CAPÍTULO 4
Archer contuvo la respiración, exhaló y se dio la vuelta, tratando de contener la mezcla de emociones y sentimientos que tenía en ese momento y caminó hacia Rick. Escuchar esa voz y ver a ese hombre de ojos azules, lo estaba sacando de sus casillas. Como pudo, guardó la compostura, pues al fin y al cabo, Hunter era su Almirante y como tal, le debía respeto militar.
–Almirante, necesito hablar con usted –respondió Jack.
Rick hizo el ademán a Jack para que entrara a su habitación, podía sentir la furia que emanaba de Archer, sin embargo, se mantuvo tranquilo y comenzó a hablar.
–Usted dirá, capitán. –dijo el almirante.
–Permiso para hablar libremente, señor. –solicitó Archer.
–Concedido.
–Quiero hablar de hombre a hombre...–habló Acher pero se detuvo–. Tengo dudas… con respecto a usted y…–dijo Jack, sin saber cómo continuar.
–Al grano, Archer. ¿Qué es lo que quiere saber?
–Quiero saber la relación entre usted y Lisa, mi esposa –dijo Jack, haciendo énfasis en las palabras "mi esposa".
–¿A qué se refiere? –contestó el almirante, tratando de controlarse–. La relación entre la capitana Hayes y yo es estrictamente profesional, como puede usted notarlo.
–Me refiero a antes... Lisa y usted, ¿fueron pareja?
–¿A qué viene al caso el pasado? –cuestionó Rick muy tajante.
En este punto, Rick estaba lleno de furia. ¿Cómo era posible que Archer le estuviera preguntando de algo que ocurrió años atrás? Era un hecho que ambos amaban a Lisa, pero lo que hubo entre Lisa y él, solo quedaba entre ellos dos. Si Archer quería saber algo, debía preguntárselo directamente a Lisa.
–Eso lo debe platicar con Lisa, no conmigo. Ella es su esposa y debe creerle–. dijo Rick malhumorado.
–Es que, no sabía que usted y ella… –contestó Jack con duda.
–Mire Archer, no sé cuál es el punto de esta conversación. Lo que hubo antes de usted, no debe afectarle. Lo que puedo decirle es que Lisa es una mujer íntegra, la más leal y confiable. Ella jamás lo traicionaría con nadie –dijo Rick muy molesto–. Si me lo permites, voy a hablarte de tú.
Jack asintió, tratando de controlar sus emociones. Tenía ganas de pelear con Rick pero sabía que era su jefe superior. Entre más veía al almirante, notaba las similitudes físicas que tenían, pero a la vez, también tenían diferencias. El Almirante tenía ojos azules mientras que los ojos de Jack eran de color ámbar y el capitán era mucho más alto que Rick. Jack notó que se había dejado llevar por los comentarios de aquellos pilotos, pero ya estaba más que invadido por la ira que sentía en ese momento. Entre tanto, Rick continuó con su discurso.
–Eres privilegiado al tener a una esposa única en el universo. Es muy difícil encontrar la combinación de inteligencia, belleza, dulzura, pasión, nobleza y fidelidad en una mujer. ¡Lisa tiene todo eso y más! Si dudas de ella… ¡entonces no te mereces su compañía y mucho menos, su amor! –contestó Rick tratando de contener su furia.
Jack pudo notar que Rick le hablaba sinceramente y que en los ojos del almirante, había amor, lo que hizo que Jack empuñara sus manos hasta casi lastimarse con sus propias uñas. Las venas del cuello de Jack comenzaban a hacerse visibles.
–¡Usted la ama! –gritó Jack.
–Sí, ¡la amo! La amo con toda mi vida, con toda mi alma y todas mis fuerzas. Ella ha sido mi razón de vivir desde que la conozco pero siempre me negué a aceptarlo –respondió Rick.
El calor de la conversación se estaba elevando. Rick notó cómo Jack empuñaba sus manos a tal grado que sus nudillos perdían el color. Por otra parte, Jack notaba cómo Rick tenía la mandíbula tan apretada que podían verse sus músculos faciales. Faltaba poco para que ambos iniciaran una pelea por la mujer que amaban.
–¡Es por eso que ella está conmigo, por despecho! –gritó Jack, sin medir sus palabras.
–¡Ten cordura, Archer, por favor! –gritó Rick–. ¡Ella está contigo porque te ama!
Estas últimas palabras lastimaron a Rick en lo más profundo. Podía haber aprovechado este momento de confusión e inestabilidad de Archer para sembrar cizaña y echar abajo el matrimonio de Lisa. Sin embargo, Rick la amaba bien y solo quería que ella fuera feliz, aunque no fuera con él, tal como Lisa quiso que él fuera feliz cuando eligió a Minmei. Rick sabía que Lisa había elegido a Archer como compañero de vida, así que solo se hizo a un lado sin luchar por ella.
–¡Nunca, pero nunca dudes de Lisa, tu esposa! –añadió Rick, haciendo énfasis en las palabras "tu esposa"–. Si existe una mujer más fiel a sus sentimientos, es ella. Si Lisa te escogió para acompañar sus días, es porque te es fiel. Así que ámala, respétala y cree en ella. No te comportes como un chiquillo, sino como un hombre.
–Usted no es nadie para darme consejos –respondió Jack con arrogancia.
–Es una afirmación –dijo Rick con molestia–. Además, creo que esta conversación no nos llevará a ningún lado.
Antes de que sus emociones explotaran, Rick se dirigió a la puerta, la abrió y con un ademán le indicó a Jack que saliera. Muy contrariado, Jack caminó a la salida, conteniendo su furia y sus ganas de golpear a Rick.
–Y Archer, ¡no te estoy dando consejos! Estoy respondiendo tus dudas infundadas. Lisa no está aquí conmigo, sería incapaz de estar con alguien más porque ella te ama y punto –contestó Rick muy malhumorado–. ¡Ahora, vete, reflexiona y valora a la mujer que tienes!
Archer se detuvo en seco una vez que atravesó la puerta. Rick vio la cara de asombro de Jack, por lo que se asomó para ver qué pasaba y vio que Lisa estaba parada en el pasillo, atónita. Rick conocía perfectamente la mirada triste y decepcionada de esos ojos verdes, pues fue la misma mirada que vio cuando él se decidió por Minmei y luego cuando fue a despedirse de Lisa antes del despegue del SDF-2.
Rick supuso que Lisa había escuchado la última parte de la conversación, por lo que seguramente ella dedujo que Jack fue a cuestionarlo con respecto a su relación pasada, lo cual era indicativo que su esposo dudaba de ella. Rick sabía lo sensible que era Lisa y enseguida supo que esas dudas de Jack deberían estarle causando un gran dolor.
Jack se quedó inmóvil, no sabía qué hacer. En todos los años que conocía a Lisa, nunca le había visto esa mirada. Las lágrimas finalmente invadieron el rostro de Lisa. Ella dio media vuelta y salió corriendo sin rumbo fijo.
–Archer, ¡ve tras ella y hablen! –dijo Rick, con dolor en su corazón.
Jack intentó seguir a Lisa, pero ella se había escabullido y él no pudo alcanzarla. La buscó en los sitios posibles del SDF-3, en la oficina de ella, en el puente de mando, en los parques de la ciudad y nada, no había rastro de ella.
Lisa caminaba sin dirección. Su mente tenía una revolución de pensamientos. Por un lado, recordaba a Jack, dudando de ella y por otro, las palabras de Rick diciéndole a Jack que la apreciara, la hacían tener sentimientos encontrados. Ella notó cómo Rick se estaba haciendo a un lado, para que Jack y ella pudieran seguir juntos. Pensaba que verdaderamente Rick la amaba, de eso no le quedaba la menor duda, porque él estaba sacrificando su amor para que ella fuera feliz al lado de su esposo. «Jack, ¿por qué dudas de mí, amor? Yo nunca te he dado motivos para que pienses que te estoy engañando. Ambos acordamos no hablar ni cuestionar nuestro pasado y aceptarnos con nuestras historias pero creo que no fue buena idea omitir los detalles del pasado… No deberías haber dudado de mí… Me siento tan… herida… ¿Será que ya no me amas, Jack? ¿Será que es un pretexto para alejarte de mí? ¿Por qué me celas ahora? Ya no quiero pensar...» decía Lisa mientras una mezcla de emociones se apoderaba de ella.
Rick estaba intranquilo en su habitación. No lograba olvidar la plática con Archer y la escena surrealista al final de la conversación, con Lisa escuchando parte de las dudas de su esposo. Recordaba la mirada de ella, de suma tristeza y cómo salió corriendo. Rick comprendió que Lisa amaba en verdad a Jack, porque conociéndola, en ese mismo momento ella lo hubiera confrontado por esas dudas y quizá hasta hubiera puesto fin a su matrimonio.
Tantas eran las ideas que rondaban en la cabeza de Rick, que prefirió abandonar su habitación y salir a dar una caminata para calmar sus emociones. Caminó sin pensar por varios minutos y en automático se encontró frente a las puertas del observatorio de la nave, que para la hora que era, ya estaba cerrado al público. Sin embargo, sólo algunas personalidades tenían el código de acceso y él, siendo el almirante supremo, era una de esas personas con privilegios, por lo que usó su clave y entró a ese lugar que tanta paz le brindaba. La inmensidad de las estrellas se había vuelto parte de su vida y le traía consuelo cuando su mente se encontraba en alguna tribulación.
Vislumbró el gran ventanal mediante el cual había observado a las estrellas tantas veces, pensando en Lisa cuando ésta había desaparecido junto con el SDF-2. Rick se dirigió a la banca donde él solía sentarse y se percató de que alguien ya estaba ocupando ese lugar. Distinguió una fina figura femenina de largos cabellos sedosos color miel y él sonrió para sus adentros. Caminó lentamente hasta llegar al sitio donde ella estaba y se quedó de pie unos segundos, esperando ser rechazado, sin embargo, la chica pareció no inmutarse, señal que él tomó para seguir adelante y sentarse al lado de ella, guardando algo de distancia entre ellos.
–De todos los sitios posibles, supuse que estarías aquí –dijo Rick con suave voz.
Un silencio se apoderó del lugar. Lisa no emitió respuesta alguna. Rick continuó con su monólogo.
–Tal parece que el observatorio sigue siendo nuestro lugar favorito, Lisa –continuó él.
–¿Nuestro? –exclamó Lisa–. No hay nada "nuestro", Rick –afirmó ella.
–Me refiero a que el observatorio solía ser el sitio favorito de ambos, cuando estábamos en el SDF-1 –añadió Rick, mientras contemplaba la inmensidad de las estrellas.
Lisa no volvió a emitir ningún comentario, sino que también dirigía su vista hacia las estrellas.
–No sabes cuántas veces estuve aquí, preguntándome cómo y dónde estarías –continuó Rick–. Miraba a las estrellas, imaginando que ellas me pudieran decir algo acerca de ti. Estuve tan intranquilo, Lisa. Pensaba en cómo la estarías pasando con esa tripulación de inexpertos en el espacio, en cómo desarrollarías la gran misión que se te encomendó y en…
Rick fue abruptamente interrumpido por Lisa, misma que desvió la mirada del ventanal hacia sus blancas y finas manos, que permanecían en su regazo mientras ella entrelazaba su delicados dedos.
–Nada de eso te importó cuando te decidiste por Minmei –respondió ella.
Lisa levantó su cabeza girándola hacia donde estaba Rick. Él pudo ver que esos ojos color esmeralda lo miraban fijamente. Sí, esos ojos con los que soñaba cada noche, estaban esperando una respuesta.
–Lisa, yo… estaba ciego, obsesionado con Minmei. Sí me preocupé que te fueras a la misión, pero no tuve el valor de ir contigo... yo… tomé la decisión más cómoda –contestó Rick mientras la veía fijamente.
–Al menos, te casaste con la mujer que amabas…
–A quien amaba era a ti, solo que no quise aceptarlo –añadió Rick, con voz nostálgica.
Lisa soltó una pequeña risa sarcástica, mientras Rick la observaba atentamente. Él trataba de descifrar lo que veía en sus ojos, de los cuales emanaba tristeza, decepción, quizá confusión, pero no veía amor. Hacía falta el resplandor y el amor con el que esos ojos alguna vez lo miraron.
–Ya es pasado, Rick –afirmó Lisa, girando su cabeza nuevamente hacia el ventanal–. Las cosas pasan por algo, aunque en su momento no lo sepamos…
–¿Por qué lo dices?
–Por tu decisión de quedarte en la Tierra –contestó Lisa con seguridad–. Si bien, me partió el corazón y me dolió en el alma, fue por el hecho de no acompañarme que pude conocer a Jack –añadió Lisa y en automático apareció una sonrisa en sus labios.
Rick notó cómo los ojos de Lisa se iluminaron con el solo hecho de recordar a Jack. «Estás enamorada, Lisa. ¡Cómo quisiera que tus ojos me volvieran a mirar así, con ese brillo que tienen cuando hablas de Jack!» pensaba el militar de cabello oscuro.
–¿Tanto lo amas? –preguntó Rick, teniendo una mínima esperanza de que Lisa le respondiera dubitativa.
–Sí, lo amo –respondió Lisa enseguida.
Las esperanzas de Rick se esfumaron con esa respuesta. Lisa, su Lisa, estaba completamente enamorada del capitán Archer. En parte, Rick había contribuido a ello, como Lisa lo había explicado, por lo que se sentía contrariado. Sus pensamientos fueron interrumpidos nuevamente por ella.
–Aunque no deberías preguntarme eso, Rick. Puedo notar que te lastima y te entiendo, porque yo ya lo viví –habló Lisa con voz cálida y serena.
–No te preocupes, Lisa. Perdí tu amor, me lo merezco por no haberme dado cuenta antes lo mucho que te amaba...
El silencio se apoderó otra vez del espacio… El ambiente se había vuelto incómodo para ambos, podía sentirse la tensión entre ellos, nostalgia y tristeza. Lisa pensaba que cómo era posible que ella estuviera hablando con Rick acerca de Jack, mientras que Rick sentía cómo su corazón estaba desgarrándose pues finalmente había estuchado de la propia Lisa decir que amaba a Jack. El silencio fue roto por ella.
–Rick, yo… quisiera saber... –Lisa dudó por un momento y detuvo su hablar.
–Prosigue, Lisa, no quiero tener secretos contigo.
–Bueno, es solo que me he preguntado… ¿Qué sucedió contigo y Minmei? –dijo ella.
Rick se sorprendió con la pregunta y miró fijamente a Lisa, como si tratara de leer la mente de ella. Lisa tomó este gesto como si fuera una respuesta negativa por parte de Rick.
–Si es muy personal, olvida la pregunta, Rick. No quiero revivir más memorias del pasado, que suficiente hemos traído al presente, con esta conversación –dijo Lisa.
Ella lo miraba detenidamente, mientras recordaba a ese chiquillo atolondrado que hace casi diez años, la había ido a despedir antes de que ella abordara el SDF-2. Aquel piloto que le dijo unas dulces palabras de despedida mientras le comunicaba la decisión de quedarse con la cantante más famosa del universo. La voz de Rick sacó a Lisa de sus cavilaciones.
–Estuvimos casados un poco más de un año. Ambos tratamos de hacer funcionar nuestro matrimonio pero era evidente que éste terminaría, pues no había amor. Lo mío era una obsesión por ella, que día a día iba desapareciendo entre más la conocía. Y ella… ella aceptó casarse conmigo para catapultar su carrera que iba en declive.
Lisa lo miraba atentamente, sin emitir ningún comentario. Era una de las respuestas que siempre había querido saber, para cerrar esa historia con Rick. Hunter continuó con su diálogo.
–Casarse conmigo fue una buena estrategia para ella, pues en ese entonces mi carrera militar iba en ascenso, en parte, gracias a ti, Lisa, que siempre fuiste mi guía y motivación. Minmei se había quedado sin representante, porque Kyle se había alejado por una discusión que tuvieron. Así que ella recurrió a mí, porque siempre estaba dispuesto a todo por ella y la idea de casarnos le quedó como anillo al dedo para sus planes. De hecho, fue ella la que lo sugirió y…
Rick fue abruptamente interrumpido por Lisa.
–Y tú no pudiste negarte a sus deseos, como era usual en ti –dijo Lisa con un poco de resentimiento.
–No, no pude. Por enésima ocasión hice lo que ella quería –respondió Rick –. Tienes razón en estar molesta conmigo.
–No lo estoy. Es solo que… –Lisa se detuvo–. No tiene caso comentarlo. Ya no importa.
–A mí me importa, Lisa. En verdad me importa lo que pienses. Sé que no tendremos otra oportunidad de sostener una conversación como ésta, así que no dudes en expresarte o en preguntar… –dijo Rick con sinceridad.
–Bueno... ¿Por qué se divorciaron? Si lo tenían todo y supongo que eran la pareja más famosa de la ciudad.
–Nos divorciamos porque no estábamos funcionando como matrimonio. Lo hablamos con sinceridad y madurez. Yo descubrí que te amaba a ti y ella me confesó que amaba a Kyle. Yo asumí el mando de las fuerzas Robotech, vine a esta misión múltiple en cuanto el SDF-3 estuvo listo y Minmei se quedó en la Tierra, tratando de recuperar a Kyle.
–Ya veo… –dijo Lisa, cuando de repente sintió la cercanía de Rick que cerró el espacio entre ellos, lo cual no le agradó y ella hizo el intento por irse de ahí.
Con dulzura, Rick la detuvo, sujetando su mano.
–No te vayas, Lisa. No quise incomodarte. Solo quiero decirte que no voy a interferir en tu vida, te amo tanto que quiero que seas feliz, aunque no sea a mi lado –dijo Rick con voz suave y llena de amor.
Ambos se miraron, intercambiando miradas de comprensión y entendimiento. Sus rostros esbozaron pequeñas sonrisas.
–Te agradezco, Rick –respondió ella, ampliando la tímida sonrisa que se había formado en sus labios.
–¿Escuchaste toda la conversación que tuve con Jack? –preguntó Rick sorprendido.
–Solo lo suficiente para saber que ahora eres un hombre maduro que empleó su sapiencia para controlar una situación inesperada, bueno, por no decir para calmar a un esposo desesperado –dijo Lisa dejando de lado toda formalidad al mencionar "esposo desesperado".
Ambos rieron ante tal comentario. Rick observó lo hermosa que se veía Lisa cuando sonreía. Extrañaba escuchar su risa cristalina. Ahora él comprendía cuán enamorado estaba él de ella. Repentinamente Lisa habló, rompiendo el hilo de pensamientos de Rick.
–Rick, gracias por esta conversación y también por tus palabras hacia Jack. –dijo ella con sinceridad.
–Nada que agradecer, ha sido un placer. Y Lisa, sé que tampoco podremos ser amigos, pero quiero reiterar que cuentas conmigo, tanto de forma personal como profesional –respondió Rick.
–Lo tendré en cuenta –contestó Lisa sonriéndole–. Ya es hora de irme.
Mientras decía esas palabras, Lisa se puso de pie, dio un gran suspiro y giró su cuerpo para estar frente a frente con Rick, quien también se puso de pie. Lisa extendió su mano como ademán para despedirse a lo cual Rick respondió, sujetando la mano de ella. Solo fueron unos segundos que ambos estrecharon sus manos. Rick sintió miles de descargas eléctricas recorriendo su cuerpo. Era de los pocos contactos que podía tener con la mujer que amaba y deseó que ese momento no terminara jamás.
–Buenas noches... Almirante… –se despidió Lisa con formalidad.
–Que descanse... Capitana Hayes. –contestó Rick con nostalgia.
Rick sabía que esa despedida haciendo alusión a sus rangos militares, significaba que no podía haber ningún tipo de acercamiento personal con Lisa, razón por la cual, él se quedó con su corazón triste y vacío.
En otra parte de la nave, Jack llevaba horas buscando a Lisa, sin tener éxito. Pensó que lo único que le quedaba por hacer, era regresar a su habitación. Tuvo la esperanza de que Lisa hubiera regresado, apresuró su paso para llegar lo antes posible. Abrió la puerta y la llamó en voz alta.
–¡Lisa! –dijo Jack haciendo una pausa–. ¡Lisa!
Sin embargo, no hubo respuesta. Un silencio total imperaba en la habitación.
Lisa no estaba ahí porque aún se encontraba caminando a paso lento, meditando acerca de lo acontecido, sin ganas de querer llegar al dormitorio, pues debería comunicarle a Jack la decisión que ella había tomado. «Quizá esto vaya a dolernos a ambos, pero no pienso tolerar otra situación igual. Nuevamente entrego mi corazón y doy todo lo que soy y ¿para qué? Para que no me valoren, otra vez… No, no, esto tiene que cambiar, no puede ser así siempre… Tengo derecho a ser feliz» pensaba Lisa mientras dirigía sus pasos en automático.
Entre tanto, Jack estaba muy intranquilo, como si presintiera algo. Se sentó en el sofá principal de la sala, se llevó sus manos hacia su rostro y finalmente hacia su cabello enmarañado, recargando sus codos en sus rodillas. Con un ánimo cabizbajo, pensaba en la mujer que amaba «¿Qué he hecho, amor? ¿Cómo pude dudar de ti? ¿Será que todo ha acabado entre nosotros? Lisa, te amo, te amo a más no poder».
Los pensamientos de Jack fueron interrumpidos con el sonido de la puerta de la habitación que comenzaba a abrirse. Súbitamente, él levantó la cabeza y vio que la mujer que amaba, entraba lentamente al dormitorio. Jack se puso de pie para recibirla.
En solo unos segundos, los ojos color ámbar se encontraron con los ojos color esmeralda. Todo estaba dicho con una mirada...
Continuará...
Notas de autor:
Este capítulo relata la conexión entre los personajes principales, sus pensamientos, reflexiones y vivencias. Pronto vendrán algunos capítulos de decisiones y posteriormente el desenlace de la historia.
¡Muchas gracias por sus comentarios!
Les deseo un feliz año nuevo 2021, lleno de salud y bendiciones para ustedes y sus familias.
Author's Notes:
This chapter describes the connection between the main characters, their thoughts, reflections and experiences. Soon there will be some chapters about decisions and then, the final chapter.
Thanks a lot for your reviews!
I wish you a happy new year 2021, full of health and blessings for you and your families.
