Como bien saben todos los derechos sobre los personajes le corresponden a Rumiko Takahasi. Esta es solo una historia alternativa, para darle gusto a la imaginación.

*No apto para personas susceptibles, LEMON intenso*

Aunque ande en valle de sombra de muerte...

La religión no era lo suyo pero esas palabras se colaron en sus pensamientos, escuchadas muy probablemente en algún otro lugar, dándole un aliciente en su regreso a las entrañas del infierno.

Después que fuese descubierta por Ryu, fueron directamente a la estación del tren partiendo esa misma noche de Yufuin. Tomaron la misma ruta que ella recorrió meses atrás, era la forma que el perro de su padre le hacía saber que no habría manera que volviera a escapar. Antes de llegar a su destino se detuvieron en Yokohama, la única desviación que habían tomado hasta el momento, quedándose en el lugar un par de días. Se hospedaron en un hotel no muy rimbombante, haciéndose pasar como una joven pareja que iba de paso por la ciudad.

A los pocos minutos de haber ingresado a la habitación Ryu volvió a salir sin darle ningún tipo de explicación, sin volverse a aparecerse en el resto de la tarde. Brevemente paso por su mente escapar de nuevo pero así como llegó el pensamiento se esfumó, el que la dejará sola en la habitación podría ser solo una trampa más, él tenía hasta el momento todas las de ganar. Intentó mantenerse alerta para lo que pudiese ocurrir cuando él regresara pero el cansancio la venció, sumergiéndola en un oscuro e intranquilo sueño. Ya pasaba de media mañana cuando despertó empapada de sudor por las pesadillas que sufrió mientras dormía. Buscó a su alrededor alguna señal que indicará el regreso de su captor pero este no estaba allí, como pudo se dirigió al baño, se refrescó el rostro para espantar el letargo que la aquejaba mientras el espejo inclemente le mostraba el estado tan lamentable en qué se encontraba, unas oscuras ojeras enmarcaban sus ojos, lucía pálida y ni que decir de sus cortos cabellos. Se encontraba absorta en su reflejo cuando oyó que la puerta se abría, rápidamente salió para haber frente a lo que le deparará el destino.

-¡Toma!- dijo Ryu lanzándole una bolsa plástica, una vez que volvió a la habitación -Será mejor que te cambies, no quiero dar la mala impresión que no me ocupo bien de ti- explicó con sarcasmo.

Dentro de la bolsa había un cambio de ropa; jeans, una camisa, unos sneakers y al fondo un juego de ropa interior, ocasionando que se ruborizará.

-¡No es para tanto!- soltó entre carcajadas burlándose de ella -Todo es de tu talla así que te quedará a la perfección- agregó con descaro.

Odiaba a Ryu Kumon, había intentado pasar desapercibida a su vista desde que él fue contratado por su padre pero parece que fuese todo lo contrario.

-Quita esa cara, es parte de mi trabajo saber todo lo referente a la familia Tendo, no lo tomes personal- argumento ante su molestia -Además no me interesas en absoluto como mujer, eres simplemente mercancía de alta demanda en este momento y puedes servirme para escalar hasta la cima- remarcó insolente.

-¿Crees que mi padre te dará lo que quieres, solo por traerme de vuelta?- cuestionó dirigiéndole la palabra por primera vez en todo el trayecto -Para él todos somos desechables, solo peones a su disposición- añadió con amargura.

-¡Así se juega el juego, señorita ingenua!- respondió -Y si tú fueras una buena jugadora no estarías en este aprieto. Ten en cuenta el consejo que acabo de darte porque no se repetirá y lo que suceda una vez lleguemos a Tokio marcará tu futuro- añadió al tiempo que nuevamente salía de la habitación.

Tenía razón y eso la enfurecía, si realmente hubiera hecho sus planes bajo los estándares Tendo otra historia sería pero ella no era ese tipo de persona. No tenía caso lamentarse, lo hecho, hecho estaba no había vuelta atrás pero ... ¿Qué pensará Ranma de ella por desaparecer así?

A regañadientes tomos las prendas que le trajo Ryu y tomó el baño que tanto necesitaba, buscando despejar su mente para sopesar lo sucedido hasta el momento, considerando seriamente las palabras dichas con anterioridad. Kumon regreso hasta que la tarde comenzaba a fundirse con la noche, trayendo consigo un par de bolsas más pero en está ocasión el aroma revelaba su contenido, comida china. Cenaron en silencio cada uno enfrascado en sus propios intereses, dos extraños sentados uno frente al otro evaluando cada pequeña oportunidad, hasta que uno de ellos sin saberlo de antemano cedió.

Akane veía como la habitación comenzaba a girar sin poder evitarlo, quiso ponerse en pie pero sus piernas la traicionaron haciéndola caer de lleno al suelo. La fuerza abandono su cuerpo, al igual que sus sentidos se fueron desvaneciendo, lo último que sus ojos alcanzaron a registrar fue a Ryu Kumon en cuclillas frente a ella, antes de que la oscuridad la engullera por completo.

-Es mejor de está manera, la férrea voluntad que posees no es de subestimarse, Akane Tendo- reconoció mientras la levantaba del suelo para dejarla sobre la cama -Un animal herido y acorralado es impredecible- dijo al tiempo que enviaba un mensaje en su celular y volvía a la mesa para terminar la cena.


El edificio se alzaba imponente en la lujosa área resindecial, donde elegantes apartamentos se ubicaban en su interior, siendo uno de ellos su destino.

-¡Vaya, vaya! Nada mal debo admitir, no creía que un empleado como tú pudiera darse estos lujos- soltó Nabiki a manera de saludo, mientras ingresaba al lugar.

-¡Estoy lleno de sorpresas!- contestó Ryu haciendo oídos sordos a la provocación de está -Considero que has tenido el tiempo suficiente para ofrecerme una buena propuesta- inquirió al tiempo que Nabiki y su asistente tomaban asiento en la sala de sobrio estilo.

-Sin preámbulos Kumon, directo a los negocios, eso me agrada- reconoció -Pero la información que me haz dado es escueta y no veo esos pequeños detalles que me harán lograr lo que quiero- arremetió severamente.

-No estás aquí para socializar, así que para que darle largas al asunto. Y en cuanto a los detalles que comentas ya me he preparado al respecto- indicó señalando la tablet que se encontraba en la mesa de centro y dónde aparecieron algunas imágenes enviadas desde su propio celular.

-¿Qué significa esto?- cuestionó Nabiki tomando la tablet para observar con detenimiento lo que aparecía en está.

-El plan que he trazado se divide en dos opciones, el éxito que tengamos dependerá de cual de ellas elijas- respondió y explicó detalladamente de que trataban cada una, sin reservarse nada aún estando Mariko presente, sabía que ella era la mano derecha de Nabiki y que le tenía plena confianza, de lo contrario no la habría traído consigo -Estas son las cartas sobre la mesa ¿cuál escogeras?- increpó.

Nabiki meditó unos instantes al respecto, no era una desición para tomarse a la ligera, en su mente visualizó hasta el más mínimo inconveniente sobre las opciones que Ryu le daba.

-¿Sabes los riesgos que ésto conlleva?- preguntó seria -¿Y que ganarás tú?- agregó.

-Estoy muy consiente de los riesgos, he forjado quién soy en medio de ellos pero quién no arriesga no gana- instó -Ganaré lo mismo que tú porque está será una sociedad equitativa entre los dos, ya que ninguno llegará hasta donde quiere sin el otro.

-¡Haz sido muy astuto, en serio me has soprendido!- admitió -Muy bien tenemos un trato, ya he decidido cuál de las opciones nos traerá mayores beneficios- anunció.

-Creo saber cuál opción haz elegido y concuerdo plenamente contigo- afirmó complacido -Solo habrá que hacer algunos ajustes y otros detalles de los cuales tú tendrás que hacerte cargo para avanzar con el plan- añadió.

-Mariko se irá haciendo cargo de inmediato también te daré su número para afinar los detalles lo más rápido posible- anunció enviándole el contacto a Ryu, y dándole a esta por lo bajo las indicaciones pertinentes -Haz sido descortés de tú parte no ofrecerme nada de beber- mencionó cambiando la conversación, mientras Mariko salía del apartamento con el celular en mano.

-Los negocios siempre se hacen con los cinco sentidos en pleno funcionamiento- contestó poniéndose de pie para dirigirse al mini bar.

-Pero podemos darnos un respiro ahora que ya tenemos un acuerdo ¿no te parece?- insinúo poniéndose también en pie para ir hasta donde esté estaba.

-Supongo que un vaso de whisky quedará a doc para el momento- dijo ofreciendo la bebida y observándola detenidamente ahora que estaba frente a él.

-El whisky estará perfecto- respondió tomando el vaso, acortando aún más la distancia entre ellos. No podía mentirse a sí misma, aún tenía muy presente el encuentro íntimo con él pero era orgullosa y no iba a darle la satisfacción de que lo supiera. Así que apeló a su lado seductor para que él tomara la iniciativa.

-Sabes bien que vas a tener que pedirlo- dijo percibiendo lo que ella tenía en mente con sus insinuaciones.

-No sé de qué estás hablando- contestó con fingida indignación. ¡Maldito Kumon y esa personalidad suya, ningún otro hombre se le resistía! Si no fuera porque lo que le sobraba a su marido en dinero, le faltaba en la intimidad y lo bien que Ryu la había complacido, la hacía replantearse dejarle pasar su ofensa -¡Deberías de estar agradecido de tener al alcance a una mujer como yo!- escupió molesta.

-¡Otra vez con lo mismo!- contestó riendo -¿Te es tan difícil solo pedirlo?- cuestionó burlón.

En un arrebató de furia por su trato hacia ella, arrojó el vaso al suelo, avalanzándose sobre él pero este se adelantó a sus movimientos sometiéndola de inmediato. Por más que se revolvía no conseguía escapar de su agarre consiguiendo que su molestia se incrementará aún más.

-¡¿Parece que tienes un fetiche y te gusta de la manera difícil, eh?!- dijo disfrutando de su reacción.

-¡Cállate estúpido, eres un idiota!- gritó sin poder zafarse ni un poco pero para sorpresa de ambos su siguiente reacción fue buscar su boca y plantarle un beso.

-Bueno, vamos avanzando- afirmó después que ella se retrayera al darse cuenta de su propio actuar.

Él le regreso el beso pero de una manera tan apasionada que la hizo gemir, logrando que dejará de moverse, le permitió un poco de soltura lo que ella aprovechó para pasar sus brazos sobre sus hombros y alzarlos hasta su cuello. El reclamo no tardó en llegar cuando él rompió el contacto.

-Última habitación al fondo del pasillo, en un momento te alcanzó- indicó a la fierecilla que tenía entre sus brazos y que sin más quejas se encaminó obediente.

Había estado demasiado ocupado realizando todos los movimientos que se requerían para llevar a cabo sus planes, que quizás un poco de relajación era bien merecido, además podría sacar ventaja de ello.

Después de unos cuantos minutos se unió a ella en la habitación principal, estaba sentada en el fino taburete al pie de la cama, esperándolo. Se acercó a un mueble cercano para hacerse de unos preservativos para luego acercarse a ella, quién sentada quedaba a una altura conveniente, le entrego uno de los condones. La silenciosa sugerencia fue aceptada con una amplia sonrisa al tiempo que con destreza quitaba el cinturón y seductoramente bajaba la cremallera del pantalón, dejando que estos cayeran hasta el suelo. Él ayudo deshaciéndose de su camisa, exponiendo su trabajado y marcado abdomen permitiéndole que ahora sin restricciones paseara sus manos por el antes de enfocarse en el prominente miembro que aguardaba impaciente. Tomó el borde de sus boxer para bajarlos lentamente, saboreando su virilidad que ahora libre estaba frente a ella, lo acarició suavemente recorriendo su longitud mientras sus finos labios se posaban en la rosada punta. Lamió su glande cuál si fuese su helado favorito, preparando el terreno para introducirlo en la calidez de su boca, sus manos deslizándose hasta la base y siguiendo el camino hasta sus testículos. Su dura erección entraba y salía de su boca, llegando más profundo con cada intrusión, aumentó el ritmo mientras alzaba la vista teniendo contacto visual con la oscura y dilatada mirada de su ahora socio. Ryu usó una de sus manos para asir la cabeza de Nabiki e impulsar la penetración hasta el tope de su garganta, conteniendo las arcadas que le provocaba la ruda invasión aguantó la contienda hasta que sintió el falo estremeciéndose, derramando su ardiente semilla en su boca. Relamió sus labios sin dejar escapar ni una sola gota de su blanquecina simiente, el miembro erecto permanecía firme así que aprovecho para enfundarlo con el látex, una vez cubierto se puso en pie.

La larga cremallera de su vestido no demoró en ser abierta para que esté también cayera al suelo, dejando al descubierto su característico y sexy coordinado de lencería, Ryu pasó una de sus manos por su entrepierna comprobando su más que evidente humedad. La atrajo hacia sí para besarla con pasión desmedida, entretanto que recorría su espalda para desabrochar el sostén sacándoselo sin interrumpir el profundo beso, volvió a su recorrido hasta llegar a su redondo trasero y estrujarlo. Faltándoles la respiración se separaron por un breve momento, tiempo que él aprovecho para jalar el delgado y fino hilo posterior de la tanga provocándole que emitiera un hondo suspiro para luego quitárselo por completo. Se pasó a espaldas de ella para ahora sentarse él en el taburete, haciéndola sentar a ella en su regazo, abrió sus piernas al máximo para que sus manos no se toparan con restricción alguna. Un espejo yacía frente a ellos devolviéndoles su erótico reflejo, provocando que se excitara aún más viéndose así de expuesta, se recostó sobre el amplio pecho de Ryu dejando que su hábiles dedos la deleitarán mientras sus propias manos se enredaban en sus oscuros cabellos. Estaba por alcanzar la cima cuando él se detuvo pero antes de poder replicar él acomodó su virilidad en la entrada de su intimidad, lo que la hizo prepararse para lo que vendría. El falo fue abriéndose paso en su húmeda vagina, adaptándose a su intrusión, el bombeo comenzó lento para luego ir adquiriendo ímpetu.

Tan concentrada estaba siendo follada que no se percató que alguien más había entrado a la habitación, hasta que estuvo frente a ellos, trató de reaccionar pero Ryu la mantuvo en su posición sin dejar de penetrarla una y otra vez. Mariko totalmente desnuda los observaba lasciva, lentamente acortó la distancia arrodillándose para estar a la altura de sus sexos unidos y pasear su ávida lengua por ambos. La reacción de su cuerpo no se hizo esperar, aún cuando quisiera quejarse por la intromisión de Mariko, sus erectos pezones y profundos gemidos la delataban. Estaba perdiendo la cordura entre las indómitas embestidas de Ryu y las caricias de Mariko, quién mordisqueaba y succionaba los pliegues de su sexo sin desatender tampoco los testículos de su amante compartido. El clímax llegó arrasando todo a su paso, arqueando su espalda y derramando sus jugos, los cuales Mariko recogió gustosa. Se sentía en el paraíso, el orgasmo había sido indescriptible. Ryu la alzó de su regazo para cuál muñeca de trapo ponerla a un costado y darle la atención debida a su otra invitada.

Se puso de pie al tiempo que se retiraba el preservativo usado para dar paso a uno nuevo e indicarle a Mariko que se volviera a arrodillar pero ahora sobre el taburete de frente a la cama.

-¡Follame duro!- pidió Mariko una vez estuvo en posición.

-¡Lo que pidas preciosa!- contestó Ryu acercándose a ella, acomodándola en sus cuatro extremidades y alzándole un poco más el trasero.

Sus dedos palparon y acariciaron el sexo caliente de Mariko para después disponer su viril miembro en la entrada de su cavidad. Lo introdujo de golpe ocasionando que Mariko propiciará un grito para luego sacarlo en su totalidad, la misma técnica fue repetida en varias ocasiones hasta que el ritmo se incrementó chocando violentamente su pelvis contra sus nalgas. Las salvajes embestidas hicieron que ella bajará su torso hasta que su pecho tocó el borde de la cama, permitiendo que la penetración fuera aún más profunda y la vista que esto generaba lo excitara de manera considerable.

Nabiki observaba el espectáculo sin poderse mover o intervenir, no era la primera ocasión que ambas compartían un hombre a la vez pero esas ocasiones habían sido planeadas y discutidas con anticipación. La molestia le aguijoneó el pecho pero un destello le llamó la atención, un brillante y delgado dildo en una de las manos de Ryu, de aspecto cónico donde cinco esferas de diferentes tamaños estaban unidas entre si de menor a mayor. En su distracción esté se había hecho del aditamento, su pervertida sonrisa y oscura mirada insinuaban el uso que le iba a dar.

Sin recibir tregua alguna Mariko se aferraba jadeante a la sábanas de la cama, Ryu empapó el dildo con los fluidos de está para luego humedecer la entrada de su ano e introducir la primera esfera en el. Con calma adentro la siguiente haciendo círculos con la misma, sin menguar el ritmo de las estocadas, jugo un poco más de esa manera. Hasta que de pronto paró en seco retirando el falo de la más que húmeda vagina para luego penetrarla nuevamente de golpe a la vez que la empalaba con la totalidad del dildo. Los gritos y gemidos de la fémina aumentaron así mismo las duras embestidas a su sexo y a su ano, con una mano sostenía su cadera y con la otra bombeaba el dildo haciéndose más violentas las intrusiones a ambos orificios. El orgasmo llegó para ambos estrepitosamente, sonidos guturales salieron de Ryu dejando más que evidente su completa satisfacción. Después de un breve respiro se retiró de ella provocándole un ligero estremecimiento y un lánguido gemido cuando también retiro el dildo, Mariko se dejó caer de costado con su cuerpo sudoroso entre el taburete y la cama.

-¿Espero no te haya molestado que hubiese invitado a tú asistente?- insinuó Ryu al ver la expresión de Nabiki -Para una mujer con experiencia ésto no debe ser nada ¿verdad?- añadió malicioso.

-¡Claro que no! Solo no me lo esperaba- replicó lacónica mientras buscaba su ropa.

-¡Fue para festejar nuestra asociación!- aseguró -Espero noticias tuyas pronto para no demorar nuestros planes- atajó en tanto se dirigía al baño.

-¡No te preocupes cumpliré mi parte, a mí también me interesa agilizar las cosas!- respondió antes que él cerrara la puerta.

Una vez entrado y cerrado la puerta, abrió la llave de la ducha para evitar ser escuchado mientras revisaba que los eventos que acaban de ocurrir hubiesen quedado grabados, gracias a la cámara oculta en el espejo de la habitación. No estaba de más contar con otras cartas bajo la manga para los imprevistos que pudiesen ocurrir.

-¡Vístete!- ordenó Nabiki a su asistente quien aún estaba tendida.

Salieron en silencio del apartamento de Kumon pero era más que evidente la molestia de una de ellas.

-¿Qué sucede?- cuestionó Mariko después que las puertas del ascensor se cerraron -No puedes engañarme, estás molesta por algo- insistió al no recibir respuesta de su cómplice y amiga.

Por fin obtendría la posición y reconocimiento que quería, había tenido el mejor sexo después de un buen tiempo pero ella estaba en lo cierto, no solo estaba molesta, estaba iracunda.

-¡Es mío!- exclamó Nabiki habiendo salido ya del ascensor mientras se dirigían rumbo al auto que las estaba esperando.

-¿Eso es todo?- inquirió -Pudiste decirlo desde el comienzo, sabes bien que si no lo deseas no voy a interferir está más que claro en nuestros acuerdos- confirmó -Aunque no puedo negar que es un excelente amante- agregó con una pícara sonrisa.

Para Mariko era sencillo expresar lo que quería y pedirlo aún si era concerniente al sexo, era una mujer libre en ese sentido, ella fue criada de otra manera y desde muy joven después de perder a su madre aprendió a adaptarse al entorno que la rodeaba sacrificando lo que ella realmente quería.


Era la primera vez que salía de su ciudad y jamás se imagino que sería por un motivo distinto y sin relación con las artes marciales pero eso era lo de menos después de haber visto el rostro de Akane en esa fotografía, no podía ignorar que algo malo le estuviese ocurriendo.

Acordaron Ryoga y él no mencionarle nada a Nodoka, suficiente tenía con lo sucedido ya como para agregarle otra preocupación, así que este viaje era supuestamente para informarse sobre los torneos de artes marciales y dar a conocer las técnicas y nombre del dojo. Futaba se haría cargo del dojo en su ausencia, debería aumentarle el sueldo cuando volviera mejor asistente no podía tener, no cuestionó ni indagó más de lo necesario sobre su repentina idea de venir a Tokio. Entre los tres habían conseguido la ruta más rápida para llegar, así como el alojamiento en un económico hotel, después de llegar a la ciudad rentó una motocicleta siendo el medio de transporte más accesible y apto para pasar desapercibido.

Indagó más a fondo sobre la empresa de bienes raíces Tendo: asociaciones, datos personales de su fundador, así como las direcciones de la oficina y personal; siendo está última el lugar dónde se encontraba en esos momentos. Era dónde para su percepción podía obtener más pistas del paradero de Akane, ya que en la empresa no figuraba como socia o empleada.

La casa si es que se le podía llamar así era enorme y ni que decir del área exterior, fácilmente cabrían varias veces el dojo en ese lugar, la seguridad también superaba con creces a la del bar Iron en Yufuin. Sería imposible poderse colar, y si lo lograba también podría perderse con facilidad al no conocer o tener alguna noción del interior. Así que lo más factible fue apostare en una área no muy visible cerca de la entrada para poder observar quien entraba y salía de la casa.

Transcurrieron varias horas sin que nada sucediera hasta que ya entrada la tarde vió que un lujoso auto se aproximaba e ingresaba a la casa, alcanzó a distinguir a un hombre maduro en el asiento trasero, muy probablemente era el patriarca pues sus rasgos se asemejaba a los de la fotografía que encontró en internet. Continuo a la espera de algún otro movimiento y su paciencia fue recompensada, de nuevo un vehículo se acercaba al lugar, menos llamativo que el anterior pero sin dejar de ser lujoso. Esté era conducido por un hombre no mucho mayor que él con una expresión parecida a la de Taro, no demoró demasiado en el interior de la casa, se dispuso a seguirlo tomando en cuenta la corazonada que tuvo pues era lo mejor que tenía hasta el momento. Mantuvo una distancia prudente para evitar sospechas, siguiéndole a través de la ciudad hasta llegar a un restaurante de renombre dónde esté ingreso. Nuevamente espero fuera del lugar ya que no contaba con los medios y la vestimenta adecuada para entrar sin llamar la atención. Esta vez el tipo se tomó su tiempo, trató de ubicarle viendo a través de las enormes ventanas pero no tuvo éxito. A punto de darse por vencido, el hombre salió del restaurante pero no iba sólo estaba acompañado y para su sorpresa su acompañante no era nada menos que su hermana.

¿Qué hacía Ranko acompañando a ese tipo, quién probablemente tenía alguna clase de relación con la familia de Akane?

¿Acaso sus sospechas eran acertadas y tenía algo que ver en todo esto?

No era momento para hacer conjeturas pues volvían a ponerse en marcha, aún más decidido que antes los siguió hasta dar con un alto edificio de distinguidos apartamentos. Escondió la motocicleta lo mejor posible antes de indagar alguna manera para entrar al elegante complejo, le estaba costando acercarse pero no sé rendiría tan fácilmente, menos ahora que si bien no había encontrado a Akane, había dado con Ranko y está podría responder a algunas de sus preguntas.

Rodeó el lugar hasta toparse con los contenedores de basura y unas pequeñas bodegas que estaban al lado de estos y eran parte del mismo edificio, alzó la vista notando algunos ductos que quizás daban al área de servicio. Estos parecían ser lo suficientemente anchos para que alguna persona se introdujera en ellos, estaba considerando la opción cuando de repente oyó una voz a sus espaldas, activando su instinto se giro rápidamente.

-¿A quién tenemos aquí?- dijo el extraño frente a él -¡Ah ya recuerdo, eres el noviecito de la tierna Akane!- mencionó burlón.

-¿Quién eres, dónde está Akane?- cuestionó Ranma indignado.

-¡Qué romántico, has venido hasta acá por ella!- exclamó de forma sarcástica -Pero dudo mucho que estés en condiciones de exigir alguna explicación y me temo que has cometido un error garrafal viniendo hasta acá sin saber en dónde te estabas metiendo- aclaró entretanto que el cañón de un arma relucía bajo la pobre iluminación del área -Ahora si eres inteligente y quieres conservar tu vida date la vuelta y apoya las manos en la pared- ordenó.

Ranma hizo amagó de obedecer pero en última instancia giro su torso alzando una de sus piernas para golpear la mano donde tenía el arma su contrincante. Acertando al objetivo el arma fue lanzada lejos del alcance de su agresor pero no contó con que esté portaba más de una y contrarrestando el ataque de Ranma el extraño rápidamente sacó su reemplazo apuntando directamente a su pecho, desplomándose esté en el acto.

-¿Creías que estabas tratando con cualquier persona?- cuestionó al aire mientras revisaba al chico tendido en el asfalto -Agradecido debes de estar que sólo ha sido una descarga y que me sirves más vivo que muerto- reveló entretanto que ataba a su presa para evitar algún otro imprevisto.


Sin saber cuánto tiempo había dormido, se despertó en lo que lucía como un diminuto apartamento, el cual no contaba con ventanas y sólo había una puerta de salida. Intentó abrirla pero fue en vano, está no cedió ni un ápice, gritó hasta quedarse afónica sin resultado alguno. Lo último que recordaba era haber estado cenando con Ryu antes de perder el conocimiento, de eso parecía haber pasado una eternidad pues sin forma de medir el tiempo no sabía con precisión cuántos días habían transcurrido.

El lugar estaba acondicionado con lo necesario para subsistir sin salir de allí en un buen tiempo, había bajado la guardia una vez más y se lo reprochaba duramente, aún cuando estaba en un lugar "cómodo" seguía siendo una prisionera. Para su mala fortuna tendría que poner en práctica el consejo que le había dado su adversario si realmente quería salir de allí, así que se tranquilizó y empezó a considerar sus precarias opciones.