Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto, cualquier parecido con otra historia real o ficticia es mera coincidencia.

NO HAY AMOR PERO… HAY UN DEBER

.

.

―Hemos sido pacientes ―Itachi y Hinata se mantenía juntos frente aquel nuevo consejo formado por ambos clanes, de algo estaban seguros, las relaciones entre ambos habían mejorado si todos ellos se soportaban entre sí―. La unión matrimonial no es suficiente y lo saben bien, cualquier desacuerdo y el matrimonio puede ser disuelto. Entienden lo que digo, ¿no es cierto? – Aquel Hyuga se centraba en ambos, se veía molesto.

―Un hijo ―Madara se volvió hacia Hinata―. La semilla de Itachi claramente no es el problema ― Hinata se mordió el interior de su mejilla ―, si en seis meses no se obtienen resultados pediremos que se encuentre el problema… y se corrija ― De algún modo Hinata logro evitar bajar los ojos ante la mirada que le dirigía aquel hombre; Madara sonrió sutilmente ante su desafío ―. Lo corregiré personalmente ― dijo suavemente, antes de darse la vuelta hacia la salida, el resto del consejo empezó a salir dejando a Hidaki al último que susurro junto a Hinata.

―No eres buena peleando, no eres buena criando. No hay lugar entre los Hyuga para los inútiles, serás un obsequio para Madara, él ya ha aceptado ―Hinata sintió el frío recorriendo su cuerpo. Para ellos, ella era solo un objeto.

Cuando la puerta se cerró Hinata sintió la mano de Itachi en la suya.

―Aún tenemos tiempo ―La cabeza de Hinata bajo con pena mientras su mano se apretaba contra la de él.

XXX

Hinata suspiró antes de tomar aquella taza de té afrodisiaco, solo esperaba que su cuerpo actuara más rápido que su mente o jamás lograrían aquello. Itachi miraba el fondo de su taza vacía como esperando que aquel brebaje actuara mágicamente. Ambos se miraron con expectación.

― ¿D-deberíamos e-empezar? ―Itachi asintió ante la pregunta de su esposa, solo que había un pequeño problema.

― No sé cómo ― Hinata lo miro sorprendida, dudo un poco antes de hablar.

― P-pensé que tenías… Ya sabes ― La oyó tragar saliva ―. Experiencia en estas cosas ― Itachi quería reír solo que no le encontraba lo divertido a lo que estaba a punto de confesar.

―Solo he tenido sexo con mi no… con mi ex-novia.

Silencio.

―Oh ― Hinata no entendía la diferencia ―. Y… ¿Por qué no hace lo que hizo el día de la boda? ―Itachi se volvió a verla con extrañeza ―. N-no parecía que tuviera problemas con el sexo ese día ―Itachi cerró sus ojos y después miró hacia la nada.

―Imaginé que eras mi novia ―Itachi la observo jugar con su cabello, en verdad se hacía pesado no hacer nada en aquella situación ―. Ella era… es, quizá, la mujer que siempre amare, su sola presencia era suficiente para desear tomarla y hacerle el amor. Yo… no creo volver a sentir nada igual jamás y ahora… no podría, ella… está con alguien más ― Hinata bajó su rostro al suelo comprendiendo al fin su dilema.

― E-entiendo ― Itachi bajo la mirada, sabía que esta vez tendría que dejarse llevar por su deseo antes que por su corazón o mente. Sentía miedo.

―Y-y ¿qué h-hacemos ahora? ― Hinata comenzó a jugar con sus dedos ―. Quiero decir… aun n-necesitamos…― Sus mejillas se encendieron de un rojo luminiscente. Itachi suspiro, viéndola bien era algo tierna

― Recuéstate ― Hinata lo miro confusa ―. Ambos hemos sacrificado demasiado como para permitirnos fracasar. Además, no podemos dejar que termines con Madara ― Los ojos de Hinata se abrieron con sorpresa ―. Escuché lo que el anciano te dijo ― Luego meditó mientras veía a Hinata recostarse, comenzó a examinar su cuerpo― ¿Hidaki? ― Hinata asintió.

― Es el hermano menor de Hideki-sama, mi maestro ―El ceño de Itachi se juntó. Ese anciano parecía tener 1000 años y ¿era el menor?

― ¿Qué edad tiene tu maestro? ― Hinata sintió como Itachi tocaba su cuello con suavidad para bajar hacia el inicio de sus senos, su toque la estremeció.

― Nadie está seguro, calculamos unos 115 años ― Itachi asintió, quizá hablar de cuán viejo era alguien no ayudaba mucho en aquella situación. Comenzó a despojarla de sus ropas superiores, pronto pudo divisar la forma de su cuerpo, en verdad era hermoso, acaricio nuevamente su cuello inseguro si debía ir a sus senos directamente, tal vez fuera… ¿demasiado atrevido?

― ¿Te agrada? ― Le preguntó esperando una indicación para proseguir. Los ojos de Hinata lo miraron rápidamente antes de desviar su mirada.

― En realidad, estoy nerviosa y asustada, no sé si me agrada o quiero salir huyendo ― Itachi cerró sus ojos antes de proseguir, la entendía, él se sentía igual. Necesitaba apagar su mente y permitir que su instinto tomara posesión pero no estaba seguro de cómo.

― ¡Excítame! ― Hinata puso los codos sobre la cama para poder semi-incorporarse.

― ¿Disculpa? ― preguntó ella con algo de molestia mientras fijaba su mirada en él.

― Necesito que me excites ― dijo Itachi mientras desnudaba su pecho causando un sonrojo inmediato sobre Hinata

― ¿C-cómo? ―Itachi se acomodó encima de ella con sus brazos extendidos, alejando su cuerpo del de ella.

― No lo sé, nunca antes una chica se había dado al trabajo de excitarme, solo se me lanzaban intentando que yo respondiera a su toque ― Ambos se miraron a los ojos por un periodo que parecía una eternidad ―. Solo tócame, no estoy muerto, sentiré algo ― Hinata asintió. Se dejó caer nuevamente y extendió sus manos hasta tocar el amplio pecho frente a ella, su sonrojado rostro se encendió en un carmesí intenso ante su acto ―. No creo que logres algo si solo pones tus manos ahí ― Hinata desvió la mirada. En realidad aquello era ir en contra de todo lo que le habían enseñado sobre el pudor y las buenas acciones, quiso reír de pronto ante el pensamiento ¿acaso su familia no había traicionado aquellas enseñanzas primero? Trató de asirse de aquel pensamiento para continuar pero pronto la imagen de Neji vino a su mente llenándola de culpabilidad; suspiro «si tan solo estuviera dando algún tipo de masaje, no se sentiría tan incómodo» Sus ojos se abrieron ante el pensamiento y se levantó de pronto evitando tocarlo.

― A-ahora vuelvo ― Itachi se recostó tratando de controlarse. La joven en realidad era linda abundantes y firmes pechos, piel suave como la seda, era quizá… el sueño erótico de cualquiera, solo que la imagen de Umi aparecía en su mente cada vez que se sentía excitado y quitarla del camino le era difícil, no iba a usarla, no debía hacerlo más, lo mejor era concentrarse en la mujer delante de él, su realidad. Sus ojos se abrieron de pronto al sentir las suaves manos de su compañera sobre él, un suave olor a aceite perfumado subió hasta su nariz ― S-solo relájate ― El asintió y cerro sus ojos permitiendo que la sensación sobre su cuerpo lo inundara.

Las manos de Hinata se deslizaban suavemente sobre su espalda, sus músculos se relajaban agradeciendo cada caricia de la que era objeto, la anticipación de lo que venía parecía ponerlo en alerta. Se dio la vuelta al sentir como toda su espalda había sido tocada, nuevamente aquellas pequeñas manos lo recorrían por sus hombros hacia su pecho sintiendo como su cuerpo se llenaba de sensaciones fuera de su control.

Aquellos aceites hacían que los músculos de Itachi resaltaran más ante los ojos de Hinata. Sus manos se deslizaban palpando cada superficie de ellos, el cuerpo de su esposo era delgado y cada músculo en él estaba trabajado, era como sentir el poder y la fuerza del que él era capaz, aquello parecía despertar sus instintos pero algo faltaba, algo le era indispensable para dejarse llevar por la lujuria que aquella visión empezaba a despertar en ella.

«Imaginé que eras mi novia». Aquella frase se repetía en su mente… Sacudió su cabeza, no podía recurrir a algo tan bajo, había prometido olvidar a Neji esperando su felicidad y, sin embargo… sus ojos dejaron escapar algunas lágrimas al comprender que no lograría dejarse llevar sin amor. Hacerlo de ese modo parecía romper su alma. Su cuerpo tembló al saber que había perdido permitiendo que la imagen de Neji llenara su mente y su corazón antes de inclinarse hacia el hombre bajo sus manos para besar su cuello.

Se había electrificado. Aquel acto inesperado de su esposa había alertado sus sentidos. Sintió como aquella húmeda boca bajaba por sus pectorales, mientras sus suaves manos acariciaban su abdomen para deslizarse por su cintura hacia su espalda, su sedoso cabello se espacia por su cuerpo acariciándolo mientras ella se movía, se sentía endurecer cuando la pequeña mano sujeto sus pantalones lista para desnudarlo, no la dejo seguir. La tomó de la cintura para levantarla, sus pechos aún estaban apretados en aquella ropa interior blanca pero sobresalían llenándolo con deseo. Llevó una mano hasta su sostén y descubrió uno de sus pechos sin quitar la ropa, froto con su pulgar aquel pezón que se endurecía ante su toque, sin saber si era por su propio deseo o por aquel brebaje. Sintió una inmensa necesidad; se incorporó lo suficiente para que su lengua tocara aquel rosado botón, su boca lo tomo mientras comenzaba a succionarlo. Un sonido salió de la boca de ella que parecía excitarlo aún más, finalmente quito aquella estorbosa ropa liberando el torso de su compañera, la sentó sobre sus caderas mientras se daba a acariciar aquellos senos.

Hinata sentía como el miembro de su compañero se endurecía debajo de su intimidad, aquella sensación junto con sus caricias estaban humedeciéndola, su cuerpo ardía llenándola de la necesidad por ser satisfecha. Se aproximó a él tomándolo de la nuca, sus dedos acariciaban su cabello y bajaban por el cuello de su compañero hasta su espalda. Finalmente se sentía perder, se echó hacia atrás permitiendo que sus sexos en contacto se sintieran aún más.

Itachi rugió mientras sus manos buscaban las caderas de su compañera, tiró de aquella prenda íntima liberándola de ella. La esencia de Hinata era de un almizcle suave, tenue y perfumado, ¡rosas! Su olor era el de un campo de rosas. Sus ojos observaban aquella vulva abierta para él, de un delicado rosa que brillaba por la humedad en ella, el deseo y la necesidad hicieron que su mano llegara hasta aquella zona, deslizo uno de sus dedos suavemente, apenas tocando su zona íntima, la oyó gemir y sintió la sangre recorrerlo, su dedo jugó con aquel pequeño y diminuto clítoris haciendo gemir a Hinata una y otra vez instándolo a seguir hasta que sintió que no podía contener mas sus propios deseos. Tomó sus caderas y se levantó haciendo que ella cayera sobre el colchón cambiando posiciones, se despojó de sus pantalones liberando su miembro erecto, coloco su pene en posición frotándolo contra la entrada de su compañera, deseoso y necesitado, la penetro de un solo movimiento haciendo que ambos gritaran de dolor y placer al mismo tiempo, sus embestidas la penetraban una y otra vez, sin importarle más que satisfacer su instinto, su hambre carnal, un hambre que con cada penetración parecía aumentar mas y mas.

No paso mucho tiempo antes de que la noche se inundara con los sonidos de su unión, sus cuerpos se permitieron sentir lo suficiente para fundirse en uno solo. Mientras aquel acto puramente sexual encendía su necesidad y lujuria, lo suficiente para borrar todo lo que había en sus mentes, para opacar el sentimiento de sus corazones, permitiéndose olvidar el amor jurado, porque: NO HAY AMOR PERO… HAY UN DEBER.

.

.

N/A: Quiero dar una disculpa a todas las maravillosas personas que dejaron un review y a las cuales no pude contestar, pero deben saber que las agradezco y que son mi motor para continuar, gracias a todos y espero les haya gustado la lectura.

Un agradecimiento especial a mi Beta, KattytoNebel, por tomarse el tiempo de corregir mis errores.

Gracias a todos y hasta el próximo capítulo.