Los personajes pertenecen a la asombrosa Stephenie Meyer, la historia salió de mi hermosa y ya no tan pelirroja cabeza. Favor de preguntar si se desea subir en otras plataformas. Muchas gracias a mi chica Nadeshiko Himuro por tenerme paciencia y discutir conmigo miles de veces los detalles de esta historia, la diosa sabe cuánto tiempo llevo planeando esto. Vamos a divertirnos.

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— Feliz cumpleaños, preciosa. — susurró cariñosamente Matt antes de dejar un suave beso sobre los labios de la castaña, quien también le sonreía alegre.

— ¡Dieciséis años, Bella! — se escuchó el grito de Phil, su padrastro. No había dejado de tomar fotografías a todos los presentes desde que el pastel había aparecido frente a ella, dieciséis velas decorativas se repartían por el delicioso postre.

— Mi pequeña ya es una mujer. — comentó Renee cerca de dónde se encontraba Charlie.

A pesar de lo ocurrido hace tantos años, ambos parecían llevarse bien ahora. Claro, se habían valido de incontables peleas, e incluso una demanda legal por parte de Charlie, sin embargo, de alguna forma habían logrado hacerlo funcionar para Bella, para ellos, para todos.

No era que se llevaran de las mil maravillas, pero eran capaces de ser amables el uno con el otro por un par de semanas al año, cuando Charlie les visitaba para poder estar junto a su hija.

— Mamá… — resopló Bella con fastidio, aun abrazada de Matt. — No sé si te diste cuenta, pero soy mujer desde que nací. — rodó los ojos.

Renee la imitó, ella odiaba cuando Bella comenzaba a responderle de aquella manera.

— Históricamente, el valor social de una mujer se basa en cuan virtuosa es al alcanzar la mayoría de edad… — comenzó a decir apasionadamente Syllbi, su mejor amiga desde… bueno, desde que podía recordar. — Claro que, en ese entonces, la mayoría de edad se cumplía a los catorce años.

— Y, entonces, su virginidad era vendida al mejor postor. — continuó hablando Sean con una sonrisa, dándole una palmada en la espada a Matt. Su amistad con aquel chico había empezado en sus primeros años de la escuela secundaria, cuando por azares del destino, se encontraron compartiendo mesa durante clase de matemáticas. Él le había presentado a Matt.

— Entonces… Creo que Matt nos debe dinero, chicos. — gritó Jazmin con emoción, alzando su bebida con una sonrisa. Bella se sonrojó furiosamente, abriendo los ojos hacia sus amigos para que se callaran de una buena vez.

Su amistad con Jazmin había sido toda una sorpresa, pues durante sus primeros meses en la escuela, se había ganado la fama de ser un problema para los profesores, respondiendo de mala forma a los profesores y siempre diciendo lo que pensaba. Bella había quedado totalmente enamorada de su personalidad.

La castaña escuchó la risa de Matt a su lado.

— ¿Crees que les pueda escribir un cheque? — le susurró al oído, dejando otro beso en su mejilla. Bella acarició el corto cabello rubio de su nuca, la sedosidad de sus hebras la tranquilizó.

— Tonto. — rió Bella aún con algo de vergüenza.

— Pide un deseo, Bells. — dijo Charlie con una sonrisa. Muy en su interior, amaba la mujer en la que sea había convertido su hija, tan fuerte, independiente. Le dejaba tranquilo saber que, a pesar de tener que vivir con Renee, había logrado salir adelante.

Bella cerró los ojos, y se concentró en formar una clara imagen en su mente.

Pidió el mismo deseo de todos los años desde que tenía seis.

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Flashback

— ¿Mamá? — susurró la pequeña Bella desorientada cuando despertó en una recámara que no era la suya, ninguna de su casa en realidad. — ¿Dónde estamos?

La pequeña miró a su alrededor, nunca había visto aquella habitación, aquella cama. Su acelerado corazón se había relajado cuando vio la figura de su madre parada frente a la ventana, con la vista perdida en el amanecer.

Renee la miró sobre su hombro.

— Hola, cariño. — susurró su madre, intentando no alterarla. — Estamos bien, Bells. Me pareció que un tiempo solo para nosotras nos vendría bien. — se acercó a acariciar el cabello de su hija con amor. — ¿Qué te parece?

— ¿Y papá? ¿Dónde está papá? — preguntó preocupada la pequeña.

— Tu padre estará bien, Bella. Ya es un hombre adulto. — sentenció duramente su madre antes de dejarla y regresar a su posición frente a la ventana.

Alex, ¿podrías cuidar de papá mientras no estoy? No quiero que se sienta triste. Pensó con preocupación la pequeña antes de volver a caer en la inconsciencia.

Fin del flashback

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Cuando todos los invitados salieron de su casa (para tranquilidad de Renee), Matt se había ofrecido a llevar a Charlie de regreso al aeropuerto, sabiendo la gran distancia que debía recorrer. Bella secundó el ofrecimiento antes de que Charlie pudiera decir algo más.

Le gustaba mucho la relación que Matt y Charlie había formado, a pesar del poco tiempo que convivían (ya que su padre siempre procuraba acaparar a Bella tanto como pudiera), en los tres años que había durado su relación, Charlie se alegraba de ver a su hija compartir sus alegrías con un buen chico como aquel.

El viaje fue bastante agradable para todos. Matt estaba al volante, con Bella a su lado y Charlie sentado en el asiento trasero.

— Gracias por traerme hasta aquí, chicos. — comentó Charlie algo avergonzado. — Saben que siempre pude haber tomado un taxi.

Bella volteó el rostro y miró a su padre.

— Quiero disfrutar con mis dos chicos la última tarde que tenemos juntos. — sonrió Bella con cariño. — Gracias por haber estado aquí estos días, papá. Seguramente, la comisaría será un desastre para cuando regreses.

— Uno puede tomarse un par de días cuando es el jefe. — bromeó Charlie con buen humor.

— Aun así, Charlie, todos nos alegramos de que hayas podido venir. — se incluyó Matt en la conversación. — Sabemos que significa mucho para Bella. — el joven sonrió cuando la mencionada le tomó la mano sobre la palanca de cambios.

El resto del viaje fue más de lo mismo, haciendo planes para las próximas vacaciones de Charlie, intercambiando idea de los lugares que podrían visitar cuando su padre regresara a Arizona.

Cuando fue el momento de la despedida, Bella no pudo evitar derramar algunas lágrimas. Charlie la consoló lo más que pudo, prometiéndole entre susurros que los meses pasarían de forma rápida antes de que volvieran a verse.

Como todas las veces, Bella deseó no tener que despedirse nunca de su padre.

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Cuando ambos jóvenes estuvieron frente a la casa de la castaña, se demoraron un poco más dentro del auto. Observaron el hogar de la chica, las luces apagadas (pues Renee no tenía mayor reparo en dejar que Bella estuviera fuera hasta altas horas de la noche), ningún sonido se escuchaba a los alrededores. Ya era bien entrada la noche, por lo que aquello era totalmente normal.

Bella miró a Matt con expresión tranquila, admirando su atractivo rostro con satisfacción. Se acercó complacida para dejar un apasionado beso en los labios de su novio.

Compartieron suaves caricias mientras la temperatura dentro del automóvil iba subiendo para ambos. Matt la tomó del cabello, inclinando su cabeza para tener un mejor ángulo y más acceso a los labios de la chica. Bella gimió con deleite.

Sin embargo, se detuvo cuando Bella comenzó a acariciar su muslo insinuando que deseaba ir más allá esa noche. Ambos se separaron, jadeantes. Se miraron a los ojos.

Matt repasó las facciones de Bella con los dedos, disfrutando la textura bajo su piel.

— Sé que estás cansada, deberías entrar. — susurró con dificultad. Bella suspiró.

Algunas veces, no le agradaba cuando Matt se empeñaba en decirle lo que era mejor para ella, como si la conociera mejor que ella misma.

Aunque esta vez, sí que tenía razón.

— Quería terminar mi cumpleaños de forma especial. — dijo, aun así, intentando convencerlo. Ella solo deseaba estar junto a él un poco más.

— Tenemos mucho tiempo. — sonrió Matt, acarició la mejilla de Bella. — Feliz cumpleaños, Bella.

— ¿Nos veremos mañana? — quiso saber la castaña.

— Por supuesto. — Matt se alejó un poco más. — Tal vez podamos seguir celebrando entonces. — alzó las cejas con complicidad y Bella sonrió ampliamente.

— De acuerdo. — rió cuando Matt la besó en el cuello, sintiendo el cosquilleo extenderse por sus hombros y el resto de su cuerpo.

Bajo a la acera y miró el coche de Matt desaparecer por la calle.

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Bella entró a su habitación, totalmente agotada por el día que había tenido. El estar con su familia y amigos (y, por supuesto, Matt) siempre la llenaba de alegría y le hacía olvidar los problemas.

Le hacía olvidar su inseparable tristeza.

Abrió la ventana para dejar que algo del bochorno de Arizona saliera y pudiera refrescarse, no quería encender el aire acondicionado aún.

Se tiró a la cama con un suspiro, no tenía ganas de ninguna otra cosa. Y, automáticamente, su mente comenzó a planear los siguientes pasos que concluirían su día.

Deshacerse del maquilla (que ya le comenzaba a dar comezón en las mejillas por todas las horas que lo llevaba usando), meterse a la ducha, desearle buenas noches a Matt y, por fin, entregarse a los brazos de Morfeo.

Se dio la vuelta sobre su cama, intentando reunir voluntad suficiente para hacer todo eso. Sintió algo que se le clavaba en el estómago.

Bajó la vista y vio una pequeña cajita, descuidadamente envuelta. Algunas partes estaban sucias y otras algo húmedas. ¿Habrá sido de su madre? No le sorprendería, con lo descuidada que podía llegar a ser. No le sorprendería en lo absoluto.

Se sentó correctamente, cruzando las piernas en estilo indio y enfocándose en el paquetito frente a ella.

Se tomó su tiempo para desenvolverlo.

Era un tablero de ajedrez.

Un tablero de ajedrez hecho de mármol. A pesar del grosor, era extrañamente ligero. Frunció el ceño. ¿Un tablero de ajedrez? Ni siquiera contaba con las demás piezas que se necesitaban para jugarlo.

Una ligera brisa le golpeó el rostro con delicadeza.

— Creo que olvidé darte las piezas faltantes. — escuchó una voz frente a ella.

El tono caoba de su cabello era el mismo que siempre había compartido con ella, sus ojos verdes, iguales a los de su madre habían desaparecido. Pero, ahí, viendo toda la imagen en conjunto, era él.

Su ropa era descuidada y algo sucia, su mano estaba ligeramente abierta, sosteniendo las piececillas faltantes que combinaban con el tablero en sus manos. Su rostro era pálido y anguloso, mucho más a comparación de la imagen que mantenía constantemente en sus recuerdos.

Él le sonrió dubitativo, sin saber qué hacer consigo mismo, esperando una reacción de su hermana. Parecía que recién pasaba una eternidad cuando por fin se sintió listo de hacerle frente a la única persona en el mundo que le importaba realmente.

— ¿Alex? — la voz de Bella se escuchó débil y pequeña.

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¡Tachan! No pude actualizar ayer jajaja mi día estuvo algo ocupado y, las chicas de Sociedad Secreta tuvieron toda mi atención durante la noche (¿estuvieron en el en vivo? ¡Estuvo genial!).

Pues… Alex volvió jajaja por allí una chica dijo una teoría bastante acercada de nuestro personaje jajaja poco a poco lograremos ver lo que pasó cuando Renee decidió huir con Bella, así que no se preocupes, que ese chisme se va a aber jajaja

No se olviden de dejar un lindo comentario y pasarse por nuestro hermoso grupo de Facebook 'Twilight Over The Moon', siempre dejo encuestas importantes para ustedes y las historias.

¡Nos leemos pronto!