Digimon Tamers no me pertenece.


Guardaespaldas

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– Dicen que últimamente han sucedido muchos asaltos en el vecindario – informaba muy preocupada Juri a sus amigas.

Las cuatro estudiantes de preparatoria se hallaban bajo la sombra de un gran árbol, ubicado en el parque muy cerca de su escuela. Tanto Juri, Alice, Rika y otra amiga más decidieron parar a refrescarse tomando un delicioso helado debido al calor abrasador del verano.

– El otro día escuché que robaron cerca del puesto de ramen del señor Tachibana – habló Alice muy pensativa.

– Oye Rika – la susodicha recargada en el tronco del árbol, levantó la mirada de la revista que ojeaba mientras escuchaba música a través de sus audífonos.

– La señora Sasaki es tu vecina ¿no?

– Si ¿por?

– ¿Acaso no has escuchado? – le preguntó temerosa la otra chica – a mi mamá le dijo que entraron a robar a su casa.

La pelirroja enarcó una ceja incrédula, la verdad no estaba enterada de nada.

– Ten cuidado, amiga – le alertó Juri – Me dijiste que tu mamá y tu abuela no estarán este fin de semana, además ustedes tienen muchas cosas de valor.

La joven Nonaka se quedó callada un momento, meditando en todo lo dicho por sus amigas. No le agradaba en absoluto todo ese asunto, sobre todo si un ratero andaba rondando las calles de su vecindario. Las adolescentes guardaron silencio por unos segundos que parecieron eternos, hasta que repentinamente escucharon una potente voz.

– ¡Yo seré tu guardaespaldas!

Las cuatro respingaron volteando por todas partes, buscando al dueño de aquel varonil acento. Alzaron la vista al percatarse de algo removerse entre las ramas e inmediatamente un joven apareció dando un salto que sorprendió a tres de ellas, menos a la pelirroja.

– Si un ladrón se mete a tu casa, yo me encargaré de protegerte y darle su merecido a ese malnacido sin oficio ni beneficio.

Las chicas no pudieron evitar gritar de emoción, incluso a Juri se le formaron estrellitas en los ojos por tan romántica declaración. Ella no era de piedra, bien que apreciaba las facciones masculinas del muchacho, no obstante sabía controlarse, estaba enamorada de Takato. Además, aquel monumento de hombre le pertenecía a su amiga. Que suerte tenía Rika al contar con ese apuesto galán de película.

– ¡Y a ti quien te dio permiso de auto invitarte a mi casa! – le reclamó molesta – Es más ¿Qué diablos hacías allá arriba escondido? ¿Nos estabas espiando?

– Es un país libre, puedo dormir donde me plazca. Encima me despertaron sus voces, lo cual debo agradecerles; sino, no me hubiera enterado de que estarás sola en tu casa y yo no puedo permitir que alguien te lastime.

Nuevamente el gritillo escandaloso de las chicas no se hizo esperar, haciendo refunfuñar a la pelirroja. En un dos por tres, les lanzó una mirada fiera, y en consecuencia, las niñas retrocedieron ante la cara de poker de su amiga.

– Por si no lo sabías, se cuidarme sola, no necesito de tus atenciones. Ya soy mayorcita.

Ryo sonrió sensualmente recorriendo con la mirada la figura esbelta de la joven. Oh, sí. Le daba toda la razón. Sus ojos no dejaban de brillar al contemplarla con su actitud de chica ruda, a él le encantaba esa faceta, su corazón martilleaba a mil al verla actuar de esa manera.

A Juri no le pasó desapercibido esa miradita enamorada y luego esa cara de pocos amigos que le regaló la tamer al joven. Decidió intervenir.

– Rika, creo que deberías aceptar la invitación de Ryo y no rechazarla. Debes sentirte honrada por contar con la ayuda de él – la castaña le guiñó el ojo al moreno y este le agradeció en silencio – No pierdes nada y debes tener en cuenta que Ryo es de confianza, no a cualquiera dejarías entrar a tu casa ¿verdad?

Rika seguía ceñuda mostrando indiferencia, sin embargo, se lo pensó muy bien , Juri tenía razón... Su madre y su abuela no llegarían hasta el domingo en la noche y no le vendría mal un poco de compañía, aunque dicha compañía sea Ryo Akiyama.


El timbre en la residencia Nonaka sonó y Rika no tuvo opción más que abrir. Un muy contentísimo Ryo se asomó enseñándole su perfecta sonrisa y pensando en la buena suerte que tenía; estar toda una noche con su amada pelirroja, protegiéndola de los pillos, consolándola, abrazándola... un beso quizá... en fin, con tal de pasar un muy buen rato con ella.

La chica le dio el pase a regañadientes, a buena hora tuvo que hacerle caso a Juri y aceptar a ese en su casa. No es que le desagradara el chico, no. Al contrario, simplemente estaba nerviosa por su presencia y no sabía cómo lidiar con él sin que descubriera que en verdad le gustaba mucho. Si, lo admitía, a la orgullosa y ruda Rika Nonaka le gustaba un chico y ese chico era Ryo. Ya no había vuelta atrás.

Suspiró en silencio y armándose de valor lo encaró como siempre solía hacerlo.

– Te recuerdo que estas en casa ajena y no quiero que intentes nada raro ¿quedó claro?

– Tú no te preocupes, mi reina. Ya verás que ni siquiera notaras que estoy aquí – le guiñó el ojo y la joven ladeó el rostro para que no se diera cuenta de su sonrojo.

– Vuelvo enseguida, mientras juega video juegos o que se yo. Haz algo de provecho.

– Te acompaño.

– ¡Que no!... tu solo vigila aquí. No tardo.

Ryo le obedeció viéndola desaparecer por el pasillo. Paciencia, tenía que armarse de paciencia con la chica de sus sueños.

Rika ingresó a su cuarto a prisa, no se había dado cuenta de las fachas que traía. Rápidamente se cambió, se arregló el cabello y se retocó un poco el maquillaje, ella no era vanidosa y bien estaba al tanto de su belleza natural, sin embargo deseaba verse bonita para él. Sus mejillas se colorearon al instante.

Lo bueno que no necesitaba de tanta pintura en su cara, con un poco de brillo de labios era más que suficiente. Se cercioró que estuviese presentable y ya lista se dirigió a donde el chico de sus sueños lo esperaba.

Ryo jugaba en la estancia un video juego que encontró y no se dio cuenta de la presencia de su amiga hasta que la escuchó poner algo sobre la mesita y sentarse cerca de él. Sonrió y volteó hacia ella.

– Ah, muchas gracias por... – al joven Akiyama se le atoraron la palabras en la boca al advertirla sentada al otro extremo mirando hacia el exterior con una mano apoyada sobre su cabeza.

Era su imaginación o ella lucía tan... linda. Hasta hace poco la notó bonita porque ella en sí lo es, pero ahora le parecía verla mucho más bella de lo normal. Su cabello suelto, su blusa blanca holgada de tirantes, sus pescadores ajustados y ese sonrojo tierno en sus mejillas.

Carraspeó nervioso ¡Rayos! como es que ella lo ponía así, una chica de preparatoria tenía a sus pies a él, un joven universitario.

– ¿Vas a comer? o te quedaras ahí aplastado con cara de bobo.

El moreno reaccionó alcanzando el pedazo de pastel y el vaso de té helado que ella previamente había puesto.

– Gracias, no te hubieras molestado.

– Tengo que... de no hacerlo, morirás de hambre y no quiero ser la culpable de que tus admiradoras ya no te asedien como siempre.

Ryo reprimió una carcajada, también le encantaba su sentido del humor, ella era única. A punto estaba de llevarse otro pedazo de pastel a la boca cuando algo pasó rozando sus rodillas. Tal fue el susto que todo el plato se le fue encima, manchando su camisa con betún y pan.

– ¡Que rayos! – Ryo miró hacia abajo, descubriendo al culpable de su desgracia. Un gato... un gato con pelaje entre dorado y naranja.

– Tranquilo Tora, el hombre es inofensivo. Ven aquí chiquito – el minino corrió hacia la joven acurrucándose en su regazo.

– No sabía que tenías un gato.

– No es mío, de vez en cuando viene a saludarme y hacerme compañía.

El joven frunció el ceño por primera vez, a él no le gustaban mucho los gatos. Enseguida notó su camisa echa un desastre y procedió a quitársela lentamente.

– ¡¿Qué demonios estás haciendo?!

– ¿Qué no lo vez? mi camisa quedó manchada, no puedo estar sucio en tu presencia.

– ¡Idiota! ¡Ve al baño y me la pasas!

– ¿Quieres quedártela? – musitó con voz ronca y ella se quedó tiesa – por mí no hay problema, aunque... no creo que sea correcto andar semidesnudo por toda la casa.

Tanto Rika como Tora lo vieron con ganas de asesinarlo. La joven se levantó de un tirón farfullando y lo jaló para meterlo a la fuerza al baño, azotando la puerta en sus narices. Ryo exhaló todo el aire que contenía quitándose la camisa, dándose cuenta que el betún también embarró su torso.

– Aquí tienes – le dijo sacando su mano y ella le arrebató la prenda.

– Lávate bien, no quiero que ensucies nada – la escuchó decirle.

EL castaño se quedó mirando su reflejo en el espejo, percatándose que unas diminutas manchas ensuciaron su pantalón. No le quedó de otra que quitárselo y enjuagarlo un poco, quedándose solamente en ropa interior; unos masculinos boxers negros.

Rika puso en marcha la lavadora, ese tonto. Sonrió, porque a pesar de todo, se la estaba pasando bien con él en su casa.

– ¿Quién será? – se preguntó al escuchar el timbre.

– ¡Hola! – saludó una efusiva Juri, seguida de Alice, Takato y Henry.

– ¿Qué hacen aquí?

– Nada, nada. Solo queríamos pasar a saludarlos.

– Si claro. Par de chismosos, lo que ustedes quieren saber es si algo va a ocurrir esta noche entre nosotros.

– No, como crees. También queremos hacerte compañía, no podemos permitir que estés sola con un hombre en casa.

– Si tú fuiste la de la idea, Juri.

– Chicas, les dijimos que era mala idea venir – habló sabiamente Henry y Takato le dio la razón asintiendo repetidamente.

– ¡Oye, Rika! préstame algo que ponerme, mis pantalones también se ensuciaron con el pastel y...

¡Oh sorpresa! Juri y Alice comenzaron a gritar entre apenadas y entusiasmadas poniéndose rojas, incluyendo a Rika cuando lo advirtieron salir como si nada con tan solo una toalla enrollada en sus caderas. Takato y Henry agacharon la cabeza con una gota de sudor recorriendo sus frentes, en cambio Tora se acercó al hombre con la intención de arañarlo y jalonearle la toalla. Fue que Ryo se dio cuenta de todas las miradas posadas en él.

– ¡Ah! no sabía que estaban aquí... ¡Oye, no! ¡Suelta!... ¡Basta!... ¡Detente, por favor! ¡Rika, haz algo con este gato!

La pelirroja más roja que su cabello se acercó a paso raudo y le propinó una tremenda bofetada.

– ¡Cúbrete pervertido! ¡Cómo te atreves a dar un espectáculo en mi casa! – la reina digimon lo botó al interior del cuarto de baño cerrando fuertemente la puerta – ¡Enseguida te paso algo de ropa!

Rika se llevó una mano al pecho tratando de controlar el acelerado latir de su corazón para enseguida mirar a sus amigos observándola entre picaros y nerviosos.

– ¡Que! – cada uno se hizo el desentendido adentrándose a la morada sin dirigirle la mirada. No querían morir siendo tan jóvenes.


Los tamers, se encontraban sentados en la estancia disfrutando del delicioso pan que muy amablemente Takato compartió con todos.

– Nunca dejaré de comer este pan. Sabe delicioso, Takato

– Gracias, Ryo.

– Y que pasó con el ladrón ¿ninguna señal de él? – preguntó Alice acariciando a Tora quien ahora se encontraba en su regazo.

– Afortunadamente nada – contestó Ryo aliviado.

– Rika ¿te sucede algo? ¿Acaso tienes fiebre? Te noto muy roja – Takato no tenía idea lo que le pasaba a la pelirroja, Henry y Juri tuvieron que darle un codazo para que se callara.

– Oigan...

– ¿Eh?... no es nada. Es que hace mucho calor y tengo sed, voy por las bebidas.

– Te ayudo – dijo solicito el tamer legendario.

La joven iba a replicar pero enseguida reparó en su atuendo. Esa playera y esos pantalones pertenecían a su padre que de vez en cuando las visitaba. Sin embargo, apenas y le quedaba a Ryo, quien contaba con una buena condición física. Nuevamente ese maldito ardor en sus mejillas.

– Haz lo que quieras – dijo saliendo de la estancia dejando confundidos a los demás.


– Es una lástima que nos hayan venido a interrumpir. La verdad estaba a gusto contigo sin la compañía de nadie, solos... tú y yo.

Rika no lo escuchó. Se encontraba aturdida por la escena de hace un rato, esa piel bronceada y ese duro torso... no podía sacarse aquella imagen de la cabeza. Se relamió los labios, sin duda Ryo contaba con un atractivo y un cuerpo que hacían temblar el suyo. Un escalofrío placentero le invadió ¿en qué momento cambió tanto? Ya no era aquel niño "enclenque" que solía ser. No, niño ya no le quedaba nada, ahora al lado de ella se hallaba todo un hombre.

– Hey, te quedaste callada y a punto de derramar el té. Déjame ayudarte – Rika se congeló al sentirlo detrás.

La calidez de su pecho en su espalda, el latir de su corazón acompasado con el suyo y esas manos fuertes y callosas sosteniendo delicadamente las suyas mientras le ayudaba a servir las bebidas. Fue demasiado para ella.

– Gracias... yo puedo sola – intentó ser indiferente y zafarse pero él se lo impidió.

– No... solo... solo déjame estar así un momento, por favor – Rika sentía su respiración en su oreja y un calorcito empezó a invadirla cuando el muchacho la fue volteando lentamente.

La joven tuvo que sostenerse de su pecho para no caer, su cercanía y la intensidad de su mirada la estaban volviendo loca. Enseguida sintió su mano alzarle la barbilla.

– Me gustas...

Rika abrió desmesuradamente los ojos.

– Creo que ya lo sabías ¿no? Estoy enamorado de ti... siempre lo he estado.

– Yo...

– A mí no me importa lo que digan los demás, si tu estás en prepa y yo en la universidad. Lo que siento por ti es algo intenso.

– Ryo...

– Sé que... tal vez te caigo mal o...

– Shhhhh – la joven posó un dedo en sus labios – también me gustas y mucho – susurró acercándose a él, regalándole un corto y significativo beso. Esto dejó anonadado al muchacho.

– ¿Vienes? No querrás tener público en un segundo en esa puerta – señaló la entrada de la cocina – Todavía queda el sábado y parte del domingo para seguir siendo mi guardaespaldas.

Rika le guiñó un ojo coqueta desapareciendo enseguida del lugar. El joven sonrió y siguió a su reina. Haya un criminal o no, agradecía al de arriba por haberse atrevido a ofrecerse ser el guardaespaldas de ella. Y quien sabe... tal vez algo más, eso era lo que más deseaba.

Fin.


Como verán, no soy buena escribiendo humor, de todas formas les dejo otro one shot de esta pareja. No sé si lo notaron pero me basé y usé partes del capítulo de Sailor Moon Stars (claro, modificando algunas cosillas) ese donde Seiya Kou se convierte en el guardaespaldas de Serena :P Se ve que ando corta de inspiración :c

Zu: querida Zu, aquí andamos bien ¿y tu?... deseo que hayas tenido una feliz Navidad y un próspero año nuevo. Que todos tus propósitos se cumplan en este año. Cuídate mucho y aquí seguimos aunque me tarde en subir capítulo ;)