Poco tiempo después, regresaron a la base temporal que tenían para descansar, ya de tal modo necesitaban aquello antes de volver al ataque para asesinar a Bolic. Antes de irse, Najenda llamó a Kanno y le señaló que fuera a su oficina, el pelinegro asintió mientras los dos se movían, la peligris cerrando la puerta.

- Supongo que sabes para qué te llamé aquí. – Expresó ella.

- Tengo un cierto presentimiento sobre el asunto, pero prefiero que seas franca en esta situación.

- … Realmente pensé que se me iba a salir el corazón del pecho cuando soltaste esa declaración frente a los líderes del ejército, si por alguna razón hubieras hecho enfadar a uno, ni siquiera yo habría podrido defenderte.

- Actué teniendo en cuenta esas consecuencias, pero igual tuve la creencia de que podría salirme con la mía. – Respondió con una sonrisa segura, la jefa soltó un suspiro.

- No estoy en contra de que desees el puesto de emperador, pero necesitas trabajar duro y demostrar los logros suficientes para convencerlos. Estoy de acuerdo de que alguien necesita velar por la gente y ser justo en los tiempos más oscuros que están por venir, cuando esta guerra acabe, las cicatrices que queden serán muy complicadas de curar y no cualquiera podría pararse al frente para encargarse al respecto.

- Por eso mismo decidí tomar ese puesto. – Expresó Kanno. – Estoy dispuesto a recorrer ese camino lleno de baches para alcanzar un futuro brillante para todos, y todo esto inició desde que me uní a Night Raid, prometiendo que nadie aquí morirá y puedan tener una vida llena de paz.

- Realmente eres muy noble. – Sonrió Najenda. – Deseo apoyarte al respecto para que logres convencer a los jefes y nos traigas ese futuro brillante que tanto anhelas.

- Me haré cargo al respecto. – Kanno se levantó de su asiento para irse, abriendo la puerta, lo que le esperaba ahí era Lubbock quien estaba apoyado contra la puerta, recibiendo un golpe de esta. – Nos estabas espiando.

- N-No es eso. – Se excusó el peliverde. – Solo quería ver si no hacías nada con Najenda-san. – El pelinegro soltó una pequeña risa.

- No he hecho nada, si eso era lo que te preocupaba, no tengo interés en ella.

- Menos mal… - Soltó un suspiro de alivio. – Por ahora solo tu sabes sobre el hecho de que… Najenda-san me gusta y todo eso.

- Entiendo muy bien tus sentimientos por ella, no haré nada que te perjudique en tu posible relación con ella.

- Kanno-san… eres un gran amigo. – Lubbock lo vio con lagrimones en los ojos. – Siempre soy despreciado en este grupo, eres el único que se preocupa por mí.

- Eso no es verdad, los demás se preocupan a su propia manera, créeme que, si llegan a capturarte, saltarían para salvarte.

- Eso estaría bien… necesitaba hablar de aquello, nos vemos luego Kanno-san.

- Claro. – Tomaron caminos distintos desde ese momento. En otro lugar estaba Ronnie en su descanso, en eso tocaron la puerta de su habitación, fue a abrirla.

- Ey Ronnie. – Sagiri estaba ahí. - ¿Todo bien?

- Claro. – Respondió el castaño, así fue que le permitió entrar. - ¿Querías hablar de algo?

- No es nada, solo quería entrar. – Expresó la pelinegra. – He notado que hablaste bastante con Bols ¿de qué era?

- No es nada… - Respondió el castaño, aún no le diría nada sobre sus planes, eso era algo que prefería dejar en secreto, al menos de momento ya que el resto de sus compañeros podría no estar de acuerdo. – Cuando fuimos, si hay mucha gente que desea la paz.

- Es cierto, tenemos que esforzarnos totalmente para conseguirlo.

- Eso haremos. – Ambos asintieron teniendo esa meta en mente.

Chelsea estaba afuera nuevamente, ella no entendía nada de lo que había sucedido, los tres le parecían un misterio así como sus teigus.

- Esto es extraño…

- ¿De nuevo aquí afuera? – Tatsumi se aproximó en ese momento. – Seguro viste bastante cuando fueron al campamento general.

- Muchas cosas… - Ella soltó un suspiro. – Parecen tener miembros muy interesantes ¿no es así?

- Es verdad. – El castaño se rascó la nuca. – Todos son muy impresionantes, mucho más que yo que apenas soy un novato.

- Supongo que hablas por todos. – Ella sonrió, lamiendo de su paleta. – La verdad… puede que haya menospreciado un poco este grupo.

- ¿En serio? – Preguntó Tatsumi.

- Seguí atrapada en el pasado por los sucesos de mi anterior grupo y realmente pensé que nuevamente estaría sola, pero he logrado presenciar un poco las fortalezas de este equipo, puede que logre ver un periodo de paz al final de todo esto.

- Eso es para lo que nos esforzamos. – Tatsumi se paró frente a ella. – Nuestro gran objetivo será el llegar a acabar con todo lo malo del imperio y entonces poder asegurar felicidad para la gente, eso deseo ver al futuro, que todos podamos ser felices.

- Vas muy lejos, pero supongo que soñar es bueno.

- También deberías soñar. – Sujetó la mano de Chelsea, esta se sorprendió. – Seguro tienes un sueño que desees realizar en el futuro.

- E-Esto… - Tenerlo muy de cerca la avergonzó, desviando la mirada. – No estés tan cerca.

- Ups, lo siento. – Ya la soltó, este soltó una risa por debajo. – El caso es que necesitamos algo por lo cual ocuparnos una vez se acabe esta vida de batallas y asesinatos, sea buscar trabajos nuevos, seguir peleando por la protección de la gente… o formar una familia.

- ¿Familia? – Chelsea solo pudo imaginarse el momento, ella siendo una madre, sosteniendo un hijo en brazos… y que justamente el padre sea Tatsumi, eso la dejó muy roja.

- ¿Chelsea? ¿Pasa algo?

- N-No es nada… - Ella agitó su cabeza rápidamente. – Tienes razón… puede que siga realizando misiones encubierta, es lo que mejor se me da.

- Entiendo, pero creo que también deberías ver otras opciones, serías una buena esposa seguro.

- ¡¿Esposa!? – En ese momento se atragantó con su paleta, Tatsumi la ayudó apretando su abdomen hasta que la paleta pudo salir de su boca.

- ¿Estás bien? – Preguntó con preocupación.

- ¡Idiota, casi muero de asfixia! Esa iba a ser una muerte muy estúpida. – Expresó la pelicanela con enojo.

- Lo siento… - Tatsumi se veía muy arrepentido, Chelsea seguía molesta pero entonces a reír para confusión del castaño. - ¿Eh?

- Realmente eres muy divertido. – Chelsea era feliz en ese momento y Tatsumi realmente le ayudaba a expresarse de forma honesta, justamente detrás de un árbol estaba Mine escondida.

- (¿Por qué los dos se divierten tanto? Eso no me gusta…) – Apretó su puño con fuerza.


En la fortaleza del camino de la paz estaban los Jaegers, aunque nada relajados luego de la perdida de Bols.

- ¿Qué podemos hacer? – Preguntó Wave por debajo. – Sin uno de nosotros, la moral…

- Wave. – Kurome apareció atrás de él.

- Esto… Kurome-san…

- Ven. – La pelinegra sujetó a Wave para llevárselo a rastras sin saber a donde es que iban, en eso fue que atravesaron un pasillo hasta que llegar a la cocina. – Hay mucha comida, comamos. – Y entonces agarró una pierna de pavo.

- Kurome-san… no creo que sea momento para comer. – Expresó el peliazul con un gotón en la frente.

- la comida siempre anima a la gente… anímate para cuando volvamos a pelear. – Ahí él entendió que la pelinegra intentaba animarlo a su manera, aunque no fuera muy buena en sus expresiones, Wave sonrió.

- Gracias Kurome-san… quizás sea lo que necesitaba.

- Pero esta comida es mía. – Y se apoderó de una buena parte de la mesa, dejando anonadado al usuario de Grand Chariot.

- Realmente comes bastante…

En otro lugar estaba Esdeath dentro del estudio que le prestaron, la peliazul mantenía un rostro serio mientras observaba por la ventana, podía esperar otro ataque de Night Raid en cualquier momento y justo es anoche sucedería una fiesta en la fortaleza, sería un momento adecuado para realizar su asalto sorpresa.

- General Esdeath. – Volteó a ver, ahí estaba Bolic. – la estaba buscando.

- ¿Para que quieres hablarme? – Respondió de forma cortante, el viejo se hundió de hombros.

- No esté tan a la defensiva ¿acaso no puedo venir a saludar?

- Si no es para nada importante, le sugiero que no me moleste. – Esdeath no se encontraba con muy buen humor, más que nada cuando escapó una víctima.

- Le puedo asegurar de que no vine simplemente por esa razón. Esta noche llevaremos a cabo una fiesta en la fortaleza, con motivo de celebración por el ascenso de su santidad, pero igual por otras razones… para asegurar nuestra alianza conjunta con el imperio. – Expresó el consejero. – Finalmente accedió a unirse a ustedes.

- Entiendo… así que solamente vinimos por pura politiquería nada interesante. – Respondió la general peliazul.

- No diga eso general, su trabajo protegiéndome de los sucios plebeyos del ejército revolucionario ha sido totalmente fructífero, no puedo estar más que agradecidos con ustedes.

- Ahórrese las palabras vacías.

- Pero si hablo con la verdad, Honest es un buen amigo al haberme infiltrado a lo más alto de esta religión, tener súbitos que se creen todo lo que digo es la mejor forma de poder. – Empezó a reír. – Pero igual le agradezco por haberme dado mi propio cuerpo personal de guardaespaldas. – En eso vio venir cuatro personas atrás de ella.

- Entiendo… los cuatro Rakshashas están protegiéndote.

- Exactamente, así que no importa si pasan sobre ustedes, tendré protección extra.

- El primer ministro realmente gusta de proteger a su círculo cercano. – Esdeath devolvió la mirada al frente. – Iré a esa fiesta entonces, pero solo para protegerlo, es el trabajo que tenemos.

- ¡Excelente! – Bolic se veía complacido. – Espero totalmente su asistencia, juro que no se arrepentirá… vamos. – El consejero y sus cuatro guardaespaldas se fueron en ese momento.

- … (Night Raid atacará esta noche… lo sé y los estaré esperando para acabarlos de una vez por todas…)


La noche empezó a caer, la red de inteligencia del ejército señaló sobre la fiesta que sucedería en la fortaleza, empezaron a prepararse para realizar el asalto.

- Tatsumi. – El castaño volteó a ver, estando ahí Mine.

- Mine ¿quieres hablar de algo antes de salir?

- B-Bueno, solo de algunas cosas. – La pelirrosa intentaba al máximo esconder sus verdaderas intenciones. – Por ahora, vamos por aquí.

Los dos se movieron hasta llegar afuera de la casa, casi cercano al bosque, de tal modo ahí es que los dos estaban solos.

- Estamos algo lejos, entonces Mine ¿Qué quieres decirme?

- E-Esto, bueno… - Ella desvió la mirada, poder expresar lo que siente es muy complicado.

- Bueno… es solo que… solo quise saber cómo estas, después de todo sigues teniendo problemas. – Respondió ella, regañándose internamente porque no era lo que quería decir.

- Me encuentro bien, no estaré solo después de todo. – Respondió Tatsumi. – Esta misión es muy importante para nosotros, fallar no es algo que no podemos hacer.

- Entiendo. – Mine se cruzó de brazos. – Créeme, si llegas a fallar, yo misma te mataré, incluso si te han matado, iré al infierno a revivirte y te mataré otra vez.

- E-Entiendo… - El castaño tuvo escalofríos por la mirada aterradora de Mine. – Hagamos de esto un éxito ¿entendido? – Extendió su puño, la pelirrosa asintió, chocando puños con él.

- Claro. Vamos a demostrarle a esas ratas del imperio de lo que estamos hechos.

Un rato después ya estaban todos ahí reunidos, Najenda los vio.

- Puede que la operación anterior no haya terminado tan bien como esperábamos, pero ahora estamos mejor preparados, sea para recibir a los Jaegers o a cualquier otro enemigo que se nos cruce de frente.

- ¡Sí! – Expresaron todos, la peligris asintió bastante satisfecha.

- Vayan ahora, este será el movimiento definitivo que definirá nuestro futuro.

Empezaron a moverse para ir directamente a la fortaleza. Mientras tanto en esta la fiesta estaba por empezar, los Jaegers también estaban ahí reunidos.

- Cuanta comida… - Un hilo de baba caía por la boca de Kurome.

- No es momento de distraerse con comida. – Expresó Esdeath. – Nuestro trabajo es el evitar que vengan enemigos, y Night Raid no tiene otra oportunidad de ataque más que esta.

- Esta vez los acabaré… eso lo prometo… - Expresó Seryuu por debajo.

- General ¿podemos posicionarnos en cualquier punto? – Preguntó Run.

- Hagan eso, si llegan a ver a un miembro del grupo enemigo, avisen de inmediato y luego reténganlos.

- ¡Claro! – Se dividieron, Esdeath se quedó cerca de la entrada.

- Muy bien alimañas, esta vez sí será su fin.

Nuevamente empezaría un asalto y próxima batalla, con Night Raid dispuestos a triunfar en la misión se pusieron en camino, todo quedaría a ver como se daría el desarrollo durante esa noche que sería larga.


Ninja Britten 11: Kanno si trabajará duro para llegar a cumplir lo que dijo y realmente observa muy a futuro, desea hacer todo muy feliz, ya veremos como es que se esforzará al respecto.

Este cap me enfoqué más en diversas interacciones y Tatsumi realmente se llevó la mayoría, teniendo con Chelsea y luego con Mine, nuestra pelirrosa tsundere tendrá tiempos difíciles en ser sincera pero ya hará lo posible con tal de que la noticeen por su crush jaja, ya empezaron nuevamente la misión y esta vez con más enemigos, ya se verá como se desarrolla, hasta el próximo cap. Saludos.