Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto cualquier parecido con otra historia real o ficticia es meramente coincidencia.
NO HAY AMOR PERO… PUEDE HABER AMISTAD.
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Itachi observaba a su esposa frente a él, la molestia y el enojo parecían inundarlo sin control, se veía desvalida, sentada ahí en el suelo mientras un pequeño hilo de sangre bajaba por su boca, su cuerpo lleno de golpes pedía piedad y descanso.
— Nada de esto es necesario — Los ojos de Hinata bajaron al suelo con pena ante la fría voz de su esposo, los puños de Itachi se cerraron con furia nuevamente —. ¿Sabe qué pensarán los demás cuando le vean? Lo último que necesito es ser acusado de cosas que no he hecho o haría — Hinata limpió la sangre mientras sus ojos se cerraban.
—Lo siento — dijo de manera apenas audible, los ojos de Itachi se entrecerraron —. Uchiha-san, usted no lo entiende. Es un honor que el anciano Hideki me entrene — El rostro impasible de Itachi no pareció inmutarse ante aquello.
— ¿Está segura que es un anciano? Cada vez que vuelve de entrenar con el parece que hubiera ido a la guerra — Hinata sonrió. «En verdad es un anciano ¡gracias a Dios! O de lo contrario estaría muerta».
— Mi culpa — dijo mientras trabajaba en curar algunas heridas —. Él me advirtió que iría aumentando el nivel del entrenamiento y que si no era capaz de seguirlo terminaría seriamente herida — suspiró cansada mientras observaba algunos puntos negros. Sus ojos se activaron mientras los examinaba, saco una caja y de ella una navaja la cual clavo en su brazo. Itachi ahogo un extraño sonido gutural que emergía de su garganta.
— Puedo saber ¿qué es lo que hace ahora? — Hinata siguió cortando su piel tranquilamente mientras incrementaba el flujo de energía hacia la zona ante la mirada incrédula de su esposo.
—Algunas veces cuando entrenamos, accidentalmente cerramos puntos de chakra permanentemente, ni siquiera volviendo a utilizar la técnica podríamos liberarlos — Itachi observó cómo sus heridas parecían tomar un tono rosa normal y la energía sobre la piel la cerraba sin dejar rastro de herida —. El único modo es creando nuevos accesos o cortando los canales de tal modo que los desbloquemos directamente, muchos de ellos están en unión casi perfecta con vasos sanguíneos.
— ¿Fue un accidente entonces? – inquirió Itachi recordando que ya había escuchado de Hyugas infligiendo heridas en ellos mismos.
— No — contesto Hinata —. Hideki-sama nunca se equivoca — Itachi cerró sus ojos un momento, si seguía así terminarían culpándolo de sus heridas o muerte. El tratado estaría en peligro, suspiro, tendría que ayudarla, ya había perdido demasiado como para echar todo a perder por la necedad de una Hyuga.
— Le ayudaré — Los ojos de Hinata se volvieron a verlo, Itachi entendió la pregunta en su mirada —, aumentaremos su velocidad. Lo último que quiero es ser acusado de abusar de usted — Hinata sonrió. Si tan solo el supiera, que eso era exactamente lo que al consejo Hyuga menos le importaba.
XXX
— Creí, que era el heredero del clan — dijo Hinata mientras evitaba todas aquellas piñas sin utilizar el Byakugan — ¡Aoup…! — Pronto quedó debajo de una gran pila de ellas. Durante su camino a aquel lugar, Hinata había aprendido algo nuevo… no era seguro, que su esposo heredara el clan.
— Tsk, debería dejar de hablar si eso le desconcentra — Itachi metió la mano en la pila para sacarla de ahí —. Lo soy, junto con otros diez más — La jaló y la llevó hasta otra pila de árboles de pino —. Los Uchiha valoramos la fuerza y el ingenio; seguimos al más fuerte. Cuando el líder muere automáticamente nos volvemos al que consideramos más apto, no lo cuestionamos, es solo… instinto — Hinata pensó en ello, era muy conveniente, de ese modo su líder siempre era muy fuerte —. Aquellos con gran reconocimiento son nombrados automáticamente herederos.
— ¿Qué hay si dos herederos quedan empatados? Es decir, si hay duda a quien seguir —Itachi levanto una ceja.
— Hasta donde sé, jamás ha ocurrido algo así — La coloco en medio de los árboles —. Deje de tratar de mirar las piñas, solo use su instinto — Hinata suspiro.
— No sé cómo hacerlo — dijo, cerrando sus ojos con temor, aceptar la incapacidad de algo solía castigarse duramente entre los Hyuga.
— Corregiremos eso — Lo oyó decir, abrió sus ojos a tiempo para verlo acercarse con una venda—. Una vez que consiga sentir sus alrededores será capaz de prever un ataque —Itachi alzo aquella tela hacia sus ojos, pero algo en la mente de Hinata había golpeado con realización, levanto una mano deteniendo su camino.
— ¿P-porque aceptó…? —Itachi se detuvo, ambos se miraron a los ojos —. Si había más personas disponibles, ¿por qué decidió aceptar casarse con una extraña? — Por primera vez Itachi bajo la mirada —. Yo no tuve opción, pero usted… usted, sí — Los ojos de Itachi se volvieron hacia ella, no era la primera vez que escuchaba aquellas palabras, la imagen de Umi vino a él, pero la desecho con rapidez.
— Solo algunos fuimos elegidos por nuestra condición libre y edad — desplazó su peso de una pierna a otra con algo de incomodidad —. Solo dos aceptamos el trato por el clan, pensábamos que si lográbamos unir los clanes, si forjábamos la amistad entre nuestros pueblos, entonces… estaríamos protegiendo por siempre lo que amábamos — guardó silencio mientras intentaba leer el rostro de la joven —. Madara decidió al final. Sin embargo… —Itachi era incapaz de leerla, de algún modo su rostro había forjado una máscara fría cuyos brillantes ojos eran lo único que la mostraban con vida.
— ¿Usted cree que nuestros clanes pueden ser amigos entonces? — Aquella pregunta pareció sacarlo de balance ¿lo creía en realidad? Siempre supo que sería difícil, los Hyuga eran conocidos entre ellos por su frialdad, estricto rigor y por actuar como si no tuviesen corazón, pero ella, aquella mujer frente a sus ojos, le había mostrado algo más.
FLASHBACK
— Debo irme — Itachi miró a Shisui, su rostro estaba marcado por las heridas y el cansancio, su pálida piel le decía que de moverse caería al suelo.
— La puerta está ahí — contestó Itachi con una sonrisa altanera en sus labios. Shisui parecía incómodo.
— ¿Cómo lograste herirme así…? Aún no lo entiendo —Itachi cerró los ojos.
— Te conozco desde que aprendí a tomar un kunai, tú lo pusiste ahí. Te he visto entrenar y conozco tus ataques favoritos, no espere a leer tus movimientos. Los conocía — La mirada de Shisui se tornó sombría.
— Lo que pasó en ese último ataque… — Itachi miró de soslayo a su amigo —… No digas nada. No permitas que se enteren del despertar de tus ojos, tu poder es idéntico al de Madara e Izuna — Itachi lo miro pensativo, sabía la leyenda.
—No se comparam, los ojos de Madara…
— ¡Los ojos de Madara empiezan a fallar! — Itachi calló —. Lo he notado, comienza a relegar cosas sobre su hermano.
— Él quiere que Izuna lo suceda, es todo — Ambos se observaron con seriedad.
— No te arriesgues, Madara es incapaz de tomar los ojos de Izuna, pero no dudará en tomar los tuyos — Itachi asintió, para lograr un eterno Manguekyo Sharingan se requería de los ojos de un consanguíneo o tal era la creencia, pero era solo porque eran consanguíneos los únicos que habían aceptado ceder sus ojos, no había nada que dijera que no podían usar los ojos de alguien más del clan. Entendía la preocupación de Shisui —. Necesito ropa, limpiarme y comer algo ¿podrías despertar a tu maldita Hyuga? No puedo justificar dos días perdidos —, dijo súbitamente Shisui cambiando el tema. Itachi miro a su esposa, dormía profundamente junto a él, sus ojos se suavizaron al contemplar su rostro sereno.
— Salvo tu vida Shisui, podrías ser más agradecido — Shisui entrecerró sus ojos y miro a la joven contemplando su silueta, era menuda y tan pálida que sin duda seria enfermiza.
— ¡Qué vergüenza! — bufó molesto, mientras una de sus manos cubría sus rostro —. Si alguien más se entera seré el hazmerreír del pueblo —Los ojos de Itachi se posaron en él con reprimenda, algo que Shisui pasó por inadvertido, destapó su rostro y se volvió nuevamente a Itachi—. Aún tengo que irme o justificar mi ausencia… y por lo visto la tuya también, de otro modo seremos severamente castigados —Itachi miro a su "amigo" de frente.
— Apenas puedes moverte — El ceño de Shisui se juntó aún más de manera casi imposible.
— Bien pues, si tu Hyuga no puede salvarnos de ésta también, no veo otra opción — La ventana se abrió de golpe haciendo que ambos hombres se volvieran, otro Uchiha los observaba en silencio.
— Veo que es cierto — El silencio se hizo palpable.
— Izuna —saludó Shisui casualmente, mientras Itachi mantenían un rostro neutro ante el inesperado visitante. El hombre entro sigilosamente mientras evitaba perderlos de vista hasta llegar al lado de Hinata, se hincó para observarla, sus ojos la recorrían con lentitud. Luego se volvió hacia Itachi quien lo observaba con cautela.
— Demasiado frágil ¿no es cierto? El deseo por quebrarla cada noche debe ser insoportable — Una molestia se agolpo en Itachi, pero solo observo al hombre levantarse y comenzar a examinar sus heridas —. Supongo que la pelea fue dura, pero veo que ustedes hicieron todo el trabajo ¿Qué pasó con los hombres que los atacaron? No hay rastros de sus cuerpos.
—Tuve que incendiar gran parte del bosque para acorralarlos y no podíamos desaprovecharlo —dijo Shisui ganando la mirada inquisitiva del joven—. Sus cenizas deben estar unidas a los de los árboles —No hubo respuesta de Izuna, su mirada estaba fija en él.
—Tienen una semana para recuperarse —dijo de pronto y de manera seca, luego se volvió hacia Itachi—. La próxima vez que haya un ataque de tal magnitud envía un halcón. Los Hyuga no son tan rápidos —Itachi asintió. Izuna dio una última mirada a la joven antes de salir de la habitación.
FIN FLASH BACK
Hinata había mandado a otro Hyuga con un mensaje para ambos clanes avisando de un ataque en el bosque, su acción los había salvado de muchos inconvenientes y explicaciones. Itachi no sabía si ella había actuado por salvar el tratado o por humanidad, pero sabía algo a ciencia cierta: le debía la vida de Shisui y la suya propia. Los había cubierto y cuidado hasta que sus heridas sanaron. Ahora compartían un secreto…, confiaba en ella. La miro un momento y supo que ella confiaba en él, lo sabía, puesto que estaba dispuesta a escucharlo y se estaba dejando guiar por él en un entrenamiento que seguro le era extraño. Avanzó hasta ella nuevamente y cubrió sus ojos con aquella venda.
—Sé que nosotros podemos ser amigos, Hyuga-san — apretó el nudo tras su cabeza y se alejó un par de pasos —. Creo… que es un comienzo — La vio estremecerse ante sus palabras y luego asentir, aquello lo hizo sonreír, miro el cielo azul por unos segundos, si, entre ellos NO HAY AMOR PERO… PUEDE HABER AMISTAD.
