Como bien todos los derechos sobre los personajes le corresponden a Rumiko Takahasi. Esta es solo una historia alternativa, para darle gusto a la imaginación.

Se había sorprendido tanto al ver la reacción de Ranma aquella noche, que en silencio se retiró del lugar. La situación la dejo con un mal sabor de boca, así que llevaba un par de días evitándolo, yendo al dojo en horarios que sabía no se cruzarían. Aún así no dejaba de darle vueltas al asunto pero ¿porqué habría de importarle lo que él hiciera? Su cabeza no dejaba de dar vueltas, creando teorías y supuestos al asunto. Podía evitarse todo eso con tan solo preguntarle a Akari pero también se pondría en evidencia dejando entrever que le interesaba saber más de él.

¡Y por supuesto eso no era así, solo era curiosidad! Sí, solo curiosidad por saber que tipo de relación había entre Ranma y Ranko. Tan absorta se encontraba en sus pensamientos que no prestó atención a las múltiples llamadas que le hacían, hasta que Konatsu le tocó ligeramente el hombro haciéndola reaccionar con un sobresalto.

-Akane ¿te encuentras bien? Haz estado bastante distraída- comentó Konatsu preocupado -Ukyo te ha estado llamando, la orden de tu mesa está lista.

-Lo... lo siento- dije apenada

-¿Hay algo que te preocupe?- pregunto.

-No, nada importante- mintió, mientras disponía de la orden para hacerla llegar a los comensales.

-Si no quieres decirme, está bien. Pero a cambió atiendes también al cliente que acaba de llegar- dijo sonriéndole con un deje malicioso, gesto que no había visto en Konatsu pues siempre se había portado muy atento y amable con ella.

Justo cuando se giro para ir a entregar los platillos notó quien era el cliente que acababa de llegar. Sus ojos se abrieron hasta su límite sin poder ocultar su sorpresa.

-Es un muy buen cliente, algo quisquilloso pero deja buenas propinas- me dijo al oído Konatsu -Así que apresurate, no lo hagas esperar- agrego ampliando más su sonrisa.

Dándome un pequeño empujón me saco del asombro pues no me había movido una milésima, y con sumo cuidado avance entre las mesas. Después de servir la orden que llevaba, respire profundamente tratando de tranquilizarme e ir hacia la mesa donde se había instalado Ranma. No me quitó la vista de encima desde que había salido de la cocina, atento a todos mis movimientos, poniéndome los nervios de punta. Pero ¿porqué habría de estar nerviosa? ¿Porqué tenía está molesta sensación en mi pecho?

-Bienvenido a la Cocina de Izayaka- dije sonriente al acercarme a su mesa -¿Estás listo para ordenar?

-No veo por qué tienes que ser tan formal, ya nos conocemos Akane- contestó pícaro.

-Nos hemos tratado un poco y estamos algo lejos de conocernos todavía- contesté a la defensiva -Además estoy en el trabajo y tú estás aquí como cliente- dije tratando de sonar profesional.

-Muy bien señorita, tiene razón, no puedo refutar sus argumentos- respondió sin dejar su buen humor -Quiero el platillo principal y un té verde- añadió.

Ella tomó su órden, alejándose rápidamente, antes de que él pudiera agregar algo más.

El la siguió con la mirada mientras se retiraba a la cocina, sabía que se había arriesgado al salir de su zona de confort yendo a buscarla a su trabajo pero ella lo había estado evitando con premeditación. Y él quería darle una explicación a lo sucedido la otra noche, aclararle su comportamiento y disculparse por ser tan descuidado.

Soltó un sonoro suspiró mientras entregaba la orden de Ranma en la cocina. ¿Cuánto tiempo había sostenido la respiración sin darse cuenta? Verlo en el restaurante la inquietaba más de lo que quisiera admitir, obviamente no sería la primera vez que estaba allí, Konatsu lo conocía pero... pero...

-¡Akane!- la llamó nuevamente Konatsu, volviendo a sobresaltarla -¡Vaya aparte de distraída andas muy susceptible!- agregó divertido.

-Ya te dije que estoy bien- debatió a sabiendas que no era verdad.

-Sabes ya tenía rato que el "inalcanzable Ranma Saotome" no pasaba por aquí- prosiguió -Ukyo intentó que saliera con ella pero él jamás acepto. Prefirió dejar de venir al restaurante para que ella lo dejará tranquilo- aseguró.

-Y ¿porqué me estás contando esto?- inquirió a su compañero.

-Por nada en particular, solo un tema de conversación- contestó -Es un buen chico que trata de enfrentar y superar su pasado, sin huir más de el. Como todos nosotros deberíamos de hacer ¿no crees?- añadió serio.

Observó detenidamente a Konatsu ¿acaso él sabía quién era ella y de quién estaba huyendo? No, no podía saberlo se aseguró de cubrir todos los rastros que indicaran de dónde venía. Pero entonces ¿solo había sido su percepción?

-La orden está lista- dijo con su habitual humor, sacándola de sus cavilaciones.

Ella solo atinó a asentir con la cabeza, tomando el platillo para dirigirse nuevamente donde estaba Ranma. Este lo recibió sin dilación, sin emitir palabra alguna.

Transcurrieron los minutos sin más "imprevistos" permitiéndole un breve respiro dentro de lo confuso que estaba resultando todo en ese día. Atendió a varios clientes más hasta que Ranma la llamó para pedirle la cuenta, sin demoras se la hizo llegar.

-Espero todo haya sido de tu agrado- comentó.

-Si, todo estuvo bien. La comida aquí siempre ha sido de mis favoritas pero por ciertos inconvenientes deje de frecuentar el lugar- respondió, mientras revisaba la cuenta.

-No creó que tengas que darme alguna explicación- dijo -Igual con lo que sucedió...

-Pero si quiero explicarte- dijo, interrumpiéndola -El festival de música comenzará en unos pocos días y me gustaría invitarte, si es que no tienes otros planes- agregó observándola directamente a los ojos en espera de su respuesta.

-Yo... ocupo revisar mis horarios- respondí.

-Pero eso no es problema, puedo cambiar contigo mi día libre o cubrirte- dijo interrumpiendo Konatsu.

-¡Quedamos entonces!- afirmó alegre -Tu número, podrías...

-Es esté- volviendo a interrumpir Konatsu, le entrego un papel.

-Perfecto, te mando un mensaje después para los detalles- puntualizó mientras salía del lugar.

Estaba atónita, procesando lo ocurrido.

¿Cómo llegamos a esto? ¡Así ya recuerdo!

-¡Konatsu, tú y yo tenemos que hablar!- digo acercándome molesta hasta donde está.

-Ahora estoy algo ocupado, Akane- dijo sin inmutarse siquiera por mi reclamo -Hablamos más tarde- añadió sonriente.

El resto de la tarde paso volando, sin darme tiempo de hablar con mi "extraordinario y amable" compañero. Para cuando acordé ya estaba rumbo al apartamento, había sido un día agotador en todo sentido, llegué directamente preparando el ofuro para relajarme un poco.

Justo cuando estaba por irme a dormir, la pantalla del celular se iluminó:

Hola, soy Ranma. Espero todavía estés despierta, se que es tarde pero quería ponernos de acuerdo de una vez para lo del festival. ¿Te parece si paso el viernes por ti, como a las 6?

Konatsu me confirmó que ese era tu día libre.

Vaya que estaba nervioso los dedos se le cruzaban mientras trataba de redactar el mensaje, parecía un puberto pero no se iba a acobardar, ni la iba a dejar que ella buscará excusas para rechazar su invitación. Se había adelantado a ello gracias a Konatsu, en el papel que le dió venían los números de ella y de él, así que primero confirmo con él si ya había salido del trabajo y sus horarios. Pocas veces había trabado conversación con él fuera del restaurante pero le pareció una persona muy centrada e inteligente, y aunque no sabía a ciencia cierta porque le ayudaba se lo agradeció.

La respuesta de Akane estaba demorando en llegar, aumentado aún más su nerviosismo, de pronto el celular vibró en sus manos tomándolo desprevenido y casi cayendo este al suelo.

Hola, si ese es mi día libre. Puedes pasar por mi, te mando la ubicación.

Estoy cansada, hablamos después, buenas noches.

Si, claro, nos vemos el viernes. Descansa, buenas noches.

No podía creer lo que acababa de hacer, había aceptado salir con Ranma. Su situación la mantenía siempre alerta pero podía tomarse un breve descanso ¿no?

El sueño lentamente fue apoderándose de ella y sin oponer más resistencia cayó plácidamente dormida.

Los días posteriores pasaron sin mucha premura, dejó el asunto del reclamo a su compañero por la paz, ya no tenía caso ahondar más en ello.

En sus prácticas habituales en el dojo noto que el ambiente estaba más relajado, aunque no sabía decir si solo era su percepción o realmente algo había cambiado.

Por fin el día acordado llegó y con ello la incertidumbre de como ir vestida, a los pocos eventos que había asistido en Tokyo eran de otra índole y siempre le tenían preparado el atuendo que luciría, con alguien encargándose de su peinado y maquillaje. No ponía demasiada atención en su apariencia, como hacían otras chicas que se esmeraban por lucir siempre "perfectas", tal como hacía su hermana Nabiki. Se decidió por uno de los vestidos que había comprado en la boutique donde trabaja Akari, de tono marfil con tirantes anchos y un lazo rosa abrazando su cintura, su corta melena azulada contrastando con el conjunto. Un poco de rimel y labial finalizaban su arreglo, justo cuando sonó el timbre de la puerta, tomando su bolso a juego y calzándose sus sandalias, se apresuró para salir.

Ranma parecía un poco inquieto cuando ella por fin abrió la puerta del apartamento, su cabello algo alborotado le hacía lucir un poco más joven y desenfadado, algunos de sus negros mechones caían sobre sus ojos resaltando el tono azul de estos.

-¡Luces muy bien!- dijo a forma de saludo.

-Gracias, no he ido antes a ningún festival así que no sabía bien como debía vestir- respondió sincera y algo apenada -¡Tú también luces bien!- afirmó.

-¿Yo? ¡Que va!- contestó algo ruborizado o quizás solo era el calor de las tardes de Julio que teñía sus mejillas.

Emprendieron el camino hacia el templo Kozenin, Ranma le fue explicando que el festival se llevaba a cabo durante cuatro días en varias partes de la ciudad, no en un solo lugar en específico como se podría realizar en otros lugares. También le comento que los artistas que participaban eran voluntarios, lo que lo hacía más variado pues no solo venían de otras ciudades si no también artistas de la misma comunidad se presentaban. Todo esto era algo nuevo para ella y le emocionaba presenciar algo tan acogedor, en donde todos participaban sin recibir algún ingreso más que la satisfacción misma de convivir. El templo estaba alegremente decorado, resaltando con los tonos del atardecer, los músicos más que listos para comenzar la velada. La notas comenzaron a fluir llevadas por el viento a cada rincón del recinto, danzando también dentro de su pecho haciéndola recordar momentos más felices mientras una lágrima se escapaba sin previo aviso.

-¿Akane, sucede algo?- pregunto preocupado.

Pestañeo varias veces para detener el agua salina que escurría por sus ojos, antes de contestar.

-La melodía me recordó a mi madre, le gustaba mucho la música en especial la del piano- confesó -Me tomaba entre sus brazos mientras la escuchábamos juntas- prosiguió con una tímida sonrisa.

-Ha de haber sido una gran mujer- dijo, comprendiendo el sentimiento expresado en sus palabras.

-Tengo pocos recuerdos de ella pero la música me hace sentir que todavía está a mi lado- expresó -Te agradezco por haberme invitado- dijo sincera, a lo que él asintió complacido.

Pasaron la velada entre conversaciones triviales, disfrutando de los puestos de yakisoba y dangos que acompañaban al festival. Realmente la estaba pasando de maravilla, quién diría que el chico arrogante que había conocido semanas atrás era el mismo con el que reía ahora. El tiempo transcurrió sin tregua, los pocos trausentes que quedaban les indicó que ya era hora de volver.

-Sabes la otra noche me porte algo descuidado contigo- dijo mientras caminaban -Ranko y yo hemos tenido varias diferencias desde hace algún tiempo, no es sencillo tratar de llevar una conversación pacífica con mi hermana- prosiguió antes de que lo interrumpieran.

-Tú... tú hermana. ¿Ranko es tú hermana?- balbuceó procesando la información.

-Si, ha tomado algunas decisiones en las que no estamos de acuerdo y la mayor parte del tiempo estamos discutiendo cada vez que nos vemos- dijo cabizbajo -¿Pasa algo?- pregunto al notar que ella estaba muy callada.

-No, no pasa nada. Es solo que no hay mucho parecido entre ustedes por eso me cuesta un poco asimilar que son hermanos- contestó al fin.

-¡Pero si ambos somos muy atractivos! ¿Cómo no nos vamos a parecer?- dijo en medio de una sonora carcajada.

-Aunque ya meditándolo bien, son igual de arrogantes- atajó alzando una ceja.

-¡Oye! Pero si yo soy todo humildad- debatió haciéndose el ofendido.

-Creó que estamos hablando de personas diferentes- afirmó seriamente.

El volvió a reír con su comentario, lucía tan distinto cuando estaba relajado, y la sensación que había estado sintiendo volvió a oprimir su pecho.

Estaban ya a las puertas de su apartamento pero la despedida parecía no querer llegar, él lo aprovechó acercándose un poco más a ella, a quien tenía de frente.

Alzó un poco su barbilla para ver de cerca sus hermosos ojos color chocolate, su pequeña boca lo tentaba y sin resistirse más tiempo unió sus labios a los de ella. Pequeñas descargas eléctricas se propagaron por su cuerpo mientras sentía como ella aceptaba el beso, lentamente este se fue profundizando, sus manos ahuecando su rostro sintiendo arder la piel bajos sus dedos.

Ella se aferraba a su camisa como temiendo que todo fuera un sueño y que la sacudida del despertar la tirara al oscuro vacío. Dejo que el calor del momento nublara sus pensamientos, disfrutando el mutuo escrutinio de sus bocas, hasta que sus cuerpos reclamaron por la falta de oxígeno. Sus pechos subían y bajaban al compás, buscando la compostura perdida mientras sus frentes descansaban una sobre la otra.

-Tenías razón cuando dijiste que no nos conocíamos- dijo él, siendo el primero en hablar -Quiero conocerte Akane, tanto como tú lo quieras- aseguró.

Ella dejo escapar un suspiro, sabía el riesgo que corría si permitía que él entrará en su vida pero tampoco podía huir por siempre. Konatsu lo había dejado entrever en esa ocasión. Huir no arreglaría nada tendría que enfrentar su pasado tarde o temprano, buscaría la manera, no era tan débil como todos habían supuesto.

-También quiero conocerte, Ranma- contestó al tiempo que mordía su labio inferior.

El nacimiento de un nuevo beso ardió sobre sus bocas, haciendo que sus lenguas danzarinas bailaran al compás del sentimiento que brotaban en sus corazones. No supo cuánto tiempo transcurrió después de darle su respuesta hasta que nuevamente fue necesario respirar.

-Mañana tengo que ir a trabajar- dijo mientras él no dejaba de posar pequeños besos en su rostro.

-Lo sé, también tengo clases temprano- contestó separándose un poco de ella a regañadientes.

-Te veo mañana en el dojo- dijo sin ganas de romper el abrazo en el que estaba.

-Ve a las clases nocturnas, hay menos alumnos- contestó obligándose a soltarla -Así podemos seguir conversando.

-Si por conversar te refieres a seguir con la sesión de besos, me parece una oferta muy tentadora- aclaró sonriéndole de medio lado.

-¿Quién te viera con ese tipo de insinuaciones?- dijo fingiendo asombro -Pero algo podemos hacer para complacerte- finalizó posando un tierno beso en su frente para despedirse -Y entra ya de una vez, de lo contrario no voy a poder irme.

-Descansa Ranma- respondió mientras entraba a su apartamento.

A los minutos de haber ingresado a su hogar, noto que tenía algunos mensajes en su celular:

Hola Akane, esperó que hayas disfrutado el festival. Aunque por lo que se ve, no hay la menor duda.

xoxo

(Adjunto viene una foto, donde estamos Ranma y yo sonriendo).

-¡¡Akari!!