Digimon tamers no me pertenece.
EL EXPERIMENTO
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– ¿Una película dices?
– ¡Exacto! Y no una, sino tres películas de terror. Será una maratón. Vamos, Takato. Di que sí.
– Bueno... no sé. No soy muy aficionado de las películas de terror.
Juri captó la indirecta.
– No te preocupes si tienes miedo, te sentirás protegido por todos, porque también irán Henry, Rika, Ryo, Hirokazu y Kenta.
– ¡No! ¡Yo no quise decir que tengo m...! Bah, que importa.
Ya no tenía caso mentirle pero cuando Juri mencionó que irían todos sus amigos, se desilusionó un poco. Él quería pasar un rato agradable con ella, tal vez jugar con las digi cartas, o ir a tomar un helado, inclusive estar en el parque platicando de todo y de nada.
Y es que cada día que convivía con su amiga castaña, descubría muchas cosas nuevas sobre ella y le era imposible sacársela de la mente. Tan risueña, tan amigable, tan amable, siempre tan encantadora. Le gustaba mucho pero a sus escasos trece años aún no podía declarársele, eran muy niños todavía, además de que sus padres se opondrían inmediatamente, sobre todo su madre. No le quedó de otra que aceptar al advertir aquella sonrisa que lo ponía bobi loco.
– Oh, está bien.
– Awww ¡Gracias Takato! Nos divertiremos mucho. Ya lo verás.
Lo que el joven Matsuki ignoraba es que Juri tenía un plan en mente, sobre todo si dicho plan incluían a ciertos reyes digimon. Katou se caracterizaba por ser una niña muy enamoradiza y soñadora y no le pasaba desapercibido las miraditas que Ryo le dirigía a Rika y que la chica siempre terminara molesta por cualquier babosada que hiciera el moreno. Era tan divertido verlos, estaba muy segura que esos dos terminarían juntos algún día, sí o sí.
Por ahora, sus ojos tendrían el placer de presenciar el amor florecer poquito a poquito entre ellos. Ryo era un jovencito de diecisiete años muy guapo y Rika era una niña de trece años muy bonita, no importaba la diferencia de edad; para ella, la edad no era obstáculo alguno cuando se trataba del amor, si los dos se gustaban que importaba el resto. Con eso en mente su experimento sería un éxito.
Llegó el gran día, como siempre la casa de la pelirroja era la indicada para sus actividades recreativas. Uno a uno fue llegando llevando consigo alguna botana, golosina o bebida, no hay nada peor que ver una película sin ningún aperitivo con que deleitar el paladar. Todo esto era controlado bajo la supervisión de Seiko y Rumiko, quienes por ratitos les echaban una miradita y luego volvían a sus actividades. Lo bueno de vivir en la residencia Nonaka era que nadie se enteraba de nada, cada quien hacía lo suyo. O eso creían todos.
– ¡Y con esta carta podré vencerte sin piedad alguna! – hablaba entusiasmado Hirokazu jugando con Kenta y Ryo a las cartas.
– Oh no, volví a perder.
– Es porque estás distraído, Kenta.
– Ryo ¿Tu qué piensas?
– ¿Eh? Si, te queda muy bien el blanco – el castaño no prestaba mucha atención a las palabras de sus amigos. Más bien su mirada de vez en vez se posaba en cierta niña pelirroja.
Los jóvenes tamers se vieron entre sí, confundidos... ¿Blanco?
– En seguida vuelvo – dejó las cartas ante la mirada interrogante de Kazu y Kenta y se dirigió a donde su amiga.
Ella vestía muy fresca y sencilla, traía puestos unos pantalones azul marino y una blusa blanca holgada, su cabello lo llevaba suelto luciendo encantadoramente tierna, pero cualquiera que la conociera no se atrevería a decirlo, porque esos ojos felinos le advertían lo fiera que llegaba a ser si llegasen a halagarla de esa manera. Sin embargo, para Ryo no había imposibles, sus aires de casanova nunca le fallaban, era difícil, en especial lidiar con su personalidad pero al final siempre valía la pena, con tal de ver aquella vivaz mirada adornando su rostro.
– ¿Te ayudo?
– No, gracias. Sigue jugando
– No es de caballeros dejar que una mujer cargue con demasiado peso mientras el hombre se la pasa holgazaneando.
– No soy una mujer, soy una niña y tú no eres un hombre, sino un muchachillo presumido que siempre osa molestarme. Además esto ni pesa, Juri y Henry me ayudaron con el resto – el castaño rió, no le sorprendió para nada aquella actitud. Decidió cambiar de táctica.
– Te vez bien con ese atuendo ¿Sabes que el cabello suelto resalta tu mirada violeta?
– Que idioteces dices, vete a decírselo a otra que caiga en tus redes venenosas de seducción.
Para el joven moreno, no le pasó desapercibido ese suave sonrojo que colorearon las mejillas femeninas un momento. Sonrió para sí, Rika le gustaba y mucho, verla sonrojada era un deleite que con gusto volvería a provocarle. Mientras tanto, Juri los observaba escondida detrás del shoji muy feliz de que su experimento estuviese marchando a la perfección.
– ¿Qué haces, Juri? – la voz de Takato la sorprendió, quien junto con Henry llevaban las bebidas y la miraban interrogantes.
– Nada, nada... Solo me cercioraba de que todo esté en orden – la chica no pudo evitar reír y quitándoles el peso extra a los chicos decidió pues que ya era tiempo de "divertirse".
– ¿Listos? ¡Es hora de la maratón del terror! – exclamó muy animada entrando a la sala de estar.
Los jóvenes tamers se fueron acomodando en medio de risas y reproches por alcanzar el lugar más cómodo y disfrutar la película. Como siempre, Hirokazu quiso sentarse al lado de su ídolo pero Juri no lo dejó alegando que tenía que sentarse junto a Kenta por ser un miedoso de primera. Katou agradecía internamente que la mamá de Rika comprara esos geniales puff, muy prácticos por cierto para esos casos.
Los puff eran dobles, es decir para dos personas. A propósito y sin que se diesen cuenta logró poner a sus amigos juntos, ella con Takato y Hirokazu, Kenta y Henry en uno solo, aunque los dos primeros decidieron sentarse en el suelo para su mayor comodidad. Henry ni se inmutó y fue al que mejor le convino acomodándose a su gusto.
La cinta comenzó a proyectarse en la pantalla. La primera película, el clásico cine de terror donde un desquiciado tortura y mata a jóvenes universitarios, tuvieron que suspenderla a la mitad por las fuertes escenas gore. La segunda cinta, otro clásico pero esta vez de zombis, muy buena y que ninguno de los espectadores abandonó ni pestañeó siquiera.
Para la tercera cinta, los bocadillos se esfumaron sin dejar rastro y los muchachos se encontraban entretenidos en la trama. Trataba de un espíritu vengativo que penaba en una residencia familiar, horrorizando a los habitantes de la casa hasta que misteriosamente desaparecían y luego los hallaban muertos. Al principio del filme, los más miedosos, o sea Takato y Kenta nunca lograron disimular sus nervios, sobresaltándose por cada sonido siniestro o aparición repentina. Los más valientes, como Henry, Ryo y Juri se mostraban expectantes ante cualquier cosa que pudiese ocurrir, mientras Hirokazu dormía desvergonzadamente sin que ninguno de los presentes le prestase atención.
La cara de Rika mostraba evidentes signos de aburrimiento, esto no era nada para ella; aunque con el transcurso de los minutos, la trama se volvió más intensa, las imágenes del ente la empezaron a poner nerviosa e inconscientemente fue acercándose poco a poco a su acompañante quien al sentirla, ni tardo ni perezoso acomodó su brazo en el respaldo del puff, acercando su mano peligrosamente al hombro de ella.
Sonidos extraños, mala estática, sombras deformes y misteriosas que desaparecían siniestramente. Takato instintivamente se acercó a Juri apretando su brazo, Henry quien bebía una gaseosa estaba al margen de lo que pasase, Kenta temblaba del miedo cubierto con una manta (vaya a saber de dónde la sacó) intentando despertar a Kazu sin éxito alguno. Ryo no podía apartar la vista del televisor, no se atrevió ir más allá porque igual se encontraba un tanto nervioso, no obstante como todo buen hombre valiente, estaría allí junto a su damisela en peligro, que en esos instantes ya temblaba levemente del miedo.
La oscuridad reinaba en la habitación, solamente la luz del televisor parpadeaba ligeramente dándole un toque espectral a los chicos, quienes no paraban de tragar duro o temblar. Repentinamente el ente apareció manifestando su espeluznante rostro frente a la pantalla, berreando tétricamente y asustando tanto al protagonista de la película como a todos sus espectadores.
Rika abrazó fuertemente a Ryo gritando del pavor y un igualmente Ryo se le unió, gozando de sentir los brazos de su amiga alrededor de su cuerpo. Todos y cada uno de los presentes no pudieron evitar sobresaltarse e igualmente gritar despertando a Hirokazu quien no tardó en unírseles. La pelirroja tarde se dio cuenta pero cuando el joven moreno la apretó aún más, inmediatamente calló y se zafo de sus brazos haciéndolo a un lado con un fuerte empujón.
– ¡Idiota! – gritó ella, yéndose prontamente del lugar sin dirigirle la mirada a nadie. Todos quedaron en silencio ante tal escena y Ryo no tardó en seguirla, disculpándose con el resto.
La temperamental chica se detuvo en el corredor que daba al estanque de su casa. El fuerte latir de su corazón no era por el susto recién sino por el estúpido abrazo que ninguno de los dos vio venir. Bueno, al menos ella no lo vio venir, quien sabe Ryo ¿Lo habrá hecho a propósito o actuó sin pensar? Se llevó su mano al pecho tratando en vano de detener esa electrizante sensación "Ese tonto" pensó entre divertida y molesta.
– Rika... – la chica se sobresaltó e inmediatamente se puso a la defensiva.
– ¿Qué quieres?
– Lo de hace rato... No fue mi intención incomodarte ni nada. Solo...
– Sí, claro. A otra con ese cuento, no te creo nada.
– Está bien, tal vez me emocioné un poquito por tenerte cerca de mí. Yo... bueno, es que tu... tú eres una niña muy bonita...
– Calla.
– No, hablo en serio – el tamer legendario observó a la chica acomodarse un mechón de cabello detrás de su oreja.
Dios, estaba nervioso, pensaba que iba a ser fácil declarársele pero toda ella le provocaba un sinfín de emociones que no comprendía del todo. No era como esas otras chiquillas que se le abalanzaban sin pensarlo y él gustoso las recibía. NO. Rika era especial y diferente, por eso le gustaba mucho.
– Me gustas...
La pelirroja abrió los ojos enormemente, no sabía que decir. Lo miró y notó aquel intenso sonrojo en sus mejillas. Lo observó detenidamente buscando algún indicio de burla o broma de mal gusto pero no lo encontró, en sus ojos había sinceridad. Respiró hondo tratando de no echarse para atrás. Camino segura hacia él, lo vio un momento para en seguidamente darle un pequeño pero tierno beso en la mejilla.
Todo esto era observado por cierto grupo de tamers y dos señoras totalmente emocionadas por la escena. Juri no podía dejar de sonreír, su experimento fue todo un éxito. Quería gritar de alegría.
– ¡Mi hija está enamorada! – exclamó risueña Rumiko con estrellitas en los ojos.
– Cuidado hija, Rika puede escucharte.
– ¡A Ryo le gusta una niña...!
– ¡Y esa niña resultó ser Rika...!
Hirokazu y Kenta lloraban abrazados al saber que su héroe, su ídolo, su ejemplo a seguir le gustase Rika, la niña de sus pesadillas.
– Cálmense chicos, ya les tocará a ustedes – un divertido Henry los consolaba a la vez que se sentía un poco mal por ellos.
Takato y Juri solo se miraron divertidos y sonrojados, esperando que algún día, sobre todo Takato se animase a confesarle a Juri sus sentimientos, si no es que ella lo hacía primero.
Volviendo a los reyes digimon, la joven Nonaka miraba hacia un lado sonrojada por lo que hizo, mientras Ryo Akiyama mantenía una cara en completo estado de idiotez. Si, valía la pena hacerla enfadar, con tal de ver aquella mirada vivaz y ese sonrojo que solo él le podía provocar.
Fin.
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Servido otro one shot :D
Zu: De nada, de nada. Gracias a ti por leer y comentar y no abandonar esta serie de relatos... ¿Piensas que Rika fue muy blanda con Ryo? No te preocupes yo también lo pienso... Quise proyectar una Rika muy dependiente y enamorada de Ryo, que a pesar de haberla abandonado después de la promesa que le hizo años atrás, aun ella lo siguiera amando para final de cuentas perdonarlo jejeje. Aunque aquí entre nos, yo si quería hacerlo sufrir y que Rika se diera su lugar y lo botara de una vez por todas, pero mi corazoncito de caramelo no quiso, por eso lo deje en ese final abierto. Cuídate tú también y espero que te guste este one shot. :D
Krimtz: Pues si lo agarró a golpes pero no tantos. Yo también pensé lo mismo pero nooo, ya están grandecitos. Con la bofetada que le dio es más que suficiente, aunque lo perdonó muy rápido ¿no crees? En fin, muchas gracias por tu comentario y feliz de saber que te gustan estos cortos relatos. :D
Hasta el siguiente :)
