Disclaimer:
Los personajes de Digimon Tamers no me pertenecen.
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CUARENTENA... ¿ABURRIMIENTO?
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Estaba harta, no soportaba más esta situación. Desde cuándo les exigían quedarse en casa por tiempo indefinido ¿No se daban cuenta que vivir encerrados era un delito? Bueno, seguramente si esto hubiera pasado cuando niña no habría puesto objeción alguna, pero ahora... ¡Esto era inconcebible! Una cuarentena total, prácticamente toda la ciudad paró sus actividades, únicamente el servicio de seguridad pública y el servicio de emergencias funcionaba las veinticuatro horas del día, nada de trabajar, ni estudiar, ni pasear, ni divertirse fuera. Todo se hacía desde casa, literalmente les habían robado su libertad.
Estúpidos, mil veces estúpidos.
Calma, tenía que calmarse, si Ryo lo intentaba, ella también lo haría, por él nada más. No hacía ni un mes que se había casado con aquel apuesto muchachito, ahora todo un hombre de veinticinco años... su hombre. Apenas y llevaban tres días de luna de miel cuando todo este embrollo surgió y no les quedó de otra que regresar a lo que sería su nuevo hogar. No es que le desagradara la idea de estar encerrada con su esposo; para nada, se divertía de lo lindo con él, aunque a veces le exasperaba un poco su forma de ser pero eso es parte de su encanto natural que a ella tanto le fascina. Por ello y por muchas otras cualidades se enamoró de él.
– Amor ¿Dónde está mi sudadera roja? – la voz del dueño de sus pensamientos la sacó de su letargo mental.
– ¿Esa que tiene el logotipo de un pac-man? – el castaño asintió – La eché a lavar, apestaba a sudor.
– ¡¿Qué?! ¡Rayos! ¿Ahora qué haré sin ella? – la chica alzó una ceja ante el reclamo de su esposo.
– Tienes decenas de sudaderas ¿Por qué tanto interés en esa?
– Es mi sudadera favorita de la suerte, la necesito para ganar un juego en línea.
– ¡Ja! Tú no necesitas suerte, bien sabes que eres muy inteligente en esos juegos de estrategia, guapo.
– Debo de haber hecho algo bueno en estos días para que me halagues de esa manera – le sonrió travieso el tamer.
– Deberías sentirte honrado de escuchar eso de mí, no a cualquiera le digo inteligente y guapo al mismo tiempo – Rika le guiñó el ojo y él simplemente ensanchó aun más su brillante sonrisa – ¿Y contra quien juegas?
– Contra Hirokazu y Kenta – la joven esposa bufó.
– ¿Otra vez jugando con esos dos?
– Oh, vamos ¿No estará celosa mi reina?
– ¿Celosa yo? ¿De ellos? Por favor, no digas estupideces.
Ryo se acercó a ella, masajeando sutilmente sus delicados hombros.
– Sabes que tienes Ryo para rato, en especial en las noches o a cualquier hora del día – le respondió seductor en su oído abrazándola por la cintura y apegándola a su fornido cuerpo.
La temperamental chica se sonrojó al instante, su hombre siempre la quería provocar, lo que no sabía es que él adoraba verla así, o tal vez si sabía, nada más que se hacía la desentendida. Sin embargo, no permitiría que se saliera con la suya o dejaría de llamarse Rika Nonaka; digo, Akiyama, Rika Akiyama.
– En ese caso, pierde tú tiempo jugando con tus amiguitos, mientras tanto yo iré a tomar una laaaarga ducha – le dijo soltándose despacio de su agarre, que difícil separarse del calor de su cuerpo.
Se volteó hacia él a la vez que posaba su delicada mano en su musculoso pecho, deslizándola lentamente hasta llegar a su barbilla.
– Es una lástima, creo que mi espalda necesitará un buen... masaje – ronroneó seductora en su oído – Divierte – sin más, la pelirroja se separó de él y abandonó la estancia con una sonrisa en los labios, bien sabía que su adorado rey la seguiría hasta el fin del mundo.
El guapo castaño quedó de una pieza cuando su querida esposa se dio la vuelta regalándole una generosa vista de su semidesnuda y blanca espalda ¿A qué hora se quitó el suéter? Pequeña gata salvaje. Debía agradecer a cualquier deidad por aquellas benditas blusas que remarcaban su estilizado cuerpo y que por obvias razones él solo tenía el privilegio de admirar. Su mujer siempre encontraba la manera de volverlo loco de deseo.
De inmediato reaccionó, al diablo Hirokazu y Kenta y su tonto juego para niños, al contrario de ellos, él si se divertiría en grande con su preciosa reina.
Fin.
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Siempre he querido escribir sobre los reyes digimon porque me encanta la pareja de Ryo y Rika, así que me salió esta pequeña viñeta debido a la cuarentena que estamos pasando en estos momentos. Espero la hayan disfrutado.
