Night Raid logró reunirse con las tribus nómadas del norte que lograron sobrevivir a los ataques del imperio y ahora su siguiente trabajo era escoltarlos a salvo hasta el campamento principal del ejército revolucionario para aumentar más sus fuerzas, de tal modo contarían con el apoyo suficiente para atacar a la capital y superar sus fuerzas, contando que las tribus son una raza guerrera, tendrían un gran impulso cuando se decida realizar el ataque.
Por el momento seguían avanzando al frente y es que el camino era uno un poco largo, una montaña estaba al frente por lo que necesitaban rodearla si querían llegar al campamento. Por ahora Night Raid estaba descansando luego del largo viaje y observando los alrededores del campamento que armaron para descansar.
- No hay mucho que observar. – Expresó Chelsea con desgano. – Que fastidio.
- Recuerden que no estamos aquí para descansar o divertirnos, hay que proteger a esta gente de cualquier enemigo que busque atacarlos. – Respondió Najenda. – No bajen la guardia y estén atentos.
- Pues Akame fue la primera en hacerlo. – Señaló Bulat, la pelinegra se encontraba en un puesto de comida, la peligris se llevó la mano a la frente.
- … Supongo que puedo darles un pequeño tiempo de descanso… pueden observar los alrededores, relajarse, lo que quieran.
- Eso esperaba. – Comentó Tatsumi. – Viajar durante horas agota.
- Vamos a ver qué hay. – Sayo sujetó el brazo de Tatsumi y se fue junto con Ieyasu, por un lado Mine solo pudo verlos con enojo.
- (Tsk… quería invitar a Tatsumi a ver los alrededores pero me ganaron… no tengo ora opción) Vamos Sheele, seguro habrá algunas cosas de belleza para observar. – Y se fue junto con la pelimorada. Así cada quién tomó su camino en aquel sitio, por un lado Sagiri se quedó sola, puesto que no tenía nada qué hacer o ver en ese sitio, solo algo estaba en su mente.
- … (Espero que Ronnie se encuentre bien)
- Onee-chan. – En ese momento la llamaron, siendo un niño, la pelinegra se agachó a su altura con una sonrisa.
- Hola pequeño ¿quieres algo de mí?
- Esto… estás en nuestro lugar de juegos. – En eso apareció otra banda de niños que tenían una pelota.
- Vamos a jugar. – Exclamó una niña, en eso Sagiri tuvo una idea.
- Les mostraré algo ¿pueden darme esa pelota? – Les pidió, de cierto modo los niños estaban algo confundidos.
- Toma Onee-chan. – La pequeña se lo dio, Sagiri sonrió en ese momento mientras la tomó con ambas manos.
- (Tiene la misma forma y contextura de una pelota de gimnasia… les daré una pequeña presentación.) – En aquel momento la pelinegra empezó a manejar la pelota con una mano y entonces se paró de puntillas mientras los niños observaban, comenzó a realizar una coreografía mientras la mantiene en una mano, los niños observaban fijamente a Sagiri en ese momento, fue entonces que se paró de manos y colocó la pelota en su pierna, sujetándola con la punta del pie.
- Wow… - Los niños no pudieron evitar asombrarse, Sagiri sonrió, ya entonces dio una vuelta hacia atrás mientras envió la pelota al cielo, de ese modo ella corrió y dio unas tres vueltas hacia atrás y con un salto, dio unas tres vueltas antes de caer de puntillas a la par que la pelota aterrizaba en su mano izquierda. - ¡Asombroso!
- Gracias. – Los niños aplaudieron su presentación, incluso otras personas se acercaron por curiosidad y les gustó lo que la pelinegra hizo.
- Es igual que en un circo.
- No es un acto de circo, es de una disciplina que trabajé totalmente desde pequeña. – Soltó un guiño.
- Debo decir que aquello fue bastante llamativo. – En ese momento apareció aquel joven jefe del grupo, Roman observó a Sagiri. – Te agradezco por haber entretenido a los niños.
- No es nada, aunque normalmente esa presentación solo se hace en competencias de mi tierra. – Respondió ella, Roman parecía de cierto modo interesado.
- Si no te molesta, quisiera hablar un poco más.
- Bueno… tomen. – Les devolvió la pelota a los niños. – Nos veremos después.
- ¡Adiós Onee-chan! – Los niños se despidieron de la pelinegra. Ya entonces siguió al jefe hasta llegar a una casa de campaña, ambos entraron, ahí entonces estaba una tela extendida en el suelo donde el peligris se sentó.
- Puedes sentarte. – Ella obedeció y se sentó en aquel momento. – Momentos como estos los aprecio, ser el jefe no es precisamente fácil.
- Eso parece… encargarse de un grupo tan grande debe de resultar agotador. – Comentó ella, Roman asintió.
- La derrota de mi hermano causó que la moral de las tribus se viera afectada y durante un tiempo nadie se movió, yo me sentí igual pero decidí que en tiempos como estos no era para quedarse quietos, por eso decidí reunir a aquellos que continuaban vivos y entonces luchar, para ello es necesario el unirnos al ejército revolucionario.
- Ya veo, lamento lo de tu hermano. – Comentó ella con tristeza, Roman se excusó.
- Descuida, ya lo superé, si bien yo sigo triste por lo que le sucedió, tengo que mostrarme fuerte para dar seguridad a todos.
- Eres realmente amable. – Sonrió ella. – Yo no sabría cómo reaccionar si alguien a quien quiero mucho acabara de esa forma. – Ronnie cruzó su mente.
- Parece que tienes a alguien así ¿no? – Preguntó él, a lo que la pelinegra se sonrojó levemente.
- Bueno… un amigo que he conocido desde que era niña, le tengo bastante aprecio porque me ayudó, debido a ello y conforme más lo fui conociendo, se volvió alguien muy importante… aunque no he podido decirle lo que siento.
- No entiendo realmente, ya que bueno… no he tenido pareja desde que era pequeño.
- Eso sorprende… la verdad es que eres apuesto, si te digo mi opinión. – El peligris soltó una pequeña risa.
- Aprecio el cumplido, pero ahora mismo mis intenciones se encuentran pelear para liberar este reino de lo que lo mantiene en una era oscura.
- Eso haremos. – Comentó Sagiri. En otro sitio, Akame seguía viendo cada lugar que ofrecía comida y ella solamente devoraba unos diez o quince platos, sorprendiendo al resto.
- Uno más. – Respondió, a lo cual la mujer encargada solo miró al cocinero que hizo una seña de X.
- L-Lo sentimos señorita pero se agotó la comida…
- Entiendo… gracias por la comida. – Se levantó para buscar otro sitio, no pasó mucho tiempo para que las noticias volaran y supieran de ella que se gastaría toda la comida. – Que otro sitio puedo ver…
- Parece que la comida siempre será tu centro de atención. – Kanno apareció en aquel momento.
- No estoy satisfecha, quiero ver más comida local. – Respondió con un rostro bastante ilusionado, el pelinegro soltó una pequeña risa.
- Oye, que gastarás toda la comida, hay que dejar para otros.
- Bien… - Soltó un suspiro. – Luego le diré a Suu que nos prepare algo.
- Era de esperarse. – En eso miró al frente. – Algo me dice que no has visto otras cosas ¿te parece bien si vamos juntos?
- Bueno… - En ese momento los dos comenzaron a ver otros lugares, como tal incluso se encontraban algunos mercaderes que vendían telas y ropas.
- Akame, deberías ver algo de ropa, seguro te verías bien.
- ¿En serio? – Ella dudó un poco. – Mi ropa de siempre está bien, no necesito nada.
- Si algo he aprendido es que una chica puede verse hermosa si prueba cosas nuevas, en tal caso una ropa distinta podría marcar una imagen de ti que quizás no conozcas.
- ¿Eso crees? Yo no estoy hecha para estas cosas… siempre me he visto antes como una asesina, alguien que necesita pelear antes que una mujer… así que no entiendo realmente conversaciones que tienen Mine o Sheele con cosas como la ropa o el maquillaje.
- Eso podría cambiar ahora, toma este vestido y pruébatelo. – Le pasó la ropa a la pelinegra.
- Espera, antes… - No pudo decir nada más cuando la empujaron a una carpa donde podía cambiarse, Kanno esperó durante un rato hasta que ella salió. – Esto… es algo vergonzoso…
La ropa que llevaba Akame era un vestido de una sola pieza con detalles de flores, no es algo a lo que está acostumbrada y además dejaba ver parte de su escote, no pudo evitar sonrojarse.
- Lo sabía, te ves hermosa. – Ella solo pudo sonrojarse al escucharlo.
- Y-Yo… mejor debería cambiarme de nuevo.
- Vamos Akame, estamos en descanso, no sucederá nada, así que aprovechemos a divertirnos un poco más.
- Espera. – Y entonces la arrastró a otros sitios, a la lejanía estaba Bulat con una sonrisa.
- Jeje, nuestra pequeña Akame-chan está creciendo. El corazón de una doncella no puede mentirse a sí mismo. – Se llevó las manos a las mejillas. – Que lindo… yo igual quisiera que un hombre me tenga en sus brazos~
- Bulat. – Najenda apareció en aquel momento. – Parece que estás disfrutando de tu tiempo libre.
- Claro, disfruto ver las historias románticas de nuestro grupo. – Exclamó levantando el pulgar. - ¿Pasa algo jefa?
- Sí… detectamos algo al oeste del campamento… parecen ser soldados del imperio. – En ese momento el pelinegro se puso serio.
- Entiendo… ¿quiere que vaya a asegurarme? – Ella asintió.
- Enviaré a Susanoo igual, si son soldados, acábenlos sin levantar muchas sospechas. – Bulat asintió y se fue corriendo, en ese momento Najenda encendió un cigarro. – No pensé que llegarían muy pronto… espero sean solo pocos soldados y no quien creo que es…
Bulat se vistió con Incursio y empezó a saltar entre los árboles para llegar a donde se encontraban los soldados enemigos, en ese momento vio a un costado, estaba Susanoo.
- Llegas en buen momento, deben estar muy cerca. – El teigu humanoide asintió.
- Acabaré con ellos. – Los dos continuaron hasta que el peliazul logró detectar algo. – Hay señales cerca.
- Deben ser ellos. – Así los dos continuaron hasta llegar a donde se encontraba un grupo de soldados, Bulat preparó su espada. – Ataquemos ahora.
- Entendido. – De tal modo los dos saltaron para tomar por sorpresa a los soldados.
- ¿Eh?
- ¡Son enemigos! – En ese momento empezaron a atacar a aquellos soldados, Susanoo atravesó con su brazo a uno de los soldados en ese momento mientras Bulat cortó la cabeza de otro.
- ¡Son de Night Raid, ataquen! – Sacaron sus armas para buscar acabarlos pero los dos eran demasiado veloces como para reaccionar y entonces empezaron a caer de forma veloz, no fue sino hasta cuestión de minutos cuando todos cayeron muertos.
- Son todos… - Expresó Bulat soltando un suspiro. – No creo que hayan enviado a esta fuerza solo como un grupo de exploración.
- … No es todo. – En eso Susanoo se preparó y es que en aquel momento una gran fuerza arrancó varios árboles, Bulat tuvo que cubrirse y el peliazul saltó a un lado.
- … Como esperaba, detecté usuarios de teigu aquí. – En ese momento lo vieron, la persona menos deseada estaba ahí, el pelinegro sonrió de forma nerviosa.
- (Mierda… realmente llegó la peor persona que pudiera estar en este sitio… no sé si podremos huir)
- Considero correcto presentarme… soy Budo, general del ejército imperial.
- Entiendo… al menos tiene modales. – Respondió Bulat para buscar ganar tiempo.
- Aunque lo considero innecesario con criminales como ustedes, para proteger a nuestro gran imperio, no tengo otra opción más que acabar con sus vidas.
- … Lo siento, pero no está en mis planes el morir. – En eso miró a Susanoo. – Pero estamos en un sitio bastante complicado, huir no es opción.
- Entonces no huirán pase lo que pase. – Budo cerró los ojos durante unos segundos. - La batalla es inevitable ahora.
- Eso es verdad, si queremos proteger a gente inocente, es lo que debo de hacer.
- Eso lo sé bien, proteger a los débiles es el trabajo de nosotros los soldados, pero lo es también seguir ordenes, y no puedo desobedecer a su majestad el emperador, así que… - Los miró de frente. – Todos ustedes tendrán que morir.
Mientras tanto en el campamento, seguían recorriendo los alrededores en ese momento, Mine estaba viendo algo de ropa junto a Sheele.
- Oye Sheele ¿crees que esto me quedaría bien? – Preguntó la pelirrosa, teniendo un vestido.
- Mine-chan, llevas observando ropa bastante tiempo ¿no te cansas?
- Es que realmente hay mucha ropa linda. – Soltó una pequeña risa, quería disimular pero en ese momento la pelimorada se acercó a ella.
- Creo saberlo… no estás muy cómoda ¿cierto? – Preguntó, entonces le susurró al oído. – Es Tatsumi… - En ese momento los ojos de Mine se dilataron.
- ¿D-De qué estás hablando? Ese idiota no tiene nada qué ver. – Reclamó al instante teniendo el rostro rojo, Sheele soltó una pequeña risa.
- Lo sabía~ entonces te gusta. – Su amiga estaba tan sorprendida que no sabía qué decir.
- C-Como… lo sabes… - Sheele cruzó sus brazos tras su espalda.
- Puede que sea algo torpe, pero no soy totalmente despistada y es que es bastante evidente que lo has observado y que te gusta, parece ser que solo él no se da cuenta.
- … Hmmm… - No tenía por donde defenderse. – Por favor… no le digas nada…
- No lo haré. – Respondió Sheele. – Eres mi amiga y no haría nada que pudiera perjudicarte, pero realmente deberías apurarte, no eres la única que está tras de él.
- Eso lo sé, Sayo no se aleja de él, está pegada como una sanguijuela.
- Para conquistar al hombre que amas, tienes que ser alguien dispuesta a pelear, así que no te rindas y ataca con todo.
- Bueno… si eso dices… - En ese momento ocurrió algo y es que vieron como una explosión a lo lejos en el bosque, eso llamó su atención. Ya de la casa de campaña salieron Roman y Sagiri.
- ¿Qué fue eso? – Preguntó el peligris, Najenda llegó corriendo.
- Estamos bajo ataque, el ejército imperial está cerca. – Respondió, Roman se puso serio.
- No pensé que sería muy pronto… movilizaré a mis hombres que puedan pelear.
- Nosotros también atacaremos. – Respondió Najenda, en ese momento empezó a correr, Sagiri también.
- Cuídate Sagiri. – Expresó Roman, la pelinegra sonrió y asintió con la cabeza. Ya entonces todos los miembros de Night Raid se juntaron.
- Envié a Bulat y Susanoo ya que se encontraban soldados explorando cerca pero parece que es algo peor de lo que pensamos y esa fuerza… es Budo. – Eso sorprendió al resto. – No podemos retroceder, si permitimos que avance más, todo el campamento acabará muerto.
- Eso no puede permitirse. – Exclamó Tatsumi. – Hay que protegerlos a todos.
- Eso haremos. – Respondió Najenda. – Prepárense, será una batalla muy difícil. – Budo estaba cada vez más cerca y sería el enemigo más complicado hasta la fecha para Night Raid, el si podrían derrotarlo o al menos asegurar el escape de las tribus estaba al aire, el tiempo se hacía corto cada vez más para su encuentro.
Ninja Britten 11: Esdeath ya ha empezado a tener esas dudas, desde que se ha mostrado como alguien enamorada, ha estado interfiriendo en su deber, pero hasta ahora es algo momentáneo, cuando llegue el momento de la verdad se verá como acabará todo.
El cap fue relajado con todos viendo distintos lugares y pues algo en parejas igual, Roman conversó con Sagiri, Kanno y Akame igual pasaron tiempo y Mine siempre siendo nada sincera, ya se viene el primero enfrentamiento contra Budo, ya digo que él será muy desafiante, hasta el próximo cap. Saludos.
