Hola!
Si, ya se, años sin pasarme por acá a dejar capitulo…Así que vengo a dejarles un avance del capitulo que viene, y espero ya no dejar abandonado esta historia y no perder el sentido/toque de escribir jaja
No, no es el cap completo, les dejo un inicio…Espero poder dejarles el completo y seguir el domingo, así que si me ayudan a ejercer presión se los agradeceré!
La noche era oscura y silenciosa, reflejando el ambiente sombrío de lo que acaba de ocurrir en medio del bosque de Storybrooke. Dos hechiceras estaban frente a frente en el bosque, una con una sonrisa de satisfacción y la otra con un gesto de seriedad y confusión. Maléfica había regresado a la vida, esta vez en su forma humana, sus cabellos rubios y largos caían por su espalda, su figura delgada y elegante eran cubiertas por su clásico vestido morado con negro que destaca su silueta.
-Un placer volver a verte, mi querida Maléfica. -murmuro Morgana sonriendo con malicia, pero antes de que Maléfica pudiera responder fue envuelta en una nube de humo negra y ambas mujeres desaparecieron del bosque para aparecer en medio de una cabaña. Maléfica sintió que todo le daba vueltas. Habían aparecido en el interior de una pequeña cabaña oculta, todo era extraño para la rubia.
- ¿Qué fue lo que hiciste?-murmuro Maléfica al mirar sus manos, moviendo sus hombros para estirarse y volver a sentir lo que era estar en su forma humana. Morgana le sonrió burlonamente, aun sin responder. La rubia podía empezar a sentir como la magia recorría su cuerpo, estaba empezando a sentirse un poco mejor.
- ¿No es obvio? Te he devuelto a tu forma humana. -respondió Morgana con un dejo de superioridad. Maléfica arqueo una ceja, continúo sintiendo como se adaptada y una vez recupero la movilidad total de su cuerpo fueron sus pensamientos y recuerdos los que azotaron de golpe. -¿O te refieres a venir aquí? Si, lo siento, es que en el bosque cualquiera puede estar husmeando, preferí estar a solas, ya sabes, por precaución. Además, necesitas descansar. -dijo Morgana al mirar como la hechicera rubia se comenzaba a adaptar muy lentamente.-Necesitaras tiempo para recuperar tus fuerzas, y tu magia.-dijo como cortesía al adivinar los pensamientos de la rubia.
-Creía que estabas muerta hace varias décadas. -replico Malefica mirándola fijamente, ocultando el remolino de confusión que la estaba atormentando ahora. No tenía idea de que estaba sucediendo, ni cuánto tiempo había pasado, o siquiera que había pasado, pero estaba segura de que Morgana no era de confianza.
- ¿Luzco muerta, querida Malefica?.-pregunto Morgana con preocupación fingida y burlesca, la hechicera rubia no emitió respuesta.- Eso creí.-rio Morgana satisfecha, sabiendo lo bien que lucía. La hechicera era vanidosa, su figura esbelta y delicada contrastaba con la maldad y arrogancia que transmitían sus ojos verdes esmeralda, sus labios lucían un rojo sangre que los resaltaba del pálido color de su piel.
- ¿Dónde estamos? ¿Qué es este lugar?. - pregunto Malefica al mirar a su alrededor y no reconocer nada, aquello no era el Fuerte Prohibido, ni el Bosque Encantado, mucho menos el sótano donde estuvo tanto tiempo encerrada nunca había estado ahí, podía sentir la falta de magia también, era sumamente extraño. La cabaña estaba decorada con lo básico, bastante acogedora irónicamente, perfecta para descansar. - ¿Cuánto tiempo ha pasado?.- pregunto la hechicera sintiendo un recuerdo lejano golpear su mente, mismo que ignoro y se concentró en observar todo, las luces en el techo y lámparas eléctricas, los sillones, las mesas y sillas. Maléfica devolvió la mirada a Morgana.
-Aquí nos quedaremos.-contesto Morgana.-Y lamento decirte que ha pasado mucho más tiempo del que te gustaría, pero bueno, te ves tan bien como si no hubiera pasado un solo día.- ironizo Morgana con descaro, Maléfica disimulo una queja.-Este es otro mundo, muy decante por desgracia, le dicen Storybrooke, como imagino puedes sentir sin magia alguna, excepto por nosotras y un par de personas más.-dijo Morgana con un gesto de manos para restar importancia.-Es una larga historia, querida.- continuo Morgana, dejándose caer en el sofá de la pequeña sala.
- ¿Por qué me has ayudado? No estaba en mis planes deberte la vida. -siseo Malefica seriamente, observándola en el sofá. Morgana le dedico una sonrisa despreocupada y se estiro cómodamente en el sofá.
-Eso es lo de menos, entre brujas debería existir un código para ayudarnos. -bromeo Morgana descaradamente, levantándose del sofá y caminando hacia una de las habitaciones de la cabaña.-No voy a presionarte más, debes descansar y seguramente ordenas tantos recuerdos y pensamientos te tomara tiempo, así que hablaremos más después.-musito Morgana abriendo la puerta y dejándole ver la habitación para ella.
-Tu amabilidad no es propia de ti, querida. -murmuro Malefica arqueando una ceja y observando la habitación. La rubia obedeció a Morgana y entro a la habitación, notando la cómoda cama y un escritorio, una habitación de huéspedes.
-Es un gusto ver que mi reputación nunca falla, pero en todo caso si deseo hablar contigo te necesitare tan lucida como eres. -respondió Morgana encaminándose a la salida. Maléfica se giró para observarla salir.
-Nadie debería atreverse a revivir a un dragón. -se burló Malefica mirándola con burla.
-Nadie debería atreverse a robarme. -replico Morgana con seriedad, Maléfica no comprendió. -Además…¿Qué es lo peor que podría pasar?.-rio Morgana encogiéndose de hombros, la rubia sonrió apenas visiblemente. -Te dejo descansar, estaré cerca. -murmuro la bruja saliendo de la habitación y cerrando la puerta, dejando a Maléfica sola.
- ¿Qué ha pasado?.-se cuestionó Maléfica dejándose caer en la cama, la cabeza le dolía un poco. La rubia cerro los ojos y trato de enfocarse y tratar de acomodar sus recuerdos, todo era un caos en su cabeza, no comprendía nada.
El hospital había quedado lo suficientemente lejos para que August y Jazmín pudieran detenerse un momento. Ambos sentían la falta de aliento y las piernas cansadas por el esfuerzo de llevar a Emma casi cargando por su estado prácticamente inconsciente. La princesa miro a Emma y sintió un nudo en el pecho al verla en ese estado casi irreconocible. August noto su preocupación, pero su falta de aliento le impidió hablar enseguida. Ambos se ocultaron en las sombras de un callejón oscuro donde nadie los viera. August tomo a Emma con cuidado para dejar descansar a Jazmín un poco, con cuidado dejo a la rubia sentada en unas cajas de madera que había en el callejón.
- ¿Qué fue eso? ¿Quién eres tú? ¿Quién es ella?. -cuestiono August recuperando su aliento poco a poco, mirando a la joven morena con sospecha. Jazmín respiro profundo y lo miró fijamente, luego miro a Emma que parecía dormida por los medicamentos para controlarla.
- ¿Ibas a rescatarla sin saber quién es?-replico Jazmín respirando entrecortado, August frunció el ceño. El escritor tuvo que cuestionarse la pregunta, pero antes de responder observo detenidamente a la joven que tenía frente a él.
-No iba a sacarla, solo quería verla de cerca. -respondió August, mirando a la princesa con detenimiento.
-Elegiste el mejor momento. -ironizo Jazmín frunciendo el ceño. La joven parecía intrigada por él, por sus motivos para querer acercarse a Emma, ya que se suponía que nadie la recordaba. ¿Cómo era posible que August si lo hiciera?
-Yo te he visto antes, eres la joven que entrena Regina. -dijo August recordando haber escuchado a Bella comentar algo acerca de eso, y el haberla visto salir de la alcaldía en alguna ocasión le hizo recordar.-Rose.-murmuro August señalándola, al recordar a Ruby mencionar ese nombre.
-Tienes una mente ágil. -replico Jazmín sonriendo y asintiendo. August se sintió confuso. -Tu siempre recuerdas antes que muchos, interesante.-murmuro la joven princesa sonriendo, tratando de entender.-¿Cómo sabias que ella estaba ahí?-pregunto Jazmín.-¿Cómo sé que no le harás daño?.-pregunto la joven con seriedad. August negó con la cabeza.
-Quiero ayudarla, me parece que la conozco, solo no entiendo de donde. - confeso August dirigiendo su mirada a la rubia. Jazmín asintió, decidiendo confiar en él, había leído y escuchado lo suficiente acerca de el. -¿Quién eres tú? ¿Qué sucede? No entiendo nada. -preguntaba August de nuevo.
-No tenemos tiempo ahora, Pinocho. -dijo Jazmín negando con la cabeza y sonriendo sarcásticamente. August frunció el ceño. -No te preocupes, estoy segura de que entenderás mejor de lo que crees.-admitió Jazmín sonriéndole para darle confianza.-Además tu curiosidad ya te hizo meter las narices, así que ya estás en esto, por lo tanto, tendremos que hablar. Pero no es seguro hacerlo ahora, menos aquí. -sentencio Jazmín acercándose para tomar a Emma.
-Yo me encargo, tranquila. -le dijo August acercándose para ayudar a la rubia y que la joven no se esforzara más. August miro a Emma y con cuidado le aparto un mechón de cabello del rostro. Emma abrió los ojos y al segundo volvió a caer inconsciente, pero ese segundo le basto a August para ver sus ojos verdes y sentir un golpe en el pecho. El escritor sintió una descarga recorrerlo al tocarla y ver sus ojos, algunos recuerdos que no alcanzo a entender llegaron a él.
-Descuida, ya no caminaremos. -dijo Jazmín sonriéndole, sacando a August de esa oleada de recuerdos e información que no comprendió. El escritor miro a la joven aturdido, y se dispuso a cargar a Emma cuidadosamente. -No te asustes, solo facilitare las cosas.-dijo Jazmín mirando a Emma inconsciente en brazos de August, quien por instinto se aferró más a la rubia para no soltarla.
- ¿De que hablas?.-pregunto August sin tiempo de recibir respuesta, ya que en un segundo fueron rodeados por una nube de humo roja y desaparecieron del callejón.
En otro punto más conocido de la ciudad, específicamente en la mansión Mills el silencio y la calma era total. Los inquilinos de la mansión estaban en calma, el hijo del matrimonio estaba profundamente dormido en su habitación, mientras que sus padres estaban en su propia recamara. David y Regina estaban recostados en su cama, ambos desnudos bajo las sabanas, en un cómplice silencio. El rubio deslizaba sus dedos por la espalda de la morena, dibujando formas imaginarias, mientras que la reina cerraba sus ojos, dejándose abrazar y acariciar por su sheriff.
- ¿Ya te he dicho que me encanta tu piel?.-pregunto David en un susurro apenas audible, dejando un beso en el cuello de Regina, quien aun dándole la espalda esbozo una sonrisa. La reina sentía los dedos de David deslizarse armónicamente por su espalda, le gustaba, pero en esos momentos no podía disfrutarlo como siempre. Regina se sentía culpable, empezaba a recordar el beso con Robín Hood y sentía culpa, una sensación que pocas veces sentía y no le agradaba. -Estas callada, cariño.-comento David hundiendo su rostro en su clavícula con suavidad.
-Me gusta estar contigo así, ya lo sabes. -murmuro Regina sonriéndole al girarse para poder mirar sus ojos, David arqueo una ceja y beso sus labios suavemente.-Fue un largo día, eso es todo.-dijo la morena para quitarle dudas, pero el príncipe no se conformó.
-No tengo queja alguna de tus arrebatos tan pasionales, majestad. -murmuro David mirándola con picardía, Regina rio. David la beso fugazmente. - Pero te conozco demasiado bien y se cuando te sucede algo, Regina. ¿Me dirás que paso?. -pregunto el príncipe curioso, Regina respiro profundo y se acercó un poco más a él.
-A veces detesto que me cuides tanto. -ironizo Regina con un gesto de fingida molestia, haciendo que David sonriera levemente.-Pero esta vez no es necesario, solamente fue un largo día. No sucede nada importante. -dijo Regina encogiéndose de hombros para quitarle importancia.
-Mientes, mientes descaradamente. -rio David por lo bajo, besando a Regina, quien fingió indignación al no tener credibilidad.
-Es en serio, David. -rio Regina fingiendo despreocupación. David arqueo una ceja y Regina bufo por lo bajo. La reina se acomodó bajo las sabanas, y David también. -Digamos que fue un día extraño, recordé algunas que a veces olvido que sucedieron. Ya sabes, del pasado. Y me hacen preguntarme si realmente todo debía pasar así. -confeso Regina, parte mentira y parte verdad.
-Entiendo. -dijo David acomodando las sabanas y sentándose en la cama al igual que Regina. El príncipe suspiro y tomo a su esposa del rostro, acercándose a ella. -Todo tenia que pasar, lo bueno y lo malo, para que llegáramos hasta aquí. No fue fácil, muy complicada nuestra historia, pero es nuestra, y quizá con mucho daño colateral, pero también con mucho perdón. -dijo David mirando a Regina a los ojos.-Y mira ahora, estamos casados hace años, tenemos un hijo durmiendo a unos cuantos metros, y eres la alcaldesa de un pueblo que te quiere. No más Reina Malvada, no más odio. -termino de decir David sonriendo y mirándola con ternura, derritiendo por completo a su mujer.
- ¿Siempre sabes que decir?.-cuestiono Regina sonriendo y rodando los ojos, dejándose llevar y relajándose de nuevo. David se encogió de hombros y jalo a Regina para besarla.
-No solo eso, también sé que hacer para que mi mujer se olvide un poco de sus días pesados y malos después de tanto estrés en el trabajo.-murmuro David con voz seductora al tomarla del rostro y besar su cuello, estremeciendo a Regina.-Ser la alcaldesa no es fácil.-susurro el rubio, bajando por su cuello, pasando por sus pechos hasta llegar al abdomen de la reina.-Y como sheriff de este pueblo, es mi deber velar por su bien.-rio David besando su piel, hasta llegar a sus piernas, haciendo que la reina se estremeciera más. La morena se dejó llevar, ya luego podría atormentarse sobre lo sucedido con el ladrón, pero en esos momentos solo podía pensar en el rubio que estaba haciendo maravillas bajo sus sabanas.
En su granja, Zelena estaba dando vueltas por la sala de la casa, esperando ansiosa que su sobrina apareciera con novedades, más específicamente con Emma Swan. La pelirroja aún estaba cuestionándose que harían ahora, era cuestión de tiempo para que Ingrid descubriera que Emma ya no estaba donde la había dejado, y estaba segura de que no se lo tomaría bien. Zelena estaba comenzando a arrepentirse de lo que estaban haciendo, pero ya no había marcha atrás, el plan estaba en marcha. Zelena no dejaba de caminar cerca de la puerta, esperando ver a Jazmín llegar, se preocupaba por su sobrina, realmente deseaba protegerla y eso no era usual en ella. La pelirroja estaba comenzando a darse cuenta de que sus sentimientos habían cambiado drásticamente durante el tiempo que había pasado con Regina y ahora con Jazmín. La bruja no pudo seguir en sus pensamientos al escuchar un sonido que provenía de la entrada de la granja.
-Ya era hora. -gruño Zelena aliviada al ver a Jazmín en la entrada, pero su rostro se desencajo al ver su compañía. Jazmín le dedico una sonrisa inocente, y Zelena no disimulo su sorpresa al ver a August con Emma inconsciente en brazos entrar en su casa. -¿Qué demonios?.-dijo Zelena confusa, Jazmín guio a August a una habitación de huéspedes, dejando a Zelena inmóvil por unos segundos antes de reaccionar y seguirlos.
-Te lo explicare en un momento, tía. -dijo Jazmín mirando a Zelena con un gesto de total inocencia, Zelena la miro fulminante.-Déjala en la cama, debe estar bajo el efecto de las medicinas.-dijo Jazmín a August, quien aun sin entender nada hizo lo que indico la princesa. El escritor camino hacia la cama y con cuidado dejo a Emma en la cama, acomodándole las almohadas para que estuviera cómoda.
- ¿Qué hace el muñeco de madera aquí?.-cuestiono Zelena bruscamente a Jazmín, quien se mordió el labio al tratar de pensar su respuesta. August frunció el ceño al entender que se refería a él y dejando a Emma acomodada en la cama, se acercó a las mujeres que estaban hablando. -Dejemos a Emma dormir un poco más, tenemos que hablar, niña.-sentencio Zelena saliendo del cuarto de huéspedes. Jazmín resoplo y siguió a la pelirroja, igual que August.
- ¿Me pueden explicar que es todo esto? ¿Quiénes son ustedes y que está pasando?. -pregunto August ya exasperado por la situación. Zelena y Jazmín lo miraron incrédulas, la pelirroja rodo los ojos y bufo, mientras que Jazmín respiro profundo.
-Dame un segundo, Pinocho. -pidió Jazmín resoplando, August frunció el ceño y se dejó caer en el sofá, tratando de comprender en que se había metido. Jazmín miro a Zelena. - Yo no lo busque, cuando llegue a rescatar a Emma él ya estaba ahí, ya sabía quién era ella. -dijo Jazmín dejando a Zelena con un gesto de confusión.-Yo no le había dicho su nombre, él ya lo sabía, no sé cómo, no tuve tiempo y decidí traerlo aquí.-dijo Jazmín tratando de resumir todo. Zelena torció el gesto.
-No puede ser, nadie recuerda nada de Emma.-dijo Zelena sin entender. August las escuchaba atentamente. La pelirroja se dirigió a August y lo miró fijamente. -¿Cómo sabias de ella? ¿Cómo la encontraste? No es posible que supieras. -cuestiono Zelena mirando a August con curiosidad.
-Yo solo sé que se llama Emma.-dijo August levantándose del sofá y mirando a la pelirroja. -Yo leí un libro.-explico August, Zelena arqueo la ceja.-Ahí aparecía ella, justo donde su historia en el libro explicaba. Yo solo sentí que tenía que regresar por ella, tuve unos sueños extraños después de verla por primera vez, tenía que regresar. -explicaba August atropelladamente, dejando incrédulas a ambas mujeres.
-Tiene un poco de sentido, tú la hiciste creer la primera vez. -dijo Zelena tratando de entender la situación y acomodando un poco las ideas. Jazmín la miro confusa, ella no conocía al completo toda la historia y comenzaba a tener curiosidad.
-Si, algo así ha sido mi sueño. Yo la buscaba y le daba el mismo libro. -dijo August mirando a Zelena esperanzado en tener respuestas.-Pero eso no es posible, yo no la conocía, nunca la había visto hasta que fui al hospital psiquiátrico.-dijo August confuso.-Cuando Henry me dio el libro y luego me llevo, fue como si desencadenara esos sueños tan raros.-dijo August confundido. Zelena y Jazmín se miraron sorprendidas.
- ¿Henry? ¿Henry sabe de ella? ¿La ha visto?. - cuestiono Zelena alarmada, August negó con la cabeza y eso tranquilizo un poco a ambas hechiceras.
-No, no, solo yo. El solo ha leído el libro, pero siente curiosidad, lo ha tenido muy en cuenta. -dijo August relajándolas un poco.
-Esto es un caos. -dijo Jazmín resoplando. Zelena torció el gesto y August frunció el ceño. -Hay que explicarle, ya esta metido en esto, podría ayudarnos.-dijo Jazmín resoplando. Zelena torció el gesto y no tuvo más que asentir. Jazmín respiro profundo y miro a August. -Mi nombre no es Rose, y si tengo magia, pero ya la controlaba mucho antes de que la alcaldesa me ayudara.-dijo Jazmín mirando a August, quien asimilaba todo tan rápido como podía. La princesa respiro profundo y se quitó el collar que le cambiaba la apariencia, dejando impresionado a August.
-De acuerdo, muñeco de madera. -ironizo Zelena acercándose a August, haciendo que este la mirara fijamente y dejara de mirar a su sobrina.-¿Recuerdas todo lo que leíste en el libro, verdad?.-pregunto la pelirroja con seriedad, August asintió.-Bueno, todo eso es real. Lo que está en el libro de cuentos es cierto. -dijo Zelena seriamente, August la miro incrédulo.-Esas historias si sucedieron, solo que nadie recuerda nada acerca de ello. El pueblo entero está bajo un hechizo que los tiene viviendo las vidas que llevan ahora. -dijo Zelena explicándole lo mejor que pudo al escritor, quien aturdido se dejó caer en el sofá de la sala.
-Eso no puede ser, es imposible. -dijo August aun confundido. Jazmín y Zelena arquearon las cejas esperando que procesara todo. August recordó lo que sintió cuando toco a Emma en el callejón, al ver sus ojos, ahora empezaba a acomodar todos sus recuerdos, pero era difícil ver con claridad aún. - Era mi trabajo cuidarla, yo debía protegerla.-murmuro August al recordar todo poco a poco. La cabeza comenzaba a dolerle de tanta confusión. -¡Ella es la Salvadora!.-dijo August levantándose de golpe y sintiendo un poco más de confianza en sí mismo al sentir su mente acomodarse.
-Si, así es. -dijo Jazmín sonriendo un poco más tranquila. -Y debemos ayudarla ahora, han sucedido muchas cosas y tenemos que hacer algo para ayudar a todos. Esto ha sido culpa de…-Jazmín comenzaba a explicarle, pero August la interrumpió al mirar a Zelena.
- ¡La reina de las nieves!.-dijo August como si por fin hubiera alcanzado la claridad que tanto le costó. Jazmín y Zelena sonrieron y asintieron al mismo tiempo. August comenzó a caminar en círculos, tratando de entender.-Ella estaba amenazando a Regina y Emma. ¡Oh por Dios!.-grito August cuando entendió.-Esto está mal.-dijo August al entender.-Regina y David no están casados, Henry no es hijo de David, es su nieto, y Blanca nunca fue plantada por David, y yo no estoy enamorado de Bella, ella está casada con…¡El Oscuro me va a matar!-August por fin entendió todo y por fin armando todo el rompecabezas.
-Es un inicio. -dijo Zelena despreocupadamente, viendo la confusión y preocupación apoderarse del escritor.
-Tu querías lastimar a tu hermana, tu moriste y luego Ingrid te regreso. -contaba August confuso, como si diciendo sus recuerdos pudiera entender mejor. -Regina y Emma te capturaron, y luego todos se fueron en el Jolly Roger porque…-August comprendió todo, su mirada se fue directo a Jazmín, mirándola fijamente. -Porque estaban buscando al hijo de Regina.-murmuro August al descubrir porque Jazmín se le había hecho tan familiar. El escritor observo sus cabellos negros y sus ojos profundos, entendió todo. - Tu…Eres la hija de Regina.-completo August al entender todo.
-Es inteligente, me agrada. Tal como Emma lo describió. -dijo Jazmín sonriendo complacida, Zelena negó con la cabeza.- Si, ella me encontró. Bueno, todos lo hicieron. -dijo la princesa acercándose a él.- Soy Jazmín, princesa de Agrabah.-se presentó la joven tendiéndole la mano, August salió del trance y la estrecho.-Emma me hablo de ti.-sonrió la joven, August asintió.
- ¿Por qué estas ayudando?.-pregunto August mirando a Zelena después de entender.
-Durante el viaje me reconcilie con mi hermana, recuperamos a mi sobrina y antes de entrar a Storybrooke logramos escapar del hechizo. -dijo Zelena seriamente. -Jazmín y yo logramos evitarlo, porque Ingrid cree que yo estoy de su lado. Ella no tiene idea de que la hija de Regina está viva, menos que está aquí, y así tiene que seguir. -sentencio Zelena severamente.
-Ella quiere destruir todo, quiere lastimar a mi mamá y a Emma.-confeso Jazmín, August endureció el gesto. -Por eso la fui a buscar, no sabía que tu estabas enterado. Nadie más puede saber esto, debemos tener cuidado.-dijo Jazmín seriamente. Los tres guardaron silencio por un buen rato.
-De acuerdo, estoy un poco mejor, sigo con preguntas, pero necesito aclararme.-dijo August casi sin aliento.-Estoy agotado, debo descansar.-dijo el escritor procesando todo.-Me iré, pero no diré nada. Les ayudare, solo necesito procesar todo.-dijo August sinceramente.
-Sera mejor que te quedes aquí, es muy tarde, hay suficiente espacio.-dijo Jazmín mirando a la pelirroja en busca de su aprobación. Zelena asintió y dejo que Jazmín llevara a August a otra habitación. La pelirroja camino al cuarto donde estaba Emma y se aseguro de que siguiera dormida, sin daño o heridas, cerro la puerta y se encamino a su habitación.
Malefica estaba en la que ahora seria su cama, su mirada estaba clavada en el techo mientras estaba completamente sumergida en su pensamientos, intentando reconstruir sus recuerdos. La rubia hechicera comenzaba a aturdirse para tratar de entender. ¿Qué había sucedido con Jazmín? Ahora recordaba haberla visto por ultima vez en aquel reloj de arena, el solo recordar sus ojos llenos de preocupación cuando la salvo, sus gritos de dolor, su pequeña bestia. Ahora recordaba todo, la maldición de Regina, ella convertida en dragón, aquella rubia que había acabado con ella, y ahora estaba ahí, en otro mundo gracias a Morgana le Fay. Malefica comenzaba a preguntarse que motivos podía tener esa bruja para revivirla, nada bueno, seguramente. ¿Qué habría pasado con Regina? ¿Y con aquella escoria pelirroja que la había hechizado? Esperaba estuviera muerta. La rubia tenia demasiadas preguntas sin respuesta, pero debia dormir, recuperarse y pensar que seguiría para ella.
A la mañana siguiente, las cosas seguían en su cotidianidad para los habitantes del pueblo. Todos listos para empezar la rutina del día. En la casa Mills no era la excepción, Henry bajando apresurado para ir al colegio, Regina lo llevaría antes de ir a la alcaldía, mientras que David comenzaba a dirigirse a la comisaria donde lo esperaba Hook. En otro punto de la ciudad, Bella estaba abriendo la biblioteca, mientras que a unas calles Gold abría su tienda. Nada fuera de lo normal aparentemente, todo gracias a que el pueblo estaba bajo el hechizo de Ingrid.
Zelena se había levantado muy temprano esa mañana, la preocupación e impaciencia no la dejaban dormir tranquilamente, así que decidió salir de la cama y arreglarse para ir a su trabajo, tenía que esforzarse por ser lo más natural posible. La pelirroja dio un baño, se vistió y arreglo en poco tiempo, en cuanto estuvo lista salió de su habitación y fue a la habitación de Jazmín. La pelirroja encontró a su sobrina frente a su espejo terminando de arreglarse.
-Despertaste temprano. -dijo Zelena acercándose a la cama y tomando asiento.-Buenos días.-completo la pelirroja, Jazmín dejo de mirarse en el espejo del tocador y sonrió a su tía.
-No suelo dormir tan tarde. -se excuso la joven encogiéndose de hombros.-Buenos días, tía.-dijo Jazmín sonriendo divertida y sentándose a su lado.-¿Ya ha despertado alguno de los dos huéspedes?.-pregunto la princesa con curiosidad.
-No, aun no. Ambos siguen dormidos. -respondio Zelena negando con la cabeza.-¿Cómo estas, pulga?.-pregunto Zelena observando a su sobrina.-Tenemos que pensar como seguiremos con todo esto, no me agrada para nada esta situación de peligro constante.-se quejó la bruja con un gesto de preocupación.
-Estoy bien, procesando todo, pero definitivamente tampoco me agrada todo esto. -dijo Jazmín torciendo el gesto.-No me molesta vivir contigo, al contrario.-aclaro Jazmín sonriéndole fugazmente.-Pero ver a Emma así no me gusta, ver a David y a mi mamá tan felices y pensar que luego sabrán la verdad…No es bueno.-dijo la joven con preocupación.-Necesitamos apresurar todo, buscar la solución.
-Lo se. -dijo Zelena levantándose de la cama.-Ingrid visitara a Emma hoy en la noche, si tenemos un poco de suerte esperara a mañana.-comento la pelirroja, la joven frunció el ceño.
-Tenemos que proteger a Emma, y buscar cómo sacar a todos del hechizo. -suspiro Jazmín.
-Aun no entiendo por qué no funciono el tener a Regina y a su ladrón juntos. -se quejo la bruja con frustración. -Es su amor verdadero, debería haber pasado algo.-lamento Zelena rodando los ojos.
-Quizá no se dieron un beso de amor verdadero. -dijo Jazmín con inocencia, Zelena arqueo una ceja al pensar en ello. -Mamá piensa que está casada con David, quizá no se acercó a Robín, y el tampoco hizo nada. -explico Jazmín tratando de encontrarle sentido.
-Quizá, pero lo dudo.-murmuro Zelena con un gesto de ironía, estaba a punto de decir algo más cuando ambas escucharon ruidos en la sala de la casa. Jazmín y Zelena se miraron y salieron de la habitación para encontrarse con August apenas despertando. El escritor estaba un poco desorientado así que le dieron un par de minutos para despejarse, mientras Zelena iba a la cocina y Jazmín a la habitación de Emma.
Emma abrió los ojos poco a poco esa mañana, sintiéndose extraña ante la nueva habitación que nada tenía que ver con su antigua celda. Le tomo un par de minutos reconocer el lugar nuevo y un par de destellos de su salida del hospital llegaron a su mente confundida. Estaba desorientada. Le dolía la cabeza y no lograba levantarse de la cama, se sentía sin fuerzas. ¿Qué había sucedido? ¿Fue un sueño? Recordaba muy vagamente a una joven y a un hombre sacándola de su celda. ¿Quiénes eran? No recordaba haberlos visto antes. Emma intento levantarse de la cama, pero no se sintió con las suficientes fuerzas como para moverse demasiado.
-Tranquila, no te esfuerces. -la voz de Jazmín al entrar a la habitación con una bandeja de comida hizo que Emma se detuviera. -Es normal, entre la magia de Ingrid y los medicamentos que te estaban dando…Tardaras unas horas en recuperarte, pero estarás bien.-prometió Jazmín dejando la bandeja de comida en el buró al lado de la cama de Emma. La joven tomo asiento en la cama de la rubia, haciéndola mirar con desconfianza. -No, no tranquila. Prometo que no pienso lastimarte. -musito la princesa al ver como la rubia comenzaba a inquietarse.
-No, no, no. -murmuraba Emma negando con la cabeza, apartando la mirada de Jazmín. La princesa se preocupó por ella y desistió de intentar acercarse. -No es real, no es real. -murmuraba la rubia perturbadamente. En ese momento de crisis entraron a la habitación August y Zelena, sorprendiéndose al ver a Emma alterada, evitando mirarlos y sintiendo el miedo de la rubia. -No, no, Emma no, no. -seguia repitiendo la rubia sin mirar a nadie.
-Emma, mírame. -intento Jazmín establecer contacto visual sin éxito.-Ingrid de verdad te tenía perturbada.-murmuro Jazmín negando con la cabeza.-No te preocupes, ya pronto recordaras, te lo prometo.-la joven intento tocar su mano, pero Emma la aparto bruscamente con miedo.-Esta bien, no pasa nada. Te dejare tu comida aquí, cuando gustes. -dijo la princesa señalando la comida al lado de su cama. Emma no hizo caso, perdida en su mente. Jazmín suspiro y se levantó de la cama para dejarla sola, dejando la puerta un poco abierta por cualquier cosa que pudiera necesitar la rubia.
- ¿Qué le hizo esa bruja?.-pregunto Zelena un poco desconcertada, Jazmín negó con la cabeza.
- ¿Qué hacemos para que deje de estar así? ¿Ella recuerda?. -pregunto August preocupado, ambas mujeres se miraron desconcertadas.
-Ella físicamente está bien, pero está bajo el hechizo de Ingrid. -explico Zelena.-Jazmín y yo la ayudamos un poco con magia ayer cuando dormía, pero aun así tomara unas horas que su cuerpo se recupere por completo.-dijo la pelirroja seria.
- ¿Qué haremos?.-pregunto Jazmín frunciendo el ceño ante la situación.
-Yo puedo cuidar de Emma, si lo necesitan. Las voy a ayudar, prometo no decir nada. -dijo August firme, Zelena y Jazmín se miraron y asintieron.
-De acuerdo, puedes ir a tu casa a bañarte o a trabajar, o lo que sea que hagas. Asegúrate de que Henry y Bella no sospechen nada y si puedes recuperar ese libro estaría perfecto, así no corremos peligro con él. -dijo Zelena rodando los ojos.- Yo iré a trabajar para que nuestra alcaldesa no sospeche nada, Jazmín pondrá un hechizo en la habitación de Emma para protegerla y estará pendiente.-dijo la hechicera mirándolos a ambos. Ambos asintieron.
