Como bien saben todos los derechos sobre los personajes le corresponden a Rumiko Takahasi. Esta es solo una historia alternativa, para darle gusto a la imaginación.
-¡Te tomaste tu tiempo!- reclamó Ryu al estar frente a Taro en su oficina.
-¡Tuviste buena compañía mientras esperabas!- contrarrestó sonriente.
-¡Esas no son maneras de recibir a un amigo!- prosigió sin ceder tomando asiento frente al escritorio de Taro.
-¡¿Amigos?!- cuestionó soprendido -¿Qué no éramos solo conocidos?- aclaró con ironía.
Un silencio incómodo reino por unos instantes mientras Mint salía de la oficina, dejándoles a solas. Después que se midieran con la mirada, comenzaron a reír al unísono.
-¿Qué te trae a mis dominios Kumon?- indagó Taro una vez dejaron de reír -Algo grande debe de estar pasando para que hayas venido personalmente hasta aquí- agregó suspicaz.
-Se aproxima una gran tormenta que moverá todas las piezas del tablero y pienso tomar los mejores lugares- expresó -¿A cuál lado pertenecerá tu lealtad?- inquirió.
-¡Soy leal a mi mismo! Las piezas del juego siempre están cambiando, así que tomó partido de lo que mejor me convenga- expresó seriamente -Pero si lo que realmente quieres saber es si te apoyaré para subir de nivel en el juego, podemos negociarlo- aclaró con interés.
Estuvieron bebiendo y hablando hasta el amanecer, había órdenes expresas de no molestarlos así que Ranko no obtuvo más información al respecto de los nexos que estos dos pudieran tener, dándose por vencida salió del bar.
Despertó entre las revueltas mantas pasada ya más de media mañana, se desperezó estirando todas sus extremidades, parecía que hubiera dormido por varios días seguidos. Se sentía descansada y llena de energía cuando a su memoria llegó el recuerdo de Ranma en su apartamento, ante eso se sentó de golpe buscándolo por todos lados pero él no estaba, ya más despejada notó un papel sobre la mesa.
Me alegro ver que ya estés mucho mejor, trata de poner más atención en ti misma y no exigirte tanto de lo contrario podrías enfermar de nuevo.
Deje algunos víveres en el refrigerador y no tengas necesidad de salir, por los entrenamientos tampoco te preocupes tienes un permiso especial del dueño para ausentarte algunos días mientras te recuperas por completo.
XOXO
Ranma
Arrugó la nota mientras la estrechaba contra su pecho, gruesas lágrimas corrían por sus mejillas sin poder detenerlas, la calidez y dedicación de esas pocas palabras la embargo. No tenía memoria de sentirse de esa manera antes, las personas con las que tuvo contacto en el poco transcurso de su vida jamás mostraron un genuino interés por su bienestar y recordarlo le generaba un dolor punzante en su pecho.
El golpeteo en la puerta la atrajo hacia el presente, limpiando torpemente su rostro se dirigió hacia la entrada con la nota aún en su mano, al abrirla una alegre chica le regalaba una radiante sonrisa.
-¡Hola Akane!- saludó -¿Qué sucede?- indagó observando detenidamente el rostro compungido de su amiga, quién sin contestar se echó a sus brazos llorando desconsolada -Akane ¿qué pasa? ¡Me estás espantando!- dijo alarmada por su reacción.
Sin poder articular palabras le mostró la nota que Ranma le dejó esa mañana, entretanto que ambas ingresaban al apartamento. Akari leyó las palabras escritas comprendiendo un poco las acciones de Akane.
-¡Oh Akane!- dijo dulcemente abrazándola -A excepción de esos ojos llorosos, parece que estás mejor del resfriado- comentó soltándola.
-Si, me siento mejor- confirmó sorbiendo un poco por la nariz -Lamento haberte asustado, no fue mi intención- añadió apenada.
-¡No te preocupes, ya se aclaró todo, así que no pasa nada!- respondió -Ayer saliendo del trabajo pasé por el restaurante para ir juntas al dojo pero Konatsu me comentó que te había mandado a casa temprano porque parecía que pescaste un resfriado. Así que le envié un mensaje a Ryoga para avisarle que vendría a cuidarte pero me dijo que Ranma ya debería estar aquí, que no me angustiara- explicó -De modo que vine hoy a relevarlo, Konatsu me pasó tú dirección.
-Preparó zosui y estuvo cuidando de mi- expresó con timidez después de escuchar a su amiga -Y por lo que veo, estuvo ordenando un poco el lugar, ayer que llegué no tenía cabeza para nada- aclaró viendo a su alrededor.
-¡El novio haciendo puntos!- dijo Akari guiñándole un ojo.
-¡Akari!- reprendió sonrojada.
-¡¿Qué?! Solo espero que no haya echo hasta la colada- agregó pensativa.
Ambas se vieron mutuamente ante el comentario para luego dirigirse rápidamente al centro de lavado, donde yacía la ropa ya limpia.
-¡Hay no, que vergüenza!- soltó Akane escondiendo el rostro entre sus manos y con Akari riéndose a sus espaldas.
El celular no dejaba de sonar perturbando el poco tiempo que consiguió dormir después de una noche de intrigas y secretos. Sin más remedio atendió la llamada entrante.
-Diga- dijo contestando el aparato con los ojos aún cerrados.
-¡Ocupo que estés en el bar a las cinco y media!- ordenó la voz al otro lado de la línea -Elegante como ya sabes, Lime pasará por ti está ocasión para que no demores en llegar- finalizó.
-Como ordenés Taro- confirmo acatando sus indicaciones, la llamada terminó sin más.
Todavía faltaba un buen tiempo para el horario estipulado pero no pudo volver a conciliar el sueño. De manera que optó por levantarse de una vez y tomar un relajante baño pues no sabe que le puede esperar más tarde. Taro no le da muchos detalles de los trabajos extra que tiene para ella pero siempre conllevan una muy buena ganancia así que no puede quejarse. Después de comer algo frugal, comienza a prepararse según lo pedido. Se calza un vestido recto azul cobalto que le llega algunos centímetros debajo de las rodillas, en la parte superior destaca el también recto strapless ciñendo su generoso busto, el color hace resaltar el azul de sus ojos y contrasta con el tono rojo de su melena. Un cinturoncillo plateado abraza su estrecha cintura, así como una fina gargantilla del mismo tono lo hace con su niveo cuello, los zarcillos y el cabello elegantemente recogido en un moño alto con algunos mechones sueltos, enmarcan su rostro perfectamente maquillado. El toque final lo proporcionan los altos stilettos negros y el pequeño bolso plateado brillante. Repasa nuevamente su aspecto frente al espejo, corroborando que todo en su atuendo luzca perfecto, fugazmente cruza por su mente el vestirse siempre de está manera y asistir a lujosos eventos, volviendo a su realidad se encamina al auto que la espera a una distancia prudente de su casa.
Una vez llegado al bar se dirige directamente a la oficina de Taro, quién ya está esperándola de pie en el centro de la habitación.
-¡No esperaba menos de ti, muñeca!- afirmó acercándose a ella.
-¡Vaya tenías razón!- dijo una voz conocida a su espalda haciéndola sobresaltar -No te espantes, preciosa- comentó Ryu entretanto que la tomaba de la cintura, aún detrás de ella -No estás aquí para gusto de ambos, por está ocasión solo me harás compañía al lugar adónde vamos- aclaró viendo las intenciones de su compañero quien le alzaba la barbilla.
Estar entre ambos hombres que expelían lujuria por su persona, la hizo sentir poderosa e importante, lo que siempre había querido. Su pecho subía y bajaba considerando las posibilidades de estar a merced de ambos, su bajo vientre y entre pierna cosquilleaba bajo su vestido pero tendría que ser en otro momento. Le explicaron que su trabajo de esa noche era como bien mencionó Ryu, solo de acompañante mientras visitaban el bar Stir, la competencia del Iron Flat. Tomaron algunos tragos antes de salir hacia su destino, lo que le sirvió para indagar un poco más sobre el tipo de asociación que tenían los hombres frente a ella. Parecían conocerse de tiempo atrás, mostraban una camaradería que no había visto antes en Taro con alguien más.
Al salir del Iron Flat se topó con la última persona en su vida que hubieses querido ver.
-¿Qué haces aquí, viejo?- cuestionó enfurecida, apartándose un poco de Ryu quién le daba instrucciones a Lime.
-Ocupo algo de efectivo, así que pensé que tú podrías ayudarme a conseguirlo- dijo balbuceando, visiblemente ebrio.
-¡No voy a darte ni un solo yen, vete de una vez!- demandó tajante.
-Quizás tu amigo si traiga algunos yens que le sobren ¿no se lo vas a presentar a tu querido padre?- amenazó tratando de acercarse al acompañante de su hija.
En un súbito movimiento jaló el hombro de su borracho padre, haciendo que esté trastabillara y cayera de lleno al suelo, golpeando su cabeza contra el concreto en el trayecto. Percatándose algo tarde del incidente, Ryu y Lime se acercaron a ellos.
-¿Qué está pasando?- inquirió con recelo Ryu.
-¡Es solo un viejo borracho que se estaba poniendo necio!- aclaró Ranko.
El hombre lucía aturdido cuando por fin reaccionó después de su fuerte caída, la sangre comenzó a brotar de un corte en la parte baja de su cabeza pero se negó a qué Lime lo revisara. Tambaleante se alejó de allí sin decir una palabra.
Quedando atrás el bochornoso incidente, salieron por fin rumbo al bar Stir. Este era un lugar distinto del Iron, lucía más lujoso y por ende costoso, Ryu despilfarro una gran cantidad de dinero en el lugar sin remordimiento alguno. Así pasaron la noche entre conversaciones triviales y bebidas extremadamente caras, salieron de allí un poco antes que cerrará el bar. Entretanto que Lime se mantenía enfocado conduciendo, Ranko se restregó contra Ryu insinuando proseguir lo que quedó pendiente cuando estaban en la oficina con Taro. Pero esté la ignoraba vilmente mientras revisaba su teléfono, con el alcohol corriendo a tope por sus venas no aceptó la negativa y siguió insistiendo hasta que colmó la paciencia de esté.
-¡Aquí el que manda soy yo!- dijo tomándola fuertemente de ambas muñecas -¡Así que no te confundas que chicas como tú sobran!- escupió hiriente -¿Qué más tienes que ofrecer a parte de tu cuerpo?- alegó bajándole la calentura casi al instante.
Se acomodó en su lugar ofendida por sus palabras, de haberse sentido casi tocar el cielo, ahora caía en picada directo al infierno. La dejaron a escasos metros de su casa para alejarse sin siquiera una simple despedida y para colmo apenas hubo puesto un pie en la casa se topaba con su hermano quien la esperaba notablemente irritado.
-¿Dónde estabas?- arremetió cuando la vió entrar.
-En el trabajo- contestó sin más, buscando acortar la discusión que a todas luces parecía aproximarse.
-¡Mentira! ¡Fui a buscarte y no estabas allí!- atajó incrementando visiblemente su enojo.
-¿Qué más te da dónde estuviera?- pregunto un poco soprendida de que él haya ido a buscarla al bar.
-¡Nuestro padre está muerto!- soltó a quemarropa -Fui a buscarte para que por un milagro alcanzarás a despedirte de él. Lo encontraron tirado en la calle con una herida en la cabeza, los médicos dijeron que había sufrido una fuerte contusión quizás por una mala caída, aunado a su estado de ebriedad le provocaron un derrame masivo. No hubo nada más que pudieran hacer por él para salvarlo- explicó acongojado.
-Quizás fue lo mejor que pudo pasarle, así ya no andará vagando por las calles dando lástima y molestándonos- expresó de manera despectiva.
Una fuerte bofetada la acalló al instante, Ranma altamente afectado trataba de controlarse para no volver a propinarle otra más, queriendo que se tragara sus palabras.
-¡Fuese como fuese, seguía siendo nuestro padre y el esposo de nuestra madre!- gritó exacerbado -¡Así que te vas a comportar por respeto a ella! Mañana por la noche habrá una pequeña ceremonia y vas a estar presente, así lo quieras o no- exigió y sin esperar respuesta alguna se adentró en la casa, dejándola sola con sus pensamientos.
Todo el alcohol que pudo haber bebido esa noche se evaporó en un santiamén, después de escuchar a su hermano darle la lamentable noticia y silenciándola de esa manera. Jamás le puso una mano encima, ni siquiera cuando lo molestaba hasta el cansancio siendo apenas unos infantes pero ahora su mejilla ardía.
¿Qué pasaría si él se enterase que ella misma le provocó la muerte a Genma Saotome?
El infierno abría sus puertas especialmente para ella, si alguna vez creyó escapar de sus ardientes llamas, no pudo estar más equivocada pues yacía consumiéndose hasta la médula en medio de ellas.
