Como bien saben todos los derechos sobre los personajes le corresponden a Rumiko Takahasi. Esta es solo una historia alternativa, para darle gusto a la imaginación.

La noticia del accidente del padre de Ranma les cayó como un balde de agua fría sobre sus cabezas.

Ambas aún se encontraban conversando en su apartamento cuando Akari recibió una llamada de Ryoga, explicándole lo sucedido y pidiéndoles que no se movieran de allí, que en cuanto tuviera más detalles del asunto se los haría saber. Ella solo deseaba estar al lado de Ranma, ayudándole y apoyándolo en todo lo que se pudiera pero sabía que en esas ocasiones aún sin quererlo se puede ser más un estorbo que una ayuda. Las horas pasaban lentas, rezando por un milagro que no llegó.

Akari le habló sobre la ya casi nula relación de Genma Saotome con su familia y de como pasaba sus días ahogado en la bebida, tarde o temprano iba a suceder un incidente como esté comentaba pero no dejaba de ser lamentable.

Ryoga llegó a su apartamento pasadas las diez de la noche, luego que Akari le diera la ubicación por mensaje, les informó los pormenores médicos de Genma sin que se pudiera hacer nada más por él y de como Ranma estaba tratando de localizar a Ranko sin éxito alguno. Se le partía el corazón que él tuviera que pasar por una situación como está pero las circunstancias estaban fuera de su alcance, lo único que pudo hacer fue enviarle un mensaje de texto dándole su apoyo.

Al día siguiente se presentó en su trabajo donde se sentía un ambiente denso, en una ciudad que no es tan grande los rumores y noticias corren rápido entre sus habitantes y era así como la gran mayoría ya estaban enterados de la triste situación de la familia Saotome. Ranma había respondido a su mensaje ya de madrugada, agradeciéndole sus palabras e informándole los detalles de la ceremonia, el resto del día transcurrió sin más contratiempos.

Más tarde se dirigió al dojo donde ya habían varias personas allí, el señor Yoshida junto con el personal del restaurante en un extremo de la habitación que se preparó para la lamentable ocasión; la anciana Gotou acompañada de otras mujeres estaban al lado de la madre de Ranma consolándola. Futaba y algunos estudiantes hacían su aparición, al igual que las familias de Ryoga y Akari junto con ellos. Hasta el fondo del lugar, apartada de todos estaba Ranko, quién se mantenía estática sin alzar la vista. De pronto sintió un toque en su brazo.

-Hola- saludó Ranma con un dejé de tristeza. Su rostro reflejaba un gran cansancio.

-¡Oh Ranma lo siento mucho!- contestó otorgándole un cálido abrazo.

-Que bueno que estás aquí- agregó con un suspiro, estrechándola aún más contra él.

Le presentó a su madre, una mujer muy hermosa de rojos cabellos como Ranko, atenta apesar del dolor que estaba pasando. Le comentó como sucedió todo el incidente con su padre, de como habían ayudado los padres de Ryoga para agilizar todos los trámites y procesos; aún cuando se especializaban en otra área tenían contactos tanto en el sector médico como en otras dependencias, haciendo posible que las cenizas de su padre les fueran entregadas rápidamente. Ella no tenía muchos recuerdos del funeral de su madre, solo vagos recuerdos de ese día y las duras palabras de su padre diciéndole que ya no volvería, no había sido sencillo crecer sin ella. Aunque por lo que supo no fue un buen modelo a seguir, Ranma pudo tener una infancia al lado de su padre y era algo que podía tener siempre presente.

Ensimismada había pasado la mayor parte del tiempo, sin prestar atención a la ceremonia hasta que se percató que la chica que vió con Akari en aquella ocasión era la misma que estaba muy cerca de su hermano, algo en ella le llamó la atención desde esa vez y ahora la curiosidad le picaba insistente. Algo en su presencia la hacía destacar, Akane, recordó su nombre; un nombre común pero que fue mencionado por alguien más. Su mente le daba varias suposiciones sobre el asunto, proporcionándole cierta distracción de su desdichada vida y su evidente falta de amigos o compañeros de trabajo que estuvieran a su lado "reconfortándole". Taro estaba más que enterado de la situación luego que Ranma fuera a buscarla, armando un escándalo en el bar, así que no objetó por qué no trabajará esa noche. Aparté como beneficio por acompañar a Ryu le otorgó dos noches más libres pero no le interesaba estar una casa donde ya no había lugar para ella, entre personas con las cuales ya no congeniaba y solo se sentiría más sola de lo que ya estaba. Así a la siguiente noche se presentó en el bar, más precisamente en la oficina de Taro, dónde también estaba Ryu.

-¡Tengo más que ofrecer!- declaró ante la mirada expectante de ambos -¡Yo también puedo jugar el juego, tengo cierta información que podría serles útil!- afirmó segura de sí misma.


El dojo permanecería cerrado el resto de la semana pero eso no era impedimento para no ir a ver a Ranma y ayudarle a sobrellevar su pena, aunque lucía un poco más tranquilo la tristeza aún se reflejaba en sus ojos. Así Akari, Ryoga y ella se pasaban las tardes-noches en casa de los Saotome, acompañándolos a él y a su madre pero donde Ranko jamás hacía acto de presencia, manteniéndose en su habitación o escabulléndose cuando ellos llegaban. Nodoka excusaba a su hija mencionado que cada uno lidiaba con el dolor a su manera, aunque Ranma no estaba de acuerdo con ella, no la contradecía. De lo que si estaba más que agradecida era de lo bien acogida que estaba entre ellos, y que ninguno la agobiara indagando sobre su vida antes de llegar a la ciudad u otros detalles que le incomodarán.

-¡Miren lo que llegó por correo a la clínica!- dijo Ryoga mostrándoles un sobre.

-¿Son cortesías?- indagó Akari cuando le hubo quitado el sobre a su novio para revisarlo más de cerca.

-Si, son del bar Stir- aclaró -Deberíamos usarlas, son para el domingo- informó.

-No lo sé, no estoy de humor para eso- mencionó Ranma.

-Estaría bien distraernos un poco- intervino Akane, apoyando a Ryoga que buscaba animar a su amigo.

-¡Es un lugar caro!- afirmó Ranma todavía renuente.

-¡Las cortesías incluyen el cover además Akane no conoce el lugar!- comentó Akari con entusiasmo.

-¡Deberían de ir, chicos!- dijo Nodoka alentándoles pero a la vez lamentando que Ranko se excluyera de convivir con ellos, había intentado acercarse a ella de varias maneras pero ninguna funcionó, era como si cada vez se alejarán más una de la otra -¡Sólo se es joven una vez, así que disfruten, el dinero va y viene!- afirmó.

-¡Muy bien iremos!- respondió Ranma luego de considerarlo un poco.

La velada prosiguió entre risas y anédoctas durante un rato más hasta que Nodoka se retiró a su habitación, luego de algunos minutos Ryoga y Akari también se despidieron, dejándolos solos.

-Creo que también es hora de irme- informó Akane entretanto que se ponía de pie.

-Quisiera que te quedarás- pidió Ranma tomándole la mano -¡Solo a dormir!- aclaró avergonzado fijando la mirada en el suelo.

-Esta bien me quedaré- respondió sonriendo, como podía negarse si él se lo pedía de esa manera tan tierna, otra de sus facetas que no mostraba muy a menudo, lo notó al ver cómo se sonrojaba cuando ella aceptó su petición -Pero me iré muy temprano para pasar al apartamento antes del trabajo y cambiarme de ropa- explicó.

Terminaron de recoger las pocos trastos que quedaban para dirigirse a la habitación de Ranma, esté preparó otro futón junto al de él para que ella no se incomodará si dormían en el mismo. Tomó una ducha rápida mientras Ranma le traía algunas prendas de Ranko que pudieran quedarle.

-¿Estás seguro que tu hermana no se molestará porque me prestaste ropa suya?- cuestionó inquieta -De por si no nos llevamos bien, si ella se llegase a enterar, no quisiera saber cómo se pondría- agregó.

-¡No te preocupes, ella ya no la usa! Cambia de ropa con frecuencia y la mayoría de las prendas están casi sin uso, no se dará cuenta- dijo tranquilizándola.

El también había tomado un baño y ahora lucía unas cómodas bermudas junto con una playera sin mangas, el cabello suelto le daba un aire indómito brindándole una apariencia más varonil de la que poseía. Ella ya estaba entre las mantas escondiendo lo poco que cubrían las prendas prestadas, unos cortísimos pantanloncillos aunando a una blusa de finos tirantes conformaban su pijama. Después de secar un poco sus negros cabellos se introdujo tambien entre las mantas, girándose de costado para estar frente a frente.

-¡Gracias por aceptar quedarte!- expresó con un amagó de sonrisa -No hemos podido pasar mucho tiempo a solas, y aunque fuese durmiendo uno al lado del otro, quería tenerte cerca- confesó alargando su mano para acariciar su tersa mejilla.

-¡Entiendo la situación, sé que no ha sido sencillo para ti!- dijo afianzando su mano sobre la de él -Si me necesitas solo tienes que decírmelo- afirmó a escasos centímetros de su rostro.

Sin darse cuenta se fueron acercando hasta que el roce de sus labios generó la chispa que avivó la llama que ardía en su interior, los suaves besos fueron solo el comienzo del incendio que se aproximaba, estos rápidamente se tornaron intensos, hambrientos. Las ávidas caricias explorando todo a su paso buscando deshacerse de los obstáculos que se interponían, acelerando la respiración en el camino. El aumento de temperatura fue la excusa perfecta para irse deshaciendo poco a poco de las prendas, comenzando por la parte superior, Ranma consiguió deleitarse con los redondos y suaves pechos de Akane, amasándolos y succionando los pezones hasta que estos estuvieron erectos para sentirlos sobre su propio pecho. Apoderándose nuevamente de su boca la devoraba sin piedad, deteniéndose solo lo necesario para respirar jadeante, sus manos deslizándose hasta bordear las prendas que aún se interponían al tacto directo con su piel. Una vez se las hubo quitado comenzó a masajear su intimidad, trazando círculos sobre está y dando suaves palmadas, sincronizando el ritmo con la cadencia de sus caderas. Separó sus húmedos pliegues para con sus dedos trazar la entrada a su interior, sus gemidos le indicaban que iba por buen camino, adentró suavemente el índice y el medio entretanto que el pulgar continuaba la labor desde el exterior. Eso provocó que ella se estremeciera, de manera que incrementó el ritmo para llevarla al clímax, lo que no demoró demasiado en llegar. Ella cubrió su rostro con uno de sus brazos cuando tocó la cima.

-No te cubras, quiero verte- pidió Ranma.

-¡Es vergonzoso!- respondió con las mejillas arreboladas.

-¡Claro que no, luces tan hermosa cuando te corres!- insistió apartando el brazo de su rostro para poder contemplarla.

Era la primera vez que esa sensación la invadía brindándole ligeras descargas en todo su cuerpo, así era como debía de haber sido desde el comienzo pero no lo supo hasta ese momento.

Ranma se apartó un instante buscando entre sus pertenencias, mientras ella recuperaba el aliento, cuándo hubo encontrado lo que necesitaba se deshizo también de las prendas que aún le cubrían dejando ver su latente y dispuesto miembro. Cubrió su virilidad con el condón sin que ella le quitará los ojos de encima, reflejando el deseo inherente de sentirlo en su interior. Volviendo a recostarse junto a ella, la giro sobre su costado derecho quedando él a sus espaldas y pasando uno de sus brazos debajo de ella, cercándola en un medio abrazo teniendo acceso a sus pechos, con su mano libre repitió el masaje en sus partes íntimas al tiempo que su firme miembro se acomodaba entre el interior de sus muslos. Sentía el calor y la humedad que generaba la fricción entre sus piernas, su falo impaciente buscaba la entrada en su cavidad con cada movimiento hasta que se deslizó en ella. Un gemido escapó de su boca cuando la hubo penetrado, sintiendo como sus paredes internas lo aprisionaban alzó su pierna izquierda para tener un mejor acceso entretanto que besaba y mordisqueaba la curvatura de su fino cuello. Ella echó su cabeza hacia atrás deleitándolo con la danza que hacían sus senos, al estremecerse con cada embestida mientras que sus delicadas manos se enredaban en sus largos cabellos. Sin romper la unión la hizo quedar completamente boca abajo, flexionando sus piernas en el proceso para dejar alzado su trasero y fuera más accesible la intrusión. Arrodillado detrás de ella aumento el ímpetu de sus estocadas, manteniéndola firme sujetándola de las caderas, su espalda perlada en sudor lo incitaba incrementando el brío en cada movimiento hasta que fue imposible controlarse más llevándolos a ambos al éxtasis.

Se recostaron uno al lado del otro buscando recuperar la compostura gratamente perdida.

-¡Ranma!- llamó entre jadeos.

-Mmm...- atinó a decir intentando abrir sus ojos.

-¿Crees que tú madre nos haya escuchado?- preguntó preocupada.

-No creo- contestó soltando una risita -Su habitación está hasta el otro extremo de la casa, además ha estado bebiendo un té para conciliar el sueño- agregó jalándola para que quedará sobre su pecho. Quedándose plácidamente dormidos después de algunos minutos.


El sonido de la alarma la saco de su cálido sueño, recordándole donde estaba, intento salir de entre las mantas pero unos fuertes brazos la retenían.

-¡Ranma me tengo que ir!- mencionó insistente tratando de escabullirse.

-¡Todavía tienes tiempo!- susurró en su oído al tiempo que acariciaba sus nalgas y su hombría despertaba.

-¿Qué haces?- reprendió al sentir su miembro rozar su intimidad.

-¡Sé me hará muy largo el día sin ti a mi lado!- dijo tratando de convencerla.

-¡Eres un manipulador Saotome!- contrarrestó fingiéndose molesta. El cosquilleo en su vientre bajo iba en aumento, no pudiendo ignorarlo -¡Será algo rápido, escuchaste!- cedió montándose ahorcadas sobre él.

-¡Cómo tú digas, vaquera!- acepto complacido -Pero espera, ocupamos esto primero- agregó mostrándole un preservativo.

Ella se restregó un poco sobre su virilidad antes de disponer el condón sobre esté, para luego introducirlo en su cavidad provocándole un suspiro en el proceso. Lo sentía invadirla por completo alentándola a cabalgarlo, comenzó con movimientos lentos y suaves, formando círculos con sus caderas. Aumento el vaivén combinándolo con movimientos ascendentes y descendentes, apoyándose en su duro abdomen para impulsarse. Los gemidos y jadeos no se hicieron esperar, él la tomó de la cintura para disminuir el ritmo queriendo alargar el tiempo disfrutándola pero el control lo tenía ella y desbocada seguía incrementando la velocidad. Retorciéndose bajo su ataque cedió al orgasmo pero Akane aún continuaba estrujando su miembro en las profundidades de su sexo hasta que la oleada de calor la inundó acarreando que arañara el vientre de Ranma durante el intenso clímax.

Después de un breve respiró, se vistió tan rápido como pudo saliendo atropelladamente de la habitación, ya le reclamaría después a Ranma por haberla retrasado, aunque siendo honesta consigo misma lo disfruto bastante. Tan sumergida iba en sus pensamientos que casi se estampa con Ranko que venía llegando y quién repasándola de arriba a abajo de mala manera pasó de largo, sin decir una sola palabra. En algún momento tendría que sentarse a hablar con ella pero este no era el indicado, así que prosiguió su camino directo al restaurante, ya no le daba tiempo de pasar antes a su apartamento.

-¡Buenos días, Akane¡- saludo Konatsu.

-¡Buenos días!- devolvió el saludo mientras se preparaba para sus deberes. Sintió como él la observaba detenidamente para luego salir rumbo a la cocina y volver con algo entre sus manos.

-Hoy usaremos el corbatín- informó -Pero quizás debas poner esto en tu cuello mientras llegan los clientes- sugirió pasándole lo que llevaba, unos cubos de hielo envueltos en un pañuelo.

Estupefacta fue como se quedó cuando comprendió a qué se refería, lo que ocasionó que su rostro se tiñera de un rojo intenso por la vergüenza.

-¡A todos no ha pasado alguna vez, no hay porque apenarse!- dijo restándole importancia al asunto.

Pero ella no lo consideraba de esa manera quería que la tierra se abriese y la tragara, algo imposible que sucediera, de modo que tomó el remedio que Konatsu le ofreció trazando mentalmente las formas en qué haría pagar a Ranma Saotome por ésto.