Digimon Tamers no me pertenecen.
Amor Prohibido
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Universo Alterno
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Esta historia es una precuela de "Dulce Espera"
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La noche se presentaba sumamente fría y a pesar de que estaban a principios de marzo, el invierno aún se sentía con fuerza. Cobijada bajo el agradable calor del kotatsu, Rika dibujaba muy afanada en su cuaderno, fue gracias a su amigo Takato que el dibujar llamó su atención y en ese momento realizaba un maravilloso boceto de la hipnotizante mirada de cierto hombre que ocupaba la mayoría de sus pensamientos. Lo observó embelesada memorizando esos rasgos varoniles sin percatarse de la persona que ingresaba a la pieza de la sala con una bandeja de té en sus manos.
– Vaya, el dueño de esa mirada posee unos increíbles y llamativos ojos azules. Te tiene deslumbrada.
– ¡Abuela!
– ¡Que! es normal que los ojos de un hombre te seduzcan ¿Sabes que los ojos son el reflejo del alma? Ese muchacho tiene una mirada atrayente, seguramente su personalidad es tan carismática y arrolladora, así como también cuenta con un atractivo inigualable ¿0 me equivoco? – Seiko miró de soslayo a su nieta, quien no dejaba de tocar los bordes de su diseño – Déjame adivinar ¿Te gusta ese joven?
La pelirroja se ruborizó cerrando su cuaderno de dibujo, había olvidado que su abuela se encontraba en casa y a veces tendía a sorprenderla, además de que ella era muy perspicaz.
– No me tienes que decir nada, te conozco muy bien. Lo único que quisiera saber es ¿quién es el afortunado muchacho que conquistó tu corazón?
– Abuela, yo...
– Quizá se trate del profesor Akiyama ¿verdad?
Seiko lo dijo con tanta naturalidad que Rika ni se inmutó, tarde o temprano su abuela la descubriría, solo que no pensó que ese día llegaría tan rápido.
– Tu silencio me lo dice todo. No necesito ser adivina, simplemente bastaba verte en las asesorías y tu mirada brillaba como nunca, incluso esa vez cuando tu madre lo invitó a cenar, toda tu irradiabas de felicidad – la abuela de Rika tomó un sorbo de té, agregando enseguida – Dime la verdad ¿estás saliendo con él?
La pelirroja apretó el cuaderno de dibujo fuertemente contra su pecho, ni siquiera sabía que decir al respecto porque las palabras las tenía atoradas en la boca.
– Mira hija, no soy nadie para juzgarte, eres joven y estás enamorada. Aunque no lo creas, te comprendo, se exactamente lo que sientes pero debes entender que él es un hombre mayor, para variar es tu maestro y la sociedad no vería con buenos ojos su relación.
– Me importa un rábano lo que la sociedad piense. Yo lo quiero.
– ¿Pero lo amas?
– Por supuesto – dijo sin un atisbo de duda.
– Te recuerdo que es muy diferente querer y amar ¿Acaso tú y él han estado juntos?
– Por favor, abuela ¿cómo crees?
La joven se sonrojó y Seiko respiró aliviada, no es que le asustara la idea de que su nieta intimara, ni mucho menos que se enamorara. Simplemente sabía que ella era muy vulnerable emocionalmente hablando, si ellos dos llegasen a ese nivel en su relación y si por alguna causa rompían, Rika sufriría mucho. Se notaba el cariño y porque no, el amor que le tenía al profesor Akiyama. Debía admitirlo, no le caía nada mal, había tratado con él y era alguien de confiar, serio en su profesión, encantador, seguro de si mismo... Una sonrisa nostálgica adornó su rostro al recordar a su propio esposo, quien murió días después del nacimiento de Rumiko.
– No sé porque las mujeres de esta familia tendemos a enamorarnos de alguien mayor. Tu abuelo me llevaba diez años de diferencia, yo era una chiquilla de catorce cuando lo conocí y mi padre fue muy exigente con él; sin embargo, al final terminó por aceptarlo. Tu padre era mayor que tu madre por cinco años, aunque ella fue punto y aparte, ya era una mujer veinteañera cuando conoció a Tadahiko.
– ¿Me negaras verlo? ¿Le harás la vida imposible, así como tu padre lo fue contigo?
– No depende de mí ¿Acaso tu madre no cuenta? ¿Qué piensas que dirá cuando se entere? Tú bien sabes que yo te apoyo, sin embargo, lo único que me molesta es que no nos hayas dicho nada, sé que eres impulsiva y de un fuerte carácter, pero eso no te da derecho a ocultarnos algo de esta magnitud, que tal si el tipo se propasaba contigo y nosotras ni enteradas.
– ¡Él no es de esos! Además, yo le pedí guardar el secreto, Ryo deseaba contarles lo nuestro, pero le insistí tanto que...
– ¡Jovencita! ¡Hasta donde llega tu egoísmo! de seguir vivo tu padre ¿se lo hubieras ocultado? Recuerda que tú eras su adoración y seguramente se sentiría decepcionado de ti por tu forma de actuar y sobrellevar esta situación.
Seiko observó a su querida nieta ladear la cabeza con los ojos llorosos, no quería sacar a relucir temas tristes, no obstante, ella tenía que aprender a comportarse, sobre todo tratándose del hombre que la pretendía.
– Cariño, trae a Ryo a la casa – le dijo suave pero firme – Si en verdad te importa, si en verdad lo amas, si en verdad quieres estar a su lado, haz lo correcto. Tu madre seguramente querrá platicar con él. Está demás decir que jamás dejaras de contar con todo mi apoyo, siempre y cuando esto sea para tu bien.
Rika asintió y se abrazó a su abuela pidiéndole perdón.
Fue así que Ryo se hallaba en la residencia Makino, al lado de él Rika lo acompañaba; ambos nerviosos e hincados en el tatami frente a las dos mujeres. Por primera vez, Ryo sentía una enorme responsabilidad sobre sus hombros, pero por Rika, estaba dispuesto a dar el todo por el todo con tal de estar ella.
– Señora Makino, señora Hata, estoy aquí ante ustedes solicitando su permiso de ser novio formal de su hija.
Rumiko se quedó de una pieza ¿De que diablos estaba hablando este hombre? Miró a su madre incrédula y ella asintió.
– También les pido perdón por no comentarles de lo nuestro, fui muy imprudente. Por favor. Discúlpenme.
Ryo se inclinó solemne mostrando respeto ante la madre y abuela de su novia.
– Espere un segundo ¿me está diciendo que usted y mi hija mantienen una relación en secreto?
El joven asintió apenado agregando.
– Hice mal, lo admito. Se supone que debí ponerlas al tanto sin importar nada.
– Madre, yo tuve mucho que ver, le insistí en guardar el secreto hasta...
Rumiko la silenció con la mirada y Rika no tuvo más remedio que callar. Si hay algo que heredó de su madre fue esa mirada que no daba a réplicas.
– Profesor Akiyama, no me cabe en la cabeza como pudieron cometer semejante barbaridad. Yo bien podría ir en este preciso instante a informar al director de la preparatoria sobre su comportamiento para con mi hija.
– ¡Mamá...!
– Permíteme terminar, Rika. No tienes idea lo decepcionada que estoy de ti y de usted profesor, no quiero ni decirlo. Seguramente ya sabrá de sobra como es mi hija y aun así prefirió darle el gusto y ocultarnos su noviazgo. Sabe que debió actuar bien y decírnoslo a la brevedad posible, usted es el adulto no ella. Dios, de pensar que ustedes dos ya intimaron, o peor aún, la obligó.
– ¡Como se te ocurre, madre!
– Señora Makino, ante todo soy un hombre respetable, jamás dañaría la reputación ni la integridad de su hija.
– No contárnoslo ya es mucho decir, además estoy segura que no se sentaban a platicar de tecnología y esas cosas.
– Con el debido respeto, señora. Eso es algo que nos concierne solo a Rika y a mi
– ¿Se da cuenta de lo que dice? Rika es menor de edad ¿Cuántos años tiene? ¿treinta? Es mi hija de diecisiete años de quien estamos hablando y estoy en todo mi derecho a protegerla, ella vive bajo mi techo y no veo nada agradable que ustedes dos tengan una relación.
– Mamá, ya no soy una niña, pronto cumpliré dieciocho y si hubo besos ¿en qué te afecta? Cualquier pareja enamorada se besa, se demuestra su amor de diferentes maneras.
– Pero no una jovencita menor de edad y un hombre adulto. Rika, él puede ir a la cárcel y no ejercer nunca más si los descubren ¿Eso quieres?
Un silencio sepulcral inundó toda la habitación, hasta que Ryo rompió el incomodo momento.
– Señora Makino, estoy consciente todo lo que conlleva nuestra situación, yo mismo me preguntaba si todo esto estaba bien. Le juro que intenté cortar cualquier vestigio de amistad con su hija, incluso la idea de cambiar de escuela la tuve presente mucho tiempo. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta que Rika es una chica extraordinaria, única y especial, tal vez soy un loco pero su personalidad me terminó por enamorar. No sabe lo feliz que soy a su lado, ha iluminado mis días, mis penas, incluso ha compartido mis alegrías. Por ella vale la pena todo.
– Ryo... – susurró la pelirroja conmovida sin dejar de mirar ese porte firme, sereno y ese brillo de determinación en su mirada.
Ella no demostraba sus sentimientos con cualquiera pero con Ryo era muy diferente. Tomó aire y decidió hablar claro y sin dudas.
– Mamá, piensa en mi padre. De estar en mi situación ¿que harías? ¿que harías si mi abuela te negara ver o estar con el hombre que tanto amas? Yo fui testigo cuan enamorados estaban tu y mi papá y estoy segura que darías todo con tal de vivir una vida a su lado. Papá querría mi felicidad y mi felicidad es Ryo. Yo lo amo y no puedes prohibirme estar con él. Por favor... – Rika tenía un nudo en la garganta, jamas se imaginó implorar por su felicidad – te pido que nos des tu aprobación.
El corazón de Ryo dio un salto de emoción por las palabras fervientes de su novia.
Seiko, conmovida sostuvo el hombro de su hija, la rubia suspiró limpiándose disimuladamente una lagrima que amenazaba salir.
– Siempre te sales con la tuya ¿no es así? Tienes esa misma expresión que hacía tu padre. No sé si me arrepentiré de esto, Rika es muy obstinada y usted es un hombre correcto. Jamás creí que algo así pasaría, pero confío plenamente en su criterio. Estoy segura que mi esposo que en paz descanse aprobaría esta relación. ¿Sabe que Tadahiko le tenía en alta estima, profesor?
Ryo negó con la cabeza.
– Estaba admirado por su temple de acero al trabajar con jóvenes de preparatoria, sobre todo lidiar con nuestra hija – Rumiko sonrió nostálgica – Le causó una gran impresión ante la forma tan asombrosa en que usted desempeña su profesión y también por la preocupación, bienestar y educación que demuestra hacia sus alumnos. Eso es algo digno de admirar y no cualquiera lo logra. Compenetrarse con ellos, ser sus amigos, escucharlos, entenderlos y estar atentos a sus necesidades, bien dicen que la escuela es el segundo hogar de los estudiantes.
El castaño se sorprendió, nunca imaginó que el difunto padre de Rika pensara de esa manera tan positiva sobre él.
– Sería una hipócrita si prohíbo su relación. Usted me cae bien, lo confieso pero no porque me caiga bien acepto el que esté con mi hija y salga con ella, sino porque veo ese mismo brillo en sus ojos al igual que Tadahiko los tenía conmigo. La quiere, de eso no hay duda y estoy segura que en el fondo la ama, no hay nada más que una madre desee sino es la felicidad de sus hijos, se que ella está en buenas manos. Solo les pido sean muy cuidadosos en la escuela, falta un mes para que se gradúe y no les voy a negar verse, al final de cuentas usted es su profesor y la ha ayudado mucho a sobresalir en sus estudios. Sabe que le estoy muy agradecida por ello y por no dejarla cuando más necesitaba de alguien ante la muerte de su padre.
Rumiko se puso de pie acercándose a la joven pareja, tomó sus manos y miró a cada uno maternal y felizmente.
– Tienen mi bendición.
– Y la mía también – habló Seiko contenta.
Ellos respiraron aliviados ante la aprobación de Rumiko y Seiko.
– Les prometo que haré muy feliz a Rika.
– Solo les pido una cosa. No más secretos.
– No más secretos – dijeron al mismo tiempo.
Ryo y Rika se abrazaron ante la mirada divertida e ilusionada de las dos mujeres.
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Ryo sostenía la fría mano de su novia entre las suyas. La masajeaba suavemente para brindarle un poco de calor. Extrañaba su calidez.
– ¿Porque no me dijiste nada?
El moreno alcanzó el pálido rostro femenino y acarició suavemente su mejilla. Verla así le apretujaba el corazón y le dolía el alma no poder hacer nada.
– Prometimos ante tu madre y tu abuela que no habría más secretos. No te estoy reprochando, solo... pensé que confiabas en mí. De haber sabido de tu embarazo yo... Seguramente creíste que no querría al bebé o que te abandonaría. Dios, Rika lo que más anhelo es formar una familia contigo.
Ryo lloró en silencio, recordando con tristeza las palabras del doctor.
" La señorita Makino sufrió un aborto espontáneo, parte del tejido embrionario quedó alojado dentro de su útero por lo que tuvimos que hacerle una operación de emergencia. También logramos estabilizar la hemorragia que presentó, perdió mucha sangre y debido a que estuvo bastante tiempo en shock sin ser atendida, en consecuencia es muy posible que ella no pueda tener hijos a futuro. Lo lamento."
Lagrimas impotentes rodaban sin parar en su acongojado rostro, mojando la mano de su amada mientras la aferraba en su mejilla. Se maldijo internamente porque no estaba cumpliendo la promesa de protegerla.
El toque de alguien sobre su hombro le sobresaltó sacándolo de sus pensamientos.
– Tienes que descansar, Ryo.
– Quiero estar con ella.
– Rika no soportaría verte en ese estado cuando despierte. Mírate, andas demacrado, desaliñado, ojeroso, ni siquiera has probado bocado ¿Dónde está el hombre alegre, lleno de vida, abnegado, optimista y seguro de sí mismo del que mi nieta se enamoró?
– Hundido al saber que la mujer que ama está sufriendo y tal vez no desp...
– ¡Ni siquiera lo digas! – lo frenó Seiko – ella despertará, eso tenlo por seguro. Anda, ve a casa a asearte. Rumiko y yo estaremos con ella.
El moreno no tuvo opción y asintió. Dio un ultimo vistazo a la joven postrada en la cama y salió con un nudo en la garganta. La abuela Seiko se derrumbó a llorar, ante todos tenía que mostrarse fuerte, ser optimista pero en la soledad de su alma su fortaleza cedía dándole paso a la impotencia. Le dolía ver a su adorada nieta sumergida en un profundo y doloroso sueño sin saber si despertará o no y a su nieto político al borde de la desesperación. Se secó las lágrimas tomando asiento en la silla que hasta hace poco ocupó Ryo, le acomodó con cuidado un par de mechones rojos recordando que a ella no le agradaba que le tocaran el cabello.
– Lucha, hija. Tienes que salir de esta. Tu eres fuerte y no te rindes tan fácilmente. Hazlo por tu mamá, por mí, por tus amigos pero por sobre todo, hazlo por Ryo, por ese hombre que conquistó tu corazón.
Ryo cerró la puerta de su departamento cabizbajo. Cuanto silencio y soledad. Desde que Rika llegó a vivir con él no había ni un solo lugar en que no se iluminara con su presencia.
Se sentó en el borde de la cama comenzando a desvestirse automáticamente. Con el torso desnudo, miró el colchón vacío pulcramente tendido y recordó la primera vez que ella estuvo con él en sus brazos, en esa misma cama, donde la convirtió en su mujer.
Flash back
Ryo se hallaba de lado, apreciando a la joven dormir apaciblemente luego de una placentera entrega. Miraba embelesado su expresión serena, su piel blanca y cremosa brillar, y a pesar de estar semi cubierta por las sábanas, estas aun así resaltaban su joven y curvilínea figura. Si, había hecho a Rika su mujer y se sentía dichoso. Obviamente Rumiko no se lo puso fácil, después de que Rika entrara a la universidad no se mudó con él de inmediato, pero al final de cuentas, su suegra aceptó dejar volar a su hija, alardeando e insinuando que muy pronto habría boda y él estaba encantado con la idea, aunque aún no era tiempo de pensar en matrimonio, tenía a Rika a su lado y eso era lo que importaba.
Escuchó a su novia suspirar entre sueños y él la atrajo a su pecho acariciando sus rojos cabellos.
– Sabes que no me gusta que me toquen el cabello – murmuró somnolienta rodeando el torso del hombre.
Sonrió divertido, hundiendo aún más sus dedos entre su suave cabellera.
– Te quejas de que no te toque el cabello, si bien qué disfrutaste sentir mis manos por todo tu cuerpo.
– Eres un pervertido – ese comentario hizo que su sonrisa se acrecentara traviesa.
– Déjame mostrarte lo pervertido que puedo llegar a ser.
Ryo en un parpadeo se acomodó entre sus piernas, besándola fogoso y recorriendo ávidamente ese cuerpo del deseo con sus grandes manos. En un instante, el moreno abandonó la boca femenina para descender a su cuello y luego a sus pechos, donde se entretuvo un buen rato, los veneraba y acariciaba como el experto maestro que era. Rika suspiraba y gemía ante las ardientes caricias de su amado ¿quién iba a imaginar que él siendo un caballero, se comportara de esa manera en la cama? eso le gustaba y la encendía como cerilla. Detuvo sus mimos obligándolo a verla acunando su rostro y asaltando aquella boca probando nuevamente esos apetecibles labios.
De un momento a otro, la joven lo tumbó colocándose a horcadas sobre su cuerpo, Ryo la admiraba desde abajo, totalmente sonrojada y con una mirada oscurecida por el deseo. No tardó en posar sus manos en su tersa piel acariciándola toda. Ambos gimieron cuando nuevamente se unieron hasta perderse en el placer de sus cuerpos.
Sudorosos, felices y satisfechos, Rika y Ryo respiraban agitados luego de otra apasionada entrega. Ryo entre besos pausados en el rostro femenino aun sentía los espasmos del fuerte orgasmo que sacudió todo su ser. Rika se mostraba extasiada y un tanto somnolienta, sin embargo, no tenía ganas de dormir.
Luego de haber recuperado el aliento y con cuidado de no aplastarla, Akiyama recostó su cabeza entre sus senos.
– Te amo, Rika – dijo entrelazando su mano con la de ella.
– Yo también te amo.
– ¿Sabes que soy tan afortunado de conocerte y tenerte en mi vida? – preguntó de repente.
A modo de respuesta ella empezó a acariciar con mimo su ancha espalda. Hubo un breve y cómodo silencio hasta que el castaño habló nuevamente.
– Hace mucho que perdí a mis padres cuando tenía catorce años, eran mi única familia y al morir ellos quedé huérfano – la joven pelirroja contemplaba el techo con la tenue luz de la lampara que alumbraba la pieza, Ryo le contaba parte de su pasado. Él nunca hablaba de sus padres, es más, pensaba que ellos estaban divorciados viviendo su vida en alguna parte sin siquiera importarle su hijo – Pasé algunos meses en un hogar sustituto, tengo que confesar que no fui un adolescente modelo, cometí muchos errores y mis padres adoptivos decidieron regresarme a la casa hogar donde me acogían.
A Rika le desoló enterarse que estuvo solo sin sentir el amor de una familia durante su juventud. Rozó delicadamente con sus dedos el cabello aún húmedo, como transmitiéndole un poco de confort ante lo que estaba escuchando, mientras él observaba su pequeña y delicada mano envuelta con la suya.
– Cuando tenía diecisiete años estuve a punto de morir por una banda de asaltantes, me vi involucrado en un robo de una casa habitación y me arrepentí al poner un pie en la entrada. Querían matar a los residentes de ese lugar, me rebelé y en cuestión de segundos un cuchillo atravesó mi abdomen.
La pelirroja se tensó, de pensar que él estuvo al borde de la muerte... no, no quería ni pensarlo.
– Afortunadamente hubo alguien que me socorrió así como también me ayudó en mi rehabilitación. Desde ese entonces decidí cambiar y ser alguien de bien para la sociedad, fue que la docencia me empezó a interesar. Estudié mucho, me preparé, yo en verdad deseaba ayudar a los jóvenes, ya sea intelectualmente, emocionalmente y de todas la maneras posibles. Gracias a todo ese esfuerzo, estoy donde estoy – Ryo se incorporó viéndola intensamente – Y fue así que después de varios años enseñando, te conocí.
Ella recibió gustosa el profundo beso que sacudió su corazón.
– Ahora no estás solo – le dijo luego de romper a regañadientes el beso y acariciar su fuerte quijada – me tienes a mí. Yo ahora soy tu familia, así como tú eres la mía.
– Rika... Eres increíble y significas tanto para mí. Te amo, nunca me cansaré de decirlo
Ella le sonrió y lo besó como si no hubiera un mañana.
Fin del flash back
Ryo salió de sus recuerdos al escuchar el timbre de su celular una y otra vez, salió de la bañera a paso veloz y logró alcanzar su teléfono.
– Habla Akiyama.
– Rika ha despertado, ven pronto.
Continuará...
Hola Zu. Aquí reportándome con otro capítulo. Agradezco tu preocupación, estoy bien, a veces la inspiración se va y me cuesta escribir... espero que te guste esta actualización. No se si soy muy dramática, cursi o exagerada en algunos capítulos pero... pues... eso se me ocurre repentinamente y no puedo evitar plasmarlo.
¿Como estas tu? Espero que bien. Que bueno que sigues por aquí :') Un abrazo y tu también sigue cuidándote.
