Los personajes pertenecen a la asombrosa Stephenie Meyer, la historia salió de mi hermosa y ya no tan pelirroja cabeza. Favor de preguntar si se desea subir en otras plataformas. Muchas gracias a mi chica Nadeshiko Himuro por tenerme paciencia y discutir conmigo miles de veces los detalles de esta historia, la diosa sabe cuánto tiempo llevo planeando esto. Vamos a divertirnos.
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La castaña no podía salir de su estupor. Tragó varias veces, intentando deshacer el nudo que se había apoderado de su garganta y que le impedía hablar.
Casi diez años, y él sólo...
Su cama hizo un ruido de protesta cuando comenzó a incorporarse lentamente. La postura de Alex era rígida, y él la veía con los ojos abiertos, como si él tampoco hubiera planeado el encuentro.
— ¿Alexander? — respiró Bella sin salir aún de su asombro.
Moviendo tan veloz y ágilmente como nunca antes lo había hecho, Bella saltó de la cama y se colocó frente a su hermano. Estaba teniendo problemas para enfocarlo, pues sus ojos se había llenado de lágrimas que ya estaban desbordándose sin control.
Rodeó su cuello con los brazos, abrazándolo por primera vez en diez años.
Su cuerpo se sentía extremadamente duro y frío en contraste con el auto propio.
Alexander no movió ni un músculo, no se atrevió a regresarle el abrazo o simplemente rodearla con los brazos, pero su postura se relajó notablemente ante la nueva cercanía.
Con mucha precaución, el chico respiró la esencia de su hermana pequeña. Sintió un enorme nudo en su garganta cuando se dio cuenta que no llegaba ningún frenesí por sangre ni locura desatada. De haber necesitado respirar, hubiera comenzado a jadear por aire ante la emoción y el alivio que experimentó.
— Quédate quieta, por favor. — susurró contra el cabello de su hermana, sintiendo su escalofrío cuando su frío aliento la golpeó. Su voz era muy diferente a cómo la recordaba – muy vagamente –, pues era como si una serie de instrumentos sinfónicos hubiera tocado la misma nota al mismo tiempo. Era un sonido totalmente indescriptible, hermoso y elegante.
Con extremo cuidado, Alexander alzó los brazos lentamente, rodeando el pequeño cuerpo de Bella con suavidad.
A pesar de los años, el seguía siendo al menos media cabeza más alto que Bella. Pensó que ahora podrían pasar por mellizos.
Lágrimas más incontrolables y más gruesas comenzaron a surcar las mejillas de Bella. Miró hacia arriba, hacia el pulcro y extrañamente pálido de su hermano, tenía los ojos cerrados, y una expresión de paz, tal que cualquiera pensaría que podría estar dormido.
— Alex… ¿Qué…? ¿Cómo…? — Bella se atoró con las palabras, insegura de qué debería decir primero.
Alexander la acunó entre sus brazos con mayor suavidad, y los guio a la cama. Como si no pesara nada, Alex la tomó en brazos, dejándola caer suavemente sobre su regazo, acomodándose él mismo contra la cabecera de la cama.
Bella tembló un poco a causa de los escalofríos, se estiró para tomar una manta y la puso sobre ambos.
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FLASHBACK
— A pesar de todo, me alegra que Bella se quedara en casa. — comentó Alex cargando un montón de ramas y leña entre sus brazos.
Hacía un par de horas que habían llegado a su lugar favorito para acampar y la temperatura había descendido algunos grados. Algunas partes del césped estaba comenzando a congelarse, y la humedad hacía que sintiera su campera pesada y congelada. Como estar dentro de una bolsa de agua fría.
— Si, probablemente te hubiera seguido por todo el bosque. Terminaría con un resfriado y tu madre nos mataría. — rio Charlie, Alex también rio.
El resto de la tarde fue ameno, armaron rápidamente una gran fogata y comieron algunos malvaviscos antes de calentar la sopa para cenar.
Su plática osciló entre el próximo cumpleaños, el regreso a clases y el inicio de las lecciones de conducir de Alex.
— Solo debo enfocarme en la escuela y el fútbol este año. No queda mucho para que comiencen a llegar los cazatalentos. — comentaba Alex, mirando la fogata entusiasmado.
Charlie torció el bigote graciosamente, igualmente entusiasmado por lo que el futuro le esperaba a su hijo mayor.
Un poco más de conversación siguió. Finalmente, ambos decidieron que era hora de dormir un poco, cada quien entró en su tienda, despidiéndose calmadamente.
La noche permanecía tranquila, el ruido de los grillos y demás animales les adormeció efectivamente, noqueándolos fácilmente.
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Un pequeño ruido despertó a Alexander. Por un momento creyó que podría haber sido Charlie, seguramente saliendo al baño o algo así. Tal vez incluso, podría haber sido parte de algún sueño que no recordara.
Se volvió a escuchar el mismo sonido, pero desde una dirección diferente. Era como si una rama fuera aplastada, solo que la rama bien podría haber sido del grosor de su brazo o de una de sus piernas.
Al menos, eso creyó al escuchar la fuerza del sonido.
Esperó unos minutos más, con la esperanza de escuchar movimiento en la tienda de su padre, justo al lado de la suya. Pero, las pisadas continuaban a su alrededor, pero sin ninguna señal de Charlie.
Sintiendo un leve temblor en su cuerpo, decidió encender su linterna, palpando torpemente pos la colchoneta de viaje hasta que la tuvo en sus manos.
Así empiezan todas las películas de terror, pensó Alexander con un toque de humor, pero sin sentirlo realmente.
Tuvo algunos problemas para abrir el fino cierre de su tienda, y el frío aire le pegó en el rostro cuando estuvo casi fuera. Tembló de nuevo.
— ¿Hola? — dijo con voz contenida. Todo esto bien podría ser producto de su imaginación, y no quería despertar a su padre por una tontería.
Escuchó una risa lejana.
Ni siquiera pudo decir de dónde provenía, era como si un eco se extendiera por todo el bosque.
Decidido, salió completamente. Se ajustó la cazadora al cuerpo. El frío era despiadado a esa hora de la madrugada.
Vagamente, logró ver algunos arbustos y ramas que se movían extrañamente frente a él. Sabiendo que sería una mala idea, se acercó a revisar.
De un momento a otro, la gravedad pareció no surtir efecto en él. Sus pies no podían encontrar apoyo alguno y, se dio cuenta entonces, que había sido jalado del cuello de la cazadora… jalado muy arriba.
— Vaya, vaya… ¿acaso no hueles delicioso? — dijo una voz de masculina contra su oreja. Con todo el jaleo, la linterna se le había resbalado de las manos, podía verla en el suelo, su rayo de luz apuntando hacia cualquier dirección. Muy, muy abajo.
¿Estaba sobre un árbol? ¿Aquel hombre le había cargado hasta allí? Alexander no era precisamente delgado, aquello no debía ser posible.
Sus palabras, así como sus labios, temblaron.
— De verdad espero que tengas más hermanos, deben de oler tan bien como tú. — continuó diciendo aquel sujeto, con la nariz enterrada en la clavícula de Alex.
Una sirena de alerta pareció encenderse en su mente. La imagen de su hermana pequeña apareció y sus ojos se llenaron de lágrimas.
— S-solo som-mos m-mi pad-dre y y-yo. — susurró sin aliento por la adrenalina. Deseó con todas sus fuerzas que el ser (porque definitivamente no era humano) le creyera. — Po-or f-favo-or…
El desconocido suspiró dramáticamente frente a su cara, como si estuviera sumamente decepcionado ante su respuesta. Su aliento olía extremadamente bien. Todo el conocimiento que Alexander poseía no tuvo sentido.
Se suponía que los asesinos – porque suponía que eso era – eran asquerosos, olían mal y tenían un aliento asqueroso, seres retorcidos que iban en contra de la naturaleza humana.
Pero, la criatura frente a él parecía ser todo lo contrario, al menos, lo que sus escasos sentidos podían percibir en aquel momento.
— Supongo que tendrá que bastar con ustedes dos. — farfulló el ser. Alexander se tensó.
— Por favor, no le hagas nada a mi padre. — si Bella y su madre se quedaban también sin Charlie… sería el fin. Podrán vivir sin mí, pero Bella necesita de papá. — No haré ruido. Pero, por favor, no le hagas nada. — rogó apretando los ojos, intentando contener las lágrimas que amenazaban con derramarse.
No te perderás. Yo siempre te encontraré. Recordó las palabras que él mismo le había dicho hace apenas unas horas a su pequeña Bella.
Lo lamento, Bells. Cuida de papá por mí. Pensó con profunda tristeza cuando la criatura sostuvo su rostro entre sus helados dedos, seguramente quedaría una marca.
— Pero, así no sería divertido. — ronroneó la criatura cerca de su rostro.
Alexander, una vez más, se sintió volar por los aires, seguido de un entumecimiento que se extendió por todo su cuerpo. La criatura le había lanzado y había aterrizado sobre su espalda como si no fuera más que un muñeco de trapo.
Le faltó el aire en los pulmones e incluso creyó ver estrellitas en plena y cerrada oscuridad.
Escuchando de nuevo los pasos acercarse, intentó arrastrarse por el suelo, impulsándose con los tobillos y los codos, pero el dolor era tal que solo atinó a moverse unos cuantos centímetros. La criatura rio.
— Tienes suerte. — rio la de nuevo entre dientes la criatura. — Eres la última presa de mi cacería. Hay un rastro extraño en estas tierras, no quisiera quedarme más tiempo.
Como su visión estuvo nublada a causa del dolor, Alexander saltó de sorpresa cuando unos afilados dientes perforaron la carne de su antebrazo, encendiendo todo su cuerpo en llamas.
El mundo se oscureció por completo ante de arder debajo de su cuerpo.
FIN DE FLASHBACK
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Bella tenía los ojos desbordantes de lágrimas una vez más.
— ¿Te sacrificaste por nosotros? — exclamó Bella desconsolada, ¿cómo había sido capaz de hacer algo así? Tan solo había tenido dieciséis años en ese entonces… — Alexander… ¿qué era ese hombre? — quiso saber, obligándose a enfocar su atención en lo que realmente importaba en ese momento. — Era… ¿lo que tú eres ahora?
Isabella siempre había sido observadora y muy despierta para su edad, incluso desde pequeña. No era ninguna sorpresa que hubiera notado las diferencias en él… después de todo, se veía exactamente igual que hace diez años.
Alexander se encogió de hombros.
— No estoy seguro. — susurró inseguro. — Cuando me desperté, estaba muchos kilómetros lejos de casa. No podía encontrar el camino de regreso, y ardía tanto… — se detuvo, bajando la cabeza con lo que parecía ser vergüenza.
— ¿Qué sucede, Alex? — quiso saber Bella, algunos flashbacks de su infancia invadieron su mente ante la mención de su apodo, pero las hizo a un lado. — ¿Qué está mal?
— Yo he… hecho cosas malas, Bells. — confesó su hermano con un sollozo seco, y Bella se preguntó cómo había aguantado las lágrimas hasta ahora. Miró a Bella, su Bella, su pequeña hermana. Diez años habían pasado y ella había crecido para convertirse en una jovencita, guapa. — No creo que sea buena idea permanecer cerca, pero… te necesitaba tanto. — atrajo a su hermana más cerca, metiendo el rostro entre su cabello, inhalando su aroma.
— No digas esas cosas. — susurró Bella dándole algunas caricias a Alex. — Nada podrá alejarme de ti de nuevo, no digas esas cosas. — repitió, intentando convencerle de que la escuchara. — Cuéntame qué ha pasado.
Alexander permaneció en silencio por algunos momentos, y Bella le dio tiempo para que encontrara la forma.
— Yo… yo he lastimado personas, Bella… — dijo por fin. Bella se tensó, alzando la mirada, buscando la de su hermano. — Buenas personas, Bella. No soy la misma persona que era hace diez años, yo… — dudó, tomando aire. — no sé qué soy.
Bella se movió sobre su regazo, sentándose a horcajadas sobre él, tomó su rostro entre sus manos, sus facciones retorcidas por la preocupación.
— ¿Qué estás diciendo? — pidió saber la castaña.
— He bebido sangre. — dijo de forma rápida, sin quererlo alargar más. El rostro de Bella se crispó.
— ¿Cómo… un vampiro? — intentó aligerar el ambiente, claramente Alex estaba sufriendo lo suficiente, Bella no quería hacerle más daño entrando en pánico o echándolo de su habitación.
— No soy un vampiro. — aseguró el castaño. — P-Puedo caminar en el sol, pero pasa esta cosa extraña con mi piel, soy como una bola de disco.
A pesar de la gravedad del tema, ninguno de los dos pudo contener las risas cuando las palabras salieron de los labios de su hermano.
— ¿Qué me dices del ajo? ¿Las iglesias y las cruces? ¿Probaste con el agua bendita? — continuó diciendo Bella, medio en broma, medio en serio. Alexander hizo un sonido con la garganta cuando intentó contener su risa. Dioses, cómo la había extrañado.
— Nada de eso funciona… — dijo acariciando las hebras caobas de su hermana. — Y, antes de que lo preguntes, no, no necesito dormir bajo tierra ni en un ataúd. — rio de nuevo, pero suspiró. — No sé qué me pasó, Bells. Solo supe que, no podía estar más cerca de las personas, tienen este olor irresistible, son tan… apetitosas… — terminó de decir en voz baja, de pronto preocupado por la reacción de su hermana.
— ¿También yo? — preguntó Bella. — ¿Te hago sentir incómodo? — añadió alejándose de su hermano. Pero, este la atrajo de nuevo hacia su cuerpo.
— Tu eres mi hermana. Te amo más que a nada en este mundo. No podría pensar en hacerte daño, aunque lo intentara. — dijo seguro de sus palabras. — Pero… estaba tan fuera de control, no quería arriesgarme a herirte o herir a mamá y a papá.
— ¿Por eso nunca te acercaste? ¿Hasta ahora?
— Si. — Alex bajó la mirada. — Estas semanas me he sentido más en control que en los últimos diez años… y… — se detuvo unos momentos. — me obligué a alejarme de ustedes hasta estar seguro de que no sería un peligro. Estuve viajando por todo el continente, alimentándome y lamentándome por lo que había sucedido. — Alexander parecía perdido en sus recuerdos mientras le narraba todo. — De vez en cuando regresaba, me asusté mucho cuando vi que no estaban en casa de papá, me alteré y destruí algunos árboles y solo corrí… aprendí a identificar sus olores tiempo después, así descubrí que ahora vivían aquí. He estado cuidándolos desde lejos desde entonces.
Alex, su pequeño Alex. Ahora que aparentaban la misma edad, se veía tan indefenso, tan solo. Cuando ella era más chica siempre lo había visto como su héroe, su protector. Ahora… parecía que era su turno de cuidar de él.
— Ahora estás en casa, Alex. — prometió Bella abalanzándose sobre su hermano.
— Prometí que siempre te encontraría, pequeña. — respiró Alexander con paz, por primera vez en diez años.
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¡Al fin! Debo confesar que tuve que hacer algunas modificaciones de último momento a la historia jajaja por eso tardé tanto en publicar este capítulo, pero creo que así está bien xd
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¡Nos leemos pronto!
