Como bien saben todos los derechos sobre los personajes le corresponden a Rumiko Takahasi. Esta es solo una historia alternativa, para darle gusto a la imaginación.
Todo sucedió de manera inesperada, tan rápido que le costaba asimilarlo, hacía unos instantes estaba al lado de la mujer de la cuál estaba enamorado viendo como su mejor amigo tomaba valor y daba el siguiente paso en su propia relación; ahora el caos reinaba en el lugar. Y la situación se complicaba cada vez más al notar que Ryoga yacía arrodillado en el suelo con Akari entre sus brazos, de inmediato se dirigió hacia ellos no sin antes cerciorarse que Akane se encontrará bien.
-¡Ryoga! ¿Ryoga estás bien?- gritaba mientras se abría paso entre las personas desorientadas y heridas que buscaban urgentemente una salida de aquel infierno -¡Ryoga!- gritó nuevamente ahora al lado de su amigo, quién no daba indicios de reaccionar -¡Ryoga!- insistió notando como aferraba el cuerpo de Akari contra su pecho -¡Necesitamos salir de aquí, no sabemos si pueda haber otra explosión! ¡Akari...- se interrumpió al ver el frágil y magullado cuerpo de la chica, lucía varías heridas visibles en brazos y piernas pero lo que le preocupaba más era la herida en el costado de su cabeza, se acercó más a ella y con un suspiro de alivio constató que sus signos vitales aunque débiles estaban presentes -¡Ryoga, Akari necesita atención médica, ocupamos sacarla de aquí! ¡Por favor reacciona!- suplicó.
-Ranma ¿ella... ella está...- reaccionó tratando de articular palabra sin apartar la vista de su novia.
-¡Está mal herida pero está viva!- le informó -Akane y yo les ayudaremos a salir- mencionó girándose para darle indicaciones a la chica y trasladar con cuidado a Akari al exterior pero no la ubicó por ninguna parte, lo que le resultó extraño pues venía siguiéndole los pasos. Quizás se detuvo para ayudar a alguien más, supuso pero por el momento su prioridad era Akari y le daba cierta tranquilidad que las heridas que ellos habían sufrido eran leves en comparación con las de sus amigos.
Con mucho cuidado tomó a Akari en sus brazos, haciéndola emitir un leve quejido con el movimiento, Ryoga se puso en pie por sus propios medios. Avanzaron lo más rápido que les fue posible, sus oídos aún zumbaban pero podían distinguir el ulular de las ambulancias que se apresuraban por llegar para socorrer a los heridos. Una vez fuera del lugar fueron interceptados por los paramédicos que rápidamente valoraron el estado de Akari, tomando la urgente decisión de partir rumbo al hospital junto con Ryoga que en ningún momento se apartó de ella.
La ambulancia partió veloz entretanto que Ranma volvía a ingresar al lugar en busca de Akane pero fue en vano, no la encontró por ningún lado. Era como si por arte de magia se hubiera esfumado, si por él hubiera sido habría pasado el resto de la noche buscándola pero las autoridades lo instaron a salir para evitar se fueran a producir más perdidas y heridos.
Los días pasaban sin noticias de Akane, no había vuelto a su apartamento, ni tampoco se presentó en el trabajo, las llamadas caían directo al buzón y ni que decir de los mensajes. El dojo tampoco había abierto por completo porque para colmo de males, Ranko también se había esfumado pero a diferencia de Akane está dejo una escueta nota dónde mencionaba que se iba de la ciudad y que no la buscarán. Dejo la mayor parte de sus pertenencias, incluso su celular dejando muy claro que iba en serio el hecho de no ser localizada. Nodoka estaba desecha, el duelo por Genma, la partida de Ranko aunado al estado crítico de Akari, a quien a sus ojos era una hija más la tenían al borde de un colapso nervioso. Para suerte de todos Ryoga solo resultó con algunas contusiones y heridas leves, gracias a qué estaba casi al ras del suelo al momento de la explosión, fue dado de alta un día después del incidente pero permanecía a tiempo completo en el hospital al lado de Akari, solo siendo relevado por los padres de está. El estado de Akari era delicado, a los médicos les preocupaba la conmoción cerebral que había sufrido de modo que la habían inducido a un coma para aumentar sus posibilidades de una pronta recuperación.
El ambiente de la ciudad denotaba la magnitud del incidente, ellos dentro de lo que cabe habían sido afortunados pero otros no. La explosión en el bar Stir había dejado múltiples heridos y varios muertos, aún bajo investigación no se había esclarecido la causa exacta del percance pero se especulaba que un corto circuito podría haber sido la causa de tan lamentable hecho. Aunque también circulaban rumores que todo se debía a un ajuste de cuentas entre alguno de sus "exclusivos" clientes o alguna revancha entre empresarios del rubro. Lo cierto era que a sus ojos este no era un suceso aislado, era demasiada coincidencia la desaparición de Akane y la partida de Ranko, había algo más, lo intuía.
-¿Cómo está Akari?- pregunto Ranma a su desolado y maltrecho amigo, que llegaba al dojo después de estar todo el día en el hospital.
-Los médicos dicen que el coma ayudará a qué su cerebro se recupere mejor- respondió cabizbajo -¿Alguna novedad de Akane o Ranko?- indagó este a su vez.
-No, ninguna. Konatsu quedó de avisarme si se enteraba de algo o si Akane lo contactaba. La anciana Gotou también tiene mi número por si llegase a tener noticias- mencionó -Y debido a los acontecimientos concernientes al accidente de mi padre y de mis habilidades para las relaciones sociales, tengo prohibida la entrada al bar Iron y tampoco me han permitido acercarme a Taro para preguntarle al respecto de Ranko. Ese tipo debe de estar al tanto de adónde fue mi hermana- agregó.
-Ni que preguntar de tú madre ¿verdad?- inquirió conociendo de antemano la respuesta.
Un sonoro suspiro de frustración y desesperación le confirmó lo que ya sabía.
-Hay algo que no encaja, Ranma- indicó pensativo -Si, es cierto que no conocemos mucho de Akane pero no me la creo que sea de las personas que desaparece sin un motivo. Menos en el estado en qué se encuentra Akari, habiendo llegado a ser tan cercanas- mencionó -Además de que a la par de Akane, Ranko también se va. Es demasiada casualidad- agregó, observándolo directamente a los ojos.
-También le he estado dando vueltas al asunto, y concuerdo contigo- asintió -Sabemos que tarde o temprano Ranko se iría, siempre nos lo hizo saber especialmente después de conocer a Kiima pero irse la misma noche en que Akane desapareció...- añadió compartiendo sus inquietudes con Ryoga.
-¿Crees que Ranko tenga algo que ver en todo esto?- cuestionó frunciendo el ceño.
-Antes te podría haber dicho que conocía a mi hermana pero ella ya no es la misma, desconozco hasta donde podría llegar para obtener lo que quiere- respondió amargamente.
-Tenemos que investigar, algún detalle por más insignificante que sea, que nos indique un rastro a seguir- instó decidido -Podemos empezar buscando entre las pertenencias de Ranko y en el apartamento de Akane- propuso -A mí tampoco me gusta husmear en las cosas de alguien más pero no tenemos otra alternativa- dijo adelantándose a la posible renuencia de Ranma.
-A estás alturas y dadas las circunstancias lo que menos me preocupa son esas nimiedades- aclaró -Pero lo haré yo sólo, tú prioridad es Akari- agregó.
-Lo hago también por ella- contestó -No puedo hacer mucho en el hospital, quedarme quieto solo hará que me vuelva loco. Ayudarte me ayudará a mantenerme centrado y cuerdo para cuándo Akari despierte, además también estoy preocupado por Akane- puntualizó.
Aprovecharon que estaban en el dojo y Nodoka había tomado su ya frecuente té para dormir, para comenzar la búsqueda de alguna pista en la habitación de Ranko.
Entre las pertenencias de Ranko no había más que ropa estrafalaria, una gran cantidad de zapatos de tacón que para ellos parecían más instrumentos de tortura pues no lucían nada cómodos. Lencería que no dejaba nada a la imaginación, condones, maquillaje; nada que tuviera relevancia para ubicar su posible paradero. Desistieron de seguir abriendo más cajones, el lugar podía pasar por la típica habitación de una chica pero a pesar de todas las cosas que había en su interior se sentía vacía, hueca. Y no era solo porque ella no estuviera allí, si no porque la esencia de quién creían conocer no se reflejaba en nada de lo que había alrededor. Salieron de allí con un amargo sabor de boca.
-¿Y ahora?- cuestionó Ryoga.
-Iremos al apartamento de Akane- respondió.
-¿Cómo entraremos? Ya es algo tarde para que la casera nos abra- comentó.
-Conseguí copias de las llaves cuando hable con la anciana Gotou- alardeo haciéndolas titinar frente a él.
-¡Recurriste al encanto Saotome para obtenerlas, pillín!- acusó apuntándole con el índice, provocando un leve sonrojo a su amigo.
-¡Cállate! No es momento para tus bromas- argumento fingiéndose molesto.
Partieron hacia el apartamento ya muy entrada la noche, recorriendo el camino en absoluto silencio. Una vez llegado al sitio Ranma vaciló para entrar, sentía que no estaba preparado para lo que pudiera encontrar, su corazón ya se había hecho pedazos una vez y no sabía si podría soportarlo de nuevo. Ryoga estaba consiente de ello, así que tomó la iniciativa y entró primero al apartamento. El lugar estaba ordenado, tal como lo había dejado su huésped sin saber quizá que no regresaría. Haciendo acopio de valor Ranma se dispuso a entrar también, Ryoga esperaba por él en el recibidor dándole el espacio que necesitará para continuar.
A diferencia de la habitación de Ranko donde pululaban las cosas, el apartamento estaba casi vacío, había muy pocas pertenencias de Akane. Unos cuantos utensilios necesarios para cocinar, unos tres pares de zapatos, el uniforme del trabajo, algo de ropa casual e interior y unas pocas cosas más. La vez anterior que estuvo allí no se percató de ello pero no había mucho donde buscar.
-Ranma- lo llamo Ryoga sacándolo de su desconcierto -Mira lo que encontré- dijo mostrándole una desteñida y maltratada fotografía.
Tomó la fotografía reconociendo fácilmente a la versión infantil de Akane, pues lucía un corte de cabello similar al que tenía ahora. Parecía que algo le había sucedido cuando fue hecha la toma, ya que la imagen la reflejaba llorando mientras una hermosa mujer trataba de consolarla, supuso que era su madre. Las ropas que usaban en la fotografía denotaban un alto estatus, al dar vuelta a la misma se encontró con una dedicatoria:
"Nunca te rindas, mi pequeña Akane. Siempre estaré a tu lado."
Si antes pensaba que algo estaba fuera de lugar, ahora estaba más seguro que así era. En las breves conversaciones que Akane hacía de su familia, mencionó que su madre había muerto cuando ella era pequeña. La fotografía estaba muy maltrecha y tenía marcas como de agua, no, eran marcas de lágrimas; muy probablemente después que fuese tomada su madre falleciera. Pero ¿qué pasó con el resto de su familia, qué razones tuvo para alejarse de ellos?
Dejaron el lugar como estaba para regresar al dojo y repasar la poca información que tenían hasta el momento, Ranma mantuvo con él la fotografía.
-Creo que debemos hacer hablar a Taro- indicó Ryoga.
-No estamos en condiciones de enfrentarnos directamente con sus matones y con él- aclaró haciéndole notar las lesiones que aunque leves aún lucía.
-¡Hay varias maneras de hacer hablar a alguien, sabías!- argumento -No lo hemos hecho ya con Ranko y Akane, aunque ellas no estén presentes- añadió dando a entender su punto.
-¡Vaya no eres tan idiota como creía!- elogió burlón.
-Voy a hacer como que no escuché, la situación no amerita más distracciones- contestó calmadamente -Y creo que debemos enfocarnos en entrar al bar, más precisamente a la oficina de Taro, aprovechar las primeras horas de la mañana cuando no hay nadie en el lugar- finalizó.
-No falta mucho para que amanezca, si vamos a hacerlo hay que prepararnos- atajó.
Durmieron un par de horas, si es que alguno de ellos pudo hacerlo para estar lo más frescos y alerta posible. Prepararon algunas cosas que pudieran necesitar para ingresar, así como un somero mapa del bar, esperando que no hubiera habido demasiados cambios desde aquellas veces en que solían frecuentarlo. Así se encaminaron a su destino.
Debido al incidente en el bar Stir, la afluencia en el bar Iron había aumentado en especial con los turistas y la generación jovén que solo buscaba divertirse sin importarles los hechos suscitados en los pasados días. Esto generó que aunque llegaron cerca del horario de cierre aún había bastantes personas entrando y saliendo del lugar, lo que denotaba que tendrían que cambiar su estrategia de entrar sin que nadie estuviera en los alrededores. Agazapados en el callejón cercano a la entrada, cazaban cualquier posibilidad que les permitiera ingresar al interior sin ser descubiertos, lo cual no tardó en llegar. Taro estaba saliendo del bar dando por terminada su jornada, cuando unos clientes pasados de copas lo interceptaron para externar sus quejas por ser sacados del bar ante su evidente embriaguez, provocando una riña entre la seguridad y éstos. Era la oportunidad perfecta, una distracción con la certeza de que Taro ya no estaría en su oficina, y fue aprovechada de inmediato. Se colaron con discreción sin levantar sospecha alguna, una vez dentro buscaron rápidamente donde esconderse mientras terminaban de cerrar el local. Largos minutos transcurrieron hasta que el ajetreo cesó, indicando que ya no había nadie allí más que ellos, con cautela salieron de su escondite confirmando que realmente estuvieran solos. El bar no había cambiado mucho desde aquellos ayeres que lo frecuentaban, usando los puntos ciegos de las cámaras de seguridad avanzaron rumbo a la oficina del gerente la cuál obviamente estaba cerrada con llave pero tenían una arma secreta para esa situación: Ryoga. Al ser algo distraído siempre terminaba extraviando las llaves, lo que ocasionaba que con frecuencia buscará los servicios de un cerrajero, esto derivó en qué con el tiempo el mismo se convirtiera en un experto en cerraduras y ahora era el momento oportuno de sacar a relucir tan singular habilidad.
-¿Cómo vas Ryoga?- inquirió Ranma en voz baja, al tiempo que vigilaba los alrededores por si alguien se hubiera quedado rezagado en el interior del local.
-¡Ya casi!- informó mientras la cerradura emitía un click -¡Listo!- anuncio orgulloso de su labor.
Al interior la oficina lucía pulcramente ordenada pero antes de ingresar observaron con detenimiento, tenían algunas referencias de los otros negocios que se manejaban en el bar por ende consideraban que no habría cámaras allí pero no estaba de más ser precavido, por ello acordaron con anterioridad hacer el menor ruido posible y comunicarse mediante señas, si no había cámaras podría haber micrófonos ocultos. De esta manera comenzaron la búsqueda de algún indicio que pudiera responder a sus preguntas pero no la tenían fácil, Taro era astuto y no dejaría algún cabo suelto si estuviera involucrado en el asunto. Minuciosamente revisaron cada rincón sin dar con alguna información valiosa, los documentos importantes estarían guarecidos en la caja fuerte y las habilidades de Ryoga no llegaban a tanto. A punto de darse por vencidos algo llamó la atención de Ranma sobre el escritorio, se acercó a este y notó una pequeña tarjeta en la cuál se presentaban los datos de una inmobiliaria que se ubicaba en Tokio: Bienes Raíces Tendo, rezaba está.
¿Porqué Taro tendría los datos de una inmobiliaria ubicada a cientos de kilómetros, cuando la ciudad contaba con las suyas, obviamente en una menor escala?
Decidieron irse, dando por concluida la incursión al lugar y siguiendo una corazonada se llevaron la tarjeta consigo. En un lugar más seguro repasarían lo que tenían hasta ese momento, cerraron la oficina dirigiéndose hacia la ruta de salida que previeron con anterioridad pero un ruido les tomó por sorpresa. Escabulléndose debajo de la barra agudizaron sus sentidos, alguien estaba abriendo la puerta de servicio que era hacía donde iban, esperaron inmóviles los siguientes movimientos de quién ingresaba al bar. Para su buena suerte eran solo el barman y el proveedor de licores, de nuevo el viento estaba a su favor, mientras estos se encaminaron hacia el almacén ellos aprovecharon para una silenciosa retirada.
Sin incovenientes llegaron nuevamente al dojo donde las primeras clases se iban incorporando nuevamente al rol habitual. Más aliviados de estar en un sitio conocido y seguro, se dispusieron a cotejar sus teorías sobre el asunto, Futaba les llevo la laptop para investigar más a fondo la inmobiliaria. Pero jamás se llegaron a imaginar lo que les esperaba, la sorpresa era más que evidente en sus rostros al ver las majestuosas imágenes del evento que se llevó a cabo hace varios meses y dónde se podía apreciar al dueño de la inmobiliaria en cuestión y a su distinguida familia.
