Digimon Tamers no me pertenece.
San Valentín
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Transcurría un día común en la preparatoria Kokusai, los estudiantes en silencio prestaban la debida atención a sus clases, los maestros firmes, armados de paciencia y atentos a cualquier alboroto o actividad que se presentase. Sí, todo era normal, a excepción de una sola cosa, el día siguiente se celebraba el tan esperado San Valentín y todos, en especial las chicas, andaban muy ansiosas ese día.
El timbre sonó anunciando la hora del receso, ocasionando alegría y alivio en los jóvenes adolescentes, el bullicio no se hizo esperar y la mayoría fue dispersándose para formar su grupito de amigos. Juri, se sentó al lado de su mejor amiga quien ya comía de su bento tan callada como siempre, la castaña sonrió y también comenzó a degustar el suyo propio. Unos minutos después, una rubia de ojos azules se unió a la dos jovencitas que ya hablaban con total alegría.
– Hola, Alice – saludaron a la recién llegada.
McCoy, asintió sonrojada desenvolviendo su almuerzo. Juri de inmediato adivinó divertida aquel comportamiento y Rika alzó una ceja, no entendía esa expresión en el rostro de la rubia.
– No me digas que te has decidido a confesarle tus sentimientos – habló Katou entusiasmada.
Alice, hirvió de la cara asintiendo sin saber que decir. Aquel sentimiento era nuevo para ella y sobre todo porque nunca imaginó enamorarse de ese muchachito.
– ¿De qué me perdí? – preguntó Rika al advertirlas tan misteriosas.
– Lo que sucede es que nuestra amiguita norteamericana se ha enamorado ¿puedes creerlo? – la joven Nonaka le sostuvo la mirada pícaramente.
– ¿Y se puede saber quién es el pobre afortunado que conquistó tu corazón de damisela?
La rubia no pudo evitar reprimir una risa chistosa ante su comentario, comenzando a describir al chico de quien estaba enamorada.
– Es alguien que tiene un gran sentido del humor, es muy divertido, también muy cómico, aunque a veces me suele desesperar su forma de ser pero es muy lindo. Tiene la piel ligeramente bronceada y su cabello es castaño. Puede que esté algo chiflado pero eso no impide que me guste y mucho... Y lo que me alegra aún más es que siento que él no me es indiferente.
Rika dejó de comer al escuchar aquello ¿a quién rayos estaba describiendo? acaso ella estaba enamorada de... No, imposible.
– Rika ¿te encuentras bien? de repente te pusiste pálida – Juri se preocupó ante el semblante de su amiga.
La pelirroja reaccionó incorporándose de golpe y yéndose a toda prisa del lugar ignorando las palabras de la joven.
– ¡Rika!
– Acaso dije algo malo.
La castaña se alzó de hombros confundida con la actitud de la temperamental chica.
Rika corrió hasta llegar a la azotea, se apoyó en el barandal recuperando el aliento mientras un viento fuerte y helado alborotaba sus rojos cabellos. Ella ya tenía preparado el regalo para ese joven, es más Juri lo sabía... sabía de antemano quien le gustaba, siempre lo supo. No entendía, ni podía creer que ella aceptase que Alice también estuviera enamorada de él.
No, no y no, no permitiría siquiera que alguien más se fijase en él. Es cierto que el chico tenía muchas admiradoras que se lo comían con la mirada pero Rika sabía que para Ryo no existía otra más que ella. Enseguida agachó la mirada ¿y si Ryo estaba enamorado de Alice? ella era muy bonita, de piel tan clara como la nieve, rubia, ojos azules... los chicos suspiraban por las extranjeras y Ryo no era la excepción. Apretó fuertemente el frio barandal para enseguida abrazarse a si misma, estúpido Ryo, sin embargo no se daría por vencida, aunque Alice fuese su amiga, no toleraría esto.
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Miles de globos y corazones adornaban las calles de Shinjuku, las clases habían terminado y ahora se dirigían a donde acordaron reunirse en grupo. Rika miraba ceñuda a la rubia quien apretaba fuertemente aquel presente contra su pecho, totalmente sonrojada y feliz. Los bobos de Hirokazu y Kenta reían de quien sabe qué cosa, mientras que Juri y Takato caminaban tomados de la mano viéndose con cara de tontos enamorados. Ryo y Henry los esperarían en el puesto de okonomiyakis cerca de la estación. Ellos cursaban en otra preparatoria y al contar con diferentes horarios llegarían juntos.
Luego de cierto tiempo llegaron al punto acordado y Rika detectó de reojo como a Alice se le iluminaba el rostro con tan solo verlo saludando a un muy entusiasmado Hirokazu.
– Espero que no les moleste haber pedido unas bebidas calientes, con este frio deben estar helados... Hola Rika – saludo alegre el moreno y ella ladeó el rostro mostrándose indiferente.
El grupo de jóvenes tamers disfrutaban de un delicioso okonomiyaki acompañado de una taza caliente y dulce de amazake. Hablaban de su día a día y recordaban con nostalgia a sus inseparables camaradas digimon. Los extrañaban y deseaban en que algún día los volverían a ver.
– ¡Rayos! Mis padres me mataran, debo llegar a casa. Discúlpenme por favor pero había olvidado que tengo que cuidar a Suzie. Nos vemos luego, gracias.
– Yo también me voy, mi mamá me regañará si no llego a tiempo. Hasta mañana – se despidió Kenta.
– Si no les molesta Juri y yo iremos a caminar por el parque – Takato comentó rojo de pies a cabeza ante la divertida mirada de su novia.
– Para nada, que se diviertan.
Rika, Ryo, Hirokazu y Alice quedaron solos, escuchando la música de fondo del lugar. Enseguida la rubia se puso de pie precipitadamente, sorprendiendo a los ahí presentes. Rika frunció el ceño, no se iba a dejar intimidar, así que también se puso de pie dispuesta a sorprender al tamer legendario, tal vez estaba haciendo el ridículo, aunque ni loca se iba a echar para atrás. De haberse fijado mejor, hubiera visto que Alice se dirigía a otro castaño y no a quien ella creía.
– Quiero que aceptes estos chocolates, por favor – habló nerviosa McCoy haciendo una ligera reverencia extendiendo una caja de chocolates ante la mirada sorprendida de Rika, Ryo y sobre todo Hirokazu.
– Yo... – Shiota rio nervioso pero gustoso por dentro.
– Creo que hacemos mal tercio ¿te parece si nos vamos? – le susurró al oído Ryo a la joven pelirroja
Ella salió de su asombro y siguió al moreno sin tomar en cuenta que él la tomaba de la mano. Salieron presurosos del local ajustándose sus abrigos al sentir el aire helado de la noche.
– No tenía ni idea que a McCoy le gustase Hirokazu ¿tu si? – ella negó con la cabeza. En ese momento se sentía avergonzada por las ideas erróneas que rondaron en su mente el día anterior.
– Uff, que frio hace – Akiyama mencionó tratando de darle calor a sus manos.
– Si serás, como se te ocurre olvidar tus guantes en pleno invierno – Ryo no hizo más que sonreír ante su reclamo, adoraba verla tan fiera.
– Oye, fue mi imaginación o también querías darle algo a Hirokazu... él... ¿te gusta? – preguntó dudoso y serio temiendo su respuesta.
– ¡Que estás loco o que! No digas tonterías, como te atreves a pensar eso.
– Es que te veías tan decidida y yo creí...
– Aish – Rika se cruzó de brazos, jamás pensó que el día anterior, Alice estuviera hablando de Hirokazu, creyó que le gustaba Ryo. Respiró aliviada por haberse equivocado.
Por su parte, el joven moreno también respiró aliviado, por un momento temió lo peor. Observó entonces a esa jovencita que le gustaba mucho. No tenía idea de porque le atraía tanto pero estaba muy enamorado de ella.
– Rika, cuéntame ¿tienes en mente regalarle algo a alguien?... Yo ¿Puedo saber qué es?
¿Algo a alguien? Pensó confundida. Inmediatamente reparó que aferraba con fuerza aquella bolsita que contenía su regalo.
– ¿Sabías que eres un metiche de primera?
– Solo quiero cerciorarme que el chico que conquistó tu corazón este a la altura.
A la pelirroja se le colorearon sus mejillas, a veces Ryo se comportaba tan endemoniadamente dulce. Entonces armándose de valor se acercó al muchacho, poniendo entre sus manos aquel presente.
– Ten por seguro que él lo está.
Luego, sucedió lo inimaginable. Rika se puso de puntitas, regalandole un corto beso en los labios, le guiñó un ojo y se alejó de él sin decir palabra, dejando anonadado al castaño.
Ryo no paraba de parpadear, Rika... ella... ¿lo besó? Enseguida puso cara soñadora y tonta, desenvolvió la caja observando los deliciosos bombones de chocolate y fresa, más una nota agregada.
"Bombones para mi bombón preferido"
Sonrió extasiado, con cuanto trabajo le habrá costado escribir ese sencillo e inocente piropo. La observó esperándolo, notando ese adorable sonrojo en su precioso rostro.
No queriendo hacerla esperar más de la cuenta, se apresuró a alcanzarla y juntos encaminarse a disfrutar otro rato como pareja oficial.
Fin.
Zu: No te preocupes, seguiré por acá hasta que de por terminada esta serie de one shots. Quien sabe cuando será pero yo te avisaré :)
Me alegra saber que sigues leyendo estas locuras que se me ocurren, no soy buena pero lo hago con cariño.
Muchas gracias por tus buenos deseos. Hasta la próxima :D
