CAPÍTULO 6
–¡Una discontinuidad! ¡No puede ser! –exclamó Lisa abriendo sus ojos. –¡Son ellos! ¡Nos encontraron!
–¿Ellos? ¿A qué te refieres, Lisa? –preguntó Rick–. Es decir, capitana Hayes.
–¡Es esa raza alienígena, nociva para los humanos! ¡La misma que contaminó el aire del SDF-2! –respondió Lisa sorprendida–. Almirante, debemos protegernos y evitar que se genere la discontinuidad espacial porque es un pliegue dimensional. ¡Traerán a sus hordas para atacarnos! Debemos cerrar ese agujero que se está formando. –añadió ella con un mejor control de tono de voz.
–¿Qué es lo que buscan? ¿Por qué atacan? –preguntó el Almirante.
–Aún no sé bien, señor. Ya nos hemos enfrentado a ellos con anterioridad. Solo que la última vez, fue una situación similar a ésta y el ataque de esos seres fue despiadado. Sobrevivimos gracias a que el SDF-3 nos rescató y evitó que siguiéramos navegando a la deriva –respondió Lisa–. Supongo que quieren conquistar otros universos o bien, les atrae alguna de las formas de energía de las que tenemos.
–Ya veo, capitana –decía Rick mientras se llevaba su mano a la barbilla–. ¿Podremos con ellos? ¿Cuál sería su pronóstico, con base en su experiencia?
–Quisiera ser optimista, señor, pero si los enemigos llegan a traer a sus hordas, no sé si podamos resistir su ataque. Nosotros sólo luchamos con una de sus colmenas y tuvimos bajas significativas –dijo Lisa tratando de mantenerse neutral–. Casi reducen nuestras fuerzas a la mitad. Imagine cómo sería si nos atacan con varias de sus colmenas –añadió la capitana–.
–Bien, capitana. Usted tiene la experiencia de lidiar con esos seres extraterrestres, haré caso a sus instrucciones. –dijo Rick con firmeza.
–Entendido, señor. Entonces le solicito permiso para ordenar que preparen el armamento pesado del SDF-3, los misiles de fotones y neutrones, así como también el arma principal. Necesitamos de toda la energía de la fortaleza para cerrar el agujero interdimensional –dijo Lisa con serenidad–. Así evitaremos que transporten a sus colmenas. Entre tanto, tenemos que ganar tiempo en lo que las armas de nuestra nave están listas.
«Nuestra nave… Al menos te expresas del SDF-3 como algo nuestro. ¡Cómo quisiera que hubiera más cosas que pudieran ser nuestras, mi amor! Debo tranquilizarme y enfocarme en la situación. Estamos a punto de ser atacados y no puedo dejar de pensar en ti, Lisa» pensaba el Almirante. Lisa lo veía confundida, pues conocía bien esa mirada que indicaba que la mente de Rick se había ido muy lejos. «¿Qué estarás pensando, Rick? Estás muy lejos de aquí. Tienes unos ojos transparentes que no saben disimular. Pero no es momento para divagar ni alejarnos de los objetivos. Nuestras vidas corren peligro y cada segundo cuenta. ¡Tenemos que actuar!» dijo Lisa para sus adentros.
–¿Señor, le pasa algo? –preguntó Lisa–. Estoy en espera de su respuesta...
Su voz, trajo de regreso al Almirante.
–¿Me decía, capitana? –respondió Rick, confundido.
–¿Se siente bien, Almirante? –cuestionó Lisa.
«Al menos, te preocupas por mí, aunque no sea de la manera en que yo quiero» pensaba Rick. «Algo debe estarle pasando, Rick podrá ser despistado pero nunca se ha distraído en combate… Me preocupas, Rick… Sin embargo, hay prioridades» pensaba Lisa, quien nuevamente solicitó el permiso para ordenar la preparación de las armas.
–Señor, la situación es delicada, solicito permiso para preparar el armamento y… –dijo Lisa mientras fue interrumpida por el Almirante.
–Disculpe, capitana. Permiso concedido. Dirija usted la operación. –respondió Rick. –Kim, abra comunicación, voy a emitir un mensaje.
"Les habla el Almirante Richard Hunter para informarles que la Capitana Elizabeth Hayes dirigirá la operación del ataque en contra de las fuerzas alienígenas. Todos deben seguir sus órdenes e instrucciones. Esto no es un simulacro. Almirante Hunter, fuera."
«No debo distraerme de esta manera, no ahora que la situación es crítica. Lo bueno es que estás tú, Lisa, mi brazo derecho. Si tantas veces te critiqué en mi juventud, ahora entiendo totalmente tu trabajo, la gran responsabilidad que tenías a cuestas y comprendo el gran aprecio que el Almirante Gloval siente por ti, como militar y como ser humano. Bueno, basta de distracciones, Hunter, enfócate en obtener la victoria junto con tu equipo.» se propuso el experimentado militar de cabello oscuro.
Los radares de amplio rango de la nave comenzaban a detectar pequeños puntos que estaban saliendo uno a uno de ese agujero negro. El personal del puente sabía que esos puntos representaban a las naves enemigas. En pocos segundos, los monitores empezaron a captar las imágenes de los artefactos alienígenas. Parecían cangrejos metálicos en color rojo oscuro. Lisa sabía bien que debían detener cuanto antes a esos objetos, pues eran capaces de diezmar a las fuerzas Robotech. Ya lo había experimentado con el SDF-2 y no quería que sucediera lo mismo con el SDF-3.
–Habla la capitana Hayes. Todo el personal tome su puesto de combate. Todos los pilotos aborden sus varitech. Naves enemigas están invadiendo el espacio. Su misión es eliminarlas y evitar que se acerquen o entren al SDF-3.
–Mensaje del capitán Archer, capitana –dijo Kim.
–Comunícalo, Kim. –ordenó Lisa con rapidez.
–Capitana, tenemos poco tiempo antes de que el pliegue dimensional se abra por completo. El número de naves alienígenas es controlable hasta ahora. Debemos evitar que envíen a las colmenas o estaremos perdidos –afirmó el capitán Archer–.
–Lo sé, capitán. Ya ordené que preparen el armamento de la nave, incluyendo los misiles de fotones y neutrones –respondió la capitana–. Por experiencia sabemos que la gran cantidad de energía que generan, puede cerrar el túnel interdimensional.
–Sí, mi capitana. Tenemos que actuar rápido –contestaba Archer.
–Afirmativo. Los escuadrones tienen que darnos el tiempo necesario para que las armas estén cargadas a toda su potencia –respondía Lisa.
Entre tanto, Rick estaba atento a la conversación y admiraba el nivel de cohesión y coordinación que tenían Jack y Lisa. Este hecho le hizo recordar años atrás, cuando él era piloto. Echaba de menos a su comadreja parlanchina y oficial superior. Juntos formaban un gran equipo de combate. Rick fue sacado de sus pensamientos por las notificaciones en el puente.
–Armamento listo y carga del arma principal al 70% –anunciaba el oficial de armas.
–Tengo contacto visual con el enemigo –dijo Jack. –¡Dense prisa o empezarán a llegar las hordas de esas naves!
–Estoy haciendo lo necesario. Jack –respondió Lisa, sin utilizar rangos militares–. ¡Cuídate, por favor!
La batalla había comenzado y los pilotos luchaban casi uno a uno con las naves enemigas. En el puente del SDF-3 era la locura con tantas comunicaciones que se escuchaban. Lisa mantenía abierto el canal de comunicación directa con Jack, que en ocasiones se confundía con las demás comunicaciones.
–Capitán Archer, ¡nos están superando en número! –gritaba un miembro del escuadrón de Jack.
–¡Nos están aniquilando! –decía otro.
Lisa escuchaba todos los audios que recibía Jack, por lo tanto, sabía que la situación era crítica. Los enemigos eran feroces y realizaban maniobras de ataque rápidamente. La capitana miró a Rick, quien detectó la desesperación en la mirada de ella. Nunca la había visto de esa manera, así que dedujo el peligro en el que estaban. Lisa seguía mirando a Rick, por lo que éste entendió que le estaba pidiendo permiso para ejecutar alguna estrategia.
–¡Lisa! Haz lo que sea necesario. Tienes el control absoluto de la operación. –dijo Rick.
–Entendido, Almirante –respondió Lisa. –Kim, abre comunicación con todos los pilotos.
"Habla la Capitana Hayes a todos los miembros en combate. Peleen uno a uno con las naves enemigas y estén en espera de una retirada de emergencia a máxima potencia cuando yo se los indique. Dispondrán de aproximadamente 15 segundos para alejarse de la entrada interdimensional. De lo contrario, la gran energía que se generará los succionará y serán destruidos junto con sus varitechs."
Los monitores empezaron a detectar un considerable incremento de nivel de energía, proveniente del interior del hoyo negro. Jack, que volaba cerca de ese espacio, alcanzó a ver lo que tanto temía.
–¡Lisa! –gritó Jack a través del intercomunicador. ¡Veo una colmena! ¡Está próxima a salir! Lo evitaré a toda costa o estaremos perdidos.
–Jack, ¡regresa! –respondió Lisa.
–¡No puedo! ¡La integridad del SDF-3 y su gente está en juego –refutó Jack–. Lisa, amor, también puedo ver que a lo lejos hay más de esos cruceros circulares, los que transportan a las colmenas de esos engendros alienígenas –añadió el capitán de cabellos oscuros–.
–El panorama está muy comprometido, amor. Debemos actuar con rapidez. Sabemos qué podría pasarnos si esos cruceros llegan a salir del pliegue dimensional –aseveró ella, tratando de mantener la calma que parecía escapársele–.
En este punto, Jack y Lisa se habían olvidado de todo protocolo y se hablaban sin rangos. Lo importante era salvar las vidas de todos.
–¡Iré! ¡Tú sabes qué pasará si no lo hago! –contestó Archer.
–¡Negativo, Jack! ¡Estás desobedeciendo una orden de tu oficial superior! –gritó Lisa.
–¡No salgas con lo del rango ahora! –respondió Jack.
Rick escuchaba la conversación y le recordaba los tiempos en que él era piloto y Lisa era su controladora de vuelo. Era como si estuviera viéndose a sí mismo en el comportamiento de Jack.
–Arma principal cargada al 85% su nivel máximo de energía. Misiles listos y en espera de ser disparados –anunciaba el oficial de armas.
–Lisa, si no lo hago, todos moriremos. Juré cuidarte por siempre. Protegeré tu vida y la de mi hijo, hasta con mi vida. –dijo Jack. –¡Voy a detener a esa colmena de monstruos extraterrestres!
–¡No, Jack! ¡No! –gritó Lisa, mientras se levantaba de su asiento, golpeaba la consola de mando y apretaba sus puños–. ¡Piensa en nosotros! ¡Encontraremos otra estrategia para defendernos!
–Lisa, tú sabes que no la hay. Nosotros hicimos el intento y mira lo que pasó con el SDF-2. Hubiéramos muerto de no haber sido encontrados por el SDF-3. –respondió Jack.
–Lo sé, amor… –contestó Lisa tristemente.
–¡Voy a detenerlos! Ya gastamos valiosos segundos. ¡Recuerda lo mucho que te amo! –dijo Jack casi gritando, para que su voz no se confundiera entre la infinidad de conversaciones–. Te amo con todo mi ser, con toda mi vida. Cuéntale a Jack de mí y dile cuánto lo amo.
La tripulación del puente permanecía en silencio, sorprendida por la conversación entre Lisa y Jack y lo que parecía el inminente sacrificio que el capitán haría por salvarlos a todos.
–¡Te amo, Jack! ¡No vayas! –respondió Lisa, casi al punto del colapso.
–Los amo, Lisa. Siempre lo haré, hasta la eternidad. –dijo Jack con sentimiento en su voz, tratando de sonar sereno.
El Almirante Hunter no perdía detalle de la conversación entre Jack y Lisa. Le dolía ver sufrir a la mujer que amaba así que intervino abriendo su intercomunicador.
–Archer, ¡regrese! ¡Es una orden! –dijo el almirante con voz firme.
En este punto, a Jack poco le importaba quién le estuviera dando órdenes pues no iba a acatarlas. Ya estaba decidido a salvar al SDF-3 pues la vida de todos pendía de un hilo y protegería la vida de su esposa y su hijo aunque su vida propia se fuera en el esfuerzo.
–Pues desobedeceré sus órdenes –replicó Jack con determinación.
Asimismo, Jack pensaba que si él moría, Lisa y su hijo se quedarían solos. La batalla era muy feroz y él tenía que concentrarse en impedir que el enemigo transportara a sus tropas. En un momento de poca cordura, de nerviosismo y preocupación por su familia, su subconsciente lanzó estas palabras.
–¡Hunter! –dijo Jack olvidando el rango del almirante.
Rick, al oír que alguien lo llamaba por su apellido y no por su rango, llamó su atención.
–Hable, Archer –respondió Rick.
–Hunter, si algo me pasa, vigila siempre por mi familia. ¡Prométemelo! –pidió Jack, ya con desesperación en su voz.
Lo que Jack estaba diciendo, le dolía en su corazón, pero era inminente que no sobreviviría ante la operación de ataque que iba a hacer en contra de esa raza alienígena.
–¡Entonces no hagas locuras y regresa con ellos! –le gritó Rick.
–¡Prométemelo, Hunter! ¡Es la única forma! Si regreso a la fortaleza, moriremos todos. ¡Prométemelo! –gritaba Jack–. Quiero irme tranquilo, teniendo la seguridad que mi familia va a tener a alguien que los respalde.
–¡Te lo prometo! Puedes estar tranquilo, Jack. ¡Te doy mi palabra, cuidaré de tu familia! –respondió Rick.
–¡Sé que lo harás, Hunter! –contestó Jack, apesadumbrado pero con cierta paz.
En eso intervino Lisa, quien estaba atónita escuchando lo que ambos caballeros decían.
–¿Qué rayos están diciendo los dos? ¡¿Han perdido la cabeza?! Jack, regresa aquí y Rick, ¡no le des ideas! –dijo Lisa con una mezcla de tristeza y furia en su voz, mientras miraba a Rick con sus ojos verde esmeralda cristalizados que a su vez, era como si emitieran un fuego verde–. ¡Lo que debemos hacer es concentrarnos en ganar la batalla!
–Tiene razón, capitana –respondió el almirante–.
–Teniente Delacroix, ¿ya está cargada el arma principal? –cuestionó Lisa con firmeza.
–Aún no, señora.
–Avíseme cuando la carga esté completa –solicitó la capitana–.
–¿Lo ves, Lisa? Tenemos que ganar tiempo –interrumpió Jack–. Estoy dispuesto a todo.
–Jack… ¡No quiero perderte! –respondió ella tratando de controlar sus emociones de tristeza.
–Lisa, mi amor, ¡te amo! Yo siempre te amaré desde donde quiera que esté. –dijo Jack con voz serena. –Cuida a nuestro bebé y busca tu felicidad. La vida sigue, mi amor… ¡Sé muy feliz!
Lisa sabía que las cartas estaban echadas y el destino de Jack estaba decidido. Lisa le dijo a Jack cuánto lo amaba. Que estuvieran hablando en canal abierto y que todos oyeran la conversación, ya no importaba. Desde ese momento ella se comprometió a luchar con él y por él.
–¡Te amo, Jack! ¡Te amamos, mi amor! ¡Ganaremos! ¡Te lo prometo! –declaró Lisa con decisión.
–¡Se que lo haremos, cielo mío! Tenemos unos 20 segundos. Haz que mi ausencia no sea en vano. ¡Los amo! ¡Hasta siempre, mi amor! –afirmó Jack, siendo éstas sus últimas palabras audibles.
...Solo se escuchó estática…
–Arma principal cargada en su totalidad, capitana –anunció el teniente Delacroix.
En el espacio, la colmena con las naves enemigas estaba saliendo del hoyo negro. Jack tomó impulso, entró al agujero disparando sus misiles contra el enemigo y con su varitech trató de evitar que la colmena saliera. Él sabía que poco podía hacer con su nave que se veía pequeña ante el tamaño y volumen de la colmena, pero el esfuerzo de Jack era dar tiempo a que los escuadrones se alejaran y así la nave pudiera disparar las armas y cerrar ese agujero.
Lisa estaba de pie, apoyada en su consola, con su espalda curvada que denotaba la carga emocional que sentía en ese momento. Su cabeza estaba hacia abajo lo que hacía que su hermoso cabello color miel cayera como cascada sobre su rostro y sus hombros. Rick la veía absorto, sus emociones pasaban de la tristeza, a estrés y admiración por esa mujer que probablemente perdería al compañero de su vida pero que seguía firme al pie de la batalla.
Lisa levantó su cabeza tan bruscamente que su boina de capitán cayó al suelo, empuñó sus manos y miró al frente. Con determinación y estoicismo, volvió a tomar su lugar, para dirigir la estrategia de ataque.
–No, tu ausencia no será en vano… –dijo Lisa como un susurro. –¡Preparen misiles y arma principal para ser disparados!
–Disparo en marcha. Tiempo estimado: 15 segundos –anunció Sammy.
–Todos los pilotos, ¡despejen el área! El armamento de la nave será disparado en 15 segundos. –ordenó la Capitana.
Conforme el área circundante al agujero negro estaba siendo despejada, Lisa dirigió al SDF-3 para tener la distancia apropiada para el disparo de las armas.
–Área despejada, capitana. –informó Sammy.
–Armamento próximo a disparar en 3… 2… 1… –mencionó el oficial de armas.
–¡Disparen! –ordenó Lisa con determinación.
El SDF-3 dejó caer sus misiles en el agujero y el arma principal de la nave fue disparada, generando una reacción energética en cadena que succionó las orillas del agujero hacia el centro del mismo. El incremento de energía fue tal, que cerró esa brecha dimensional por completo.
Lisa dejó escapar un suspiro profundo. Necesitaba despejar su cuerpo de todas las emociones que había vivido en ese momento. Si bien, esta vez tardaron solo unos segundos en cerrar esa abertura en el espacio, esa estrategia era resultado de incontables estudios que habían hecho entre ella, los líderes de escuadrón y el equipo científico del SDF-2. Esos pocos segundos que significaban la victoria para el SDF-3, para ella implicaban haber dejado ir a su compañero de vida.
No obstante a los momentos de incertidumbre, la batalla había sido ganada por los humanos, quienes gritaban y celebraban con euforia en el SDF-3. Era la locura en las líneas de comunicación con tantos vítores y alegría desbordada entre los pilotos y los demás militares que intervinieron en la operación. El puente de mando no era la excepción pues la tripulación también estaba gustosa, sólo que celebraba de una forma recatada, por respeto a Lisa, quien estaba de pie en su consola, con la cabeza baja y los ojos cerrados.
Desde su asiento de Almirante, Rick observaba a la capitana, quien a pesar de su dolor, ejecutó la estrategia de manera estoica y profesional. Debido principalmente a Archer y a ella es que habían obtenido la victoria en esta batalla. Había mucho que aprender del enemigo, pero sobre todo, había que aprender de Lisa Hayes, por algo se había graduado con honores de la Academia Robotech, siendo la mano derecha del capital Gloval y la mejor estratega de la RDF.
Rick dejó su lugar, caminó hacia Lisa y cuidadosamente se acercó poniendo su mano sobre el hombro de ella. Esa acción la tomó por sorpresa, sacándola de sus pensamientos mientras levantaba su cabeza y lentamente se enderezaba y retomaba el porte militar que la caracterizaba. Rick quería consolarla, abrazarla, decirle palabras dulces para expresarle que no estaba sola y que todo estaría bien, que Jack era un héroe y que bebé Jack sería el mejor recuerdo viviente que ella tendría de su esposo y... sin embargo, no sabía exactamente cómo comportarse ni qué decirle y las palabras se negaban a salir. Con el nerviosismo que Rick sentía, solo pudo agradecerle a Lisa.
–Gracias… –dijo Rick.
Lisa volteó a verlo con esos ojos color esmeralda que emanaban una inmensa tristeza y finalmente, una lágrima logró escapar de ellos. Rick dio rienda suelta a sus impulsos que tomaron el control de él. Verla llorar le destrozaba el corazón, quería abrazarla, besarla y protegerla con su amor por siempre. La primera reacción del Almirante fue envolverla con su cuerpo y acunarla en sus brazos, contra su pecho. Él puso su barbilla sobre la cabeza de ella. La cordura del Almirante comenzaba a hacerle falta, pues comenzó a dar pequeños besos en el cabello de la capitana, entrelazando una mano en el cabello que caía en la delicada nuca de ella, para finalmente, con sus fuertes brazos, envolver la cabeza de la mujer que amaba, a manera de protección, mientras él rozaba su mejilla con la cabeza de ella.
Lisa permanecía impávida e inmóvil hasta que sintió los besos de Rick en su cabello, los cuales la hicieron reaccionar y poco a poco empezó a separarse del abrazo del Almirante, que si bien, en ese momento necesitaba ser reconfortada, sentía que recibir los abrazos, pero sobre todo, los besos de Rick estaba fuera de lugar y ella marcó la distancia.
–Solicito… permiso para salir un momento… Almirante. –fue lo único que dijo Lisa con voz débil como un susurro.
–Concedido, capitana. –respondió él.
Lisa se separó del abrazo de Rick. Para él fue doloroso dejarla ir pues sabía lo mucho que ella debería estar sufriendo en ese momento porque la conocía muy bien. Sabía cuán sensible y entregada era y que una vez que concedía su corazón, lo hacía con amor y con pasión infinitas.
La puerta del puente de mando se abrió. Una triste y contrariada capitana salía de esa área. Sentía que sus pies eran como dos pesados bloques de concreto y que llevaba un gran peso a cuestas. Su corazón le dolía, sentía que una parte de ella se había perdido junto con Jack. Su garganta tenía tantas emociones contenidas que tenía una sensación punzante, quería llorar, quería gritar, pero simplemente no podía, no lograba desprenderse de esas sensaciones que inundaban su alma.
En el puente de mando, Rick se quedó sobrecogido por la situación que acababa de pasar. Él tenía que tomar el mando del SDF-3 y también quería acompañar a la mujer que amaba, que justo en esos momentos se encontraba en una de las tantas encrucijadas de la vida.
–Almirante… llamada entrante del capitán Sterling… –anunció Sammy.
–Comunícala, Sammy –respondió Rick.
–¡Almirante! –habló Max con cierto entusiasmo–. La brecha interdimensional está completamente cerrada. La estrategia fue un éxito total.
–Lo sabía, Max. Fue dirigida por nuestra mejor estratega –decía Rick con orgullo.
–Rick, hay algo más…
–¿Qué sucede, Max?
–Lo encontramos... –afirmó Max–. La cabina está extremadamente dañada, logramos desprenderla del cuerpo del varitech, pero no sabemos si él está… vivo.
–¿Te refieres a ...? –cuestionó Rick, sin poder terminar su pregunta.
Continuará...
Notas de autor:
¡Hola a todos! Aunque este es un fic de romance y drama, hacía falta las escenas de batalla características de la serie. Los términos técnicos y relativos al espacio y Astrofísica, son imaginarios, creados sólo para la continuidad de historia.
En sus comentarios me han expresado su preferencia por la pareja de Rick y Lisa, más que por la pareja de Lisa y Jack. A mí también me gusta la pareja principal, solo que en este fic quise darle un matiz a Jack, como el hombre que desde un principio se interesó en Lisa (al contrario de lo que pasó con Rick en la serie, pues Lisa tuvo que hacer de todo para obtener su atención). Los exhorto a leer el fic hasta el final.
Si el lector está interesado en una historia romántica de principio a fin, teniendo a Rick y Lisa como pareja estelar, les recomiendo leer el fic "Un helado de vainilla". :)
¡Gracias por sus "reviews" y por las ideas que me comparten en sus comentarios!
Reciban un saludo.
