RESUMEN: Hermione es una hermosa, inteligente y talentosa bruja, Harry no es el único que lo nota.
LO HICE POR TI
Notas de autor: he estado en un periodo de inactividad porque no tenia la inspiración de antes para contar historias, pero de alguna manera me llamo la atención de un reto sobre angustia de una página de Facebook destinada a iniciar en febrero, no espero mucho de mi al escribir esto puede que al principio eso resulte molesto, pero de todo corazón espero mejorar. Aún no se si esta historia será corta o larga eso depende del nivel de inspiración que me persiga PD no tengo un beta así que discúlpame las faltas de ortografía. Y ya sabes… el universo de Harry Potter no me pertenece.
CAPITULO 1
Cormac Mclaggen era un idiota, apenas era más alto que él y nunca había tenido éxito en el Quidditch, sin mencionar que no estaba al corriente de su existencia hasta este año, así que ¿Qué le daba derecho de mirarla de aquella manera? Realmente era repugnante, ella se notaba visiblemente incómoda y no sabía como reaccionar ante eso, ella era su mejor amiga después de todo.
"Mierda" susurró por lo bajo mientras caminaba por los pasillos rumbo a la biblioteca después de la práctica de quiddicht de ese día, donde Mclaggen había insistido en estar por ser jugador de reemplazo y también había tenido la osadía de cuestionar sus métodos de entrenamiento, no había querido ir a la sala común a cambiarse con los demás porque estaba demasiado enojado, buscarla definitivamente debería hacerlo sentirse mejor "De cualquier forma creo que me libré por hoy de esa basura".
Llegó a la biblioteca y la observó sentada en su mesa habitual mientras rasgaba su pluma por el pergamino a gran velocidad, sin duda inspirada por la ola abrumadora de sus pensamientos, Harry pensó que no había nada mas refrescante que ver a Hermione estudiar, una sonrisa agradable cruzó su rostro y se acercó a ella.
"Si se te acaba la inspiración para tu tarea puedes comenzar la mía" saludó con una sonrisa traviesa, ella alzó la cabeza brevemente para reconocerlo y le dedicó una mirada exasperante.
"Si tan solo usaras la agenda que te regalé tú también estarías a punto de acabar tus tareas y podrías tener más tiempo libre" le contestó ella mientras continuaba escribiendo, "Además ¿porque no traes tus libros?" dijo echando un vistazo al chico en su uniforme de quidditch.
"Quería tener un rato a s…" empezó a decir, pero fue interrumpido por una molesta voz.
"Hey, Hermione!" la voz inusualmente alegre de Cormac Mclaggen irritó a Harry más de lo que creía posible, observó que su amiga se sonrojaba notoriamente antes de responderle.
"¡Cormac! ¿qué pasó?" dijo ella mirándolo con sorpresa.
"¿Se te olvidó?" Mclaggen con cara de ofendido "Hoy íbamos a practicar el hechizo nivel éxtasis que te comenté la semana pasada, dijiste que me ayudarías" hizo un puchero y a Harry se le revolvió el estómago, ellos pasando tiempo juntos, no podía ser bueno.
"ah! Lo siento mucho, si lo olvidé por completo, ya casi termino mi ultimo ensayo ¿podrías esperarme?" ella seguía sonrojada y tenia una mirada de genuina culpabilidad, todo eso por ese sujeto despreciable, ¿Cómo podía haberse ofrecido a enseñarle si no estuviera interesada en él?
"Bien iré a tomar una ducha, hoy el entrenamiento estuvo muy pesado" se pasó la mano por su sudoroso cabello, le guiñó un ojo y salió de la biblioteca. ¿entrenamiento pesado? Si a eso se le llama criticar sus técnicas por 2 horas entonces fue infernal.
Harry la miró herido "¿En serio? Puedo regalarle una agenda yo mismo si eso hace falta"
"No es para tanto, solo tiene problemas con un hechizo y antes de que me diera cuenta ya estaba eligiendo el día en que lo ayudaría" ella miró hacia el piso y Harry no supo identificar si su expresión era de vergüenza o de emoción, hasta que se le ocurrió algo impensable, se levantó de su silla y puso las manos sobre la mesa acercándose a ella.
"Hermione… no sales con él ¿verdad?" le dijo y ella levantó la cabeza con expresión horrorizada, aunque eso hizo que sus caras quedaran más cerca.
"¡claro que no! ¡jamás haría eso! ¡fue el quien me comprometió a ayudarlo!" quizá fue por la cercanía o por la intensidad de su excusa, pero a Harry se le borraron momentáneamente las ideas del cerebro.
"¿En serio? Lo siento, solo bromeaba" dijo Harry avergonzado, regresó a su asiento con la cabeza gacha y después de unos minutos se dio cuenta de que ella había regresado a su ensayo, solo esperaba no perder los estribos.
Pasaron 20 incómodos minutos en los que él le pidió prestado un pergamino para comenzar su propia tarea, estaba sumido en sus pensamientos cuando ella finalmente se levantó de su silla y estiró los brazos, la blusa se levantó un poco dejando ver su piel y Harry se debatió internamente entre mirarla o girar la cabeza, en eso estaba cuando Mclaggen apareció.
"¿estas lista?" le dijo con una sonrisa que a Harry le pareció depredadora, agarró la mochila de Hermione y se la echó al hombro.
"Nos vemos harry" le dijo ella saliendo de la biblioteca.
Harry apenas pudo murmurar un suave "cuídate" mientras los miraba alejarse, trató de enfocar su atención al ensayo, no esperaba hacer una tarea perfecta como la de ella, pero era la ultima que le faltaba y al menos quedaría libre por ese fin de semana, la verdad era que si se había estado esforzando, entre sus clases habituales, su entrenamiento con el equipo y las lecciones particulares con Dumbledore apenas tenía tiempo, así que trataba de hacer todos sus pendientes lo más rápido que podía, aún si los tenia que entregar en la madrugada, pero en ese momento no podía pensar en otra cosa que no fuera Hermione y Mglaggen, se suponía que su amigo Ron era el celoso, ¿Por qué no estaba allí quejándose? Harry no sabia manejar los celos, ¿Qué se suponía que debía hacer, quejarse como un tonto mientras esperaba? Acabó su última línea en una escritura desordenada antes de aventar todo en su mochila y salir corriendo hacia la primera aula vacía que encontró, esperando a sacar el mapa y descubrir donde estaban esos dos.
Caminar con la capa de invisibilidad se volvía más difícil conforme pasaban los años, quizá su primer usuario era una talla más baja, de cualquier manera, estaba seguro de que si se lo pedía Dumbledore sería capaz de ayudarlo a ajustarla. Encontró a Hermione y Mglaggen en el baño de prefectos y le dio un vuelco el corazón, afortunadamente no estaban cerca ni estaban en el espacio de la piscina, de todos modos, corrió como un rayo hasta llegar al lugar casi derriba a unos primeros años que estaban bajando a cenar. Cuando llegó frente a la puerta del baño se dio cuenta que no sabia que hacer, no tenía idea de cuál era la contraseña, se suponía que como capitán del equipo tenia derecho a saberla, se detuvo un momento… Mglaggen no era ni capitán, ni prefecto, ni mucho menos premio anual, sintió un escalofrío bajar por su columna vertebral ¿Cómo se las había ingeniado para entrar, no, para convencer a Hermione?
"Alohomora" intentó Harry débilmente, la puerta no cedió, "Dejame entrar por favor" dijo Harry no muy convencido, la puerta tampoco cedió, se preguntó si Ron sabría la contraseña, no podía soportar más tiempo sin saber que estaba pasando, se fue corriendo a la sala común a buscar al pelirrojo.
El baño de prefectos, los grifos del baño que desprenden burbujas de diferentes colores, sacudió la cabeza, una joya diferente incrustada en cada grifo, "No pienses en eso" se dijo a si mismo, jabón, aceite de baño, polvos para baño, sales de baño, shampoo, aerosol para el cabello y acondicionador, "¿Qué clase de hechizo podrían practicar allí?"
Encontró a su amigo pelirrojo en su cama, aparentemente decidiendo que todo podría esperar al día siguiente por ser fin de semana, lo presionó para que le diera la contraseña que resultó ser "Esencia de sándalo" algo que no lo hizo sentir mejor de ninguna manera, con el corazón palpitándole a un ritmo alarmante y el estómago cosquilleándole dijo la contraseña y la puerta se abrió, entró silenciosamente.
Hermione estaba sentada en la orilla de la piscina con los pies en el agua mientras Mglaggen con cara de decepción se encontraba del otro lado practicando lo que parecía ser el encantamiento del casco burbuja, Harry se sintió increíblemente aliviado y se dejó caer en una esquina con la capa aún puesta, no había nada de que preocuparse, pero no era capaz de dejarlos solos.
"Sabes Hermione… siempre me has parecido muy bonita" le dijo Mglaggen de repente mientras levitaba una burbuja de agua frente a él, Harry se congeló en su lugar sintiendo de repente la urgencia de no perderse ni un solo detalle.
"mmm…¿gracias?" respondió ella algo insegura y Harry se dijo que intentaría halagarla más seguido.
"¿tienes novio?" continuó preguntándole
"no, no tengo y no es un tema del que quiera hablar" dijo ella con voz fría.
"¡oh! ¿Entonces que tal si…?" dijo Mglaggen animado y acercándose a ella, Harry se paró y preparó la varita por si acaso.
"¡Cormac!" dijo Hermione parándose también y cruzando los brazos "no quiero ser grosera, pero tengo muchas cosas que hacer hoy, así que agradecería que te concentraras en lo que me pediste ayudarte para terminar lo antes posible" Mglaggen se congeló en su sitio y la miró con sorpresa, ella estaba sonrojada de nuevo, Harry entendió que quizá era porque estaba exasperada, aun así, sintió una oleada de cariño hacia ella.
"oye, solo bromeo ya sabes ¡eres demasiado seria! tranquila" su mirada seria alertó a Harry.
"Me retiro, puedes continuar tu solo desde aquí, ya conoces el hechizo" Hermione se dispuso a ir a la salida del baño y Harry a seguirla, pero Mglaggen empezó a reírse histéricamente.
"te gusta hacerte la difícil eh Granger, solo porque convertiste a Potter en tu perro faldero, ¿no te gusta recibir la atención de otros hombres? ¿tan bien se siente ser la bruja de Potter? Dime Granger ¿Lo complaces cuando él te lo pide? ¿Eh?" Mglaggen se estaba acercando a ella sin embargo de la sorpresa no había sacado su varita, en cambio ella corrió y salió del baño. Harry reaccionó y selló la puerta a tiempo "¿Qué pasa ¡ábrete maldita puerta!" el chico estaba furioso golpeando la puerta ruidosamente, estaba sudando y tenía la cara desencajada, a Harry, lleno de ira, le pareció un buen momento para revelar su presencia, pero se lo pensó mejor. Lanzó un embrujo mordedor a la perilla de la puerta logrando que muerda la mano de Mglaggen, este se tambaleó un poco y se cayó de nalgas.
Harry estaba furioso, quería hacerle saber que Hermione nunca estaría disponible para él, pero era invisible y quería lastimarlo en serio, no sabía que le haría si lo volvía a ver cerca de ella, si la empezaba a acosar, si inventaba chismes a su alrededor, mucho menos quería pensar en lo que pasaría si la acorralaba sola, ella no era indefensa, pero no siempre reaccionaba a tiempo, pensar en ella llorando por lo que le acababa de pasar lo lastimaba, y Mglaggen tenia que pagarlo, le haría sentir lo mismo, no lo dejaría ir.
"Maldición" surruró Mglaggen viendo su mano ensangrentada "esa perra lo pagará" la frase y todo lo que implicaba llegó a la mente de Harry en un segundo y su razón desapareció. Se acercó, aun invisible al otro chico y le dio un rodillazo en la cara haciéndolo caer por completo al suelo, pero no era suficiente aun sentía que le hervía la sangre, lo volvió a golpear con los puños haciendo caso omiso a los gritos de su compañero, mientras más gritaba más crecía su enojo. "¡ESPERA! ¡AAAAAARGH" si el hubiera atacado a Hermione ¿habría hecho caso a sus suplicas? Probablemente no, decidió patearlo en la entrepierna provocando más alaridos de su víctima "¡no me mates!" Harry se detuvo momentáneamente, miró al chico malherido en posición fetal patéticamente agarrándose los bajos y se inclinó a susurrarle "Esta es una advertencia, si vuelves a acercarte a…cualquier chica en esta escuela, te mataré"
Harry se perdió la expresión de terror en el rostro del chico "desmaius" y salió del baño agradeciendo que la capa invisible lo protegiera de las manchas de sangre.
