Como bien saben todos los derechos sobre los personajes le corresponden a Rumiko Takahasi. Esta es solo una historia alternativa, para darle gusto a la imaginación.

*El nombre de la madre de Akane no se menciona en el manga, Naoko es como la ha llamado el fandom.

¡No era posible que todavía no pudieran ubicar el paradero de esa maldita insolente!

¡Se cree muy lista pero nadie escapa de Soun Tendo!

La reprimenda que le dió aquella ocasión después del berrinche que hizo por el noviecito ese que él le consiguió debió haber bastado para mellar su voluntad pero es muy parecida a su madre, Naoko. Siempre fue su consentida y no permitió que él fuera férreo con ella como con las otras dos y aquí estaba el resultado. Después de concebir a Akane su esposa cambio, se ablandó, olvidando el mundo al cuál pertenecían.


Desde muy joven inició como mensajero para el sindicato yakuza Sumiyoshi-kai, abriéndose camino por cuenta propia, obedeciendo cualquier órden que le diera la posibilidad de ascender. Su madre, una prostituta adicta lo había abandonado al nacer en un burdel de mala muerte, era solo un estorbo para ella. Creció entre delicuentes así que era de esperarse que para la corta edad de catorce años ya fuera uno de los "perros" preferidos de Happosai uno de los líderes del distrito rojo en Tokio y quién también le brindará el apellido Tendo. Esté lo tomó bajo su cuidado enseñándole todo lo referente al negocio de drogas y prostitución, también lo entrenó en artes marciales para que no se fiara solo de las armas convencionales. La astucia de Soun era su mayor cualidad, seguido de su hambre de poder y reconocimiento, una combinación bastante peligrosa pues no se detuvo ante nada hasta obtener lo que tanto anheló.

Naoko era sobrina de Happosai, sus padres también estaban en el "negocio familiar" así que era muy consiente de como funcionaba todo el ambiente. Happosai le encomendó la tarea de cuidar de ella, al ser una chica muy hermosa no quería que algún rival buscará revancha mancillándola pero esto fue aprovechado por él y vió la oportunidad que tanto buscaba. Fue cortejándola a espaldas del viejo y el pasar tanto tiempo juntos reveló un fin en común, ascender hasta la cima y ser ellos los que estuvieran al mando. Soun estaba más que complacido, sus planes no podían ir por mejor camino, ahora contaba con un as bajo la manga. Además la nueva generación no estaba conforme con la dirección anticuada de su mentor, buscaban otras maneras más redituables de ampliar sus ganancias y allí era donde entraba él con el respaldo de Naoko.

Dos años después de iniciar su romance secreto y organizar a la sangre joven del distrito que tenía a cargo Happosai, se llevó a cabo su plan maestro, una simple revuelta entre rivales que se salió de control terminando casualmente con todos los viejos del clan incluído obviamente su mentor. Así a sus diecinueve años se convirtió en el líder más joven hasta el momento en dirigir un distrito, con Naoko como su esposa y esperando su primer descendiente.

Una vez tomado el control absoluto, se enfocó en los bienes raíces para expandir el negocio de una manera más legal pero manteniendo los negocios turbios enmascarados con el nuevo, incrementando de manera considerable el flujo de dinero. Los altos mandos no se involucraron en la revuelta pues vieron que con la astucia de Soun para los negocios, ellos también saldrían beneficiados. De esta manera comenzó a ascender también entre la aristocracia, haciéndose de un nombre no tan sólo en el bajo mundo si no también dentro de la élite, contratando tutores para que les enseñaran a desenvolverse en cualquier ambiente y estar a la par de su nuevo estatus. La jovén pareja fue consolidando su imperio al pasar de los años, concibiendo dos hijas más en el transcurso, disfrutando de lo que a otros ojos lucía como la familia perfecta pero que estaba muy lejos de serlo.

Desde la perspectiva de Naoko tenían todo lo que habían soñado y aspirado pero para Soun ésto sólo era el comienzo.

-¿Qué haces encerrado en el despacho? Ven a jugar con tus hijas- reclamó entrando a la habitación.

-¡No tengo tiempo para trivialidades, estoy revisando como expandir los negocios, como hacer conexiones más estables que garanticen grandes beneficios!- argumento sin quitar la vista de los documentos que revisaba.

-Pero Soun hemos llegado tan lejos, podrías tomarte un descanso ¿no crees?- insistió.

-¡Ni siquiera nos hemos acercado a dónde quiero llegar, mujer!- soltó airado -Te has vuelto conformista Naoko, yo no- agregó seriamente.

-Tus hijas están creciendo y te estás perdiendo sus mejores años. Llegará la etapa donde saldrán con sus amigos y pretendientes, se casarán y ya no podrás disfrutarlas igual- explicó tratando de que su esposo viera todo lo bueno que ahora tenían, aparte de su estatus. Pareció haber tocado alguna fibra en él, porque este se giró en su silla para ver a través de la ventana que daba al jardín y en el cual estaban sus hijas.

Sus ojos se iluminaron con determinación pero no de la manera en que su esposa hubiese querido, sin saberlo ella le daba la solución al dilema que lo tenía meditabundo. Una sonrisa emergió en sus labios, llevaría un tiempo poner en práctica la estrategia que se formaba en su cabeza pero daría los resultados que él buscaba.

Varias semanas más tarde se celebraba una reunión en la residencia Tendo, algo muy común últimamente pero algo era distinto pues los niños que en otroras ocasiones estaban ausentes hoy parecían pulular. Naoko pareció intuir que en algo andaba su esposo pues toleraba a sus hijas pero no a otros infantes, intrigada prestó atención a sus movimientos. La mayoría de los invitados tenían hijos varones que rondaban las edades de sus hijas, o aún mayores, esto no era casualidad lo que hizo que aumentará su inquietud. Cuándo hubo terminado todo el ajetreo y se encontraban ya en su recámara, dejó salir la duda que la carcomía.

-¿Porqué todos los invitados venían acompañados de sus hijos, siendo que antes eso no sucedía?- comentó a su esposo que yacía sobre la cama.

-Porque quiero saber si alguno de ellos es apto como futuro yerno- declaró sin inmutarse.

-¿Qué estás diciendo? Las niñas aún son pequeñas para estar pensando en eso, además ellas son las que escogerán con quién casarse, no nosotros- debatió molesta.

-En eso diferimos, ellas se casarán con quién mejor me convenga- refutó -De esa manera podré ampliar los negocios- puntualizó.

-Ellas serán libres de escoger con quién pasar su vida, así como yo te escogí a ti- declaró reacia.

Su mirada se endureció después de que ella se le enfrentará, nadie intervenía en sus planes, ella creía que había tenido la posibilidad de escoger pero era solo lo que él quiso que creyera.

-¡No permitiré que eso suceda!- agregó firmemente a pesar de como el semblante de su marido cambió cuando se negó a sus planes.

Ella conocía su pasado y creyó que con el amor que le brindó, había podido compensar lo que él sufrió pero lamentablemente se equivocaba. La ambición siempre fue su motor, nadie le regaló nada, todo lo obtuvo con su esfuerzo y la mujer que estaba frente a él tampoco lo detendría, aún cuando fuera su esposa. No se tocó el corazón para deshacerse de su mentor y ocupar su lugar ¿porqué lo haría con una mujer que podría ser reemplazada? El amor era un sentimiento inservible que no tenía cabida en él, ni en sus planes.

Por el momento dió por terminada la discusión, ya se ocuparía del inconveniente con calma, lo que quería ahora era desfogar su molestia y para eso estaba su mujer, la atrajo hacia sí permitiendo que una vez más creyera que ella tenía la razón, dejándola ganar una batalla que no tendría más relevancia en un futuro cercano.

Los días continuaron como si aquella acalorada discusión nunca se hubiese llevado a cabo, Soun pasó tiempo con su familia para terminar de zanjear el asunto y apaciguar la molestia de su mujer. Aunque esto solo fuese una pantalla, siendo que sus verdaderos planes ya comenzaban a ponerse en marcha, actuó como todo un hombre de familia.

-Estuve considerando tu sugerencia de pasar tiempo en familia- comentó mientras se encontraban en el jardín con sus hijas no muy lejos de ellos -Pero también me di cuenta que me he olvidado un poco de ti y no hemos tenido mucho tiempo a solas, así que esté fin de semana lo dedicaremos a nosotros, ya después organizamos algo con la familia- anunció sorprendiendo a su esposa.

-¡Oh Soun!- exclamó feliz de que su esposo tomara la iniciativa y la sorprendiera de está manera -¡Me hace tan feliz que estés recapacitando y pensando en pasar más tiempo con nosotras!- enfatizó tomando su mano entre las suyas.

-Iremos al onsen Toshimaen Niwa no yu en Nerima, no está muy lejos para que no te preocupes en dejar a cargo a las niñeras- aclaró -Así que prepárate, salimos el viernes por la noche después que regrese de la oficina- anuncio sin cambiar su ya habitual seriedad.

El día esperado llegó, partieron de la residencia Tendo en el vehículo personal, solo ellos dos con Soun al volante. Llegaron sin contratiempos a la casa de huéspedes Junjo que se encontraba al lado del onsen y dónde pasarían la noche.

-¡Es un lugar hermoso, Soun!- comentó Naoko, admirando la habitación -¡Su estilo tradicional lo hace también muy acogedor!- añadió.

-Supongo que si- respondió sin más, mientras servía algo de sake para ambos -¡Por el futuro!- dijo brindando con ella.

Estuvieron bebiendo hasta muy entrada la noche, conversando y recordando momentos de antaño como no lo hacían en largo tiempo. Al día siguiente disfrutaron de las termas y masajes que ofrecía el onsen, pasando la mayor parte del día en las instalaciones, al volver a la casa de huéspedes ya les tenían preparada una lujosa cena.

-¡Ha sido fabuloso estar juntos y a solas!- agradeció -¡Tenemos que hacerlo más seguido! ¿No crees?- sugirió sonriente.

-¡Podría ser, ya veremos!- contestó distraído por el sonido el celular.

-¿Todo bien?- inquirió, prestando atención al semblante de su marido.

-Surgió un imprevisto- anunció parco.

-Prepararé nuestras cosas para irnos- dijo al tiempo que estaba por ponerse de pie.

-El imprevisto es en los "negocios familiares"- aclaró -Prefiero que te quedes y disfrutes del lugar, te dejaré el vehículo ya pedí que pasen por mi- agregó.

Después que naciera Akane, ella ya no participaba de forma tan activa como antes, Soun jamás le recriminó por ello haciéndose cargo de todo él mismo. Quería estar siempre presente para sus hijas y estar de lleno en dichos asuntos, conllevaba ciertos riesgos que ahora como madre no quería correr.

-Todo está cubierto hasta mañana, así que descansa, te lo mereces- le informó -Te veo después en la casa- finalizó despidiéndose.

A la mañana siguiente despertó más que relajada y lista para volver a casa con su familia, salió de Junjo casi al medio día, hacia tiempo que no conducía así que iba disfrutando del recorrido hasta que de pronto comenzó a sentir una terrible opresión en el pecho, la respiración se volvió agitada provocándole náuseas y un sudor frío le recorrió la espalda. Su vista se nubló dificultando mantener el vehículo estable, el ruido de las llantas rechinantes de otros vehículos que intentaban no chocar contra ella se volvió distante, la oscuridad la envolvió rápidamente.

En la residencia Tendo todo era silencio, el color negro se había instalado por todas partes y unas pequeñas niñas no comprendían el porque su madre no había regresado aún.

"Causa de muerte: infarto fulminante" rezaba el certificado que tenía Soun Tendo en sus manos.

-Quise traérselo personalmente- dijo el joven que se lo había entregado.

-No se hubiera molestado, doctor Tofú- contestó.

-Todavía no soy doctor- informó esté.

-¡Pero lo serás, Ono! ¡De eso estoy seguro!- puntualizó.

-¡Con su ayuda señor Tendo, claro que lo seré!- afirmó orgulloso.

-¡Akane espera!- gritaba la mayor de sus hijas -¡Papá está ocupado, no debes molestarlo!- insistía está mientras corría detrás de su pequeña hermana.

-¿Qué esta pasando?- bramó el patriarca tomando nota de sus hijas.

-¡Discúlpame padre! Akane se escapó de la habitación en busca de mamá- aclaró Kasumi tratando de controlar el sollozó de la pequeña.

-¡Akane deja de llorar, tu madre no volverá! Es mejor que lo vayas entendiendo de una vez- rugió ante la indefensa niña de cinco años -¡No quiero más quejas de tu parte! ¿Me escuchaste?- agregó fríamente ante la mirada temerosa de su hija -¡Retirense!- ordenó.

Acatando las órdenes de su padre Kasumi se llevó entre jalones a Akane de vuelta a su habitación.

-¡Tiene una hermosa hija!- declaró Tofú, posando su interés en Kasumi.

Soun notó como el prospecto de doctor enfocaba su atención en su primogénita, parecía que sus nuevas asociaciones estaban tomando forma antes de lo esperado. ¡No estaba de más tener un médico en la familia, quién sabe que otro inconveniente podría surgir y se requirieran nuevamente de sus servicios! ¡Claro tendría que esperar un poco más para probar la lealtad de Ono, además su hija de nueve años no estaba lista todavía para un hombre diez años mayor, las apariencias también eran importantes en su nuevo círculo! Estaba más que extasiado por el futuro que se presentaba ante él, había tomado las decisiones correctas.