Como bien todos los derechos sobre los personajes le corresponden a Rumiko Takahasi. Esta es solo una historia alternativa, para darle gusto a la imaginación.

Cuando saltas, sabes que indudablemente caerás sobre tierra firme en algún momento.Pero ¿haz saltado hacia el vacío, donde la oscuridad abunda y no tienes la certeza de cuánto tiempo pasará antes de llegar al suelo, si es que acaso existiera uno?Mi vida parecía ir viento en popa, nada es imposible cuando tienes veinte años y crees que conquistarás el mundo.¡Nada más lejos de la realidad, que me caería encima más rápido de lo que hubiera imaginado!

Dos semanas habían transcurrido, desde que acepte a esa chica en el dojo y no daba vistas de incumplir con las condiciones que le había puesto. Se que fueron una tontería de mi parte exigirle de esa manera, pero no iba a dejarme llevar otra vez por una cara bonita, las de su clase creen que nacieron con el derecho a todo con tan solo extender la mano; aunque tratará de ocultarlo yo sabía que provenía de las "altas esferas". Probablemente había escapado de casa por algún berrinche, cuando se le pasara volvería por dónde vino.

-¿Divagando Ranma?- oyó decir a Ryoga, quién se había acercado sin que él lo notará -¡Eso no es propio del inigualable Saotome!- añadió sarcástico.

-Eres un tonto, ¿sabías?- le dijo mientras recogía parte del equipo de práctica.

-Quizás lo sea, pero me he dado cuenta que no le quitas los ojos de encima a la amiga de Akari- añadió pícaro.

-Por supuesto que eres un tonto, y lo que acabas de decir lo confirma- debato -Solo estoy revisando que todo vaya bien en las clases o si se ocupa algún ajuste- puntualizó.

-¡Estas peor de lo que pensé!- exclama -Ambos sabemos que quien se encarga de eso es Futaba, a mi no me engañas con esas estúpidas excusas, somos amigos desde niños te conozco bien.

Y es cierto, es quién mejor me conoce, quizás hasta mejor que yo mismo debo admitir. Pero eso no significa que le dé la razón.

-Futaba ha tenido mucho trabajo, y como dueño de este lugar también es responsabilidad mía estar al tanto de su funcionamiento- le aclaro, no convenciédole del todo.

-Si, si, como tú digas. Si es lo que a ti te convence, por mi está bien- responde -Oye lo que quería saber es ¿si vas a estar libre más tarde? Akari quiere que salgamos, abrieron un pequeño kiosco de postres y quiere ir a probarlos. ¡Ya sabes cómo le fascinan los dulces!

Ese par es único, pareciera que fueron hechos uno para el otro. Tuvieron algunas dificultades hace un tiempo, pero lograron superarlo. Ryoga jamás quiso hablarme al respecto, no insistí, al final de cuentas salieron del bache y es lo que cuenta.

-Y lo que pida la señorita Unryu se cumple, ¿verdad bobo?- digo, tratando de aguantar la risa por la expresión en su rostro -Los acompaño, ¡todo por la dulce y linda Akari!- afirmo galante.

-¡No te pases Saotome!- me dice con cara de pocos amigos -Paso por Akari cuando salga del trabajo, y te vemos en el supermercado de Hananoki, el kiosco está a algunas cuadras de allí.

-Me parece bien- afirmo -¿Cómo va todo en la clínica?

Los padres de Ryoga tienen una clínica veterinaria, y al estar en un lugar donde todavía hay gran cantidad de granjas les resulta bastante redituable el negocio. Aunque considero que lo hacen más por gusto que por el dinero, pasan la mayor parte del tiempo visitando las granjas que en la clínica misma, así que Ryoga es el que se encarga de ella.

-Todo está tranquilo, por eso aproveche de venir a darte una vuelta y extender la invitación formalmente- dice con un acto exagerado de reverencia -Shion está en la recepción, así que todo está en orden- menciona mientras observa su celular -De todas maneras ya debo volver, nos vemos más tarde- dice mientras se apresura a salir del dojo.

No tiene remedio, pero que se le va a hacer.


¡Vaya que no ha sido sencillo mantener el ritmo entre el trabajo y venir al dojo!

Creía que mi condición física era buena pero al parecer no. Trate con Futaba sobre los horarios flexibles, por la cuestión del trabajo y mientras me habituaba a los entrenamientos. Me dijo que no había problema con los horarios siempre y cuando no faltara ningún día, a excepción claro está de cuando el dojo está cerrado, órdenes expresas del dueño: Ranma Saotome.

Lo he visto rondando varias veces por los tatamis, supervisando y corrigiendo algunas técnicas, parece saber bastante para alguien tan joven. Aunque siempre luce como si estuviera molesto, las únicas veces que cambia su expresión es cuando está con Ryoga, según me comentó Akari todos ellos se conocen desde pequeños y crecieron juntos. Debe ser muy agradable tener amigos de toda la vida, con ese tipo de complicidad que se incluye con el paso de los años. Es algo que no conozco y para ser honesta me causa envidia, pues ni siquiera entre mis hermanas y yo existe ese tipo de relación. Cada una enfocada en sus propios asuntos, reuniéndose a cenar solo por rutina y casi en sepulcral silencio si nuestro padre está presente. Y las supuestas amigas, solo se hacían presentes si iban a salir beneficiadas de cualquier situación, hablando a espaldas una de la otra. Sabía bien que solo estaban cerca de mí, por el estrato social de mi familia.

¡Todo eran apariencias y conexiones!

Akari ha sido de gran ayuda, que aunque no siempre hemos coincidido en los días libres, texteamos todo el tiempo. Ha sido muy agradable poder hablar y congeniar con alguien, aún cuando tenga que ocultarle ciertas cosas, se ha mostrado comprensiva y no cuestiona más de lo necesario.

He terminado "mi cuota" en el dojo, y justo al salir me topo con Ryoga que me saluda a las prisas, quizás sea mi imaginación pero lo noto un poco nervioso. No se demora mucho, excusándose que lo están esperando en su trabajo, yo solo atino a asentir en silencio. Se ve que es un chico agradable, algo despistado pero buena persona, cuando está con Akari no tiene ojos para nadie más, y cuando hemos coincidido en algún entrenamiento me muestra paciente como mejorar alguna de las posturas.

Jamás creí toparme con personas que te ayudaran sin recibir algún tipo de retribución.


Parece que llegue primero que los tórtolos, aprovecharé para dar una vuelta por el supermercado. Después de unos minutos paseando por los pasillos, recibo un mensaje de Ryoga avisándome que ya están aquí, así que me apresuro a salir. Justo los veo de espaldas al supermercado, parece que están conversando con alguien más pero no alcanzo a ver de quién se trata. Cuando me acerco lo suficiente, me quedo estático mientras ellos se dan cuenta de mi presencia.

-Hola Ranma ¿cómo estás, espero no te hayamos echo esperar demasiado?- me dice una sonriente Akari, mientras Ryoga solo se limita a observarme sabiendo lo que le espera cuando estemos a solas -Le he dicho también a Akane que nos acompañe- me informa.

La chica luce tan desconsertada como yo, nos tomaron la medida a ambos justo enfrente nuestro.

Nos encaminamos hacia el kiosco, con las chicas por delante y nosotros un poco más rezagados en la retaguardia. Ryoga no ha dicho nada desde que empezamos a andar, caminando en silencio hasta nuestro destino. El lugar no era precisamente un kiosco, si no un establecimiento no muy grande llamado Rock Bill, luce una decoración occidental estilo americano de los años 50's, las meseras atienden las mesas en patines con la vestimenta típica de esa época. Hay banquillos en el mostrador y pequeños privados de mullidos sillones; con el menú exibido en lo alto de detrás del mostrador presumiendo las fotos de jugosas hamburguesas, hot dogs y malteadas.

-Parece que venden algo más que solo dulces- es lo primero que sale de mi boca, después de que nos encontramos fuera del supermercado.

La oportuna llegada de la mesera para recibirnos, impide cualquier otro comentario, esta nos guía hacia uno de los privados y nos explica amablemente el menú para luego retirarse y darnos oportunidad de escoger lo que vamos a ordenar.

La tensión es palpable en la mesa, de eso no hay la menor duda.

-Lo siento chicos- dice Akari, rompiendo el silencio -Esto no ha sido con la intención de molestarlos, es solo que quería que Akane nos conociera mejor a todos. Sé que debíamos decirles quienes íbamos a estar presentes, pero no me pareció que omitirlo ocasionaría algún problema- menciona acongojada -Tampoco me gustaría que te molestaras con Ryoga- dijo dirigiéndose a mi -Yo le pedí que no te comentará nada, porque rara vez quieres salir y quería que tú también pasarás un buen rato- finaliza.

Volteo para ver la reacción de Ryoga quién está sentado al lado mío, notando su incomodidad por haberme mentido.

-No me gusta que me mientan- respondo -Y ambos lo saben, no era necesario traerme aquí con engaños. Se que también ocupo de vez en cuando un respiro de las responsabilidades del dojo. Solo lo hubieran mencionado como era en realidad, así no me sentiría fuera de lugar- contesto honestamente.

-Tampoco es que me fuera a molestar si me decías quienes íbamos a venir, Akari- fue el turno de contestar de Akane -Quizás fue un segundo mal comienzo también, pero podemos pasarla bien ya habiendo aclarado las cosas- dijo dirigiéndose a Akari y Ryoga, quién pareció sentirse más aliviado.

-Y como dije cuando llegamos, parece que venden algo más que solo dulces- digo aligerando el ambiente -¿Vamos viendo que es lo que ordenaremos?- les comento.

-Me parece excelente, porque de tantos nervios traigo un hambre atroz- soltó Ryoga con una mano sobre su estómago, haciendo que todos soltaramos una carcajada.

Ya degustando nuestro pedido, y estando todos ya más tranquilos, puedo notar otra faceta de Ranma siendo más expresivo y relajado. Todos tenemos nuestros secretos, y nuestro pasado; quizás me precipité juzgándolo solo por la primera impresión. El resto de la velada transcurrió amena, entre conversaciones detalladas de sus aventuras de infancia contra las escuetas y aburridas de las mía. Ryoga se encargo de la cuenta argumentando que con ello se sentiría más aliviado por lo que nos hicieron pasar, él y Akari. Ranma le contesto que de haber sabido que el pagaría hubiera pedido más cosas. Su amistad no parecía haber sufrido estrago alguno después de lo ocurrido esta noche, y eso por alguna extraña razón me tranquilizaba. Ya era algo tarde cuando salimos del lugar, y tomamos rumbo hacia nuestras casas.

-No me digas que también vives por mi rumbo- comento, cuando noto que Ranma viene acompañándome a una distancia prudente. Duda un poco en contestar, pero al final lo hace.

-Yo vivo en el dojo, mi casa está en la parte posterior. Te acompaño para comprobar que tanto haz avanzado en tus lecciones- dice socarrón, algo tan característico de él, que está presente al parecer en cualquier faceta.

-No sabía que los exámenes se aplicaban fuera del dojo- contraataco.

-Esos son los exámenes más difíciles, porque son reales y no hay garantías de que tu contrincante respete las reglas- dice muy serio -Si los pasas, no solo obtendrás un nivel superior representado quizás en algún cinturón, si no también mi respeto.

No termino de salir de mi asombro por sus palabras cuando noto que él se adelanta un poco, hay algunas lámparas apagadas pero se alcanza a distinguir a una pareja. Al acercarme un poco más, veo que conozco a la chica, es Ranko, y está acompañada. Luce un corto vestido verde esmeralda, que entalla su esbelto y definido cuerpo, haciendo resaltar también su roja cabellera. Un hombre alto, de buen parecer y enfundado en un caro traje, la acompaña; aunque acompañar está lejos de lo que probablemente estaban haciendo resguardados en la oscuridad que brindaba la falta de iluminación. Observó como Ranma se tensa enfrente de mi, cruzando los brazos sobre su pecho, luce molesto. No, molesto estaba hace rato, ahora luce realmente amenazante. Algo en su postura me parece familiar, mi mente veloz trata de recordar, cuando la imagen llega a mi memoria. La misma situación parecía repetirse nuevamente, y yo volvía a estar presente, cuando recién llegué a la ciudad y ese condenado gato me dió un susto de poca. La pareja que ví, eran ellos.

-¿Qué crees que estás haciendo, Ranko?- bufo Ranma.

Perdonar, podría hacerlo; olvidar, no estoy seguro. Dicen que el tiempo lo cura todo, pero sigo aquí esperando.He pagado un precio, y parece que sigo pagando.