las cejas y acorto la distancia rápidamente para callarla con un beso un poco más intenso. -Bien jugado, príncipe idiota. -murmuro Regina sonriéndole discretamente, llevando sus dedos a los labios del rubio para quitarle los restos de su labial rojo.
-Te ves hermosa. -señalo David mirándola sin recato alguno, deteniéndose en sus piernas y pechos por más tiempo del necesario, haciendo que Regina sonriera resignada. -Has pasado a cambiarte de ropa a la casa. ¿Cierto? -pregunto el rubio casi como afirmación.
-Dijimos que del trabajo vendríamos aquí directo, me hiciste prometer no pasar a la casa por que llegaría una hora después y cumplí la promesa. -dijo Regina despreocupada, David arqueo las cejas y la miro como si leyera su mente, conociéndola tan bien que sabía cuándo mentía, al menos la mayoría de las veces.
-Has hecho magia para cambiarte. -dijo David al comprender todo, Regina sonrió victoriosa y el príncipe rio mientras negaba con la cabeza. -Debí recordar añadir esa cláusula en el trato, eso es trampa, Regina. -se quejó David con un gesto acusador, haciendo que Regina se encogiera de hombros.
-No especificaste esa regla, querido. -replico Regina con una sonrisa arrogante, haciendo que David rodara los ojos con resignación.
-No tengo quejas, este vestido me gusta mucho. -murmuro David mirándola con picardía, miro discretamente por si alguien estaba mirando hacia ellos y aprovecho para pasar una mano por la pierna de Regina bajo la mesa, haciendo que la morena riera levemente al ver sus intenciones.
-Quieta esas manos, Charming. -ironizo Regina deteniendo su mano que amenazaba con seguir tocando, haciendo que el rubia riera y tuviera que retirar sus manos para ponerlas sobre la mesa.
-Te amo, mi reina malvada. -susurro David aun riendo, notando como Regina apenas podía contener la risa ante las actitudes del rubio. Ambos se controlaron un poco más y esperaron charlando que les tomaran la orden, esa noche Ruby la tenía libre, salvándose de un par de bromas indecentes que eran las favoritas de la mujer lobo.
-Flashback
En el Jolly Roger el ambiente era tranquilo, la noche estaba adornada por las estrellas y la brisa era perfecta. En cubierta solo quedaban Emma y Jazmín charlando, Hook estaba al otro extremo en el timón y parecía más dormido que despierto en su silla. La rubia había observado a Regina proteger el corazón de su hija y luego marcharse a su camarote, la princesa regreso a donde estaba con Emma y tomo asiento en el suelo junto a ella.
- ¿Sentiste cosquillas, ¿no? -pregunto Emma con una sonrisa burlona, la joven sonrió levemente y asintió con un gesto. La princesa guardo silencio un momento antes de decidirse a tocar el tema que tenía en mente.
- ¿Cómo es vivir en Storybrooke? ¿Es aburrido? -pregunto Jazmín con un gesto curioso, Emma la miro y rio mientras negaba con la cabeza, haciendo que la princesa arqueara las cejas.
-No, vivir en Storybrooke es todo menos aburrido. -dijo Emma con un gesto divertido, haciendo que Jazmín la mirara con curiosidad. -El primer año que estuve ahí tuve que pelear contra un dragón para salvar a Henry de una maldición de sueño, tu abuelo me dio la espada de David para pelear. Ni siquiera sé cómo, pero de esa pelea solo quedaron cenizas de dragón en un sótano. -dijo Emma riendo levemente, la joven la escucho algo sorprendida.
- ¿Un sótano? ¿Cómo es posible que un dragón alcance en un sótano? -pregunto Jazmín con un gesto confuso, ganándose una mirada incrédula de Emma.
- ¿En serio? ¿De toda la historia del dragón preguntas por el tamaño del sótano? -pregunto Emma casi sin creerlo, la princesa se encogió de hombros.
-He estado en varios mundos, te sorprendería saber qué cosas he llegado a ver, Emma.-explico Jazmín con una sonrisa maliciosa, Emma negó con la cabeza. -Pero tu historia del dragón es muy buena. -halago la princesa con un tono bromista, haciendo que Emma frunciera el ceño.
-De acuerdo, princesita. Tu madre me envió bajo la biblioteca del pueblo, es casi como una cueva enorme, nunca me gustaría volver ahí. -dijo Emma casi sintiendo escalofríos al recordar ese momento de su vida.
-Mi madre es la alcaldesa. ¿Cómo es eso? -pregunto Jazmín con curiosidad, era un término que no recordaba haber escuchado antes, o al menos no exactamente.
-Es como ser reina fuera del Bosque Encantado.-ironizo Emma con un gesto despreocupado, la joven arqueo una ceja esperando una explicación más amplia.-Tiene que asegurarse que todo en el pueblo marche bien, resolver problemas de los habitantes, firmar montañas de papeles, revisar presupuestos, soportar las quejas de muchas personas y básicamente no asesinar a nadie cuando agotan tu paciencia.-dijo Emma encogiéndose de hombros, Jazmín frunció el ceño.-Mi madre fue alcaldesa por dos días, renuncio.-dijo Emma con un gesto burlón. Jazmín comenzó a reír al ver que Emma pretendía guardar algo de orgullo contándole de sus aventuras en Storybrooke, la princesa solo escuchaba con atención, riendo ante el lenguaje poco formal de Emma.
-Fin flashback
Jazmín espero a que Zelena se marchó de la casa para salir ella también, llevando consigo una pequeña bolsita que contenía una linterna que le robo a Zelena y otras cosas que pudiera necesitar. La princesa llego hasta la torre del reloj del pueblo y de ahí tomo rumbo a la biblioteca, la princesa se mordió el labio inferior al ver que las puertas estaban cerradas. Jazmín hizo un movimiento de muñeca y quito los seguros para poder entrar a la biblioteca, cuando entro se aseguró de cerrar las puertas de nuevo y comenzó a recorrer el lugar con la mirada. Cuando estuvo ahí en la tarde Bella y Ruby mencionaron el elevador que no servía desde hace mucho, la princesa arqueo las cejas al encontrarlo oculto y se las ingenió para abrir las puertas y poder entrar a él.
- ¿Cómo funciona esto? -se quejó Jazmín al no encontrar forma de manejar el elevador, la princesa frunció el ceño y decidió facilitarse las cosas usando magia, en menos de 5 segundos el elevador comenzó a bajar, haciendo que Jazmín se sujetara para no perder el equilibrio. Cuando el elevador toco tierra indicando que había llegado al fondo las puertas se abrieron y la princesa titubeo un poco al ver que todo estaba oscuro, era escalofriante. Jazmín respiro profundo para tomar valor y saco de su bolsa la linterna para alumbrar su camino. La princesa reprimió el impulso de salir corriendo de ahí y haciendo uso de su valor continuo su camino, encontrándose con los cristales rotos y el ataúd de cristal de Blanca Nieves. Jazmín titubeo un poco y usando un hechizo encontró el lugar donde estaban las cenizas de Maléfica. -Lo que te ha pasado, tía. -murmuro Jazmín con tristeza al agacharse para tomar un puñado de cenizas y guardarlas dentro de un pequeño frasco de cristal que luego guardo en su bolso. La joven no tardo en encaminarse a la salida de ese lugar, entro al elevador y una vez en la biblioteca abrió la puerta para marcharse, no sin antes cerrar la puerta principal tal como Bella la había dejado.
Zelena llego al bar y sonrió con satisfacción al notar las miradas de todos los hombros recaer en ella. La pelirroja llevaba un ajustado vestido negro que era bastante provocador, no le costó trabajo hacer que un hombre en especial se acercara a ella cuando tomo asiento en la barra, fingiendo no prestar atención a nadie. Zelena acepto tomar un trago con aquel desconocido que estaba poco más que embobado por ella, la pelirroja se las ingenio con un sutil movimiento de su muñeca para que un hombre que pasaba junto a la barra le tirara un trago encima a su acompañante, quien al estar un poco ebrio no reacciono bien. Las palabras se fueron a los insultos y los insultos resultaron en golpes. En menos de dos minutos más de cuatro personas estaban peleando sin que nadie pudiera meterlos y Zelena no tardo en pedir que llamaran a la policía para que ayudara, solo tenía que esperar un par de minutos y esperar que David llegara para poder marcharse de ese lugar que tanto detestaba.
- ¡Hey! -el grito de Hook al llegar al bar, y desde la puerta ver como dos hombres estaban golpeándose cerca de la barra, se escuchó en todo el bar. Los que antes peleaban ya habían detenido sus golpes, menos esos dos que parecían ignorarlo. Zelena se sorprendió al ver al pirata intentar separar a los dos hombres y no conseguirlo del todo, ella esperaba que fuera David quien llegara, nunca creyó que Hook consiguiera el empleo. La pelirroja frunció el ceño y con un movimiento de muñeca hizo que la furia de los dos hombres incrementara y sacaran a Hook del medio para continuar con la pelea.
- ¿Qué no mandaron a llamar al sheriff? -pregunto Zelena con un gesto de confusión al acercarse al dueño del bar que ya había salido de atrás de la barra y trataba de contener el pleito. La pelirroja no había notado que Hook había sido casi empujado hasta donde estaba ella.
-Yo trabajo en la comisaria, tienes lo que pediste, pelirroja. -ironizo Hook con la mirada fija en los dos hombres que eran tratados de separar por otros compañeros del bar. - ¿Tú has provocado la pelea? No me sorprende. -dijo Hook después de desviar su mirada a ella y recorrerla de arriba abajo, no podía negar que Zelena era atractiva.
- ¿Por qué dices eso? Esto no es mi culpa. -se defendió Zelena falsamente indignada, haciendo que Hook rodara los ojos y con un par de señas les indicara a dos hombres lo suficientemente dispuestos que intentaran colaborar para separar a los causantes del desastre.
-Eres la única mujer aquí, dos hombres peleando en un bar, saque conclusiones. -explico Hook encogiéndose de hombros y torciendo el gesto al ver que no conseguían separarlos.
- ¿Un día en la comisaria y ya eres un experto? -se burló Zelena con un gesto descarado, haciendo que Hook sonriera con arrogancia. Zelena noto que ambos hombres que antes peleaban se habían detenido y los miraban con gestos de desagrado, la pelirroja se acercó un poco más al pirata que se limitó a arquear las cejas.
- ¿Qué haces con la señorita, Hook? -pregunto uno de los hombres con el labio roto, Zelena se apartó fingiendo desinterés y Hook torció el gesto al sentir el aroma a alcohol que desprendían casi todos.
-Mi trabajo. Están detenidos. -dijo Hook con una sonrisa burlona al sacar unas esposas para detenerlos, pero las risas de más de uno lo hicieron gruñir por lo bajo. Zelena sonrió para sí misma al notar que no tendría que intervenir para que todo siguiera como quería.
- ¿Tu trabajo? ¿Tú nos vas a arrestar? -preguntaban burlonamente entre risas, Hook tuvo paciencia por dos segundos, pero al tercer comentario burlón el pirata golpeo en la cara a uno de ellos, recibiendo respuesta inmediata de otro y comenzando una nueva pelea que incluía a más personas. El dueño del bar corrió a tomar el teléfono y marcar el número del sheriff Nolan, mientras que Zelena observaba todo con una sonrisa de satisfacción y discretamente salía del bar para no ser vista por nadie.
Robín entro a Grannys como cada viernes. El arquero comenzaba ese día con los muchachos del campamento y poniendo en orden sus cosas, pasaba la tarde y parte de la noche con Roland hasta que su hijo se quedaba profundamente dormido y después rechazaba sutilmente la invitación de los muchachos para ir a beber algo al bar. Robín prefería ir a cenar ahí y beber un par de copas solo en la barra de Grannys, en calma y soledad, aunque a veces le pesaba. Robín entro al lugar y se iba a dirigir a la barra para ordenar algo cuando noto que solo quedaban poco menos de 5 personas, entre ellas y la que llamo su atención se encontraba sentada en la mesa de la esquina, apartada de los demás. Robín no pudo dejar de observar a Regina, tan hermosa y lucia distraída, también noto que en la mesa había dos platos recién servidos. El arquero dudaba entre ir a saludarla por cordialidad o fingir que no la había visto, cosa improbable dado que había pasado mirándola más de 30 segundos. La alcaldesa noto su interés y clavo sus ojos en el arquero, haciendo que Robín no tuviera oportunidad de fingir que no la había visto.
-Alcaldesa. -saludo Robín con un gesto cordial al estar frente a ella. Regina lo miro con arrogancia y esbozo una sonrisa descaradamente fingida, sin tomarse la molestia de levantarse de la mesa. Robín hizo un gesto de resignación, preguntándose como podía ser tan arrogante una mujer tan guapa.
-Ladrón. -replico Regina con su sonrisa fría y mirada de superioridad, haciendo que Robín torciera el gesto en una mueca de paciencia. Robín sonrió ampliamente en forma sarcástica y asintió como si nada.
-Ese tono despectivo y ese pestañeo con superioridad es sumamente doloroso, majestad. -se burló Robín fingiendo una mueca de tristeza, ganándose una mirada fulminante de Regina, quien no comprendía por que una persona podía sacarla de sus casillas tan fácilmente. Robín comenzaba a tomarle el gusto a ese estira y afloja y decidió darle un poco de diversión a su aburrida noche de rutina. - ¿Cenando sola? Creí que era el único esta noche. -dijo el arquero fingiendo desinterés al señalar los dos platos de comida que no habían sido tocados aún.
-Desventajas de estar casada con el sheriff del pueblo. -replico Regina con un gesto irónico, haciendo que Robín arqueara las cejas y asintiera. El arquero sabía que era su oportunidad para marcharse y tomar asiento en la barra, pero estaba disfrutando el momento.
- ¿Una emergencia? ¿Algo grave? -pregunto Robín con un gesto un poco más serio, sin esperar que Regina esbozaría una amplia sonrisa que parecía insultarlo. La reina disfrutaba de aquel intercambio de palabras, sobre todo de tener la oportunidad de insultar al ladrón.
-Lo usual. -dijo Regina encogiéndose de hombros con un gesto sin emoción, causando curiosidad en Robín, quien comenzaba a preguntarse cómo era posible que esa mujer fuera tan encantadora en sus movimientos y cruelmente sarcástica en sus palabras. -Tus compañeros de campamento disfrutan de estar en el bar y causar peleas. -añadió Regina en un tono tan sutil que insultaba.
- ¿Mis hombres? Eso es discutible, no son problemáticos. -dijo Robín defendiendo a sus compañeros, aunque sabía que era muy probable que con tragos de más las cosas se salieran de control en el bar.
-Para mí eso no tiene discusión. -replico Regina arqueando una ceja con arrogancia, Robín no pudo evitar reírse un poco causando que la reina lo mirara con curiosidad. Robín bajo la mirada para calmar sus risas y luego miro a Regina, quien esperaba una explicación.
- ¿Siempre es tan cálida y amable, alcaldesa? -pregunto Robín mirándola con una sonrisa inocente, sus ojos azules brillaban ante la expectación de saber si Regina se levantaría y le daría un golpe por su atrevimiento o si algún hechizo lo lanzaría contra la pared. Pero no fue así, Regina lo miro detenidamente a los ojos y esbozo una sonrisa autentica, sin sarcasmo y burla, no lucia enojada.
-Con quien se lo merece. -aseguro Regina con esa sonrisa de orgullo y arrogancia, dejando a Robín mudo solo por un momento. La reina podía ser muchas cosas, pero nadie podía negar que su estilo y elegancia eran algo único.
- ¿Cree que podría acompañarla? -pregunto Robín señalando la silla vacía en la mesa, Regina arqueo las cejas. -Yo pretendía cenar solo y usted también. ¿Por qué no intentar hacer una cena silenciosa un poco más agradable? -pregunto Robín con un gesto amable, pero Regina no iba a ponérselo tan sencillo.
- ¿Si me niego a su propuesta se marchará y me dejará en paz? -pregunto Regina mirándolo con un gesto de fingida curiosidad, haciendo que Robín sonriera levemente.
-Usted podría lastimarme con solo mover su mano. -dijo Robín con un gesto de pensarlo, haciendo que Regina riera por lo bajo. -Y tengo un hijo que cuidar, no podría dejarlo solo así que si, si me pide que me marche lo haría. -dijo Robín señalando la barra del lugar vacía.
-Muy gracioso para ser un ladrón. -ironizo Regina un poco más suave, haciendo que Robín se relajara. Regina no se negó y el arquero lo tomo como un sí, tomo asiento en la mesa a una distancia más que prudente de la morena y ordeno algo de comer, de la misma forma que la mesera hizo el favor de calentar la comida de Regina. La reina comenzaba a cuestionarse si aquella decisión iba a ser buena o mala.
Jazmín estaba en la entrada de la alcaldía, ocultándose en las sombras por si alguna persona que no estuviera en su casa pasaba por ahí. La princesa apenas había alcanzado a llegar a tiempo después de correr desde la biblioteca, ahora solo necesitaba recuperar el aliento y disimular cuando llegara Zelena. Jazmín espero en las sombras un par de minutos antes de que una nube de humo verde apareciera junto a ella, dejando ver a Zelena con un gesto de pocos amigos.
- ¿Qué ha pasado? -pregunto Jazmín al verla llegar molesta, la pelirroja espero un par de segundos antes de contestar.
-David llego al bar, todo eso le tomara tiempo. -dijo Zelena como toda explicación, la joven asintió, ya después le sacaría más información. -Por ahora vamos a concentrarnos en lo importante. -dijo Zelena rodando los ojos y encaminándose a la entrada de la alcaldía. Ambas trataron de evitar hacer magia en exceso para no alertar a nadie. Zelena y Jazmín llegaron hasta la oficina de Regina y gracias a las llaves que la pelirroja había conseguido sin que su hermana lo notara pudieron abrir las puertas. Al llegar a la parte donde Rajah estaba encerrado le tocó el turno a Zelena de quitar el hechizo de protección que había puesto Regina en ese lugar.
- ¡Rajah! -murmuro Jazmín al poder acercarse a su mascota, tirándose al suelo para poder abrazarlo como cuando era pequeña. El animal se dejó tocar sin protesta, reconociendo a su dueña. El pelirrojo saco de su bolsillo la piedra que le dio Ingrid.
-Vamos, mocosa. -dijo Zelena recordándole lo que tenía que hacer, la joven frunció el ceño un poco titubeante, pero termino cediendo. Jazmín se levantó del suelo.
-Lo siento, Rajah, pero necesito que olvides un par de cosas. -murmuro Jazmín antes de dejar de acariciarlo y comenzar a pasar su mano ante los ojos del animal, desprendiendo rayos dorados al quitarle los recuerdos más recientes. Zelena sonrió levemente cuando Jazmín termino con el hechizo y fue su turno de hacer funcionar la piedra que Ingrid le dio. Cuando la pelirroja termino, ambas volvieron a poner el hechizo de protección y desaparecieron en una nube de humo verde.
August y Henry estaban camino al área psiquiátrica en el hospital de Storybrooke, habían esperado a esa hora para no encontrar a nadie de camino ahí, y es que nadie visitaba esa parte del hospital. El chico sabía que sus padres no llegarían a su casa hasta dentro de una hora, así que tenía un poco de tiempo para no ser descubierto. El escritor comenzaba a preguntarse si no era una locura estar ahí con Henry solo porque habían visto algo raro en un libro de cuentos, estaba a un paso de tomar al chico y dar media vuelta para marcharse sin mirar atrás.
- ¿Aquí es? -pregunto Henry mirando la puerta al final de las escaleras, el sótano prácticamente. August asintió con un gesto de desagrado y ambos bajaron las escaleras, gracias a que Henry consiguió la contraseña de Regina pudieron tener acceso y entraron a esa área. August y Henry se encontraron con una enfermera que atendía la entrada a las habitaciones de los pacientes.
- ¿Qué hacen aquí? Nadie tiene permiso de estar aquí. -los regaño la enfermera levantándose de su escritorio y acercándose a ellos con una mirada severa. August y Henry se miraron fugazmente y luego regresaron a la puerta de entrada como si fueran a obedecer a la enfermera.
-Lo siento, señora. Nos ha enviado el director del hospital, parece que es urgente que se reúna con él en su oficina. -dijo August con naturalidad, saliendo hacia las escaleras y dando paso a la enfermera de que subiera las escaleras para irse, pero la señora no parecía convencida.
-Creo que mi mamá también está ahí, debería apresurarse. -mintió Henry con total inocencia, haciendo que la enfermera palideciera ante la sola mención de la alcaldesa. La señora salió casi corriendo por las escaleras, dejando a Henry y August en la puerta. Ambos aprovecharon para pasar y comenzaron a recorrer el pasillo en busca de la habitación que aparecía en el libro de Henry. El lugar era horrible y deprimente, August revisaba cada habitación por ranura de las puertas, encontrándose con algunas vacías y otras ocupadas por personas enfermas que no eran quien buscaban.
-Es la última, si esa mujer existe debe estar aquí. -dijo August con un gesto de frustración mirando a Henry, el chico asintió y ambos miraron la puerta casi oxidada frente a ellos. August respiro profundo y llevo su mano a la ranura para observar dentro de la habitación. El escritor sintió un escalofría al observar el oscuro interior, encontrándose con una figura sentada en el colchón con el rostro oculto entre las rodillas, su cabello era rubio, pero apenas se distinguía por la falta de luz.
- ¿Es ella? ¿August? -pregunto Henry jalando a August para llamar su atención, el escritor hizo un poco de ruido al golpear la puerta y se quedó inmóvil al ver que la figura dentro de la habitación levantaba un poco la cabeza dejándole ver su rostro. August no supo qué hacer cuando vio que esa mujer era igual a la del dibujo de Henry, quien estaba ansioso por saber si era ella.
-Debemos irnos, Henry. La enfermera no tardara en volver y nos meteremos en problemas. -dijo August con tanta rapidez que Henry casi no entendía nada, August tomo a Henry del brazo para evitar que mirara dentro de la habitación y prácticamente lo arrastro hasta fuera del hospital, ignorando las preguntas y protestas del chico.
¿Qué tal les pareció? ¿Qué creen que suceda ahora? Muahahaha Si han llegado hasta este punto no se olviden de dejar un review con su crítica, opinión, propuesta, quejas, etc. jajaja Un beso!
Clau23…Eaaaaaaaaaaaaa! Si, lo se, las esperas son eternas v.v En mi defensa no se ha llegado a los 10 review así que no falle?...La despedida OQ de ese cap. me encanto escribirla, no sé, la historia tan triste que vimos en la serie y escribir esa después me gusto. Zelena y Jazmín se han librado por ahora, la mocosa ha conocido gente y le ha ido bien, pero no hay persona que pueda caerle bien a todos ¿Cierto? Jana Es que Robín aparece a lo último para cerrar con broche de oro jajajaja Rajah asustando a medio SB muahaha ¿Emma? Muahaha Usualmente ellos se dan cuenta cuando hay magia en exceso…Si es magia sutil supongo que pensaran que es el otro quien esta haciendo algún truquito ¿No crees? Jajaja Roland me derrite, me encanta ese niño 3 GRACIAS! BESOOOO!
IarEvilQueenSaviorOQ…Eaaaaa! ¿Engaño a David? Todo puede pasar muahahaha Aguanteeee el CaptainWiked…Jazmín ya está con su mami, en parte jajaja Pues sí, el EC es real por el momento muahahaha Gracias!
Guest…Heyyyy!...Por el momento no hay peligro de una ulcera gástrica fulminante?jajaja Beso!
jossedith1…Eaaaaa! Pues no hubo 10 review así que no 10 días muahaha Perdón, me he tardado siglos para actualizar v.v I love you! Aguanteeeee el EvilCharming jajajaja
Franciny…Eaaaaaaa! Sí, claro que si recuerdo!...Son capítulos bastante largos por eso dejo pasar algún tiempo para no saturarles de tanto que leer. ¿2 semanas? Órale! Awww…Que lindo que te siga gustando el fic…Esperemos que siga así…Un besote!
Lina Montoya…Gracias! La reina y el ladrón siempre empiezan tratándose mal, ya es como tradición jajajaja ¿Fidelidad o no? Muahahaha Buenísima idea! Uno para cada mitad de semana jajajaja Beso.
AbyEvilRegal4Ever123…Gracias! Si, precisamente por lo largos que son trato de dejar pasar una o dos semanas para que no se saturen con tanto que leer, pero esta vez sí me he pasado de tiempo jajajaja EvilCharming esta fuerte O.O Rumbelle is coming O.o okno jajaja La reina y el príncipe no suenan tan mal juntitos…Les va bien por ahora muahaha El CaptainWiked esta por ahí jajaja Jazmín anda con suerte, pero no puede agradarle a todos muahaha Amo a Ruby ¿Quién no?jajaja Roland me derrite, no lo puedo evitar…Robín y Regina nunca se llevan bien cuando se conocen jajaja ¿Maléfica? ¿Dónde? Muahahaha….
Saray…Gracias! El OQ podría estar muuuuuy cerca jajaja
