Ronnie y Seryuu abordaron a la bestia peligrosa y volaron de regreso al campamento del ejército revolucionario, al menos esperaban que su partida no se haya notado y es que ya era demasiado tarde de noche, ya entonces al ver el lugar, empezaron a descender lentamente en los establos hasta que ya se detuvieron, ambos bajaron.
- Parece que nadie está aquí… - Se asomó el castaño a ver, por suerte no había nadie cerca, eso le trajo alivio. – Nos libramos de esta.
- Ya debo volver con Bols para avisarle que todo está bien, vamos Koro-san. – El perro de peluche se subió a los brazos de su dueña. – Gracias nuevamente por haber ayudado a mis compañeros.
- No fue nada, ya ahora Run deberá estar seguro y hablará al respecto con los demás, dejémoslo en manos de él para que nos informe.
- Eso haremos. – Ella asintió. – Hasta mañana. – Ya se despidió mientras se iba, entonces al darse la vuelta, Ronnie miró a un lado.
- Puedes salir.
- Lo siento, no quería interrumpirles. – Kanno salió en ese momento. – Debiste tener un bonito viaje nocturno.
- No lo fue tanto. – Soltó un suspiro. - ¿Nadie te siguió?
- Descuida, el resto ya está descansando. – le aseguró el pelinegro. - ¿Pudiste observar algo de ese nuevo grupo?
- Son peligrosos. – Respondió Ronnie con seriedad. – Solo los enfrentamos durante un corto periodo pero son usuarios de teigu sumamente fuertes y además no se preocupan por la ley, hacen lo que les de la gana, incluso atacando a quienes deberían ser sus compañeros como lo son los Jaegers.
- Así que son meramente criminales desquiciados… me hago la idea de cómo manejarlo, pero dejemos eso de lado ¿Cómo fue estar con Seryuu?
- Ella realmente cambió, ya hasta parece otra persona. – Sonrió. – Parece que logramos dirigir su sentido de la justicia al camino correcto.
- Ella y Bols son el tipo de gente que necesitaré para el futuro del imperio, un grupo como los Jaegers será completamente necesario para otorgar seguridad al pueblo.
- Y ahora podemos contar con Run igual, seguirá dentro del imperio pero buscará mandarnos información de vez en cuando por medio de cartas.
- No podía esperar nada más de mi mejor amigo. – Lo abrazó en ese momento.
- O-Oye, esto podría malinterpretarlo alguien. – Reclamó Ronnie con vergüenza.
- Lo siento. – ya lo soltó en ese momento. – Realmente necesitamos a la gente correcta y cuyo camino no se desvíe con facilidad cuando terminemos esta guerra… mi objetivo con el imperio es llevarlo a un periodo de paz y prosperidad y realmente necesitaré a las personas adecuadas, claro que estás incluido. – Le extendió su mano. – Quiero que te vuelvas mi mano derecha y confidente cuando me vuelva emperador.
- ¿Me dices que sea el primer ministro? No creo que el trabajo de oficina sea lo mío, en tal caso Spear sería una mejor candidata al ser su padre el anterior primer ministro.
- ¿En serio? Esperaba que aceptaras la oferta. – Soltó un suspiro. – Pero bueno, ese eres tú y seguro buscarás el trabajo menos pesado posible.
- Te lo informaré después, pero por ahora tenemos mucho trabajo por delante.
- Es verdad, la guerra está lejos de terminar, sigamos esforzándonos para conseguir nuestros objetivos.
- Claro. – Los dos se dirigieron a descansar, esa noche terminó sin muchos incidentes y con algo de información, ya se prepararían para lo que está por venir.
En el palacio las cosas iban bastante movidas, Syura decidió ir a hablar con su padre por lo sucedido en la noche y reclamarle respecto a que necesitaban un castigo.
- Padre, ellos se metieron con mi grupo, así que exijo que les castiguen.
- Hmmm… Syura, tu fuiste quien quiso desafiarlos, así que la culpa recae totalmente en ti. – Respondió el primer ministro, el moreno solo pudo gruñir por debajo.
- Justo cuando necesito de tu apoyo por primera vez, se supone que ahora somos el grupo más fuerte en el imperio.
- Querido Syura, tu solo eres un peón más, te utilizaré hasta que no me seas más útil, así como a ese grupo que te ayudé a formar… no te olvides que estás en deuda conmigo, por eso no voy a dejar pasar por alto si me exiges algo.
- … Bien. – Este solo pudo asentir pero por dentro sentía algo más. – (Estúpido gordo hijo de puta… ya verás que al final yo seré quien acabe contigo y te supere…) – Sin decir nada más, se fue en aquel momento, el primer ministro volvió a quedarse solo cuando entonces alguien más entró, un hombre de gran estatura, piel bronceada y cabello rubio, totalmente cubierto por una armadura entró en aquel momento, el primero ministro sonrió complacido al verlo.
- General Budo, esperaba su regreso, parece que logró calmar las revueltas que había al sur.
- Solo hacía mi trabajo. – Respondió con los brazos cruzados. – Si me llamó es debido a una situación especial.
- Así es… ya debes de saber que el ejército revolucionario está consiguiendo más fuerza… consiguieron hacerse con el culto del Camino de la Paz, eso aumentó sus fuerzas significativamente al tener millones de adeptos… nuestra fuerza militar ahora está en desventaja ahora mismo.
- Así que solo estoy aquí como su seguro… ¿Qué hay de Esdeath?
- Ya no puedo contar con ella, solo ha traído fracaso tras fracaso y su grupo ha perdido miembros, solamente tú puedes derrotar a todo el ejército, no por nada eres el hombre más fuerte del imperio.
- Entiendo… no pensé que ella pudiera fallar siendo de las más fuertes y peligrosas, casi a mí mismo nivel.
- Seguiré usando a mi querido hijo Syura y a Wild Hunt pero debes mantenerte atento por cualquier ataque, siento que esta guerra está por alcanzar un punto crítico en cualquier momento.
- Entendido primer ministro, tendré las tropas listas por cualquier ataque.
- Excelente gran general Budo, espero seguir contando con su ayuda. – Al terminar de hablar, el general salió de la sala en aquel momento, apretó el puño por debajo.
- (El primer ministro no ha cambiado… sé que estoy protegiendo al imperio pero igual la gente más peligrosa está dentro y no lo saben… una vez acabe con el ejército revolucionario, me encargaré igual de él y de todos los corruptos…)
En otro lugar, Kurome estaba en una cama, en aquel momento Wave la estaba viendo dormir, luego de lo ocurrido anoche estaba preocupado por ella, al menos había logrado calmarse luego de comer esos dulces que siempre lleva pero se pregunta que es lo que tendrán.
- ¿Cómo está? – Run entró en ese momento.
- No ha despertado aún. – soltó un suspiro. – No entiendo que le pasa a Kurome-san, se había estado comportando de forma normal hasta anoche, cuando supo que tienes intenciones de cambiar al imperio.
- Debe ser porque fue entrenada desde pequeña por estos… ella debió tener valores inculcados de defenderlo de cualquier amenaza, incluso sus amigos, pero igual algo debió suceder en el pasado.
- Por el momento es mejor no decir nada al respecto y seguir tratándola como siempre, somos compañeros. – Sonrió Wave, Run soltó una pequeña risa.
- Tienes razón, Kurome sigue siendo Kurome después de todo. (De igual modo ya sé que Seryuu y Bols siguen vivos… es mejor que los siga protegiendo hasta que consiga mi objetivo.)
- Hmmm… - La pelinegra comenzó a moverse, ya parecía que tal estaba por despertar.
- Seguramente tendrá mucha hambre cuando ya esté despierta, iré a preparar el desayuno. – Run se fue en aquel momento, quedando solamente Wave con ella, ya entonces la vio abrir los ojos.
- Buenos días Kurome.
- … Wave… ¿Qué pasó?
- Te quedaste desmayada, pero descuida, Run está a salvo y no hubo heridos.
- Ya veo… menos mal… - Kurome se levantó para abrazarlo, aquello sorprendió tanto al peliazul que se sonrojó.
- K-Kurome…
- Realmente no deseo perder a ningún otro compañero… nunca más… - Exclamó ella en voz baja, a pesar de la vergüenza, Wave aceptó el abrazo.
- ¿Eso tiene que ver con algo de tu pasado? – Preguntó él, la pelinegra bajó la mirada.
- Creo que no se lo he contado a nadie… pero antes pertenecía a un escuadrón especial que acababa con los enemigos del imperio en las sombras.
- Creo haber escuchado un poco por parte de la general. – Comentó Wave.
- En este todos éramos familia, ahí también se encontraba Onee-chan, la quería y respetaba bastante y cumplimos muchas misiones juntos, pensaba que eran momentos felices… pero entonces ocurrió, ella… Akame-oneechan… - Apretó el puño por debajo. – Nos traicionó y mató a mis compañeros… mi familia, nunca la perdonaré por lo que hizo, por eso con Yatsufusa… logré salvarlos y ahora están conmigo por siempre. – Ella sonrió de una forma que Wave nunca creía que vería, era una sonrisa triste y que denotaba temor. – Yo… nunca voy a parar hasta que acabé con Onee-chan y la reúna con nuestros compañeros, para que así estemos todos juntos como en el pasado.
- Kurome… ¿eso es lo que quieres realmente?
- Sí… - Expresó ella por debajo. – No podré estar en paz hasta que acabe lo que empecé, nunca la podré perdonar.
- ¿Ni siquiera quieres intentar hablar y escuchar sus razones?
- No puedo. – Respondió ella con seriedad. – Las dos buscamos las mismas razones… estamos destinadas a que solo una de nosotras siga viva, por eso, aunque yo quiera hablar, ella vendrá a todo con tal de matarme… así es la situación entre ambas.
- … Entiendo, por ahora seguiremos a la espera, aunque con la situación de anoche con Wild Hunt, quizás nos espera un castigo. – Soltó una risa nerviosa. Ya luego de levantarse, fueron a desayunar, en ese momento entró Esdeath.
- General. – Los tres se levantaron para saludar, ella levantó la mano para que volvieran a sentarse.
- ¿Hubo algo importante? – Preguntó Wave.
- Regresó el gran General Budo. – Eso sorprendió a los tres.
- ¿El hombre más fuerte del imperio? – Run estaba asombrado.
- Si está aquí, entonces el ejército revolucionario no tendrá oportunidad. – Sonrió Wave complacido.
- Ese parece ser el caso, pero no bajen la guardia, seguiremos teniendo misiones. – Fue todo lo que ella dijo antes de volver a salir.
- ¿No creen que la general ha estado bastante distraída? – Preguntó Run.
- No me he dado cuenta. – Respondió Wave, el rubio soltó un suspiro.
- Eres alguien muy ingenuo Wave-san… nuestro grupo ha sufrido pérdidas y ella ha estado pagando por cada fracaso nuestro, eso debió haberla afectado.
- Entonces no podemos dejar que se repita nuevamente. – Respondió Kurome. – La próxima vez cumpliremos nuestro deber.
- Eso es lo que tiene que hacerse. – le siguió Wave. – Hagamos que la general vuelva a estar motivada, aunque solo seamos los tres.
- ¡oooh~! – Kurome apoyó a Wave, Run sonrió por debajo.
- (Prepararé la carta ahora mismo… tienen que enterarse de esto…)
La situación en los nuevos cuarteles de Night Raid era bastante normal, algunos entrenaban y otros descansaban, en ese momento estaban Ronnie y Kanno juntos.
- Parece que nadie se enteró de lo de anoche aquí. – Expresó Ronnie. – Eso es bueno.
- Es cierto. – Asintió el pelinegro. – Tu contacto en la capital seguro podrá avisarte de algo pronto.
- ¿Qué hacen aquí holgazaneando? Será mejor que se muevan. – Reclamó Mine.
- Sí, sí, ya vamos. – Kanno se levantó, volteó a ver al castaño. – Seguiremos en contacto. – Ronnie asintió y entonces se separaron. El castaño fue a otro sitio, entonces lo abrazaron por detrás.
-Ey Sagiri.
- jeje~ - La pelinegra estaba ahí. – Supiste al instante.
- Nadie más haría eso… - Soltó un suspiro. - ¿Qué quieres?
- Pensé en que podríamos ir juntos a algún lado, claro, si quieres.
- No me molesta. – Sagiri lo perdió la oportunidad de abrazar el brazo izquierdo del castaño. - ¿Por cuál razón lo haces?
- ¿Acaso te molesta? Así parecemos una pareja. – Decidió bromear.
- Como sea. – Los dos comenzaron a avanzar por el campamento para ir al pueblo cercano, se veía la gente feliz por la seguridad que están teniendo, sin ningún problema.
- La gente vive pacíficamente aquí. – Comento Sagiri.
- Sí, debido al trabajo que hemos estado haciendo. – Asintió Ronnie. – Todo esto ha sido el fruto de nuestros esfuerzos.
- Hay que seguir para que continúe así y conseguirlo en otros lugares.
- Es cierto, hay que seguirlo. – En ese momento llegó un soldado.
- Señor Ronnie, traigo una carta para usted, de un remitente desconocido.
- ¿Un remitente desconocido? – Preguntó Sagiri, el castaño la aceptó.
- Gracias (Debe de ser Run… algo ocurrió en la capital.) – La abrió en ese instante y leyó el contenido, entonces se puso serio.
- Ronnie… ¿pasa algo?
- Volvamos a la base Sagiri, esto tienen que saberlo todos. – No entendía la razón de la seriedad del castaño, pero ella asintió y entonces volvieron. Al hacerlo, llamó a Najenda y esta mandó a hacer la reunión con todos los miembros.
- Parece que tienes algo Ronnie, puedes decirlo. – Comentó la jefa, el castaño asintió.
- Me llegó esta carta, avisándome de un movimiento gordo en la capital, parece alguien llamado el hombre más fuerte del imperio, el gran general Budo regresó a este. – Eso hizo que el ojo de Najenda se dilatara.
- Budo… - Apretó el puño con fuerza. – Eso es malo…
- ¿Qué tan malo es? – Preguntó Tatsumi.
- Es el general más poderoso que tiene el imperio, es prácticamente un hombre invencible que no tiene debilidad alguna. – Respondió la peligris.
- S-Si no tiene una debilidad… - Lubbock tragó saliva.
- Sabía que tarde o temprano debíamos enfrentarlo, pero no pensé que fuera tan pronto. – Ella soltó un suspiro. – Habrá que prepararse lo más pronto posible.
- Señorita Najenda. – Un soldado del ejército entró en ese momento. – Traigo las nuevas instrucciones. – En ese momento le transmitió todo a ella y esta asintió, al retirarse, volteó a ver a todos.
- Tenemos una nueva misión, las tribus nómadas del norte han decidido moverse y ahora buscarán unirse a nosotros.
- ¿No habían acabado con ellas? – Preguntó Sheele.
- Algunos sobrevivientes de la tribus quedaron y se escondieron hasta esperar el momento adecuado, nuestro trabajo es encontrarlos y reunirnos con ellos antes que el imperio los acabe definitivamente.
- Entonces vamos a hacerlo. – Respondió Bulat con seguridad.
- Además hay algo más… necesitamos que dos personas vayan a hacer reconocimiento a la capital por si algo sucede y nos informen, así que pido que dos se ofrezcan.
- Lo haré. – Lubbock se ofreció. – Yo iré señorita Najenda.
- Gracias Lubbock, nos será de bastante ayuda. – Sonrió ella.
- No hay de qué (Además, si va ese general Budo a la batalla, podré evitar morir al encontrarme con él.) – Pensó como su objetivo escondido, en ese momento Ronnie también se ofreció.
- Yo igual, los dos somos los menos conocidos y podremos pasar desapercibidos.
- Entonces ustedes dos irán a la capital, cualquier movimiento, lo tendrán que reportar. – Ambos asintieron. – El resto tiene que prepararse, esta batalla será igual de peligrosa que las anteriores.
Llegó una nueva misión y tendrían que prepararse, con los dos en dirección a la capital, les esperaría algo ahí que sería muy peligroso y sin que lo supieran, sus vidas estarían en la mira…
Ninja Britten 11: Sí que ahí ya Wild Hunt sufrió un duro golpe y Run apoyará a Ronnie detrás de escenas con ciertas cosas, ya se verá todo cuando pase lo que tenga qué pasar.
ya salió Budo, aquí si se verá más su peligrosidad de hombre más fuerte y todo lo que contraiga cuando peleen contra él, mientras tanto Ronnie volverá a la capital con Lubbock, se viene otro momento determinante ahora, ya eso sería todo, hasta el próximo cap. Saludos.
