CAPÍTULO 9

La capitana se estremecía con cada uno de los besos que le proporcionaba el varonil Almirante, quien sentía que su corazón saldría de su pecho de un momento a otro por los latidos tan fuertes que estaba teniendo.

Después de tantos años, para Rick era un sueño hecho realidad volver a tener a Lisa en sus brazos. Había esperado tanto para poder sentir sus labios, su piel y sus caricias nuevamente que en ocasiones pensaba que tenerla otra vez para él jamás sucedería, pues ella ya tenía su vida hecha con alguien más.

Rick se sentía gustoso, deseoso, feliz y en especial, notaba lo enamorado que estaba de Lisa. La amaba con todo su ser y esa noche iba a demostrárselo si ella se lo permitía.

–Lisa… –dijo Rick con voz ronca, llena de deseo–. Si no me detienes en este instante..., voy a hacerte el amor ahora mismo.

Lisa lo vio a los ojos, con una mirada que irradiaba deseo y amor. Los ojos de Rick estaban oscurecidos por los hechos que estaban ocurriendo y por lo que iba a suceder en unos instantes.

–Ámame, Rick –contestó Lisa con sensualidad.

Sin esperar más, el atractivo y varonil militar comenzó a besar a Lisa sin ningún recato, dándole besos llenos de pasión, de sed y anhelo, mostrándole cuánto la amaba, cuánto la quería y la necesitaba. Comenzó a acariciarle sus muslos y a subirle su falda, mientras ella cooperaba desabrochando el cinturón del pantalón de Rick.

Ambos se detuvieron mirándose a los ojos, buscando la aprobación para continuar con su momento de amor, del cual no habría marcha atrás. Sonrieron, no necesitaron palabras, se dieron un gran beso y prosiguieron con lo que estaban ocupados. Lisa desabrochó por completo el cinturón y empezaba a hacer su trabajo con el botón del pantalón de Rick, quien ya había levantado la falda de Lisa hasta su cintura. La pareja seguía prodigándose besos mientras ambos realizaban las labores faltantes con sus manos, que a estas alturas de la vida, ya eran habilidosas denotando la seguridad y experiencia adquirida por los años. El acto cúspide estaba por suceder cuando de pronto, la alarma de línea de emergencia del Almirante comenzó a sonar.

Lisa y Rick reaccionaron ante tal sonido pues como los militares excelentes y profesionales que eran, estaban condicionados a reaccionar a las alertas y a atender las prioridades del servicio.

–¡Por todas las galaxias! ¿No podían haber hablado en otro momento? –exclamó el Almirante, tratando de recuperar su respiración normal.

La alarma del teléfono seguía repicando sin cesar.

–Verdaderamente debe… ser… una emergencia –dijo Lisa con su respiración aún entrecortada–. Hay que contestar…

–Solo... voy a tranquilizarme un poco… –respondió Rick, aun con leves jadeos en su voz–. No puedo contestar así…

–¿Quieres que yo conteste por tí? –preguntó Lisa más estabilizada.

–Te dijera que sí, pero… Justo ahora, con ese cabello, pareces una leona feroz…

–¡Cielos! ¿Qué tanto nos hicimos, Rick? Tu cabello también está muy alborotado, tanto o más que en tus días de piloto desobediente…

–Entonces sí estoy en estado crítico...

Ambos rieron y se miraron con nostalgia y con amor, recordando esos días. Aprovecharon esos segundos para acicalarse un poco el cabello y la ropa.

–Rick, contesta… –dijo Lisa–. Aunque sea sin cámara.

–Sí, amor, enseguida…

«¿Amor? ¿Me dijo amor? Me siento extraña si me llama así, pero… Creo que me acostumbraría» pensaba Lisa con una leve sonrisa cuando su mente fue atraída por la voz del Almirante.

–Habla el Almirante Hunter –dijo Rick con voz neutra.

–Almirante, lamento molestarlo. Estamos recibiendo una extraña señal en nuestros sistemas de comunicación –informó la Primera Oficial Sammy Porter.

–¿Es señal entrante? –preguntó Rick.

–Sí, señor. Al parecer están tratando de comunicarse con nosotros.

–¿Ya lograron descifrar que és? ¿Es señal hostil?

–Aún no hemos logrado decodificarla, señor, pero es una señal constante. ¿Quiere que se la transmita a su oficina? –preguntó Sammy.

–No, Sammy. Aquí solo podría escucharla y no tengo manera de decodificarla. Iré al puente en unos minutos.

–También tratamos de localizar a la Mayor Hayes para informarle pero no nos contesta.

–Ella ya está escuchando la conversación. Iremos los dos al puente en cuanto llevemos a nuestro hijo a la guardería. Gracias, Sammy. –afirmó Rick–. Hunter, fuera –se despidió–.

–Cambio y fuera –respondió Sammy.

«¿Nuestro hijo?» pensaron tanto Lisa como Sammy y Kim, quienes estaban de guardia en el puente.

–Parece que la relación de Rick y Lisa ahora sí va en serio –cuchicheó Kim.

–¡Ya lo creo! No se separan ni un momento… –respondió Sammy.

–Ojalá esta vez el destino los deje ser felices. Ambos ya han sufrido muchas penalidades –comentó Kim.

–Sí, sería muy grato verlos juntos al fin.

–Yo creo que los interrumpimos…

–¿Tú crees?

–¡Claro! ¿Por qué crees que el Almirante no encendió la cámara? Quizá estaban ocupados –afirmó Kim entre risas.

Entre tanto, Rick y Lisa se arreglaron lo más rápido que pudieron y Rick cargó a Jack, quien estaba profundamente dormido, para llevarlo a la guardería, que quedaba en el piso anterior. Lisa avisó al personal de guardia de la guardería para que le recibieran a su niño, pues no sabía qué tanto iba a tardarse. Ella le dio un gran beso a Jack y le dijo cuánto lo amaba. Rick también le dio un beso al niño en su frente. Posteriormente, tomados de la mano, se dirigieron al puente de mando.

–Sammy, ya estamos aquí –dijo el Almirante–. ¿Qué ha sucedido?

–Es un mensaje codificado –respondió Sammy.

–El equipo de comunicaciones sólo ha logrado descifrar un código, que es el que envían repetidamente –añadió Kim–. Lo más raro es que parece seguir la codificación de la RDF, solo que con otro tipo de encriptación.

Lisa escuchaba atenta a las observaciones de Sammy y Kim. En su mente, empezó a maquinar los posibles escenarios «Bien, si es lo que estoy pensando, la emisión de ese mensaje debe provenir de la REF del planeta Haydon. Estamos acercándonos y probablemente ya hayan detectado ambas fortalezas. Necesito conocer el código que están enviando».

–Almirante, ¿podría saber cuál es el código? –preguntó Lisa con propiedad.

–Claro, Mayor. Adelante –contestó el Almirante–. Lisa, creo que estamos en confianza, podemos hablarnos fuera de protocolo, si lo deseas.

–Gracias, Rick –respondió ella–. Kim, ¿podrías mostrarme el código?

–Enseguida, Lisa.

Así, Lisa analizó el código y coincidió con los códigos de referencia establecidos para la REF del planeta Haydon. De inmediato se lo comunicó a Rick y a las chicas y la tensión en el ambiente comenzó a hacerse menor.

–Es el código de la RDF de Haydon –afirmó Lisa–. Rick, ¿pudiéramos dejar entrar el mensaje?

–Afirmativo. Sammy, recibe el mensaje, por favor.

–Enseguida, Almirante.

Sammy dejó entrar el mensaje, mismo que estaba encriptado. Lisa dio instrucciones para desencriptar el mensaje hasta que pudo leerse. Efectivamente se trataba de la REF del Planeta Haydon, que estaba transmitiendo en varias frecuencias para hacer enlace con las fortalezas dimensionales.

–Rick, podríamos intentar contactar a la REF de Haydon mediante una línea encriptada, probablemente necesiten decirnos algo.

–Sería arriesgado si fuerzas enemigas captan nuestro mensaje.

–Pero estaría encriptado y solo sería breve… –refutó Lisa–. Ya nos estamos arriesgando demasiado al estar en este espacio funcionando con protocultura, así que unos minutos más, no nos afectarán tanto.

–Está bien, Lisa. Tú conoces esta zona.

–Gracias, Rick.

–Kim, por favor, genera una línea de comunicación con la fuente emisora del mensaje y envía este código –dijo Lisa mientras escribía un código alfanumérico–.

–Al momento, Lisa –dijo Kim–. Estamos en espera de su respuesta…

–¡Están respondiendo! –exclamó Sammy–. Es señal audible.

–Transmítela, Sammy, por favor –ordenó el Almirante.

–Habla el Comandante Wright de las Fuerzas Expedicionarias Robotech del planeta Haydon. Por favor, identifíquese. Cambio.

–Habla Richard Hunter, Almirante de las Fuerzas de Defensa Robotech, a bordo del SDF-3.

–Comandante Wright, es un gusto saludarlo. Habla la Mayor Lisa Hayes, capitana del SDF-2, a bordo del SDF-3.

–¡Capitana! Es decir, Mayor Hayes, ¡qué sorpresa! Enviaré una requisición para transmitir video –dijo el comandante Wright.

–Adelante, comandante –dijo la Mayor.

–¡Que gusto verla, aunque sea por videollamada! Intentamos comunicarnos al SDF-2 pero no obtuvimos respuesta.

–Es una larga historia, comandante… Tuvimos un percance y el SDF-3 nos rescató. El ambiente en el SDF-2 está contaminado, no podemos estar ahí libremente.

–Entiendo. ¿Cómo está el capitán Archer?

Hubo un silencio…

–Él… ya no está en este plano… con nosotros… –respondió Lisa con tristeza.

–¡Oh, lo siento, mayor! Disculpe mi atrevimiento. –contestó el comandante Wright.

–Arthur, no se preocupe, comandante. Jack fue un héroe, si estamos aquí, es en gran parte, por él… –mencionó Lisa con nostalgia–. Bien, regresando al asunto que nos ocupa…

–Mayor… la posición del SDF-3 es crítica –aseveró el comandante Wright–. Nosotros los detectamos porque están usando protocultura y… Usted sabe quiénes pueden detectarlos también.

–Los invid –respondió Lisa.

–Afirmativo. Últimamente ha habido avistamientos invid por esta zona. Habían pasado años sin que estuvieran por aquí.

–Sí, aniquilaron al planeta y posteriormente, reconstruimos y asentamos la colonia expedicionaria Robotech, la cual no funciona con protocultura, así que no quedó nada que les interese en Haydon–dijo Lisa.

–Eso es lo extraño, no hay nada que les interese, pero han estado rondando por esta zona –mencionó el comandante.

–¿Hay la posibilidad que nos hayan detectado cuando realizamos el fold espacial? –preguntó el Almirante.

–Sí, es probable, Almirante –respondió la Mayor Hayes–. Por eso era mi preocupación con los sistemas de energía.

–¿Tienen disponible otro sistema de energía que pudieran usar? –preguntó el comandante.

–Están averiados, pero los están tratando de poner en funcionamiento –respondió Lisa.

–Mayor, cambien de sistema de energía lo más pronto posible, pues corren un gran peligro –aseveró el comandante Wright.

–Lo sé, comandante.

–Comandante Wright, ¿hay la posibilidad de que nos reciban en su colonia si dirigimos un salto espacial hacia allá? –preguntó el Almirante.

–Señor, con todo respeto, en los lineamientos de acceso a nuestra comunidad, no está permitida la protocultura en funcionamiento. Tendrían que apagar sus sistemas de energía con protocultura antes de acceder a nuestra colonia.

–Además, Almirante, la colonia está protegida por una barrera de energía que tendrían que desactivar por unos segundos para recibirnos. Entiendo que el comandante Wright no quiere arriesgar a la población civil –añadió la Mayor–. Esas políticas y lineamientos de acceso fueron pensados durante varias semanas, aceptados por unanimidad y establecidos con carácter obligatorio.

–Entiendo –dijo el Almirante–. Pensaron en todo.

–Así es, señor –contestó el comandante Wright.

–Ya veo. Por eso era la insistencia de la Mayor Hayes en la implementación de los nuevos sistemas de energía –reflexionaba Rick.

–Estaremos monitoreando ambas naves y el espacio cercano a ellas, para detectar posibles amenazas invid –dijo el comandante Wright–. Y salvo su mejor opinión, Mayor y Almirante, considero que por seguridad debemos terminar la videollamada.

–De acuerdo, comandante –contestó el Almirante– Mayor Hayes, ¿quiere despedirse?

–Sí, Almirante –respondió la Mayor–. Un gusto saludarlo, Arthur, es decir, comandante Wright. Seguimos en contacto. Cambio y fuera.

Una vez finalizada la llamada, disminuyó la tensión en el puente de mando.

–¡Qué bueno que fue una llamada de nuestras propias fuerzas! –dijo Sammy.

–Sí, es una preocupación menos –mencionó Kim con su alegría característica.

–Aún así, debemos mantener la guardia, estamos en un espacio donde los invid acostumbran venir –afirmó Lisa.

–Pudimos con los zentraedi, también vamos a poder con los invids –dijo Kim.

–Sí, es sólo que su forma de atacar es diferente. De cualquier manera, pudimos como SDF-2 y podremos como SDF-3 –respondió Lisa.

–Así será, Lisa –afirmó Rick–. Bien, chicas, nos retiramos. Sigan al pendiente de cualquier novedad y nos avisan, por favor.

–¿A cuál dormitorio avisamos? ¿Al de la Mayor o al de usted, Almirante? –preguntó Kim con una sospechosa sonrisa y guiñando un ojo.

–A los dos dormitorios, Kim, por supuesto –respondió el Almirante con un ademán ganador al no haber caído en el juego de la comandante.

De esta forma, Rick y Lisa se dirigieron al dormitorio, nuevamente se tomaron de las manos e iban platicando de una forma amena. Rick le preguntó a Lisa si iban por Jack pero ella contestó que prefería esperar unas horas más hasta que tuvieran seguridad de que los invid no estaban siguiéndolos y tuvieran que regresar al puente de la nave.

Llegaron al dormitorio de Rick y se quedaron platicando unos instantes, antes de entrar.

–¿Por qué crees que puedan estar siguiéndonos? –preguntó Rick.

–Por la protocultura, la detectan enseguida. Mira que aún estamos lejos de Haydon y nuestra propia base nos detectó. –respondió Lisa–. Esos escarabajos gigantes también nos han de haber detectado y en estos momentos han de estar organizándose para el ataque –añadió con molestia–.

–¿Deberíamos hacer algo más para defendernos? –preguntó Rick.

–Creo que ya hicimos lo suficiente. Tenemos al personal en alerta y los escuadrones en espera de instrucciones. También giré una orden para que nos tuvieran equipos de aire autónomos disponibles, en el caso en que tuviéramos que ir al SDF-2.

–¡No quiero que vayas! –exclamó tajantemente el militar de cabello negro.

–¿Por qué no? Soy la capitana –refutó Lisa.

–¡Porque no podré protegerte! ¡Y no quiero perderte! No ahora que estamos juntos de nuevo –dijo Rick.

–¿Juntos… de nuevo? –preguntó Lisa.

–Si, juntos otra vez, mi amor –confirmó Rick con deseo en su voz.

Rick abrió la puerta del dormitorio, entró él primero y sutilmente jaló a Lisa de su cintura, hacia dentro de la habitación, cerrando la puerta. De un movimiento inesperado, colocó a Lisa de espaldas sobre la pared y acercó su rostro al de ella.

–Te amo, Lisa… –dijo Rick con su voz cargada de cariño–. Si alguna vez estuvimos separados, nuestros enlaces del destino estuvieron unidos y nos han permitido llegar hasta aquí, hasta este momento. Ponte a pensar que han pasado tantos años, que hay tantos planetas, tantas galaxias y estamos juntos otra vez, tú y yo, tal como debió haber sido desde un principio… –le decía Rick al oído, mientras que su voz comenzaba a enronquecerse.

–Oh, Rick…

Fue lo único que alcanzó a decir Lisa pues los labios de Rick se habían apoderado de los suyos y le estaban prodigando un delicioso beso, lleno de amor y de necesidad de expresar los sentimientos que no podían ser manifestados con palabras.

Con su cuerpo, Rick aprisionó suavemente a Lisa contra la pared. Ella pudo sentir totalmente la anatomía de tan atractivo militar, quien la besaba con dulzura y pasión y sus manos la acariciaban sensualmente. Ella lo abrazó por la nuca y entrelazó sus manos en la cabellera de él, haciendo que su boina de Almirante cayera al piso.

La respiración de ambos comenzaba a entrecortarse. El espacio entre ellos estaba tan cerrado que ambos podían sentir los latidos acelerados de sus corazones. Rick recorrió los muslos de Lisa, acariciando sus costados, subió sus manos hasta la breve cintura, siguiendo su recorrido por el redondeado pecho de ella, hasta subir por el cuello y llegar al rostro de tan bella mujer, quien se deleitaba con las caricias que tan atractivo militar le estaba prodigando.

–Ámame, Lisa… Ámame con la misma intensidad que siempre me has amado. Te amo, te extraño, te necesito… Ámame, mi amor –decía Rick mientras sujetaba el rostro de ella.

Lisa sujetó el rostro de Rick, separándolo un poco del rostro de ella, lo miró a los ojos con esos ojos verdes que irradiaban fuego, pasión y amor. Quería verlo a los ojos para encontrar la réplica de los sentimientos que ella tenía por él. Los ojos de Rick estaban cargados de deseo, pasión y amor. «Amor… es lo que necesitaba ver en tus hermosos ojos azules que alguna vez fueron mi locura. El amor sigue vivo en ellos… Después de esta noche, ya no habrá marcha atrás para nosotros...» pensaba Lisa.

–Sí… Rick… –respondió Lisa con voz sensual.

Comenzaron a besarse con fervor, acariciando sus cuerpos conforme sus manos lo hacían posible y de repente, la línea privada de emergencia volvió a sonar, interrumpiendo nuevamente a la pareja en sus acciones románticas. Rick recargó su frente en la frente de Lisa y aún con su respiración agitada, dijo algunas palabras en tono no muy amable.

–¡No puede ser! ¡Segunda vez que nos interrumpen esta noche! –exclamó él con molestia, apretando sus dientes.

–Parece que hoy no nos dejarán tranquilos –respondió Lisa–. Contesta, Rick, debe ser algo muy importante.

–Almirante Hunter –contestó él.

–Almirante, vengan al puente enseguida. Fuerzas hostiles han sido captadas por el radar de amplio rango –dijo Sammy.

–Vamos para allá –respondió Rick.

Ambos militares llegaron lo más rápido posible al puente de mando. Kim proyectó en uno de los amplios monitores, la imagen que estaba recibiendo el radar. Mostraba a unas naves alienígenas circulares que se alineaban a la distancia.

–¡Son ellos! Son los invids y se están posicionando para atacarnos –exclamó Lisa.

–Sammy, ordena alerta roja y que los escuadrones se preparen para ataque –dijo el Almirante.

–Sí, señor –respondió Sammy.

Así, la comandante Sammy Porter dio la orden de alerta roja. Todos los pilotos de los escuadrones se dirigieron a sus varitechs a esperar la orden de despegue. Nuevamente volvía el nerviosismo de las batallas. Lisa y la tripulación del SDF-2 ya tenía experiencia contra los invid, no así para los escuadrones del SDF-3, por lo que Rick sentía el estrés de la batalla como si él fuera a combatir también.

Los escuadrones varitech salieron al espacio. El enemigo los detectó y en segundos se acercaban como un enjambre ordenado en hileras de artefactos circulares que volaban a altas velocidades con la única finalidad de atacar a las fuerzas Robotech.

El enfrentamiento había comenzado. Los invid eran unos alienígenas feroces y violentos que volaban con movimientos impredecibles y podían atacar uno a uno o bien, en grupos. En el puente de mando, era un frenesí de comunicaciones. Pilotos expresando lo hábil que el enemigo era, que no tenían un tipo de ataque definido, pero sobre todo, que volaban a altas velocidades como si estuvieran atraídos por algo.

En una de las comunicaciones se alcanzó a distinguir que le hablaban a la Mayor Hayes.

–Líder del escuadrón Wolf a la Mayor Hayes, responda, Mayor –se escuchó en una de múltiples líneas de comunicación del puente de mando–. Repito, Líder del escuadrón Wolf a la Mayor Hayes, responda, mayor

Lisa sintió una punzada en su corazón pues el líder anterior del escuadrón Wolf había sido su amado Jack Archer.

–Habla la Mayor Hayes. Adelante, comandante Stevens.

–Mayor, ¿Están detectando la gigantesca nave de los invid? ¿Pueden verla en el radar?

–Kim, amplifica la imagen de radar –ordenó Lisa.

–Es lo máximo, Mayor –dijo Kim.

–Está muy raro… –dijo Lisa mientras observaba la pantalla–. Vanessa, ¿qué tenemos en el radar de onda corta?

Vanessa proyectó lo que aparecía en su pantalla del radar.

–La imagen parece estar estática –mencionó Vanessa.

–¡Están interceptando nuestras ondas de radar! ¡Debí suponerlo antes! –dijo Lisa con molestia–. Estos seres horrorosos, están más organizados que cuando los enfrentamos la última vez… –añadió con frustración–.

–En efecto, Mayor. Casi no podemos evadirlos, están más agresivos… –mencionó el comandante Stevens.

–Zachary, es decir, comandante Stevens, me quería decir algo ¿qué es lo que ve?

–Veo a una gran nave invid –respondió el comandante.

–¿Es una colmena de transporte? –preguntó Lisa.

–No, Mayor. Esta es una nave completamente diferente, es inmensa y de forma redondeada. Al parecer tiene partes movibles escondidas a los lados. Se ve muy rara y… poderosa… –respondió el comandante.

–No tengo idea de qué podrá ser, nunca nos habíamos enfrentado a una de ellas –dijo Lisa–. ¿Está estática?

–Está en stand by, detrás de una línea de ataque –contestó el piloto–. Mayor, tengo a unos artefactos tras de mí, no debo distraerme o me aniquilarán, pero dejaré la línea abierta…

–Enterada, comandante –respondió la Mayor.

–Debemos atacar a esa nave antes de que nos ataque a nosotros –dijo Rick.

–Pero aún no tenemos contacto visual –dijo Sammy.

–Sammy, ordena que preparen las armas principales –ordenó Rick.

–¡La energía de las armas principales es protocultura, Rick! ¡Estas bestias se volverán más frenéticas en cuanto la detecten! –exclamó Lisa con preocupación.

–No tenemos otra opción, tarde o temprano, nos atacarán. Debemos estar preparados –afirmó el Almirante.

En el puente se escuchaba cómo los pilotos trataban de despegarse a las naves invid que poco a poco estaban diezmando a los escuadrones varitech.

–No logro despegármelos –decía un piloto.

–Yo tampoco, me están atacando en grupo –se escuchaba en otra línea.

–¡Combatan uno a uno! –ordenaba el líder del escuadrón Gold.

–¡Es increíble! ¡Es peor que los ataques de Khyron! –exclamó Rick.

–Sammy, abre todas las líneas de comunicación, voy a dirigirles un mensaje a los pilotos –ordenó Lisa.

–Enseguida –respondió Sammy.

–Habla la Mayor Hayes a todos los pilotos varitech. Recuerden que el punto débil de las naves invids son sus centros de visión. Su coraza es muy resistente, así que deben dispararles en su visor central –dijo Lisa con voz serena–. Recuerden que esas naves son muy veloces pues tienen un tamaño reducido, pero su armamento no está tan desarrollado como el de nuestros varitech –ella hizo una pausa y miró a Rick, quien estaba atento a las indicaciones de Lisa.

El Almirante admiraba tanto a Lisa, por su dedicación, su capacidad de análisis, su liderazgo innato y el comportamiento estoico que poseía. Era inevitable observarla dando las indicaciones a los pilotos, quienes por un momento, guardaron silencio para escuchar a la Mayor. «Eres increíble, Lisa. Sigues siendo los ojos de los pilotos que salen a combatir. Te admiro y te amo tanto. Estoy tan enamorado de ti. ¡Cielos! ¡Cómo puedo estar pensando en el amor si estamos en plena batalla! ¡Hunter, contrólate y enfócate en la batalla! » decía Rick para sus adentros.

–Por lo que pude observar, nos estamos enfrentando a dos tipos de artefactos: Las naves invid de reconocimiento que son las de color rojo cereza cuya única arma de ataque son sus garras pero también están las naves de combate rápido, que cuentan con garras y cañones de plasma. Recuerden que ustedes están volando con equipos varitech que cuentan con tres posiciones de ataque, además de tener armamento sofisticado de largo alcance. Traten de sacar ventaja de ello pues los invid atacan más con fuerza y comportamiento feroz a distancias cortas –añadió Lisa–. Pilotos, confíen en sus equipos varitech así como en la inteligencia y habilidades que han adquirido mediante las batallas y las horas de entrenamiento. ¡Buena cacería! Mayor Hayes, fuera.

Continuará…

Nota de autor:

¡Hola a todos! Comparto el siguiente capítulo de este fic.

Quisiera actualizar más rápido, como me han pedido en sus PM o reviews, solo que la edición de cada capítulo de esta historia ha implicado un trabajo más detallado y se está llevando más tiempo del programado.

Fabiolla Collao (aquí está la continuación), Anto, Pola73, LillyPops, WarriorHeart, ZayMel, Darlina 140, Mariana White, Myrkeyue, Pjean, Patytob, LizzyRick (espero haber incluido a todos) y Guest en español, agradezco cada uno de sus comentarios.

Maonome, English Guests and Team Archer Guests, thanks for your reviews and PM. I'm always glad to read your comments. I'm surprised about Jack Archer's popularity! Jack will not disappear in my other fics. ;-) Greetings to you all!

Espero sus reviews.

Si te gusta esta historia, puedes escuchar el audio en conocida plataforma de videos de logotipo rojo. Busca como Macross / Robotech fanfics - Enlaces del Destino - Capítulo 1

¡Saludos!

*Como referencia: Las naves invid que atacan a los escuadrones varitech en este fic son: Invid Scout (Armamento: garras) e Invid Fighter Scout (Armamento: garras y cañones de plasma).