CAPÍTULO 14
Los almirantes comenzaban a ponerse nerviosos ante la expresión de la ginecóloga.
–Por favor, doctora, díganos qué pasa con nuestro bebé –dijo Rick con inquietud.
–Sucede que… –trató de decir la doctora cuando Lisa la interrumpió.
–¿Está bien mi bebé? –preguntó Lisa con ansiedad.
–Sí, todo está bien, solo que deben estar mentalmente preparados para…
–¿Mi bebé tendrá algún problema congénito, es lo que trata de decir? –preguntó Lisa muy preocupada.
–No, Almirante, hasta el momento, es un embarazo normal y los bebés se encuentran bien.
–¡¿Los bebés?! –exclamaron ambos militares.
–Es lo que les he tratado de decir, es un embarazo múltiple, así que deben estar preparados porque no es un bebé, sino dos.
–¿Quiere decir que tendremos gemelos? –preguntó Rick.
–Bueno, no son gemelos idénticos, sino mellizos.
Rick y Lisa se quedaron estupefactos. Poco a poco fueron asimilando la noticia, mientras la alegría comenzaba a mostrarse en su rostros, primero con una ligera sonrisa. La felicidad era tanta que no cabía en sus rostros. Rick sostenía la mano de Lisa, la miraba orgulloso mientras que ella lo miraba con tanto amor en sus ojos verdes.
–Amor, me has hecho el hombre más feliz del mundo por partida doble con los mellizos y triple, con Jack. Te amo.
–Yo también te amo, amor –respondió Lisa muy enamorada de aquel piloto desobediente que ahora era su compañero de vida.
–Bien, continuemos con la revisión. Ahora escucharemos los corazones de los bebés –dijo la doctora–. Encenderé el audio doppler.
Los militares quedaron atónitos y gratamente sorprendidos al escuchar los pequeños latidos de los corazones de sus bebés. Fue una experiencia indescriptible para Rick, que era la primera vez que estaba inmerso en el mundo de los bebés y en las revisiones de control del embarazo. Lisa estaba igualmente emocionada pero lo tomaba con más calma.
Una vez que salieron del hospital, Rick estaba eufórico. Miraba las impresiones de los ultrasonidos y comentaba sus dudas y emociones con su futura esposa.
–Lisa, entonces tenemos que darnos prisa para nuestra boda o nuestros mellizos serán quienes sostengan el velo de tu vestido –dijo Rick como broma y ambos rieron ante tal comentario.
Ambos se dirigieron con los Sterling y les platicaron de los bebés. Miriya enseguida abrazó a Lisa.
–¡Tenías razón, Miriya! –exclamó Lisa.
–¡Claro! Yo nunca me equivoco en esas cosas humanas. Muchas felicidades a ambos –dijo la zentraedi micronizada.
–Muchas gracias, Mir –contestó Rick.
–Bueno, ¡esto hay que celebrarlo! –sugirió Max–. Los almirantes tendrán a un par de bebés, seguro va a ser lo más comentado en todo el planeta.
–Max, pero si solo somos una colonia humana –dijo Rick.
–Lo sé, pero somos todos los humanos que existimos en este planeta, gracias a la misión colonizadora de Lisa, que ha logrado expandir la raza humana fuera de la Tierra.
–Así es –dijo Miriya–. No hablemos de cosas técnicas, ahora lo que importa son nuestros bebés y la boda de los almirantes.
–¿Boda? ¿Cómo sabes de la boda? ¿Rick te lo dijo? –preguntó Lisa sorprendida.
–No, Lisa, sólo que es de suponerse que ustedes dos se casen, después de toda la historia de amor que hay detrás y de lo enamorados que se ven.
–¿Miriya, nos ayudarías a preparar todo para una ceremonia sencilla? –preguntó Rick.
–Claro, Rick, es más le voy a pedir apoyo al equipo especializado en ello, le diré a las chicas que preparen lo necesario. ¿Dentro de treinta días estará bien?
–Mir, treinta días es poco tiempo. Se casan nuestros almirantes, imagina cuando se entere la población civil, esto se va a hacer en grande porque ellos los parecian mucho.
–A decir verdad, yo quisiera que fuera en el menor tiempo posible. Quiero casarme con Lisa ¡ya! –dijo Rick.
–Entonces me pondré en contacto con las chicas, mañana te confirmo en cuantos días estará todo listo –respondió Miriya.
Gracias a la tremenda habilidad de Sammy, Kim y Vanessa para organizar eventos, la boda se llevó a cabo en los días siguientes. Rick y Lisa habían querido hacer un evento sencillo, pequeño y muy íntimo, sin embargo, al ser los Almirantes de la flota, la noticia llegó a oídos de todos. Tanto los militares, así como los civiles, se alegraron y apoyaron en lo que pudieron para los preparativos.
Rick y Lisa comprendieron que la población estaba gustosa por la noticia y era una manera de mostrar el agradecimiento que sentían por sus Almirantes, así que decidieron aceptar el apoyo de todos y hacer una celebración mayor.
Jack H. estaba feliz de que su mamá se casara con quien él consideraba su segundo padre. Max y Miriya serían los padrinos de honor. Se llevaron a cabo las ceremonias civil y religiosa, para después llevar a cabo el festejo de tales acontecimientos.
La pareja de recién casados se veía espectacular. Rick usaba un frank de color beige claro, casi blanco que compaginaba con el vestido color perla que Lisa había elegido. Él, se veía como un artista cinematográfico, con un rostro varonil, de barbilla cuadrada que hacía juego perfectamente con esos hermosos ojos azules en contraste con el hermoso cabello negro que en esta ocasión había peinado ligeramente de lado, para evitar que sus característicos mechones, cayeran sobre su frente y sus ojos. Sus tupidas cejas arqueadas se hacían visibles y sus largas pestañas oscuras, enmarcaban a esos hermosos zafiros que tenía en sus ojos, los cuales resplandecían de amor al ver a su hermosa novia, ahora esposa y gran amor de su vida.
El vaporoso vestido color perla de la novia se veía estupendo en Lisa, quien tenía una elegancia natural. Su blanca piel resplandecía en el rostro de la almirante, irradiaba felicidad. Su tenue maquillaje, las sombras en tonos neutros con ligero delineado en tonalidad verde nacarada que acentuaba el color verde esmeralda de sus hermosos ojos, definidos con sus largas pestañas color café y sus delgadas y largas cejas finamente definidas con delineador. Su rostro estaba exquisitamente perfilado con un discreto rubor en tono durazno y sus labios iluminados con un color ligeramente más fuerte que su tono de piel. Ella le sonreía a su hoy amado esposo, quien se sentía orgulloso de tener a la gran Lisa Hayes como su esposa.
Finalmente, los enlaces del destino habían entrelazado en las formas posibles las vidas de Rick y Lisa, después de una historia de amor que había tenido altibajos, caminos separados y uniones inesperadas. Además, Dios, el destino, la vida y el universo, premiaban a Rick y a Lisa con un tesoro doble: los mellizos que crecían en el vientre de ella.
Los meses habían transcurrido sin grandes novedades tanto en el aspecto militar como en las vidas de los habitantes del planeta.
Rick y Lisa se consolidaban cada día más como líderes de la REF al igual que como pareja y estaban felices pues ya se acercaba la fecha del nacimiento de los bebés.
Los Almirantes estaban en sus puestos de mando en la base militar. En el centro de monitoreo, uno de los radares empezó a captar una extraña señal. Ampliaron la imagen lo más que el rango de alcance del radar se los permitió, al parecer, era un incremento de energía masivo, lo cual fue notificado a la Almirante Hayes.
–Almirante Hayes –dijo Lisa contestando la videollamada entrante.
–Almirante, nuestros radares están recibiendo imágenes de lo que parece ser una fuente de energía desconocida –dijo el teniente a cargo de la observación de radares.
–Teniente, ¿hay registro del origen de esas fuentes de energía?
–¿Qué sucede, Almirante Hayes? –preguntó Rick, quien también había sido avisado de lo sucedido y se dirigió al módulo de control donde estaba Lisa.
–Me están informando de un incremento de energía cercano al planeta, Almirante –respondió ella.
–¿Ya tienen identificada la fuente de emisión? –cuestionó el Almirante Hunter.
–Aún no, Almirante, estamos trabajando en ello –respondió el teniente.
Lisa estaba meditabunda, analizando la información técnica que estaba recibiendo de sus sistemas de monitoreo. En su mente, Lisa tuvo un déjà vu, vivido en su tiempo de capitana en el SDF-2. Sus facciones se endurecieron y su rostro enseguida tomó una expresión adusta, lo cual fue percibido por Rick.
–¿Pasa algo? –preguntó él.
–Espero que no sea lo que estoy temiendo –respondió Lisa–. Teniente, ¿podría decirme si además del incremento de energía, están detectando alguna discontinuidad espacio-temporal?
–Permítame verificar, Almirante.
–¿Discontinuidad espacio-temporal?
–Almirante Hayes, tiene usted razón, se está generando una discontinuidad…
–¡Oh, por Dios! –exclamó Lisa.
–Lisa, habla claro, por favor –dijo Rick que comenzaba a preocuparse por la expresión en el rostro de su amada.
–Teniente, confirme si se está abriendo un portal. Haga un acercamiento máximo con el radar y confirme si se está abriendo un portal.
–Negativo, señora, el radar está trabajando a su máximo rango de acercamiento.
–Bien –dijo Lisa, levantando su intercomunicador–. Capitana Porter, envíe a un escuadrón de patrullaje con una nave exploratoria de radar de amplio alcance hacia el punto de emisión de energía que se está recibiendo en los radares. Es importante que el escuadrón solo se acerque la distancia necesaria para obtener las información para detectar si se está abriendo un portal y que puedan regresar inmediatamente a la base en caso de ser necesario.
–Entendido, Almirante –contestó Sammy.
–Teniente, mantenga contacto con la capitana Porter e infórmeme cualquier novedad, por pequeña que sea –ordenó la almirante.
–Entendido, Almirante. Cambio y fuera –respondió el joven teniente.
–Rick, si es lo que me temo, creo que esos insectos alienígenas nos encontraron –comentó Lisa.
–¿Insectos? –cuestionó Rick.
–Bueno, esas cosas extraterrestres que atacaron al SDF-2. Aún no hemos determinado en qué dimensión habitan pero se genera un portal cada vez que ellos envían a su flota.
–Como sucedió con los invid.
–Exactamente…
–Si es un portal, esas cosas van a atacarnos. La ciudad cuenta con una barrera de energía, eso protege a los civiles, pero tendremos que salir a combatirlos. Son un enjambre de máquinas nefastas. Solo nos hemos enfrentado una vez a ellos… –dijo Lisa–. Lo que me genera duda es… ¿Cómo nos encontraron?
–Parece que nos han estado rastreando.
–Sí… así parece.
–Lisa, ¿aún tienen la carcaza de la nave que se infiltró al SDF-2, la que destruyó Jack y que contaminó a toda la nave?
–Sí… está en estudio, en los laboratorios del SDF-2 –contestó Lisa dubitativa–. ¿Piensas que…?
–Que puede tener un transmisor, por eso nos encontraron –reflexionó Rick–. Tantas galaxias, tantos planetas, dimensiones y esas cosas nos localizaron justo aquí…
–Tienes razón, pensé en todo menos en que esa coraza tendría un transmisor… No puede ser –dijo Lisa cabizbaja recargando sus brazos en la consola frente a ella.
–Amor, ninguno pensó en eso.
–Lo sé, pero esa carcaza está bajo mi responsabilidad, yo era la capitana del SDF-2…
Una alarma de videollamada entrante comenzó a sonar. Lisa contestó inmediatamente. Era Sammy.
–Almirante, el escuadrón de patrullaje confirma la apertura de un portal, mismo que tendrá su cúspide energética en un tiempo aproximado de 30 minutos.
–¡Rayos! ¡Bestias horrorosas! ¡Tenemos poco tiempo para cubrirnos! –exclamó Lisa–. Sammy, ordena alerta roja, que todos los escuadrones estén listos para combate.
Rick pudo ver la desesperación en los ojos de Lisa.
–Lisa, tranquila, no debes preocuparte, recuerda que los bebés pueden sentir las emociones fuertes –dijo Rick, tomándola de la mano y olvidándose de todo protocolo.
–Sí, amor, lo sé, pero es que estas cosas son implacables. Espero que nuestros escuadrones resistan –respondió Lisa–. Me gustaría ir al centro de monitoreo, pero con esto de guardar reposo y el peso de los bebés, ya me cuesta mucho trabajo caminar.
–No te preocupes, amor, yo te ayudo. Paso a paso llegaremos, para que veas todos los radares y recibas información de primera fuente. Ya sé cómo eres y no vas a estar tranquila hasta que revises todo por ti misma –le dijo Rick mientras le sonreía.
–Gracias, amor –respondió Lisa.
Antes de salir de la oficina del almirantazgo, Rick besó suavemente a Lisa en los labios.
–Te amo, almirante Hayes.
–También te amo, almirante Hunter.
Ambos sonrieron.
Varios minutos transcurrieron hasta que llegaron al centro de monitoreo.
–Capitana Porter, deme un informe de la situación.
–El portal alcanzará su máximo nivel energético en 21 minutos, aproximadamente. Los escuadrones ya se encuentran combatiendo al enemigo, quienes nos superan en número, aproximadamente dos naves enemigas por cada miembro de nuestros escuadrones.
–La situación es complicada para nosotros –dijo Lisa, quien comenzaba a sudar y sus manos se pusieron muy frías.
Rick notó enseguida los signos de estrés que Lisa empezaba a presentar, la conocía muy bien. Acercándose a ella, rozó su mano y sintió lo helado de sus dedos.
–Almirante Hayes, debe estar tranquila –comentó el almirante Hunter–. Nuestros escuadrones están preparados y recuerde que hemos salido victoriosos de una batalla feroz con los invid que también nos superaban en número.
–Lo sé, Almirante. Sin duda alguna puedo asegurar la capacidad de nuestros escuadrones, sin embargo, lo que me preocupa es que en aquélla ocasión ganamos porque el Capitán Archer cerró el portal por el que los invid estaban enviando a sus colmenas –Lisa hizo una pausa en su discurso–. Ahora… ahora ya no está el capitán Archer –añadió Lisa con nostalgia.
–El capitán Archer no está pero estoy yo –dijo Rick–. Y también defenderé a este planeta, tal y como lo hizo Archer.
–¿Qué… quieres decir? –preguntó Lisa.
–Todo lo que amo está aquí, así que protegeré a este planeta a toda costa, incluso con mi propia vida –dijo Rick–. Capitana Porter, ordene que la tripulación del SDF-3 se prepare para despegar. Tenemos el tiempo justo para llegar al portal y cerrarlo con el armamento mejorado de la fortaleza.
–¡Rick! –exclamó Lisa perdiendo la compostura militar–. ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Somos un equipo y a donde tú vayas, iré yo! Ordenaré el despegue del SDF-2, comandado por mí y… –ella no pudo continuar porque Rick la interrumpió.
–¡Lisa! ¿Te olvidas que en tu vientre habita lo más preciado de nuestro amor? –dijo Rick, dejando de lado todo protocolo–. Debes cuidarte y proteger a nuestros bebés. ¿Cómo planeas dirigir la fortaleza si ya casi llega el momento de tener a nuestros bebés? ¿Y si el alumbramiento ocurre mientras estás a bordo de la fortaleza?
–Lo sé, Rick. Es que no quiero que algo te pase. Podemos combatir a esas bestias con ambas fortalezas. Me sentiré más tranquila si el SDF-2 va en apoyo al SDF-3… –dijo Lisa con más calma.
–Tú no puedes comandar la nave, amor…
–Yo no, pero Max sí. Le pediré a mi tripulación que lo apoye y también al comandante Delacroix, que ha trabajado bajo tu mando, para que coordinen operaciones entre ambas fortalezas.
–De acuerdo, tenemos solo unos minutos para despegar de emergencia…
–Me quedaré en el centro de control y ordenaré todo para que despeguen en 7 minutos. Ve a prepararte, amor.
–Te amo, Lisa Hayes. Pase lo que pase, recuerda que te amo con toda mi alma y todo mi ser. Protege a nuestros tres hijos y si ya no regreso, háblales de lo mucho que los he amado, desde que me enteré de su existencia.
El corazón de Lisa se llenó de angustia, en su interior, ella sentía partirse en pedazos y el llanto se acumuló en su garganta. La almirante tuvo que hacer uso máximo de su control emocional para no estallar en llanto. La historia parecía repetirse. «Primero Jack, ahora tú, Rick. No puede ser que la fatídica historia se repita… Espero que el SDF-3 te proteja, mi amor y que regreses a mí».
–Yo también te amo, Rick. Te amo y siempre te amaré… –dijo Lisa conteniendo las lágrimas–. Sé que estarás nuevamente con nosotros.
Se abrazaron tiernamente y sellaron ese abrazo con un tierno beso de amor. Rick se arrodilló para besar también el prominente vientre de Lisa y le habló a sus pequeños.
–Hijitos míos, los amo desde el primer momento en que supe que habían sido concebidos. Tienen a una gran madre y a un hermano excepcional –les dijo, mientras posaba su rostro en el vientre de Lisa.
Rick se puso de pie, miró con amor a Lisa y se despidió de ella.
–Regresaré contigo, con mis bebés y mi hijo Jack. Quédate tranquila, amor, que esas bestias no me arrebatarán lo que más amo en esta vida. Despídeme de Jack –dijo Rick, abrazando nuevamente a Lisa–. Hasta pronto, amor.
–Te esperaré, amor. Hasta pronto –respondió Lisa besándolo en los labios.
Los siete minutos transcurrieron como un instante y ambas fortalezas despegaron. Los sistemas gravitacionales, de energía y armamento habían sido modificados y mejorados con las innovaciones tecnológicas que habían sido desarrolladas por el equipo de científicos del Dr. Lang había, lo que hacía que el despegue fuera con mayor rapidez, así como la preparación del armamento que había disminuído tiempos de carga y movimiento de las fortalezas.
El combate de los varitech con las naves enemigas estaba muy reñido. Los pilotos estaban haciendo uso de su experiencia en combate y hacían frente exitosamente ante esos insectos espaciales. Sin embargo, ya estaban teniendo bajas humanas, por lo que Rick y Max se apresuraron a apoyar a los escuadrones.
–Max, enfócate en destruir las naves nodrizas. Mi objetivo es cerrar el portal dimensional antes de que esté completamente abierto y prevenir que pueda salir toda la flota enemiga –dijo Rick desde el puente del SDF-3.
–Copiado, Almirante –respondió Max, desde el puente del SDF-2.
Transcurridos unos minutos, la fortaleza espacial comandada por el Almirante Hunter se encontraba en posición para descargar el armamento sobre el portal energético.
–Almirante Hayes, ¿me escucha?. Cambio –habló el gallardo almirante.
–Lo escucho, Almirante Hunter –respondió la bella almirante.
–El armamento está en su nivel máximo. Voy a descargar los misiles y cerraré el portal… –informó el almirante.
–Entendido, Almirante.
–Y Lisa… Si se llegara a producir una reacción energética en cadena y el SDF-3 fuera absorbido por el porta, quiero decirte que si sobrevivimos, buscaré todos los medios posibles e imposibles para regresar a ti.
Ese mensaje puso a Lisa muy emocional, tanto que los bebés comenzaron a dar pataditas. «Rick, no digas eso, no te puedo perder, no ahora que por fin estamos juntos y somos felices…». Trató de mantenerse tranquila para responderle e infundirle ánimo.
–Rick… Completarás tu misión y regresarás sano y salvo con nosotros –respondió Lisa con voz serena.
–Armamento principal, listo para disparar en 30 segundos –se escuchó la voz de Sammy.
–Te amo, Lisa. Los amo, por siempre… –dijo Rick con amor en su voz.
–Te amo, Rick… Te amamos y esperaremos por tí, mi amor –respondió Lisa cariñosamente.
–Armamento principal listo en 5, 4, 3, 2, 1… –contaba Sammy.
–¡Disparen! –ordenó el Almirante.
El estallido de las armas de potencia del SDF-3 fue tal que se generó una luz intensa que no dejaba visualizar lo que ocurría. El nivel de energía se elevó considerablemente pero aún no se sabía si el portal se había cerrado.
–Comandante Wright, comuníqueme con el Mayor Sterling –ordenó Lisa.
–Mayor Sterling –respondió Max.
–Max… ¿Puedes ver qué está pasando? ¿El SDF-3 está bien?
–Lisa, no, la luz es enceguecedora, no podemos visualizar nada. El SDF-3 no responde a nuestro llamado, probablemente los altos niveles de energía estén afectando los sistemas de telecomunicaciones…
–Yo… tampoco… –decía Lisa con dificultad, mientras llevaba sus manos a su voluminoso vientre–, tampoco… puedo comunicarme…
El semblante de Lisa estaba cambiando. Su rostro preocupado mostraba signos de incomodidad y dolor.
–Lisa, ¿estás bien? ¿Qué te sucede? –preguntó Max.
–Creo… que, los bebés ya vienen…
–Aún faltan semanas, ¡se adelantaron! –exclamó Max–.
Lisa ya no pudo contestar porque las contracciones de parto habían empezado. El personal del centro de monitoreo llamó enseguida a la enfermería de la base. El personal médico llegó en el menor tiempo posible y trasladó a Lisa, casi desmayada, al hospital.
Cuando recobró la conciencia, Lisa abrió sus ojos y vió unas lámparas enormes con luz muy potente. Poco a poco fue recordando lo sucedido. Identificó que estaba en un quirófano y enseguida sintió una contracción muy fuerte, tanto, que casi vuelve a perder el sentido.
Volvió a ver esas luces resplandecientes que la hicieron pensar en Rick.
–¡Rick! –exclamó ella.
–Tranquila, Almirante. La estamos preparando para cirugía. Tuvo una impresión muy fuerte lo que provocó que el parto se adelantara. Por la seguridad de usted y sus bebés, haremos una cesárea, como lo habíamos planeado con anterioridad –le informó la ginecóloga.
–Doctora… –dijo Lisa somnolienta y adolorida–. ¿Sabe algo de mi esposo, el Almirante Hunter?
–Almirante, usted solo debe estar tranquila, no debe preocuparse por nada –respondió la ginecóloga.
–¿Le ocurrió algo? –preguntó Lisa.
–Le vamos a aplicar la anestesia, es probable que pierda el conocimiento… –dijo la doctora.
–Es que… no puedo perder la conciencia sin saber cómo está mi esposo… –dijo Lisa–. Respóndame… por favor…
–Yo… yo puedo responderle sus dudas,, Almirante… –dijo una voz a lo lejos.
Lisa dirigió su mirada hacia el origen de esa voz. Sus ojos estaban encandilados por haber mirado constantemente la luz de las lámparas del quirófano, que no pudo distinguir quién le estaba hablando. Borrosamente pudo ver que la persona que le hablaba, se estaba vistiendo con una ropa de cirujano, gorro, guantes y cubrebocas estériles. Esa figura comenzó a acercarse a ella, llegando hasta donde estaba y colocó su cabeza de forma tal que había sombra en los ojos de Lisa, para impedir un poco que las luces siguieran nublando la vista de los ojos verdes de la Almirante.
Ella observó ese rostro desconocido con voz conocida, pero no pudo distinguir nada.
–El Almirante Hunter… ¿Sabe algo del Almirante Hunter?
–Sí, Almirante… –dijo ese personaje mientras sujetaba la mano de la Almirante Hayes, provocando que el pulso de ella se acelerara.
Lisa abrió sus ojos a más no poder.
Continuará…
***Capítulo dedicado a Valentina y Emiliano***
Nota de autor:
¡Hola a todos! Comparto el siguiente capítulo de esta historia que se encuentra en la recta final. De hecho, se trataba de un capítulo más largo pero no tuve tiempo suficiente para editarlo, así que solo publiqué la parte que tenía en revisión.
Espero sus comentarios para este capítulo. De igual manera, agradezco los comentarios que han dejado con respecto a los capítulos anteriores. Gracias especiales a Fabiola Collao y Maonome por sus comentarios y el seguimiento a esta historia.
Les deseo una feliz navidad, un bendecido, exitoso y saludable año 2022 para cada uno de los lectores y sus familias. Que sus objetivos se cumplan, sus sueños se realicen y haya felicidad en sus hogares. Que tengamos fortaleza de espíritu y bondad en los corazones de la humanidad.
Reciban un abrazo,
Misa I.
