EPÍLOGO
–¡Coronel, venga a ver esto! El satélite en el cuadrante Alfa está detectando un incremento de energía –dijo uno de los militares que trabajaba en el área de monitoreo y control de la base militar en Ciudad Macross.
–¿Puede hacer un acercamiento, teniente? –preguntó el coronel.
–Lo intentaré, señor.
–Muéstreme en la pantalla principal –ordenó el coronel.
–Sí, señor. La imagen se está mostrando ahora.
El coronel observó la pantalla, se llevó una de sus manos a su barbilla, analizando la situación.
–¡Señor! Otra emisión de energía en el mismo cuadrante.
El coronel sonrió.
–Comuníqueme con la coronel Grant –solicitó el coronel.
–Coronel Grant –dijo Claudia.
–Debes venir al centro de monitoreo, ¡enseguida!
–¿Qué sucede? ¿Algún ataque alienígena o de los insurrectos?
–No… Creo que… ¡son ellos!
–¿En verdad?
–¡Sí! Ven rápido. Voy a abrir comunicación para tratar de enlazarnos.
–Enseguida voy. Cambio y fuera –dijo la coronel Grant.
–Coronel, estamos recibiendo una señal audible.
–Transmita y amplifique la señal, teniente.
"Habla Richard Hunter, Almirante de las Fuerzas de Defensa y Expedicionarias Robotech, si escucha este mensaje, responda, por favor…. Habla Richard Hunter, Almirante de las…".
–Mensaje copiado, Almirante Hunter –dijo el coronel en la Base Macross–. Habla el Coronel Focker.
–¡Viejo! –respondió el Almirante.
En el puente de mando del SDF-3 hubo algarabía al establecer contacto con la base en la Tierra.
–¡Hermanito! Ya estamos en alcance para la transmisión de video –dijo el coronel.
La señal de video se empezó a proyectar en las pantallas de las fortalezas y de la base Macross. El almirante Hunter y el coronel Focker tuvieron contacto visual. Ambos sonrieron y se miraron con admiración.
–Roy, voy a enlazar al video al mayor Sterling.
–¡Max! ¡Vaya que es una sorpresa! ¿Cuántas fortalezas son?
–Dos, el SDF-2 y el SDF-3 –respondió Rick.
–¿Quieres decir que Lisa está en el SDF-2?
–No, Roy. Max es el capitán del SDF-2 y Lisa… la Almirante Hayes está aquí, conmigo.
Justo en ese momento llegaba Claudia y fuera de todo protocolo, abrazó a Roy.
–¡Lisa! –exclamó Claudia.
–Ya que estamos entre amigos, hablaré fuera de protocolo. Ven, amor –dijo Rick, extendiendo su brazo para que Lisa se acercara.
Claudia y Roy solo se miraron y sonrieron al escuchar que Rick había llamado "amor" a Lisa, quien en ese momento salía en pantalla.
–¡Claudia! ¡Qué gusto verte! –intervino Lisa.
Conversaron algunos minutos, hasta que acordaron los tiempos en que las fortalezas llegarían a la Tierra, terminando los enlaces de videollamada para apresurarse con los preparativos para recibir ambas naves.
–Tenemos el tiempo justo para avisar a las demás bases que las fortalezas entrarán en contacto con la atmósfera terrestre –dijo Claudia.
–Sí, además debemos avisar a las autoridades del gobierno y a los civiles. Encomendaré esa tarea al departamento de Relaciones Públicas.
–Y yo iré por el Almirante Gloval.
–Sí, amor. Se alegrará mucho al saber la noticia. Mientras tanto, transmitiré a las fortalezas las coordenadas exactas del aterrizaje.
Así, transcurrieron algunas horas y ya se encontraba todo listo para recibir a ambas fortalezas espaciales. Las autoridades gubernamentales habían modificado sus agendas para poder estar presentes en la recepción de las naves.
En los medios de comunicación y en las redes sociales se estaban transmitiendo los mensajes para hacer de conocimiento de la población que en algunas horas llegarían el SDF-2 y el SDF-3. Incluso una famosa cantante, cuya carrera necesitaba ser catapultada, escuchó la noticia y se preparó lo mejor que pudo para tratar de impresionar al Almirante de la RDF «Esta vez no te me escaparás» pensó.
Los puentes de mando del SDF-2 y del SDF-3 se llenaron de niños. Eran los hijos del personal de la tripulación, de los capitanes Sterling y de los Almirantes que habían dejado pasar para que observaran la luna y el hermoso planeta azul. Y ambas naves permanecían enlazadas mediante videollamada.
–¿Así que esa es la Tierra? –mencionó Jack.
–Sí, hijo –respondió Rick.
–¿Es el planeta donde ustedes nacieron? –preguntaban los mellizos.
–Sí, mis amores. Tu padre y yo nacimos ahí –contestó Lisa.
–¿Y por dentro es tan bonito como se ve desde aquí? –preguntó Elizabeth.
–¡Lo es! –exclamó la almirante.
–Una vez en la Tierra, podríamos planear una excursión a la naturaleza, con los Sterling y los Focker. Así les podemos mostrar las maravillas de nuestro planeta –sugirió Rick.
–¡Y también con los Delacroix, Porter, Leeds y Young! –añadió Lisa.
–¡Sí! ¡Sería genial! Contestaron las niñas de los Sterling.
–Bueno, Mir, parece que nuestras hijas acaban de hacer un compromiso con los almirantes, sin consultarnos –dijo Max entre risas.
–Me encantará ver a nuestros amigos –agregó Miriya.
Los pequeños continuaron viendo al planeta azul y se admiraban del colorido. En algunos lugares se veían tonalidades verdes, otras doradas por las tierras desérticas, algunas capas blancas en las montañas nevadas y distintos tonos de azul, en el océano. También les llamaba la atención que una parte del globo terráqueo se veía iluminada y otra parte lucía ensombrecida. Los adultos trataban de explicarles a los chicos todos esos pormenores.
Cerca de la hora esperada de aterrizaje, en el cielo se comenzó a escuchar el ruido de los motores de ambas fortalezas. Tomó unos segundos para que las naves superdimensionales fueran visibles para la gente que se había reunido cerca de la zona de llegada. Algunos habían llevado espejos que enfocaban hacia el sol para que las naves vieran sus reflejos. Desde el puente de mando, los destellos se veían como pequeños diamantes o estrellas titilando.
Pasados unos minutos, los escuadrones varitech designados como escoltas, dirigieron a las naves hasta la zona de aterrizaje. Las enormes fortalezas aterrizaron magistralmente, dirigidas por Max, Lisa y Rick. En ambos puentes de mando se escucharon los vítores y la algarabía de la tripulación. «¡Estamos en casa!» se escuchaba.
Ambas naves abrieron sus cubiertas para que la tripulación pudiera salir a observar el magnificente cielo azul que estaba haciendo ese día. Sintieron el viento en sus caras que hacía juguetear a sus cabellos y sus rostros se llenaron de felicidad.
–¡Amor! ¡Qué increíble es estar de regreso… contigo! –mencionó Lisa.
–Sí, mi amor. No sabría cómo vivir mi vida sin ti. Qué bueno que los enlaces del destino nos hicieron encontrarnos de nuevo… ¡Te amo! –dijo Rick.
–Yo también te amo, mi amor –respondió Lisa–. Nuestros destinos estuvieron enlazados desde el día en que nos conocimos.
–Y ahora más, con nuestros hermosos hijos.
–Sí, mi amor.
–¿Te parece si salimos a cubierta?
–Claro, mi amor. Ve con los niños, yo iré por Richard.
–¡Date prisa! Ya sabes que no puedo vivir sin ti.
–Ni yo sin ti.
Ambos sonrieron y se besaron en los labios.
En el área de aterrizaje, los medios de comunicación estaban a la expectativa del personal que estaba saliendo a cubierta. Tenían cámaras fotográficas especializadas con objetivos de acercamiento muy potentes.
Cuando Max y Miriya salieron a cubierta en el SDF-2, la gente comenzó a aplaudirles, pues ellos eran recordados como la primera pareja humano-zentraedi. Los espectadores hicieron más alboroto cuando vieron a 4 niñas que se acercaban con la pareja.
A lo lejos, Roy, Claudia y el retirado Almirante Gloval los saludaban agitando sus brazos.
Perdida entre la multitud, la cantante miraba desconcertada a la pareja humano-zentraedi, pues ella necesitaba saber qué había sido de su rival Lisa Hayes.
Faltaba el SDF-3. Tanto los militares como los civiles tenían mucha expectativa en la tripulación del SDF-3, pues sabían que el Almirante Supremo estaba ahí.
Vanessa, Kim, salieron a cubierta, con sus respectivos esposos e hijos. Después se incorporaron Sammy y Diego con sus bebés. De lejos se saludaron con Roy, Claudia y el almirante retirado.
Finalmente, el Almirante Supremo de las Fuerzas Robotech hizo su aparición. La gente enardeció de alegría y lo saludaba efusivamente.
Rick levantó su mano, saludando a la multitud y posteriormente, saludó al almirante Gloval, a Roy, Claudia, a un joven y una adolescente que estaban junto a ellos.
–¿El es tío Rick? –preguntó el hijo de Roy y Claudia.
–Sí, hijo, él es. Tu tío y mi hermano de la vida –respondió Roy.
–¿Y ella es tía Lisa? –preguntó la jovencita.
–Sí, mi amor, ella es tu tía –respondió Claudia con una sonrisa.
Cierta figura femenina hacía zoom con su dispositivo móvil y se regocijaba al ver al atractivo Almirante, solo. en cubierta. «No cabe duda que nuevamente serás para mí… Los años te hacen lucir más guapo» pensaba. Cuando de repente vio que un joven muchacho de cabello alborotado se acercaba a Rick y este lo abrazaba. «No… ¡no! ¡No puede ser!» decía para sus adentros.
Después, una niña y un niño de cabellos castaños, se acercaban al Almirante, se colocaron uno en cada costado y lo abrazaban de sus piernas. Y finalmente, salió a cubierta una figura femenina que portaba el saco y la boina reglamentaria del Almirantazgo y sostenía a un bebé en sus brazos.
Rick extendió su brazo y ella se colocó junto a él, quien los abrazó con tanto cariño y le pidió cargar al bebé Donald Richard Hunter-Hayes. Olvidándose del protocolo militar, se besaron tiernamente.
La multitud aplaudía ante tal escena, a excepción de la cantante, que decidió retirarse en el acto, con sus ilusiones rotas por reconquistar a Rick.
Lisa ondeó su brazo en señal de saludo para Claudia, Roy y el almirante Gloval. Las lágrimas corrían por sus mejillas al ver a sus amigos y al hombre que ella consideraba como un padre y al mismo tiempo, estar abrazada por el hombre que ella amaba con todo su ser, quien le correspondía con la misma intensidad.
Una vez que se cumplieron los actos protocolarios, las conferencias de prensa y que la multitud se retiró, finalmente los amigos militares pudieron tener un momento a solas.
Inmediatamente Lisa fue a abrazar al retirado Almirante Gloval, quien la abrazó fraternalmente. Nuevamente las lágrimas se apoderaron del rostro de Lisa. El almirante se veía un poco demacrado pero conservaba su porte militar.
–¡Qué gusto volver a verlo, señor! –decía Lisa sin soltar el abrazo.
–Lisa, el gusto es mío. Pensé que mis ojos no volverían a verte jamás. Todos estos años estuve preocupado por ti, pensando en tí y en qué sería de tu vida. Si te habrías perdido en el espacio.
–¡Ya estoy de regreso, almirante! Como puede ver, con mi familia.
–Eso veo. Rick, hijo, qué bueno que decidiste ir a la misión exploratoria y en busca del SDF-2. La vida te recompensó con creces –comentó el almirante retirado.
–Sí, señor. Lo más preciado de mi vida está aquí, conmigo –dijo Rick–. Mi amada esposa, mis hijos Jack Henry, Roy, Elizabeth y Donald Richard.
–Gracias por ponerle mi nombre a uno de tus hijos –mencionó el almirante.
–Bueno, eso es obra de Lisa –respondió Rick.
–Hay tanto que contarle, almirante.
–¡Ya lo creo que hay bastante qué contar! –dijo Roy–. ¡Por lo pronto, salúdenme y muéstrenme a sus retoños!
–Propongo que terminando los asuntos oficiales pendientes, vayamos a nuestra casa a celebrar la llegada de nuestros amigos –dijo Claudia.
–¡Claudia! –exclamó Lisa.
Ambas amigas corrieron a abrazarse.
–¿Se olvidan de nosotras? –dijo MIriya que se encontraba con las conejitas.
–¡Claro que no! ¡Chicas, qué gusto verlas!
Y así, continuaron los saludos y abrazos hasta que llegó la hora de la última reunión oficial.
Posteriormente, se dirigieron a casa de los Focker donde continuaron poniéndose al tanto de sus vidas, que justo en ese momento, se encontraban felices y unidos, como una verdadera familia.
Rick tomó de la mano a Lisa, para apartarse un poco del murmullo de todas las conversaciones.
–Hayes, ¿alguna vez imaginaste tener una familia así? –preguntó Rick.
–No, Hunter… no una familia tan grande como tantos hijos y sobrinos con nuestros amigos –respondió Lisa.
–Es grandioso estar reunidos así, en nuestro hermoso planeta.
–Lo es amor.
–Te amo, Lisa Hayes.
–Te amo, Rick Hunter.
Ambos se abrazaron y sellaron sus labios con un cálido beso de amor.
Nota de autor:
¡Hola a todos! Comparto el epílogo de este fic. "Enlaces del destino" es una historia significativa para mí, porque implicó esfuerzo para escribirla, además de muchas experiencias y momentos que tuve que superar como ser humano.
Espero haya sido agradable a la lectura. Gracias a quienes escribieron sus reviews a lo largo de los capítulos, pues sirven de retroalimentación autor-lector.
Y si llegaron hasta este epílogo, les agradeceré me compartan sus ideas y comentarios acerca de esta historia.
Éxito, paz y salud para ustedes y sus familias,
Misa Ichijyo
(fan),
Si te gusta esta historia, puedes escuchar el audio en conocida plataforma de videos de logotipo rojo. Busca como Macross / Robotech fanfics - Enlaces del Destino - Capítulo 1.
