Como bien saben todos los derechos sobre los personajes le corresponden a Rumiko Takahasi. Esta es solo una historia alternativa, para darle gusto a la imaginación.

*No apto para personas susceptibles, LEMON intenso*

El entrenamiento no estaba funcionando, la cólera seguía recorriendo su interior, los tratos con la Tríada china Fu-chin avanzaban favorablemente pero para cerrar definitivamente el asunto ocupaba de Akane, a quién entregaría a Kirin uno de los principales líderes.

Kasumi acató sus órdenes sin réplica, inmaculada la entregó a Ono por su lealtad y servicio. Nabiki tan parecida a él, entendía a la perfección como funcionaban los negocios y ella misma le sugirió a Tatewaki con las posibilidades que esté representaba, dándole la oportunidad de entablar los tratos con la Tríada.

¡Ninguna le había dado tantos problemas como Akane!

Refugiándose luego en su despacho, repasaba ofuscado los avances que tenía Kumon hasta el momento.

-No vas a ganar nada entrenando hasta el cansancio y encerrándote en tu despacho hasta el amanecer, querido- declaró Hinako, quien entraba a la oficina y al notar que él no respondía a sus palabras se acercará hasta donde estaba, interponiéndose entre él y su escritorio.

Eran pocas las personas que lo retaban abiertamente y de frente, Hinako era una de ellas, la conoció en una reunión del sindicato, muy distinta al resto de mujeres con las que había estado después de la muerte de Naoko. Hinako no solo era hermosa, también era inteligente y decidida, cualidades que le atraían de ella no solo su cuerpo. Llevaba su acostumbrada "pijama", un baby doll de fina lencería, que poco cubría su escultural figura no dejando nada a la imaginación. Alzó la vista hasta toparse con su felina y azul mirada, sin importar la hora o la ocasión siempre lucía despampanante y ella estaba muy consciente de ello.

-¡Si Akane no aparece pronto, el trato con Kirin podría venirse abajo!- respondió obviando la importancia del asunto.

-Mmm... ¡Vaya dilema con la caprichosa de tu hija!- mencionó burlona -Yo podría tomar su lugar por el bienestar de los negocios- sugirió sarcástica curvando sus labios en una sonrisa.

-¡Tú eres mía y de nadie más, bien lo sabes!- respondió airado.

-Eso lo sé, querido- contestó al tiempo que se sentaba en su regazo -También sé que encontrarás una manera de solucionar el asunto pero no son las únicas opciones con las que cuentas...- añadió mientras acariciaba su pecho a través de la abertura de la parte superior del gi que él aún portaba.

-¿A qué te refieres?- preguntó pasando sus fuertes manos por sus blancos y suaves muslos.

-¿No haz considerado tener otro hijo, un heredero varón?- sugirió abriendo totalmente la chaqueta del gi para un mejor acceso a su torso, dejando a plena vista los tatuajes que lo adornaban.

-¿Para qué querría otro hijo? Lo que me interesa es expandir mi imperio- respondió algo confuso por el tema que ella traía a colación.

-¿Quién continuará con tu legado? ¿Dejarás que alguien más venga y tome lo que tú haz conseguido?- cuestionó bajando de su regazo para ponerse de rodillas y situarse entre sus piernas, pasando sus hábiles manos por el borde del pantalón, bajándolo lo suficiente para encontrar lo que buscaba -Te haz ganado el apellido Tendo, lo haz llevado hasta las altas esferas de ambos mundos pero no habrá nadie que lo haga perdurar después de ti- prosigió sin descuidar su objetivo, el miembro palpitante ahora libre de impedimentos se alzaba erecto frente a ella -Tus hijas casadas llevan el apellido de sus maridos, cuando encuentres a Akane y cierres el trato con Kirin, está también dejará de ser una Tendo- añadió relamiéndose los labios al tiempo que con destreza sus manos se paseaban a lo largo de su hombría.

-¿Cómo podrías garantizarme que concebirás un hijo varón?- indagó sin intervenir en lo que ella hacia.

-¡Eso no es nada complicado para los avances de hoy en día! No habló nada más por hacerlo, revisé algunos métodos con Tofú- aseguró e introdujo el miembro en su boca hasta donde le era permitido, marcando el ritmo entre que esté entraba y salía.

Se reclinó más en su silla ofreciéndole una postura más accesible para que prosiguiera en su labor, tenía que reconocer que no había pasado por su mente esa cuestión, Nabiki era quién podría ocupar su lugar pero había dejado de ser una Tendo para convertirse en la señora Kuno, Hinako estaba en lo cierto todo lo que estaba construyendo se perdería cuando el ya no estuviera. Y su ambición no solo era llegar hasta la cima y expandir su imperio, si no también que quedará un legado de todo lo que había conseguido por si mismo, que el apellido que alguna vez obtuvo perdurará por generaciones. Y aún estaba en edad de concebir y criar a un hijo a su manera.

Su respiración se aceleraba, estaba seguro que pronto llegaría al clímax, así que la apartó de si y ante la sorpresa por su reacción, la levantó del suelo para que se apoyara de frente al escritorio. En un brusco movimiento le desgarró la parte inferior de su "pijama", exponiendo sus partes íntimas, ella comprendió lo que se proponía así que posó su pecho de lleno sobre el escritorio permitiéndole elevar un poco más su cadera y nalgas, dándole una espectacular vista de su cavidad la cuál no fue desaprovechada pues de un solo movimiento la penetró hasta la más profundo. Las estocadas eran duras, su pelvis estrellándose intensamente contra su trasero, era una bestia desbocada. Ella se aferraba a lo que tuviera a su alcance para mantener el ritmo desenfrenado, mientras gemía de placer, sus nalgas ardían donde él las había dejado marcadas al golpearlas entre cada intrusión a su más que húmeda cavidad. Sus manos separaron sus nalgas para un mejor acceso, mientras uno de sus pulgares bordeaba la entrada de su ano para luego llevarlo a su interior, haciéndola gemir aún más. El calor recorría cada parte de su cuerpo, el orgasmo no tardaría en llegar y al parecer él estaba en las mismas condiciones, el aire no alcanzaba a llegar a la misma velocidad con la que lo demandaban sus pulmones cuando el éxtasis llegó y con ello la ardiente semilla que su amante depositaba en su interior.

Salió de su cavidad pero parecía que no había perdido su ímpetu, pues aún sentía el miembro firme restregarse contra ella, tomando una gran bocanada de aire se preparó para el siguiente asalto. El la acomodó alzándole el trasero y nuevamente separando sus nalgas pero en está ocasión su hombría se posó a la entrada de su ano, sin darle tiempo a reaccionar lo fue introduciendo lentamente, sintiendo la opresión que esto le producía un gemido de dolor escapó de su boca pero no se movió de su lugar. Una vez estuvo en su totalidad dentro y ella se hubo acoplado a la intrusión, él volvió a marcar el ritmo, primero lento y suave para luego volverse bravío haciéndola gritar más fuerte. Tomando su larga cabellera entre una de sus manos, la hizo echar la cabeza hacia atrás mientras continuaba las embestidas, sus pechos bambolireando al ritmo de estás. Sintió como la electricidad recorría su espalda, el clímax llegaba otra vez aún más intenso que en la primera ocasión, un rugido gutural anunciaba que la simiente era derramada nuevamente.

Ambos terminaron apenas en pie y jadeantes, Soun se apoyó en su espalda para acercarse a su oído y con la voz aún más ronca de lo normal confirmarle lo que había pedido:

-¡Tendremos un hijo!-

¡Lo había conseguido! Un poco de dolor no se comparaba con lo que obtendría al concebir un heredero para Soun Tendo. Esto era solo el comienzo de sus planes, Nabiki creía que era muy lista pero ella le quitaría todo el poder que alguna vez soñó que obtendría.


¡Rabiosa! Esa era la descripción exacta de cómo se encontraba en ese momento.

Temprano pasó por casa de su padre para investigar sobre el progreso en la localización de su problemática hermana pero lo único que consiguió fue toparse con la zorra de Hinako, quién cuál excelsa dama de alcurnia se paseaba por la residencia como si fuera la dueña y señora de aquel lugar.

Sintió la bilis en su garganta cuándo está la saludo con una radiante sonrisa y le hizo saber nuevamente que nada tenía que hacer en esa casa, cuando ya tenía la propia, que se ocupará en atender a su marido.

¡Esa maldita! Algo se traía entre manos, lo presentía, sabía cómo eran las tipas de su calaña pero no iba a permitir que se saliera con la suya.

Cómo leona enjaulada se paseaba por el penthouse, había regresado directo allí después del mal rato que pasó y sin haber obtenido nada de información. Su mente devanándose el rumbo que debía tomar, cuando su asistente personal Mariko le hizo saber que tenía visitas, al principio se negó a recibir a nadie no estaba de humor pero al saber de quién se trataba cambió de opinión.

-¡Pero que sorpresa, contar con tu presencia en mi humilde hogar!- dijo lacónica a forma de recibimiento.

-¡Es lo que menos hay en esté lugar y sobretodo en tu persona!- respondió Kumon tomando asiento en la lujosa sala -¿No es así Nabiki?- inquirió.

-Y bien ¿qué es lo que quieres? No haz venido a verme por nada- respondió tajante -¡Así que sé breve que no estoy de humor!- agregó.

-¡Bien podría quitarte el mal humor pero tendrías que pedirlo!- insinuó -Aunque por el momento estoy aquí solo por negocios, los cuáles podrían ser de tú interés- añadió dando un sorbo al café que le habían traído.

¡Estúpido Kumon, tenía que sacar a colación el encuentro íntimo que tuvieron! Eso sólo incrementaba su molestia pero su instinto le decía que todo podría cambiar a su favor dependiendo de lo que Ryu le dijera.

-¿Cuál sería tu ganancia en esos negocios? Porque buen samaritano no eres, eso está más que confirmado- cuestionó.

-¿Qué es lo que ofreces por la información que pudiera darte?- indagó -Sólo no me vayas a decir que una noche de pasión contigo porque eso ya lo obtuve sin darte nada a cambio- aguijoneó observándola fijamente, desvistiéndola con la mirada -¿Dependerás siempre de los planes y desiciones de tu padre?- insistió.

¡Cómo la enervaba ese hombre, carajo!

Pero tenía un punto ¿dónde quedaba ella en los planes que su padre había trazado? El plan de obtener acceso a las empresas Furinkan seduciendo a su heredero fue suyo, era ella la que estaba amarrada a un matrimonio por conveniencia siendo aún muy joven. Sabía a la perfección que clases de negocios manejaba su padre, no solo la fachada de los inmuebles, ella también era lo suficientemente capaz de desenvolverse en ambos lados. ¿Porqué seguir bajo la sombra de Soun Tendo?

-¡Eso supuse!- respondió Ryu ante el silencio que se formó tras cuestionar a Nabiki -Esa mirada me confirma que estás entendiendo el potencial del negocio. ¡Te volveré a contactar pronto y espero que ya tengas claro que cartas jugarás!- anunció poniéndose de pie para retirarse del lugar.

Pasó el resto de la tarde meditando en la semilla que Ryu Kumon había plantado en su mente, olvidando que no tardaba en llegar su adorado marido. Lo bueno que tenía a Mariko a su servicio, está se hizo cargo de los pormenores para recibir al señor Kuno con bombo y platillo, a ella solo le tocó hacer acto de presencia.

La conversación de Tatewaki le pasaba desapercibida, enfocándose en embriagarlo para que la dejara seguir maquinando. Una vez habiendo logrado su objetivo, lo guió hasta la habitación para que durmiera y la dejara tranquila pero Tachi no pensaba lo mismo y la aprisionó entre sus brazos mientras la besaba con pasión, solo logró zafarse diciéndole que se pondría más cómoda para él. Introduciéndose al tocador, saco su celular y mandó un corto mensaje, dejó pasar unos diez minutos y salió portando únicamente la delicada y fina lencería que usaba. La habitación ya se encontraba a media luz, haciendo que fuera más sencillo que la sombra que se introducía se escabullera más fácilmente e intercambiara lugar con la señora Kuno.

Nabiki se encontraba recostada en el diván de su oficina, con un vaso de whisky en su mano cuando una réplica suya atravesó la puerta, está se acercó al mini bar para servirse un trago de la misma bebida que su par. Tomó asiento junto a ella, deshaciéndose de la peluca en el transcurso y bebiendo de un trago su bebida.

-¡Vaya que es intenso tu marido!- dijo Mariko iniciando la conversación.

-¡Ni que lo digas!- respondió Nabiki -Tenía que ponerse necio cuando más necesito enfocarme- se quejó.

Mariko y ella llevaban mucho tiempo de conocerse, desde la secundaria si no mal recordaba, más que amigas se habían hecho cómplices con el pasar de los años. Cuando la familia de Mariko quedó en la quiebra por malas inversiones, Nabiki la acogió como su asistente, se conocían muchos secretos una de la otra así que permanecer cerca les beneficiaba a las dos. Ambas eran consientes de lo que querían y tenían sus estrategias para conseguirlo, una de ellas era tomar el lugar de Nabiki cuando y como fuese necesario. Para ello contaban con una complexión similar manteniéndose en las mismas medidas con una dieta rigurosa y ejercicio; mismo estilo de maquillaje y lencería, para asumir el corte de cabello Mariko contaba con varias pelucas de excelente calidad. También tenía su propia habitación en el penthouse, haciendo más sencillo estar disponible cuando se le solicitara. Tenían un contrato donde se mencionaban las obligaciones y pagos de Mariko por sus servicios, y donde obviamente también se estipulaba las respectivas cláusulas de confidencialidad.

-¿Habrá un bono por el trabajo de esta noche?- preguntó tomando ambos vasos para ponerlos en el suelo y recostarse junto a ella.

-Tienes un muy buen salario por tus servicios- respondió sin inmutarse.

-Pero bien sabes que nunca es suficiente- mencionó acercándose aún más a ella -¿Qué haz decidido sobre lo poco que te dijo Kumon? ¿Vale la pena el riesgo?- preguntó mientras besaba su cuello.

-Si juego bien mis cartas podría llevarme toda la partida- contestó -Pero si algo falla...

-¿Qué puede fallar?- atajó no dejando que terminará la frase -Te conozco desde hace mucho tiempo y todo lo que te has propuesto lo haz conseguido, tienes mi voto de confianza, iré y haré todo lo que me pidas, lo sabes- finalizó entrelazando sus piernas con las de ella.

Era cierto lo que Mariko le recordaba pero no sé enfrentaba a cualquier contrincante, aunque tenía a su favor el conocimiento de haber sido criada por él, conocer su pensar y accionar de primera mano. Eso le dió el último empujé que necesitaba.

-¿No te fue suficiente la sesión con mi marido?- reprendió notando como las manos de Mariko se paseaban por su cuerpo.

-¡Estas muy consciente de que Tachi estaba demasiado borracho, como para hacer nada! Toda la atención la recibió él- se quejó -Así que si no habrá un bono en efectivo, puedes dármelo en especie- ronroneo posándose sobre ella y apoderándose de su boca.

Nabiki respondió al beso, acariciando también el cuerpo de la fémina que tenía sobre ella, sus cuerpos eran tan parecidos que era como si se estuviera acariciando a ella misma. Desabrochó el sostén sin dejar de besarla, recorriendo su espalda suavemente, Mariko también se las ingenio para quitarle el suyo siendo que ella se encontraba recostada sobre el diván. Sus pechos ahora desnudos se rozaban entre sí, incrementando el deseo, el vaivén de sus caderas no se hizo esperar. Cambiando de posición, Nabiki se deshizo de su tanga y la de su amante, sin impedimento que restringiera ahora las caricias pasó su mano por la intimidad de su compañera haciendo círculos sobre ella.

Un gemido ahogado salió de Mariko pues no habían dejado de besarse, alzando un poco una de sus piernas logró llegar al centro de Nabiki, emparejando así la situación. Sin quedarse atrás está introdujo un par de dedos en su cavidad, haciéndolos entrar y salir mientras se restregaba sobre el muslo de su asistente. El ritmo fue en aumento y sin demoras el clímax llegó, dejándoles una amplia sonrisa en sus rostros.

Retozaron un poco más antes de volver a sus respectivas habitaciones, el objetivo estaba fijado los detalles se irían afinando en el trayecto.

¡Un nuevo comienzo estaba por llegar?