CAPÍTULO 3
Días después, la capitana estaba recuperada y apta para reincorporarse al servicio, por lo que le dieron el alta médica.
Al salir del confinamiento, el Almirante estaba esperando a Lisa para personalmente llevarla a la habitación que le habían designado. También le proporcionaría el uniforme que usaría e iría con ella a comprar ropa, pues todo lo que había en el SDF-2 estaba contaminado por la toxicidad alienígena. Rick imaginaba todas las actividades que iba a tener junto a ella, mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa.
El Almirante citó a la capitana en su oficina, para hablar del puesto de trabajo que sería asignado para ella en el puente del SDF-3, además de elaborar las estrategias a seguir con respecto al SDF-2. Lisa era una gran estratega, mientras hacía su análisis en voz alta, Rick la observaba atentamente. La admiraba, la extrañaba a más no poder y la amaba con todas sus fuerzas. Así transcurrieron las horas, por lo que una vez finalizado el plan de acción, Lisa hizo el intento por retirarse y fue detenida por Rick, quien la tomó de la mano.
–No te vayas, Lisa. –dijo Rick casi en susurro. –Todavía tenemos algo pendiente, de hace años.
Confundida con la conversación y consciente de que ya estaba en labores, Lisa comenzó a dirigirse a Rick por su rango, tal y como estaba estipulado en el protocolo.
–¿A qué se refiere, señor? –respondió Lisa.
–Por favor, dejemos de lado las formalidades y hablemos libremente, fuera de protocolo –dijo Rick, mientras se acercaba más a ella. –Hablemos de nosotros.
–¿De… nosotros? –repitió dudosamente la capitana.
–Sí, de ti y de mí… –afirmó Rick. – Perdóname, Lisa. Perdón por no haber correspondido a tu amor, por resistirme a aceptar que yo también te amaba, que siempre te amé, desde que te conocí… Perdón por dejarte sola y no haberte acompañado en tu misión. No sé por cuánto habrás pasado o qué cosas habrás tenido que sufrir pero yo quiero enmendar mis errores y quiero que vivamos nuestro amor. ¡Te amo! Con toda el alma, con todas mis fuerzas y todo mi ser, ¡te amo, Lisa Hayes!
Lisa no daba crédito a lo que estaba escuchando. Lo miraba sorprendida con los ojos abiertos a más no poder. Las palabras que ella siempre soñó escuchar hace varios años, por fin habían sido dichas con tanto amor y calidez en la voz de quien fue el amor de su pasado. Lentamente, Rick comenzó a cerrar el espacio entre ellos y fue atrayendo a Lisa hacia él. Ella no sabía qué hacer, estaba atónita ante tal declaración de amor. En su mente, ella tenía un remolino de pensamientos «¿Por qué, Rick, por qué ahora? Durante años anhelé escucharte decir esas palabras pero no ahora que yo…».
Ella ya no pudo pensar más porque sintió los labios de Rick posarse sobre los suyos. Rick la besaba tiernamente, con amor y después con pasión, sujetándola firmemente, rodeando la breve cintura de ella con uno de sus brazos mientras con su otro brazo, la abrazaba por la espalda, perdiendo su mano en los suaves, largos y sedosos cabellos color miel. Lisa no daba crédito ante tal escena. Años atrás, imaginó sentir los besos de Rick intempestivamente, sentirse deseada por él, los besos de amor que ella soñó en sus fantasías, se estaban cumpliendo justo ahora. Rick había esperado tanto tiempo ese momento, tenerla en sus brazos, para él solo, poder besarla, abrazarla, sentir su cuerpo, su cercanía, su respiración, su delicado aroma fresco. Las lágrimas de él salían sin cesar, inundaban sus ojos y recorrían sus mejillas, sin embargo, Lisa se mantuvo estoica y no correspondió a ese beso, ni a sus caricias, ni a sus abrazos e hizo el intento de separarse de Rick, pero él la tenía sujetada firmemente.
–¿Qué sucede, mi amor? –preguntó Rick con ternura, separándose del rostro de ella para encontrarse con esos hermosos ojos verdes llenos de furia.
–¡¿Por qué ahora?! –respondió ella con molestia
–No entiendo, Lisa… –contestó él dubitativamente pero ella lo interrumpió.
–Rechazaste mi amor al elegir a Minmei, ¡¿cómo quieres que reaccione?! ¿Qué esperas de mí?–añadió Lisa. –Aunque no tiene caso, porque eso ya es pasado, así que…
–¡Así que vamos a darnos la oportunidad de estar juntos y ser felices! –dijo Rick, mientras volvía a acercarse, intentando abrazarla y tomarla de la cintura otra vez.
Lisa evadió los brazos de Rick, como si le quemaran, dándole la espalda y nuevamente giró para tenerlo de frente. Rick no sabía qué interpretar, pues en esta ocasión los siempre nostálgicos ojos esmeralda de ella, emanaban furia, contradicción, tristeza y ¿decepción?
Lisa dio un gran suspiro y juntando fuerzas, habló con determinación.
–Rick Hunter, es la primera y la última vez que haces eso. No vuelvas a intentar besarme –dijo Lisa tajantemente y con el tono autoritario que la caracterizaba cuando daba instrucciones por la TacNet. –Desde este momento, nuestra relación es estrictamente profesional.
–¿Por qué dices eso, mi vida? ¡Yo te amo! –respondió Rick muy confundido y con voz quebradiza.
–No sabes cuánto deseé haber escuchado esas palabras. No te imaginas cuántas noches soñé que me dijeras que me amabas. Eso nunca pasó porque siempre estuviste esperando por las migajas de amor de Minmei y nunca te diste cuenta de mi amor por ti –dijo Lisa sin miramientos. –Agradezco tus sentimientos hacia mí, pero... ¡No puedo corresponderlos!
–No me digas eso, amor. ¡Te amo! Vamos a tener esa vida juntos, como debió ser desde el principio y que dejé ir por mi ceguera e inmadurez.
–Rick, no es mi intención lastimarte, sé cuánto duele un corazón enamorado y que no es correspondido –respondió Lisa con serenidad y una voz suave.– Rick, yo… yo tengo un compromiso, yo... estoy…
Lisa no pudo terminar la frase porque Rick la interrumpió.
–No, Lisa, ¡no! –dijo Rick con desesperación mientras hacía el intento por abrazarla nuevamente. –¡No puede ser verdad!
Otra vez Lisa rechazó el abrazo, lo cual hizo que a Rick le doliera el alma. De todos los escenarios posibles, él nunca imaginó que Lisa no estuviera libre y que lo estuviera rechazando. Simplemente no podía creerlo. La vida los volvía a reunir pero ella no sería para él. Tratando de hacer un último intento con la poca esperanza que le quedaba, Rick habló.
–Quizá solo lo dices para darme una lección –continuó él, mientras apretaba sus puños a tal punto que sus nudillos perdían el color. –Por todo lo que yo te hice sufrir.
–No, te aseguro que no es así –contestó ella con determinación.
–¿Quién es él? –preguntó Rick. –¿Lo amas? ¿Lo amas más que a mí?
–No importa quien sea, Rick. No seas soberbio, ¡no debes ser así!
–Entonces explícame, porque no entiendo, ¡no quiero entender! –decía Rick con voz entrecortada por el cúmulo de emociones que estaba sintiendo.
–Hay alguien en mi vida. Él se ha ganado mi amor... –afirmó Lisa. – Discúlpame por causarte tanto dolor. Yo… es mejor que me vaya. En verdad, lo siento.
–Déjalo, Lisa… Regresa a mí… –dijo Rick como una súplica. –Dijiste que me amarías por siempre.
–Por siempre tendrás un lugar único en mi corazón, de eso no hay duda. Pero preferiste a MInmei por sobre todo el amor que te dí. Por años estuve lidiando con ese dolor hasta que me recuperé y la vida me dio a alguien que sí me valoró desde un inicio –contestó Lisa, con franqueza.
–¿Entonces estás con él por despecho? –preguntó Rick con brusquedad.
–Claro que no y creo que esta conversación no nos llevará a ninguna parte mientras tu estado de ánimo esté inestable –afirmó Lisa.– Será mejor que me vaya, Almirante.
Lisa se retiró, dejando a Rick con su corazón destrozado. Verla todos los días en el puente y saber que no sería para él, que no estarían juntos y que sus sueños no podrían realizarse, le dolía en el alma.
Por otra parte, Lisa se sentía mal por haber causado tal tristeza a Rick, porque aún le tenía un afecto especial pues él había sido una parte importante en la vida de ella. Sin embargo, se sentía preocupada pues su esposo aún no despertaba del coma, puesto que había sido expuesto casi directamente al líquido nocivo.
«Mi esposo...» pensaba ella mientras recordaba cómo conoció al hombre con el que unió su vida. Su historia empezó justo como la de ella con Rick, solo que con inversión de roles, pues su esposo, el capitán, jefe del grupo aéreo, era un arrogante piloto sabelotodo, coqueto y de muy buen porte, que comenzó a pretenderla, con fines serios. Hizo de todo para obtener la atención de ella, pero Lisa había decidido cerrar nuevamente su corazón. Si anteriormente fue conocida como la Reina de Hielo, en esta nueva etapa, después de la desilusión amorosa con Rick, ahora se consolidaba como la Reina de Hielo Perpetuo.
Paso a paso, Jack Archer, fue acercándose a la capitana, hasta que consiguió derretir la superficie de esa coraza de hielo que bloqueaba el corazón de ella. Archer se convirtió en la mano derecha de Lisa. Trabajaron hombro con hombro. Lucharon las batallas, ella dirigiendo desde el puente, él ejecutando las maniobras en el espacio. Hasta que poco a poco, fueron generando lazos de camaradería que posteriormente se convertiría en amistad y luego en amor.
Si bien, la fama de Jack con las mujeres era de lo más conocida entre los pilotos australianos, pero desde que empezó a pretender a Lisa, se convirtió en el hombre modelo que solo tenía ojos para ella. Ambos acordaron iniciar una relación desde cero. Sin juzgar su pasado y sin contar más de lo necesario, pues lo que importaba era el presente que estaban viviendo y el futuro que juntos iban a construir.
Jack, tras varios años de luchar contra las capas de hielo perpetuo del corazón de la capitana, finalmente las derritió y Lisa dio el ansiado "sí" que él esperaba y que bien ganado se lo tenía.
Se casaron legalmente, en una ceremonia sencilla, pues a ambos no les interesaba el reconocimiento social. Intercambiaron promesas y argollas matrimoniales. Lisa usaba un vestido blanco, largo, vaporoso, en línea A, de cuello halter, que dejaba lucir sus hombros, su espalda y su delicada figura. Jack usaba un smoking gris oscuro que lo hacía verse como modelo.
Justo iban a celebrar su primer aniversario, cuando la alerta empezó a sonar y a partir de ese suceso comenzó la pesadilla con los alienígenas.
De vuelta a la realidad, Lisa comprendió que la vida sigue y que también debía seguir sus actividades en el SDF-3, como segunda al mando de la nave, en lo que se purificaba el aire del SDF-2. Se presentaba a trabajar en el puente, en un lugar que Rick le había designado, enfrente de la silla de comando de la nave. Al principio, ambos se sentían incómodos, trabajando tan cercanamente, pero con el paso de los días, se fueron acostumbrando a sus presencias.
Cierto día, le avisaron al Almirante que los últimos militares del SDF-2 habían despertado. Lisa solicitó a Rick si podía ir con él a visitar la zona de confinamiento, petición a la cual él accedió. Finalmente, en el área de confinamiento, Lisa pudo ver a Jack, quien se encontraba adormilado. Ella discretamente lo tomó de la mano y le acarició su cabello. Ese gesto fue notado inmediatamente por Rick, quien sintió una estocada en su corazón. El dolor del alma, comenzaba a hacerse físico. Sintió dolor en el estómago y también en su pecho.
Días después, el capitán Archer fue dado de alta y fue llevado al dormitorio que le habían asignado, pero Lisa intervino, llevándolo al dormitorio de ella, que era más amplio y, al fin y al cabo, eran esposos y debían vivir juntos.
Por otra parte, dado que el aniversario de bodas había quedado pendiente por el ataque alienígena al SDF-2, Jack y Lisa decidieron celebrarlo lo antes posible, al igual que celebrarían el hecho de haber sobrevivido a esas hordas extraterrestres. Jack hizo reservaciones en un restaurante exclusivo. Él usaba un traje negro que realzaba su buen porte y Lisa un elegante vestido verde que hacía lucir sus ojos de forma espectacular. Casi abordaban el vehículo que los llevaría al restaurante, cuando Lisa notó que uno de sus pendientes se le había caído, por lo que regresó por el mismo camino para buscarlo, llegando hasta la puerta de su dormitorio que curiosamente, era contiguo al dormitorio de Rick, quien en ese momento caminaba por el pasillo.
Rick observó embelesado a Lisa. Se veía tan hermosa, como una diosa, con su piel de porcelana, su cabello recogido que dejaba ver su fino cuello y las delicadas facciones de su cara. Lisa solo se limitó a saludarlo.
–¿Buscas esto? –preguntó Rick, mostrando el pendiente de esmeralda en forma de gota, con pequeños diamantes alrededor.
–Sí… –respondió ella.
–Lo acabo de encontrar, en el pasillo. –dijo Rick casi hipnotizado. –Toma…
–Gracias, Almirante.
–¡Lisa, amor! ¿Encontraste tu pendiente? –preguntó Jack.
Rick y Jack se sorprendieron al verse. No se conocían. Intercambiaron miradas, dándose cuenta que ambos eran tan bien parecidos y físicamente similares entre sí. Lisa aprovechó ese momento para presentarlos.
–Almirante, él es Jack Archer, jefe del grupo aéreo del SDF-2. Él es... mi... esposo. –dijo Lisa con cautela. –Jack, él es el Richard Hunter, el Almirante supremo de las Fuerzas Robotech.
Rick tenía sentimientos encontrados al conocer al hombre que le había arrebatado el amor de su vida. Sentía que le hervía la sangre así como también, sentía dolor y tristeza en su corazón.
Ambos caballeros se estrecharon las manos, generando tensión en el ambiente, por lo que Lisa sugirió a Jack irse a cenar.
En el restaurante, la pareja Hayes-Archer estaba teniendo una velada muy romántica. Jack le regaló una gargantilla a Lisa y ella le regaló a Jack su perfume favorito. Cenaron y bailaron un poco con la música de salón que estaban tocando. Posteriormente, regresaron al dormitorio. El silencio del pasillo fue roto con las voces y risas de ambos, lo cual fue audible también para Rick, que se encontraba en la habitación adjunta.
A Rick se le revolvía el estómago con solo pensar que Lisa estaba con Jack. No podía sacarse de su mente, la imagen de ellos pues veían tan bien juntos. Y el hecho de que Jack fuera físicamente parecido a él, le carcomía a más no poder.
Después de lo ocurrido con el ataque al SDF-2 y de que Archer estuvo a punto de morir al luchar con esa especie de insecto extraterrestre, en el interior del dormitorio de la pareja se desencadenaba una hermosa noche romántica. Lisa y Jack dieron rienda suelta a su amor y pasión, liberando su estrés como si no hubiera un mañana.
Días después, Jack y su escuadrón fueron reinstalados en nuevos equipos varitech, de los cuales debían aprobar cursos en el simulador, pues los controles variaban un poco con respecto a los modelos anteriores. Jack terminó la prueba de simulación, por lo que se dirigió al área de duchas y casilleros, en la que siempre se escuchaban los rumores y las novedades de la nave. Si bien, la tripulación del SDF-2 había sido traída principalmente de Australia, la tripulación del SDF-3 era de Ciudad Macross y habían vivido la telenovela Hunter-Hayes y que otra vez estaba dando de qué hablar.
–¿Sabes que la capitana Hayes y el Almirante Hunter están trabajando juntos en el puente de mando?
–Sí, lo sé. Lo bueno que Sammy es quien nos dirige, Me daría terror que la capitana fuera nuestra controladora de vuelo.
–Es muy estricta y muy buena en lo que hace. Solo que no tolera errores porque sabe que nos pueden costar la vida.
–¿Cómo la pudiste soportar en el SDF-1?
–Pues porque ella tenía los ojos puestos en Rick Hunter. Se encargaba de corregirlo a todas horas.
–¿Te refieres al Almirante?
–Sí. En ese entonces, él era un piloto novato y se la pasaba haciendo acrobacias aéreas y desobedeciendo las órdenes de Hayes, hasta que ella se enamoró de él.
–Claro, su telenovela es bien conocida por todos nosotros. El tórrido romance que ellos nunca quisieron aceptar.
–Hasta que apareció Minmei y el Almirante se casó con ella. A Hayes solo le quedó aceptar la misión y ser la capitana de su propia fortaleza espacial, como premio de consolación.
–Pero muy astuta ella, pues se buscó un esposo lo más parecido a Hunter, solo que en versión gigante…
–¡Hunter en tamaño jumbo!
Ambos hombres se alejaron riéndose de sus comentarios. Sin embargo, Jack había escuchado todo. Él desconocía esa parte de la vida de Lisa, pues habían acordado no mencionar detalles de su pasado. Jack solo sabía que antes que él, había existido alguien importante en la vida de ella, ese "alguien" que ahora ya tenía rostro, nombre, apellido y que justamente trabajaba "codo con codo" con su esposa.
Jack se sentía devastado. Los comentarios de aquellos pilotos rondaban en su cabeza y no lo dejaban en paz. Llegó a su dormitorio, buscando a Lisa, pero ella no estaba. La intranquilidad y cavilaciones en su mente hicieron que se imaginara lo peor y pensó que ella se encontraría en el departamento contiguo, con Hunter, así que salió hecho una furia para tratar de sorprenderlos. Quería destrozar la puerta de la habitación del Almirante, pero se contuvo. Solo tocó una vez, pero no obtuvo respuesta. Volvió a tocar y la puerta seguía sin abrirse. Su mente lo estaba traicionando pues enseguida pensó que Rick y Lisa estarían muy ocupados. Jack respiró profundo y se retiró, cabizbajo, encorvado, como si su espalda estuviera soportando el peso del universo. Justo en ese instante, ante la sorpresa de Jack, la puerta se abrió y salió Rick, vestido de civil.
–¿Diga? –preguntó el Almirante. –¿Necesita algo, capitán?
Continuará…
Notas de autor:
Siempre me he preguntado porqué en la serie Robotech, Rick parecía no darse cuenta del amor de Lisa, hasta que por fin se percató de ello en el capítulo 36. Así que tuve la idea de escribir un fic corto, en el cual se invirtieran un poco los roles y ahora fuera Rick el que tiene que luchar por el amor de Lisa, quien ya tiene un compromiso con el atractivo Jack Archer.
Espero que continúen leyendo la historia, pues la imaginación y la vida pueden ser impredecibles.
¡Gracias por sus comentarios!
Author's notes
I've always asked myself why in the Robotech series, Rick seems not to realize that Lisa loves him until he finally says he also loves her, in chapter 36. So I got the idea about writing a short fic in which the roles are inverted. Now it's Rick the one who has to fight for Lisa's love because she is already committed to the handsome Jack Archer.
I hope you keep reading the story. Imagination, life and fanfics may be unpredictable!
Thanks for your reviews!
